Yo siempre he dicho, que esto no acabaría bien. Siempre supe que los finales felices no existen, tal vez solo necesitaba una cucharada de realidad.
El martes por la mañana, me levante sin prisa alguna. Himura seguía dormido. Salí de la cama a tropiezos, aun estaba soñolienta, entre al baño a cortos pasos. Cerré la puerta tras de mí, me encaminé hasta el lavamanos, abrí el agua fría, que aun que eso fuera, estaba caliente. Levanté el rostro hasta mirarme en el espejo, sumergí mis manos en el agua, y salpiqué mi rostro con ella.
Escuché a Himura despertarse de la cama y salir del cuarto. Respiré hondo, pues algo dentro de mí se sentía completamente hueco, vacio como un anillo, tenía un mal presentimiento.
Salí del baño con la intención de cambiarme, saqué un short y el traje de baño de la maleta, me cambié rápidamente y salí del cuarto. En el pequeño trayecto hasta la sala, pensaba en tantas cosas. Edward estaba escondido por allí, en alguna profunda sombra, Alice estaba allí, y dos segundo después, olvide lo que estaba pensando. Desayune cereal, vi un poco la televisión, nadé con Coque e Himura, hice todo lo rutinario, pero aun así, un sentimiento macabro y oscuro se apoderaba de todo mi ser, dejándome sin aliento. Preocupada y asustada esperé la noche. Como dije, todo transcurrió con normalidad, pero ahora sabía qué hacer. Nadie lo esperaba de mí, nadie me creyó capaz, pero yo lo iba a hacer aun así.
En el momento en que todos dormían, salí sigilosamente del cuarto, cerré la puerta tras de mí con cuidado. Sentí la presencia de otras dos personas detrás de mí. Ignoré a esos dos y caminé decidida hasta la huerta, volví a saltar las escaleras de la pared, caminé hasta adentrarme en las milpas, sin miedo a encontrarme con algo o alguien.
Me detuve tajantemente cuando mi sentido común despertó.
-Edward…- suspiré –Ahora ya tomé mi decisión- no había notado las lagrimas que corrían por mi rostro.
-Lola…- susurró Alice, estaba avanzando hacia mí, pero Edward la detuvo
-Estas segura?- preguntó Edward con voz lastimera
- Si, lo siento, pero tengo que decirlo, de no ser así, sentiría que sigo incompleta- tomé un gran bocado de aire, sequé las lagrimas de mis ojos y volteé a verlo.
Cara a cara, nunca creí que ese momento llegaría. Tenía el semblante destrozado y su cuerpo temblaba. Alice sostenía su mano derecha mientras ocultaba su rostro en la espalda de Edward. Suspiré y di un paso hacía el.
-Edward, te amo, pero no tanto como a Embry. Odio tener que decírtelo así, pero siento que es necesario –tomé aire de nuevo y proseguí –Adoro a tu familia y a ti, pero yo…-
-Lola…- me interrumpió levantando una mano –Si tu eres feliz en la decisión que tomaste, entonces yo estaré bien, siempre quise lo mejor para ti… en este caso, lo que te hiciera feliz.
Instintivamente salté a sus brazos que correspondieron con un abrazo acogedor. Me besó la frente y yo su mejilla, no separamos y Alice se acercó. Me abrazó y susurró a mi oído.
-Siempre serás una Cullen para mi- soltó mis manos y retrocedió.
Edward me dedicó una media sonrisa y se limito a tomar a Alice por los hombros.
-Bueno, no podemos dejarte aquí- dijo Alice
-Quiero dejar claro que esto no implica que nos separemos para siempre- dije yo
-Estoy totalmente de acuerdo- sonrió Edward
Regresamos a casa de los tíos, yo en los brazos de Edward y Alice detrás de nosotros. Me dejaron allí y me convencieron que se quedarían a cuidarme, por más doloroso que le resultara a Edward. Toda la semana los vi por la noche, y aun así, es fácil (mucho más fácil que con Embry) ser amiga de Edward.
Quién diría que este día llegaría. En toda la semana he pensado en decírselo a Embry, pero aun así, quiero darle una sorpresa. Espero que su promesa de "yo estaré para ella cuando deje a ese leech" siga en pie. Porque esto va en serio.
Mewww
Love ya 4 ever
Xoxo Lola-muy-pronto-Call
