Estaba sentada cerca de la entrada de la escuela. Sacaba un BlackStone de la cajetilla mientras que con la otra mano buscaba el encendedor de entre mis cosas. Prendí el cigarro y saqué el humo con lentitud y elegancia. Veía pasar a la gente, no se detenían a observar, el cazar vampiros cambió mi actitud y mi presencia, tenía que ser sigilosa e invisible. A pesar de que ya llevaba tiempo sin salir de caza y que por mis propios métodos me había retirado de ello, aun tenía la necesidad de seguir cazando vampiros. Ya no tenía la lista en la que decía que vampiro debía ser aniquilado. Tampoco tenía mis armas y mucho menos tenía el permiso de la asociación. Mi vida ya no era divertida.
Seguí fumando. Un escalofrió recorrió mi espalda e instintivamente mis ojos voltearon hacía la entrada. Una pareja pasaba caminando, nunca había visto a esos dos. Un mal presentimiento me hizo levantarme, tomé mis cosas y los seguí de la manera más discreta posible. Llevábamos una distancia bastante larga pero aun así eran fáciles de seguir, ya que resaltaban de entre la multitud. La chica era alta, delgada y su piel era de un blanco azulado, su belleza era inhumanamente perturbadora, con el cabello rojo escarlata y los ojos color zafiro, la forma de su cara era como la de una bailarina al igual que sus piernas, llevaba puesta una falda blanca que cubría la mitad de su rodilla, una blusa de manga corta color azul cielo y unas zapatillas que hacia juego con su atuendo. El muchacho tenía el cabello negro, el color de su piel era como la de la joven y sus ojos eran un poco más oscuros, vestía algo más oscuro que la anterior, pantalones de mezclilla oscura, camisa negra arremangada de los brazos, sus zapatos eran unos converse –o al menos eso me pereció ver-
No era bueno que fuera fumando esos cigarros tan fuertes mientras los seguía, ya que, el olor llegaría a ellos y se percatarían de mi presencia. En fin, no importaba si me descubrían, yo solo los seguía por diversión.
Caminamos atreves de la gente, pasamos entre salones y edificios. La chica iba abrazada del brazo del muchacho. Yo empezaba con el segundo cigarro. Se detuvieron en la biblioteca. Antes de entrar la chica volteó y le dedicó una sonrisa a la nada. Sabían que los seguía.
Apagué el cigarro y saqué un libro de mi morral. Esperaré a que salieran, tardaron cuarentaicinco minutos en salir, ambo ojeaban un libro y mientras pasaban a mi lado una nota color purpura cayó sobre el libro.
Tomé la nota que estaba doblada a la mitad, la abrí.
Sabemos que nos seguiste, sabemos que haces y no estamos dentro de tu lista, "Cazadora".
Afortunadamente no me tomaron por sorpresa, podía responder a su nota. Rápidamente escribí detrás del papel, me levanté y con un aspecto retador caminé hacía su dirección. Estaban sentados en una banca en el corredor central. Pasé de largo y al momento de pasar junto a ellos la nota cayó sobre el libro.
Sé que no son humanos, se lo que hacen y estaré atenta, "vampiros".
Apenas llevo un mes y ya me arme de enemigos inhumanos. Caminé hasta llegar a unos pasos del salón, faltaba media hora para entrar a clases, había llegado demasiado temprano a clases. Medité las cosas y no estaba completamente segura de que lo que había hecho estaba bien. Ellos no habían hecho nada y sin embargo yo los perseguí y atormenté. Tal vez el estar dentro del clan de cazadores me estaba volviendo desconfiada y arrogante. No quería comportarme así con Danush, tampoco con Alice o Sayuri, con ningún vampiro que sea mi amigo o familiar.
La gente comenzó a llegar de poco en poco. Pasaban frente a mí y me saludaban amistosamente, yo me limitaba a sonreír secamente. El salón se llenaba cada vez más, pero hubo algo, o más bien, alguien, que llamó mi atención.
Un chico de cabello medianamente largo de color negro, con una actitud sombría y seductora, su mirada era tan perturbadora que no pude mantener mis ojos en ella. El también se estremeció al verme, parecía que ya nos hubiésemos visto antes. Pero aun así el permaneció fuera del salón al igual que yo.
Se alejó un poco y al memento en que volteé me hiso una seña. Me acerqué sigilosamente, casi como un gato asustado. Sin embargo tuve que aparentar indiferencia. Me quedé frente a él y este abrió la boca para decir algo.
-Hola, soy Darien- Me dedicó una sonrisa amistosa, esperaba una reacción de mi parte pero me limite a mirarlo secamente –Yo… también soy cazador.
Generation VB
