Hola.
Rapidamente les dejare este capitulo, imaginence que ya lo habia editado y al darle guardar me dio un monton de gusto que me sacara. HRRRRRRRRRR, eso pasa porque falla el internet cuado se va la luz y llueve.
Declaimer: La obra intelectual de Bleach pertenece unicamente al maravilloso Tite Kube, yo le pedi pretado, sin permiso, los personajes y tematica para narrarles esta ideota.
Sin más se los dejo.
Capítulo 14. El cerezo en las sombras.
El velo de la noche cubría completamente todo rastro de luz en el exterior, y en la habitación, Rukia trataba de relajarse para poder entrar a su mundo interno, llevaba tiempo tratando de hacerlo. Desde que supo lo de su embarazo no había podido conversar con Sode no Shirayuki, su zanpaktou. En el piso, con la ayuda de una vela, practicaba ejercicios de respiración para lograrlo sin embargo pronto descubrió que no podía, su mente era un caos y su inestabilidad emocional no contribuían a la tarea. Su embarazo de casi siete meses, no era impedimento para tratar de concentrarse, no obstante, en la posición de loto, la personita dentro de ella no pretendía dar tregua.
- ¡Vamos bebe, deja a mamá concentrarse! – tocando con suavidad su ya abultado vientre - ¿extrañas a papá?... si… yo también – su manos inyectaban un poco de su energía a su vientre con el objeto de tranquilizar un poco al pequeño - ¿sabes?, durante todo este tiempo que no ha estado con nosotros, lo he extrañado pero te tengo y me parece que cada día te pareces más a el – esbozando una pequeña sonrisa melancólica – voluntarioso e iracundo, irracional y…. un cabeza hueca, pero supongo que el que sea así es lo que me hizo amarlo de esta manera. Tú eres muy parecido, tanto que en ocasiones lastimas a mamá pero no me quejo, realmente me alegra que me hagas saber que estas bien y que no estoy sola, deja descansar un poco a mamá ¿sí?...– como si él bebe hubiese escuchado y entendido, respondió dejando de moverse tan rudamente.
- Haces bien futura mamá – entro Yiko a la habitación con un servicio de te – hablándole, cuando nazca reconocerá tu voz.
- No te sentí llegar – contesto y trato de levantarse.
- Espera yo te ayudo, no debes esforzarte demasiado ten en cuenta que has tenido un embarazo un poco complicado – ayudando a Rukia a levantarse y llegar a la cama.
- ¿Complicado? - respondió Rukia – no lo llamaría así precisamente.
- Solo te preocupas demasiado – contesto amablemente Yiko – lamento que tuvieras que estar en penumbras pero no hemos conseguido luces, esta noche es más obscura que las anteriores.
- Yiko, ¿Por qué no ha venido Hanatarō?
- Él ha pasado mucho tiempo cuidándote y ha desentendido de sus obligaciones en el gotei, por eso no vendrá en unos días.
- Espero no haberle causado demasiadas molestias…
- No te preocupes de nada y trata de descansar.
- No quiero ser molesta o grosera de alguna forma porque has sido muy amable conmigo pero comienzo a sentirme sola, entiendo que Hanatarō no pueda venir pero… Renji… el… ¿Por qué no ha venido?... no lo he visto desde…
- Supongo que se encuentra muy ocupado…quiero decir que desde que tuviste esa horrible crisis se ha sentido culpable de no haber podido ser de mucha ayuda, ya sabes no tiene mucha habilidad en el uso del kido…
- Si, tal vez.
- Entiendo que te sientas sola, no tienes con quien conversar y me temo que siendo casi una anciana como yo, no hay grandes conversaciones, - dejando escapar una risita - te dejo voy a terminar de preparar un poco de medicina y después iré a mi habitación, ya sabes si necesitas algo estaré en la siguiente puerta.
Rukia asintió con la cabeza y se recostó cuando Yiko cerró la puerta al salir, era claro que algo no estaba bien de todo lo que le había dicho, ya había comenzado a sospechar un tiempo atrás pero dada la situación había decidido esperar el momento más oportuno para investigar.
Unos días antes durante un paseo por el jardín con Hanatarō, le pregunto sobre Ichigo y los demás pero solo recibió respuestas esquivas sin ningún sentido, cada vez que buscaba respuestas Yiko aparecía de la nada. Esperaba con muchas ansias ver a Hanatarō para convencerlo de que la ayudara a salir de ahí, se sentía lo suficientemente fuerte para poder regresar a casa sin ningún riesgo, quería que su bebe naciera rodeado de la gente que lo amaba, tal vez Byakuya no lo aceptaría inicialmente pero al tenerlo en sus brazos, estaba segura que lo amaría tanto como ya lo hacia ella; quizá no por la gran personalidad de su padre pero también sería un Kuchiki. Cuando imagino la cara de su hermano al verla llegar con este "pequeño regalo" solo podía sentir lastima de Ichigo si se dejaba atrapar por Byakuya. Con esos pensamientos fue avanzando la noche riendo cada vez que imaginaba alguna situación entre su hermano e Ichigo.
Más tranquila inicio nuevamente con su respiración, poco a poco, ausentándose de su entorno logro llegar a su interior. Sus sentidos se confundieron al escuchar el sonido de gotas caer al agua; abrió rápidamente los ojos, para su sorpresa no reconoció el lugar donde se encontró. Estaba en medio de estalactitas y estalagmitas de hielo que parecían tener luz propia. Las gotas que antes escucho caían a la inversa, de la punta de las estalagmitas a lo que parecía un lago en el techo donde surgían las estalactitas. Era un hecho que aquel lugar no era donde encontraría a Sode no Shirayuki. Miro a su alrededor buscando algo que pudiera darle una pista sobre su ubicación. Avanzó unos pasos para mirar el piso lo mismo que al techo, aquello parecía ser un espejo, el lago en el techo reflejaba la forma circular de color blanco bajo sus pies, parecida a la luna llena. Sin detenerse llego a la parte central de ese lugar, contemplando las ondas que formaban las gotas en el techo haciéndola dudar sobre las imágenes que veía. Inicialmente Rukia pensó que era un raro efecto óptico, no obstante, esa una figura comenzó salir del agua avanzando hacia ella, froto sus ojos girando el rostro terminando frente a una mujer. Aquella aparición femenina, esbelta y más alta que ella, vestía un traje de shinigami blanco, una larga cabellera negra que le llegaba a la cintura y desenvainada una zanpaktou, que en comparación a Sode no Shirayuki era poco más pequeña; con el protector del mango redondo y en el mango dos cadenas, toda negra. Una de las cadenas le rodeaba el antebrazo derecho desde la muñeca hasta el codo y la otra finalizaba en una punta sujeta con la otra mano.
- ¿Quién…quién eres? – pregunto retrocediendo un paso.
- ¿Yo?, déjame ver, umm… - avanzando asía Rukia agitando en forma circular la cadena que tenía en la mano izquierda – responderé solo si me ganas – lanzo la cadena a un costado de Rukia y velozmente llego a su cuello.
- ¡Se movió con mucha velocidad que no pude verla venir hacia mí! – pensó muy sorprendida y sin poder moverse.
- ¿Sorprendida? – dejando escuchar una risa siniestra - ¡es una pena que la princesita no se pueda mover! – acercando su rostro al oído de Rukia, se movió dejando caer la fría cadena sobre su abultado vientre, comenzó a tocarlo estremeciéndola con una electrizante y helada sensación en el cuerpo entero de la shinigami.
- ¿Q… qué… es… lo que buscas? – tomando fuerzas de flaqueza Rukia se sobrepuso.
- Mejor dicho… ¿Qué es lo que tú buscas? – haciendo un movimiento rápido se apartó de Rukia para desaparecer de su vista y confundirla con su velocidad al hablar desde muchos puntos diferentes – Eres tu quien ha invadido mi hogar – repetía y finalmente dejo de hablar para aparecer tras de Rukia, espalda con espalda.
- ¿Qué dices? – incrédula - ¿no eres mi… holow interno?
- ¡Cómo puedes ver! – señalando a su alrededor - ¡este no es tu maravilloso mundo interno!, ¡rodeado de frondosos árboles y tu estanque central, un gran jardín zen! ¿Verdad?... o tal vez si lo sea, quien sabe.
- No entiendo…
- ¡Eres una tonta!, tal vez cada una de estas rocas sea algo que has perdido… o tal vez no… - rodeando nuevamente a Rukia rio sarcásticamente – ¡mira esta…! ¡es tu queridísimo capitán Kurosaki! – señalando una donde apareció el rostro de Ichigo con una sonrisa extendiéndole su mano - ¡gran sonrisa pero poco cerebro…! o ¿qué te parece esta? – brincando a la derecha de Rukia señalo otra donde, ella caminaba tras Ichigo – ¡siempre estas a sus espaldas! ¿no?, es realmente injusto….ah, esta es mi favorita – apartándose de otra que se encontraba frente a Rukia donde ella pudo ver claramente la habitación donde en penumbras las siluetas de dos amantes retozaban en su cama.
- ¡NOOOOOOO!, esto no es real – tapándose el rostro con sus manos escuchaba la carcajada de esa mujer moviéndose de un lado a otro - ¿Pero que es real? – le dijo al oído y luego alejándose continuo – y ¿Qué no lo es?... – cuando ya no escucho nada Rukia lentamente descubrió su rostro y miro a su alrededor parecía que aquella cosa ya no estaba, se dio la vuelta solo para sentir un gran dolor en su pecho producto de la espada de aquella mujer.
- Quizá solo el dolor sea lo único verdadero… - frente a Rukia que ahogo su grito con una mueca de dolor y sorpresa.
Cuando Rukia ya no tenía fuerza para continuar de pie, una luz blanca la envolvió cegando momentáneamente a su atacante, momentos después el silencio se adueñó de aquel lugar y lo que la había cegado desapareció. Lo que semejo una sonrisa de satisfacción se dibujó en aquel rostro blanco, camino un poco y enfundo su espada.
- ¡Vaya!, sí que es persistente, pero solo es cuestión de tiempo para que seamos libres – dijo sumergiéndose poco a poco en el piso formando ondas de dispersión.
- Precisamente eso es lo que no tenemos… - contesto entre las sombras una voz.
- Eres impaciente, ya sabes… ella regresara a jugar conmigo y entonces… lograre lo que deseas – desapareciendo por completo.
Continuará...
¿Qué sucede en el interior de Rukia? ¿Quien es esa mujer? ¿y la voz?
Bien se los dejo de tarea.
Si hay algo mal disculpenme es de verdad muy apresurado.
Que dios los bendiga a todos.
:D
