-Capitulo 15-

EDWARD POV

Ya había pasado demasiadas veces por esta situación.

Primero cuando pensamos que lo mejor para ella era estar en un orfanato. Luego cuando Renne la vino a buscar y se la llevó para comenzar una vida tranquila. Seguido a ello pensamos que había muerto y ahora, por voluntad propia, había decidido marcharse para ya no regresar.

Las situaciones habían sido diferentes, pero la sensación siempre era la misma. En todas estaba la perdida, el dolor, la opresión en el pecho por la falta que ella me hacía. Tener mi cuerpo dividido entre la mente y el corazón me hacía volver loco. Mi mente me pedía a grito que la odiara, por todo, pero mi corazón me detenía, me hablaba con más calma y me decía que nunca iba a poder odiarla, no importaba que.

Desde que ella se había marchado, me comencé a preguntar por qué siempre tenía que pasar por esto. Porque tenía que sufrir con ella, pensar en ella. En recordar cada minuto del poco tiempo que habíamos compartido juntos.

Aunque intentara evitarlo, siempre pensaba en como las cosas habían cambiado de un día a otro. Como de estar juntos, abrazados y besándonos, pasamos estar separados y solos.

¿Por qué no me había dado cuenta del cambio de su comportamiento? Es decir, me había dado cuenta, todos lo habíamos hecho. Ella había comenzado a bloquearme su mente, activando su escudo, y eso solo significaba que algo tramaba, que su confianza en mi había desaparecido. Nunca tuve que haberla dejado sola, tendría que haberla acompañado, estar a su lado y evitar cualquier cosa. Sin embargo no lo hice, y por ellos las cosas estaban como estaban.

Ella podría estar conmigo ahora, en mis brazos, besándome, en nuestra cama... desnuda. O podría estarla ayudando a superar su problema, un problema por el cual pasamos todos y ella podría superar con facilidad.

No importaba cuanto se me quemara el cerebro pensando en lo que podría haber hecho, las cosas estaban hechas y no valía de nada lamentarse.

Eso lo aprendí desde el día en que ella se marchó. Y a pesar de que han pasado tres meses, yo seguía pensando y trataba de imaginar como las cosas hubieran sido. Igual me reprochaba, por estarla pensando cuando me prohibía hacerlo.

Las cosas habían cambiado drásticamente en la casa. Ya no era el mismo hogar que antes. Desde que ella se había marchado... todos lo habíamos hecho con el tiempo. Rosalie y Emmett se marcharon luego de que lo hice yo. Dijeron que necesitaban despejarse y distanciarse un poco para asimilar las cosas. Alice y Jasper los siguieron a los pocos, argumentando lo mismo y que la casa no era lo mismo. Alice se había disculpado con Esme, pero le había dicho que volvería...

Dejamos a Esme y a Carlisle solos en aquella enorme casa, separándonos por primera vez y destrozando a Esme. Ella entendió todo lo que dijimos, nunca dijo nada, tampoco intentó pensar en mi presencia, pero era obvio que Jasper sabía cómo se sentía…

Yo había sido el primero en marcharme, en dejarlos. Cuando volvimos del bosque y tuve que recorrer la casa… me era insoportable no mirar un rincón e imaginar a Bella en ellos, mucho menos soporté cuando entré a nuestro cuarto, si aroma terminó por sofocarme, entonces decidí que lo mejor era irme, solo por un tiempo, hasta que yo lograra recuperarme solo un poco…

No había durado mucho, solo unas horas… Esme fue la primera en encontrarme empacando en un pequeño bolso. Hubiera preferido a cualquier otro, menos a ella. Sabía cómo le afectaría mi partida….

-Edward- había murmurado entrando en mi cuarto.

Yo no quise mirarla, no quería toparme con aquellos ojos tristes. No quería verlos rogarme el que me quedara…

-Entiendo tu dolor, pero…

-Entonces entenderás porque quiero marcharme- le dije cerrando mi mochila.

Esme no dijo más nada, se quedó parada mirándome ir y venir por mi cuarto. Cuando por fin tenía todo listo, me acerqué a ella y besé se frente, luego salí del cuarto. Nadie me detuvo, tampoco me despidieron y eso lo agradecí, porque no tenía deseos de que nadie me mirara con lástima y mucho menos soportar a Alice y Esme pidiéndome que me quedara, diciendo que todo saldría bien.

Agradecí en silencio que ellos me comprendieran y me dejaran ir.

Recuerdo que tomé mi auto y conduje hasta el aeropuerto más cercano. Pedí un vuelo, cualquiera que estuviera disponible, y que fuera en primera clase. La mujer de turno me dijo que había uno en para Brasil, Salvador. Era ideal, un lugar completamente alejado de todo. No lo pensé una segunda vez, le dije que me diera un boleto y en menos de media hora me encontraba a bordo y esperando impaciente a que el avión despegara.

En cuanto llegué me metí en el primer hotel, me hospedé y llamé a casa, para avisarle a Esme que todo estaba bien. A pesar de que no podía leerle la mente notaba por el tono que ella no estaba feliz.

Luego de eso nos seguimos manteniendo en contacto, llamaba yo, o llamaba ella. Y entre esas llamadas me enteré de las partidas de mis hermanos. Ahora Emmett y Rosalie se encontraban en Australia, Alice y Jasper estaban en Canadá… Y como todos los llamados Esme preguntaba cuándo volvería, a lo que siempre le contestaba que me diera tiempo.

Sabía que si yo volvía, mis hermanos también lo harían. No era por creerme el importante, pero si uno se iba… todos nos íbamos…

Suspirando miré el cielo negro con brillantes estrellas mientras caminaba por las calles de Salvador. Me sentía como en aquellas películas de comedia romántica, donde el protagonista caminaba por los parques con cientos de parejas caminando a su alrededor. En la plaza había muchas parejas, dándose sus mimos o compartiendo charlas tomados de las manos.

Lo curioso es que no los envidiaba, solo pensaba en la suerte que tenían y espera que no tuvieran que pasar por lo mismo que yo.

-¿Por qué tan solo?- preguntó una voz femenina que venía en dirección contraria a la mía.

Era una mujer muy hermosa, tenía el cabello largo, negro y liso. El cuerpo era todo un sueño para el hombre que la mirara. Yo solo podía admirar su cara, sus delicadas y bellas facciones, pero no porque me gustara ella. La mujer se paró frente a mí, impidiendo que siguiera con mi camino.

-No es porque yo quiera- le contesté solo por cortesía y porque mi madre me había educado como todo un caballero.

De ser otro la habría mandado a la mierda, como realmente quería…

-¿Buscan compañía entonces?- dijo en voz baja y algo ronca. Yo la miré a los ojos y fue muy visible como ella ablandó- Que hermosos ojos- pensó-. ¡Qué hermoso rostro!- gritó acalorada- ¿Aceptaría tomar algo conmigo? Si es así, ya lo tengo para mí...

-No, gracias- le contesté tanto a su pregunta mental como hablada.

Di un paso al costado para seguir con mi camino, pero ella volvió a interrumpirme.

-Podemos tomar algo, conozco un lugar fantástico. Sin compromiso, claro- habló atropelladamente.

-Comprometido- sonreí y levanté mi mano izquierda, mostrando mi anillo en mi dedo anular.

La esquivé nuevamente, dejándola parada en medio del camino con la boca abierta y un nido de pensamientos enredados en su cabeza. Solté una risita, pues la situación era cómica, y siempre era la misma reacción para todas las mujeres.

Quedaban boquiabiertas cuando les mostraba mi anillo.

Miré mi mano y solté un suspiro. Yo había comprado un anillo para mí, como un símbolo material de mis sentimientos.

Era demasiado claro. Yo jamás dejaría de amar a Bella.

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Cuando ya no tenía deseos de seguir caminando me dirigí al hotel donde me hospedaba.

Ni siquiera había pasado las puertas de vidrio cuando el gerente me intercepto completamente agitado y sudado...

-¡Señor Cullen!- jadeo y pidió con un dedo que lo esperara.

Arqueé una ceja al intentar leer su mente, pues no lograba encontrar nada, solo el diciéndose a sí mismo como respirar.

-¿Paso algo malo?- pregunté con un poco de preocupación.

El hombre negó con la cabeza, se enderezó, tomó una bocanada de aire y se arregló el traje antes de hablar.

-En realidad no sabría decirle, su madre ha estado llamando durante todo el día. Dice que se comunique con ella urgente.

-Muchas gracias- le sonreí y corrí, a paso humano, a mi habitación.

En cuanto llegue el teléfono comenzó a sonar. Antes de que sonara el segundo pitido, contesté.

-¡Demonios, Edward!- grito al otro lado de la línea. No pude evitar soltar una carcajada, muy pocas veces Esme maldecía o insultaba- ¡No te rías! Te he estado llamando toda el día al hotel y a tu móvil.

Miré el aparato que estaba en la mesita de noche. El buzón me avisaba que tenía unas decientas llamadas y mensajes.

-Ya estoy aquí ¿Cual es la urgencia?- pregunté borrando el historial del celular.

-Es sobre Bella- su voz sonó baja y temerosa.

Me envaré en la cama y apreté los puños. Temí lo peor, por mi mente cruzaron las peores cosas...

-No me interesa- mentí, en realidad si quería saber cualquier cosa sobre ella, pero no quería escuchar que... ni siquiera podía decirlo.

-No, hijo. Escúchame...- la voz de mi madre se cortó por un gruñido y la estática del teléfono.

Me paré de un salto y fruncí el ceño, iba a llamar a Esme pero una voz que jamás pensé en escucha me ladró desde el otro lado de la línea.

-Escúchame chupasangre, si no mueves tu culo en este instante y no estás en la noche partiré a buscar a Bella a Italia y te conviene que este viva de lo contrario te hago el favor de enviarte con ella...

No seguí escuchando, solté el teléfono, tomé mis pertenencias y salí corriendo de la habitación. En cuanto llegué al mostrador le pedí a una de las recepcionistas que pidiera un vuelo a Estados Unidos para mí, el primero que tuvieran ahora. Ella me asintió y llamó por teléfono mientras yo corría en busca de un taxi, le pedí que me llevara al aeropuerto lo más rápido que podía.

En el camino llamé a Alice, quien me había estado llamándome.

-Estaba esperando tu llamado. Supongo que ya hablaste con Esme- dijo apenas contestó la llamada.

-Cielos ¿Como supiste?- dije con demasiado sarcasmo- ¿Tu también estas yendo?

-A diferencia tuya yo si tenía mi teléfono conmigo. Llegue hace solo unas horas- dijo entre risas-. Tenía que venir lo más rápido que podía. Bella nos necesita y yo voy a estar para ella cuando me necesite.

Yo sonreí por la amistad de mi hermana con Bella. A pesar de que Alice se le dolió lo ocurrido con Bella, mi hermana le era leal.

-¿Sabes de qué se trata?- le pregunté impaciente.

-Jacob no ha querido decir nada hasta que no estemos todos reunidos. Tampoco he podido ver nada- bufó frustrada.

No teníamos una explicación exacta de por qué Alice no podía ver el fututo si los lobos estaban involucrados.

-¿Emmett?- inquirí pagando al chofer y bajando del auto.

-Está tratando de convencer a Rose- suspiró-. Llegaron después que yo. Rose está un poco sensible y no quería venir.

-Bien- asentí y me fui al mostrador de los vuelos-. Hablaos luego, mi vuelo está por salir.

-Edward- me llamó con titubeo. Me detuve para escucharla- ¿Crees que llegaremos a tiempo?

-Esperemos que si, Alice- dije y reanudé el paso.

-Si las cosas salen bien ¿Volverás con ella?- siguió cuestionando.

-Alice, hablamos luego- dije de manera tangente y corté la llamada.

En realidad no tenia deseos de ponerme a hablar de un futuro con Bella, cuando ni siquiera sabía si ella estaba bien o si lo estaría. Tampoco era algo de lo que yo pudiera decidir. Si lográbamos ayudar a Bella, con cualquier problema que tuviera, y todo saliera bien... yo si volvería con ella ¿Por qué no lo haría? La amo, de eso no hay duda, y no importa lo que ella haya hecho... yo ya la había perdonado.

Pero si ella no quería volver conmigo... entonces eso yo respetaría su decisión. Aunque eso me mataría.

Sentado en mi asiento y mirando por la ventana, no podía dejar de pensar en que era lo que le pudo pasar a Bella. Tenía miedo, demasiado miedo a que llegara tarde. Sacudí mi cabeza y me puse unos auriculares para bloquear tanto los pensamientos de los demás pasajeros, como los míos.

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En cuanto llegué al aeropuerto el sol ya estaba bajando. Caminé deprisa entre la multitud y me fui al estacionamiento, donde mi auto me esperaba. A pesar de que habían pasado tres meses, este estaba impecable. Era obvio que los empleados lo habían limpiado en el tiempo. Al igual que los pocos autos que estaban en el estacionamiento privado.

Me metí dentro de mi auto y sonreí al oler el aroma familiar de la tapicería. Tiré mi mochila en el asiento del copiloto, me senté en mi asiento y puse en marcha el auto. En una hora me encontraba en Forks y en menos de cinco minutos estaba aparcando frente a mi casa.

Esme salió corriendo y me abrazó fuertemente mientras besaba mis mejillas.

-¡Estas aquí!- gritaba emocionada mientras saltaba al estilo Alice-. Bienvenido a casa.

-Gracias, mamá- dije abrazándola.

Ella soltó un sollozo y me abrazó aun más fuerte.

-¿Podemos dejar los reencuentros y mimos para después?- gruñó Jacob desde la puerta.

-Siempre tan simpático, chucho- mascullé apartando a Esme.

-Solo cuando tengo una fuerte dosis de preocupación y el tiempo se me agota de a poco- refunfuñó y volvió a meterse dentro de la casa.

-Vamos, todos estamos esperando- tomo mi mano y me condujo dentro de la casa.

Entramos en mi hogar y todo parecía igual, con excepción de que las flores eran diferentes y el olor a perro mojado apestaba todos los rincones de la casa.

-Jacob, deberías de bañarte más seguido- dije arrugando la nariz.

Las estruendosas carcajadas de Emmett y Jasper me dieron la bienvenida en la sala. Mis hermanos estaban al lado de sus parejas riendo por mi comentario. Todo se veía en su lugar, mientras que a la vez nada lo parecía. Algo faltaba, y eso era Bella.

-Yo estoy metido dentro de la casa de unos vampiros, los pelos de mi nariz están quemados, sin embargo no me ando quejando- masculló sin dejar de caminar de un lado al otro.

-La transformación lo hace sensible- me burle y me recargué en la pared.

-Ya estamos aquí, Jacob. Ahora habla- le ordenó Rosalie sin mirar a nadie.

Jacob dejó de caminar y se quedó mirando la ventana. Vi sus hombros levantarse, tomando una gran bocanada de aire, antes de hablar.

-Bella no mato a ese chico con el aroma a la sangre. Ella les mintió a todos. Ella planeó todo para que... para poderse ir a Italia...

Se dio vuelta y nos miró a todos. Nadie dijo nada, en realidad no había nada para decir, no entendíamos nada...

-¿Como que lo planeo todo?- pregunté dando un paso adelante.

-Ese día, en que yo me enteré que ella era un vampiro... cuando nos atacamos en la escuela- nos señaló haciéndome recordar aquel día-. Cuando yo vine para hablar con ella... me contó todo, desde que ella llegó a esta casa, hasta el día en que Sebastian vino a buscarla...

-¿Sebastian?- repitió Alice sentándose más derecha.

-Si, me dijo que lo hiso una visita, usando unos poderes que lo hacían esconderse de todo el mundo- movió las manos y frunció el seño, era entendible que no entendía de que era-. Ella me pidió ayuda, en que planeáramos una manera en que ella pudiera irse, para que Sebastian no llegara a esta casa...

-¿Y por eso mato a un humano inocente?- inquirió Rosalie cruzando sus brazos- ¿Por eso nos mintió sin importarle nada y abandonarnos, solo porque no quería que Sebastian llegara a la casa?

-Si te callaras y me dejaras terminar entendería- le gruñó Jacob-. Ella armó todo esto para protegerlos, sabía que si permitía que Sebastian se acercara, la obligaría a irse con él a la fuerza, y ustedes hubieran intervenido...

-¿Que esperaba, que nos quedáramos de brazos cruzados?- dijo Emmett, pero Jacob ignoró su pregunta.

-Para que nada de eso pasara, ella decidió mentirles...

-¿Eso es todo?- inquirió Jasper- ¿Para que la quieren los Vulturis?

-Por lo que ella me dijo... esos vampiros no la querían dejar en paz... además...- tragó en seco y pasó una mano por su cabello.

-¿Además, que?- pregunté preocupado.

-Ella quiere matar a Sebastian- soltó mirando el suelo.

Esme y Alice soltaron un jadeo. Mientras que Emmett, Jasper y Rosalie soltaban una maldición. Yo solo me quedé con las palabras atoradas en la garganta, sin poder decir absolutamente nada. Ahora el pánico dominaba mi cuerpo.

-Está loca- gruñó Rosalie-. Dice que quiere protegernos ¿Quien la protege a ella?

-Por eso estoy aquí- dijo Jacob-. Hace tres meses de aquello, y no he tenido noticias de ella. Me dijo que una llamada me haría o cualquier cosa para que no me preocupara... pero, no me ha mandado nada.

-Tenemos que ir- decidió Jasper a lo que todos asintieron.

-¿Por qué nunca dijiste nada?- pregunté apretando mis manos.

Todos dejaron de hablar sobre lo que harían y me prestaron atención.

Enfoque mi vista en Jacob y lo taladré con ella.

-¿Por qué dices todo ahora?- le reproché y avancé a grandes zancadas. Estuve a punto de saltarle encima de no ser porque Emmett me detuvo en pleno salto- ¡¿Tu amor por ella llega tan lejos que la entregas a la muerte?- grité tratando de soltarme.

-¡Al menos ella confiaba lo suficiente en mi para contarme las cosas!- me devolvió avanzando hacia mí.

Jaspe fue quien lo sostuvo.

-¡Yo jamás me uniría a ella en un plan suicida! ¡Tampoco esperaría tanto tiempo a que ella me mandara una señal! ¡Por favor, Jacob! Eso ha sido lo más estúpido que has hecho en tu vida- le gruñí y me quedé quieto.

Mis palabras le habían dolido, ya que dejó de moverse y miró al suelo.

-Si ya terminaron de sacar trapos al sol... ¿Podemos irnos al aeropuerto? Un vuelo a Italia nos está esperando.

Todos nos giramos al escuchar la serena y calmada voz de Carlisle.

-Jacob, reservé un vuelo para ustedes, es el siguiente del nuestro- dijo entregándole una hoja-. Lamentablemente no podemos ir todos juntos.

-Entiendo. Le diré a Sam- dijo caminando hacia la salida.

-Yo los iré a recoger al aeropuerto- le dijo Esme.

Jacob le dio un asintimiento con la cabeza y comenzó a correr, antes de saltar a los árboles entró en face, haciendo añicos su poca ropa.

-Sera mejor que vayan vestidos o no los dejarán infresar al aeropuerto- acotó Emmett y comenzó a reírse de su propio y tonto chiste.

-¿Estamos todos listos?- pregunté mirando a cada uno de mi familia.

Todos asintieron con la cabeza, nos dividimos en dos grupos y fuimos en auto.

Ibamos directo a Italia, para ayudar a Bella en lo que pudieramos.

Lo más probable era que nos metieramos en una pelea... solo esperaba que fuera la última...

Bueno... ¿A que no me esperaban tan pronto? Yo se que no, de seguro pensaban "esta va a volver en cuatro meses mas" hahahaha, no... voy a tratar de actualiar todos las semanas... no prometo nada, pero es lo que intento.

Como dije anteriormente, ya tengo los capis planeados, solo hace falta escribirlos... y eso estoy haciendo...

Creo que este cap ha sido corto pero ha explicado como Edwrd se sintio y Jacob diciendo la verdad... ahora queda ver que les espera cuando lleguen a Volterra, con Bella y Sebastian...

En fin, muchisimas gracias por sus rr, me ecantaron todos *-*. por sus favoritos y alertas...

Mil disculpas por los errores, se que los debo de tener, pero no es del todo mi culpa, tambien es de la lap xD

Pasen por mi perfil si quieran contactarme o seguirme...

Besos, las quiero.

Melo

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