Nota del autor: Primero una disculpa por la demora, estaba en un bloqueo de escritor.

Camino a Hamburg.

La pequeña niña que acompañaba a su padre observaba con curiosidad a la aventurera qué había rescatado a ella y su abuelo, para la pequeña infanta, la imagen de esa mujer era como ver a una valiente heroína. Akane, que estaba sentada sobre la carreta, se dio cuenta de la mirada de aquella niña, entonces la chica se bajó su mascara, y esbozando una sonrisa en su rostro, levantó su mano como gesto de saludo, para contestar de una manera amigable a las miradas curiosa de aquella pequeña criatura.

Avergonzada la pequeña oculto su cabeza, pero después de algunos segundos la niña, volvió aparecer con una sonrisa en su rostro, y un gesto de saludo en su mano, por algina extraña razón en aquellos momentos reino la conciencia humana, qué tenía Akane, y encontró aquel gesto tan tierno, qué le devolvió otra sonrisa a la pequeña, como respuesta al saludo.

—Entonces, ¿Por qué quiere viajar al pueblo? —Preguntó el dueño de la carreta a la joven aventurera y agregó—Dijo en nuestro pueblo, no hay mucho que encontrar a diferencia de la ciudad, es un pequeño poblado en medio de la nada, sin atractivo alguno.

—Estoy en búsqueda de una persona—Contestó la joven Akane qué agregó—He escuchado, qué ese sujeto está en el pueblo de Hamburg.

—Bueno, no creo que se demore mucho en encontrar aquel sujeto—Comentó el conductor de la carrera que agregó—Pero le recomiendo, qué cuando lo encuentre, se vaya rápido del pueblo, el alcalde es una persona desquiciada, paranoica, y cobra altos impuestos, entre otros factores negativos, lo malo es que cuenta con el apoyo de grandes influencias en la capital.

Akane agradeció el consejo del conductor, y luego le preguntó ¿si algún habitante del pueblo había hecho algún reclamo?, el hombre al escuchar la pregunta de la joven, suspiro hondo y contestó que hubo un muchacho qué reclamo, pero que fue arrestado y ejecutado públicamente.

—Al final cortaron su cabeza, y la clavaron en una pica en la entrada del pueblo, para dar un ejemplo y que no hubiese más rebeldía, según dice el—El conductor concluyó su explicación y agregó—Por eso es que estoy trabajando, para que mi hija, tenga los recursos suficientes y se vaya del pueblo.

—Vaya, qué problemático es la situación de aquel pueblo—Comentó la joven aventurera, que luego pensó, «Si fuese completamente humana, me asquearía mucho la situación de los habitantes de aquel pueblo, pero creo que, por mi parte de demonio, qué me puedo controlar de cierta forma, y eso es decir mucho»

Aquel pensamiento definía muy bien, lo que ella sentía por el alcalde del pueblo, como humana los procedimientos de aquel alcalde, le daba vergüenza y asco, ya que cuando vivía en el otro mundo, como discapacitada le había tocado tratar con tipo como aquel alcalde. Su mentalidad del personaje en el cual había reencarnado, de cierta manera compartía el mismo sentimiento, pero a estos se le agregaban la furia, y el querer matar aquel cruel dirigente.

«Debo calmarme», pensó la joven Akane, qué inhalo profundo y exhalo, Mie tras cerraba sus ojos y luego se preguntó, «¿Los demonios podemos impartir algo de buen karma?, ¿a pesar de que en el juego mi karma es negativo?»

La pregunta que se hizo fue precedida, por varios sentimientos sobre su humanidad, recuerdo de la vida pasada fueron inundando su mente, y luego pensó que, aunque ella ahora era un demonio, entendía de alguna manera a los humanos, puesto que ella era una humana, y no era la más fuerte de su raza, de hecho, ella se podía considerar la más débil de los seres humanos, por su discapacidad.

«¿Cómo se sentirá el?», se preguntó la joven Akane pensando en Ainz, su hermano mayor, y luego agregó a esos pensamientos, «Él fue también un humano, antes de reencarnar en este mundo virtual en el cuerpo del personaje que utilizaba en el juego, ¿tendrá siempre debate entre su yo humano, y su yo actual?»

La joven recordó una de las conversaciones, qué sostuvo con Ainz, en la cual él le explicó, qué parecía que al volverse un overlord supremo, había adquirido cierto rasgo de personalidad del personaje creado por el, incluso de cierta manera actuaba igual que un overlord. La chica recordó cierto rasgo de la raza de su personaje, un demonio, un ser guiado por la ira, dispuesta acabar con todo obstáculo.

«Tal vez por eso, tengo esa personalidad de violenta guerrera», pensó la joven muchacha que luego agachó su cabeza para esconder su vergüenza al recordar otra de las particularidades qué tenía su personaje, «Ahora que me acuerdo, unas de las extravagancia qué tiene mi personaje, es la de utilizar armaduras con escaso blindaje en las piernas, en realidad no era por ningún fetiche o algo parecido, la realidad es que en la vida real no utilizaba mis piernas, a diferencia del juego, era extraño sí, pero realmente me gusta utilizar así la armaduras, a pesar de que solo era un juego, podía sentir y ver como mis piernas se movía, y gracias al sistema del juego, podía de alguna manera sentir el viento tocando mis piernas, aunque había veces que mis compañera de equipo, me llamaba pervertida»

La joven muchacha estaba muy pensativa, y su atención se encontraba más en las divagaciones profundas, qué en lo que estaba sucediendo en el camino, y se mantuvo de aquella forma hasta que comenzó a atardecer. La carreta se detuvo, y se escuchó la voz del conductor del conductor del coche, diciendo que ya habían llegado al pueblo.

La joven Akane, salió de sus divagaciones y observó el pueblo, era un asentamiento no muy grande, pero no muy pequeño, se notaba que las casas, estaban hechas de adobe y heno, materiales que se dejaron utilizar en su mundo, por lo menos en las construcciones modernas.

La entrada al pueblo estaba marcada por un arco de madera, del cual colgaba un letrero que tenía escrito el hombre del pueblo. Dos guardias vestidos de forma civil, vigilaba la entrada del pueblo, a simple vista se podía notar que no eran soldados o guardias preparados, ya que aparte de sus ropajes de pueblerinos, cada uno llevaba como única arma una horquilla. La joven Akane al ver lo deficiente de la guardia, se preguntó cómo es que el pues lo no había sido atacado por bandidos.

«Supongo que es solo suerte, qué ellos han estado a salvo», pensó la joven Akane, mientras se volvía a tapar su rostro con la máscara de metal.

El conductor del carro, hablo por algunos minutos con los cuidadores de la entrada, por el tono amigable de la conversación que sostenían, se podía apreciar qué tenían muy buena relación, y se conocían muy bien entre ellos, lo que sucedía muy a menudo en sitio como Hamburg. Luego de un rato, los guardias dejaron pasar al carro, el cual siguió su recorrido hasta llegar a su casa, la cual era unas de las pocas que tenía un establo propio.

Los ocupantes del carro se bajaron, y el dueño del vehículo con transición animal, separo el carro del caballo, y fue al establo de la casa, para guardar el animal, mientras hacía esto, le digo a Akane, que tenía un cuarto extra, y que podía quedarse en este, el tiempo que ella quisiese.

—¿No es mucha molestia? —Akane le pregunto al hombre.

—Tranquila muchacha, tú nos salvaste la vida, a mí y a mi pequeña hija, eso vale mucho, así que es agradecimiento por mi parte—Le contesto el hombre.

—Si es así, bueno aceptare su ofrecimiento—Akane le comento al hombre

Así que aquella noche, la joven Akane ya estaba instalada en una de las habitaciones que tenía aquella casa, así que ya en aquel lugar, la joven se encontraba segura, así que se pudo quitar su casco, dejando a la vista sus cuernos reales de demonio, dejo el casco en una mesilla de noche que había al lado de la cama, luego se sentó en la cama, cruzo sus piernas, puso sus dedos en sus cienes, y dijo el comando [message, esto para comunicarse con Ainz.

—[Hermano, llegue al pueblo de Hamburg, mañana comenzare con la búsqueda de aquel individuo]—La joven le comunico al supremo señor de Nazarick.

Luego de enviar el mensaje, la joven se acostó atravesada sobre la cama, y observo el techo de la cama, cerro sus ojos durante un rato, luego de cinco minutos escucho un sonido en su cabeza, había recibido la respuesta a su mensaje. La joven abrió sus ojos y escucho el mensaje que le había mandado su hermano.

—[Entendido, cuando tenga más información envíame otro mensaje, ten cuidado, y no llames mucho la atención]—Le contestó Ainz al mensaje de su hermana.

En aquellos momentos, se escuchó que alguien tocaba la puerta, y la voz de la pequeña hija del dueño de la carreta y de aquella casa, se escuchó diciendo que traía la cena. La joven Akane, se paró de su cama y se volvió a poner su casco, abrió la puerta y observo a la niña que traía una bandeja con comida.