Capitulo 8: "Despertar".
"Y la danza ha comenzado."
Despues de haber terminado de grabar una sesión mas de su programa, Makoto se había dirigido rápidamente hacia el restaurante. Zafiro por cuestiones de causa mayor, un proyecto que tenia en mente se había ausentado de la ciudad desde hace una semana, mismo tiempo que la hermosa pelicastaña llevaba de novia con Motoki.
Se sentó en la cómoda silla giratoria, sobre el escritorio encendiendo la lap top que era de uso exclusivo del restaurante, pero que Zafiro por ser el contador usaba en mayor medida que ella, puesto si algo odiaba Makoto era precisamente la administración.
Al encender la laptop, miro como fondo de pantalla una fotografía donde ella y Zafiro aparecían juntos, cenando en el restaurante, se quedo viendo embelesada la fotografía mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro sin siquiera percatarse de ello. Sentía gran estima por el joven de cabello azulado y además de todo era apuesto y cariñoso con ella, pero su corazón ya había elegido a Motoki, y estaba feliz de saber que el le correspondía.
-¿Cómo le diré esto a Zafiro?.- Se pregunto así misma echando su cabeza hacia atrás. Despues de todo le dolía saber que tendría que decirle lo que había entre ella y Motoki, aunque eso implicara lastimarlo.
Escucho de pronto que alguien llamaba a la puerta que la hizo salir de su ensoñamiento.
-Adelante.- Dijo, para después ver parada en la puerta a una de las meseras del restaurante.
-Señorita Makoto, viene a buscarla Motoki Furuhata, su novio.- Aviso la mesera como desconcertada. Si algo se rumoraba entre los empleados del restaurante es que sino había un romance entre la dueña del Mako Garden y el contador, poco faltaba para que este se diera.
Solo escuchar el nombre de su amado, Makoto sonrío para si misma, dando la orden de que lo dejaran entrar.
-¡Hola preciosa, te extrañe tanto!.- Dijo el joven rubio encaminándose cariñosamente a su novia.
La joven miro de reojo la pantalla de la lap top, y rápidamente la cerro de golpe, lo que menos quería era que Motoki viera aquella foto y se molestara con ella.
-Hola mi amor.- Respondió nerviosa.
Motoki cerro la puerta de la oficina con seguro y camino con decisión hasta la silla giratoria donde se encontraba su amada, para después agacharse y besarla tiernamente en los labios.
-¿Estas cansada?.- Le preguntó despues parándose detrás de la silla donde estaba sentada ella sobándole la nunca y los hombros, mientras ella levantaba su rostro para mirarlo.- Supongo el programa y el restaurante deben tenerte un poco agobiada … ¿verdad mi Mako preciosa?.- Le pregunto besándole los parpados.
-Si…- Respondió ella mas tranquila, a la vez que se levantaba de la silla.- Pero si tengo a mi medico de cabecera a domicilio el estrés se me desaparece.- Le dijo besándole los labios a su amado, mientras enredaba sus dedos en el cabello rubio del joven.
Despues de que se separaron un poco por la falta de aire, Motoki le sonrío a su amada acariciándole la mejilla con el dorso de su mano.
-Te amo.- Le susurro al oído.- Ahora que recuerdo… mañana tengo una junta en el hospital, pero se me olvido preguntar a que hora era.- Dijo Motoki preocupado.- Bueno dijo el director del hospital que nos enviaría un email a todo el personal medico para recordarnos la hora… ¿Me dejarías revisar mi correo electrónico?.- Pregunto el joven rubio sentándose en la silla giratoria antes de que su amada pudiera responderle algo…
Nueva York, Estados Unidos.
Silvercup studios.
Dentro de uno de los camerinos del "Silvercup studios", la mujer de rasgos asiáticos y cabello azulado se encontraba sentada frente a su computadora portátil estudiando un tema relacionado con oncología.
Cierto que se encontraba de vacaciones, razón por la que pudo haberse ido a Nueva York, razón que era importante para saber donde atacaría Phoenix y de paso también para acompañar a su novio, aquel guapo platinado cuyo nombre era Diamante, pero que en el mundo del espectáculo era conocido simplemente como Dante.
A pesar de todo, la misión o el estar con su amado no impedían que ella siguiera poniendo duro empeño en sus estudios, ya faltaba poco para que terminara la carrera en medicina y estaba pensando que especialidad elegir. Desde que era pequeña nunca dejaba de estudiar, aun en los vernos siempre estaba inscrita en algún curso, y ese no era la excepción, había optado por adelantar una de las materias del plan de estudios vía internet. Asignatura a la que le dedicaba todo su tiempo y empeño durante las horas de rodaje de diamante en las locaciones.
Algunas veces miraba las filmaciones que hacia Diamante, pero prefería no hacerlo, porque o terminaba asustada por las escenas riesgosas que su novio realizaba, debido a que el no quería que nadie doblara sus escenas, o moría de celos cuando tenia que hacer una escena amorosa o un poco erótica con su co estrella, pero bueno, sabia que "Corazón de dragón" era el proyecto mas importante de su novio y no pensaba hacerle un berrinche de celos, puesto que a pesar de todo, sabia que en su corazón ella era la única mujer. Cierto que era una extraña combinación, el era el atrevido, el espontáneo, el impulsivo, y ella la chica dulce, tierna y pensante, pero aun con sus diferencias se amaban y no tenia nada que temer.
Escucho de pronto que la puerta del camerino se abrió, y giro su vista para mirar a Diamante que venia con aquel pantalón negro y el pecho descubierto dejando a la vista aquel tatuaje en forma de dragón que cubría todo su pecho, donde la cola del dragón se perdía por debajo de sus pantalones.
-Hola mi amor.- Se acerco el joven peliplateado a su novia besándola en la mejilla para después dejarse caer pesadamente en una silla.
-¿Cansado?.- Sonrío Amy dejando de lado lo que estaba haciendo.
-Un poco.- Dijo el joven.- Pero bueno… Hylari ha tenido un accidente en el tobillo, así que por tres días las grabaciones entre ella y yo estarán suspendidas… y podremos tomar vacaciones.- Sonrío el joven. Narrando el accidente de su co estrella.-
La joven de cabello azulado se quedo pensativa, mirando a la nada.
-¿Te preocupa algo?.
-Phoenix.- Balbuceo Amy con preocupación.- Es que todo es tan extraño… Serena esperando un niño… ¿Cómo es posible?... Todo es tan extraño… Ella se aprovecha del alma de mujeres que han sufrido mucho, que derramado muchas lagrimas, llenas de dolor… pero parece como si Phoenix calculara nuestros movimientos… es impredecible saber donde tacara.
-En verdad si que es extraño.- Respondió el joven peliplata sentándose en el piso que le parecía mas cómodo.- Cuando era parte de Black Moon, cuando mi mente estaba corrompida por el mal… bueno tu sabes que nuestro objetivo era Rini y ella estaba en el futuro no era un mero invento.
-Lo se.- Respondió la peliazul, que de pronto volteo a ver de reojo a su novio.- Diamante.- Se bajo ella de su silla sentándose en el piso al lado del joven.
-Dime.
-Antes de morir… tu amabas a Serena, tu la amabas.- Recordó la peliazul.- ¿Qué sentiste cuando volviste a la vida y… bueno de saber que ella estaba con Darien?.
-Tienes razón, es extraño, pero no sentí nada.- Dijo con sinceridad Diamante.- Fue de ti de quien me enamore, la intelectual Amy Mizuno.- La jalo de la mano para que se acostar en el piso a un lado de el.-
-Y yo te amo a ti.- Sonrío la joven.- Aunque debo de decirte que no eres el príncipe azul con el que yo soñé.- Dijo la joven con malicia mientras con sus dedos delineaba el tatuaje de dragón en el pecho de su amado.
-¿A no?.- Sonrío Diamante.- ¿Tan feo soy o que era lo que querías en un hombre?-
-Eres guapísimo.- Respondió Amy besándole los labios mientras enredaba sus dedos en el cabello platinado.- Pero nunca fueron mi tipo los chicos guapos, pensé que terminaría con un chico de gran coeficiente intelectual, tal vez un medico o un ingeniero en sistemas computacionales, pero nunca con un…-
-Con un chico lleno de tatuajes y actor.- Completo la frase el muchacho.- Que para colmo de males fue parte de Black Moon, un enemigo de los cuales en un pasado combatiste con la poderosa Sailor Mercury… ¿Verdad?.
-Pero aun así soy feliz, mas que si estuviera con otro hombre, soy feliz con nuestras diferencias.
-Que bueno, me alegra saberlo, porque si te digo algo, tu si eres mi tipo.- Termino diciendo el joven para después besarle los labios mientras la recostaba en el piso, acomodándose encima de ella.
Tokio, Japón.
Mako's Garden.
Motoki abrió la lap top, mirando como esta tardaba en iniciar sesión, Makoto sintiéndose nerviosa, presintiendo que tendría un gran problema con Motoki a causa de esa foto, sin mas cerro la lap top dejando desconcertado a su novio.
-¿Qué es lo que sucede Makoto?... ¿Por qué no me dejas usar tu lap top?.- Cuestiono el desconcertado.-
Makoto sin responderle nada, movió la lap top hacia una esquina del escritorio, sentándose encima del mueble, para después inclinarse y tirar de la camisa de su novio que se encontraba sentado en la silla besándolo apasionadamente, mordisqueándole los labios.
-¡Pasa que te amo, te amo, este momento es solo nuestro!.- Susurro la joven mirándolo a los ojos, después de que se separaran un poco por la falta de aire, mientras ambos estaban abrazados, respirando agitadamente, ella sentada en el escritorio, el en la silla giratoria.
-¡Entonces no me dejes, nunca Mako, nunca!.- Se levanto el joven de la silla, abrazando a su amada, la cual le enredo las piernas alrededor de la cintura para después comenzar a besarlo apasionadamente mientras lo jalaba de la camisa.
-¡Oh, Mako, mi vida te amo!.- Dijo el joven en un susurro besándole el cuello, mientras una de sus manos acariciaba una de las entrepiernas de la joven que llevaba un shorts muy corto dejando a la vista mucha piel y con la otra mano le estrujaba uno de los senos a través de la blusa.
-¡Mmm mi amor!.- Gemía la joven mordisqueándose el labio inferior una y otra vez, mientras ambos escuchaban el sonido de la tela de la camisa de Motoki al rasgarse.- ¡Te amo!.- Susurro la joven inclinándose hacia atrás jalando a su novio de la camisa, incitándolo a que se acomodara encima de ella y le hiciera el amor de la manera mas salvaje, mientras la lap top cayo al suelo haciendo resonar el piso, sonido que ambos ignoraron.
El joven rubio se inclino, besando los labios de su amada penetrando su lengua en la boca de ella devorándola desenfrenadamente, llevando sus manos hacia las caderas de su amada, haciendo fricción de su miembro con el sexo de la joven a través de la tela de la ropa. Mientras la joven gemía desenfrenadamente.
Makoto sintió como el joven llevo sus manos desesperadas hacia el cierre del corto pantalón, sabia que el momento estaba cerca, y que pronto estarían piel a piel, culminando el acto de su amor, se separaron un poco por la falta de aire y se miraron a los ojos mientras respiraban agitadamente.
-Te amo Motoki.- Susurro ella mirándolo a los ojos, mientras tomaba el rostro de su amado entre sus manos.- Te amo, por favor ámame mucho y no juegues conmigo.
Tan solo escuchar aquellas palabras, el joven medico se separo de su amada caminando del otro lado del escritorio para levantar la lap top y ponerla sobre el escritorio. No quería llevar la relación tan aprisa, cierto que deseaba a Makoto, desde antes de que fuera su novia, pero quería demostrarle que su amor era sincero, que veía algo mas en ella que sexo y quería que las cosas se fueran dando a su tiempo, aquella frase que ella le había dicho hace unos momentos: "Te amo, por favor ámame y no juegues conmigo" fue un duro golpe para el, seguro la joven estaría pensando que lo único que deseaba de ella era sexo.
-Perdón Mako, al menos creo que no le paso nada a tu lap top.- Dijo el rompiendo el silencio para caminar hacia su amada que con el rostro sonrojado se acomodaba el cabello revuelto.- ¿Me perdonas mi amor?.- Le pregunto el tomando sus manos entre las suyas mientras la miraba a los ojos.- Sabes que te amo, te amo de verdad.
La hermosa ojiverde miraba con molestia contenida a su novio, preguntándose como había sido capaz de interrumpir aquel momento por una "estúpida computadora portátil", como se había atrevido a dejarla así y todavía se atrevía a decirle que la amaba.
-No te preocupes Motoki.- Respondió ella con sequedad en su voz.- Me queda claro cuanto me amas y que tan grande y profundo es tu amor por mi.
El joven rubio tomo en brazos a su amada acariciándole el cabello, se había dado cuenta de que su novia estaba molesta, y le paso por la mente que quizá ella pensara que solo la quería para tener sexo.
-Tengo muchas cosas que hacer Motoki.- Dijo ella separándose de el.- Hay mucho trabajo en el restaurante, y una de las meseras se ha enfermado, así que iré a ayudar un poco en la cocina.
-Si quieres puedo ayudarte a atender las mesas.- Se ofreció el joven rubio tratando de hacer que su novia quitara la cara de molestia.- Sabes que cuando estudiaba y trabajaba en el Crown a veces la hacia de mesero.
-No Motoki.- Le respondió la joven.- Te acompaño a la salida… ¿Quieres?. Vete y nos vemos en la noche… ¿vendrás por mi?.
-Si, claro.- Respondió el dándole un beso en la mejilla.
Departamento de Makoto y Rei, algunas horas después.
El muchacho de cabello azulado se encontraba sentando en el borde de la cama, su cabeza estaba entre sus manos, su mirada perdida en el suelo donde el bolso color café reposaba todo estaba listo, el boleto de avión en el bolsillo de su chaqueta de cuero y su sus efectos personales empacados, solo restaba una cosa… despedirse.
Sabía bien que la hermosa pelinegra, reina de su corazón como alguna vez le confesó se encontraba firmando un contrato importante, ese que le daría el vuelco a su carrera, ese de que seguro querría compartir con él como lo hacía con todo. Sin embargo, Jonathan Tyler St Allerdyce, su verdadero nombre, su esencia, no estaría allí. Desde el primer momento que vio a Rei HIno sobre esa pasarela supo que su corazón le pertenecía, y jamás volvería a ser de él, pero su espíritu no pudo ser domado.
Sabía, también muy a su pesar que esta vez no habría vuelta atrás que pesar de que la sacerdotisa lo amara con todo su ser y se lo demostrara cada día, ella no lo perdonaría, no lo recibiría nuevamente en su vida porque así era con Rei Hino, todo o nada, blanco o negro, y no cabía en ella los matices. Sería hipócrita decir que él no sufría por dentro y todo por su culpa, porque era él el único responsable de sabotearse cada vez que algo bueno y que valía la pena se cruzaba en su camino, pero así era él, en algún momento, cercano o lejano, ella querría asentarse, formar una familia y vivir por ello, aunque sonaba hermoso realizarse como hombre de esa manera él simplemente no podía imaginarlo, tarde o temprano iba a lastimarla, tarde o temprano iba a hacer que ella lo odie y más temprano que tarde él decidió huir, escapar, alejarse, romper todo vinculo con ella y darle la oportunidad de ser feliz.
Sintió el ruido de la cerradura, el sonido de los tacones golpeando la madera, era ella, siempre ha sido ella. Como un cobarde que es, y no dejaría de serlo escondió su bolso bajo la cama, no podía hacerle frente, necesitaba una despedida sin llantos, necesita su risa, sentir sus besos por última vez.
-Tyler- lo llamó desde el gran comedor con voz alarmada, sin duda su instinto de miko o tal vez el de mujer estaba presente, temía que el chico no estuviese allí.
-En el cuarto- gritó el peliazul poniéndose de pie, creyó desfallecer cuando la hermosa pelinegra cruzaba por la puerta, ella siempre sería su Diosa de Fuego, la mujer de sus sueños, el amor de su vida, la mujer por la cual no pudo jugarse el todo por el todo.
-Aquí estás mi fénix- le dijo colgándose de cuello y besándolo con devoción solo como ella sabía hacerlo.
-Te extrañe…- esas palabras la sacudieron no era común las palabras de afecto de Tyler.- Te amo Rei- le dijo mirándola a los ojos, pero antes que ella pudiera articular palabra el joven la beso tiernamente atrayéndola a él, y ella solo se dejó llevar.
Poco a poco los besos de aquellos amantes fueron tornándose apasionados y salvajes, la joven enredo sus brazos alrededor del cuello de su amado, mientras este le enredaba los dedos entre el cabello con fuerza besándola con pasión, mordiendo sus labios con ansiedad, deseando demostrarle lo que con palabras pocas veces se atrevía a decir.
-¡Oh mi Fénix!.- Gimió la sacerdotisa.
Ambos se separaron un poco por la falta de aire, respirando agitadamente mientras se miraban a los ojos, diciéndose lo que pocas veces se decían.
-¡Dime que no te iras, no de nuevo!.- Pidió la pelinegra mirándolo ansiosa, como si tuviera miedo de perderlo, como si su corazón de mujer supiera lo que el tenia en mente.
El joven peliazul no tuvo valor para responder y enredo sus brazos alrededor de la delgada cintura de ella besándole el cuello, arrancándole suspiros de placer que lo hacían desear ser mas seguro de si mismo y no abandonarla, de quedarse ahí y amarla para siempre.
La joven olvido todo el temor que por un momento invadió su corazón y se dejo amar, sintió como su amado metía una de sus manos por entre sus piernas levantándose un poco el vestido rojo que se ceñía a su cuerpo.
-¡Hazme el amor, ahora!.- Jadeo ella mordisqueándose los labios.
Tyler empujo suavemente a la joven sacerdotisa sobre la cama, y después le abrió suavemente las piernas acomodándose en medio de ellas, acto seguido se escucho el ruido de las zapatillas de ella cayendo al piso.
-Te amo.- Susurro la sacerdotisa cuando su amado acerco sus labios hacia los de ella rozándolos para después besarla desenfrenadamente una vez mientras con sus manos deslizaba suavemente los tirantes del vestido de la chica, la cual abrió sus piernas levantando sus caderas para hacer fricción con el miembro erecto de su amado, el cual pudo sentir a través de su ropa.- ¡Ámame y déjame amarte!.- Suspiro ella
El joven se inclino un poco sacándose estorbosa camisa dejando a la vista su torso desnudo a la vista de su amada, la cual se irguió un poco para acariciarle el pecho con la yema de sus dedos y llenarlo de besos, haciendo que su amado Fénix dejara escapar roncos gemidos de placer.
-¡Oh Rei, mi diosa!.- Gemía el joven sintiendo los labios de su amada sobre su pecho, mientras la ansiedad lo hacia tirar de los cabellos de ella.
Los besos de la joven fueron descendiendo hacia abajo, hasta que sus labios toparon con el cierre del pantalón. Con manos diestras la sacerdotisa bajo el cierre del pantalón de su amado, para después de un solo jalon bajárselo hasta que quedo a su vista el grueso miembro viril de su amado.
La joven ansiosa por darle placer y hacerle saber cuanto lo amaba llevo sus labios hacia el miembro del joven besándolo para después enredar su lengua en el falo endurecido, sintiendo la humedad del Fénix en su lengua, moviendo rápidamente su lengua dándole placer a su amado que gemía de placer.
-¡Rei, oh Rei!.- Gemía el joven echando la cabeza hacia atrás, comprobando una vez que su amada era fuego y pasión.
El joven sintió que estaba a punto de venirse y rápidamente tiro a la joven sobre la cama, mirando los tirantes caídos sobre sus hombres mientras el ya se encontraba completamente desnudo. Rápidamente tiro del vestido de su amada, comprobando que no llevaba sostén, tan solo sus pequeñas panties en color rojo las cuales salieron junto con el ceñido vestido, teniéndola así desnuda para el.
-¡Eres fuego amada mía!.- Le susurro al odio para después comenzar a lamerle el lóbulo de la oreja mientras con sus manos estrujaba los senos endurecidos de la joven.
-¡Oh Tyler mmm!.- Gimió y grito la joven aforrándose a la espalda de su amado, mientras sentía como el miembro endurecido de su amado hacia fricción con la desnudes de su monte de Venus.
Tyler fue dejando un sendero de besos hasta llegar al cuello de su amada lamiéndola y mordisqueándola, de pronto levanto su vista, le gustaba ver el placer en el rostro de su amada y su cuerpo desnudo. Sus ojos lacerantes se posaron entonces sobre los redondeados senos de la joven lo cual lo hizo llevar su lengua hacia uno de los pezones de la joven, lamiéndoselo y mordisqueándolo desenfrenadamente mientras con sus manos acariciaba las caderas y los muslos de su amada, apretujándola contra su cuerpo.
-¡Fénix mmm!- Gimió la joven sintiendo el sudor de sus cuerpos mezclarse.- ¡Hazme tuya, por favor!.
El peliazul levanto su vista mirando los ojos de su amada, mientras le metía un mecho negro detrás de la oreja para después acariciarle la mejilla, mirándola con ternura, como si quisiera llevarse consigo esa imagen de su amada.
-¡Jamás dudes de mi amor Rei Hino!.- Le dijo después besarla desenfrenadamente en los labios, mientras lentamente iba introduciendo su miembro en el calido sexo de la joven, la cual con cada envestida gemía sin parar.
-¡Te amo, te amo!.- Jadeaba la joven entre beso y beso sintiendo como cada celular de cuerpo vibraba de placer al sentir como su amado la embestía cada vez con mas fuerza y profundidad, mientras con sus vigorosos brazos estrechaba su delicado cuerpo de mujer.
Pronto la joven sintió que los músculos de su vientre se contraían, sintiendo un placer que se extendió por cada miembro de su ser, mientras su amado se derramaba dentro de ella, dejando escapar un grito de placer.
-Te amo.- Susurro el joven tumbándose a un lado de ella, mientras con sus brazos la atraía hacia el, sin decirle una palabra mas.
-Te amo, gracias por quedarte conmigo.- Susurro la sacerdotisa sonriéndole, hasta que finalmente los dos cayeron en los brazos de Morfeo.
Mako's Garden, algunas horas después.
Motoki esperaba afuera del restaurante mientras miraba salir a las meseras del restaurante de su novia, la cual le había pedido esperarlo afuera. Seguro Makoto estaba molesta, eso era obvio, al pedirle que no entrara, lo único que deseaba es que lo ocurrido en la tarde, no acabara con la relación.
Se preguntaba así mismo en que momento había perdido los estribos y había estado encima de la joven al borde de tener sexo desenfrenado sobre el escritorio de la oficina. Bien le habia dicho Seiya "demuéstrale que la amas, que no ves en ella solo sexo", pero claro todo eso se le había olvidado en un par de segundos.
Miro a su novia salir del restaurante y cerrar la puerta principal, para después dirigirse hacia el con la mirada en el piso.
-¡Hola preciosa!.- Susurro el pasándole una mano por su hombro desnudo.
-Llévame a casa, tengo sueño.- Dijo ella secamente, dirigiéndose hacia la puerta del lado del copiloto, pero el llegar el la detuvo del brazo antes de que subiera.
-¿Estas molesta conmigo Mako?- Le pregunto con temor a que la joven le respondiera que si, que si lo estaba.
Makoto se volteo para mirarlo, respiro profundamente y después dejo sacar el aire.
-No Motoki, no estoy molesta.- Le dijo tratando de sonar tranquila, aunque por dentro quería gritarle que si estaba molesta, que desearía matarlo, literalmente hablando, por haberla dejado caliente y alborotada.- ¿Tranquilo?.
El joven rubio llevo una mano hacia el rostro de la joven acariciándola, mirando sus pupilas verdes y sus cabellos castaño agarrados en una alta coleta.
-No Mako, no me mientas, tu estas enojada.- Le dijo con dulzura.- Te amo Mako, en verdad, no quiero que lo que sucedió esta tarde te haga enfadar o que tengas una idea equivocada de mi.
-Ya olvídalo, no paso nada.- Respondió ella conteniendo su ira.-
-Mako, te amo.- Dijo el tomando a la joven de los hombros, mientras la miraba a los ojos.- Se que tenemos poco de novios, que quizá me deje llevar, el dia que te pedí ser mi novia te dije que te amaba por lo que tu eres, por ser una chica linda, tierna, dulce y cariñosa, que lo que menos me importaba de ti era el sexo… bueno si quiero estar contigo pero… bueno… Mako no me mires así, te amo y quiero demostrarte que no todo es sexo… estoy dispuesto a esperar hasta que tu quieras, hasta que estés segura de que estoy contigo por amor y solo por eso.
-¿Hasta que este segura?... Sabes muy bien que no soy virgen.- Le dijo ella sonrojada.
-Lo se y no me importa.- Dijo el.- Me refería a que no voy a volver a tratar de forzar las cosas, se que estas molesta, que quizá piensas que quiero ir muy rápido… pero es que tu me calientas, pero te juro que si tu quieres…- El joven no pudo terminar de hablar, pues un beso de la joven lo interrumpió.
-Te amo.- Le susurro Makoto al oído después de que interrumpieran aquel beso.- No digas mas, me queda claro que me amas y yo te amo a ti.- Dijo la joven sintiéndose dichosa al estar en los brazos de su novio.
Motoki sonrío y le levanto la barbilla a su amada con una de sus manos para después besarla tiernamente en los labios, sintiendo su respiración y el sabor calido de su aliento.
Departamento de Mako y Rei.
El hombre abrió lentamente sus ojos para perderse en la oscuridad del cuarto, tenuemente iluminado por la luz que entraba a través del ventanal, sentía el frágil cuerpo de la chica junto a él, su suave fragancia, quiso quedarse unos instantes de esa manera para memorizar cada detalle, el sonido de su respiración, el roce con su suave piel, la dulce fragancia a rosas que desprendía su cabello. Con cuidado y tratando de no hacer ruido se deslizó fuera de la cama y se colocó su ropa, miró por última vez a la bella sacerdotisa y se inclinó para poder sacar de debajo de la cama su bolso, lentamente lo deslizó y lo cargó en su hombro, cada paso que lo acercaba a la puerta lo alejaba más de su oportunidad de ser feliz, sin embargo no se detuvo.
-¿Tyler?- oyó la voz somnolienta de la chica y eso lo hizo helarse, había pensado en escapar como un cobarde, y ahora fue atrapado.
-Rei…- murmuró, oyó como la chica se sentaba en la cama, sentía su mirada amatista clavada en él y no pudo enfrentarla porque sabía que si lo hacía terminaría quedándose, flaqueando en su huida.
-Te vas otra vez…- y como si ya supiera cada pensamiento del peliazul soltó la frase asertiva .– Mírame Tyler- le dijo con voz dura mientras se levantaba de la cama cubriendo su cuerpo desnudo con las blancas sabanas, el hombre no volteó, no podía.
-Te dije que me mires maldita sea!- gritó con lágrimas en sus ojos tomándolo del brazo obligándolo a mirarla.
-Yo…- trató de decir algo pero simplemente no había nada que decir.
-¿Por qué? Acabas de hacerme el amor acabas de decirme que me amas…- sollozaba la pelinegra ahogando su hermosa voz, la imagen de la chica le hizo dolor su corazón, sin embargo no podía detenerse, trato de caminar pero ella lo tomó mas fuerte.
-Por favor….- y con esas palabras Rei Hino, Sailor Mars, la Scout del Fuego rogó, le rogó a alguien.-No te vayas… por favor Tyler- su llanto se hizo muy fuerte para seguir hablando como comprendiendo la situación soltó su agarre y apoyó su espalda en la fría pared para dejarse caer al suelo.
-No me odies…- le dijo el peliazul saliendo del cuarto.
Calles de Tokio.
Al mismo tiempo, a esas horas de la noche, un automóvil en color azul metálico pasaba por las afueras del restaurante, donde una pareja venía en silencio tras haber discutido.
-No traigo mi reloj, pero seguro ya es tarde, el restaurante de Mako ya se encuentra cerrado.- Dijo el hombre peli plata tratando de romper el silencio.- Espera… ¿Esa que esta ahí no es Mako?... No sabia que tuviera novio.- Sorprendido de ver a la pelicastaña besándose apasionadamente con un hombre rubio.- Pero si es Motoki, el amigo de Darien.
-¡No puede ser, esto no puede ser!.- Grito Luna histérica dentro de auto.
-¡Tranquila Luna!... ¿Qué es lo que sucede?.- Pregunto asustado Artemis alejándose del lugar.
-¡Makoto no puede tener novio, no puede, ella esta condenada!.- Grito Luna dentro del auto.- ¡Ella esta condenada a no encontrar el amor, a amar sin ser amada, a que la amen sin corresponder, ella no puede encontrar a la persona que esta atada a ella por medio del hilo rojo del destino, no!.
-Tranquilízate Luna.- Hablo fuertemente el hombre peli plateado.- ¡No vuelvas a decir eso, Makoto sufrió mucho por eso en el milenio de plata, creo que ya le toca ser feliz!
-¿Es que no entiendes?- Histérica ella.- La maldición que cayo sobre ella era muy clara, la maldición que cayo sobre ella el dia de su nacimiento, esta condenada a no encontrar el amor nunca, no encontrar el amor y derramar muchas lagrimas en nombre de amor… Motoki no puede amarla, no puede.
-¿Y que tal si Motoki de verdad la amara y ella a el?... ¿Qué tendría de malo?.- Cuestiono Artemis molesto. Cada dia se decepcionaba de lo egoísta que podía ser su mujer.
Departamento de Rei y Makoto.
Finalmente el automóvil de Motoki se detuvo frente al departamento donde vivía su amada. Habían arreglado sus diferencias, pero notaba un poco extraña y pensativa a su novia.
-Mako…- la llamó el muchacho.
-¿Sí?-
-Llegamos, ¿estás bien amor?- visiblemente preocupado puso su mano sobre la de la chica que descansaba sobre su pierna, la muchacha lo miró tiernamente y asintió.-Bien luego te llamo ¿sí?-
-Claro amor- se despidió del chico con un tierno beso en los labios para luego descender del vehículo, lo vio alejarse para luego seguir camino hasta la entrada del departamento que compartía con la pelinegra, ingresó al edificio y comenzó a caminar por el largo hall, tan ensimismada estaba que tropezó con alguien cayendo al suelo haciendo que el hombre frente a ella dejé caer un gran bolso.
-Lo lamento señor…- se excusó levantando su mirada- ¿Tyler?-
-¿Makoto?- interrogó el joven, aun no la había visto personalmente y justo en este momento vino a encontrársela, extendió su mano para ayudar a la chica a levantarse.
-¿Cómo estas Tyler?- saludó amablemente-Es un placer conocerte al fin- claro ella no sabía lo que él había hecho, ni siquiera él sabía con exactitud lo que estaba haciendo.
El muchacho asintió y le dedicó una sonrisa incomoda para desviar su azul mirada hacia su bolso.
-¿Dónde está Rei?- interrogó la chica que notó que algo no andaba bien.
-Arriba…- respondió clavando su mirada en la de la pelicastaña que se la sostuvo intimidante.-¿A dónde vas?- soltó con voz dura y seria.
-No lo sé…- y era la verdad.
-¿Regresaras por ella?- el peliazul se sobresaltó, apenas si conocía a la mujer delante de él y ella ya estaba imponiéndose sobre él, sin duda se parecía a Rei, más de lo que pudieran imaginar.
-No- respondió más con anhelo de mantener su postura que por certeza en su ser.
-¿Cómo puedes ser tan narcisista Tyler? Eres egoísta…- soltó la chica sin mostrar emoción alguna en su bello rostro.
-No me conoces…- le dijo molesto.- Cállate- le hizo frente el peliazul, no le gustaba que nadie se metiera en su vida y mucho menos a lo que Rei respecta.
-Seguramente huiste sin despedirte nuevamente-
-No saques conclusiones.- gruñó caminando hacia la salida.
-¿Por qué demonios haces esto?- lo detuvo la chica en un movimiento rápido tomándolo del brazo con fuerza sorprendiendo al hombre, no creyó que una mujer pudiera tener esa fuerza.
-No lo entenderías Makoto- le dijo zafándose del agarre de manera brusca.
-Pruébame, anda pruébame- le gritó con enfado en voz, definitivamente Tyler no sabía de lo que la chica era capaz por defender lo que siente suyo.
-¿Quién te crees mujer entrometida?- interrogó acercándose amenazante, pero lejos de asustarse la chica avanzó hacia él quedando frente a frente sosteniéndole la mirada.
-Al menos no soy una cobarde que huye de lo que no puede enfrentar-
-No se trata de eso…-
-¿Entonces?-
-¿No ves que no entenderías?- le gritó enfadado alejándose de ella.
-No quieres a nadie, mucho menos a Rei- inquisidora la pelicastaña sonrió de lado.
-No te atrevas a decir eso, yo amo a esa mujer- dijo poniéndose una mano sobre su corazón- y si me voy es para no lastimarla, es para no joderla y dejarla como estoy yo, ¿no sabes que no soy bueno para ella?- la mirada de Tyler se fue suavizando dejando ver sus ojos vidriados a causa de las lágrimas que asomaban.
-Tyler…- susurró la pelicastaña.
-Makoto, yo no puedo ofrecerle nada, no soy el tipo que se queda en un solo lugar y forma una familia, y tarde o temprano ella querrá eso, y yo simplemente no puedo dárselo.
-Hiciste que perdiera su tiempo… eso hiciste- le dijo con recelo en su voz, el muchacho descendió la mirada y se quedó callado unos instantes.-Qué poco hombre eres Tyler Black-
-Nunca la prometí nada…-
-Debería golpearte imbécil- ante la frase el chico se sobresaltó mirándola confundido.-No me mires así, sabes bien que debería hacerlo- la pelicastaña se acercó peligrosamente a él tomándolo del cuello de su chaqueta.
-¿Qué haces?-
-Nunca vuelvas por aquí, ni se te ocurra o te juro que yo misma me encargaré de sacarte a patadas del lugar, olvídate de mi amiga, olvídate del amor que alguna vez te tuvo porque no lo mereces.- lo empujó violentamente y pateo el bolso del muchacho tirándolo lejos.-Adiós Tyler-
El muchacho quedó sorprendido ante la actitud de la mujer frente a él.
-Eres todo lo que me dijo Rei que eras Makoto Kino- le dijo mientras recogía su bolso.-Cuida de ella por favor- y con esas simples palabras Tyler Black salió del edificio.
-O-O-O-
La hermosa pelinegra continuaba llorando, ya no sabía cuánto tiempo pasó, cuánto tiempo estuve ahí tirada en el suelo, con sus rodillas cerca de su pecho abrazadas con sus brazos. La fragilidad de su corazón se reflejaba en su lenguaje corporal, ¿cuántas veces lloró en silencio? ¿Cuántas veces sintió su cabeza estallar a causa del llanto? ¿Cuántas veces el vacío invadió su vientre y la opresión aplastó su pecho? Muchas, pero nunca como esta vez, porque esta vez Rei Hino se sentía morir. No era un secreto que ella era una mujer de armas tomar, que cuando quiere algo lo hace con todo su ser, que cuando ama lo hace hasta que la última célula de su cuerpo diga basta.
Sus hermosos ojos amatistas estaban rojos, perdidos, sus párpados inflamados, todo ella era miserable, y nadie más que ella tenía la culpa porque ella dejó entrar al amor en su vida, luego que Darien le destrozara el alma, luego de que su padre la negara, luego de que su madre se fuera tan lejos, allí donde el cuerpo está de más y las almas se encuentran.
Déjame entrar
La chica se sobresaltó al escuchar la voz de una mujer que le susurraba parecía que lo hacía junto a ella, sin embargo también parecía lejana a la vez.
Déjame Princesa y cuando lo hagas el dolor desaparecerá…
-No…- negó cerrando sus ojos con fuerza deseando que la voz desapareciera.
No puedes resistirte, tú eres fuego…. Yo soy fuego….
-Déjame en paz- gritó tapando sus oídos hamacándose en el lugar mientras sentía que la voz se tornaba dulcemente peligrosa.
Déjame darte Poder… ese poder que te hará dominar al mundo… te prometo que nada dolerá después.
-¿De verdad?-
Sí, vamos Rei… danza conmigo…
-¿Qué debo hacer?-
Baja la guardia, bájala y yo haré el resto….
-Pero….-
-Rei- oyó que alguien la llamaba, abrió sus ojos lentamente para encontrarse con la comprensiva mirada ojiverde que la contemplaba con preocupación.
-Makoto…- pudo decir antes de romper en llanto, la pelicastaña se arrodilló a su lado abrazándola con fuerza, cuantas veces habían llorado así recordando los pesares de sus vidas, sin embargo esta vez fue diferente, la pelinegra temblaba de miedo, esta vez ambas debían unirse más que nunca, esta vez eran una.
-Yo estoy contigo amiga, nunca te dejaré caer- la apoyó Makoto dejando que una lágrima traicionera escapara de sus hermosos ojos, por primera vez Rei bajó la guardia ante ella y se lo agradecía porque solo así podría ayudarla.
Estudios AHC, 10,30 am día siguiente
El ídolo adolescente del momento ingresó al lugar con dificultad ya que fans por doquier pedían a gritos autógrafos, alguna mirada seductora del joven o quizá fotografías para luego poder pegar en su cuarto y suspirar por las noches imaginando que Seiya Kou es su príncipe.
-Buenos días Nabiki- saludó encantadoramente el joven de largo cabello azabache y ojos azules.- ¿Cómo estás el día de hoy?-
-Hola - respondió tímidamente mientras sus mejillas se tornaban rosadas, era inevitable que el chico cause ese efecto en ella y en cada una de las mujeres con las que cruzaba palabra.-Algo agitada, verá están preparando el estudio H para la modelo Rei Hino y la ropa que debe usar para sesión fotografía aun no llegó- explicó con su típico tono de voz suave acomodando sus gruesas gafas.
-¿Rei está aquí?- interrogó sorprendido.
-Sí , llegó hace aproximadamente una hora.- comentó mientras revisaba unas planillas.
-Y dime Nabiki, ¿estás sola o la viste con alguien más?- dijo mientras buscaba con la mirada a la sacerdotisa.
-No señor, está sola su agente la trajo, pero tuvo que irse para arreglar el problema del vestuario. Puede encontrarla en el camerino junto al suyo, el que pertenecía al Sr. Taiki- Seiya le sonrió complacido por la información.
-Gracias hermosa, ¿qué haría este lugar sin ti?- encantador el muchacho se dirigió al lugar para saludar a la chica.
-Sr. Kou- suspiró enamorada la joven asistente mientras veía alejarse al objeto de su deseo.
Dentro del camerino marcado con un numero "9" en la puerta color blanca se encontraba una hermosa pelinegra tratando de aplicar maquillaje para disimular los círculos negros alrededor de sus ojos y la hinchazón de sus parpados, tomó el rubor rosado y lo pasó suavemente por encima de sus mejillas, había olvidado cuando fue la última vez que estuvo así de pálida. Quería escapar, irse lejos y a la vez no tenía fuerza para hacerlo porque al final Tyler la dejó sin nada, sin fuerza, sin ganas sin amor. Golpeaban a su puerta, ya lo había oído, de seguro era su agente o alguna de las cuantas personas del lugar, la noche que salió a cenar con él le propuso esta campaña, nuevo impulso a la carrera dijo, querían que además de modelar cantara y actuara y ¿para qué? Si ya no tendría sentido, no lo haría para él porque él la había dejado.
-Permiso, ¿estás vestida Rei?- escuchó mientras la puerta se abría mostrando en el reflejo del gran espejo la figura del apuesto hombre cubriéndose los ojos con una mano.
-¿Qué haces aquí?- preguntó con desgano en su voz.
-Ay, hola y buenos días a ti también Rei- saludó Seiya con su ya conocida simpatía al tiempo que cerraba la puerta tras de sí.
-Seiya, por favor...- quiso decirle que no estaba de humor, pero simplemente hasta hablar le pesaba.
-¿Te ocurre algo?- interrogó preocupado acercándose a la chica.
-No me siento bien- respondió con un susurró que el chico pudo oír gracias a la cercanía de lo contrario hubiese pasado desapercibido.
-¿Quieres que te traiga algo o llame a un médico?- su voz sonó demasiado urgente hasta el punto de sorprenderlo.-¿Quieres que llame a Tyler?- Rei dejó de respirar apenas el muchacho mencionó el nombre del motociclista, cuestión que no pasó desapercibida por el cantante que enseguida comprendió el por qué de su malestar.
-Lo lamento Rei, suelo ser inoportuno…- se excusó el chico, para su sorpresa la pelinegra no le dedico ningún comentario sarcástico, ni siquiera una mirada altanera solo estaba ahí, tan desprotegida.
-Seiya…- lo llamó.
-Dime Rei-
-En un segundo salgo- finalizó la chica, Seiya asintió y sonrió levemente de costado.
-Claro belle, cuando te sientas lista- y sin decir más se retiró del lugar.
Milenio de plata, planeta Kinmoku
La habitación del trono estaba iluminada por las siete arañas de oro y cristal que conducían hasta el trono, donde la Princesa de cabello rojizo esperaba por sus tres comandantes. Las paredes vidriadas daban vista a la hermosa noche que tanto los tenía acostumbrados su planeta natal, Kinmoku. La imponente alfombra roja conducía a los tres hombres que estaban pronto a ser enviados como refuerzos hacía su perdición, debían hacerse presentes en el palacio de la Luna, la situación catastrófica lo meritaba.
-Señora- saludaron al tiempo que se arrodillaban ante su Princesa. La hermosa joven de ojos amables les sonrió con dulzura, lejos de sentirse diferente a ellos por su jerarquía sentía afecto y se caracterizaba por tratarlos como iguales.
-Por favor, pónganse de pie- les pidió con voz suave.-Debería ser yo la que me incline ante ustedes mis valientes Comandantes.- dijo al tiempo que se ponía de pie alejándose del trono y caminando hacia los tres hombres.
-No diga eso Señora, estamos para servirle y con gusto moriremos por su causa.- habló con voz segura el Comandante de la Fuerzas Alfa.
-Healer- lo llamó.-Por favor, necesito hablar con ustedes- dijo la soberana en tono suplicante, caminando en círculos eligiendo la manera adecuada de comenzar a hablar. –Serán enviados a socorrer a la Reina Serenity, la situación con aquella criatura llamada Phoenix esta fuera de control y ha habido muchas bajas…- hizo una pausa para evitar que sus lágrimas caigan de sus bellos ojos, su miedo iba más allá del Milenio de Plata, su temor era que no quede futuro para ningún ser viviente. Los hombres frente a ella esperaban instrucciones.
-Maker, mi fiel piloto y estratega, usted dirigirá a las naves, sus hombres confían ciegamente en su capacidad-
-Sí señora- respondió el hombre de mediana estatura de cabello plateado y ojos verdes. La princesa caminó hasta quedar frente a su otro hombre de confianza.
-Healer usted se reportará con las fuerzas del planeta vecino y será el encargado de la logística y planeación.-
-Sí Señora- respondió con voz potente aquel hombre de gran altura y hermosos ojos violáceos, al tiempo que se aferraba al amuleto que tenía entre sus manos, aquel mismo que su madre le había obsequiado orgullosa por su nombramiento, algo en él le decía que no volvería a verla.
La hermosa mujer se dirigió entonces al último de los hombres presentes, al que sin duda tenía la mirada más cálida y había ganado su corazón desde el primer momento en que lo vio, se había enamorado de aquel hombre de profundos ojos azules, pero ello era un secreto que moriría con ella.
-Fighter- pronunció su nombre hasta con devoción, situación que no paso desapercibida por ninguno de los presentes.- Usted se reportará con la Princesa de Marte, será su guardia personal, ella es muy importante…¿entendido?- preguntó mirándolo fijamente.
-Sí, Señora la protegeré con mi vida…- saludó haciendo una venia, los dos oficiales restantes lo imitaron y la princesa hizo un gesto con su mano permitiéndoles retirarse. Emprendieron el camino hacia la salida, pero la curiosidad que invadió al hombre de largo cabello negro pudo más. –Disculpe mi atrevimiento Princesa- habló captando la atención de todos los presentes, deteniéndose en el acto.-¿Por qué con ella mi Señora?- la verdad que eso no le incumbía él debía cumplir con sus ordenes sin recibir un porqué, pero esta vez algo le hizo hacer esa pregunta.
-Porque ella es la Suprema Sacerdotisa- la respuesta lo sorprendió un poco, recordó a aquella hermosa mujer, la doncella del templo de largo cabello negro que lo hizo suspirar, sabía que era mucha responsabilidad. –Espero que estés a la altura de las circunstancias.- finalizó la hermosa mujer de cabellos rojizos.
Hola a todos y todas! nueva entrega, bueno antes que las mars fan ataque a Made con un encendedor y un aerosol debo decir que soy completa y totalemnte responsable de Tyler y sus acciones para con la hermosa Rei hino, salvo el lemon! ese es de Made jaja (la unica parte en la que ella no sufre) y bueno... en cuanto a hacer a rei rogar, lo sé es duro fuerte, pero así quise que ocurriera!
Comprendo totalmente la esencia de Rei, pero creo que hasta la mujer más fuerte puede quebrarse con esos amores que llegan para ser tormentosos, en fin... ya tienen muchos datos, pero les recuerdo "nada es lo que parece chicos".
Saludos desde la austral Argentina.
Nick Rivers.
Hola a todos, también paso a dejar mis breves notas por aquí, aunque como se darán cuenta últimamente ando medio corta de palabras aunque no por eso dejare de agradecerles su apoyo.
En cuanto al lemon, gracias a Nicky por permitirme escribirlo (la verdad que ya moría de ganas de escribir uno hahaha). Pasando a otro punto, se que en esta historia Rei y Mako son las protagonistas, pero no por ello quiero desamparar al resto de las chicas, así que de pronto escribiremos escenas de ella, además les aseguro que tarde que témpano volverán a juntarse todas. Nicky siente un poco de pereza manejar al resto de sailors que no sean Mako y Rei, así que yo me estaré haciendo cargo de ellas.
Referente a mi querida Mako, se que la ven feliz, viendo corazones con su Motoki que por fin es su novio, pero ni sonrían Mako- Fans, que aun le falta darle la cara a Zafiro hahaha.
Atte:
Mademoiselle Rousseau.
