Descuidadamente atrapado

Summary: Solo una vida puede dar vida: dos chicos que aprenderán algo más importante que el amor. Pero hasta entonces ella sería la chica por la que todos suspiran: inteligente, bonita y sensual y él, una mancha oscura en el mundo.

Pareja: Sasuke Uchiha-Sakura Haruno.

Capítulos: Hasta donde de mi imaginación.

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Ve

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-Ya te dije que no- contesto ella, a la vos que le hablaba en el otro extremo del celular.

-Vamos, Sakura. Se lo prometí cuando pidió mi ayuda.

-No me importa que se lo hallas prometido a tu madre o al mismo Dios. Mi respuesta es un gran NO. Lo sabias desde antes de marcar mi numero.

-Eres mi mejor amiga. Pensé que me ayudarías- dijo él, con un fingido rastro de decepción en su voz.

-Si me hubieras pedido que te compre el almuerzo, que lave tu ropa o que te cambien un neumático lo habría pensado, pero esto es definitivo: no.

-Le prometí a mamá que le conseguiría una cita con una buena chica- ella rodo los ojos ante lo dicho-. Quien mejor que tu, cariño.

-Debería estar molesta contigo. No solo por pedirme que salga con tu hermano, también por llamarme solo por esto, luego de no hacerlo en semanas- gruño, mientras doblaba la esquina para ir a su aula respectiva-. Eres un maldito convenido.

-Lo siento. La universidad me esta absorbiendo.

-No me pongas pretexto de plástico. Usa algo mejor conmigo.

-Tranquila. Arruinaras tu lindo rostro.

-Vete a la mierda. No estoy para bromas- interrumpió un momento la conversación para saludar a alguien con la mano-. No soy alguien que va alegrando la vida del resto. ¿Por que no se lo pides a alguien más? Tenías muchas amigas aquí.

-Nee… no si lo sabrás pero él tiene el carácter del diablo. No suele salir con cualquiera.

-Pues debe hacerlo. La chica que salga con él le haría un favor.

-¿Tan mal te cae?- pregunto- Eso no importa. Solo hazlo, Sakurita. Se que es un bastardo pero velo desde otra perspectiva. No pienses en ello. Solo mírale cuando finjas que te interesa.

-¿mirarlo? No me jodas, Itachi.

-Imagina que soy yo. Nos parecemos mucho.

-Si, son como dos gotas de agua- dijo con sarcasmo-. Me conoces. No salgo con nadie que no me interese.

-Tampoco hieras mi orgullo. Los Uchiha somos muy interesantes, inclusive para alguien como tú.

-Pues tu hermano es un Uchiha anómalo. No me interesa. No salgo con perdedores ni por muy Uchiha, ni hermano tuyo que sea-respondió, mientras se acomodaba en su carpeta.

-Sakura, no seas cruel. Además, ¿de donde sacaste lo de anómalo? Estas rara, mujer. Yo pensé que te gustaban los chicos altos, fuertes y guapos. Sasukito podría llenar tus—

-Hablamos luego, Itachi- le interrumpió, bajando la voz-. Asuma-sensei llego. Y llámame para algo bueno la próxima vez- concluyo, cerrado de golpe el móvil plateado.

Itachi estaba muy tarado si pensaba que ella saldría con Sasuke.

Eso no le interesaba.


-Pueden irse ahora. En un mes quiero los avances- ordenaba una mujer, a los chicos que se ponían de pie para abandonar el aula.

Tomo su bolso del espaldar de la silla y empezó a caminar hacia el pasadizo. Su tan esperada hora libre había llegado y ella se dirigía, como siempre, al campo de entrenamiento. Cuando estuvo por tomar el lado izquierdo del camino, diviso una cabellera azabache, el dueño de esta se dirigía al otro lado.

Había pensado en lo que Itachi le pidió un año atrás. No volvió a mencionar a su hermano en las siguientes llamadas pero ella sabia que el esperaba que ella le dijera "Saldré con tu hermano, Itachi". No entendió por que él le pidió eso. Es cierto que ninguna mujer en su sano juicio saldría con Sasuke Uchiha, pero, un hombre pidiéndole a una amiga que invite a salir a su hermano era algo raro. Un hombre como él debería estar acostumbrado, además, ella tenia la impresión de que a Sasuke no le gustaban las chicas.

Muchos tipos como él solían invitarla y a otras. Matsuri Urashima le había invitado a salir el año anterior, cuando él estaba por terminar la secundaria como el mejor promedio. El chico fue tan valiente que se atrevió a buscarla en pleno almuerzo, cuando ella estaba reunida con todos sus amigos. Ino no paro de reírse en todo el día, recodando cuando Sakura le dijo que no. Si Ino fue mala, Sai y ella fueron crueles. Algo parecido le pasaba con Rock Lee, el chico de las cejas pobladas. Él solía suspirar y veneraba el suelo que ella pisaba. Nunca se porto mal con Lee porque ellos fueron algo parecidos a amigos en la primaria. No le miraba pero cuando él le saludaba, Sakura le ofrecía una media sonrisa como respuesta.

El punto era que Sasuke Uchiha jamás había estado tras una mujer. ¿Tan anómalo era ese tipo? ¿O quizá tenía problemas de personalidad? No. A ella le parecía que ese chico tenía mucha seguridad. Él no tartamudeaba, sudaba frente a alguien o se dejaba intimidar frente a uno de los tontos musculosos de la escuela, los que eran los encargados de hacer miserable la existencia del resto.

Pero a la vez parecía querer golpear a todo mundo, o eso fue lo que dedujo cuando le observo una semana completa, el primer año, cuando nadie se daba cuenta de ello. Luego ya no le importo. Había llegado a la conclusión de que Uchiha Sasuke era más aburrido que una rata de biblioteca: antisocial, sin amigos y sin vida social. De que le valía ser el hijo del deño de media Konoha si no podía tener más que el respeto que todos los le profesaban a su familia en general.

Pasar tiempo con él no seria para nada interesante.


-¿Sakura-san?- le llamo alguien cuando estaba pasando por la cafetería para dirigirse al campo.

Volvió la mirada y se encontró con una chica que no pasaba del tercer año. Baja, castaña y delgada. Nunca la había visto antes en su vida.

-Soy Matsuri- dijo ella en un susurro, cuando la pelirosa levanto una ceja-. Gai-sensei te esta buscando y me mando a decirte que fueras a la oficina de Sarutobi-sensei porque necesitan hablar contigo.

-¿sabes sobre que?- pregunto.

-No, no me dijeron nada.

-Ok- contesto dando media vuelta y continuando su camino hacia los exteriores. Entonces, Matsuri le volvió a llamar.

-Lo lamento, Sakura-san, pero Gai-sensei dijo que era urgente.

… Maldito homosexual…

-Bien, solo recuérdame tirarle un plato de comida en la cara a Gai cuando me veas frente a él. Claro, si es que yo no lo olvido.

La chica le miro y ella solo sonrió de costado.

Era la primera alumna de tercero que le hablaba sin caerle mal.


-¿Qué hay, Sakura-chan?

-Todo perfecto, Naruto. ¿Has visto a Sai?

-Esta en los vestidores.

-Oh. Gracias, Shikamaru.

Empezó a caminar por el lugar que bien conocía. Atravesó lo poco que le faltaba del campo de entrenamiento para ir hacia los vestidores. Estaba acostumbrada a entrar allí. La primera vez que lo hiso fue con Konan e iba en 2 año. Los cambiadores no habían cambiado mucho desde entonces, lo único que siempre variaban eran los rostros que se veían en el.

Sai y sus amigos ocupaban los últimos lugares, ya que todos decían, eran los mejores y más. Algunos chicos del lugar empezaban a cubrirse con forme ella avanzaban; el resto, a quienes ella conocía, les sonreían descaradamente. Nadie tenía idea de cuanto detestaba a aquellos tipos.

Llego hasta su punto final, donde permaneció de pie, mirando las últimas fotografías del equipo y de todos sus antecesores, mientras esperaba a Sai. El lugar era un poco incómodo para ella: el olor a sudor, la humedad en el ambiente y los aburridos colores de las paredes. Otra cosa era que solo había chicos, si fuera como el resto de las estudiantes de la escuela nunca se atrevería a entrar sola allí, mas sabía que nadie se atrevería a ponerle una mano encima. Pero tener un momento a solas con Sai en estos momentos era muy importante, tanto que no le importaba recibir un castigo. Era la primera vez que le buscaba en los camerinos antes de un entrenamiento, ya que Gai siempre andaba por allí a esas horas.

-Hola, Sakura- susurro alguien en su oído.

-¿Qué te dije sobre tus apariciones, Toito?

-La última vez solo mencionaste las manos y por si no te diste cuenta, están atadas por ti, preciosa.

Como le gustaría que no tuviera manos, que ni siquiera existiera. Pero, Karin no tendría a su amante favorito si así fuera.

Tenia que lidiar con los coqueteos de Toito todos los días, en especial cuando iba a buscar a Sai a los camerinos. Ese chico se sentía allí como león en la jungla. Él era un chico atractivo físicamente, pero ella le aborrecía. Era como si hubiera nacido para ello. Ojos azules, piel bronceada, cabellera oscura y una gran musculatura hacían de Toito un chico por el cual muchas chicas babearían. Nadie sabía que él a lo mucho sabía sumar y escribir su nombre y fútbol. ¿Por qué no le pidió a Itachi o a Naruto, inclusive a Sai que se desasieran de él? Buscar un pretexto para sacarle del equipo hubiera sido sencillo para cualquiera de los tres.

-¿Por qué no te limitas a no cruzarte en mi camino?

-Eso es imposible.

-Lárgate. No estoy de humor.

-Yo puedo cambiar eso, Sakura- le dijo, cuando la había arrinconado ente los casilleros y sus brazos.

-Te gustan los problemas, ¿cierto, Tinko-chan?- le respondió, formando una sonrisa burlona-. No juegues conmigo- continuó, moviendo el brazo derecho del chico-. Sabes que saldrás perdiendo.

El chico frunció el seño, mostrando su malestar por la mofa. Tinko-chan era el apodo con el que le llamaban los Akatsuki, ya que nunca recordaban su nombre. Esa fue una época de bromas hacia Toito y sus amigos. Tal vez por eso ahora toda esa banda de descerebrados se dedicaban a fastidiar al resto. Sacaban a flote todo el resentimiento hacia los Akatsuki y humillaban a todos para divertirse.

-Esto no se quedara así- gruño, antes de irse.

Siempre decía lo mismo. Y humillarle había dejado de ser divertido hace mucho tiempo.

Sai se estaba tardando mucho en la ducha. Él tenia la costumbre de ducharse antes y después de cada partido así sea un entrenamiento de rutina. Golpeo la puerta del cuarto de baño, pero nada. ¿Dónde demonios se había metido Sai? Busco en uno de los pequeños cuartitos que estaban destinados para los utensilios de limpieza. Era buena idea hacerlo, y mucho más desde que le encontró con una chica meses atrás.

Su amigo había estado muy raro. Lo noto en el almuerzo. Había estado distante y nada burlón, tampoco hablo con Naruto sobre el equipo, coqueteo con Ino o con Hinata, a quien habían invitado a almorzar con ellos. Pensó que él estaba interesado en Hinata Hyuga, estaba buscándole novia fija a Sai, pero se equivoco. Hubiera estado completamente segura de ello, antes de invitarla, aunque la chica no le cayó tan mal; solo le irritaba su tartamudeo.

Ten-Ten se había encargado de llevar a Hinata con ella hasta la mesa, ya que ellas se llevaban bien. Los chicos no se hicieron problemas y enfatizo el nombre de Sai al presentarla al grupo pero ninguno pareció inmutarse por ello. No tuvo que ponerle un alto a Sai sobre su tan frecuente coqueteo. Si, definitivamente se equivoco. Fue con Ino con quien tuvo que usar su tono cortante, ya que ella no dejaba de mandarle indirectas a Hinata sobre cualquier cosa. Ino era su mejor amiga desde la infancia, pero la Hyuga había logrado agradar a Ten-Ten y a Temari, inclusive a Kiba y Naruto. Lo sentía por Yamanaka, mas ella ya había tomado una decisión.

Ahora resultaba que Ten-Ten y el primo de Hinata tendrían una cita. Neji era atractivo pero había algo en él que a Sakura le parecía un poco raro. En fin, los gustos son gustos pero Ino, como siempre, puso el grito en el cielo por ello. Se preguntaba si en el mundo existía una chica más teatral que ella, o por lo menos alguien tan compleja y genial. Ella siempre sabía como hacerle sonreir.

Mientras mascullaba mil maldiciones llego al campo de entrenamiento, otra vez. Estaba un poco preocupada por Sai y esto se incremento al no verle en el entrenamiento. Él nunca faltaba, no lo hacia ni aunque tuviera que atravesar el Amazonas nadando.

Visualizó a el resto del equipo en pleno entrenamiento, dirigidos por Naruto, que repartía ordenes a todo pulmón y corría haciendo señas. Se pregunto si ya había superado esa atracción que sentía hacia Uzumaki Naruto y una rabia emergió en su ser, cuando recordó que él ni siquiera se inmuto cuando ella le invito al baile pro-fondos del equipo el año pasado. Tampoco intento besarla o buscar algo más en toda la noche. Maldito sea Naruto Uzumaki y todo lo que irradiaba. Se regaño a si misma. Le debía mucho a Naruto y de cierta manera no podía odiarle, ya que le agradecida enormemente lo que hizo por ella antes.

Se dejo caer en una de las tribunas y se coloco los audífonos, tratando de relajarse un poco y pasar el tiempo que tenia sola. Ninguna de sus amigas tenía tiempo libre en ese horario y sus amigos siempre estaban entrenando como bestias antes y después de la temporada.

Pensó en varias cosas mientras respiraba calmadamente ¿Qué había para ella allí afuera? Siempre se lo preguntaba. Sabia que ser la chica más popular de la escuela no le serviría nada después, pero también sabia que podría sacarle provecho al hecho se ser bonita.

Rió internamente, comparando a la Sakura de hace años con la mujer que era ahora. Cualquiera pensaría que era otra chica con el mismo rostro, solo que ahora pulcramente pulido. Remembro algunos capítulos de su infancia y todo lo que no disfruto de ella. Maldijo internamente. Detestaba esos momentos suyos de estupidez.

Sabía perfectamente lo que tenia que hacer. Se iría a la universidad y no volvería nunca a Konoha. Lo sentía por su madre y Obito, pero la decisión estaba tomada. No se quedaría en aquel mísero pueblo a ver el tiempo pasar socarronamente frente a ella.

El reproductor llevaba tocando 10 canciones cuando ella visualizo la misma cabellera larga y desordenada del pasillo dirigirse a los cambiadores.

Se puso de pie y siguió a Sasuke, a una distancia extensa. No sabía porque lo hizo, pero no necesitaba un pretexto para hacerlo. Termino de bajar las gradas y vio como el pato cerraba la puesta tras de él. Camino lo más rápido que pudo pero sin llamar la atención. Algo dentro de ella le decía que seria divertido y una mujer escorpio siempre obedece a sus instintos y los realiza de la mejor manera. Y Sakura encajaba perfectamente en esa descripción: sexy, misteriosa, natural, independiente, orgullosa, vengativa, sarcástica, intensas emociones, persuasiva y nada romántica. Podía ocultar sus vengativos poderes tras una sonrisa trémula, modales encantadores y la voz más sobrecogedora que imaginarse alguien pueda. Usaba todo lo que tenia a la mano para vengarse y más cuando se su padre se trataba.

Cuando estuvo dentro de la habitación escucho el ruido del agua cayendo sobre alguien y supuso que Sasuke estaba tomando una ducha. Tomo asiento en una de las pocas bancas del cuarto común y se dedico a esperar.

Ahora sabía quien seria su próxima victima.

Jugar con Uchiha Sasuke se le hacia enormemente tentador.


N. de la A.

Se que soy desconsiderada, créanme. Pero tengo motivos muy poderosos para haberme tardado tanto en algo que estaba en mi cabeza hace meses, es que tengo una vida fuera de IN y también esta el hecho de que hay veces en las que se me da la gana de hacer vida social.

Acabo de descubrir que soy mucho más vanidosa de lo que alguna vez creí, de verdad. Y, confirmar lo que siempre supe: Las chicas escorpio somos de lo mejor. Estoy muy orgullosa de mi signo astral. ¡Que levanten la mano las mujeres escorpinas! Ja.

Pedirles disculpas por la tardanza y darles las gracias por su reviews y su paciencia. Son de lo mejor, chicas. Mil gracias a todas, de verdad, por ello el próximo capitulo será especial.

Un beso.