Hola, que lindo día, uno antes del día de san Valentin. En fin, estoy aqui para subir otros capitulitos de esta historia que contiene de todo un poco. Ahora solo quiero terminar de subir todos los que ya he escrito. Creo que aunque es interesante no tiene la magia necesaria. En fin esperare debo ser paciente ¿verdad?, ya que termine esta subire otra que todavia esta en proceso.
Saludos a todos los que se paseen por aquí y espero pronto seguirlos viendo.
Declaimer: Bleach así como sus personajes pertenecen al grandioso sensei Tite Kube, el uso de los personajes y temática solo tiene el objetivo de contar una historia que no necesariamente se relaciona con la existente. No pretendo insultar a ningún seguidor o conocedor de esta fabulosa serie durante el desarrollo de mi historia.
Sin mas rollo aquí esta otro capítulo.
Capítulo 6. Decisiones difíciles.
En el cuartel del 13vo escuadrón hubo muchas cosas que hacer, limpiar los estragos resultantes de la fiesta anterior no era la cosa más sencilla. Kiyone, una de los dos terceros oficiales del escuadrón, llego hasta la puerta corrediza de Rukia.
- ¡Buenos días Rukia!, lamento molestar pero el capitán Ukitake me ha mandado a buscar a…. Kurosaki Ichigo…
- ¡¿Cómo? – exclamo Rukia abriendo la puerta de un tirón.
- ¡No, es lo que piensas…! – sonriendo nerviosamente – es solo que no lo encuentro.
- ¿Qué tal si vas a su habitación? – contesto con calma.
- Si… bueno… es que ya fui… solo pensé que tal vez podrías decirme dónde puedo buscarlo… - contesto apenada.
- Yo… en realidad no se – con disimulo miro el futón donde habían dormido. - ¿Por qué no mandas una mariposa del infierno si es importante? – comento con despreocupación.
- Sí, eso hare. – desilusionada por la respuesta – Rukia hace poco, el capitán Kuchiki vino y dejo un mensaje para ti…
- ¿Nii-sama vino? – con evidente cara de sorpresa.
- Si, también me sorprendió, él dijo que deseaba verte y que fueras lo más pronto a la mansión Kuchiki – y sin decir nada más corrió dejando a Rukia pensativa.
En esos momentos Ichigo caminaba sin rumbo por las calles del Gotei, cada vez que se encontraba con algún Shinigami era saludado cortésmente aunque él no los conociera. Era extraño pero parecía encajar más de lo que esperaba. Cuando estaba a punto de regresar escucho una voz conocida que lo llamaba.
- Ichigo, hey… por acá - Alegremente haciéndole señas con la mano derecha Renji se dirigía hacia él.
- Renji… te vez… diferente – con una gota escurriéndole en la frente sonrió forzadamente al verlo con ese aspecto.
- Era claro que para el capitán de la tercera división la moda no era lo suyo. Estaba ahí con su haori de capitán sin mangas y un extraño peinado, utilizaba una especie de broche para cabello que le sujetaba la mayor parte dejando caer unas pequeñas trenzas a los lados.
- Te gusta como luzco – pavoneándose de su aspecto.
- No en realidad.
- ¡¿Qué dices? me dijeron que era lo más usado entre los capitanes.
- Tu preguntaste, me parece que te han engañado – tratando de no reírse del pelirrojo - Imagínate a Byakuya usando eso, no creo que lo hiciera ni en un millón de años.
- Tienes razón, no creo que el capitán Kuchiki usara esto – comenzándose a reír a sonoras carcajadas – vamos, acompáñame a quitarme esto de encima – caminado juntos – Dime, ¿Qué haces por aquí? No deberías estar en el cuartel del capitán Ukitake.
- Sí, es que salí a pasear y creo que me perdí – Comento un poco apenado porque sabía que se burlaría de él.
- Bueno este lugar es grande supongo que es porque las calles se parecen – sorprendiendo a Ichigo con esta respuesta. – Pero para serte sincero no te creo – una pequeña sonrisa malisiosa apareció en los labios del pelirrojo – te conozco y sé que algo te preocupa ¿quieres hablar de eso?
- ¡¿Qué…? – sin contener su asombro aunque tenía que aceptarlo – si tienes razón - en pocas palabras Ichigo lo puso al tanto.
- Ya, no seas tonto. Realmente creo que todo esto es muy apresurado… no debe de hacerte ninguna gracia después de todo lo que hiciste por la SS… quizá tienen razón diciendo que esa es la única alternativa para que no conviertas en capitán... pero siento que…
- ¿Qué quieres decir? – intrigado reacciono con naturalidad.
- Pues no creo que sea tan fácil como dicen….
- ¿Sabes? Creo que si quiero hacer esto pero no sé si pueda acostumbrarme – volteando a su alrededor.
- ¡Ahh! - el pelirrojo suspiro y sonrió – ¡Supongo que después de todo si disfrutas luchar tanto como yo!
- Puedo decir que me gusta sentirme fuerte y demostrarlo – a punto de llegar a su destino – tengo la impresión que no es lo que querías decirme...Renji… dime lo que verdaderamente piensas…
- Ok… creo que te estás apresurando, no solo vas a renunciar a todo al convertirte en capitán – cruzándose de brazos - No me malinterpretes – suspirando - es solo que no lo entiendo del todo, ¡¿Qué diantres estás pensando? ¿eres estúpido?
- Pero… Renji, yo no he decidido nada aun, porque… - dijo tartamudeando no estaba preparado para que su amigo le hablara de esa forma.
- Umm, esa cara me dice que tienes pensado quedarte ¿verdad?, creo saber lo que te impulsa a hacerlo pero no estoy de acuerdo con tus razones ¿piensas que al quedarte estarás bien con Rukia? Bueno eso tal vez resulte, pero déjame decirte algo; sé que para ti no es una razón suficiente pero ella y yo nos convertimos en shinigamis porque era la única opción. Durante nuestra época en el Rukongai la vida era muy dura y tuvimos que buscar la manera de salir adelante, con forme crecimos nuestros amigos fueron desapareciendo, ellos hasta entonces habían sido toda nuestra familia; no queríamos acabar en ese lugar tan deprimente, peleando tan solo para poder vivir. Todo lo que ha pasado después ha sido porque hemos luchado por ello, inclusive Rukia, desde que la conozco su mayor anhelo fue el tener una familia; sin embargo lo tuyo es diferente, tienes una familia, una vida plena en el mundo real en otras palabras aun no estás muerto.
- ¡¿Muerto? – lo que acababa de escuchar de Renji yo lo había pensado, pero no había tomado en cuenta.
Quizá lo último que habría pensado era eso, solo se estaba dejando llevar por un momento donde no debió hacer una promesa, entonces ¿actuaba por egoísmo? En realidad no quería hacerle daño a nadie, especialmente a Rukia o su familia, pero cualquier decisión que tomara terminaría haciéndolo. Renji había llegado a un punto, ¿Qué debería hacer entonces? ¿Tendría otra alternativa?
- Dime Renji, en mi lugar ¿Qué es lo que harías?, realmente no sé qué hacer, esto es muy difícil.
- Si lo es, quisiera poder decirte algo que te ayudara pero lo único que creo es que debes hacer lo mejor para ti, seguir tus instintos. Si lo mejor es quedarte, entonces bienvenido.
- Renji… ¿sientes algo por Rukia?
- ¡Eh…! ¿Por qué preguntas? – un poco sorprendido
- Bueno, es que… - apenado de haberla hecho
- ¿Cambiaría en algo lo que tú sientes? – dándole la espalda y sin esperar a que respondiera – Bien… no tendría caso ocultarlo, ya sabes por qué me hice más fuerte, la razón de obtener mi bankai fue el poder rescatarla… si no la amara como la amo trataría de hacer lo posible para que estuviera conmigo pero me doy cuenta que ella tiene estos sentimientos y no son para mí.
- Renji, yo… - murmuraba Ichigo.
- ¡Tonto, no me hagas repetir eso! Te doy mi palabra que ella no lo sabrá por mí pero si la haces sufrir te prometo que voy a patearte el trasero tan fuerte que no tendrás que abrir una puerta para ir al mundo real – tomando a Ichigo de la ropa para soltarlo poco después - eres joven y tienes mucho que vivir aquí o en tu mundo, tomes cualquier decisión estoy seguro que ella estará contigo, es del tipo de persona que no aceptan un no como respuesta además siempre terminas haciendo lo que quiere. ¡Vamos, deja de poner esa cara…! ¡no pareces ser el Ichigo de siempre!
- No es fácil decidir, quiero sentirme bien cuando recuerde esta decisión – miraba al vacío.
- ¡Si tuvieras un gemelo sería posible que estuvieras en dos lugares, es una lástima…!- dijo tratando de animarlo.
- ¡Eres un genio! ¡Eso es! solo necesito pensar en cómo hacer que funcione – alegremente contesto.
- ¡¿De verdad? – sin creer lo que escuchaba. – Bueno supongo que al fin reconoces mi potencial – dijo - ¡una mariposa del infierno! – sosteniéndola con el dedo de la mano derecha – El capitán Ukitake necesita verte en el cuartel parece que es urgente.
- ¿Urgente?, entonces me voy, nos vemos Renji y gracias. – utilizando el Shonpo desapareció.
- ¡Imbécil! – sonrió – espero que todo salga como esperas. – mirando como desaparecía - De verdad eres un tipo con mucha suerte… fuerte, joven y tienes a la mujer de tus sueños… y los míos. Tengo que olvidarla después de todo, si no lo hago no sé si cumpliré la promesa que te acabo de hacer.
Ichigo llego al cuartel en unos cuantos shonpo, dirigiéndose a donde se encontraba el capitán, toco la puerta y entro. El capitán no estaba solo, su amigo el capitán del octavo escuadrón también estaba.
- ¡Buenos días! – saludo sin ningún tipo de formalidad.
- Veo que recibiste mi mensaje, Ichigo. – Hablo el capitán Ukitake.
- Y tan informal como siempre, me gusta eso – comento Kyoraku.
- ¡Discúlpenme! – dijo apenado.
- No tiene importancia, considéranos amigos. Lo importante que te ha traído no es saludarnos ¿no es cierto, Shiro? – dijo amablemente.
- Es verdad – dijo con rostro serio – me preocupa mucho que tomes esta decisión con tan poco tiempo y he pensado que tal vez debería pedirle un plazo mayor al comandante para que puedas pensarlo mejor en tu mundo.
- ¿Haría eso por mi capitán? – pregunto Ichigo.
- Desde luego, - contesto.
- Dígame, usted dijo que soy como un oficial de su división ¿no es así?, porque todo el tiempo que he sido Shinigami, Rukia de alguna forma ha sido responsable de mí.
- Sí, eso dije – ambos capitanes estaban intrigados - ¿A qué viene eso? – cuestiono el capitán Ukitake.
- A que he tomado una decisión, seré capitán – contesto muy decidido.
- No entiendo, ¿estás completamente seguro? Pero… - tratando de descifrar aquella situación.
- Esto es sencillo Shiro – dijo Kyoraku y continuó – ¡La edad te ha hecho un poco lento! entiendo lo que quieres hacer Kurosaki, pretendes tomar el puesto de Capitán pero no permanecer en la SS.
- Pero si estaré aquí aunque no sea todo el tiempo, creo que es posible que no deje mi mundo, hace unos momentos Renji me dio la solución aunque lo dijo para hacerme sentir mejor; menciono que era una lástima que yo no tuviera un gemelo para estar en dos lugares, pero tiene sentido, no tengo un gemelo pero tengo a Kon.
- ¡¿Kon?
- Él es un alma modificada que puede hacerse cargo de mi cuerpo en los periodos en que no este, sé que es arriesgado pero esa es mi carta después de todo no soy totalmente un Shinigami, estoy vivo. También sé que pueden ordenar que me maten pero si lo hacen es muy probable que pierda mis poderes y no creo que corran el riesgo. Además si ustedes apoyan la decisión de que este en el mundo real a cargo de Karakura por el poder espiritual que reside ahí, un capitán puede permanecer ¿o no?
- Supongo que así sería – dijo Ukitake.
- Eso soluciona uno de tus problemas, pero el otro – menciono Kyoraku.
- ¿El…otro? – sin saber a qué se refería – pensé que esto solucionaría todos mis problemas.
- Bueno – acomodándose el sombrero – pues el de las damas, al decidir ser capitán tienes un teniente que es Hinamori Momo y tu plan implica a otra dama, Kuchiki Rukia. Si solicitas a Kuchiki estarás poniendo en duda al teniente actual y el escuadrón entero desconfiara de ti.
Todos se quedaron mirándose sin decir nada, Ichigo no había previsto eso, solo había pensado en sus problemas pero no en el escuadrón. Si se convertía en capitán debía pensar en muchos hombres y mujeres. Durante todas las batallas solo se había preocupado en ganar y proteger todo lo importante para él sin embargo el aceptar ser capitán implicaba que ahora tendría que estar a cargo de todos ellos, no le molestaba ser su líder pero que tantas vidas dependieran de él era otra cosa.
- Si me permiten opinar – dijo una voz salida de la nada sorprendiendo a todos los presentes, era la teniente Nanao – tal vez, pueda ayudar en ese dilema.
- ¡Nanao! – dijo su capitán.
- Como vicepresidenta de la asociación de mujeres Shinigamis puedo proporcionar cierta información, la teniente Hinamori ha expresado la intención de renunciar como teniente de la división cinco debido a lo sucedido con el anterior capitán; de alguna manera se siente culpable de no haberlo podido detener antes – acomodándose los anteojos – la solución a ese problema sería que ella fuera la nueva teniente del sexto escuadrón y Kuchiki del quinto, de esa manera si ella solicita su cambio nadie podrá poner en duda la integridad del nuevo capitán – concluyo.
- ¡Como siempre, Nanao es tan inteligente! – dijo Kyoraku.
- Entonces Kurosaki, tu plan tendrá el resultado que esperas – sonriendo comento Ukitake.
- Tampoco te preocupes de más, eres un líder nato tus ideales contagian a muchos inclusive en la SS – sonrieron los capitanes.
- Si te preocupa lo joven que eres toma el ejemplo del niño prodigio del 10mo. Es joven pero lidera su escuadra muy bien, solo le tomo un par de décadas – rio el capitán Kyoraku al ver la cara de Ichigo – piensa que aquí tienes mucho tiempo y lo importante es confiar plenamente en ellos.
- Eso es verdad, pero tampoco hay que hacerse el vago todo el tiempo como otros capitanes – concluyo la teniente.
- ¿Por qué no vas a comunicarle las buenas noticias? – Aclarándose la garganta para cambiar el tema y no ser el blanco de su teniente.
- Sí, pero desde que llegue no pude sentir su presión espiritual. – comento sin mucho ánimo.
- Kuchiki, cuando está preocupada o deprimida suele estar horas en el dōjō, es muy posible que se encuentre ahí – comento el capitán Ukitake.
Ichigo después de despedirse salió en busca de la pequeña Shinigami dueña de su corazón. En su mente todo estaba casi resuelto, quería verla y decirle que seguirían juntos. Cuando llego al parecer Rukia no se había dado cuenta de su presencia. La observo detenidamente desde la puerta abierta, entro con mucho sigilo apreciando en su rostro la absoluta concentración y disposición al ataque. Cada movimiento empuñando su espada era como una extensión de ella misma, estética y pulcramente ejecutado; era una danza. Estaba plenamente enamorado de esa mujer y pensó que nunca antes había considerado que era un soldado decidido y confiable aunque habían luchado juntos en muchas ocasiones formando un gran equipo. No conocía todo sobre ella pero tendría todo el tiempo para hacerlo. En estos pensamientos fue sorprendido por Rukia quien le había arrojado una espada de madera que le cayó en plena cara haciéndolo caer al piso.
- ¡Tonto! – apresurándose para ayudar al chico. - ¿Por qué no reaccionaste? – cuando retiraba sus manos que cubrían el rostro para cerciorarse de su estado.
- ¡La tonta eres tú!, ¡para ser una enana, lanzas con mucha fuerza!
- ¿Solo has venido a insultarme? – separándose del chico.
- No te enojes, solo bromeaba… - sujetándola del brazo la obligo a sentarse junto a él – Mirándote pensé…ay… ay… - tocándose la frente donde sentía más dolor.
- ¿En qué pensaste? – mirándolo como tratando de adivinar lo que quería decir.
- Pues… me acabo de dar cuenta de lo poco que se de ti… bueno… quiero decir que si eres mi novia tendría que saber más… - no lo dejo terminar al taparle la boca.
- ¡¿Has dicho que somos novios? – aun con su mano en el rostro del chico que se comenzaba a poner color rojo por no poder respirar.
- ¡Ah…! - tomando una bocanada de aire después de quitarse la mano de Rukia de encima – con decirme que no era suficiente…
- Es…solo me tomaste por sorpresa – roja como un tomate.
- Pensé que después de todo lo que hemos hecho… bueno… querías algo así – decepcionado por la reacción de ella - aunque si prefieres ser… bueno… para serte sincero no había pensado en el futuro hasta hace unos momentos… creo que tal vez eso no sea apropiado y quizá lo más indicado seria que fueras… la señora Kurosaki… si quieres… claro…pero… - Muy incómodo por lo que decía y sumamente apenado porque Rukia lo miraba con aquellos grandes y bellos ojos violetas.
- Ichigo…yo… - sin salir de su sorpresa.
- Solo… dime que si… por favor… - suplicante la abrazo con fuerza.
- Eres un tonto, sabes… si quiero - dijo.
- ¿Casarte? – pregunto él.
- Mi comida favorita son los pepinos y huevos, me gusta el sumo y el okayu que prepara Yuzu. – contesto separándose de él.
- ¿Entonces? – Sorprendido.
- ¡Es evidente que sabes lo que siento por ti! solo el tiempo nos dirá lo que vendrá después.
- ¡¿Estamos saliendo? – con una evidente turbación.
- Si así quieres llamarlo – contesto sonriente.
Los dos se abrazaron y continuaron hablando. Reían mientras todo a su alrededor parecía haberse detenido, era algo que durante el tiempo que tenían de conocerse no habían hecho. Solo compartian todo lo que era importante para cada uno de ellos, sin reparar lo que sucedia a su alrededor.
Continuara...
Este es el fin...no, tampoco se alegren, solo del capítulo.
Como de costumbre hay que esperar un pocquito para lo que viene, no mucho ahora mismo lo subo.
Cuidense mucho por si no pueden esperar y nos vemos en una proxima ocasion.
Bye. y muchos besos.
IchiRuki forever.
