Después de aquello, Akabane Karma y Nagisa Shiota habían comenzando una relación formal.
Se suponía que sorprenderían a sus compañeros de trabajo con tal noticia, pero era como si Isogai y Maehara ya se lo hubiesen imaginado en algún momento; Y ni hablar de Nakamura, quién se puso de colores al recordar aquel beso que presenció. Ni siquiera era necesario para ella que se lo aclararan una vez más.
Todos recibieron aquella noticia con gusto y obviedad, para ser sinceros, era algo que todos en la empresa podían haber esperado.
Era como si en ambos, cada uno gritará por la presencia del otro, como si, aún sin palabras, gritaran que querían estar juntos aunque solo se hubiesen separado por cinco o diez minutos. Incluso menos.
Indirectamente siempre buscaban estar junto al otro.
Y, aunque esto era evidente para toda persona que llegará a rodearlos, cuando ellos se enteraron, era como si un balde de agua fría cayera sobre ambos. Todos lo notaban, menos ellos.
Se amaban, y todos lo sabían, pero ellos ni siquiera pensaron en aquella posibilidad cuando lo tenían frente a sus narices.
Curioso.
Nagisa se sentía algo temeroso, pues él... No había estado en una relación desde aquella vez...
...Aquella en donde fue víctima de alguien cuyo propósito fue dejarlo en la ruina...
No había hablado de eso en años, mejor dicho, había decidido olvidarlo por el bien de su salud mental y para evitar todo el daño al que estaría expuesto.
Pero ahora, aquella bomba explotó en su corazón como si fuese algo reciente. Y volvió a sentir miedo... Miedo de aquel maltrato, golpes y burlas que una vez recibió. Deseo como nunca olvidarlo.
Ya se había acordado del por qué se había prohibido amar de nuevo.
Se sintió como un idiota.
Y, estando frente a sus compañeros de trabajo aquella tarde, con Karma a un lado de él, le miró con cautela...
Y deseó, desde el fondo de su corazón, que aquella vez no fuese igual.
••••
Nagisa lo olvidó.
Hasta ahora, el enfoque se fue directamente en Akabane Karma y en aquellos extraños gustos tras su vida como dueño de una empresa.
Akabane estaba realmente enamorado.
Pero, ¿Y Nagisa?
Él solamente llegó a cautivar su corazón.
Llegó como un chico cualquiera con el que encajó perfectamente.
Sin embargo, él también tenía una historia que contar.
Una muy diferente a como Akabane lo conoció y el como ahora incluso lo ve.
Nagisa tiene miedo.
No sabe lo que pensará él si en algún momento llega a saber la verdad.
No quiere volver a ser juzgado.
Pero también quiere ser feliz.
Y sabe que si lo sigue ocultando, jamás lo va a lograr.
Porque, al final, él también ama, de forma sincera, a Akabane Karma.
••••
Aquella noche, volvieron a casa juntos, Karma tomando del hombro a Nagisa mientras buscaba más contacto con su persona.
Él estaba increíblemente feliz.
Pensaba incluso en decirle a sus padres, pero temió de que Nagisa lo tomara como alguien muy atrevido cuando ni siquiera llevaban un día como pareja oficial.
Pero... No podía evitarlo, sentía que Nagisa era la persona indicada para compartir su vida.
Quiso preguntarle el cómo se sentía, que pensaba sobre ellos. Pero no sabía cómo sacar aquel tema. Muy pocas veces en su vida había estado nervioso, y sin temor, podría decir que esta era una de ellas. Pero era por una buena razón.
Por lo que, agotado por tantos pensamientos, solamente pasó de tener un brazo por detrás de los hombros de Nagisa a tomarlo de su mano, y este al sentirlo, no evitó un sobresalto con tonos rojos que subieron por sus mejillas. Él tampoco sabía que decir.
Muchos pensarían que tal vez se sentían incómodos, pero más allá de ellos, era una grata tranquilidad la que los envolvió después. Se sentían bien aún en silencio.
Era una noche tranquila, con las calles iluminadas con ayuda de los faros y la luna completa que era realmente bella. Una vez más, sus corazones comenzaron a latir al unísono. Sin saberlo, ellos estaban realmente conectados. O tal vez lo sabían, solo de momento no estaban listos para verlo.
Como fuera, ellos ya estaban juntos.
Ellos ya estaban a salvo.
