Cuando actuar y cuando esperar
Rei que había abierto la puerta del cuarto de Makoto, preocupada por que algo malo le hubiera pasado después de escuchar aquellos gritos provenientes de su habitación, se quedó atónita al observar a su amiga gritando, mientras el sudor recorría el rostro de la chica castaña a la vez que esta agitaba los brazos como si tratara de protegerse de algo o de alguien. Inmediatamente la sacerdotisa se acercó a su amiga y la estrujo de los hombros para hacerla volver en sí.
-¡Mako, Mako aquí estoy!... ¿Qué te sucede?- Alarmada la joven de cabello negro.
Makoto parecía haberse tranquilizado después de que Rei se acercara a ella aunque aún respiraba agitada y en sus ojos se reflejaba el temor de quien se enfrente a algo desconocido.
-Tuve una pesadilla.- Dijo Makoto con voz temblorosa mientras se llevaba la mano al vientre.- No estoy herida…¡No estoy herida!
Rei observo a su amiga como quien no entendiera nada, preguntándose que sucedía con Makoto. Después de todo tener pesadillas es algo normal, nada del otro mundo, y ahí estaba Makoto asustada cual niña pequeña que ha creído ver un fantasma.
-¡Por supuesto que no estas herida!...Estas en tu casa y estas bien.- La tranquilizo la sacerdotisa.- ¿Qué es lo que soñaste?
Makoto se quedó pensativa y después le sonrió a su amiga evitando verla a los ojos, era su primer día en Japón y no quería alarmarla.
-Tonterías Rei, nada importante.
-¿Estas segura?- Cuestiono insistente la sacerdotisa.
-Por supuesto.
-¿Quieres algún te o tranquilizante?... La verdad aun te veo agitada.
-Solo necesito dormir Rei, no te preocupes, últimamente he estado estresada con el trabajo, con el programa.- Respondió la chica ojiverde.
Rei observo como su amiga se recostó en la cama cubriéndose con la cobija y le sonrió antes de apagar el foco y salir de la habitación para dirigirse a la suya.
Después de que Rei había salido de la habitación, Makoto se sentó en su cama y encendió una pequeña lámpara que tenía a un lado. Nunca antes se había sentido aterrada después de despertar de una pesadilla, pero esa no había sido una pesadilla cualquiera no. Era algo que parecía muy real, la estaban atacando, pudo sentir el dolor en su vientre, como si una espada filosa cubierta de obscuro fuego penetrara su vientre lastimándola, hiriéndola, quemándola. Se llevó la mano de nuevo al vientre y sintió una punzada, un pequeño dolor donde había sido herida en su pesadilla.
-Esa pesadilla… no fue normal.- Se dijo así misma aun sintiendo como el corazón se le agolpaba en el pecho.- ¿Acaso será posible que…?...No, eso sería terrible, tiene que haber sido solo una mala pesadilla, un mal sueño.
Sabía que esa noche no podría dormir, así que abrió el cajón de su buro y saco el libro que aún no terminaba de leer, aquel que le había regalado Zafiro: "Walk to Remember". Apenas había abierto el libro justo donde el separador indicaba que se había quedado leyendo la última vez, cuando escucho un ruido en la habitación que hizo que inmediatamente saltara de la cama poniéndose en guardia y aventando el libro a un lado.
Respiro agitada unos segundos, cuando se dio cuenta de que era su celular el que timbraba, por alguna extraña razón tenía miedo contestarlo, se le venían a la mente aquellas películas de terror donde al contestarlo te dicen que algo sobrenatural esta por suceder.
Con manos temblorosas llevo la mano a aquel aparato y lo contesto llevándoselo al oído.
-¿Diga?- Contesto pensando a quien se le ocurriría llamar a esas horas.- ¿Diga?...Bueno.- Insistió la chica por el teléfono al no escuchar respuesta.
De pronto comenzó a escuchar la respiración de alguien del otro lado de la línea, la cual cada vez se escuchaba con más fuerza.
-¡No este jugando, no tengo tiempo para tonterías!.- Grito la chica asustada.
-¿Estabas soñando conmigo?...Porque yo contigo si.- Escucho una voz macabra y desconocida del otro lado de la línea.- ¡Y como lo disfrute Makoto Kino!
La hermosa pelicastaña sintió como un escalofrió recorrió cada centímetro de su cuerpo, quería gritar, pero escucho una sonrisa macabra del otro lado de la línea que la hizo quedarse muda sin poder emitir ni un grito, sintiendo como alguien la observaba.
-¡Apuesto a que llevas puesta esa sexy pijama de encaje en color negro!
-¡Déjeme tranquila no voy a soportar que…- La chica no pudo terminar de hablar, pues entonces se vio interrumpida.
-¡Tranquila Mako!...- Se escuchó la voz de Motoki del otro lado de la línea que se carcajea de haber atemorizado a la chica.- ¿De verdad te asuste preciosa?
-¡Motoki, eres un idiota!...¿Porque me haces esto?
-Perdón preciosa.- Se carcajeaba Motoki.- Estaba aburrido en el hospital, me toco hacer guardia y estaba muriendo de sueño…Pero no te mentí cuando dije que estaba soñando contigo, se me estaban cerrando los ojos y eras tú quien estaba en mi mente.- Termino diciendo el chico del otro lado de la línea con un tono de voz que no se sabía si estaba cargado de ternura o lujuria.
Makoto que en otras circunstancias hubiera reído de los comentarios de Motoki o le hubiera seguido su juego, tenía aun en mente aquella pesadilla que la asustaba.
-¿Cómo me soñaste?- Pregunto con voz temblorosa
Makoto escucho la risa de Motoki del otro lado de la línea hasta que este respondió:
-Eres una picara Mako…¿De verdad quieres saber cómo te soñé?.- Cuestiono Motoki recordando aquel sueño que empezaba a ponerse bastante húmedo.
-¡Motoki!.- Soltó la chica una carcajada, que finalmente ante aquel comentario que parecía subir de tono por parte de Motoki, logro que se olvidara de su pesadilla, quedándose hablando en la línea telefónica por casi una hora, hasta que Motoki le aviso que había llegado un herido que debía ser atendido.
Sin duda haber escuchado la voz del rubio médico, aunque sea por teléfono, había sido un alivio para sus sentidos, pues se olvidó de la pesadilla y se acurruco en la cama, cansada y con sueño, hasta que se quedó profundamente con una sonrisa en su rostro.
Tres días después.
Durante los próximos tres días, Makoto se olvidó de sus pesadillas, y las cinco amigas que no se habían visto por un largo tiempo finalmente pudieron reunirse al siguiente día.
Makoto había platicado ya con Rei acerca del nuevo enemigo, que al parecer era bastante peligroso y letal, lo cual tenía alarmada a la sacerdotisa, dentro de todo parecía que sus poderes de Miko no estaban funcionando bien, se preguntaba qué tan poderoso era el nuevo enemigo que ella no lo pudo predecir, haciéndole presentir que un poderoso enemigo se acercaba, lo cual no la tenía menos alarmada que al resto de las chicas.
Así, se reunieron nuevamente en la casa donde Luna y Artemis vivían, hicieron un gran círculo en la sala y tomaron asiento sobre el suelo de madera oscura. La extraña gema estaba en el centro, vieron el mensaje tantas veces como sus ojos se los permitió. Rei no salía de su asombro, ella no había tenido tiempo para procesar lo ocurrido, aunque tampoco estaba segura de querer hacerlo. El joven del mensaje le despertaba sentimientos encontrados, sentía una gran impotencia al ver al pobre muchacho tan desesperado, a la vez le daba ternura por su corta edad y un extraño sentimiento de familiaridad nació en ella, como en todos.
Detenidamente los presentes trataban de fijar su atención en detalles, nunca se sabe cuál puede ser importante.
-"La destrucción es total… no sé qué será esta criatura pero devastó todo a su paso"- dijo Haruka apretando sus puños, la entera situación le daba impotencia, sabía que sin sus poderes de Sailor esto no sería nada fácil.
-"¿Dónde se encontrará el muchacho del mensaje?"- interrogó Mina. –"Parece un cuarto oscuro"-
-"No.."- interrumpe Rei –"No está en un lugar cerrado, es simplemente que todo está en tinieblas"- El silencio inundo el lugar, nunca sintieron tanto miedo e inseguridad como esta vez. Podría ser porque no tenían sus poderes o porque realmente esta vez sí debían temer.
-"¿Se fijaron que hay secuencias en otras partes del mundo? Lugares determinados"- dijo Amy tomando la palabra. –"Al comienzo, cuando muestra los edificios en llamas al fondo de la imagen puede verse la Estatua de la Libertad, eso es Nueva York"-
-"Sí, también puede verse Budapest"- Acotó Michiru, reconocería esa ciudad donde sea, centenares de veces realizó conciertos allí.
-"Alemania… el muro de Berlín, bueno donde estaba el muro"- Dijo Mako titubeando, su mirada se dirigió instintivamente a Luna, buscando respuestas, exigiéndolas. El resto permanecía en silencio, algunos pensando en lo dicho por el muchacho, otros, como Seiya, deseando que todo sea una broma de mal gusto. El joven de largo cabello negro tenía la mirada perdida, la situación lo inquietaba más de la cuenta. Deseo tener a sus hermanos junto a él, si no fuera por la amistad que Motoki le brindaba tan sinceramente, después de aquella vez que se encontraron en un bar, ambos ebrios y compartiendo el dolor que causaba estar enamorado, Seiya de una mujer casada y Motoki de una mujer dada por muerta, no hubiese dudado en flaquear en su misión y regresar junto a su princesa.
-"Japón… la Torre de Tokio, o lo que queda de ella"- dijo Luna con un hilo de voz.
Serena permanecía algo apartada de todos, un sentimiento en su pecho la golpeaba, un sentimiento de culpa. Por su lado, Darien Chiba, no podía estar más feliz de volver a ver a la pelinegra, estaba más hermosa que nunca, la amaba aún más que antes. La verdad era que poco le importaba la situación, solo quería sentir los labios de la sacerdotisa sobre los suyos, no podía pensar en otra cosa.
-"Atacará en diferentes ciudades"- rompió el silencio por fin Artemis –"el problema es donde aparecerá primero"-
-"Separémonos"- sentenció Haruka, definitivamente la más decidida de todos los presentes – "Cubramos territorio, vayamos a estas ciudades y si algo extraño aparece daremos aviso a los demás"-
-"Haruka es peligroso, ni siquiera sabemos a qué nos enfrentamos"- Diamante extendió un manto de calma. –
-"No. Haruka tiene razón, no podemos quedarnos sin hacer nada"- dijo Amy muy convencida llamando la atención de todos, en especial de su novio. Diamante moriría si algo le ocurriese a ella, la amaba más que a su vida, no podía siquiera contemplar la idea de estar sin ella.
-"¿Cómo nos enfrentaremos a eso? Primero debemos idear un plan para vencerlo"- Acotó Zafiro al fin después de meditar bastante si participar o no. Aunque su vida de maldad quedó en el pasado, aun sentía que no le correspondía entrometerse, después de todo él dañó a las Sailor en el pasado. Volteó su mirada hacia la única persona capaz de aportar algo. –"Kun… Kuncite" – lo llamó-" ¿qué haremos?"- El único de los presentes que conocía algo acerca de esta criatura llamada Phoenix era él, sin embargo su madre jamás le contó el final de la historia, no sabía cómo vencer a semejante monstruo. Setsuna por su lado aportó todo lo que sabía, pero ella ahora estaba en Londres junto a Hotaru, dependía de él dar respuestas.
-"Lo único que sé es que debemos estar atentos a cualquier indicio extraño, primero debemos saber dónde se hará presente, estoy de acuerdo con Haruka en separarnos, si nos quedamos todos en un lugar y esta criatura aparece en otro, tal vez dejaremos pasar mucho tiempo, es indispensable para poder enfrentarnos a ella. Debemos atacar antes de que reúna todas sus fuerzas"- finalizó atrayendo a Minako fuertemente contra su pecho.
-"¿A qué te refieres con indicios?"- interrogó Darien.
-"No lo sé, pero creo que nos daremos cuenta, nada pasará desapercibido, Phoenix se hará notar"- sentenció Kuncite.
-Bien, entonces…¿Cómo nos dividiremos?.- Cuestiono Minako decidida.
-Yo tengo unas escenas que grabar para mi próxima película en Nueva York, así que no me molestaría si yo y Amy nos vamos para allá.- Propuso Diamante.
-¡Muero de ganas por ir a Alemania, al menos ver el muro de Berlín antes de que desaparezca!.- Exclamo la rubia llena de felicidad mientras todos la miraban con seriedad.
-¡Mina, nunca cambiaras, estos viajes no serán para divertirnos!- Reprendió Makoto suavemente.
-Bueno, pero un poco de diversión no vendría mal.- Apenada la rubia.
-Bien, solo quedan Haruka, Michiru, Rei y Mako por decidir a donde se irán.- Dijo Luna con Seriedad.- Debemos tomar en cuenta que Serena está embarazada, esperando a la pequeña dama y tenemos que velar por la seguridad de ambas, es necesario que al menos dos del equipo se queden en Japón a cuidarla y dado que todas han perdido sus poderes como inner, propongo que sean Mako y Rei quienes se queden en Japón.
-¡Claro!.- Exclamo Amy.- Excelente idea, después de todo ellas dos son las únicas que tienen armas de defensa sin tener que transformarse, Rei con sus dones de Miko y Mako con sus habilidades para las artes marciales.
-Cierto Amy.- Respondió Artemis.- A decir verdad las habilidades de ellas no son nada comparadas con los poderes que tenían al transformarse en Sailor Mars y Sailor Jupiter, pero al menos son las que tienen más armas de defensa aun como humanas normales.
Finalmente pactaron estar en contacto y no bajar la guardia. Así Amy y Diamante se dirigieron a Nueva York, el peli plateado tenía que cumplir con unas obligaciones cinematográficas, así que aprovecharían el viaje. Por su lado, Haruka y su inseparable amor Michiru se destinaron a Budapest ciudad que conocían como la palma de su mano.
Mina y Kuncite decidieron ir a Alemania, después de todo hacía mucho que querían viajar.
Serena debía permanecer en Japón por su reciente embarazo, Rei y Mako debían quedarse junto a ella y proteger a la pequeña dama. Ya que la pelinegra contaba con sus poderes sintoístas y la castaña tenía conocimientos en artes marciales, que aunque las habilidades que poseían como humanas sobre las demás, no eran nada comparadas con los poderes que podrían tener si aún pudieran transformarse en Sailors. Darien no iba a dejar a su esposa, aunque en realidad él no iba a dejar a Rei. Zafiro también decidió quedarse, y así acompañar a Makoto. Más personas tenían que permanecer en Japón, puesto que no podían perder de vista a Serena, a ella y al futuro de Tokio de Cristal. Seiya, en cambio, no pensaba moverse de Japón solo porque no quería, estaba preparando una gira mundial y no podía atreverse a dejar el país.
Lentamente, todos empiezan a abandonar la casa de Luna, hasta que al final solamente quedan Rei, Makoto, Serena, Zafiro, Seiya y Darien, con los dueños de la casa, Luna y Artemis.
La hermosa sacerdotisa siente como Darien la mira con insistencia, y sintiéndose algo abrumada e incómoda se levanta de su asiento.
-Luna, deje mi bolso en tu cuarto…¿Puedo pasar a recogerlo?.- Pide la sacerdotisa con seriedad.
-Adelante Rei, sabes que no tienes que pedir permiso.
Rei voltea a ver a Makoto, pues la mira impaciente por irse.
-Vuelvo rápido Makoto, no te desesperes.
-No te preocupes yo espero.- Responde la chica pelicastaña.
Todos los presentes, miran incomodos y sintiendo pena por Serena, ya que los ojos de Darien se pierden hasta donde le alcanza la vista, siguiendo con la mirada los pasos de la sacerdotisa.
-Luna, pasare al baño.- Se levanto Darien ansioso.
-¡Darien espera!.- Habla Serena en tono suplicante sabiendo que su marido no va precisamente al baño.
Algunos minutos después, Rei se encontraba en la recamara de Luna y Artemis, tomo su bolso antes de salir, estaba muy sacudida por todo lo ocurrido, lo que más la asustaba era que ella no tuvo sueños premonitorios, jamás sintió que algo estuviera mal y sin embargo, lo estaba.
-"¿Podemos hablar?"- escuchó un voz grave y profunda acercándose a ella y colocando una mano en su espalda. La hermosa pelinegra giró lentamente, ya sabía de quien se trataba.
-"Hola… Darien"- respondió siendo cautelosa.
-"Rei…"- dijo con la mirada perdida -" estas más hermosa que antes, no sabes cómo te extrañamos por aquí"- hizo una notoria pausa, sabía que si se dejaba llevar podría herirla, pero sin embargo, espero demasiado para tenerla frente a él- "… como yo te extrañé"- dijo acercando su rostro al de ella, no iba a negarlo Darien fue muy importante en su vida, hubiese dado lo que no tenía para poder sentir sus labios una vez más, pero eso fue hace mucho tiempo ya. Rei ni siquiera se movió, quedó viéndolo fijamente.
-"¿Cuánto tiempo te quedaras en Japón?"- interrogó el chico perdido en su mirada amatista.
-"El necesario"- dijo la muchacha. –"Debo irme, Makoto me espera y a ti también de seguro te espera alguien"- Rei lo esquivó delicadamente y comenzó a salir de la habitación, pero un fuerte agarre en su muñeca no se lo permitió. Darien la giró nuevamente para quedar en frente suyo y sin aviso alguno besarla. Ese beso estaba lleno de amor, de añoranza, de necesidad. Enredó una de sus fuertes manos en el largo y sedoso cabello negro de la chica intensificando el beso. Ella nuevamente no hizo nada, la tomó por sorpresa, sentía a su corazón inquieto, una mezcla de deseo y culpa. Poco a poco se separaron para tomar aire.
-"Te necesito, perdóname Rei, perdóname mi vida por todo lo que he hecho"- susurraba el joven médico con lágrimas en sus ojos. Sabía muy bien cuanto la había lastimado, cuanto se había lastimado él mismo, esa mujer frente a él lo era todo, hasta que se enteró que sería padre.
-"Darien, déjame… por favor"- la voz de Rei era suplicante, la había lastimado otra vez, con esa actitud le había roto el corazón como tantas incontables veces. –"Ya pasó mucho tiempo, ya todo terminó, nuestra historia juntos estuvo condenada desde el primer momento. Desde ese maldito día que te fijaste en mí, desde el día que me enamoré de ti"- la voz de Rei se quebraba. Aunque otros hombres pasaron por su vida, él siempre sería Darien Chiba, el muchacho de pantalones de mezclilla, remera negra ajustada y saco verde que la pasaba a buscar a la salida del instituto para llevarla del brazo a pasear, a comprarle un helado y deleitarse con la expresión de sorpresa en el rostro de la chica. Para ver su hermoso caminar que lo volvía loco, escuchar su voz que lo envolvía, para que lo mire con esos ojos amatistas que lo embrujaron desde el primer día. Todo resultaba muy doloroso. Darien cedió en su agarre, tenía que dejarla ir. Ya era demasiado complicado, de seguro ella también tendría a alguien esperándola para besarle y hacerle el amor, solo que ni se atrevía a preguntar, de lo contrario los celos arderían en su pecho y la desesperación lo haría enloquecer.
-"Nunca dejé de amarte… y nunca lo haré Rei Hino, te amo tanto que duele"- dijo al mismo tiempo que se alejaba dando un paso hacia atrás. La pelinegra giró para salir del cuarto, sentía como las lágrimas asomaban en sus ojos, este encuentro era una charla pendiente sin lugar a dudas, pero no resultó como ella lo había imaginado. Antes de salir por la puerta miró sobre su hombro para verlo por última vez de esa manera.
-"Te amé tanto que hasta te olvide Darien Chiba"- dijo saliendo y cerrando la puerta tras sí dejando solo al joven. Todo fue su culpa desde un comienzo, él lo sabía, solo que no estaba listo para perderla aún, a ella y a su amor que jamás debieron alejarse.
Mientras tanto, Makoto acababa de despedirse de los presentes y camino hacia la salida para esperar a Rei, miro a Zafiro entretenido platicando con Artemis de trivialidades que no quiso molestarlo. Sintió unos pasos tras ella, y se sonrojo al pensar que seguramente era Zafiro quien la seguía, lentamente se giró para encontrarse con la mirada de Seiya Kou.
-¡Seiya!.- Exclamo sorprendida, un poco avergonzada y sonrojada por haber pensado que probablemente era Zafiro.
Makoto sintió como Seiya la miraba de arriba hacia abajo como examinándola, llevaba puesta una minifalda negra, blusa sin tirantes ceñida en su cintura color café, y zapatillas negras. Sabía que era común que los hombres se le quedaran viendo como idiotas por su manera tan provocativa de vestir, pero pudo percibir que Seiya la miraba diferente, como nunca antes lo había hecho.
-Últimamente me he convertido en un mujeriego de lo peor.- Dijo Seiya a la joven pelicastaña deleitándose la vista ante su belleza.- No me gustaría casarme, creo que el matrimonio no se hizo para mí, pero seguro si algún día me casara o haría con una mujer como tú, hermosa, buena cocinera y muy sexy.
La joven de ojos verdes se sonrojo ante aquel comentario, era común que en su medio de trabajo los hombres la alagaran, pero jamás Seiya le había hablado así, como era posible que Seiya siendo amigo de Motoki desde hace poco tiempo pensara de ella así. Bueno, aunque Motoki no era novio de ella, ni siquiera estaba segura de que el rubio medico estuviera interesado en ella de otra manera que no fuera para besarla y toquetearla.
Makoto abrió la boca, pero justo cuando iba a decir algo, apareció Zafiro que al parecer estaba molesto pues carraspeo haciendo que Seiya volteara y mirándolo con furia.
-¿Coqueteando con Makoto?...No seas ridículo Kou y deja de hacerte el galán, Makoto merece a un hombre que la vea por la maravillosa mujer que es y no como un pedazo de carne.
Seiya soltó una carcajada llena de cinismo y burla.
-Solo dije que Makoto es hermosa…¿Acaso ahora no puedo decir lo que pienso Black?.
-Pues espero que sean solo tus palabras Kou.- Molesto Zafiro.- No te quiero ver cercas de Makoto.
-¡Tranquilo amigo, tranquilo!.- Hablo Seiya con cinismo.- Mejor apúrate, no vaya a ser que otro se te adelante.
Zafiro iba a salir corriendo tras Seiya, al parecer aquel comentario lo había enfadado, pero entonces Makoto lo detuvo del brazo.
-¡No peleen por favor!...¡Ignóralo solo fue un comentario!.- Dijo Makoto con voz suplicante.
-Solo porque tú me lo pides lindura, sabes que a ti no te puedo negar nada.- Respondió Zafiro mientras la tomaba de los hombros acariciándole los brazos.
Makoto sonrió ante el comentario de aquel hombre, sin duda Zafiro era todo lo que una mujer podía pedir, guapo, tierno, cariñoso, dulce, romántico, sabía tratarla como a una dama y darle su lugar. Ambos sentían una conexión especial, pues conocían muchas cosas sobre ellos que nadie más sabia, como el hecho de que ella era la reencarnación de la Princesa de Júpiter y el, un hombre que estuvo corrompido por el mal en el pasado, el Príncipe Zafiro.
La joven pelicastaña impulsivamente llevo sus delicadas manos al rostro de aquel hombre y el la tomo por la cintura atrayéndola hacia su cuerpo. Zafiro llevo su rostro hacia el cabello de ella, olfateándolo, deleitándose ante el olor a jazmines que desprendía su cabello, después poso sus labios en la frente de ella dándole un beso casto. Ella abrió los ojos, encontrándose con los hermosos ojos azules de él, sintió su aliento mezclarse con el suyo, sus labios cada vez mas cercas, cuando escucho la voz de alguien que la hizo volver a la realidad.
-¡Larguémonos de aquí Mako…- La pelinegra había salido molesta después de haber intercambiado unas cuantas palabras y algo mas con Darien, que no se di cuenta que había llegado en mal momento, hasta que estaba ahí.
Rápidamente Makoto y Zafiro se separaron el uno del otro, agitados, con sus rostros pasando por toda las gamas de rojos existentes, mientras Rei evitaba dejar salir una carcajada.
-Creo que llegue en mal momento…¿Cierto?.- Cuestiono la sacerdotisa
-Pues…a decir verdad…- Makoto tartamudeaba, no es que le pusiera nerviosa su amiga no, de ella podía hablar con todo, el que la ponía así era Zafiro.
-Mako y Yo hablábamos sobre los pendientes del restaurante…Sobre el ultimo inventario.- Respondió Zafiro.- Bien chicas, buenas noches. Te veo mañana en el restaurante Mako.- Se despidió de ambas, pero dedicándole sus miradas a la pelicastaña.
-¿Motoki o Zafiro?...¿Zafiro o Motoki?.- Cuestiono con sarcasmo la sacerdotisa.- Respóndeme Mako.
-¿Qué paso entre tú y Darien dentro del cuarto?.- Respondió Makoto con otra cuestión.- Esa es mi contestación a tu pregunta.
Ambas subieron el automóvil verde de Makoto, mientras en el transcurso para llegar rumbo a casa se ponían al tanto de lo ocurrió con cada una después de haberse terminado la reunión.
Algunos días después.
Budapest, Hungría, sábado 14 de septiembre.
Habían pasado ya algunos días desde la última reunión donde todos habían acordado irse a distintas ciudades del mundo donde podrían ocurrir las primeras apariciones de Phoenix pudiendo causar catástrofes.
Las dos hermosas mujeres descendieron del avión que las llevo a destino, a la ciudad que habían visitado incontables veces y a la cual adoraban.
-"Hay algo muy extraño en el aire, algo se avecina"- dijo Michiru entrecerrando sus ojos.
-"El aire… es caliente, parece el mismísimo infierno"- sentenció Haruka apretando sus puños, sentía ira, pero más que nada estaba aterrada.
Londres, Inglaterra, domingo 15 de septiembre.
Una hermosa y alta mujer de cabello largo verdoso se encontraba caminando por un amplio y desértico pasaje rodeado de arboles y vegetación. La niña de cabello negro saltaba animadamente a pocos metros delante de ella jugando son una linda muñeca de trapo curiosamente parecida a ella.
-"Hotaru no corras…"- los sentidos de Setsuna se pusieron alerta al instante cuando un ruido extraño llamó su atención, ambas dirigieron automáticamente la mirada hacia el cielo, centenares de pájaros volaban en dirección al oeste, el cielo se cubrió totalmente quedando en penumbras, jamás había visto algo así. De repente divisó a los animales en los árboles, todos ellos estaban alterados y corrían. Tomó a Hotaru de un tirón y la atrajo hacia ella, ambas cayeron de rodillas en el piso abrazándose. Sea lo que sea que ocurría, no era bueno.
Berlín, Alemania, lunes 16 de septiembre.
-"¡AYYY que emoción que hermoso es esto! Y cuántas tiendas de ropa hay… vamos, vamos"- decía una hermosa joven rubia mientras tiraba del brazo a un hombre de gran altura y cabello largo plateado.
-"Ya voy amor, ya voy"- decía mientras reía enternecido, de pronto se detuvo haciendo que la chica cese en su agarre.
-"¿Qué ocurre Kun?"- preguntó asustada.
-"No lo sé"- respondió a la vez que miraba hacia el cielo. –"¿Sientes eso Mina?"- preguntó llamándola por su nombre, cosa que jamás hacia, salvo cuando se ponía realmente serio.
-"No… no sé de qué.."- no pudo continuar la frase ya que en pleno cielo azul comenzaron a aparecer relámpagos, pero de un color negro intenso, y se desdibujaban en rojo.
-"Ya está en la Tierra, la maldita nos está saludando"- dijo Kuncite apretando la mano de su novia en la suya.
Bahía de Nueva York, Estados Unidos, Martes 17 de septiembre.
La hermosa chica de cabello peliazul rabiaba en silencio, mientras miraba como su novio se separaba unos minutos de ella para firmar unos autógrafos de dos chicas, que nada más verlo corrieron hacia donde se encontraba el, suplicando por una firma y una foto con el.
-De nada lindas, que tengan buena día.- Se despidió amablemente el apuesto hombre peliplateado dedicándoles una sonrisa.
-¡Parece que disfrutas mucho del contacto con tus fans!.- Sarcástica y molesta la chica de cabello azulado.
El muchacho peli plateado sonrió, le parecía gracioso que su novia se pusiera celosa de las fans, se acerco a ella y le paso una mano por la cintura mientras caminaba a su ritmo.
-¡Mi amor no te enojes!...¡Sabes que la única dueña del corazón del dragón eres tú, Amy Minzuno!.- Hablo el muchacho dándole un beso en la mejilla, haciéndole alusión al título de la película que se estaba rodando donde por supuesto él era el protagonista.
Amy Mizuno sonrió ante el comentario de Diamante, que curioso, el no era su tipo de hombre ideal, estaba muy lejos de ser un Einstein, pero aun así lo amaba, con sus locuras y sus atrevimientos.
De pronto la chica volteo hacia las Isla de la libertada, la cual rodeaba la tan famosa estatua de la libertad y se astuto al ver como las olas del mar se levantaban en alto cubriendo por unos segundos la estatua.
-¡Gran Kami, que horror, las olas están cubriendo la estatua de la libertad!.- Asustada Amy Mizuno.
-¡No puede ser, esa maldita Phoenix ya está dando muestras de su poder!...¡Tenemos que comunicarnos con los demás!
Tokio, Japón, Miércoles 18 de Septiembre.
Rei y Makoto habían decidido ir de compras al centro comercial Jubangai e invitar a Serena. Cierto que la pelinegra se sentía incomoda por el trato y las miradas que Darien le había dedicado en aquella reunión, pero a pesar de todo, cada una de ellas seguían siendo amigas, así que juntas se encontraban recorriendo tienda tras tienda, mirando ropa sexy por aquí y por allá, y por supuesto ropa de maternidad para la pequeña dama que en unos meses seguro ya nacería.
-¡Este vestido es hermoso!.- Emocionada la chica pelicastaña que toma un vestido en color blanco.- Chicas voy al vestidor a probarme esto, ahora vengo.
Serena y Rei miraron como Makoto corrió hacia el vestidor emocionada, como niña que ha encontrado un juguete hermoso entre todos los que se encuentran en una tienda.
Rei no sabía que decir, le incomodaba estar a solas con Serena, cierto que le tenía aprecio a la rubia, pero se sentía incomoda y mal consigo misma por lo que había ocurrido entre ella y Darien en la reunión, a pesar de que ella lo había evitado y le dejó en claro que no deseaba que pasara nada entre ellos.
-Rei, aprovechando que Mako no está ahorita.- Titubea la rubia.- Me gustaría hablar contigo a solas, antes de que ella regrese del vestidor.
-Dime.- Asiente la sacerdotisa con nerviosismo.
-Se que ayer, cuando fuiste al cuarto de Luna por tu bolsa…Darien te siguió.- Hablo Serena evitando ver a la sacerdotisa a los ojos.- El dijo que iba al baño, pero sé que no es cierto.
-Serena yo…- Trataba de excusarse Rei.
-Amiga, yo te quiero mucho.- Con sinceridad Serena.- Pero, sabes que Darien es el padre de la hija que espero, bueno, no sé porque te estoy diciendo esto, me estoy comportando como una mujer inmadura y celosa, pero me dan celos ver a Darien cerca de ti.
-Si lo dices porque en el pasado, antes de que se descubriera que tú eras la reencarnación de la princesa de la Luna, Darien y yo éramos novios, no te preocupes por eso.- Seria la sacerdotisa.- Te quiero tanto, como a cada una de las chicas y jamás intentaría algo con tu marido, no estoy interesada en el.- Termino diciendo Rei con tristeza.
Serena no sabía si creerle o no, pero si de algo estaba segura era de que Rei era sincera, su amistad era tan leal que no se interpondría entre ella y Darien, no solo por el futuro ya predestinado, sino porque así era Rei Hino, leal a sus amigas, y lo haría más por el cariño a ella que por la obligación de cumplir con lo impuesto por el futuro.
-Perdóname Rei.- Balbuceo Serena con arrepentimiento en su voz, sintiéndose mal consigo misma, por saber que al haberse casado con Darien, separo a dos personas que se amaban, una de sus mejores amigas y al hombre que amaba.- Creo que no he sido buena amiga, y hasta cierto punto muy egoísta.
-No tengo nada que perdonarte tonta, mejor pon una sonrisa, que pronto nacerá tu bebe, tu adorada Rini, y ella merece tener una madre feliz y radiante, hermosa.- Sonrió la pelinegra.
Makoto iba saliendo del vestidor, con aquel vestido en mano, cuando miro a sus amigas abrazadas.
-¿Me perdí de algo?.- Cuestiono la chica de ojos verdes.
-No es nada Mako, solo que me da gusto que Serena espere a su primer hijo, o más bien debo decir hija, la primera sobrina del equipo.- Sonrió Rei.
Después de que Makoto pasara a pagar a la caja registradora, las tres chicas salieron de aquella elegante boutique, mirando los aparadores de las demás tiendas, caminando mientras observaban a la gente que entraba y salía cargada con bolsas.
-Deberíamos entrar a esa tienda, venden solo ropa para bebes.- Sugirió Makoto.- Podríamos buscar ropa para cuando nazca Rini.
Segundos después, las tres chicas se encontraban dentro de la tienda, Serena aun tenía poco de embarazo, pues el vientre no era notorio, por los alrededores había mujeres embarazadas y algunas otras con sus bebes dentro de carriolas o portabebés. Las tres chicas se detuvieron observando zapatitos de recién nacido, estaban tan entretenidas, Makoto y Rei que no se dieron cuenta de cuando Serena se aparto de su lado.
-Serena, mira estos zapatitos son…-Makoto se quedo callada al ver que a su lado no estaba la rubia.- ¿Dónde está Serena?.- Cuestiono asustada.
-¡Serena!.- Asustada la sacerdotisa que presentía que algo sucedería.- ¡Tenemos que buscara, démonos prisa, puede estar en el segundo piso de la tienda!.
Makoto y Rei corrieron asustadas hacia las escaleras, pero antes de que las chicas pudieran subir, notaron como todo a su alrededor se comenzó a tambalear, el sistema de electricidad se fue y los sistemas de computo de las cajas registradoras dejaron de funcionar.
-¡Esta temblando, esto es un terremoto!.- Asustada Makoto.
-¡Esto es…obra de Phoenix!.- Hablo Rei.
El suelo y todo a su alrededor comenzó a moverse de manera más rápida y violenta, haciendo que las dos chicas cayeran al suelo sin poderse sostener, la gente dentro de la tienda corría asustada de un lado a otro en búsqueda de la salida.
-¡Esto es un terremoto, tenemos que salir de aquí!...¡Es el fin del mundo!.- Gritaba la gente asustada.
De pronto Rei y Makoto vieron que Serena venia corriendo dirigiéndose hacia las escaleras para bajar.
-¡Serena no corras puede ser peligroso!.- Grito la sacerdotisa que intentaba sostenerse y subir arriba, cuando observaron como Serena en su desesperación por bajar, fue empujada por una de las personas que también corrían para tomar las escaleras empujándola con fuerza, haciéndola que rodara por las escaleras.
-¡Serena!.- Gritaron Makoto y Rei asustadas, al ver como se abrían grietas en la tierra y las paredes se cuarteaban mientras Serena rodaba hasta caer al piso dejando escapar un grito de dolor….
o – o – o – o
N/A: Hola cHicos y cHicas!
Espero les haya sido agradable este capitulo, en el cual tratamos de enfocarnos más en Phoenix y ya no tanto en el romance. Pero eso si, ni crean que nos olvidamos de eso, muero por escribir un lemon, Pero al parecer aun no es tiempo HahaHa. Muchas gracias por apoyarnos.
Atte.
Madeimoselle Rousseau
N/A: Holaaaa a todos, no hay mucho que agregar espero hayan disfrutado, aun faltan muchas sorpresas por develarse… muchísimas… besos y abrazos chicas/os…
Muuaaa Nick Rivers
