Un Último Deseo
Otro Intento
Tetsuo miraba la pantalla de su sala un tanto incómodo. Una chica de tal vez veinte, portando un uniforme de preparatoria era tocada por todos lados con diferentes vibradores que un tipo le estaba pegando con cinta adhesiva. Si bien se sentía excitado por las imágenes, le abrumaba pensar en tener que comprar todo eso para estimular a su esposa.
"¿Cambiamos de video? Eso no me parece… ugh… no quiero que me pegues cosas al cuerpo."
Ni siquiera respondió, solo tomó su celular para detener el vídeo y comenzar a buscar en la página de porno que estaban visitando.
¿Qué palabra clave deberían usar esta vez? ¿Habría videos de gente haciendo el amor en lugar de solo tener sexo? ¿Y si buscaban en páginas americanas o europeas?
Miró a su esposa, la cual estaba sentada al otro extremo del sofá abrazando sus piernas con las mejillas sonrojadas, volteando a la puerta de entrada con algo de nerviosismo.
"¿Crees que Shuu o Akane vengan de nuevo?" preguntó él volteando también a la puerta.
Dos semanas atrás durante el fin de semana, la joven pareja había estado leyendo la literatura erótica que les habían obsequiado, decidiendo por poner una película porno por primera vez. Los gemidos y jadeos de las parejas en pantalla eran tan ruidosas, que Urano había utilizado el control para bajar el volumen hasta que casi no se escuchaba. Ambos se habían sentido incómodos uno junto al otro cuando Tetsuo le preguntó si quería intentar imitar a los del segundo video que acababan de poner y Urano accedió.
Estaban besándose. Urano sentada a horcajadas sobre de él, ambos con la ropa abierta como los actores en pantalla cuando pasó.
La puerta de su casa se había abierto, dando paso a Akane, quién se quedó congelada detrás de ellos. Ambos se habían petrificado al darse cuenta de la intrusa en casa. Urano había comenzado a temblar, entrando en pánico. Tetsuo buscaba su celular o el control para quitar las imágenes mientras lidiaba con quitarse de encima a una esposa abrazada a él como si su vida dependiera de ello cuando Shuu entró diciendo quién sabe qué sobre comida saludable, dejando caer un par de bolsas de plástico apenas alcanzar a Akane.
"¿Qué carajos estaban haciendo ustedes dos, par de pícaros?" dijo Shuu en esa ocasión con una sonrisa estúpida, dando un paso atrás y tomando a Akane de la mano "bueno, ya que están poniéndole tantas ganas a lo de reproducirse, creo que mejor nos vamos."
"Le llamaremos a sus madres para que no vengan." Ofreció Akane de inmediato "ustedes sigan, nosotros los dejamos solos. ¡Que se diviertan!"
Urano se había lanzado tras ellos sin soltarlo antes, aplastándolo contra el sillón abriendo y cerrando la boca como un pez fuera del agua. Él al fin localizó el control remoto y apagó la pantalla. Entonces escuchó algo que lo dejó helado.
"¿Señora Miyamoto? Soy Shuu, ¿adivine que están haciendo el par de idiotas…?" seguido de la puerta de su casa la cerrarse.
Después de eso, Tetsuo había agregado una chapa electrónica de clave numérica a la puerta principal y dos seguros más a la puerta trasera. De todos modos, el daño estaba hecho. Los dos se sentían tan incómodos por lo sucedido que habían evitado tocarse o besarse por una semana y media, retomando las sesiones de besos el miércoles de esa semana con algo de torpeza y timidez y su sesión de estudios ese mismo domingo.
"Bueno, yo no le he dado la contraseña de la casa a nadie." Murmuró Urano desde su lugar, regresándolo al presente.
"En ese caso… ¿Qué deberíamos buscar ahora?"
Su esposa lo pensó un poco antes de tomar el celular de entre sus manos para salir de la página de porno y entrar a una app de música, tecleando hasta poner un canal de música romántica.
"Estuve leyendo algo curioso en la biblioteca está semana" confesó ella con timidez, sentándose a su lado antes de mirarlo a los ojos y devolverle el teléfono "uno sobre cómo se supone que debería ser el proceso de exploración. Recomendaba empezar con autoexploraciones y luego…"
"¿Quieres empezar con eso?" ofreció él un poco confundido "porque en ese caso, tal vez deberíamos intentar en cuartos separados…"
"¡No, no! Yo… estuve… haciendo eso mientras te esperaba… esta semana."
Casi no logra escuchar lo último que ella había dicho debido a que Urano había estado bajando el volumen poco a poco. Por alguna razón se sintió aliviado antes de acunar su rostro y besarla.
"¿Qué decía que había que hacer después?" la incitó a continuar, sonriendo al verla sonrojada y con la mirada un poco perdida detrás de sus gafas.
"Ahm… tocar… y probar al otro."
Tetsuo abrió mucho los ojos. En algún punto había empezado a fantasear con ver la cabeza de Urano subiendo y bajando entre sus piernas antes de que ella lo mirara con una cara de felicidad extrema… no le parecía que fuera a ser una opción viable en realidad. Tampoco se le había ocurrido que ella podría querer que fuera él quien…
"Entonces, ¿solo tocarnos o ambas cosas?"
El sonrojo de su esposa se profundizó. Ella solo asintió en silencio conforme se hundía en el sillón, enderezándose lo suficiente para ver a la puerta una vez más.
"¿Te parece si lo hacemos en nuestra habitación?"
Ella le sonrió todavía sonrojada, asintiendo en silencio. Debía estar muy nerviosa si no se atrevía a hablarle y estaba seguro de que era, en parte, por sentir que alguien entraría en su casa sin previo aviso… de nuevo.
Tetsuo se puso en pie, estirándose un poco antes de pasar una de sus manos por la espalda de Urano y la otra bajo sus piernas, sintiéndose más relajado cuando ella se abrazó a su cuello y comenzó a quejarse.
"¡Tetsuo, no! ¡Vamos a caernos!"
"No es como si pesaras tanto" se burló él, mirándola con una sonrisa divertida "y estás tan nerviosa que seguro me dejas arriba esperando porque tus rodillas no te dejan moverte y subir la escalera, así que…"
"¡Tetsuo!" lloriqueó ella dándole un par de pequeños golpes en el pecho con la mano abierta "¡Bájame! ¡Bájame ahora!"
La risa ya no se hizo esperar. Era divertido molestar a esta mujer que siempre parecía tranquila y centrada cuando no tenía un libro frente a sus ojos.
"Te bajaré… cuando lleguemos a la cama y pueda quitarte toooda la ropa. De pronto quiero comparar si el tono de tus pezones es el mismo de los de las chicas en los videos."
Ella dejó de moverse un momento, su rostro coloreándose de carmín de manera furiosa y luego los golpes con las palmas de sus manos empezaron a llegar de nuevo.
"¡Baka! ¡Baka! ¡Tetsuo no baka!"
De más está decir que cuando llegaron a la habitación, Tetsuo había reído bastante más que durante el último año y Urano no sabía si reír, llorar o envenenar a su cónyuge por ser tan idiota.
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"¿Cómo se siente esto?"
La sensación se repitió, robándole un jadeo antes de que pudiera responder.
"Bi-bien"
"¿Quieres que siga?"
"Mhm" respondió ella de manera afirmativa antes de asomar sus ojos por entre sus dedos.
¿Cómo habían terminado así? Trató de hacer memoria sin que la lengua y los dedos de Tetsuo la distrajeran.
Era cierto. Él la había llevado cargando hasta la cama ahogado de risa. La había desvestido, peleando con su sostén y obligándola a voltear de espaldas para estudiar los ganchos antes de poder soltarlo y retirarlo. Luego de dejarla sin ropa, Tetsuo había comenzado a besarla, tocándola despacio en diferentes zonas y preguntándole lo mismo una y otra vez.
Le preguntó cuando acunó y luego acaricio sus senos, también cuando usó su boca y su lengua para acariciarlos. Le preguntó cuando acarició y luego besó sus brazos y su cintura. Justo ahora, Tetsuo besaba y lamía su ombligo luego de preguntarle que sentía y si le gustaba. Las sensaciones eran un poco incómodas al principio, volviéndose demasiado gratificantes después. Algunas más placenteras que otras.
Su marido se detuvo, observándola de nuevo como a un conejillo de indias conforme paseaba sus dedos por sus caderas y sus muslos, besando la piel alrededor de su cadera y preguntando de nuevo.
En verdad parecía estar experimentando con ella. El hombre examinó sus muslos, sus rodillas, sus pantorrillas e incluso sus pies, probando uno por uno cada dedo, mirándola con atención al preguntarle si le gustaba.
"¡Oh! ¿Entonces así es como te gusta?"
El aire se escapó de sus pulmones. Urano estaba tan ocupada en sentir y tan frustrada de que él hubiera evadido la zona que ahora le parecía más sensible, que una de sus manos se había colado entre sus muslos sin que se diera cuenta, acariciándose de un modo ausente, igual a cuando leía literatura para adultos y alguna escena específica le robaba el aliento y algo más.
Su mano saltó entonces como si la estuviera quemando. Urano cubrió su cara horrorizada con la mano que no se había estado tocando mientras pensaba 'Trágame tierra y ni te molestes en sacarme de nuevo' gimiendo de sorpresa al sentir que las caricias seguían de nuevo.
Tuvo que levantar sus dos manos para constatar que no era ella la que estaba masajeando esa zona casi desconocida a la que había puesto poca atención casi toda su vida.
"Ya veo. Este debe ser el clítoris." Murmuró Tetsuo tratándola como un sujeto de experimentación a pesar de no tener su libreta de anotaciones "Urano, ¿te importaría dejar de apretarme con tus piernas?"
"¡No puedo! ¡Esto es muy vergonzoso!" lloriqueó ella con media cara cubierta.
"¿Qué parte?" preguntó Tetsuo con inocencia. Su mirada fija en lo que estaba tocando y con toda posibilidad, en el modo en que tocaba cada área ahí abajo.
"¡Me estás mirando mucho! ¡Es vergonzoso!"
"¿En serio? ¿Te sentirás mejor si dejó de mirar?"
"¡SIIII!"
Tetsuo la miraba a la cara ahora con esa sonrisa macabra que ponía a veces. Urano cubrió sus ojos un poco menos avergonzada, abriéndolos de golpe al sentir algo húmedo y cálido recorriendo una parte considerable de su cuerpo con lentitud.
Nunca se había sentido más avergonzada, asustada… y excitada como cuando vio la cara de Tetsuo contra su sexo, aferrándola de la cadera con las manos y lamiendo como si ella fuera una enorme paleta de caramelo.
Fueron solo un par de veces, pero la situación le había parecido tan extraña, que era como si hubiera visto todo en cámara lenta y a detalle.
"El sabor es raro" murmuró Tetsuo cómo si estuviera grabando sus observaciones, provocando que ella mirara a ambos lados buscando el pequeño artefacto plateado con que lo había visto a veces haciendo las transcripciones de sus observaciones en el laboratorio. Por suerte no estaba.
La sensación terminó demasiado rápido, llamando su atención. Tetsuo la observaba de nuevo, limpiando su boca con el brazo y haciéndola sonrojar.
"Tu turno, Urano. ¿Me desvisto solo o lo haces tú?"
Por un segundo quiso desaparecer… luego la idea de vengarse le pasó por la mente, robándole una sonrisa. Era como si la vergüenza hubiera disminuido hasta un punto tolerable, entonces se sentó en la cama.
"Yo lo hago."
Y eso hizo. Lo desvistió con rapidez, casi sin mirarlo hasta dejarlo desnudo y derribarlo en la cama. Le mostró su mejor sonrisa de reina demonio para ponerlo nervioso sin lograrlo. Tetsuo solo acomodó sus manos bajo su cabeza mirándola con una sonrisilla ansiosa que la descolocó por un momento.
"Adelante. Veamos si lo haces mejor que yo."
Ese idiota, arrogante… ¿La estaba retando?
"¡Veamos!" respondió ella para aceptar el reto antes de mirar el cuerpo de Tetsuo y comenzar a tocarlo.
Recordó que el hombre hacía ejercicio un par de veces por semana cuando notó las líneas de sus músculos insinuadas muy apenas. No estaba mal.
Comenzó a pellizcar despacio aquí y allá antes de descender sobre él para besarlo, morderlo y succionar pequeños trozos de piel, recordando que había leído sobre eso en demasiados de los libros que la madre de Tetsuo le seguía obsequiando por alguna extraña razón
Para cuando llegó al pubis de Tetsuo, el hombre respiraba de un modo ruidoso y complicado, haciéndola sonreír. Decidió seguir tocándolo y probándolo en las piernas, evitando a toda costa el extraño miembro que parecía tener mente propia… y que también se movía molesto por ser ignorado.
"¡Urano!" se quejó su cónyuge en un eco de lo que su pene debía estar pensando.
La chica le sonrió con descaro. ¿Quién rogaría por piedad ahora?
"¿Si, querido?" se burló ella notando que la estaba mirando con el ceño fruncido y su boca convertida en una fin línea recta que gritaba sobre la molestia que sentía.
"¿No te saltaste una parte… una MUY importante?"
Ella fingió inocencia, tocando su mentón y sus labios con el dedo índice mientras veía al techo, simulando que pensaba
"Mmh… ¡No! ¡Estoy haciendo el mismo exacto recorrido que tú!" finalizó con una sonrisa enorme, soltando una pequeña carcajada cuando lo escuchó bufar y… ¿Maldecir? En un idioma distinto. ¿Inglés? ¿Francés? Ella podía leer alemán e inglés con fluidez, sin embargo tenía problemas con la pronunciación y con la escucha, así que no estaba muy segura de lo que había escuchado.
Decidió dejar de prestarle atención y continuar, sonriendo malvadamente cuando Tetsuo comenzó a reír, retirando sus pies justo luego de que ella lamiera uno de sus dedos.
"¿Tienes cosquillas en los pies? ¡Pero que cosa tan interesante!" murmuró ella, viendo que Tetsuo intentaba encogerlos.
"¡No, Urano!"
"¡Oh, si! ¡Esos pies son míos!"
Forcejearon un poco. Tetsuo no paraba de reír mientras ella intentaba por todos los medios hacerse con uno de sus pies para tocarlo de nuevo con su boca, riendo cuando al fin logró su cometido y lo escuchó suplicar por piedad.
"Bien, dejaré tus pies en paz." Le respondió ella antes de gatear sobre la cama para besarlo en los labios, sintiéndose un poco ebria al sentir las manos de Tetsuo aferrándola de la cabeza y la cintura para besarla con más sentimiento y angustia que nunca.
"¿Me harás todo lo que te hice?"
Ella asintió, sonrojada por la súplica y la esperanza tiñendo el murmullo de Tetsuo junto a su rostro.
Él la soltó y ella se volvió a colocar en la orilla de la cama, tomando con timidez la virilidad de su esposo entre las manos antes de verlo con atención. Su color. Su forma un poco ladeada. La textura suave de su piel. Su calidez. La diminuta gota translúcida coronando la punta.
Lo acarició una sola vez como él le había mostrado durante su primer intento de llegar al final, descubriendo lo que se ocultaba debajo de la piel un poco más oscura que el resto del cuerpo de Tetsuo.
Tuvo que tocarlo con sus dedos antes de usar su lengua para probar. Un sabor algo salado que le recordó el sabor de las lágrimas con algo más la tomó desprevenida. No había ningún dulzor cómo clamaba en sus libros y eso no sabía para nada a miel. Ahora comprendía el comentario de Tetsuo luego de probarla a ella.
Miró a su esposo a la cara un momento, sorprendiéndose al encontrarlo atento y expectante en lugar de avergonzado y asustado como se había sentido ella.
Urano tomó aire y valor antes de meterlo a su boca, comprobando hasta donde podía llevarlo sin ahogarse. La sensación no era tan mala, pero tampoco tan buena como habría esperado. Decidió sacarlo de su boca cuando escuchó un fuerte gemido que hizo vibrar algo en su interior.
Miró a Tetsuo asombrada. Quería escucharlo de nuevo. Quería oírlo gemir aún más fuerte Su juicio debía estar nublado por alguna especie absurda de deseo, porque no tardó nada en engullirlo una segunda y luego una tercera vez, disfrutando con la extraña sinfonía de la voz de Tetsuo.
Pronto los dedos de una mano se enredaron con sus cabellos de una manera afectuosa, invitándola a abrir la boca de nuevo. Ella lo hizo con más gusto esta vez, desconcertándose cuando esa misma mano la obligó a bajar un poco más y quedarse ahí. Su boca se llenó de un sabor extraño que no podía describir. Su lengua podía sentir como el objeto dentro de ella palpitaba cómo si estuviera aterrorizado, temblando de miedo por ser devorado por un par de segundos y luego las cosas parecieron detenerse. La mano la dejó libre y el falo dejó de moverse y pulsar. Lo único que quedó fue ese sabor extraño, volviéndose un tanto amargo cuando tragó. '¿Qué demonios?'
"¡Lo siento!" se disculpó Tetsuo cuando ella volvió a sentarse.
El sabor seguía ahí, al inicio de su garganta y el final de su lengua. Ella lo ignoró, curiosa ahora porque el hombre que había parecido tan seguro y pagado de si mismo había cubierto su cara con ambas manos y se veía realmente avergonzado, como si deseara que la tierra se lo tragara.
Debería sentirse orgullosa, ¡Su venganza había sido completa!... Pero, no se sentía tan bien como esperaba, solo estaba preocupada.
"¿Sucede algo, Tetsuo?"
El hombre respiró con profundidad un par de veces antes de apartar sus manos lo suficiente para que su boca se asomara y responder.
"¡Lo siento, Urano! ¡Terminé antes que tú!"
"¡Oh!" dijo ella, registrando de pronto que era lo que acababa de tragar.
¿Debería lavarse los dientes? ¿Sería muy grosero hacer eso ahora? ¿Tetsuo estaría bien? Supuso que no, no a todo lo que estaba pensando.
Urano gateo en la cama hasta alcanzar el rostro de Tetsuo, retirando las manos del hombre para poder besarlo, asegurándose de meter su lengua en algún punto antes de mirarlo fingiendo una sonrisa socarrona, la cual se transformó en una divertida al notar a Tetsuo dejar su vergüenza atrás para dar paso a su curiosidad.
"Así es como sabes. Espero que corrijas lo de hace un momento, tenemos todo el día."
Su esposo comenzó a reír tratando de no hacerlo antes de abrazarla y llenarle la cara de besos, evitando sus labios por un rato considerable.
"Tienes razón. Debo redimirme."
Tetsuo la besó sin dejar de acariciarla, llevando sus dedos al interior de la boca de ella en algún momento para luego acariciarla tal y como ella había estado acariciándose antes. Esta vez la sensación fue mejor.
Para cuando Urano se dio cuenta, estaba acostada de espaldas en la cama. Tetsuo estaba terminando de colocarse un preservativo arrodillado entre sus piernas mirándola con una sonrisa de lo más dulce antes de acercarse a ella para besarla al tiempo que guiaba su pene para tratar de entrar en ella sin mucho éxito.
"¿Si me abres con tus dedos?" propuso esta vez, tan excitada y ansiosa que la vergüenza parecía haberse esfumado.
"¿Mis dedos?"
"El libro que leí decía que… a veces… es difícil ingresarlo por primera vez. Recomendaban usar los dedos para, ya sabes, abrir el camino."
Tetsuo lo consideró un momento antes de acercar sus dedos, paseándolos por los pliegues de ella con cuidado sin dejar de mirarla.
"Con que así se siente cuando estás lubricando." Comentó él de vuelta a su modo científico loco.
"¡Oye!" lo regañó ella dándole un manotazo "¡No soy un sujeto de experimenta…ohh!"
"¿No eres qué?" se burló él.
Fue imposible hablar después de eso. A diferencia de la última vez, el dedo de Tetsuo se sentía bien en su interior, robándole suspiros y jadeos, haciendo que sus pulsaciones aumentaran y su respiración se volviera errática.
Los intrusos que habían estado bailando dentro de ella salieron un momento antes de que algo más grande fuera introducido, haciéndola respingar y aferrarse a lo que tenía más cerca. El cuerpo de Tetsuo.
"¡Auch! ¡Urano!... ¡Tus uñas! ¡Tsssss!"
"Lo tuyo… también duele!" jadeó ella aguantando la sensación, tratando de respirar para que aquel agudo pinchazo desapareciera lo antes posible.
"¡Me vas a perforar la espalda!"
Intentó relajar sus manos, soltándolo para sostenerse de las sábanas y retorcerlas.
Las manos de Tetsuo rodearon su cara entonces. No podía soltar ni un quejido debido a la intensidad con que estaba siendo besada. Su lengua saludando a la de Tetsuo una y otra vez antes de danzar con ella.
El dolor y la incomodidad desaparecieron como por arte de magia y su cadera comenzó a moverse sola con algo de torpeza. La lengua y los labios de Tetsuo se negaban a abandonar su boca conforme el hombre sobre ella comenzaba a moverse dentro y fuera de ella con torpeza.
No duró demasiado, apenas un poco más que cuando había usado su boca en él.
Tetsuo se separó de ella entonces, girando de manera perezosa cubriendo su rostro con una sonrisa estúpida a la vista.
Urano se giró también, observándolo.
Tetsuo la besó de nuevo antes de levantarse y caminar hacia el baño, retirándose el preservativo lleno de camino a la otra habitación. Lo escuchó lavarse las manos antes de regresar, sintiéndose un poco frustrada de que ella no había sentido lo mismo.
Cuando Tetsuo volvió, la acercó a él, besándola y amasando sus senos con una mano y penetrándola con los dedos de la otra.
"¿Tetsuo?" lo miró interrogante entre un jadeo y el otro.
"Si crees, que no me di cuenta de tu desencanto, me conoces muy poco, Urano."
No tardó mucho en terminar ella también. Se sentía exhausta cuando Tetsuo saco sus dedos para llevárselos a la boca sin dejar de mirarla, besándola y haciéndola fruncir el ceño ante el sabor extraño.
"Así es cómo sabes tú." Pareció burlarse Tetsuo antes de besarla una vez más para luego abrazarla y acomodarse "por cierto, no puedo más. ¿Tomarías una siesta conmigo?"
Urano sonrió entonces, asintiendo antes de besar el pecho de Tetsuo y acomodarse sobre él para usarlo como almohada, comprendiendo por completo el sentimiento de estar enamorada que tanto intentaban describir en sus libros, arrullada por los dedos cepillando su cabello y la respiración pacífica de su amado.
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Notas de una de los autores:
Pues ahora sí, espero que nadie haya quedado frustrado... y como somos buenas personas... ya pueden pasar a leer el Epílogo también, que estoy por subirlo.
