Al entrar en casa, el olor a la cena recién hecha comenzó a llegar hasta Jack. Ianto había dicho que se quedaría hasta tarde en la base porque tenía trabajo atrasado, pero sin duda no le había dicho la verdad. Aquello olía realmente bien, había carne en el horno y pan recién hecho. También olía a vino, de gran calidad como pudo comprobar un poco más adelante y algo más que no fue capaz de comprobar.
Tim, al que llevaba sentado sobre sus hombros, sonrió y aspiró con fuerza el tremendo olor a chocolate que también notó el capitán.
"¡Tarta!" Dijo el niño, poniéndose cada vez más nervioso.
Jack bajó al niño al suelo y lo vio echar a correr pasillo adelante hasta la cocina. Escuchó la voz de Ianto saludando al pequeño y diciendo que la cena todavía no estaba lista. Sonrió al escucharlos reír y al ver aparecer la sombra lejana de Ianto con el niño en sus brazos.
"Habéis vuelto pronto. quería daros una sorpresa, pero supongo que ahora ya no será lo mismo."
"No digas eso. ¿sabes cuanto hace de la última vez que alguien me preparó una cena sorpresa? La televisión todavía no era en color." Ianto sonrió y le dio un beso en la mejilla. "Lo digo en serio, esto me encanta porque somos una familia y desde que dejé mi planeta allá en el siglo cincuenta y uno, no había tenido la oportunidad de sentirme tan… familiar."
"Tengo hambre." Dijo el niño que se había colocado entre ellos dos y los miraba, sin saber de lo que estaban hablando.
"Pues vamos a cenar."
Jack volvió a coger al niño y lo llevó a la mesa, después de pasar por el baño para que pudiera lavarse las manos. ianto todavía estaba en la cocina cuando el capitán se fijó en él. había estado feliz y sonriendo hasta ese momento, pero ahora Jack se daba cuenta que había algo más que le había dicho todavía, algo en lo que Ianto no podía dejar de pensar.
"¿Va todo bien?" Ianto, sobresaltado se dio la vuelta.
"Si, eso solo… estaba pensando. Me gusta pensar en mis cosas mientras cocino, es una forma de relajarme." Suspiró con fuerza y siguió cortando los trozos de zanahoria que tenía entre manos.
"¿Se puede saber en que pensabas?" Jack apoyó la barbilla sobre el hombro de Ianto y rodeó su cintura con ambas manos, mientras aspiraba el conjunto de deliciosos olores que se habían adueñado de la cocina.
"Pensaba que eres demasiado bueno conmigo." Se dio la vuelta nada más echar la zanahoria en la cazuela. "En poco tiempo has pasado de ser mi jefe, simplemente mi jefe a ser mi…"
"¿novio? ¿compañero? ¿o prefieres pareja?"
Ianto se echó a reír para sorpresa de jack, pues pocas veces lo había visto reír de verdad sobretodo de una forma tan sincera. Incluso se dio cuenta que acababa de ruborizarse, por lo que se cubrió el rostro con las manos
"Lo ves, me has cambiado." Dijo con todo divertido, avergonzado incluso. "Yo no era una persona abierta, no me gustaba hablar de mis sentimientos y ya sabes que no le hablé a nadie acerca de mi padre, ni siquiera a Liza. Entonces llegaste tu, apareciste en mi vida y me cambiaste."
Los dos miraron rápidamente a la cazuela de la que había empezado a salir un poco de humo. La apartaron rápidamente y pusieron la comida en los platos, aunque Jack no dejó de mirar a su compañero. Ya se había dado cuenta que Ianto había cambiado, sonreía muy a menudo y cuando sus miradas se cruzaban, la mirada de Ianto se iluminaba sin que el chico se diera cuenta.
Se sentaron a la mesa, donde Tim esperaba ansioso y hambriento. Los dos se miraron y sonrieron.
"Lo que quería decirte es que… te quiero y me alegra que me hayas hecho ver otras cosas en mi mismo que yo jamás hubiera descubierto." Ianto se arrepintió un momento más tarde de haber dicho algo tan cursi.
Por eso, comenzó a comer bajo la atenta mirada de Jack. el resto de la cena estuvo llena de conversaciones banales y sobretodo dirigidas a Tim, pues los dos adultos estaban esperando que el niño se fuera a la cama para continuar hablando. Ianto sonrió alguna vez.
Una hora más tarde, Jack tenía en brazos a Tim, adormilado y bostezando y lo llevó a su nuevo dormitorio, una preciosa habitación de un color morado claro, con dibujos animados en las paredes. Lo dejó en la cama y el niño abrió los ojos y sonrió.
"Os quiero mucho a los dos, pero dile al señor oscuro de mis sueños que no venga todas las noches, no me deja dormir."
Jack se puso tenso. Hacía muchos días que Tim era un niño feliz y completamente normal, un niño humano, que nunca tenía porque saber su verdadero origen. ¿Por qué esa felicidad no podía durar para siempre? El capitán se agachó, se arrodilló junto a la cama del niño y le acarició la mejilla.
"¿Quién es el señor de tus sueños?"
"No lo se, pero me da miedo y no me deja dormir. aparecer en mis sueños y me dice cosas pero no le entiendo. No me deja dormir." Repitió otra vez el niño molesto al recordar lo mal que había pasado las últimas noches.
"¿Por qué no nos habías dicho nada antes?"
"El hombre dijo que se iría si no os decía nada. ¿Por qué no me dijo la verdad?" El niño se acurrucó, aunque todavía no sabía muy bien lo que eso significaba, se sentía traicionado por el extraño hombre de sus sueños.
"¿Te dijo que era lo que quería?" Tim negó con la cabeza. "Bueno no pasa nada. Mira, vamos a hacer una cosa, tal vez esta noche no vuelva a aparecer en tus sueños. Pero si vuelve quiero que me lo digas. Aunque te despiertes por la noche y no quieras molestarnos, ven a nuestra cama y dinos lo que has visto. ¿De acuerdo?"
El niño asintió y se acurrucó entre la ropa de su cama. Hasta ese momento Jack no había comprendido porque Tim parecía continuamente tan cansado, si no había dormido en aquellas noches apenas unas horas era normal. Le dio un beso en la frente y con la preocupación en su cabeza, Jack salió del dormitorio.
Al escucharlo acercarse, Ianto, que se había acomodado en el sofá y había dejado dos tazas de café sobre la mesilla, se dio la vuelta y se quedó de rodillas en el sofá.
"¿Ya se ha dormido?"
"De momento…" Dijo Jack en poco más que un suspiro y se sentó en el sofá. Cubrió su rostro con una mano, pues no podía quitarse de la cabeza, la expresión tan triste y al mismo tiempo asustada de su pequeño. "Creo que vamos a tener que posponer nuestra conversación pendiente."
"¿Es Tim verdad? Le he notado algo diferente, como si algo le preocupara." Jack se sorprendió al ver el padrazo en el que se había convertido Ianto, por eso se acercó a él y le besó, incluso en eso había cambiado. "¿Qué es lo que ocurre?"
"No estoy seguro pero tal vez algo, una criatura, no sabría decir el que, esté en contacto con él, tal vez alimentándose de él de alguna forma. No lo se." Dijo un más que frustrado Jack. "No lo se."
"Jack, lo vamos a solucionar, además Tim es un niño muy fuerte y valiente." Ianto abrazó a Jack, no recordaba alguna otra circunstancia en que hubiera tenido que tratarle así, que consolarle incluso. "Hemos pasado por mucho, un bicho más en nuestras vidas no nos va a derrotar. Más o menos es lo que me dices siempre a mi."
"Creo que estás empezando a parecerte demasiado a mi y eso no se si es algo bueno." Ianto se sentó sobre Jack, hasta el día siguiente no podrían hacer nada para investigar y comenzó a besarle lentamente.
"Esto siempre te ha calmado." Dijo besándole los labios.
Jack sonrió, que bien le conocía.
"¡Papá!"
Tim salió a la carrera al salón y tanto Jack como Ianto se levantaron de un salto. Jack cogió al niño en brazos.
"¿Ha vuelto?" El niño asintió con el rostro completamente pálido y se abrazó al cuello de su padre llorando. "¿Qué es lo que te ha dicho esta vez?"
Ianto miró a Jack, parecía que las cosas estaban peor de lo que esperaban. Acarició el cabello de su hijo. Le besó la cabecita, tratando de tranquilizarle para que hablara sobre lo que había visto.
"El hombre es malo, dice que te has metido donde no te llaman. ¿Qué significa eso papí?" Jack y Ianto se miraron, aquella cosa sabía que estaban detrás de ella. "También ha dicho que sabe lo que soy yo."
Ianto miró con terror a Jack.
"¿Soy un bicho raro?"
"No, claro que no cariño. Mira ¿Sabes lo que vamos hacer?" Dijo Jack volviéndose hacia el niño tras mirar a Ianto. "Vamos a ir a la base, que allí ese señor no te podrá hacer daño y todos estaremos seguros."
"Tengo miedo." Aunque no lo dijeran sus padres también estaba aterrados.
"Vamos." Con una rápida mirada, Jack le dijo a Ianto que revisara si había entrado algo en la casa. "Pero por si acaso, tengamos cuidado." Ianto asintió, comprendiendo que aquello iba para él.
