Disclaimer: Los personajes son únicamente de Stephanie Meyer. La historia y los personajes adheridos, son míos.

*Vane está debajo de su piano*

Si chicas, sé que estuve demasiado vaga estos días, pero es que no puedo todo. Tengo clases de piano, ópera y la universidad encima. Hago lo que puedo… Lo siento.

Pero por fin, les traigo su cap. Quizá no es mucho pero… Es lo que mi tiempo puede ofrecerles…

Bella POV:

Estar así con Jack era tocar el cielo con las manos. Él era simplemente un dios. No se puede pedir más de él. Nada.

- Di que te quedaras conmigo – Suplicó él. Sus ojos estaban tan tristes, suplicantes… Pero no podía prometerle nada… Él era mi ángel, pero hubo un ángel más antes que él.

- Jack… - Susurré. Mi rostro denotaba la guerra que había en mi interior – No puedo…

- Si puedes, solo dilo – Insistió él.

Me levanté bruscamente de la cama, no podía soportar más. No quería nada más… Levanté mi ropa interior del suelo, y me la puse otra vez.

- ¿Isabella? – Abrí la puerta de la habitación para salir, ignorándolo completamente, pero mis pies desnudos tocaron algo duro, pero suave. Cristal. En el suelo, había partes de una figura de cristal, un corazón, partido a la mitad, y un ramo de rosas blancas esparcido por el suelo. Oh, no… Por favor, señor, dime que estas flores no son de él… Pero lo eran, podía oler su aroma en el corazón de cristal, él sostuvo esa pieza en sus manos.

- ¿Edward? – Lo llamé, pero nadie respondió, su aroma no estaba en la casa.

Corrí a la habitación de nuestro líder en su búsqueda, y abrí la puerta sin ni siquiera tocar. Marcos se encontraba sentado en la cama blanca con la cabeza gacha y las manos entrelazadas. Apenas me oyó, levantó su cabeza.

- ¿Bella? –

- ¿Dónde está Edward? – Pregunté, preocupada.

- Creí que estaría contigo. Salió a comprarte algo, creo…

- Corazón de cristal.

- Si, eso… ¿Lo has visto?

- ¿Qué he hecho? ¡Se ha ido! – Le grité, desesperada.

- ¿Qué? – Se levantó de su asiento repentinamente - ¿Por qué? –

- Me ha visto con Jack… - Fue lo único que pronuncié.

- Avísale a mi hermana, iré contigo. – Declaró, totalmente decidido, mientras se dirigía a su guardarropa, seguramente por su ropa de cazaría. Asentí a su pedido, dirigiéndome hacia la habitación de Vanessa…

La puerta de la habitación estaba cerrada con llave, ella siempre estaba encerrada con Maximiliano. Estaba a punto de tocar la puerta bruscamente cuando escuché una voz, que me hizo detener la mano a dos centímetros de la puerta…

You were once my one companion
You were all that mattered
You were once a friend and father
Then my world was shattered

Wishing you were somehow here again
Wishing you were somehow near
Sometimes it seemed if I just dreamed
Somehow you would be here

Wishing I could here your voice again
Knowing that I never would
Dreaming of you helped me to do
All that you dreamed I could

Passing bells and sculpted angels, cold and monumental
Seem for you the wrong companion, you were warm and gentle

Too many years
Fighting back tears
Why can't the past just die!

Wishing you were here again
Knowing we must say goodbye

Try to forgive
Teach me to live
Give me the strength to try!

No more memories
No more silent tears
No more gazing across the wasted years

Help me say goodbye
Help me say goodbye!

(N/A: Wishing you were somehow here again– Phantom of the Opera. Se las recomiendo)

Podía oír a Vanessa cantar. Su voz era simplemente la gloria. Pero…Su letra… Dolía… Mucho…

- ¡Vanessa! – Grité. Su melodiosa voz se detuvo al escuchar la mención de su nombre. Ella abrió la puerta, sorprendida por la interrupción.

- ¿Qué ocurre? – Inquirió al verme tan desesperada.

- Edward se fue, y no tengo idea de donde puede estar… - Casi le chillé en la cara. Ella me miró sorprendida por mi repentina preocupación por Edward… Pero… Él me necesitaba, y estaba segura que yo también, ahora que lo había visto otra vez… -

- ¿Y qué esperas de mí? – Inquirió, sonriendo.

- ¡Ayúdame a buscarlo, por favor! – Grité. No podía controlar mi propio tono de voz..

- Bien. – Se dio vuelta bruscamente, en busca de ropa, ya que se encontraba enfundada en su vestido de ballet. Cuando salió de su habitación, llevaba un vestido negro que se ajustaba su tamaño y curvas, de mangas largas, botas negras de tacón, y por supuesto, la capa negra. Su ojo izquierdo estaba cubierto por una máscara. Si salían fuera de los terrenos de la mansión, Marcos y Vanessa no debían mostrar nada que fuera a dar pretextos de imaginar qué clase de cosa eran ellos… Ni la marca de sus brazos, ni de sus ojos.

Marcos estaba con su traje de caza blanco, su capa blanca y su máscara en el ojo derecho. Ellos eran opuestos. Eran luz y oscuridad.

- Vamos – Marcos tomó mi mano, le dio un apretón tranquilizante, y me arrastró a velocidad intermedia por la puerta. Me di cuenta, por el aroma, que Marcos llevaba el corazón de cristal en la mano. – Lo rastraremos, si dices que fue hace poco, es imposible no saber donde se fue…

Salimos por la puerta, ante la mirada confundida de todos los presentes en la sala, que se quedaron con la boca abierta para preguntar. La vampira tomó el delicado objeto y se lo llevó a la nariz, olfateando.

Abrió los ojos en menos de un milisegundo.

- Derecha, la dirección del lago Ravenless, su cascada… - Vanessa, echó a correr en la dirección que acababa de pronunciar, y sin ninguna queja fue seguida por nosotros. ¿Qué haría Edward allí? Allí estaba lleno de nieve y hielo, la cascada no estaba. En la época de invierno no había nada interesante allí, salvo que quisieras patinar o morir de hipotermia debajo del hielo. Pero definitivamente no había nada de utilidad para un vampiro.

Me sentía totalmente fuera de control. Jack se había quedado con la palabra en la boca, y yo le había cerrado la puerta en la cara luego de hacer el amor, sencillamente yo no tenía remedio. Estaba confundida. ¿Qué hacer en una situación así? ¿Cómo elegir entre el amor de tu existencia que te cuidó y amó desde que te conoció y el amor que te salvó de una muerte segura? ¿Cómo traicionar al hombre que me cuidó cuando mi antiguo amor me dejó? Jack era mucho para mí, no sería fácil dejarlo en un abrir y cerrar de ojos, pero tampoco estaba dispuesta a dejar a Edward sufrir solo.

- ¿Lo escuchas, Vanessa? Son… Sollozos – Afirmó Marcos, mirando y olfateando el aire expertamente. Vanessa lo captó también, ya que no esperó para que la comprendieran y siguió su curso. Su hermano y yo la seguíamos fielmente a su conocimiento.

En unos pocos minutos, se podría olfatear el aroma dulce del agua de la cascada. Me desesperé al pensar que Edward podría estar sufriendo. Aunque definitivamente lo estaba.

Y fue entonces cuando sentí su aroma mojado. Estaba escondido detrás de la catarata. Podía sentirlo. El agua chocaba fuertemente contra las rocas y el acantilado recibía los ataques del agua. Me preparé para todo lo que pasaría.

EPOV:

No sé cuánto tiempo corrí, pero aseguraba que no fue mucho. Me había intentado golpear la cabeza contra las piedras de esa cascada, pero terminé aquí, sentado e indefenso llorando en una cueva húmeda. ¿Por qué nada me salía bien? ¡Nada! Mi Bella estaba con ese… repugnante vampiro. Mis sollozos resonaban por la acústica de las paredes, y me hacían recordar el por qué que estaba aquí. Odiaba esto.

Sentí que alguien se acercaba, pero no le tomé importancia, estaba empapado y triste. No me molesté en leer sus mentes ni nada. No me importaba, nada importaba.

Entonces, del agua de la cascada emergió una mano enguantada y largas uñas negras. Sabía quién era. Pero no me molesté en alejarme, tirado en el suelo mojado, no podía levantarme.

- Oh, maldita sea, mojé mi capa – Esa era la voz de Marcos, que por instinto, reconocí. Ni siquiera me tomé el trabajo de sonreír por esa chiquilinada.

- ¿Edward, estás bien? – Bella… ¿Ella habrá vuelto por mí?

"¡No te des ilusiones tontas!" Me grité. ¿Por qué darle ilusiones a mi corazón si luego volvería a agonizar cuando ella se fuera con él?

- Vete – Fue lo único que contesté, mi voz era fría y cortante. Escuché un jadeo tanto sorprendido como dolorido. Me sentí mal por hablarle así, pero si no lo hacía, mi corazón sufriría demasiado…

- Bella, no llores… - Le dijo Vanessa. ¿¡Ella estaba llorando? Contuve un gemido de dolor. No quería que ella sufriera más de la cuenta. Ella no tenía la culpa de que yo hubiese sido tan egoísta por dejarla sola, y ahora esperaba que ella me recibiera con los brazos abiertos luego de treinta años. ¡Qué pedazo de imbécil!

Está sufriendo… Sería mejor dejarlo solo… Pero me da mucha lástima dejarlo solo aquí. – Pensaba Marcos, con pena mental.

Dios, este muchacho está peor de lo que esperaba. Y Bella… Comprendo su indecisión. Jack tendrá su corazón partido cuando volvamos con él. – Vanessa también pensaba amablemente, aunque preocupada más por los sentimientos de Jack.

- Edward – Sentí unas calentitas manos en mi espalda. Me estremecí cuando mi cuerpo las reconoció totalmente. – Edward… Vuelve a casa… - Susurró Bella, entre sollozos. Sentí una de sus lágrimas caer en mi mejilla. Ella aún podía llorar. – Te necesito. –

Eso fue lo que me llevó a levantarme y lanzarme a sus brazos, sin importarme con quien estuvo ella en su cama, sin importarme que alguien más estuviera esperándola en su casa. Pegué mis labios a los suyos y los obligaba a moverse.

Wow… ¡Buen Movimiento, Hermano! – Pensó Marcos, feliz. Vanessa expresaba su desaprobación mentalmente, pero podía también captar un toque de humor.

Bella, al principio, no respondió; simplemente se quedó tensa. Pero, con el pasar del tiempo empezó a responder mi beso. Me le colgué como garrapata, negándome a despertar de este sueño tan maravilloso en el que me veía atrapado.

No tenía idea de cuánto tiempo habíamos pasado así, pero me di cuenta que los hermanos Van Helling habían abandonado la cueva silenciosamente para no molestarnos. Fue considerado de su parte.

- Edward… Tenemos que volver… - Murmuró ella, aún contra mis labios. Estaba tan desesperado y necesitado de ella que apenas si ella se separaba, me inclinaba inconscientemente buscando sus labios otra vez.

- ¿Volver? No me suena esa palabra. – Le susurré, antes de volverla a tirar sobre el suelo de la cueva y atacar sus labios.

- Edward… Recuerda que aún Jack está esperándome – Gruñí al hacerme recordar al bastardo de su novio. – No gruñas, esto es serio.

- ¿Y qué esperas que haga? ¿Qué volvamos luego de estar horas solos aquí? Tu novio no es un estúpido por lo que vi, no se tragará la historia de "Estuvimos conversando" – Sonreí burlón.

- Hagamos el intento, por favor – Rogó. Con esa hermosa carita de corderito, no pude resistírmele.

La vuelta a casa fue rápida, hicimos lo posible por no mojarnos más al salir de la cueva, que estaba detrás de la catarata, así que fue inevitable que unas gotas nos cayeran encima.

Correr con ella era muy relajante, ver el viento correr en la abundante cabellera de Bella, sus ojos cerrados, ya que conocía el camino a la perfección, su sonrisa relajada y pacífica… Todo…

Nos detuvimos en el porche de la tétrica mansión, y Bella se alzó en puntitas de pies para susurrarme al oído.

- Por favor, no hagas nada estúpido – Me suplicó, antes de tocar el timbre. Para mi sorpresa, fue Alice quien nos abrió.

- Edward, Bella, gracias por llegar, se está cociendo un problema – Dijo ella, preocupada mirando para atrás.

- ¡Pues ya era hora de que este bastardo regresara con mi novia! – Gritó furioso Jack. Estaba encolerizado y caminaba como un ciclón, empujando las cosas que se interponían en su camino.

- Jack, cálmate – Susurró su hermano gemelo, tratando de alivianar el ambiente.

- ¿¡Como quieres que me calme? ¡Mi novia fue secuestrada por este… ugh! – No podía ni hablar con claridad entre toda la ira. Bella lo miraba preocupada. Yo la tenía abrazada por la cintura para protegerla, y ella desde mis brazos hacía una mueca de tristeza. Él se sentó rendido en el sofá, al lado de Vanessa, y se aferró los cabellos oscuros. Ella, al vernos tan confusos, explicó:

- No pudimos dejarlo sin explicación. – Dijo, neutramente. Suspiré, derrotado.

- Bella – Le llamó su novio con la mano extendida. La liberé a regañadientes porque ella tironeaba para ir con él. Ella le tomó la mano y se sentó en el espacio en su regazo que él le proporcionaba – Cuéntame qué pasó, y quiero la verdad.

Ella se separó automáticamente de él, brincando. Jack levantó la vista bruscamente.

- ¿Me has engañado, cierto? – Preguntó él, intentando de contener un jadeo de horror. Me puse detrás de Bella, y la tomé por los hombros para relajarla.

- ¡No! ¡No, Jack! ¡No de ese modo! – Él se confundía cada vez más; así que ella explicó – Estoy muy confusa, cariño. Dame algo más de tiempo por favor. – Ella se acercó para abrazarlo pero, sorprendiéndonos a todos los presentes, gritó:

- ¡No! –

Sujetó a mi Bella por los cabellos para obligarla a mirarlo. Me enfadé tanto que Carlisle, Emmett y Jasper me sujetaron por detrás para que no saltara sobre el pelinegro. Vanessa y Marcos estaban detrás de Jack por si se le ocurría otra cosa.

- ¡No puedes tenernos a ambos! – Chilló descontrolado. - ¡O es él o yo! ¡Es ahora la decisión! - ¿A quién prefieres, Bella?

Ella se quedó muda.

¡Oh, sí! Por fin, era hora de que terminara :DD ¡Pobre Jack! Se desquició :c

¿Tomates, a la Manada, a los Vulturis? No importa que me manden solo NO ME MATEN POR TARDAR TANTO D:

¡Un review, porfa! Realmente inspiran a seguir escribiendo…

¿Qué creen que pasa en el próximo capítulo? ¿Qué QUIEREN que pase?

- LadyxFangs {Vanessa}