"Jack deberías descansar un poco."
"Pensaba que a estas horas ya sabías que no necesito descansar." Gwen continuó mirando al capitán y le acarició la espalda en silencio. "Lo siento, no quería ser tan borde, pero con todo esto…"
"No hace falta que me des explicaciones. Lo estás pasando mal, es normal. pero te prometo que lo solucionaremos."
Jack no dijo nada, pero a Gwen no le hacía falta para que supiera lo que su amigo estaba pensando. Se volvió hacia la cama donde descansaba Ianto. Llevaba durmiendo horas, desde que Jack le había obligado a tumbarse.
"No quiero hacerlo Jack, Tim está ahí fuera en alguna parte y tenemos que encontrarlo." Ianto intentó levantarse del suelo, pero a punto estuvo de caer de nuevo, sino fuera porque Jack le sostuvo entre sus brazos, intentando que se volviera a sentar en el suelo. "Jack, déjame, podemos rastrearlo, seguro que puedo encontrar algo en el sistema."
Focejeó con el capitán con todas sus fuerzas, pero no pudo hacer nada; la herida de la cabeza le dolía demasiado, sentía toda su cabeza palpitando y las piernas no le iban a sostener por mucho tiempo; por lo que no le quedó más remedio que quedarse allí sentado.
"Jack…"
"Lo se, pero te prometo que vamos a encontrarlo."
"Es nuestro pequeño Jack." Sin poder evitarlo, Ianto se abrazó a Jack y enterró su rostro contra el pecho de Jack.
Se sentía terriblemente agotado, quería cerrar los ojos y dejarse llevar por el agotamiento, pero al mismo tiempo, no podía cerrar los ojos, pues en ese momento, los ojos de Tim aparecían en su mente. Se le veía tan asustado y eso le daba ganas de llorar a Ianto, porque lo que veía alejarse.
Al final, Jack consiguió a la enfermería, donde le dio unos cuantos puntos en la herida de la cabeza y finalmente hizo que se durmiera, gracias a un par de tranquilizantes. Antes, Ianto le había rogado que no se fuera de su lado. Jack le tomó la mano y sonrió.
"No voy a irme a ninguna parte, he dejado todos los sistemas buscando a Tim y mira," Le mostró un ordenador a su compañero. "Podré trabajar desde aquí. Así no tendré que separarme de ti."
Ianto sonrió al mismo tiempo que cerraba los ojos y se acomodaba en la cama. Estaba dolorido y asustado. Hasta hacía unos pocos meses, la posibilidad de ser padre no era algo más que una fantasía que jamás podría cumplir, pero cuando Tim apareció en sus vidas, todo cambió y el niño, junto con Jack se convirtió en toda su vida, las dos únicas personas que daban sentido a su vida.
Jack le dio un beso en la frente y se quedó ahí y ahora llevaba ya varias horas sentado junto a él, mientras trabajaba en el ordenador que conectaba con todos los demás computadores de la base.
Pero no había rastro de Tim por ninguna parte, el niño parecía haberse esfumado y aunque no necesitaba dormir, pues no era una necesidad vital para él, Jack estaba empezando a notar el cansancio venciéndole.
"Jack, ¿Por qué no me dejas seguir con la búsqueda y te tumbas un rato?" El capitán no dijo nada, a aquellas alturas, Gwen le conocía demasiado bien, como para saber leer su mirada sin que dijera nada. "Ianto te necesita tanto como Tim y mientras yo puedo buscar durante horas al niño, no se como hacer sentir mejor a Ianto, no tanto como tu ¿Verdad Jack?"
El capitán sonrió.
"Supongo que tienes razón."
"Siempre tengo razón Jack, mis ideas son las mejores y no puedes negarme que ahora estoy en lo cierto." Jack asintió y puso el ordenador en las manos de Gwen.
Fue hasta la cama y se tumbó al lado de Ianto, rodeó su cuerpo, que parecía tan frágil en se momento, con sus dos brazos y le escuchó suspirar.
"Te prometo que vamos a encontrarlo, nadie se lleva a nuestro pequeño sin pagarlo." Le susurró al oído, mientras le acariciaba la mejilla.
Mientras dormía, Ianto apoyó la cabeza en el pecho del capitán y se acurrucó contra él todo lo que pudo, como si quisiera fundirse con él.
Empezó a soñar de nuevo con Tim, el niño estaba jugando en su habitación, con algunos de los nuevos juguetes que le habían comprando sus padres esa misma semana. Parecía tan feliz, se volvió hacia su padre y le mostró lo que estaba haciendo.
"Que bonito." Dijo Ianto arrodillándose junto a él y le revolvió el cabello. "¿Qué es?"
"Es una trampa para el hombre oscuro."
"¿Cómo has dicho?"
"Mira papá, he hecho una trampa para el señor oscuro de mis sueños." El niño mostró una gran sonrisa y le entregó el pequeño aparto a su padre, mientras esperaba que Ianto reaccionara. "¿Te gusta?"
"Claro, pero habrá que enseñárselo a papá, seguro que Jack sabe como usarlo."
"Yo se lo diré, se como funciona, me ha quedado muy bien." Mantuvo la sonrisa y abrazó a su padre cariñosamente.
De repente, todo se puso negro, Tim desapareció delante de sus narices, su hijo ya no estaba allí, tan sólo sentía que había estado allí y que tenía que encontrarlo fuera como fuera. Tim le necesitaba, incluso escuchaba su voz dentro de su cabeza llamándole, pidiéndole que le ayudara, pero por más que lo buscaba a oscuras por la habitación y por toda la casa, el niño no aparecía por ninguna parte.
"Papá, ¿Dónde estás? No puedo verte?"
"Tim cariño, ¿Dónde estás?"
"¡Papá, ayúdame por favor!" Lo sentía, sabía que estaba cerca, muy cerca de donde estaba, pero Ianto no podía verlo, no conseguía tocarlo, no fue capaz de llegar hasta él.
"¡Tim!"
Ianto despertó de golpe y quedó sentado en la cama. La cabeza le zumbaba y le entraron ganas de vomitar, se apretó el estómago y cerró los ojos; un momento más tarde sintió las manos de Jack rodeando su cintura y le besó el cuello.
"Tranquilo, solo ha sido una pesadilla."
"No, Jack, no ha sido solo un sueño, era Tim, me estaba llamando. ¿No lo ha sentido tu?"
"Yo no duermo Ianto."
"¿Crees que hay alguna posibilidad de que Tim y yo estemos conectados? no se, estuvimos enfermos al mismo tiempo cuando terminó por convertirse en un ser humano. Tal vez eso creara un vínculo especial entre nosotros."
Ianto se estreció, todavía notaba la presencia del niño, mucho más fuerte incluso que en su sueño. Miró por la habitación, pero no estaba. Creía estar volviéndose loco poco a poco. se cubrió el rostro con las dos manos y sollozó, ¿Qué iba a hacer si terminaba perdiendo a su hijo realmente? No se sentía con fuerzas de seguir adelante, ni aunque Jack estuviera con él.
"Papá."
Ianto levantó la mirada, estaba seguro de lo que había escuchado, era la voz de su hijo, no tenía ninguna duda de eso, pero el niño seguía sin estar allí.
"Papá, por favor, ayúdame."
"Jack…"
Volvió a estremecerse entre los brazos de Jack.
"¿Va todo bien?"
"No, creo que me estoy volviendo loco. No hago más que escuchar la voz de Tim, me está llamando, pero se que no está aquí…" estaba temblando, por lo que Jack lo abrazó con todas sus fuerzas. "¿Crees que puedo estar volviéndome loco? Hay gente que se vuelve loca cuando pierde a sus hijos."
"No te estás volviendo loco, te lo prometo."
"Papá."
"Ahí está otra vez, dentro de mi cabeza, siempre dentro de mi cabeza."
"Yo también lo he oído." Ianto se dio la vuelta y miró al capitán. "Si, yo también lo he oído. Definitivamente no te estás volviendo loco. Vamos a hacer una cosa, tu todavía tienes que descansar."
"Pero Jack…"
"Nada de peros, todavía no te has repuesto del golpe y no sabemos lo que significa exactamente que estemos escuchando a Tim, así que tu quédate en la cama y cuando tenga algo vendré a buscarte." Jack estaba para levantarse, pero Ianto le sujetó la mano.
"¿Lo prometes?"
"Lo prometo, vamos a encontrar a Tim los dos juntos."
