"Jack, te lo vuelvo a repetir, estoy bien." Sin embargo el quejido que tuvo que acallar, no ayudó mucho a que el capitán creyera a Ianto. Todavía le dolían los moratones que llevaba en la espalda después de la caída un piso abajo y las marcas de las garras de aquella criatura, ardían incluso bajo su piel.
"Sólo quiero asegurarme que no se te infectan las heridas." Tras terminar de curarle, Jack pasó con suavidad la mano por la espalda de su compañero y le besó en el cuello. "Me alegro de que nunca vayas a tener que sentir miedo porque me ocurra algo. Cada vez que veo que acabas herido…"
"Para." Ianto se dio la vuelta y colocó un dedo sobre los labios del capitán. Sonrió a pesar del dolor y que no podía quitarse de la cabeza al bebé al que habían dejado huérfano. "No hace falta que me trates como si fuera de cristal, esto es Torchwood y nos puede ocurrir cualquier cosa. Bueno tal vez a ti no y eso me encanta, saber que nos vas a sacar de todos los problemas que se nos pongan delante." Ianto le besó al ver todavía la preocupación en los ojos azules del capitán. "Pero creo que ahora tenemos algo mucho más importante de lo que preocuparnos."
"Gwen está con el crío, es buena con los niños." Jack intentó quitarle hierro al asunto con un tono desenfadado, pero eso no hizo que Ianto continuara pensando en la pobre criatura.
"No puedes estar hablando en serio. Hemos matado a su madre, no es más que un bebé y tu quieres encerrarle al lado del weevil." Tan sólo recordar que se había dado cuenta demasiado tarde que la madre tan sólo había estado intentando proteger a su hijo, le destrozaba el corazón, pese a que al capitán parecía no importarle demasiado. "Tu mismo lo has dicho, es un crío."
La mirada tierna de Ianto, estuvo a punto de hacer que Jack se diera por vencido, pero pronto se recompuso. "Te quiero recordar que estamos hablando de un alienígena y que un adulto de esa especie intentó matarte."
"Para defender a su hijo."
"Intentó matarte." Repitió Jack con mayor insistencia esa vez. no iba a reconocer que se había asustado, que había llegado a temer por la vida de Ianto y que en otra circunstancia tal vez no hubiera disparado tan rápido. No iba a reconocer nada de eso porque no le gustaba expresar sus sentimientos abiertamente.
"No puedes dejarlo allí abajo, está asustado, apenas sabe andar y ya ves que aún le falta mucho para hablar perfectamente. ¿No crees que las cosas podrían ser diferentes si es criado entre humanos?"
"No vamos a adoptarlo, así que no empieces a encariñarte con él." Jack se levantó y se dirigió hacia las escaleras para marcharse de la enfermería, aquella conversación no le gustaba nada, porque sabía que al final, Ianto se saldría con la suya.
"Es un poco tarde para eso y además esperaba que tuvieras el mismo buen corazón con él, que todavía no ha hecho nada, que el que tuviste conmigo para perdonarme por lo de Lisa."
El capitán se quedó parado, petrificado incluso. Ianto tenía razón, le había perdonado por aquello, había terminado por enamorarse de él, se podría decir que se había encariñado de su compañero.
"Jack por favor. Baja al menos a verle y si cuando salgas sigues pensando que se trata de una amenaza para la humanidad, entonces no volveré a pedirte que le des un trato diferente al de otros alienígenas."
Jack tardó un momento en contestar. Se quedó allí donde estaba, con la mirada clavada en la escalera, escuchando su propia respiración, buscando una respuesta apropiada en su propia cabeza.
No la había, lo sabía desde el principio, por mucho que no le gustara, aquello no dependía de ser terrestre o alienígena, de ser bueno o malo, pues aquel niño todavía no había aprendido la diferencia, ni siquiera los odiaba a ellos por haber matado a su madre.
La mano de Ianto se posó sobre el hombro del capitán y este la aprisionó con la suya. Su compañero le hacía sentirse bien, más humano incluso, Ianto era la forma de recordarle lo que significaba ser un ser humano; cometer errores, aprender de ellos, caerse las veces que hiciera falta para levantarse más reforzado la siguiente vez.
"Tu ganas, pero vamos juntos." Ianto sonrió desde la espalda del capitán.
"¿Por qué, tienes miedo de que te ataque con los dientes de leche?" Jack se dio la vuelta con un movimiento rápido y atrapó el cuerpo de Ianto entre sus manos. lo pegó a su cuerpo y se quedó unos segundos así mirándolo en silencio, observando su respiración cada vez más rápida, pues Ianto siempre se dejaba llevar por las emociones que el capitán creaba en su interior.
Jack sonrió, mostrando aquella sonrisa encantadora y tremendamente arrebatadora que siempre volvía loco a Ianto. "Ya se que nunca hemos hablado de esto, pero estoy seguro que serás un padre estupendo."
"¿Cómo?" Pero Jack ya había comenzado a subir las escaleras y no parecía estar haciéndole ningún caso. "Jack ¿Qué has querido decir con eso? ¿Desde cuando te preocupas por buen o mal padre que vaya a ser?"
"No te preocupes por eso, se que vas a ser un padre genial." Volvió a decir Jack.
"¿Quieres tener hijos?"
"Vamos Ianto, no te despistes que tu eras el que querías que viera al niño." Definitivamente Jack no iba a contestar a la pregunta.
- o -
"¿Mami?" A Gwen le estaba costando más de lo había creído posible mantenerse serena con el niño. Nunca se había parado a pensar en tener un hijo, ni por mucho que Rhys se lo había dejado caer desde que estaban juntos, ella jamás se había visto como madre. Sin embargo, ahora sentía algo muy diferente mientras intentaba hacer sentir mejor al niño.
"Cariño, tu mamá está de viaje, ¿entiendes eso verdad?" El niño asintió, mientras permanecía acurrucado en el rincón de la celda. Al otro lado de la pared escuchaba los gruñidos de Weevil y eso le aterraba todavía más. "No te preocupes, no te va hacer daño, yo voy a cuidar de ti."
"Echo de menos a mamá." Dijo el niño en un quejido al mismo tiempo que se abrazaba a sus propias rodillas, soltando pequeños gemidos.
Gwen no lo pudo resistir más, se levantó del suelo y se dispuso a abrir la puerta de la celda. "No lo hagas Gwen." Dijo Jack a su espalda.
"Jack no puedes ser tan cruel. No puedo permitir que le dejes ahí encerrado por el simple hecho de donde viene."
"Lo se, ya me han convencido antes." Jack desvió la mirada un momento hacia Ianto y este sonrió tímidamente. "Pero no quiero correr riesgos innecesarios. Sube al control y vigila todo lo que ocurra aquí debajo desde allí."
"pero Jack…"
"Gwen por favor, haz lo que te he dicho." Si había algo que Gwen hubiera aprendido estando con Jack era a no contradecirle cuando el capitán le miraba de aquella forma tan serena y firme. No le estaba dando ninguna orden tajante, nada que no pudiera replicar, simplemente le estaba pidiendo como amigo, que hiciera la cosas a su modo. Al fin y al cabo Jack solía tener razón.
"Muy bien, pero si me necesitáis ya sabéis donde estaré." Gwen se dio vuelta para marcharse, pero se detuvo un momento antes. "Por cierto, creo que le gustaría poder tocarnos. Lo ha intentado un par de veces a través del cristal. Un poco de contacto humano no creo que le viniera mal Jack." Finalmente Gwen se fue.
Sin decir nada Ianto se sentó frente al cristal y miró al niño. Estaba entre las sombras, pero les miraba fijamente, como si les estuviera estudiando, como si pudiera entrar en sus mentes. Se mantenía en silencio, había dejado de hacer esos ruiditos asustadizos y se había convertido en un ser completamente silencioso.
"Hola, soy Ianto, no se si te acuerdas de mi y él…" El niño se estremeció al ver al capitán. "No tengas miedo no te va a hacer nada malo. Al contrario, te quiere ayudar." Jack carraspeó hasta que tuvo la atención de Ianto. "Queremos ganarnos si confianza no darle falsas esperanzas."
"Yo no se tu Jack, pero yo no le estoy dando ninguna falsa esperanza, porque quiero ayudarle como sea." Le hizo un gesto con la mirada a Jack para que se acercara al cristal para que dejara de parecer un horrible y aterrador gigante para el niño y se pusiera a su misma altura.
"Mamá esta lejos. Gwen lo ha dicho." Dijo el niño voz baja.
"Mamá está…" A Ianto le costaba encontrar una excusa, ninguna parecía ser lo bastante buena o lo bastante creíble, ninguna parecía evitar el echo de que el niño había perdido a su madre para siempre y que él era uno de los responsables de eso.
"Mamá se ha ido a un viaje muy lejano." El niño lloriqueó dolorosamente al escuchar eso por parte de Jack. "Pero nos ha pedido que cuidemos de ti." Ianto se volvió hacia el capitan, no había esperado que dijera algo así. Sonaba tan sincero, tan distinto a lo que había dicho en la enfermería. "No nos has dicho tu nombre por cierto."
"No tengo." El niño dio un paso tras otro hacia el cristal, una vez que había empezado a perder el miedo a aquellos desconocidos, tal y como había dicho Gwen, quería tener algún tipo de contacto con ellos.
"Oh, pues eso no puede ser, porque vas a necesitar un hombre mientras estés aquí, como te gustaría llamarte." Dijo de nuevo el capitán colocando una mano sobre el cristal, esperando que el niño le contestara con el mismo gesto.
"No se." Contestó con tristeza la criatura y tal y como el capitán había esperado, colocó su mano sobre el cristal, justo donde estaba la del capitán y mostró una pequeña sonrisa al ver la enorme diferencia de tamaño.
"¿Te gustaría tener un nombre?" El niño dudó un momento. "Vas a necesitar un nombre para vivir aquí con nosotros." Entonces asintió. "Muy bien que te parece…" Por un momento el nombre de Grey cruzó por su mente, pero no lo dijo en voz, alta todavía era demasiado doloroso pensar en él.
"Tim ¿Te gusta Tim?" El niño volvió a asentir ante la proposición de Ianto. "A mi también me gusta, ¿tu que dices Jack, que te parece Tim?"
"Tim, suena bien. Tim entonces."
"¿Puedo salir ahora?"
Jack y Ianto cruzaron las miradas un momento, pero Ianto ya sabía la respuesta. "Que conste que no soy el único que va a ser un padre genial." Ianto besó a Jack bajo la atenta mirada del niño. Los dos se levantaron y Jack abrió por fin la celda.
