Jack lo había estado buscando por toda la base durante un buen rato, pero hasta ese momento no había podido dar con Ianto. Era lo malo de que su joven compañero conociera cada recodo de la base, podía esconderse sin ningún problema. Por fin lo encontró en una de las celdas, la única que no disponía de cámara de seguridad.
"Creía que habías repuesto la cámara después del incidente con aquella cosa hecha de electricidad." Jack se apoyó en la pared, esperando a que su compañero decidiera contestarle.
"Jack ¿podrías dejarme un rato a solas? La verdad es que no me apetece hablar contigo ahora mismo."
"Ianto, por favor, déjame que te explique."
Ianto se levantó casi de un salto. Estaba agotado pero no le importó. Miró a Jack y estaba dispuesto a decirle tantas cosas, pero en cuanto sus ojos se encontraron, no fue capaz de pronunciar una sola palabra. Estaba enojado, muy cabreado con Jack por como se había marchado, por como le había dejado sólo con Tim y porque ahora volvía como si nada, incluso sabiendo que su hijo estaba enfermo.
Jack siempre había sido así, el gran capitán Harkness, el mismo que nunca se ataba a ningún compromiso serio con nadie, el mismo que le había ofrecido ser una familia de verdad, tener un hijo ser el uno para el otro. Pero aquello le había durado poco y ahora volvía a ser el capitán que Ianto conocía.
"No quiero que me digas nada, porque saber donde estabas no va a cambiar nada." Se sentó de golpe y cubrió su rostro con ambas manos. Necesitaba dormir, aunque allí, en dura superficie de aquella especie de cama, no era muy fácil y menos pensando que su hijo estaba enfermo y no podía hacer nada por él. "Me da igual saber que estabas cazando weevils o que estabas por ahí, en algún bar o donde quiera que vayas cuando me dejas por las noches. Simplemente no estabas, eso es lo único que me importa."
"Lo digo en serio, Ianto, necesito decírtelo, porque es importante, para todos, pero sobretodo para Tim." Ianto mostró una pequeña sonrisa, demasiado forzada para ser natura y que todavía acentuaba más su cansancio. "Estuve fuera investigando por Tim, vamos Ianto, déjame entrar, se que estás enfadado conmigo, lo entiendo y se que estás asustado, que lo estás pasando mal. Por eso estoy aquí, por ti y por nuestro hijo."
Ianto cogió un pequeño aparato, muy similar a un mando a distancia y lo apretó en dirección a la puerta de la celda, que hizo un ruido y se empezó a abrir. No sabía muy bien lo que estaba haciendo, pues estaba realmente enojado con Jack, no quería verle, pues entonces le venía a la mente, una y otra la vez la imagen de Tim, su pequeño cuerpecito pegado a él temblando y la fiebre apoderándose de él más rápido de lo que Ianto hubiera visto nunca.
Pero de alguna forma, que el muchacho todavía no había llegado a comprender, Jack siempre le convencía de todo, por muy arriesgada que fuera la misión, por muy suicida que pareciera la cacería, por muy pocas veces que le hubiera dicho que realmente le quería, Jack siempre conseguía sacarle una sonrisa y al fin y al cabo siempre le hacía sentir bien.
No levantó la cabeza del suelo cuando entró el capitán, pero escuchó sus pasos aletargados, cansados incluso. Entonces vio su sombra parada delante de él y observó que se arrodillada delante de él. Cerró los ojos, no se sentía capaz de mirarle a los ojos y pensar que Jack era culpable por haberle abandonado aquella noche con todo lo que había pasado.
"Ianto por favor, mírame." Ianto no hizo nada, apretó las manos contra las piernas y apretó hasta que sintió que se hacía daño. También apretó los ojos, pues no deseaba llorar. "¿De verdad me crees capaz de abandonaros a ti y a nuestro hijo? Sois mi familia; las cosas han cambiado, yo no soy el mismo tipo al que conociste al llegar aquí, ahora mi vida sois vosotros."
"No estabas. Me he despertado, Tim estaba enfermo, muy enfermo y tu no estabas allí." Ahogo un gemido en la garganta, aunque por más que lo intentaba sabía que tarde o temprano rompería a llorar, si Jack le tocaba si ponía las manos sobre él, entonces no podría contenerse mucho más. "No estabas, ni Gwen, Gwen estaba en casa, en su apartamento con Rhys y yo estaba sólo. No sabía que hacer Jack."
De repente Jack lo abrazó, lo arropó entre sus brazos, apretó su cuerpo de tal manera que Ianto pensaba que dejaba de respirar. Escuchó el corazón del capitán latiendo con fuerza contra él y sus manos frotando su espalda para reconfortarlo.
"Todo va a salir bien, a partir de ahora todo va a salir bien te lo prometo. Siento no haber estado, pero pensaba que tardaría más tiempo en ocurrir, supongo que no calculé bien."
"¿Cómo dices?"
Jack se separó de su compañero, pero cogió su rostro con una mano, no quería que volviera a dejar de mirarle, no hubiera soportado que Ianto le odiara sin saber lo que había estado haciendo.
"Te lo habría dicho en cuanto vine, esperaba que todavía estuvierais durmiendo, pero todo ha ocurrido más rápido de lo que yo había esperado y no he tenido tiempo de contártelo todo."
"Vamos Jack por favor, me estás poniendo nervioso y si no me dices de que va todo esto, creo que dentro de poco me da a dar un infarto." Jack le acarició la mejilla y Ianto, sin poder evitarlo, se frotó contra él como un pequeño gatito agradecido por las carantoñas de su amo. La mano de Jack subió hasta el pecho de Ianto y se puso sobre su corazón.
"Parece que se te va a salir de pecho, deberías relajarte un poco, no quiero tener que llevarte a la enfermería también a ti." Con mucho cuidado, como si se estuviera moviendo a cámara lenta, se acercó a Ianto le besó en los labios. "Siento mucho haberte puesto tan nervioso de verdad, si lo hubiera sabido." Le susurró al oído mientras Ianto se apoyaba sobre él.
"Jack, por favor cuéntame todo lo que sabes." Ianto gimió, no podía aguantarlo más. El dolor en el pecho era demasiado grande, las ganas de llorar tan terribles que le estaban haciendo daño en la garganta y la cabeza cada vez le dolía más.
En ese momento, Jack notó el calor que emanaba del cuerpo de su compañero. sin decir nada, se separó de él y palpó su frente, que poco a poco se estaba llenando de pequeñas gotas de sudor.
"Mierda, has pasado mucho rato durmiendo al lado de Tim."
"Jack."
"Vale te lo contaré, pero vas tener que tomarte esta pastilla primero." Ianto lo miró a aturdido. Ahora que se daba cuenta, le costaba enfocar la vista en Jack. Cerró los ojos, de nuevo los volvió a apretar con fuerza y apretó la mano de Jack, para comprobar que el capitán seguía estando allí. "Vamos Ianto, tómate esta píldora, te prometo que te hará sentirte mejor." Le acaricio el cabello con cuidado y esperó a que levantara de nuevo la mirada.
"¿Qué me está pasando?"
"Como ser humano, en tu caso la infección se demuestra como una especie de gripe algo más fuerte de lo normal. Tranquilo, no es mortal, pero si no te tomas esto, te vas a encontrar fatal y vas a desear morirte."
"Jack…" Gimió Ianto al notar que Jack le ayudaba a ponerse en pie. Estaba seguro que las piernas no le iban a tener en pie por mucho rato, aunque tan sólo un momento antes no se sentía así, Pero Jack lo sostenía con fuerza, no iba a permitir que cayera al suelo.
"No quiero que te quedes, quieto, entonces te dormiría y eso es peor." Jack pasó la mano alrededor de la cintura de Ianto y lo sostuvo en pie, intentó introducir la píldora en la boca de Ianto pero no pudo hacerlo. "Vamos, mi niño, tienes que hacerlo por mi, tendría que haber llegado antes lo se, pero todavía puedo solucionar esto."
Se movió por la celda y salió al pasillo con Ianto junto a él. No podía moverse con rapidez, pero llegaría a la enfermería y lo haría con Ianto todavía consciente. Volvió a colocar la píldora en los labios de su compañero pero de nuevo, no hubo forma.
"Mira, Tim es un chico fuerte y va a salir de esta; pero le va a costar. Es algo por lo que tiene pasar, pero los humanos no estamos preparados para esto. Así que tu vas a tener que luchar también, por ti, por mi y sobretodo por nuestro hijo."
Lo apoyó en la pared y se colocó delante, lo miró un momento. Ianto mantenía los ojos levemente abiertos y la respiración era entrecortada. "Muy bien, se que te gusta llevarme la contraria y que no sueles estás de acuerdo cuando te digo como quiero hacer una cacería, pero ahora vas a hacer las cosas como te las digo."
Ianto no dijo nada, tenía la cabeza baja, casi apoyada sobre su propio pecho, la infección estaba apoderándose demasiado rápido del cuerpo de su compañero. Jack tenía que reaccionar, por eso, cogió la pequeña píldora entre los dientes y se acercó a Ianto, posó sus labios sobre los de su joven amante y le besó.
Le obligó a abrir la boca, continuó besándole, cada vez con mayor intensidad. Rodeó su cuerpo con ambos brazos y por fin consiguió que la píldora llegara hasta la boca de Ianto.
De repente, el cuerpo de su compañero cayó al suelo, aunque pudo sostenerlo antes de que se golpeara, se quedó sentado allí, con Ianto sobre él, su cabeza apoyada sobre su pecho, sus manos sudorosas entre las de Jack y sus ojos de nuevo ligeramente abiertos.
"¿Vas a estar siempre ahí para salvarme?" Ianto sonrió y se acurrucó más entre los brazos de Jack.
"No creas que te vas a librar de mi tan fácilmente Ianto Jones, voy a estar ahí contigo durante mucho tiempo."
"¿Dónde has estado?"
"Shh, tienes que descansar." Le besó en la cabeza y se levantó lentamente, llevando consigo el cuerpo de Ianto. "La píldora va a hacer que te duermas, así que no te aconsejaría luchar, te sentirás mejor cuando despiertes."
"¿Dónde has estado?" Volvió a preguntar Ianto, aunque ahora alargaba tanto las palabras, que no estaba seguro que Jack hubiera comprendido lo que acababa de decir. "¿Dónde…"
"Ianto, te lo diré, no te preocupes, pero ahora necesito que descanses, tu cuerpo tiene que luchar contra esto." Ianto suspiró, ya no era capaz de mantenerse despierto, ya no podía hacerlo por más tiempo y estando allí, en los brazos de Jack, sintiéndose tranquilo, relajado y protegido.
"¿Lo prometes?"
"Lo prometo."
