Capítulo II
Las Dos Caras
Era aún temprano para cuando ambos aterrizaron frente a un grandioso templo en forma de torta. Hércules pudo respirar tranquilo solo cuando al fin pudo bajar otro de sus pies y colocarlo en el piso. Estaba acostumbrado a volar muy alto, pero era distinto montar en Pegaso que en aquella alfombra…
En esa oportunidad solo había podido sujetarse de este chico y por alguna razón eso solo le hacía poner más nervioso.
¿Es aquí? – Preguntó el muchacho moreno.
Así es… - Dijo Hércules sonriendo caminando hacia la entrada. – El circulo de ancianos, creo es donde me pediste que te trajese ¿no?
Si… así es… - Dijo Aladdin algo sorprendido con aquella diferente pero hermosa arquitectura Marmolada.
Ya antes he pasado por acá. Ellos mismos suelen encomendarme misiones de vez en cuando… ¡ven, pasa por acá!
Pues, con permiso… - Dijo Aladdin mientras hacia un gesto con la mano para que Abú y la Alfombra les siguiesen mientras caminaban.
Es aquí donde se toman las mayores decisiones para toda Athenas y muy pronto, para toda Grecia, solo que… el sistema es un poco lento jeje… últimamente han estado aplicando un nuevo método de gobierno o algo asi…
¿Nuevo método?
Dedo… Dedocracia… o algo así la llaman… -
Oh… - Se sorprendió Aladdin, finalmente vieron "una luz al final del pasillo" y al atravesarlo el bullicio no se hizo esperar.
Unos veinte ancianos se encontraban hablando todos a la vez.
¡Debemos implorar a Athena es ella quien nos brindará sabiduría y poder en este año!
Si, si, yo también creo que se debería inventar un baño… - Comentaba un anciano algo sordo intentando escuchar mejor haciendo una especie de túnel con su mano.
¡No!... ¡Este debe ser el año de Demeter! ¡Necesitamos mejorar nuestra agricultura!
¡Yo tampoco entiendo por qué no tienen brazos las esculturas!
¡A Poseidón!
¡A Afrodita!
Yo puedo cantar una canción bonita… ¿pero en qué solucionaría eso las cosas?... ¡Esto de discutir las cosas no sirve!
¡CLARO QUE NO SIRVE! ¡DEBEMOS TOMAR LAS COSAS POR LA FUERZA! ¡ARRIBA ESPARTAAA!
¡ARRIBAAAA! – Gritaron muchos.
No, no, no… acá decidiremos lo que es mejor para la mayoría y voluntariamente… - Inmediatamente tuvo una ballesta apuntándole a la cara.
¿Ya eres voluntario?
¡Completamente!
Ehh… ¿hola? –
El montón de ancianos que habían comenzado a tornarse agresivos voltearon en ese instante a mirar al recién llegado, quien había interrumpido su debate con una voz bastante suave.
¡Hércules! – Gritó el anciano Espartano quitando la ballesta de la cara del otro. Hubo cierto revuelo, todos parecían alegres.
¿Nos traes buenas noticias?
¿Has encontrado el elixir de la vida?
¿Podremos ya convertir el plomo en oro?
¿Negociaste eso de la vida eterna con tu papá?
Oh, no, no… me temo que esta vez la visita no es por mí, es más bien de un amigo, les presento a Aladdin… -
Todos voltearon a ver al pelo negro con una ceja alzada. La verdad, se notaba que Hércules era una muy exclusiva excepción con quien se permitían ser amables.
¿Qué tal? – Sonrió Aladdin algo apenado haciendo un gesto con la mano. Abu y la alfombra se escondieron tras de él.
¿Y Bien…? ¿De donde vienes muchacho?
Vengo de la ciudad de Agrabbah, el sultán me ha pedido que…
¡Sultán! ¡Eso es lo que necesitamos nosotros!
¡No quiero saber mas nada de regimenes monárquicos!
¡No es un rey! ¡Es un sultán!
¡Es lo mismo!
Ehh… hu hummm… - Interrumpió Hércules aclarándose la garganta para volver a cederle la palabra a Aladdin. El chico moreno sacaba un pergamino, lo desenvolvió y allí pudo verse el rostro de un hombre dibujado.
…Tenemos sospechas de que este hombre se ha fugado a las tierras de Athenas y la verdad es un hechicero muy peligroso, con el cual deberíamos tener cuidado…
Automáticamente todos los ancianos achicaron los ojos, enfocaron la vista y buscaron acercarse al pergamino para ver mejor, hubo uno que incluso chocó la cabeza contra el papel.
Su nombre, es Monzerath… y ya ha intentado ejercer las magias oscuras en nuestra tierra sin éxito… me temo que ahora intentará lo mismo en las suyas.
Jovencito… - Le interrumpió un viejo mirando la cara de Aladdin. – Nuestros mismos Dioses nos mandan diluvios y relámpagos por doquier, peste y sequía, monstruos y titanes inclusive… ¿y tu pretendes que nos preocupemos por un mago común y corriente?
¿Común y corriente? Yo creía que…
¡Seguro que su mayor truco es adivinar las cartas! ¡JAJAJA! – Se burló el espartano.
Uy si desde hace rato que quisiera comer muchas tartas… - Le respondió el otro "dándole la razón"
¡Pero…! ¡Deben tener cuidado!... ¡El…!
Mira muchacho. – Le dijo otro de los ancianos tomándole del cuello para hacerle inclinarse un poco hacia el mismo nivel de él, quien estaba bastante encorvado por la edad. - ¡Acá nosotros tenemos cosas mucho mas importantes que discutir! ¡Y villanos mucho mas importantes que enfrentar! ¡No podemos perder tiempo hablando de bandidos cuales quiera!
¡Un momento! ¡El solo intenta ayudar! – Habló Hércules en defensa de Aladdin colocándose entre los ancianos y el chico.
Ahhh Hércules… sabemos que si, pero tenemos razón.
¿Cómo pueden estar tan seguros ah? – Preguntó el pelo naranja. - ¡Apenas y le han dejado hablar!... ¿Cómo saben que esta no es una amenaza diferente?
Muy sencillo hijo… la experiencia, la experiencia… eres un héroe, pero aún eres muy joven para entender…
Hércules arrugó el rostro. No contento con ese comentario.
El anciano volvió a referirse al chico de Arabia.
Ahora si nos disculpan… tenemos que continuar con nuestro debate…
¡Pero…! – Exclamó Hércules pero los ancianos no les hicieron caso y en seguida volvieron a escucharse sus voces discutiendo.
¡Todos podemos saber todo si sabemos la forma exacta de decirlo!
Yo solo sé que nada sé…
…Si desde hace rato que yo también tengo sed…
Ambos chicos salieron de aquel templo redondo algo desilusionados. Aladdin algo pensativo, Hércules por otro lado, BASTANTE indignado.
¡No pienso que la humildad se deba perder por mucha experiencia que se tenga! – Dijo con mucha propiedad.
Descuida. – Le contestó Aladdin tratando calmarlo. – Estoy acostumbrado a ser descalificado de peores maneras je… ¡Pero te agradezco por toda tu ayuda!
Es una vergüenza que te tratasen de esta manera… aún y cuando fuese algo irrelevante pienso que debieron escucharte al menos. – El griego estaba furioso se dio media vuelta con ganas de discutir con los ancianos cuando…
No te preocupes Hércules. – Dijo Aladdin sujetándole por el brazo. – Yo mismo solucionaré el problema…
¿Solucionar? ¿Solucionar qué?
Éste es un hechicero muy peligroso, si lo capturo. Evitaremos unos cuantos desastres y bueno, quizás ni siquiera tengan por qué discutirlo en la rueda de ancianos… -
Hércules sacudió su cabeza. ¿Habría oído bien?
¿Aún y cuando no te han prestado atención quieres ayudarnos? – Le preguntó el griego sin entender.
Aladdin no tuvo ni que responder aquella pregunta, apenas y sonrió y arrugó las cejas tratando de restarle importancia al asunto…
El hijo de Zeus sintió que había visto las dos caras entre la arrogancia y la nobleza en un mismo día.
Ese chico que tenía al lado, tenía una actitud de héroe innata…
Justo como Phil mismo lo describiría…
Voy contigo. – Dijo finalmente.
Ahora fue Aladdin quien arrugó el rostro.
¿Perdón?
El griego sonrió mientras buscaba montarse en la alfombra la cual se colocaba en el piso para facilitar la tarea. Hércules le sonrió Aladdin.
- Si es decisión de los ancianos no respaldarte con algunos guerreros… entonces me agradaría ir yo mismo en tu refuerzo... -
Aladdin sonrió sorprendido.
No necesito que me ayudes Hércules, gracias de verdad. Yo solo cumplía con avisar antes de tomar acciones…
Nunca dije que lo necesitases. – Dijo Hércules para luego dudar. – Aunque, no creo que te caería mal tener a un héroe legendario como acompañante…
Aladdin resopló riéndose y mirando a Abu quien también se reía.
Parece que los griegos toman helio de desayuno ¿verdad? Un poco mas y se van flotando… - Dijo Aladdin mientras se montaba también en la alfombra.
Hércules se volteó para encararle algo dolido.
¡Hey! No lo decía por arrogante… es que así es como me dice mi papá…
¿Tu papá? – Dijo Aladdin algo burlesco mientras iniciaban el vuelo. -¿Y quien es tu papá?
¡El Dios Zeus!
Pssss…. – Se rió Aladdin mucho mas descarado.
¡Es en serio!
¡Lo que tu digas!
¡DE VERDAD ES EN SERIO!
¡Y yo te creo "héroe legendario"!
¡No lo digas con ese tonito!
¿Cuál tonito? ¿No crees que es mejor que te agarres de algo? Digo, ahora que vas adelante…
¡ARGH!...
Jaja….
¡NO TENGO!... ¡NO TENGO DE QUE AGARRARME!...
Descuida… yo te sujeto… -
Oh…. Eh… mm… gracias…. Creo que… estoy… mejor…
Sus voces fueron perdiéndose en el horizonte bajo aquel sol inclemente del mediodia…
