Jack apoyó la espalda en el respaldo de la silla por fin, suspiró con fuerza, como si no hubiera podido respirar en las últimas horas y dejó la vista puesta en el ordenador. Nada, todavía no había conseguido encontrar absolutamente nada que tuviera que ver con Tim. Había mirado demasiados informes de misiones anteriores, como para recordar como era cada uno, pero todavía no había encontrado pruebas de que podía estar ocurriendo con su hijo, donde podía estar.

"Lo vamos a encontrar." Jack se dio la vuelta. Gwen le estaba sonriendo y le ofreció una taza de café. "Se que no es como que prepara Ianto, pero he hecho lo que he podido."

"Gracias."

Gwen se había dado cuenta hacía horas ya, que el capitán había perdido la luz que brillaba siempre en sus ojos. Jamás lo había visto tan abatido, ni cuando el mundo había estado a punto de acabar.

"Lo digo en serio Jack, lo vamos a encontrar. Esa cosa se ha tenido que llevar a Tim a algún lugar físico, tienen que estar en alguna parte, porque tu hijo no se puede desmateralizar."

"Lo se, pero he visto demasiada tecnología extraterrestre como para saber que se puede hacer casi cualquier cosa con los aparatos apropiados."

"Entonces solo tenemos que encontrar el aparato."

Jack sabía que Gwen estaba tan asustada como él, pero alguien tenía que mantenerse fuerte y el capitán no estaba en su mejor momento para serlo. Su amiga le abrazó y le dio un beso en la mejilla. Si alguna le había cabido alguna duda, sobre el primer motivo por el que le había reclutado para el equipo, allí mismo lo tenía.

"¿Cómo está Ianto?" No le hacía falta preguntar, conocía demasiado bien a su amigo como para saberlo, pero aún así, sentía que debía hacerlo.

"Está durmiendo, el golpe en la cabeza fue muy fuerte y creo que es lo mejor, lo está pasando fatal, igual que yo, pero Ianto… él es especial. Creo que de alguna forma está unido a Tim, no se como, pero… no quiere decirme nada, pero se que eso le está destrozando y no puedo…"

Las palabras se le atragantaron, Gwen le abrazó con más fuerza.

"No hace falta que lo digas ya lo se. Por eso te prometo que todo va a salir bien, todos estamos trabajando muy duro para traer a Tim de vuelta de donde quiera que esté."

"Papá, no puedo verte, ¿Dónde estás?"

Jack se estremeció entre los brazos de Gwen.

"Dime que lo estás oyendo, porque a veces pienso que estoy enloqueciendo. Dime que también estás escuchando a Tim."

Gwen no contestó, Jack notaba que el cuerpo de su amiga parecía haberse convertido en una estatua, en un muñeco de si misma. Jack se dio la vuelta y la miró, su mirada estaba clavada en la pared, aunque sus pupilas se movían como si realmente estuviera viendo algo.

"Gwen, ¿Estás bien?" Su amiga no contestó. "¿Gwen?"

"Papá, ¿dónde estás?" El niño sonaba cada vez más lejos, como si se tratara de una radio mal sintonizada. "Papá, el señor oscuro está…" De repente la voz del niño desapareció tan misteriosamente como había aparecido en la base.

"¡Tim!" Gritó Gwen.

Jack se levantó de golpe y sujetó a su amiga antes de que ella cayera al suelo. Estaba desconcertada, le miraba buscando una explicación ante todo lo que había ocurrido, sabía que había perdido un par de minutos, pero no sabía lo que había pasado, simplemente los había perdido como si nada.

"Le he visto." Dijo ella. "He visto a Tim, pero no está aquí, era un sitio oscuro y frío, creo que está asustado." Jack volvió a estremecerse, no podía estarse sentado sin hacer nada y ver sufrir a su familia. "Pero sabe que vas a encontrarle, confía en ti y en Ianto."

Jack quería preguntarle muchas cosas, tenía que saber que su hijo estaba bien, si aquel hombre, esa criatura o lo que fuera el señor oscuro le había hecho algún daño. Sin embargo no lo hizo, no dijo nada, podía ver en los ojos de su amiga que estaba hecha polvo.

Gwen adoraba a ese niño, lo quería como si fuera su propio hijo, Jack sabía que verles a ellos con el niño, le había hecho recapacitar sobre la idea de tener sus propios hijos. Pero si ahora no podía salvarle, si no conseguían encontrarle, Gwen quedaría destrozada y tal vez ese sueño, de sus propios hijos, no se haría realidad nunca.

Por eso, simplemente la abrazó con fuerza y aguantó las lágrimas.

Sin embargo todavía en silencio, Gwen se separó de Jack y echó a correr. el capitán no la siguió, algo le decía que lo que fuera a hacer, tenía que hacerlo sola. Él sin embargo, tenía otras cosas que hacer.

Fue hasta su dormitorio, había dejado allí a Ianto por la mañana. El muchacho estaba agotado y se había quedado dormido en seguida. El golpe en la cabeza había sido terrible, aunque al principio lo había tomado como un simple chichón.

Entró con cuidado y se sentó en la cama junto a su compañero, estaba acurrucado, cubierto por la gabardina de Jack, que el mismo le había pedido en sueños. Sonrió al verlo, parecía realmente tranquilo, seguramente estaba soñando con una familia perfecta, con Tim y con él, como si no hubiera ocurrido nada.

"Jack…"

"Creía que estabas dormido."

"No consigo dormir." Dijo el muchacho mientras se incorporaba lentamente, ayudado por las manos de Jack. el capitán volvió a acariciarle la mejilla y le dio un beso en la frente. "¿Has averiguado algo? ¿Sabes donde está?"

Jack negó con la cabeza y apretó el cuerpo de Ianto contra él justo antes de escuchar que sollozaba con la cabeza pegada contra su pecho. No estaba seguro que le destrozaba más el corazón, si no tener noticias todavía sobre su hijo o ver y escuchar lo mal que lo estaba pasando su joven compañero.

"No, pero he descubierto algo, tu y yo no somos los únicos que escuchamos a Tim, le ha ocurrido algo extraño a Gwen, no se lo que ha sido, pero creo que ella si que está detrás de alguna pista."

Ianto le miró en silencio, pero de repente sonrió.

"He soñado con él, bueno no estoy seguro que fuera realmente un sueño, era demasiado real, pero Tim estaba allí, contigo y era feliz, Jack, Tim va a ser muy feliz cuando lo encontremos."

"¿Y tu? ¿Dónde estabas tu en ese sueño?" Ianto no dijo nada pero mantuvo la sonrisa.

Jack le conocía demasiado bien, como par saber que ese gesto no era algo natural en Ianto, estaba escondiendo algo que no quería que Jack descubriera. Pero ya era demasiado tarde, el capitán conocía todos y cada uno de los gestos de su joven compañero y ese precisamente le preocupaba de verdad.

"¿Qué es lo que me estás contando?"

"Nada, sólo te estoy diciendo lo que he visto en mi sueño, Tim era feliz y tu eras feliz, es todo lo que necesito, para saber que las cosas saldrán bien."

"No me lo trago, hay algo que no me estás contado y que tu sabes."

Los dos guardaron silencio, Jack no se iba a quedar tranquilo hasta que Ianto se lo contara, porque si de algo estaba completamente seguro era que Ianto no estaba tranquilo, lo veía en sus ojos, lo notaba; ya eran demasiados años juntos como para no estar completamente seguro de algo así.

"¿Qué es?"

Ianto se mordió el labio, qué podía decirle, si le contaba la verdad, destrozaría a Jack, era mejor que pensara que las cosas estaban realmente bien, aunque no fuera más que una mentira piadosa. Pero ahora sabe daba cuenta que se había equivocado, Jack le pillado en su mentira.

"Yo no estaba en esa visión." La voz de Ianto se entrecortó antes de que terminara de hablar. "No estaba Jack."

"Pero eso no quiere decir nada, puede significar muchas cosas." Los dos sabían que no era así, Jack acababa de comprender la visión de su compañero, aunque todavía no la quisiera creer.

"Solo significa una cosa y lo sabes tan bien como yo."

"¡Creo que lo tengo!" Gwen entró a la carrera en el dormitorio, los dos la miraron, pero ninguno dijo nada, estaban siendo demasiadas emociones al mismo tiempo. "No estoy del todo segura, pero creo que podemos encontrar a Tim."