Descuidadamente atrapado

Summary: Solo una vida puede dar vida: dos chicos que aprenderán algo más importante que el amor. Pero hasta entonces ella sería la chica por la que todos suspiran: inteligente, bonita y sensual y él, una mancha oscura en el mundo.

Pareja: Sasuke Uchiha-Sakura Haruno.

Capítulos: Hasta donde de mi imaginación.

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Ojos cerrados

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Continuaba esperando.

¿Cuánto tiempo había trascurrido?

Había recorrido cada punto en la pared, todo con tal de calmar el aburrimiento, pero parecía que aquel tipo quería ahogarse en la ducha. Miraba y miraba la puerta de madera, cruzaba las piernas una y otra vez, jugaba con las uñas y nada, además la paciencia no figuraba entre sus virtudes

Espero mucho tiempo por un sinfín de cosas: un día sin tarados, la libertad de decidir, un chico que valiera verdaderamente la pena y ahora, poder escupir encima de alguien porque estaba realmente hastiada.

Volvió a sacar el celular y marcó el número de Sai. El teléfono sonó 6 veces, pero nada, aunque ahora por lo menos estaba encendido.

El asunto ese volvió a preocuparle más.

Tomo su bolso y decidió salir en búsqueda de alguien más con quien conversar, puesto que ahora, sería capas de tirarle el móvil a Sasuke en la cara por hacerla esperar. Era algo loco, ahora podía darse cuenta de ello, estando ella sola, en un pequeño vestidor, esperando a un hombre que de seguro estaría desnudo y, con él cual cabe mencionar, nunca había cruzado palabra alguna porque eso ni siquiera le había interesado.

Pero la puerta de la ducha se abrió de repente, dejando ver a un Sasuke totalmente vestido, con sus jeans oscuros y una horrible camisa rayada, y con el cabello ligeramente húmedo en las puntas, mirándole fijamente con un rastro de sorpresa- la cual le resulto gracioso- en su rostro.

Sus ojos se cruzaron y ella no bajo la mirada. Le sonrió de costado, como siempre solía hacer, antes de tomar las primeras palabras de la conversación.

El chico tomó su mochila del suelo y avanzó, ignorando a Sakura completamente, quien estaba de pie frente a él. Le había dejado como si nada.

-Espera- le dijo ella, cuando él estaba apunto de abrir la puerta-.

Dio un paso más, casi estando a la misma distancia que el chico.

Sasuke le miro y levantó una ceja.

-No deberías estar aquí. Es un vestidor de hombres-respondió, con una voz profunda y raramente encantadora-.

-Al parecer, en esta escuela, algunos tenemos privilegios- contesto ella, con un ligero tomo de diversión-.

-Eso parece.

-Te estaba esperando- dijo simplemente, acercándose un poco a él-.

-Te recomiendo usar las bancas para ello.

Y Sakura escuchó la puerta cerrarse frente a ella.


Yamanaka Ino se preguntaba dónde demonios estarían Sakura, Temari y Ten-Ten a estas horas. Seguro en un lugar mejor que el suyo.

Estaba aburrida de escuchar a Azuma-sensei dictar su estúpida clase unidireccional. ¿A ella qué demonios le importaba quien había sido Euclides y qué había hecho? Bueno, lo que sea que hubiera hecho incrementaría la gran pila de temas a estudiar para sus finales.

Impulso su pequeño y brillante lapicero azul hacia arriba para verlo caer después, como si eso era mucho más interesante que nada más a su alrededor. Este artefacto iba y venida, con ayuda de una de sus manos. Brillaba, hipnotizaba y sabía que era algo realmente estúpido.

Su mente empezó a viajar por los años anteriores a la escuela, como cuando iba en primaria por ejemplo, sus maestros, sus primeros amigos y lo popular que siempre había sido. Luego, su mente llegó hasta cuando era una niña de inicial, con el cabello pequeño y mucho más rubio que ahora, sus muñecas, sus cuadernos de dibujos. Cuando tenía 5 años y tenía que defender a Sakura de las niñas mayores.

Sonrió irónicamente ante ello.

Ahora Sakura la defendía.

Si algún chico se pasaba de atrevido, la pelirosa se mostraba indignada frente a los chicos, amigos suyos, y estos arreglaban las cosas de la mejor manera. Si alguna chica osaba mirarla con altivez, su amiga lograba callarlas con un gran sarcasmo, mucho mejores que los suyos. Y si por último, una de las tipas que se creían dueñas del mundo intentaba buscarle conflictos por algo, Sakura movía sus "contactos" con chicas de la misma calaña, Dios sabe como.

Su amiga había cambiado mucho y ella se llevaba cierta parte de los bravos. Aunque sabía que Konan llevaba mucho más crédito que nadie. Konan fue quien realmente le enseño a no bajar la cabeza ante nadie y sacarle provecho a todo lo que tenía. Luego llegó Itachi, que termino de pulirla por completo.

Haruno Sakura era su mejor amiga, se conocían desde niña e Ino siempre fue su paño de lágrimas. Había enjugado cada una de sus lágrimas llenas de miedo y odio, había aguantado sus momentos de cólera y estado presente en cada una de sus sonrisas. Sabía que no era una niña ingenua o la perra malvada que muchos creían; la única verdad era que el corazón de Sakura estaba lleno de odio y rencor. Mucho odio y rencor.

Tal vez hubiera algo en el mundo que le hiciera olvidar los malos momentos. Quizá fuera alguien y esperaba estar viva para el momento en que los ojos de la chica que era como su hermana brillaran por una persona en especial. Que brillaran de amor.

Pero ¿Quién podría ser ese hombre tan especial? No un fortachón estúpido, ni un nerdo aguafiestas. Tendría que ser alguien verdaderamente especial. Su mente voló hasta crear a un hombre moreno, alto y de piel lechosa, con los ojos oscuros y el cabello largo. Debería ser casi o más inteligente que Sakura. Además, divertido y sexy.

También podría funcionar con un pelirrojo de ojos claros y tatuajes. Alto y fornido. Un poco tímido y excéntrico a la vez, un chico que de ser muy serio se volvió un mujeriego y degenerado total.

… Maldición…

Estaba pensando en Gaara, otra vez.

Ese estúpido y sexy chico.

-Yamanaka- escuchó que alguien le llamó, tan alto y cerca que podría romperle los oídos-, ¿puedo saber qué asunto es más importante que escuchar mi clase?

Abrió totalmente los ojos y vio el rostro de Azuma-sensei a unos escasos centímetros del suyo y podía confirmar, si es que no había quedado claro con el tono de su voz, cuan molesto estaba.

-Pensaba- contestó, sonriendo inocentemente-, en como se vería usted si no tuviera ese horrible cigarro en su boca todo el día.

De lo único que estaba totalmente segura ahora, era que se llevaría un buen regaño en la oficina de Sarutobi-san.


-Hola, hermanito- escuchó que le saludaban por el otro lado del teléfono. Reconocería la estúpida voz de su hermano mayor en cualquier lado.

- ¿Qué quieres?

-Solo recordé que tenía un hermano y quise saludarle.

-¿Qué quieres, Itachi?- volvió a preguntar, totalmente hastiado, mientras guardaba su iPhone en uno de los bolsillos delanteros de su mochila y volvía a tenderse en el gras, como había estado antes de que Itachi le llamara y con ello, tener que recoger el pequeño móvil plateado de su mochila-.

- Papá me llamo ayer- dijo sin rodeos-. Estaba muy molesto porque no le contestas el celular hace más de un mes. Creo que quiere ir personalmente a hablar contigo.

-No me importa.

-Sasuke, no digas eso. Fuera de todo es el hombre que paga tus tarjetas de crédito y el dueño de la casa donde vives.

-A diferencia tuya, Itachi- gruñó, Sasuke-, yo no necesito de la caridad de nadie, mucho menos de papá.

- Siempre me haces quedar como un interesado- hijo de papi y sabes que las cosas no son así. Solo disfruto de lo que tengo al alcance.

-Sea como sea, ya te dije que no me importaba oír nada de papá- advirtió-. Puedes decirle lo que quieras de mí. Lo dejo a tu creatividad, hermanito.

-Nunca cambiaras y francamente ya me canse de tratar hacerte entender las cosas. Siempre te doy el mejor de los consejos pero no me escuchas.

- No necesito tus consejos, ni tu apoyo- gruñó-. He sabido hacer mis cosas sin que intervengas en ellas- respondió Sasuke, con una ligera nota de sarcasmo en su voz.

-Lo sé. Eres un amargado, pero- el tono del mayor de los Uchihas cambió- papá nunca te perdonara el haber abandonado el internado sin su consentimiento, Sasuke. Él pensó que te quedarías allí en las vacaciones por la insistencia de mamá, pero no que te quedarías en Konoha mucho más tiempo.

-Ese es mi problema. Soy yo quien tomó la decisión y la verdad es que estoy de lo más cómodo aquí.

Escucho la irónica risa de Itachi al otro extremo.

- ¿Estas seguro de que no quieres volver a Londres? La verdad a mí me encanta y ya se porque no quisiste dejar la cuidad antes. ¿No extrañas nada de aquí?

La respuesta por parte de Sasuke tuvo que esperar.

-No, no pienso volver a Londres.

-Sabes que no puedes escapar por siempre, Sasuke. Algún día tendrás que afrontar las cosas, aunque no lo quieras. El karma existe, hermanito. ¿Acaso esperas otra tragedia que lamentar para recapacitar?

Sasuke frunció el seño.

Él no estaba escapando de nada y no esperaba nada. Lo sabía.

Ya tenía suficiente de Itachi por hoy y por todo el mes.

-Vete al demonio, Itachi- y terminó la llamada-.


Sakura meneó la cabeza por milésima vez en su clase de deporte.

Estaba sentada en una de las bancas, como había estado antes, pero ahora en compañía de Ten-Ten, ya que tenían aquella clase juntas. La morena tenía la cabeza recostada en la grada de atrás, mientas Sakura estaba erguida totalmente, mirando a las chicas jugar vóleibol de un extremo, y en el otro, a los chicos correr sin parar de un lado para otro en medio de su partido de entrenamiento.

Ambas chicas no tomaban la clase: Sakura odiaba los deportes y a Ten-Ten no le favorecía el curso, puesto que padecía de pequeños problemas cardiacos, aunque no muy graves.

La pelirosa jugaba un poco con las costuras de sus shorts de deportes y flexionaba los dedos de una manera como si fuera una víctima de un ataque de ansiedad.

… Idiota…

…. Idiota…

…Idiota…

… Estúpido, Uchiha…

-¿Sucede algo, Sakura?

La pelirosa solo escuchó el sonido de su voz, sin entender nada de lo que decía su acompañante. La verdad era que no le estaba prestando la atención necesaria ni prudente a su amiga.

-¿Dijiste algo, Ten-Ten?

-Definitivamente te pasa algo- contesto ella, llevándose el dedo índice a el mentón-. Estas rara desde hace unos minutos y tengo la sospecha de que no prestaste atención a las cosas que te decía.

-Eso parece. Lo lamento- se disculpo, aunque aún gran parte de su mente seguía en otro lugar-.

-No hay problema, Sakura- dijo Ten-Ten, clavando sus brillantes ojos chocolate en las facciones de su amiga-. Pero me sentiría mucho mejor si no me ignoraras más a partir de ahora.

-Ajá.

… Estúpida rata…

…Maldito imbécil…

Ella estaba molesta. Molesta como nunca.

Uchiha sasuke se atrevió a dejarle con la palabra en la boca. No dijo nada más, solo cerró la puesta frente a las narices de Sakura. Ella no reaccionó hasta 5 segundos después y se sintió como una total tarada. Luego, cuando salió tras de él para quitarse la espina de un nefasto y odioso desplante, no encontró ni el menor rastro del nerdo-cuatro ojos y ahora, esperaba no volver a ver su horrible rostro en todo lo que le quede de vida, caso contrario, Uchiha comprendería que hasta el hombre con más dinero del mundo puede ser humillado y de la peor manera.

… Maldito…

… Mil veces maldito…

-… en resumen, ¿crees que debería callar a Ino-cerda de una vez por todas? ¡Sakura!

-sí, sí. Has lo que creas conveniente- respondió, a pesar de solo haber prestado atención a unas cuantas palabras de Ten-Ten-.

-Sabes que Ino es una de mis mejores amigas, pero no voy a permitir que siga hablando tan mal de Neji, ni de Hinata. Neji es lindo y atento, un poco tímido, si, pero muy respetuoso y no creo que se merezca tan feos calificativos sin que le conozcan. Espero con ansias el sábado para nuestra cita y aun no encuentro el atuendo adecuado para ello. ¿Votas por el rosa o azul?

-Ajá.

-¡Sakura! Lo estas haciendo otra vez.

-¿Qué?

-El ignorarme completamente. Debería irme y dejarte, pero la verdad es que no tengo nada mejor que hacer- dijo Ten-Ten, e hizo un puchero- Estas molesta con alguien, ¿cierto? ¿Acaso Sai dijo algo que te molestara?

-No, Sai no tiene nada que ver en esto.

…Definitivamente…

…Sai no es un nerdo ratón de biblioteca…

-¿Entonces?

Sakura dirigió la mirada hasta el rostro intrigado de su amiga y la observo. Sus ojos brillaban por la suspicacia y eso le hacia ver encantadora. Miró su pequeña nariz y sus largas y risadas pestañas, similares a su cabello al aire libre. Luego los dos lunares que tenía en le cachete derecho.

Ten-Ten siempre era tan perspicaz y lograba darse cuenta de las cosas que pasaban a su alrededor, así como de las intenciones y emociones de los demás. Una chica segura, alegre y divertida, con energías y astucia todo el día. ¿Si le daba un café cargado ella estallaría por una gran cantidad de energía? Siempre había tenido esa duda. En fin.

A la pelirosa se le hacia muy, muy difícil hablar de algo tan personal con Ten-Ten, ella era su amiga, pero contarle algo de ese estilo a alguien más que su yo interno le resultaba vergonzoso y no estaba acostumbrada a decir cosas como esas. Además aun estaba muy molesta. No podía hacerlo. Estaba casi segura no poder hacerlo con Ino, ni con Konan, mucho menos con Sai.

-Es con alguien más- dijo cortante.

-Tal vez- inició la castaña-, tuviste un problema con tu madre, o ¡Ya sé!- miro a Sakura directamente a los ojos y suspiró- ¿Alguien se resistió al encanto de Sakura Haruno?

Sakura le miro con los ojos abiertos y destilando cólera.

Ten-Ten sonrió.

Había dado en el punto.

-No hablaremos de eso si es que te incómoda- dijo evasivamente-.

-Hump.

-Bueno, si quieres tomar represarías, personalmente no creo que exista alguien en la tierra que no tenga un punto débil, Sakura y tampoco creo que sean tan difícil de encontrar. Tú lo dijiste una vez: "Nunca existirá un verdadero hombre sin una mujer detrás". Ellos son necesarios, mas no indispensables.

La pelirosa la miró con confusión.

- Los hombres son débiles frente a una mujer fuerte y decidida. Si no tienen un punto débil vulnerable, tienes que crearlo.

Sakura se dio cuenta en ese momento que Ten-Ten tenía toda la razón. Pero ¿Cómo no se le había ocurrido antes?

Ella era una mujer, una como pocas, de eso estaba segura. No tendría la paciencia para buscar un punto débil al nerdo. Lo crearía. Y no estaría feliz hasta ver a Uchiha Sasuke revolcarse de sufrimiento a causa suya.

Haruno sonrió malisiosamente.

Aquella rata de dos pies pagaría la humillación que le hizo pasar. Sería ella quien le hiciera pagar y para ello no necesitaba mucho de lo que ya tenía. Haría que Uchiha perdiera la cabeza.

Sasuke se enamoraría completamente de ella.

N. de la A.

¡Al fin! Por fin quedo terminado el capítulo y esta medio decente. No tienen de que quejarse.´

Acabo de notar que adoro a Ino y me encanta escribir desde su punto de vista.

Primeramente, pedirles mil disculpas por la tardanza, es una falta de consideración a los lectores de esta historia, pero el tiempo en mi peor enemigo- si es que no lo es la desorganización -. En fin, la vida fuera de IN no es tan sencilla como la de los Fics.

Estoy triste y colérica- frustrada, porque no pude terminar ninguno de mis FF anteriores. Recuerden: "El que mucho abarca poco aprieta", y eso me pasó a mí. Espero, aunque sea hacer un One-shot del final de los tres FF, porque esa idea esta en mi mente, aún.

Se me olvidaba, algo que leí en un post: Sakura si es Aries, lo sé, pero a esta niña-adolescente se le dio la gana de volverla Escorpio porque iría un poco más de acorde con su carta astral y personalidad, por supuesto. Si no les gusta, mándenme tomates podridos vía e-mail y de título: "Te mando un regalo por que a mí me gustaba que Sakura sea Aries ¡Jódete!". Jajá… Comprenderán que soy escorpio y me quiero.

Una ultima cosa- pueden agregar una cebolla si esto les molesta, también-, les adoro, así de simple y en español, entendible para todos.

Muchas gracias por sus pros y contras habidos y por haber…

Hasta el próximo post xD

¡Les quiero!