Edward POV:

Estaba decidido. Marcos me ayudaría con el plan, lo que faltaba era convencer a su hermana mayor, que era la parte más complicada del asunto. Ellos se odiaban, según él, y ella no estaba muy emocionada que digamos de complacer a su hermanito menor. Él admitió que, en parte, aceptó ayudarme sabiendo que eso haría enfadar a su hermana.
Desde que aceptó hacer este pacto conmigo esta tarde, yo tenía una pequeña amistad en esta casa, ya que los demás nos ignoraban, a mí y a mi familia, bastante.

- Bien. ¿Tienes claro el plan? – Se quiso asegurar mi compañero. Asentí con la cabeza débilmente, lo había preguntado unas veinte veces. Él cerró la puerta de la habitación cuando nos vimos fuera de ella, y comenzó a caminar hacia el salón principal. En él, se encontraban varias personas, pero…Para buena suerte nuestra, no estaban ni Bella, ni su vampirito faldero. La líder se encontraba sentada encima de un muchacho humano, parecían estar jugando o algo por el estilo. Eso comprobaba lo posible que era la existencia de una pareja así.

- Vane, deja de torturar al pobre humano y ven aquí – Ordenó Marcos. Automáticamente la cabeza de la mujer se alzó. Más que jugar, estaban jugando bruto, él tenía varias mordidas y rasguños en el rostro. Oh, por dios. – Ah, primero, arréglale la camisa, parece un refugiado, y digo eso por que ambos son vírgenes y la gente no pensará otra cosa de ustedes – Se burló mirando la destruida camisa del muchacho. Recibió un gruñido por parte de su hermana.

- Max, ve al cuarto por otra camisa ¿Si? – Le pidió cariñosamente ella, sonriéndole resplandeciente. Él humano asintió, devolviéndole la sonrisa, con unos dientes tan blanco que, si no fuera por los luminosos ojos grises, pensaría que es un vampiro. Cuando él se retiró escaleras arriba, se volvió resignada hacia nosotros.

- ¿Qué? – Preguntó fríamente, nuestra presencia la molestaba, eso era evidente.

- Venimos a pedirte un miserable y pequeñísimo favor – Hizo un gesto con la mano, casi juntando el índice y el pulgar.

- Espero que tengas algo bueno que darme a cambio, hermanito – Sonrió maléficamente. ¿Qué acaso unos hermanos no podían llevarse bien? Al parecer no.

- Primero, te diré lo que "queremos" – Me señaló, que estaba detrás de él.

- Marcos, por el amor a la sangre, dime que no te uniste al lado cursi – Suplicó mientras se cubría los ojos con la mano, sacudiendo la cabeza en signo de fastidio.

- No te lo diré si no quieres – Espetó él. Ella suspiró y agitó la mano para que prosiga. - ¿Tienes alguna forma de sacar a Jack de la casa por unas horas? – Preguntó, suplicante.

- La única forma que se despegue de Bella es por deber, y no hay ninguno ahora – Dijo ella. Empezó a morderse las uñas.

- ¿No puedes...Inventarle una misión? – Preguntó Marcos, haciendo una mueca. Que serios eran uno con el otro.

- Lidia tú con su humor y pregunta lo mismo, luego – Vanessa hizo una mueca de enfado.

- Vamos, Vane. Si no lo haces no te daré esto – Y sostuvo una daga de plata con las iniciales "VMVH" en ella.

- ¡Marcos Anthony Van Helling! ¡Es de familia! ¡Devuélvemela! – Gritó totalmente iracunda.

- Bien, hazlo y te la regreso. – Aseguró Marcos sonriendo por el enfado de su hermana.

- Sabes que puedo quitártela en menos de diez milisegundos ¿Verdad? – Alzó una ceja, haciendo una mueca.

- Sí… ¿Lo harás? – Preguntó él.

- Le daremos esta oportunidad al supuesto enamorado. Quitaré a Jack del camino mañana por la mañana. Tendrán hasta la noche para que él vuelva. ¿Entendido? – Terminó, mirándonos fijamente a ambos.

- Gracias, hermana – Él hizo amagos de abrazarla, pero al ver la mueca disgustada de su hermana, me hizo señas para que subiéramos las escaleras hasta "nuestra" habitación. Mañana sería el momento en que tendría mi tiempo con el amor de mi vida. Después de tanto tiempo. Marcos empujó la puerta de fresno blanco para entrar en la habitación, él tenía cama, él dormía. La cama era matrimonial con sábanas de blanco crema. Las ventanas estaban cubiertas de tablones de madera para evitar el paso de la luz solar, mortal para ellos. La habitación estaba llena de libros, y la izquierda de esta, había una guitarra eléctrica.

- ¿La tocas? – Pregunté.

- Sí. Todos aquí tocamos un instrumento. Adoramos la música. Pero parecemos cosas quitadas de cuentos de hadas, por que también cantamos. – Rodó los ojos para carcajearse.

- ¿Qué tocan los demás? – Pregunté, interesado. Tan temibles parecían, tan…infantiles eran.

- Pues, sé que Sophie toca el violín, Nick la batería y Vanessa el piano. – Bueno, me encontré un compañero para el banquillo en el piano. Malas noticias, me odiaba casi tanto como a su hermano. – No sé con exactitud.

- Oh. – Me limité a responder.

- Si, es medio extraño – Admitió él, sonriente. En ese momento bostezó. – No te ofendas, pero tengo sueño. Puedes leer lo que quieras mientras no desordenes el orden. – Para mi sorpresa, en vez de dirigirse a la cama, se dirigió a una barra colgada a la derecha de la habitación y se colocó cabeza abajo, en posición de murciélago. ¿Así dormía? (N/A: Que adorable n_o)

- Si no tiene uso. ¿Para que está la cama? – Pregunté, curioso. Él me miró tristemente. ¿Qué había pasado con él? – Amm…Si no quieres, no me lo cuentes. – Aseguré, aunque la curiosidad me picaba con fuerza.

- Era de Anabell – Respondió en un susurro tristón. ¿Quién era ella? – Era mi novia – Y capté el término "era". – Casi todo aquí lo es, los cuadros, la cama… - Su voz fue desapareciendo, sumiéndose en la tristeza.

- ¿Qué ocurrió con ella? – Pregunté. Se veía que era muy importante para él. Me sentía como un metiche en la vida de un hombre deprimido.

- Murió. – Se limitó a contestar. Pero luego exhaló un largo suspiro. – Yo la maté. - ¿¡Que? ¿Él lo había echo? – Fue un día, hace 50 años. Habíamos salido a dar un paseo, y ella deseaba avanzar al siguiente nivel de nuestra relación, no sé si entiendes – Asentí rápidamente. Él prosiguió con su relato. – Al principio, no lo acepté, pero nunca pude negarle algo, finalmente accedí, pero esa elección, acabó con su vida. Aún la veo, años después, puede que no esté totalmente viva, pero aún me visita. Y no estoy loco – Me advirtió fríamente, consiente de mi rostro de confusión y pena. Pobre muchacho.

- Siento haberte obligado a contármelo – Me disculpé. Él se encogió de hombros, en el barrote, cruzándose delicadamente de brazos para dormir.

- ¿No apagas la luz? – Pregunté confundido. Él alzó la mano y la bajó de nuevo, aún con sus ojos cerrados. Se apagó la luz de la habitación. Woah, raro.

- Prende la lámpara de la mesita de luz. No me molesta. – Me dijo, relajándose para tomar sus horas de descanso. Me senté en la cama que antes perteneció a Anabell, la difunta Anabell. ¿Sería cierto? ¿El la vería? ¿Vendría ella del más allá solo para ver a su amor perdido? Sonaba muy romántico. También imposible, pero él parecía muy convencido de lo que decía. Y yo confiaba en él.

Jack POV:

Había despertado al lado de Bella, quien estaba aún dormida. Con nuestros invitados, anoche no pudimos hacer nada, y me sentí frustrado. ¿Quién eran ellos para irrumpir en nuestra calma? En especial, él. ¿No podía dejar las cosas como estaban simplemente? Bella era feliz conmigo hasta que él se dispuso a llegar y molestar nuestra fortaleza.

- ¿Qué pasa, amor? – Preguntó Bella, repentinamente despierta. Pasé la mano por sus delicados cabellos para calmar sus ansias.

- Nada… ¿Por qué? – Pregunté. Quizás tenía algún indicio de molestia en mi rostro o algo así.

- No, parecías enfadado. ¿Hice algo malo? – Inquirió ella, asustada. ¿Siempre ella tenía que tener la maldita culpa?

- ¿Qué te hace pensar eso? – Fruncí el ceño, haciendo una delicada mueca.

- Nada, por que es lo primero que se me ocurrió – Se encogió, sonriendo tiernamente. Le di un beso pasional en la boca antes de levantarme de la cama. Cogí unos pantalones negros y una camisa negra. Parecía gótico con esa ropa, pero me veía bien, sin sonar egocéntrico. Salí de la habitación para encontrarme con mi jefa. Anoche me había dicho que me esperaba temprano para darme un informe. Ella se encontraba sentada en el sofá de cuero negro más cercano a la chimenea.

- Bien que hallas venido, Jack. Pensé que estarías ocupado "jugando al rompecabezas" con Bella. – Se burló ella. Le lancé un gruñido de fastidio.

- No. Alguien impide que nos divirtamos – Hice una mueca de frustración, pero me ignoró.

- Bien, a lo que viniste. Marcos no puede venir conmigo, te pido a ti que me ayudes a rastrear a nuestros padres - ¡Por dios, me estaba ofreciendo esto!

- Pe-pero ¿No iba siempre Jess contigo? – Tartamudeé.

- Si quieres que valla con ella… -

- ¡No! – Chillé como niño pequeño. - ¡Si, quiero ir! – Me avergoncé de lo infantil que había sonado. Ella soltó unas pequeñas risitas.

- Bien, prepárate. Nos vamos ahora – Soltó ella y se levantó. Sentía un mal presentimiento en este asunto…Pero mejor era ignorarlo.

¡Yupi! El sexto capítulo. Jack está enfadado :c Pobre bebé vampiro. También démosle cariñitos al idiota de mi hermano, con sus locuras de su difunta novia.

¿Quieren algo de Lemmon? No en el siguiente Cáp. No sean golosas 3

Ah, quería decir. Si quieren publico algunas imágenes de los personajes para que tengan una idea de cómo son. Jack es diabólicamente lindo ^^

¡Hasta luego!

~ Vane.