Los había llevado a la sala de reuniones, la gran pantalla estaba encendida y en ella se veían distintas gráficas. Ianto y Jack se miraron, pero ninguno de los dos comprendía a donde quería ir a parar su amiga. Rhys se sentó en la esquina, había visto tantas cosas que ya no se iba a sorprender de nada que dijera su mujer.

"Tim está aquí." Dijo Gwen con rotundidad.

"¿Cómo que está aquí? Gwen hemos pasado por mucho últimamente y te agradecería que fueras más concentra." Jack pasó su mano por la espalda de Ianto, su compañero estaba tan tenso y pálido.

"Se que no tiene mucho sentido, pero creo estar casi segura que lo que sea se ha llevado a vuestro hijo no tiene un cuerpo sólido con el que moverse por nuestro mundo físico; por eso, empecé a pensar que tal vez se trate de un problema de dos realidades y que ese ser y Tim nunca hayan salido de la base y que por eso sois capaces de oírle, porque en realidad, vuestro hijo esté aquí."

"Jack…" Ianto empezó a temblar, la sola idea de haber perdido tanto tiempo cuando Tim estaba en realidad muy cerca, le aterraba sobremanera.

"¿Y como has pensado encontrarles?"

Gwen sonrió, realmente parecía tenerlo todo controlado.

"No lo he probado todavía, pero creo que si usamos uno de los aparatos de ultrasonidos que tenemos aquí abajo, podrías localizarlos. Tengo la teoría que si están aquí, aunque no podamos verlos, de que si les escucháis podemos buscarlos con el sonido, hacer que ondas externas a ellos, reboten contra sus cuerpos y nos indiquen donde están.

En otras circunstancias, esa teoría le hubiera parecido una locura, pero no tenían nada, llevaba pensando todo el día y no había dado con ninguna forma para dar con su hijo.

"Supongo que no perdemos nada por probar." Djio finalmente Jack. "Dinos que es lo que tienes pensando y haremos todo lo posible para ayudarte."

La sonrisa de Gwen, levantó el ánimo de todos, si tenía razón, si su amiga estaba en lo correcto y aquellos les ayudaba a dar con Tim… Gwen les dio las instrucciones necesarias para intentar que aquella locura funcionara, le dijo a Rhys que necesitaría unos walkie talkies y ella se fue en busca de una radio suficientemente potente, dejando a Jack y Ianto solos en la sala.

"¿Estás seguro que esto funcionara?"

"Si te dijera que lo estoy sabrías que estoy mintiendo. Ianto me conoces mejor que nadie, así que ya sabes que soy la persona más optimista del mundo, pero cuando se trata de la gente a la que quiero."

Ianto se apretó entre sus brazos, Jack le hacía sentir bien, incluso en los peores momentos. Necesitaba sentirlo, oírle decir que todo iba a salir bien, aunque fuera una mentira. Pero el muchacho estaba aterrado, muerto de miedo como no se había sentido nunca.

"Tenemos que recuperar a nuestro pequeño."

"Lo haremos, te lo prometo. No le va a pasar nada." Jack lo abrazó con fuerza y besó su cabeza. "Lo siento."

"¿Jack de que hablas?"

"Todo esto está pasando por mi culpa. Tim dijo que ese hombre, el señor oscuro, venía por mi, porque yo le había hecho algo. ¿Y si es verdad? ¿Y si solo os está haciendo daño a vosotros para castigarme por algo?"

Ianto se separó del capitán y le miró a los ojos, acarició su rostro y sonrió con ternura. Jack podía salvar el mundo mil veces con los ojos cerrados, pero era capaz de castigarse por todo lo que ocurría. Por eso le amaba tanto, porque tenía el corazón más grande que el chico había visto nunca. Pasó los brazos alrededor de su cuello y le besó casi con desesperación.

"Papá." Se separaron y miraron a su alrededor, no había nada, tan solo una habitación vacía.

"Tim." Dijo Jack dando un paso adelante. "Tim, vamos a traerte de vuelta te lo prometo."

"Papá, no puedo verte, ¿Dónde estás? Tengo miedo papá, no se donde estáis. ¿Vais a venir a por mi? No quiero quedarme aquí solo, me asusta este sitio, está muy oscuro."

Ianto apretó una vez más la mano del capitán y se mordió el labio para evitar llorar.

"Tim, soy papá." Empezó a decir Ianto, cerró los ojos y se concentró en su voz, intentando hacer que llegara lo más lejos posible, más allá de la realidad que estaban viendo y escuchando, si Gwen tenía razón, tenía que conseguir una prueba y tal vez si lo intentaba mucho... "No se si puedes oírme, pero quiero que sepas que papá y yo te queremos mucho y no vamos a permitir que te pase nada malo. ¿Tim puedes oírme?"

"¿Papá, eres tu? ¿Por qué no puedo verte? Te escucho pero no puedo verte, ¿donde estás?"

"Tim, ¿de verdad puedes oírme?" Apretó todavía más la mano de Jack, tal vez se trataba de la fuerza que estaban poniendo los dos, como si de un amplificador de radio se tratara.

"Si, pero no puedo verte, déjame ir contigo."

"Tim, no te muevas de donde estás, vamos a encontrarte, estamos muy cerca y enseguida vamos a estar contigo. ¿De acuerdo campeón?"

"¡Papá! El señor oscuro vuelve otra vez, no le dejes que me lleve, no le dejes que me haga daño."

"¡Tim! ¡Tim!"

Una fuerza invisible y sobrehumana, lanzó a Ianto contra la pared, todavía estaba dolorido por el golpe anterior, por lo que el nuevo empentón lo dejó aturdido. Cerró los ojos asegurándose que no iba a perder el conocimiento y pronto sintió unas manos que le ayudaban a ponerse en pie.

"Ianto, ¿estás bien?" Jack lo abrazó con fuerza y comprobó que la herida de la cabeza no se había reabierto. "Vamos necesitas descansar, te llevaré de vuelta a la habitación."

"No, estoy bien Jack." Ianto sonreía pese al dolor, estaba sonriendo y parecía realmente feliz. "Le he notado cerca. Jack, Gwen tiene razón, Tim está muy cerca y creo que podemos localizarlo con la radió."Empezó a caminar, seguido de cerca por Jack para asegurarse que no caía al suelo. "Ahora tenemos que averiguar como abrir un portal entre esa otra realidad y la nuestra. Si usamos el aparato de diversificación que creo Tosh hace dos años, podríamos…"

La habitación se volvió borrosa delante de él, después de todo, el golpe si que había sido importante. Se tambaleó y tropezó, Jack lo sostuvo y dejó que se apoyara sobre él.

"Tienes que descansar, ni siquiera estás recuperado del primer golpe y te acabas de llevar otro bueno." Tiró de él, pero Ianto se resistió.

"No, Jack. Primero tenemos que encontrar a Tim, traerlo de vuelta y acabar con el desgraciado que ha tenido retenido a nuestro hijo y que le está atemorizando." Había tanta fuerza en sus ojos el capitán no pudo negarse. Pero le estaría vigilando, no iba a darse el lujo de poner en peligro la vida del hombre al que quería también.

O –

Siguiendo las instrucciones que había dicho Ianto, aunque no estaba del todo seguro de lo que estaba haciendo, montaron la radio y el aparato de diversificación en la sala de reuniones. Ianto le pidió a Jack que le dejara solo en la habitación, si aquella cosa tenía algo contra el capitán, tal vez decidía aparecer delante de Ianto y entonces podían cazarlo.

A regañadientes, Jack aceptó, pero colocaron dos cámaras más además de las habituales, para tener toda la sala vigilada. Ianto se sentó a la mesa y esperó, algo le decía que aquello iba a acabar bien, tenía que acabar bien, porque ya habían sufrido demasiado y era su momento de ser una familia normal y feliz.

Pasaron unos minutos sin ocurrir nada y durante un momento Ianto pensó que Tim no iba a aparecer, que tal vez la criatura que lo tenía retenido no le iba a dejar acercarse a él. Pero en seguida el milagro se hizo real.

"¿Papá?"

Se levantó de un saltó y puso en marcha todos los aparatos tal y como habían acordado. Miró a su alrededor, buscaban la aparición de su hijo y entonces lo encontró, junto a la puerta. Tuvo que hacer grandes esfuerzos por no llorar, lo había echado tanto de menos.

"Tim, ¿puedes verme?"

"Papá." El niño echó a correr hacia él, pero Ianto lo detuvo.

"Todavía no, cielo, todavía tenemos que hacer una cosa. ¿Dónde está el señor oscuro?" Tim miró a su alrededor y señaló a la esquina, en la que se ocultaba una sombra. "Deja en paz a mi hijo. ¿Qué es lo que quieres?"

"Venganza." La terrible voz inundó la habitación.

"Secuestrando a mi hijo, lo único que vas a conseguir es que te matemos. No se lo que te hizo Jack, pero eso es cosa del pasado. Ahora Jack tiene una familia y mi hijo no tiene la culpa de lo que ocurriera."

La sombra se movió, Ianto se dirigió hacia Tim, pero entonces se dio cuenta que aquella cosa se dirigía realmente hacia él. Se quedó quieto, esperando, si eso le daba tiempo a Jack a calibrar el aparato de diversificación, haría cualquier cosa.

"Alguien tiene que pagar." Volvió a decir la criatura, mientras seguía acercándose a Ianto.

La cosa levantó la mano y Ianto sintió que se le encogía el corazón. Le miró, era realmente fuerte, no era nada contra lo que se hubiera enfrentado hasta ese momento. Cayó al suelo de rodillas, preguntándose si eso era lo que se sentía teniendo un ataque al corazón.

La puerta de la sala se abrió de golpe y Jack apareció con una especie de mando a distancia en la mano, pese al dolor, Ianto lo reconoció en seguida como el aparato diseñado por Tosh.

"Tu y yo nos conocemos hace mucho tiempo ¿verdad?" La criatura dejó a Ianto, que cayó al suelo, intentando volver a respirar con normalidad y se encaminó hacia Jack. Tim también se movió y fue hasta su padre; Ianto lo miró, deseaba tanto poder tocarle. "No se lo que te hice, pero te aseguro que tenía una orden de las altas esferas para detenerte."

"Jack Harkness."

"Capitán Jack Harkness."

"Destruiste mis planes una vez capitán. Lo tenía todo preparado para dominar aquel planeta y tu lo impediste. Me encerraste aquí, pero tengo que darte las gracias, porque me has dado más poder del que nunca hubiera imaginado, esta realidad es mía."

"Pues entonces lo tendré que arreglar. Porque el plan era encerrarte en un lugar en el que no tuvieras nada."

Jack apretó uno de los botones del diversificador y un rayo salió disparado hacia la criatura. Esta protestó y se estremeció con fuerza. Dio unos pasos más hacia Jack y por fin se detuvo.

"¿Qué es lo que has hecho?"

"De momento convertirlo el algo realmente sólido, algo parecido a una estatua de piedra, pero no durará mucho así. Si no recuerdo mal esta cosa no tiene cuerpo, tan solo se transforma en lo que desea, ya sea sólido o no. Puede jugar con todos los estados a su elección y esto no le retendrá mucho."

Ianto protestó, el dolor en el pecho todavía era persistente, aquella cosa estaba volviendo la vida demasiado rápido. El muchacho miró a su hijo que se había arrodillado junto a él, pero el dolor le apremiaba demasiado y tuvo que cerrar los ojos. En pocos segundos quedó inconsciente.

O –

Al despertar, Jack estaba junto a la cama, con la mano de Ianto entre las suyas. El muchacho se incorporó, pero sentía el cuerpo dolorido, como si hubiera sido pisoteado por una manada de búfalos.

"Jack."

"Bienvenido, nos has dado un buen susto."

"Dime que ha funcionado, Jack, dime que Tim está bien." Intentó levantarse, pero su cuerpo no se lo permitió.

"¡Papá!"

Tim brincó sobre la cama y se abrazó a su padre, hasta casi ahogarlo. Ianto lo recibió en sus brazos con fuerza y enterró su cabeza contra el hombro de su hijo. Miró a Jack y lo vio sonreír, tenía tantas preguntas, pero en ese momento le daban igual.

Pasaron la mañana allí, hablando con su hijo, asegurándose que todo en él estaba bien y disfrutando de un buen rato en familia. Después de comer, Tim se quedó dormido en brazos de Jack.

"¿Qué pasó con esa cosa?" Preguntó por fin Ianto.

"No quieres saberlo." Ianto le miró, había tantas cosas que no sabía de Jack, que no quería que aquello se convirtiera en otro más de todos los enigmas del capitán. "Lo congelé, ahora está hibernando, pero me aseguraré que no vuelva a despertar nunca."

"Creí que le habrías matado."

Jack besó su frente cariñosamente. "No te habría gustado que hiciera, incluso después de lo que nos hizo." Ianto sonrió, que bien le conocía. "Tenías razón en cuanto al diversificador; primero lo probamos con la criatura y al ver que funcionaba, lo hicimos con Tim. El pobre estaba temblando cuando lo trajimos a esta realidad."

"Es normal tenía que estar muy asustado después de todo lo que había pasado."

"No, no estaba asustado por él, sino por ti. Estabas en el suelo, tan pálido y apenas reaccionabas. Yo también me asusté, pero sabía que lo que querías era ver a tu hijo y luego te preocuparías por ti mismo."

Ianto le besó otra vez, mientras acariciaba en cabello de su hijo, dormido en los brazos de su compañero.

"¿Sabes que es lo que no hemos hecho hace mucho tiempo?" Le dijo a Jack al oído. Jack suspiró. "Desde que Tim está con nosotros no hemos tenido mucho tiempo. ¿Qué tal si le dejamos dormir y nos vamos a tu despacho? Como en los viejos tiempos."

Entre risas, Jack cogió al niño y lo metió en la cama, colocó una pequeña cámara enfocando a la cama y la puso en marcha; desde la sala de ordenadores en la que estaba trabajando Gwen, su amiga podría asegurarse que el niño estaba bien en todo momento y que ninguna criatura se acercaba a él. Un momento más tarde, atrapó el cuerpo de Ianto y comenzó a besarle el cuello apasionadamente, le tomó de la mano y los dos salieron corriendo al despacho. Aquella tarde iba a ser muy larga.