Los días habían pasado y de la primera sorpresa de tener un invitado de apenas dos años en al base, ahora parecía lo más habitual del mundo. Tim, pues así se había quedado después de que le pusiera el nombre el Capitán, era uno más, apenas comprendía nada de lo que sus cuidadores hacían en la enorme base de Torchwood o porque temían tanto a ciertas criaturas como los Weevils, pero él los miraba y los estudiaba, de la misma forma que ellos lo hacían con él.
Ianto no dejaba de pensar en la posibilidad de crear una familia, un tanto especial teniendo en cuenta las circunstancias, entre Jack, el niño y él, pero hasta el momento no se había atrevido a contárselo al Capitán, pues temía, que en el mejor de los casos se lo tomara como una broma y en el peor decidiera terminar su relación por no querer ningún tipo de compromiso.
Por eso, lo había guardado para él, como tantos otros secretos que les ocultaba a sus amigos y sobretodo a Jack. A veces se preguntaba como podía ser que Jack no le hubiera investigado nada más entrar en Torchwood, incluso antes de hacerlo. Tenía que saber que había mentido sobre su padre, sobre su vida antes de formar parte de al organización; Jack tenía que conocer toda su vida mejor que él. pero nunca había preguntado, jamás había hecho la más mínima insinuación, del mismo modo que no había vuelto a preguntarle o hablar de Lisa, como si nunca hubiera ocurrido.
Por eso le adoraba y le amaba, por su discreción, por lo firmemente que confiaba en sus hombres, pero al mismo tiempo, había momentos en los que Ianto deseaba contarle todo, que le presionara, no demasiado y decirle que había tenido una infancia terrible o que había huido de su padre o que no hablaba de él, porque se arrepentía del hombre que le había criado.
Quería decirle todo a Jack, pero no se sentía con fuerzas para hacerlo. Si tenía que decirle algo, sería cuando Jack le preguntara y para eso, parecía faltar mucho tiempo, tal y como conocía al Capitán.
Por su parte Jack, había empezado a tomar cariño al niño. Todavía no lo había dicho, continuamente se mantenía firme sobre su idea de no tratarlo como si de un humano normal y corriente se tratara.
Pero Ianto le había visto y sabía que Jack no era tal y como quería hacer creer a los demás. Estaba seguro que, hasta ese momento, Jack no se había percatado de su presencia cuando había dormido al niño acurrucado en sus brazos, cantándole una canción de cuna.
"Mi madre me la cantaba cuando era niño." Le había escuchado decir, mientras el niño miraba atentamente al capitán, como si tratara de comprender y aprender cada uno de sus movimientos, su forma de hablar y su sonrisa cuando miraba a la criatura. "Me encantaba y me quedaba dormido en seguida. Te gustará."
Tal y como Jack había dicho, el niño se quedaba dormido siempre antes de que el capitán terminara de cantar, no había podido escuchar todavía el final, pero la comodidad de los brazos de Jack y la forma dulce y suave en la que lo mecía, era mucho más llamativa para el niño que una canción del siglo LI.
Le habían puesto una cama, pues al fin y al cabo no podría quedare eternamente en la cama de Jack. Ianto lo agradeció, pues desde que había llegado el niño, el Capitán y él no habían podido tener ningún tipo de intimidad. Una noche más tarde de que Tim consiguiera su propio dormitorio, hicieron el amor y terminaron dormidos, acurrucados, la cabeza de Ianto apoyada sobre el pecho de Jack, como hacían siempre, como si la presencia del niño no hubiera cambiado nada entre ellos.
- o -
"No, Gwen, Rhys, lo siento mucho chicos pero eso si que no." Dijo Jack sin levantar demasiado la voz para no despertar a Ianto, al que había dejado en al cama aquella mañana con un terrible dolor de cabeza.
"Jack, sólo es un niño y necesita aire fresco, jugar en el parque, lo mismo que otros niños." Gwen siempre sabía ser muy persuasiva, el Capitán apenas era capaz de oponerse a su sonrisa y a su voz más tierna, pero en esa ocasión estaba decidido, estaba convencido de que aquello era lo correcto.
"Además, ¿Qué mal puede hacer un crío como él? si apenas sabe andar y en cuanto a morder, no tiene más que algunos dientes de leche."
Desde la muerte de Toshiko y Owen y sin que Jack supiera muy bien como había pasado, Rhys se había ido convirtiendo en un miembro más del equipo; no de forma oficial como cualquiera de los demás, pero ahora ya tenía voz y voto en situaciones como aquella.
Para desesperación de Jack, el voto de Rhys solía ser siempre muy similar al de su mujer, a la que pocas se veces le había llevado la contraria.
"Estoy de acuerdo en que es un niño, pero al fin y al cabo es un niño alienígena. Gwen tu viste como era su madre y lo que le hizo a Ianto, estuvo a punto de matarlo."
"Tan sólo estaba defendiendo a su hijo." La voz de Ianto sonó a la espalda de Jack.
Al darse la vuelta, Jack no supo que decir. Ianto estaba completamente pálido y parecía que en cualquier momento iba a perder el equilibrio y caer al suelo. Las ojeras eran prominentes en su rostro y apenas podía mantener los ojos abiertos, a causa de la luz.
"¿Se puede saber que haces levantado?" Jack fue hasta él y rodeó su cuerpo con ambos brazos. Ianto siempre sentía bien, protegido por el capitán. Apoyó la cabeza sobre su pecho y suspiró. "Vamos vuelve a la cama, necesitas descansar."
"Creo que eso no me está ayudando Jack, cada vez me encuentro peor." Un aparato de la base lanzó un fuerte pitido, que destrozó las sienes de Ianto. Si el capitán no hubiera estado allí, seguramente hubiera caído al suelo. "La cabeza me está matando y aunque soy propenso a las migrañas, te puedo asegurar que nunca me había ocurrido nada como esto."
Todo había comenzado tres días antes, el dolor de cabeza no había cesado desde entonces y conforme pasaban las horas Ianto se encontraba peor. Ya se había tomado hasta las medicinas más fuertes las migrañas y las jaquecas, pero nada le había servido.
"Ven, quiero usar el escáner en el que estaba trabajando Owen. Estaba casi convencido de haber aprendido a usarlo para identificar cualquier tipo de infección o enfermedad que el paciente tuviera en el cuerpo. Es una pena que no lo llegara a probar."
Ianto se quedó un momento donde estaba. Lo último que deseaba en ese momento era ser conejillo de indias de nadie y mucho menos de un aparato que todavía no había sido probado.
Pero Jack tiró de él y le sonrió. ¿Cómo decir que no a esa sonrisa que siempre había sido completamente sincera con él? Jack podía hacer con él todo lo que se propusiera, siempre y cuando mantuviera su convincente sonrisa en los labios.
Fueron hasta el laboratorio de Owen en completo silencio y de la misma forma, Jack ayudó a su compañero a sentarse. Cogió el aparato, que tenía forma de mando a distancia. Lo puso en marcha y el pequeño aparato, para sufrimiento de Ianto comenzó a hacer diferentes ruidos.
"Lo siento, pero tendrás que aguantar un poco." Jack le besó en la frente y lo miró un momento a los ojos, hasta que Ianto asintió con resignación. "Muy bien, si Owen me explicó bien como funcionaba esto, tengo que deslizarlo por tu cuerpo y cuando encuentre algo que no funcione como es debido saltará la alarma."
"¿Y si no funciona bien?"
Jack levantó el rostro de Ianto con una mano y le besó en los labios con ternura; esa toda la prueba de confianza que necesitaba Ianto para seguir adelanto con el experimento. Además estaba lo suficientemente cansado como para no ser capaz de negarse.
"Te prometo que todo va a salir bien." Por mucho que tuviera miedo, Ianto siempre le creía y sabía que estaba en lo cierto.
Tras poner el aparato en marcha y ver que se encendían dos pequeñas luces en él, comenzó a pasarlo, como si de un detector de metales se tratara, por el cuerpo de su compañero. Ianto cerró los ojos, tan sólo quería dormir, pues a causa del dolor de cabeza, apenas lo había podido hacer.
Durante unos segundos no pasó nada y Jack no sabía si sentirse aliviado o temer no llegar a saber lo que le ocurría a su compañero. Pero un momento más tarde, el pequeño aparato comenzó a pitar con fuerza. Ianto gimió, pues eso le estaba destrozando, pero no dijo nada.
Sintió la mano de Jack sobre su espalda, le levantó la camisa y el aparato gritó con más y Ianto se dejó caer sobre el capitán, que ahora estaba delante de él. Respirar no era nada fácil para el joven agente en ese momento, pero consiguió reponerse.
"Creo que la herida que te provocó la madre de Tim está infectada no se de que y diría que eso."
"No me digas eso por favor, no después de la última vez que me infectaron con algo." Jack se echó a reír al ver a Ianto sonrojarse, recordando aquel momento tan bochornoso.
"Jack no me digas que tiene lo mismo que no quiero que vuelva a besar a mi marido." Dijo Gwen con un tono demasiado jocoso para lo que Ianto estaba sintiendo en ese momento.
"Creí que era Jack al que estaba besando." Ianto levantó el tono, de forma que sintió que la cabeza le iba a reventar en cualquier momento. "Creí que eras tu, estaba convencido de ello, sino no lo habría hecho y que conste que a Rhys no pareció importarle, porque no intentó apartarse."
"Sólo lo hizo para no hacerte daño." Contestó Gwen sin dejar hablar a su marido.
"O tal vez le pareció alguien que besaba bien para ser el primer hombre con el que lo hacía."
"Jack no se te ocurra." Dijeron Ianto y Gwen a un mismo tiempo, mientras el capitán se reía.
"Puedo ayudar." La vocecilla de Tim les hizo callar a todos.
"¿Tim que haces levantado a estas horas?"Jack fue hasta el niño y lo cogió en brazos, con la intención de llevarlo de vuelta a la cama.
"No, puedo ayudar a Ianto, por fa' déjame." Nadie comprendía nada, pero si de alguna forma y pese a su corta edad el niño tenía razón, Jack no sabía que más podía hacer para ayudar a su compañero, por lo que dejó al niño sentado junto a Ianto.
Todos se quedaron en silencio, Tim se arrodilló y elevó la mano hasta la frente de Ianto donde la colocó. Jack estaba convencido de las buenas intenciones del niño, pero que no ocurriría nada.
Sin embargo antes de que el capitán pudiera decir nada, Ianto exhaló un fuerte suspiró y se estremeció. "Jack." Le llamó un grito ahogado, un momento antes de caer inconsciente al suelo.
"Ianto, Ianto." Jack acarició el rostro de su compañero pero este no reaccionó. "¿Qué le has hecho?" Después de aquellos días en los que empezaba a creer que Tim no era más que un niño normal y corriente y ahora se lamentaba por haberle creído. "Vamos Ianto no me hagas esto ¿Qué te ocurre?"
"Ianto está bien, después de dormir estará como nuevo." El niño sonrió pero ninguno de los allí presentes le devolvió la sonrisa.
"Llévalo a una de las celdas." Dijo Jack a Gwen con decisión.
"Pero Jack, sólo es un bebé, lo vas a aterrorizar al lado del weevil."
Jack no levantó si quiera la mirada de Ianto. "Entonces sácalo de mi vista. Hasta que no sepa lo que le pasa a Ianto no quiero saber nada de él. Y no se te ocurra sacarlo de la base o estás despedida."
Gwen y Rhys se quedaron de piedra al escuchar aquello y sobretodo la forma tan fuerte y desgarradora de habla de Jack. Gwen no iba a arriesgarse después de haberle escuchado. Entonces se dio cuenta hasta que punto estaba enamorado su jefe de Ianto, hasta que punto le importaba, pues no había quitado los ojos de encima de él y no dejaba de acunarle en sus brazos allí en el suelo.
"Ianto dormirá y estará bien. Mi mamá me enseñó a hacerlo."
"Gwen." Dijo Jack entre dientes para no gritar y asustar al niño. Ianto por su parte protestó, pero no se despertó. "Tranquilo, todo está bien, voy a llevarte a la cama y todo va a salir bien."
Jack no estaba del todo seguro de eso, pero no le quedaba nada más en lo que creer, porque si perdía a Ianto, no le quedaba nada más en lo que creer.
