"Ianto." Tim estaba inquieto, no se había separado de la cama de Ianto en ningún momento y cuando Jack se lo había permitido había empezado a llamarle. "Ianto, por favor, vamos despiértate." Cogió la mano del joven agente y se quedó ahí esperando lo que Jack dicho que era un milagro.

"No es un milagro, Tim, es más bien como si estuviera recargando las pilas. Como el móvil. Se ha llevado un buen golpe y está descansando eso es todo."

Pero el niño no estaba muy contento con aquella explicación. No veía a Ianto como una máquina, no lo veía como ningún aparato tal y como le decía Jack y lo único que quería era que despertara y que volviera a contarle un cuento antes de dormir, sobre todo eso ese en el que Jack había peleado contra un terrible dragón, era su favorito.

Aquella noche, Tim no quiso dormir en su cuarto, por mucho que Jack le dijo que le avisaría en cuanto Ianto despertara, el niño quiso quedarse con el capitán, durmiendo en su regazo, cubierto por una manta que los tapaba a los dos en la fría noche, mientras Jack esperaba pacientemente, contemplando a su compañero, el momento en el que volviera en si.

Le había fallado, era lo único en lo que era capaz de pensar, en que le había fallado. Le había dicho que todo iba a ir bien, que nadie les haría daño y que protegería a su hijo por encima de todas las cosas. Pero cuando había llegado el momento de hacerlo de verdad, Jack le había fallado.

El simple hecho de recordarlo le lastimaba, le hacía polvo el corazón y le daba ganas de llorar, de gritar incluso, si no fuera porque no iba a dejar solo a Tim bajo ninguna circunstancia.

Todo había pasado tan rápido, al menos para él que al despertar, después de que la criatura le disparara, Ianto ya estaba en el suelo, con aquella cosa encima, a punto de despedazarlo y Tim llorando acurrucado bajo una mesa. Afortunadamente el niño ahora no se acordaba de nada o al menos no había dicho nada al respecto, pues estaba demasiado preocupado por el estado de Ianto.

"Lo siento tanto. No se como me cogió por sorpresa; aquello jamás debería haber ocurrido. No se lo que me paso para que aquel ser pudiera coger mi arma y dispararme con mi propio revolver." Tan sólo era un susurro lo que estaba diciendo, para no despertar a Tim que por fin se había quedado dormido, pero tenía que decirlo ahora, antes que Ianto pudiera llegar a escucharle.

Cerró los ojos, por primera vez en mucho tiempo se sentía realmente agotado, aunque la sensación que recorría su cuerpo en ese momento, era la de una terrible impotencia y desasosiego que no le dejaba más que pensar y dar vueltas a todo lo que había ocurrido, buscando donde estaba el error que por narices tenía que habar cometido.

Había dejado a Ianto, para que fuera en busca de Tim y lo pusiera en un lugar seguro. No era ningún misterio para él, el riesgo que estaba corriendo al quedarse solo, pero nada de eso importaba siempre que su familia estuviera a salvo. Escuchó los pasos y ruidos similares a gruñidos a su alrededor, pero por más que lo intentó, no encontró señales de la criatura por ninguna parte.

Sin duda alguna lo estaba rodeando, la criatura lo estaba viendo y esperaba el momento adecuado para lanzarse a por él. Había conocido varias criaturas similares a esta a lo largo de su existencia, por lo que sabía que no tardaría en atacar, pues seguramente, carecía de paciencia.

Así, tal y como había supuesto, un minuto más tarde, una sombra algo más grande que él se lanzó a por el capitán como si de una leona cazando se tratara. Sin saber por donde le iba a atacar, Jack no pudo protegerse antes y vio que ya era demasiado tarde para evitar que se lanzara a por él.

Los dos rodaron por el suelo, la criatura, trató de morderle el cuello e hincó las uñas en sus brazos para intentar inmovilizarlo. El dolor fue intenso y creyó que le atravesaría hasta llegar al hueso. Sin poder evitarlo, tuvo que soltar el revolver, mientras de nuevo, volvieron a rodar por el suelo entre los gruñidos de la criatura y los intentos del capitán por deshacerse de ella.

De repente sintió una fuerte presión en el cuello, cuando el ser intentó ahogarlo. Era mucho más fuerte que él y apenas podía moverse al tenerlo encima. Le apretaba con fuerza y por mucho que se estiraba para coger el revolver, la criatura más le empujaba contra el suelo.

Entonces llegó el golpe en la cabeza, todavía no comprendía por mucho que pensaba en ello como era posible que la criatura le hubiera hecho aquello y como podía haberle golpeado contra el suelo con tanta fuerza.

"Ianto." Jack despertó al darse cuenta que estaba pensando en su amante y en Tim cuando se había golpeado. Pensaba en lo que les ocurriría a ellos si su contrincante se deshacía de él. esa misma preocupación era la que casi le había costado la vida a Ianto. "Lo siento." Ya que no podía llegar hasta la cama sin despertar a Tim abrazó al niño y le besó en la frente. "Lo ves, tu has cuidado de nuestro hijo, le has protegido y yo casi hago que te maten. No soy el superhéroe como el que tu me ves Ianto, al fin y al cabo no soy más que un ser humano sentimental y preocupado por su familia."

Miró fijamente a Ianto y al momento, volvió otra vez a recordar los hechos que habían llevado a su compañero hasta esa cama. Tras haberse golpeado la cabeza, los oídos le retumbaba y concentrarse en nada era imposible pensar en nada, todos los músculos se le habían quedado agarrotados y tardó unos segundos en recuperar la conciencia total de lo que estaba ocurriendo. Jamás se sintió tan terriblemente mal de haber tardado tanto en recuperarse.

Abrió los ojos dolorido, pero cuando quiso darse cuenta, el revolver estaba apuntándole y tras él, la criatura que estaba tratando de matarle, que desgraciadamente, resultaba ser más inteligente de lo que el capitán jamás habría creído.

Sabía que no tenía tiempo para nada, el disparo estaba a punto de llegar, que moriría y que al despertar… Entonces no pensó en eso, no pudo hacerlo, pues la sola idea de no poder ayudar a Ianto si este le necesitaba destrozando en los últimos momentos. Cerró los ojos y un momento antes de morir escuchó el disparo.

"Jack." La voz de Ianto apenas fue un lamento, seguida de un largo gruñido de dolor. Tras abrir los ojos, notó la visión completamente borrosa y sentía que la cabeza estaba a punto de estallarle. "¿Jack?"

Al no recibir respuesta, Ianto intentó incorporarse, aunque no fue capaz de hacerlo, cuando toda la habitación comenzó a dar vueltas en su cabeza. enterró el rostro en la cama por un momento.

"¡Jack! ¡Tim!" Podía escuchar el latido de su corazón sonar cada vez más rápido, a cada segundo que ninguno de los dos le contestaba. Intentó gritar de nuevo, pero el dolor en el cuello fue inmenso. "Esa cosa me mordió… no estoy seguro. ¡Jack, por favor, contéstame!"

El capitán despertó de golpe con el grito y con él, Tim también despertó agitado. Jack lo abrazó con fuerza otra vez para reconfortarlo. En la oscuridad de la habitación, el capitán miró a la cama y vio que Ianto se había despertado por fin y aunque no lo dijo le disgustó no haber estado atento.

"Gracias a dios estás despierto, nos tenías muy preocupados." Llevando al niño en brazos, Jack se acercó a la cama y se sentó junto a Ianto, que poco a poco se incorporó hasta poder enterrarse entre los brazos de Jack. "Nos has dado un buen susto, Gwen casi no se ha ido a casa." Jack besó a Ianto en la frente.

Tim se removió y en cuanto pudo hacerse un hueco entre los dos, se sentó en la cama y se abrazó a Ianto. El muchacho sonrió, tratando de ocultar el terrible dolor de cabeza estaba a punto de acabar con él. El niño empezó a sollozar y cada vez se apretó más contra Ianto.

"Estoy bien cariño, no te preocupes." Le acarició la cabecita al niño y esperó a que Tim le mirara por fin.

Tim se detuvo a inspeccionar a Ianto un momento, miró su herida enrojecida en la cabeza y luego comprobó que todo lo demás estuviera bien. "Mi papá era malo y quería hacernos daño. Yo no quiero ser como él, no quiero hacernos daño a vosotros." Por más que lo intentó, le fue imposible contener por más tiempo las lágrimas.

"Eres un chico increíble." Jack abrazó al niño y miró a Ianto sonriendo. "Es una pena que Ianto no se acuerde lo que has hecho por él, sino seguro que dice que eres un gran héroe."

"¿Es eso cierto?" Dijo Ianto con el mayor entusiasmo que pudo poner en su tono de voz, pese a lo cansando que estaba.

"Tim te salvó y luego yo le ayudé un poco." El niño se sonrojó al escuchar la forma tan orgullosa en la que Jack hablaba de lo que había hecho. "Yo estaba, ya sabes… y no podía hacer nada. cuando desperté el padre de Tim estaba a punto de matarte y pese a lo asustado que estaba nuestro pequeño héroe, se lanzó contra él. Le oí gritar como un auténtico león, incluso me asustó a mi."

El niño se echó a reír al escuchar a Jack rugir y hacerle cosquillas. Los dos hombres se miraron y sonrieron. Los dos estaban agotados y todo lo que querían hacer era dormir abrazados, dejar que pasara el resto del día lo más tranquilo posible.

Cuando Jack había llamado a Gwen, ya habían comprobado que la herida en la cabeza de Ianto no era nada importante, nada que unas cuantas horas de sueño reparador no pudieran solucionar. En cuanto a lo de la mordedura del cuello; Jack no iba a decir nada hasta que pasaran unos días, seguramente no sería nada, pero sería mejor tenerlo controlado.

"Así que le debo la vida a nuestro miembro más joven de Torchwood." Ianto besó la cabeza del niño.

"Jack también te quitó de encima a mi papá."

"Mientras Tim cuidaba de ti."

Jack no se sentía orgulloso de haber matado al padre de su hijo, al fin y al cabo se trataba de eso, del padre de su hijo y no sabía como sería capaz de decirle en un futuro, seguramente no muy lejano lo que había ocurrido mientras él cuidaba de Ianto.

"Entonces os debo la vida a los dos." Jack colocó la mano en la espalda de Ianto y al ver lo mucho que le costaba incorporarse le echó una mano para llegar hasta él. dejó que le besara, que lo hiciera intensamente, como agradecimiento por haberle salvado, aunque Jack sentía que no se le merecía, pero aún así, no dijo nada. "Gracias, por no dejarme morir, por ser mi héroe otra vez, creo que esto se merece una recompensa." Comenzó a susurrarle al oído. "Ya me dirás como pagártelo."

"Primero tendrás que convencerme de que me lo merezco."

Ianto se quedó mirando a Jack completamente atónito, pues no comprendía a que venía aquello. Jack le acarició la mejilla y sonrió con una tristeza que no pudo ocultar ante los ojos de Ianto.

"¿Qué tal si todos dormimos un rato? Creo que nos vendría bien."

"Puedo dormir con vosotros." Tim se acurrucó contra el pecho de Ianto y miró a Jack. Se mordió el labio y comenzó a jugar con la sábana nervioso. "No quiero que papá vuelva a por mi, no querrá hacer daño."

Jack suspiró, cogió al niño en brazos se tumbó en el hueco que acababa de hacer Ianto en la cama. Dejó a Tim entre los dos y dejo que Ianto apoyara la cabeza sobre su brazo nada más tumbarse.

"Sólo por esta noche. Además puede que uno de estos días tengas un cuarto enorme en la nuestra nueva casa." Mientras decía esto, Jack tenía los ojos puestos en Ianto. Estaba asustado mientras pensaba en lo que una mordedura de una criatura así podía causar en un ser humano o en si el golpe en la cabeza podría ser una conmoción, pero Ianto estaba bien y tenía que darle la noticia que llevaba casi todo el día esperando para decirle.

"¡Voy a tener un cuarto grande!"

"Claro y allí podrás tener todos los juguetes que compramos ayer." Jack rodeó con el brazo libre los cuerpos de Ianto y Tim.

"¿Nueva casa?"

"¿Recuerdas los planos que me enseñaste ayer?" Ianto asintió, mientras notaba el cuerpecito de Tim acomodándose entre los dos. Los dos miraron y vieron que poco a poco se iba quedando dormido otra vez mientras ellos hablaban. "Mientras esperaba, bueno mientras me preocupaba por lo que pudiera haberte ocurrido, hablé con el dueño. Se la quiere quitar de encima. Me dijo que necesitaba el dinero ya. Si la queremos es nuestra."

"¿La casa de dos plantas, esa enorme, a las afueras de la ciudad? ¿Nuestra?"

"Si porque ya ves que ahora somos una familia." Los dos miraron a Tim y lo escucharon ronronear como un gatito.

"¿Qué quería decir con eso de que tengo que decirte si te mereces ser mi héroe?"

Durante un momento, Jack observó a Ianto. No podía decírselo, no era el momento de estropearlo todo. Por eso, no dijo nada, tan sólo se acercó a Ianto, asegurándose de no aplastar a Tim y le besó de nuevo, haciendo que su compañero se olvidara de lo que estaba pensando. Cuando llegara el momento hablarían de eso.