Cuando tenía sus dieciseis recién cummplidos, Nagisa Shiota era un joven un poco tonto... Al menos desde su perspectiva, pues realmente jamás fue su culpa, tan solo era alguien realmente inocente...
Cursaba el último año de secundaria, por ciertos motivos, y como todo adolescente, las hormonas estaban al tope día a día, su pobre corazón latía no con cualquier persona, claro, pero si con aquella persona que en su momento le prometió cielo, mar y tierra bajo su nombre.
No pensaba que fuese a ser algo malo, pero el segundo problema era que su madre no aceptaba su homosexualidad, tratando de meterle la idea de que se trataba tan solo de una etapa, Nagisa no lo aceptó.
Aquel joven, Asano Gakushüu, quién era su compañero de clase, prometió también cuidarlo y ayudarle a hacerle ver a su madre que aquel amor no tenía error.
Nagisa pensó, por primera vez, que podía confiar en alguien.
Primero Asano se acercó a él como un amigo, por dos meses, se hicieron tan cercanos, hasta que en una noche de borrachera Asano se acercó a Nagisa, lentamente fue que lo tomó, susurro algunas cosillas dulces a su oído y luego aprovecho para besarlo.
Al principio Nagisa se sintió culpable e incomodo, pero Asano se encargó de quitarle aquella idea... Se encargó de hacerle creer el cuánto le encantaba estar a su lado.
Ahí todo cambio.
Al inicio de su relación, aquel amor derramaba por doquier, siempre juntos, jurando una eternidad.
Era jóvenes, jóvenes llenos de hormonas que aún creían en el "Felices para siempre" O al menos Nagisa aún pensaba en que aquello era posible.
Él realmente estaba enamorado de aquel chico que a sus ojos, había llegado como una luz a su vida, aunque su madre usualmente peleaba con él por tener una relación con otro chico, Nagisa la ignoró, ¿Y su padre?
¡Que bah! Su padre se había largado luego de saber que su hijo era un "Marica", o al menos así era como solía llamarle. No lo dudo ni dos veces, incluso parecía que buscaba alguna excusa solo para poder irse.
Nagisa había decidido proteger su amor. Pues jamás podría tener otro igual, ¿Cierto...? Ya que... Nadie más podría aceptarlo... ¿No...?
Asano siempre le recordaba que jamás podría encontrar a alguien más que lo amará.
Joder... Como le hubiese encantado ver aquellas alarmas disfrazadas de palabras bonitas desde el inicio...
Pasaron aproximadamente dos meses en qué aquellas palabras fueron ocultadas bajo un manto de rosas para no sonar tan bruscas, Nagisa pensó que era normal, pues ni siquiera su madre lo quería, ¿Quién más podría hacerlo?
Tenía suerte de haber encontrado a Asano.
¿No...?
Luego de aquellos dos meses, las primeras palabras libres de "Amor" o "Dulzura" fueron dichas;
—¡Joder, Nagisa, tú solamente me haces enojar! ¿Acaso no lo puedes entender? ¿Eres tan idiota como para ni siquiera hacerlo? ¡Si te doy indicaciones, es para que las hagas, no para que me tomes de a idiota! ¡¿Acaso quieres que me enojé y me largué?! ¡¿Eso quieres?!
—No... No quiero que te vayas...
—¡Entonces acata mis reglas, si te digo; "No hables con él" Es un NO! ¡¿Entiendes ese NO?! ¡¿O acaso eres tan idiota como para ni siquiera diferenciarlo?!
—Sí... Lo entiendo...
Aquel día, ellos habían asistido a una fiesta juntos y Nagisa se había topado con algunos viejos amigos a los que en un inicio, solamente saludo a lo lejos. Asano inmediatamente le advirtió que no hablara con nadie de ellos. Pues según él, sabía cómo eran esa clase de personas.
Pero poco después de ello, Nagisa recibió una visita de ellos en la zona donde estaban, solamente para hablar un poco y recordar. Pero esto no pareció gustarle mucho a Asano... Quién inmediatamente lo soltó y se dirigió a la salida.
Nagisa lo siguió y fue cuando la pelea inicio.
Al celeste le dolieron estás palabras... Pero supuso que estaban bien, pues él había desobedecido aquella primera advertencia que se le había dado...
Se sentía muy idiota.
Ahí fue el momento en el que todo comenzó a pudrirse.
¿Cómo rayos no se dio cuenta de todo desde un inicio? No podía culparse... Era tan solo un niño, un niño enamorado en busca de amor y de aprobación... Buscaba cariño en la persona equivocada, lo hizo cuando su madre, quién debía de dárselo sin barreras, se lo negó.
No era su culpa.
Después de ello, los abusos fueron cada vez más evidentes, pues las amenazas con alejarse de él, aquellas palabras sobre que nadie más lo amaría, aquellas escenas que Asano le hacía cada que "Volteaba" a ver a alguien más... Fueron creciendo cada vez más.
Los gritos hacía Nagisa fueron extrañamente más agresivos al pasar de los días.
"¡¿Acaso te encanta estar de puta?!"
"¡No creas que no he visto como lo miras! ¡¿Acaso él te gusta más?!"
"¡Nadie te quiere, no podrás encontrar a nadie además de mí porque das asco!"
"¡Si no te callas y haces lo que digo, me iré! ¡¿Acaso quieres quedarte solo?!"
"¡No sirves para nada!"
"¡Eras un asco antes de que te encontrará!"
"¡Todo me lo debes a mí! Yo te ayude"
Nagisa se miraba al espejo todas las noches, estaba adolorido de forma emocional por aquellas palabras... Pensaba que en verdad era aquello...
Que en verdad era un asco...
Su mente le decía que no era así, que nada de aquello tenía que ver con él. Pero sus emociones fueron más fuertes en ese entonces... Tanto, que el dolor en su pecho no hizo más que aumentar...
Frente al espejo gritaba con todas sus fuerzas el dolor que le provocaban aquellas palabras, frente a sus fotos se maldecía, no había nadie que pudiese orientarlo.
Se dejó llevar.
Su madre, a pesar de notarlo, no ayudaba mucho... Pues también le decía que era su culpa... Jamás le ayudó. Nagisa fue abandonado.
Nagisa poco a poco comenzaba a romperse.
Sin embargo, las cosas con Asano poco después volvieron a empeorar, marcando un siguiente pasó en su vida.
