Para Hayame, mi hermanita, a quien adoro al igual que a mis sobrinos revoltosos. Por todo su apoyo y fiel amistad, gracias ^^

A Rey, que aunque ya no nos hablamos por teléfono. También para él.

Para Koi que siempre me hace la vida interesante.

Y finalmente y muy importante, para todos(as) ustedes que tienen la molestia y el favor de brindarme unos minutos de su tiempo para leerme, gracias a todos.

Y, ahora, sin más preámbulo, que lo disfruten:

/././././././././././././././././././././././././././././././

Acto Noveno

Viejas Heridas

/././././././././././././././././././././././././././././././

Final del capítulo anterior:

–¡Ah! Shig… –Duo no termino de hablar cuando una cálida mano se poso sobre su estomago y lo empujó al suelo. Un disparo retumbo en el hangar completo y todo se hizo silencio.

Duo tenía el corazón en la garganta. Con los ojos abiertos y tirado en el piso. Un aguierito en el suelo entre sus piernas. Heero frente a él, lo había empujado a tiempo para que le bala no lo tocara. Éste miraba con furia a la mujer en la plataforma. Ella tenía un arma en la mano de la que aun salía humo y seguía apuntándolos. Todo el lugar había quedado en silencio mortal, por lo que las siguientes palabras que pronuncio la mujer, con suavidad amenazadora y mirada gélida, se oyeron con perfecta claridad.

–No te he dado premiso de decir mi nombre.

/././././././././././././././././././././././././././././././

–Me disparó…- susurró Duo, aún en su sorpresa. –Me Disparó, ME DISPARÓ. –Terminó gritando y antes de que pudiera reclamar, cierto pelirrojo le ganó la partida.

–¡Nigma! ¡Per Dea! –exclamó el Coronel, mostrando su cambiante rostro de agradable sonrisa y cortesía, a la del militar estricto y fiero. En esos momentos no quedaba rastro divino en el angelical rostro. Dando paso al frente a la escena del impactado Duo, el coronel interpeló a la mujer, anteponiendo su autoridad. –¡No tienes perrmiso de usarr arrmas en esta zona! –reclamó, mirando arriba. La mujer descendía lenta y hasta arrogantemente en la plataforma en la que se encontraba parada.

–En primer lugar, Nelvik, con quien no puedo usar armas es contra los civiles. Segundo: el uso de las armas no me esta prohibido, si se rompe con alguna de las condiciones establecidas. Y tercero y más importante: Tú no me das órdenes. –Las últimas palabras de la mujer fueron lentas, precisas y frías, mientras la plataforma tocaba el suelo suavemente sin hacer ruido y dejaban ver a la mujer en su verdadera estatura. No muy alta, pero si más que el promedio; delgada y de formas atléticas. Con porte, magnífica en su uniforme, pero al mismo tiempo temible. Su actitud y sus gestos, así como el acto anterior de disparar el arma con reflejos de miedo, hacían de aquel personaje, una amenaza y la desconfianza encarnada. Sobre todo, para Heero.

–Tal vez no tenga mandato sobrre ti, Nigma, perro hay rreglas que rrespetarr en esta Base –contestó Saker sin flaquear en su posición.

–Respeto. Es grosero que hables de respeto cuanto tú mismo no lo haces –recalcaba la mujer mientras se acercaba peligrosa y arrogantemente al Coronel.

–No veo agrravante alguna, Nigma, tú acción no esta justificada –denotó el Coronel viéndola directamente a los ojos, aunque no fuese de la misma estatura, parecían dos seres apunto de devorarse.

–Si, Nelvik. Está más que justificada. La regla la conoces más que nadie, aunque no esté escrita en ninguna parte… y tú también Maxwell –remarcó la mujer, incluso con algo de mofa en su voz, para después mirar lentamente a Duo, aún sentado en el suelo.

Este pequeño enfrentamiento se había llevado acabo, en unos cuantos segundos, rápidas respuestas y amenazantes acciones, pero sobretodo, se había hecho en el silencio más absoluto. Todo el lugar, había detenido sus movimientos y aunque no todos veían lo que pasaba, todos escuchaban a la perfección. Ante esto Heero, por primera vez en su vida, no pudo quedarse sin decir nada…

–No hay regla que amerite asesinar sin motivo alguno –declaró tajantemente, observando fijamente a la mujer y conservando su posición delante de Duo. Entonces la mujer subió la mirada del rostro sorprendido de Duo, al de su protector. La mujer le observó unos segundos, para después sonreír de manera burlona.

–Jm jm. Heero Yuy. –Ella sonrió casi con ternura. –Yo no hablaría de motivos si fuera tú, pues no creo que el asesinar a representantes de paz tenga justificación de tu parte. En ninguna forma –remarcó la mujer cruelmente ante un error del pasado de Heero, mismo que no pudo más que sorprenderse. Era un error que a consideración general, estaba enmendado, pero el recuerdo lanzado tan despectivamente a la cara, dolía a cualquiera… incluso a Heero.

En el rostro del soldado perfecto se mostró, para asombro de todos, una expresión casi inconcebible: Turbación. Misma que no dejó que se moviera de nuevo. Y en el rostro de aquella mujer, la sonrisa se transformó a una más que sádica. Trowa observó a la mujer con los ojos cambiados, de la constante y simple indiferencia a la sorpresa y hasta cierto atisbo de odio. Eso movió su ser de manera extraña, había escuchado en muchas anteriores ocasiones, cosas hirientes, pero no de esa manera tan directa y desconsiderada, y aún más, le molestó sobremanera que fuera a su compañero. Quatre se llevó una mano al pecho de la impresión, había sentido un disparo en el corazón… No, no en su corazón, en el de Heero, en el de Duo, en el de Trowa mismo.

–¿Lo herí, joven Yuy? –preguntó, socarronamente la mujer. Después miró fugazmente a Duo todavía sentado en el suelo. Miraba con consternación a Heero, pues incluso aquel comentario le había dolido a él. La mujer miró a Saker y le murmuró algo en ruso. Saker afiló la mirada clara muestra de disgusto. Quatre miró a Trowa, pues ahora sabiendo de su comprensión del idioma, podría darse una idea de lo que la mujer había dicho, con la expresión de su rostro, que no fue más alentadora que la de Saker. Sin embargo esto no pasó desapercibido para la mujer. Que en realidad parecía esperarlo y causarle todavía más gracia. Después le llamó la atención el pobre incauto que seguía en el piso. –Sabes, Maxwell, debiste advertirle a tus… lo que sea que sean estos niños para ti, –comentó burlona –que se cuiden de mi. –Meditó por breves segundos en los que nadie reaccionó; era sorprendente que una persona pudiera causar ese tipo de daño con unas cuantas palabras. Y así sonrió de nuevo, pero esta vez su expresión cambio por completo, ahora parecía hasta dulce. –Aunque en realidad, debo admitir algo,… es muy conmovedor ver que le importas a alguien como amigo y no como carne de cañón, Maxwell, me alegró por ti, en serio. Después de tanto tiempo, al menos lograste algo de valor y no eres tan inútil como cuando te deje de ver. Pero sigues metiendo la pata a más no poder. –Duo todavía en el piso, observaba a la mujer con ojos que rompían el corazón, entre asustados y con rabia. La mujer se agachó para quedar a su altura y habló en voz baja. –Tú, mejor que nadie, sabes que mí nombre cuesta caro, Maxwell, muy caro y es peligroso para la gente que me conoce. Te lo vuelvo a recordar para que no se te olvide: No-vuelvas-a-decir-mi-nombre –pronunció lentamente. –¿Quedó claro?

Duo sólo miró penetrantemente en los ojos de la mujer. Los demás, como congelados por algún hechizo, no dijeron nada. La escena fue contemplada sin interrupción alguna, incluso por parte del coronel, quien también se mostraba bastante sorprendido. La Comandante de rostro inexpresivo, tampoco había intervenido, ni se mostraba con intenciones de, era la más seria y tranquila de los presentes.

Entonces la general, se percató, como de pronto, del sepulcral silencio del lugar. Se levantó rápidamente y sin mover el rostro de enfrente del coronel, alzó la voz ordenando. –¡No están de vacaciones, señores, ni es espectáculo, a sus asuntos! –y toda la zona volvió a llenarse de ruido y movimiento con la gente que anteriormente trabajaba. Y como despertando de un sueño, un hombre se acercó a la mujer y le entregó una tabla electrónica, susurrándole tecnicismos cerca del oído en algún idioma.

–Coronel Nelvik, si ha dejado las nimiedades atrás, ¿le parece que vaya directo al grano con la explicación de su visita? Tengo mucho trabajo –dijo. Trowa frunció el ceño y cruzó los brazos haciendo evidente a todos, su desagrado por aquella mujer, Heero le imitó. La mujer detectó el gesto pero no dijo nada. Quatre se llevó una mano al pecho, sentía un leve dolor, no proveniente de los que anteriormente discutían, ni de Trowa a su lado o de Heero, era poco más adelante… "Duo"

Sin perder la compostura o los buenos modos, el Coronel retrucó. –No es un asunto parra menos, Nigma –con esto, la mujer sonrió irónicamente como diciendo "¿en serio?", mientras se daba la vuelva y comenzaba a andar dando ordenes. Saker, por su parte, antes de seguirla y seguir discutiendo, se dio la vuelta un momento. –Arra, encárrgate, porr favor. Coméntaselo a Wufei. Nos vemos en la cena –y antes de perder a la mujer, dirigió una mirada de casi compasión, al consternado Duo aún sentado en el suelo sin moverse. Como si quisiera ayudarlo pero que algo se lo impidiese. –Lo lamento, Duo –se excusó. Mostrando en su expresión la molestia, dio alcance a la General Nigma.

/././././././././././././././././././././././././././././././

Duo no contestó, apenas lo miró. Heero miraba con los ojos entrecerrados a la distancia, hacia el mismo camino que habían tomado aquellas dos personas que no cabían en su gracia ni a patadas. Ara tomó la palabra entonces, y Heero regresó al mundo en ese momento y se descubrió apretando los puños. –Les pido disculpas, es una persona difícil –volvió a excusarse en nombre de aquella mujer.

–Se nota –comentó Quatre con su amable voz y una expresión de "es evidente" que ayudó involuntariamente por parte del rubio a diluir la tensa atmósfera. Ara, contestó con una igual, e iba a ayudar a levantarse a Duo, cuando alguien más se le adelantó, quitando la delicadeza de su intención.

–¿De donde conoces a esa mujer? –preguntó Heero con voz molesta, mientras levantaba por el cuello de la camisa a Duo, como si le recriminase a él, la actitud de la mujer. Duo, ya de pie, miró a Heero con sorpresa por la reacción y la expresión tan desconcertante de su rostro, que uno podría atreverse a decir que mostraba indignación, para después mostrar enojo.

En rápido movimiento hizo que Heero le soltase, alzando sus brazos y empujando los de Heero. –En realidad, Heero… –por unos segundos regresó a su cabeza la imagen de la General Nigma. –No te importa –terminó contestando. Todos le miraron con asombro.

–Duo, sería bueno que nos dijeras. Al menos saber quien es. Al parecer por el hecho de que te conoce muy bien, debes saberlo –trató de convencerle Quatre. Pues la duda era general y lo sabía, por la expresión de los rostros.

–Si –contestó Duo –pero no es la gran cosa que me conozca o que sepa de mi, seguramente sabe hasta lo que desayunamos cada uno de nosotros hace una semana –continuó algo fastidiado. –La única diferencia, es que ella me cuido una temporada cuando era niño… eso es todo.

–Así que tú eres "Fugazs" –interrumpió de pronto la Comandante, con una sonrisa que no había mostrado hasta el momento, haciendo sonrojar levemente a Duo, mientras se rascaba la nuca con una linda sonrisa de inocente.

Duo se rió torpemente. –Así que todavía se acuerda de mis huidas, ¿eh?

–¡Qué si se acuerda! Te has vuelto una celebridad por boca de ella misma, y eso es decir bastante.

Duo hizo un mohín de pesadumbre. –Con razón me disparó, tal parece que lo hubiera estado esperando… Sigue siendo tan mala como siempre.

–¿Pero qué está pasando aquí? –preguntó apenas algo exasperado Trowa, expresando el desconcierto del resto de los ex-pilotos.

Rió afablemente la Comandante. –Lo lamentó, es una larga historia,… que Duo y yo haremos el favor de contárselas con gusto, camino de vuelta con el General.

Duo dirigió su "sonrisa evasiva" al resto de sus amigos que lo interrogaban con la mirada y siguió a la Comandante Verona que ya había comenzado a caminar de regreso. Quatre y Trowa se miraron por un segundo y, también, caminaron.

Heero, se quedó un momento ahí, sin moverse. Estaba sinceramente confundido. ¿Qué demonios pasaba en aquel lugar?, ¿Qué le pasaba a él?, ¿Porqué se comportaba de aquel modo, casi perdiendo el control y actuando como si fuese tonto? Y mientras pensaba eso, su mente detuvo un momento sus aceleradas preguntas y observó como se alejaban sus amigos… como una cabellera castaña y trenzada se balanceaba casi jugando, como si nada le hubiese pasado hace unos minutos. Como si su vida no hubiera peligrado ni un instante… Y quizá así fuera. Él, no lo hubiera permitido.

Sin percatarse de la verdad que más obvia, su mente se paralizó con aquella imagen de Duo; y en su cerebro, se generó el impulso natural de todo ser humano a la sonrisa, aunque él no pudiera demostrarla en su rostro.

Y comenzó a caminar de regreso…

/././././././././././././././././././././././././././././././

Momentos atrás. (N/a: este dialogo se lleva acabo en ruso)

Saker daba alcance a Nigma, mientras caminaban hacia uno de los tantos hangares.

–Nigma, ¿no puedes ser más… –buscó una palabra –descortés?, ¡por que hiciste eso! –preguntó Saker molesto y harto.

–¡Ah, Nelvik, por favor! No se van a morir por decirles algunas verdades y aclararles unas cuantas reglas –objetó Nigma haciendo ademán de poca importancia. –Reglas, que por cierto, TÚ debiste dárles –reclamó después.

–Nigma, son personas acostumbradas a no cometer faltas. Esa regla no está implícita en ninguna acción, es sólo un capricho tuyo. Han vivido en guerra…

–¡De las justificaciones que puedes hacerles esa el a peor de todas, Nelvik! –alzó la voz Nigma, en cuanto se frenó para mirar al pelirrojo. Transcurrieron unos minutos de vacío y después continuó caminando, sin dejar de hablar. –¿Es que acaso eres idiota? ¿Qué hemos hecho nosotros en nuestra vida?, ¿Jugar a los refugiados, a los soldaditos, a los espías, sólo ha sido un juego? No me vengas con estupideces, no eres muy listo, pero tampoco llegas tan bajo. Así que por favor, no vuelvas a justificarte con una mediocridad semejante… La vida de tu hermana valía más que eso.

El Coronel se quedó tieso en el acto y guardó silencio. Nigma se dio la vuelta y le observó, quizá había exagerado…

¡No, que tontería! Si él no lo podía superarlo aún, era su problema, no de ella. Sin embargo, no dijo nada más, hasta que el tiempo apremió. Tomó aire y suspiró. –Nelvik, no retiraré lo dicho. Ya deberías haberlo superado. Han pasado 8 meses y aun no puedes hablar al respecto… como si no estuvieras en una guerra. –Saker la miró con odio. ¿Cómo era posible que le dijera algo así, algo tan absurdo, algo que dolía tanto?, como si ella misma no lo hubiera vivido.

–No debió pasar, vivimos en paz. La guerra acabó –contestó Saker tensando la mandíbula.

–¿Paz? Eso es aun más estúpido que la justificación de los ex-pilotillos esos –retrucó Nigma despectiva. –Tú mejor que nadie sabes que eso no es cierto. Sino, dime ¿porque alrededor nuestro hay aproximadamente 50 000 personas reconstruyendo Mobiles Suits, y también en ocho bases más?, ¿Por qué tenemos una amenaza terrorista?, ¿y por que hay refugiados políticos dentro de tu Base? ¿Por diversión quizá? ¡Ah, no!, ya sé, les encanta el lugar y están de vacaciones. Claro, venir a morirse de frío al Polo Norte fuera del contacto con el resto del mundo, en una base militar, es muy atractivo, claro, eso debe ser –terminó diciendo con exagerado sarcasmo.

–No debía pasar –Saker miró a Nigma a los ojos. Ahora no lo decía con dolor, sino con rabia. –Era un acuerdo entre nosotros, debió respetarse.

–En una guerra los enemigos no respetan nada, ni reglas ni personas. Eso pasó por que ustedes fueron ingenuos. La paz nunca es verdadera si hay armas o enemigos de por medio. Es sólo una farsa. Y como enemigos y armas nunca dejaran de existir… –declaró Nigma segura de sus palabras.

–Sí, tienes razón. Pero aunque esta "paz" sea ficticia, existe, aunque sea tan sólo en el Reino de Cing… Eso es lo que defendemos y por lo que luchamos incluso a estas alturas y haré lo posible para que así sea en todo el mundo –se guardó un momento de tenso silencio. Nadie alrededor podía oírlos, el hangar estaba vacío.

–Ah…- suspiró Nigma cansada. –Muy románticas y nobles tus ideas, Nelvik… pero no valen más que un sueño.

–Entonces, ¿tú, porqué luchas? –preguntó, Saker, con cizaña. Un momento de silenció se comió los ánimos hirientes.

–Tal vez, por lo mismo… pero menos idealista –contestó Nigma sin mostrar expresión alguna en su rostro, a no ser sinceridad. Saker se sorprendió y dejó de mostrar en su rostro la dura expresión, más no se volvió dulce ni mucho menos condescendiente. No perdonaba a Nigma por lo que había dicho, pero no podía mirarla más con rabia.

–No me mires como si de pronto me hubieran salido alas, sigo siendo tan maldita como siempre –exclamó Nigma, incluso un poco incomoda.

–Eso no lo dudo –contestó serio y frió, Saker. Ella alzó las cejas asombrada y una sonrisa burlona apareció en su rostro.

–Está bien, está bien, basta de estupideces filosóficas y vamos a lo que nos importa. ¿Qué haces aquí? –Nigma fue directo al grano, cediendo la partida. Pero continuó su camino dentro del gigantesco hangar, directo a un elevador. Saker la siguió sin cambiar su expresión, pero sin afán de pelea. Y olvidando lo sucedido, como si ni una sola palabra hubiera sido pronunciada, dio el informe que venía a reportarle.

–Los encontramos –se limitó a decir. Nigma giró lentamente la cabeza con asombro, al mismo tiempo que se cerraban las puertas del elevador y sonreía.

–Tenía razón –afirmó la General Nigma.

Las puertas se cerraron y el hangar quedaba sólo… Exceptuando por la figura que se alejaba caminando tranquilamente, a través de las puertas del solitario hangar, con una sonrisa en los labios de alguna idea vil, acariciando sensualmente, con dedos enguantados de la oscura y más fina piel, la malévola sonrisa saboreando la victoria.

/././././././././././././././././././././././././././././././

El recorrido de vuelta fue menos ajetreado y fuera de interrupciones que de ida. Duo evadió todas las preguntas referentes al suceso anterior y la Comandante, tampoco cedió nada pues "Duo no lo quería así". Sin embargo, sólo pasaron dos cosas con algo de relevancia durante el trayecto.

Primero, Ara les enseñó el último lugar que podía mostrarles. La zona de los hospitales.

No entraron a esta última, les comentó que no era lo apropiado. Enfermos graves se encontraban tras las blancas paredes del edificio más lateral al domo de la gran cúpula de la base en el Cuarto Nivel. Un edificio largo y sin adornos, imponente sólo por su sencillez y significado. El lugar donde se salvaban las vidas de todos aquellos aislados por la cruel nieve. Las de los habitantes de la Base y ahora, las de ellos mismos. Con el tiempo que habían vivido en campo de batalla, habían aprendido también, el valor que tiene un lugar así, en donde la vida es por la que se lucha, no importa el bando al que se pertenezca.

Sólo entraron al vestíbulo del más imponente de los complejos. Ahí la Comandante únicamente dejó un recado para la Doctora Julia y se retiraron de inmediato. Un hospital en una zona así del mundo, era un gran reto y probablemente una lucha constante por vivir.

Salieron pronto del lugar e igual de veloces se dirigieron a sus habitaciones. Durante el trayecto, volvieron a observar unas llamativas estructuras que se encontraban en todos los niveles de la Base y Quatre curioso, preguntó a Ara que eran las grandes cúpulas individuales de cada nivel. Esas que se veían rodeadas por completo de un color neutro y nublado, a lo que la comandante explicó: –Son los invernaderos, hay que tener forma de sobrevivir cuando pasamos meses, casi años, encerrados.

–¿Y por que no se ve movimiento en ellos? –preguntó en el mismo tenor curioso, Duo.

–Eso es por que sólo están a cargo de unas cuantas personas –explicó la Comandante. –Tienen una gran responsabilidad, en sus manos están la vida de la mayoría de los que viven aquí y por lo tanto las reglas que tienen son igual de estrictas que su responsabilidad.

–¿Y quien dirige el lugar? –siguió preguntando Duo en su afán de averiguación implícita en él, se podía decir que era el espía natural de los pilotos Gundam. El que sin intenciones, averiguaba cosas que no le incumbían o se escabullía en lugares inapropiados.

–La señorita Verliak, Sophia Verliak –se dio la vuelta y añadió viendo a Heero. –La niña que usted rescató joven Yuy –sonrió y siguió caminando.

Todos se detuvieron por un segundo, asimilando lo que se les acababa de decir.

–¿Cómo pueden darle esa responsabilidad? –preguntó Trowa, muy serio, mientras subían por el elevador que daba a las estancias más elevadas de la Base. Las estancias de Wufei. –Es apenas una niña.

-¿Niña? Bueno "señores", ustedes tampoco son muy "adultos" que digamos y podríamos considerarlos niños cuando defendieron las Colonias, si no es que en peor caso, adolescentes. Al menos, muchos dicen que a un niño se le piensa más… considerado, menos impulsivo, por así decirlo –rebatió la Comandante en defensa de la niña Verliak. –Y créanme jóvenes la niña tiene sus meritos para tal empresa –agregó deteniéndose para verlos directamente y después salir del elevador que había llegado a su destino, dando la vuelta en el acto para encontrarse con un molesto personaje blanquecino.

–Cris –le llamó Ara, pues este estaba a la mitad del pasillo en donde se encontraban sus habitaciones y a la de Wufei, acomodando y tomando algunas cosas de una bandeja encima de una de las mesitas del pasillo –¿qué te ocurre? –preguntó con media sonrisa al ver el rostro molesto de Cris que sin embargo sonreía. Pero ahora, el rostro de angelito, con el entrecejo fruncido y el tic en la parte inferior de la boca, hacían comprender, e incluso temer, el enojo que se ocultaba bajo su rostro.

–Nada –contestó el afable personaje con su dulce voz, pero las cejas se pronunciaron más y una sonrisa forzada apareció en su rostro. –¿Cómo les fue, les gustó el lugar? –preguntó Cris, evadiendo la pregunta de Ara.

–Si. Gracias por el recorrido. –Contestó cortésmente Quatre agradeciendo de paso a Ara.

–De nada, Quatre, fue un placer –devolvió la cortesía la Comandante, para después volver con Cris. –Así que está enojado –afirmó Ara mirando la habitación de Wufei.

–¿Enojado? No, para nada. Sólo está "incomodo" –dijo Cris con sarcasmo. Pero sin dejar el tono dulce de su voz. Y al mismo tiempo tomaba la bandeja de la mesa y se dirigía a dicha habitación. Ara se puso a su lado y le preguntó.

–¿Perdió los lentes? –Cris se detuvo y cerró los ojos alzando la cara.

–¡Ni lo menciones, por favor, es la segunda vez esta semana! –se quejó Cris antes de seguir su camino. Ara se giró con los ex-pilotos y como si de un secreto se tratase le susurró.

–Ustedes deben conocerlo, saben que su humor no es el mejor del mundo, así que no mencionen para nada sus lentes o algo relacionado con la vista, por favor –y con esto, se escuchó la voz de Wufei dando permiso para entrar. Cris entró delante de todos con la bandeja llena de medicinas, misma que generó una inmediata reacción.

–Julia no dijo nada de medicinas –reprochó Wufei y los ex-pilotos entraron justo a tiempo para ver como Wufei intentaba pararse de la cama. Cris dejó la bandeja en la mesa de cabecera, Ara caminó rápidamente hasta el lado contrario de Cris para ayudarlo a mantener a Wufei en cama. Y en esto, una discusión en ruso se dio. Los ex-pilotos estaban parados en la puerta de entrada contemplando la escena: El General discutiendo con sus subordinados que querían mantenerlo en cama, como si de un niño pequeño se tratase, un montón de papeles por todos lados y unas gafas redondas y elegantes que sobresalían levemente de un montón de hojas con números que se encontraban en una esquina del cuarto. Duo, sin poderlo evitar, se le formo una sonrisa en la boca que fue creciendo a medida que la escena continuaba.

Y al fin sucedió lo que tenia que suceder. Una sonora carcajada interrumpió la escena. Haciendo que dos de los integrantes de la escena se dieran cuenta de que eran observados. Cris y Ara voltearon a la puerta y en el mismo descuido se oyó la voz molesta de Wufei, hablando en un idioma entendible para todos. –¡Rayos, Cris, voy al baño! ¡Eso puedo hacerlo yo sólo! –exclamó molesto, e intentó nuevamente levantarse de la cama, al unísono que Duo bajaba la intensidad de su risa y se tapaba la boca, sin de todo ocultar la gracia que sentía. Pero esta vez, el intento de Wufei, no fue impedido por nadie sino por algo. Wufei no había alcanzado a doblarse del todo y su cuerpo no podía más. Una tenue mueca de dolor apareció en su rostro y Cris se acercó de nuevo a él.

–Lo ve, por eso no quería que se levantara. Usted cree que es cosa de menos, pero aun no puede moverse como usted quiera, así que no sea necio. –Cris pasó un brazo por debajo de los de Wufei y le ayudó a pararse, mientras este lo veía con ojos asesinos. Ahora era Quatre el que no podía evitar que se dibujara una sonrisa en su boca. La verdad, la escena era cómica. Heero veía todo esto como si estuviera intentando encontrarle sentido y Trowa, hasta divertido parecía.

–¿Qué les pareció la Base? –preguntó sin mirarlos Wufei, tratando de mantener el equilibrio con Cris a un lado.

–Increíble Wufei. La cantidad de cosas que hay, parece una pequeña colonia espacial. –Contestó Duo para evitar reír de más.

–¿En serio? –contestó Wufei con poca importancia, como no hubiera oído. –Bueno, ya me contaran en la cena. Me interesa su opinión –dijo, mientras se acercaban a la puerta del baño vadeando los papeles del piso.

–¿Cena? –preguntó inocentemente Quatre. Y con esto, Wufei, volteó a verlos por primera vez desde que se abriera la puerta de la habitación; su mirada era más amenazante que de costumbre, con su flecho cubriéndole apenas la cicatriz del ojo derecho dándole aires de fiera enojada.

–Si. Cena. ¿Van a cenar conmigo? –fue más una orden que una pregunta. Incluso Heero miró a Wufei extrañado. Trowa había alzado las cejas, Quatre se sorprendió y Duo entre sorpresa y risa, miró a Ara, quien le miraba con los ojos abiertos como diciendo "no vayas a meter la pata", para volver a mirar a Wufei y asentir.

–Si, si, claro Wu amigo –contestó raudo a la demanda del amenazante Wufei.

–Bien –contestó Wufei y con la misma dejo de verlos y se dirigió al baño. Dejando, por cierto, a un hastiado Cris afuera.

/././././././././././././././././././././././././././././././

Horas después Ara les habló del mal humor de su Jefe. Cuando este perdía las gafas o algo no salía como debiera, era insoportable y que ellos mismos habían presenciado una pizca de su "incomodidad". Ahora se dirigían a la mencionada cena en un salón de la misma planta.

Como es de esperarse de los comensales, estos llegaron justo a tiempo a la hora de la comida. Primero ellos y la Comandante Araxiel, luego "Topazi" aunque muy sonriente, fue recibido de poca gana, sobre todo por Trowa que discretamente se interpuso entre él y Quatre cuando se dirigía a saludarlos. Heero también se puso a la defensiva, mas no sabía exactamente por que.

Después llegó la Teniente Fhler, sin importarle mucho su presencia se sentó en el lugar que le correspondía ignorando campalmente a Topazi que se desvivía por llamar la atención de la Teniente con tontos cumplidos. Minutos después, llegó el Coronel Saker, gallardo como siempre y al notar de nueva cuenta a Duo se acercó a él exclusivamente, cosa que Heero contempló y juzgó como insolencia, más al no entender por que lo consideraba así y no encontrar justificación, no hizo nada al respecto, más que aguantar y observar.

–Duo, ¿como estás? Disculpa no habérrtelo prreguntado antes –dijo a modo de saludo Saker, con tono de molestia en la última frase.

–Estoy bien hombre, créeme, no es la primera vez que me saludan con un disparo a muerte –bromeó Duo, mirando de reojo a Heero, que devolvió la mirada con el entrecejo fruncido. Aunque no dijo nada, pues sabía que tenia razón y no sólo fue una ocasión. Saker comprendió la referencia de Duo y sonrió con algo de sarcasmo.

–Ya veo. Aún así, no me parrece lo adecuado. Nigma tiene malos modales –declaró en respuesta Saker. Aunque más le causaba gracia el hecho de que Duo molestara a Heero incluso frente a él.

–No te preocupes por eso, conozco a alguien con peores –bromeó nuevamente Duo, con una sonrisa de oreja a ojera. Esta vez, Heero no se iba a quedar callado.

–No lo dudo, con perrmiso –le ganó la contestación Saker quien observando por sobre su hombro, se encaminó justo a tiempo para recibir a un mal encarado Wufei que trataba de zafarse de Cris sentándose lo las rápido que podía y saludando a todos, con correcta pero apresurada cortesía. Todos los lugares fueron ocupados, con excepción de uno, el que estaba entre Wufei, en la cabecera, y Heero en el segundo lugar del lado izquierdo de la mesa, seguido de Duo, Trowa y Quatre respectivamente. Aquel lugar estaba reservado para alguien, alguien que por jerarquía, tenia igual rango que Wufei. Pero la cena empezó sin aquella persona. Del otro lado estaban sentados Cris, más que nada para cuidarlo, Saker, Fhler, Ara y Topazi. De modo que, frente a Cris, quedaba el lugar vacío. Frente a Heero, Saker, los dos estaban saltando de gusto. Frente a Duo, Fhler que afortunadamente parecían indiferentes a la situación que les rodeaba. Frente a Trowa, Ara. Y frente a Quatre, Topazi.

Sin embargo, aunque sea difícil de creer, no ocurrió ningún incidente durante la comida. Esta se dio con calma y hasta de manera amena. A excepción, por supuesto, de unas cuantas miradas asesinas entre Heero y Saker, y entre, Trowa y Topazi, que si bien no sabían el por que de su cizaña, se la tomaban muy enserio. Afortunadamente, como Heero y Saker no se dirigían la palabra y Duo estaba lo suficientemente entretenido con la comida como para que Saker le distrajere, no hubo ni un comentario entre ellos.

Pero entre Trowa y Topazi, las cosas no estaban tan calmadas. En una ocasión, Topazi hizo un comentario que provocó en Trowa un leve arranque de celos y bajo la mesa, posó su mano en el muslo de Quatre aferrándolo como su propiedad. Mientras mataba a Topazi con la mirada, al mismo tiempo que se le subieran los colores a Quatre. A Wufei, la "incomodidad" había dejado de molestarlo, y toda la escena, que contemplaba desde un discreto silencio, le parecía muy entretenida.

–¿Sucede algo, joven Winner? –preguntó cortésmente Topazi muy interesado, al ver la reacción de Quatre. El tener al novio celoso sentado a lado y aun imprudente coqueteando enfrente no era precisamente muy relajante. Así que dijo lo primero que le vino a la mente –Ah, no, no… es sólo que, tengo algo de calor. –Todos le miraron.

–¿Sientes calor, Quatre? –preguntó asombrada Ara.

–Eh… pues sí, un poco –contestó algo apenado Quatre.

–Entonces será mejor que se quite…- estuvo a punto de sugerir Topazi con una sonrisa en la boca, como diciendo "es lo más lógico", pero Quatre lo cortó en cuanto sintió que Trowa estaba apunto de lanzársele encima, los estuvieran viendo o no.

Wufei no podía dejar de sonreír por las tontas situaciones.

–¡No! Gracias, por la sugerencia, pero no,… ya se me pasara –Quatre salió del paso justo a tiempo cuando la puerta del salón se abría para dejar pasar, para alegría de todos a la General Nigma. Llegando justo para el postre.

La llegada de la General, no fue precisamente bien recibida. A excepción de la Teniente y de Wufei, quienes parecían llevarse bastante bien. Fue tensa y contenida, esperando cualquier cosa por cualquier lado, pero los insultos, ofensas y amenazas se las había guardado para otra ocasión. Sea por consideración a Wufei, o por simple remordimiento de los hechos pasados, aunque sin dejar su aparente natural sarcasmo, no pasó nada relevante, con excepción de una formal presentación:

–Muy bien –dijo Wufei en cuanto llegase Nigma a sentarse a su lado. –Me parece que ya se conocen, pero la presentación formal es obligatoria, así que: Nigma, los ex-pilotos –Wufei dio nombres y antiguo cargo (Gundam) de todos ellos. –Amigos, la General Nigma, de la brigada de espionaje Dalfa… yo diría que la mejor que existe.

–Gracias por la alabanza Chang, pero puedes ahorrártela. No por ello te brindare más sigilo –bromeó, la General en respuesta. –Pero sin más presentaciones, vayamos al postre –ofreció dejando todas las miradas asesinas de lado con una sonrisa de satisfacción, mientras se entretenía en platicar con Wufei.

Para Heero la mujer simple y sencillamente no cabía en su paciencia. Era irritante verla ahí y más irritante estar en aquella mesa. El Coronelillo también se mostraba muy arrogante, según su parecer, regalando sonrisas a cuanto comentario hacia Duo, y amabilidades, a cuanto hacia Quatre. Era desesperante.

No tiene idea de cómo soportó hasta entrada la noche sin matar a nadie, cuando Wufei anunció el verdadero motivo de la cena:

–¿Motivo? –preguntó Saker.

–Si –contestó Wufei. –El motivo de esta cena, es dejarles claro que los ex-pilotos, no están por encima de nadie en esta mesa… pero tampoco nadie aquí esta por encima de ellos, y digo nadie. Wufei miró a Saker, que se notaba molesto, y a Nigma, que parecía más que indiferente. –No reciben ordenes de nadie, y tampoco las dan a nadie de los presentes… pero tienen tanta importancia como cada uno de nosotros mismos, y en caso de emergencia, pueden ocupar cualquiera de sus lugares. Con el permiso.

–Perro… –Trató de reclamar la Teniente.

–No te preocupes Fhler, el caso no se dará… Si se da, simplemente no accedas a dar tu mando –respondió Wufei sin levantar la voz pero también sin dar cabida a una negativa. –¿Todos de acuerdo? Bien –acabó Wufei, sin esperar respuesta a cambio. –En ese caso, con el permiso de todos, me retiro a descansar. Ustedes también deberían hacer lo mismo, buenas noches –se despidió, levantándose de la mesa y desapareciendo, junto con Cris, tras la puerta del salón.

Los demás le fueron imitando, siguiendo este orden: Primero Trowa y Quatre, más por insistencia de Quatre que nada. Casi inmediatamente la General Nigma, que se limitó a dar las buenas noches e irse. Después Saker, que alegó cansancio, y por ultimo Heero y Duo, seguidos por Topazi y Ara, que se despidieron cortésmente en la puerta.

/././././././././././././././././././././././././././././././

Minutos después, en su habitación, Heero y Duo se cambiaban de ropa para poder dormir, dándose las espaldas. El silencio era incomodo por alguna razón. Así que Duo decidió romper con él y aprovechar para hacer algo que le remordía un poco la conciencia.

–… gracias –dijo en voz baja, pero Heero alcanzó a oírlo claramente y miró de soslayó a Duo.

–¿Gracias? –preguntó, desconfiando que fuera para él.

–Por lo del disparo… gracias –volvió a decir Duo, con voz poco más clara y acabándose de poner el pijama, mientras destendía las sabanas limpias de su cama.

–No tienes que agradecerme –dijo Heero, mientras hacia lo mismo. Duo se metió a la cama y colocó sus manos tras su nuca, mirando al techo. Iba a volver a insistir en su agradecimiento, aunque fuera tonto. De todos modos no lo consideraban muy listo… Sin embargo, como su naturaleza bromista ganó a su diplomacia, contestó.

–¿Sabes?, tienes razón, no debería agradecerte, mas bien me lo debías. O no, ya sé, te sentiste celoso de que no fueras tú el que me apuntaba –bromeó Duo, cuando de repente, una almohada le cayó en la cara ahogándolo de momento con su propia risa. Cuando logró quitarse la almohada de la cara, miró a donde Heero estaba metiéndose a la cama y Duo no perdió el momento regresándole la almohada con toda la fuerza que podía.

La almohada cayó en la cabeza de Heero, haciendo que se fuera un poco hacia delante. Éste tomó rápidamente la almohada y volteó hacía Duo que estaba en guardia con su otra almohada para darle justo en la cara. Heero en contra partida devolvió las almohadas y jaló la colcha y sabanas de Duo. Duo echo encima las sabanas de Heero en Heero, comenzando a reír. Heero lo tumbó por los pies, increíblemente, sonriendo. Duo lo jaló a su vez, las almohadas quedaron fuera de su alcance al caer en una enredadera de cuerpos y sabanas. Duo, que estaba boca abajo en el suelo, se estiró para alcanzar una almohada, Heero se dio cuenta y también se estiró para alcanzar la misma almohada, pero pasando por encima de Duo, y entre jaloneos y quejas, justo en el momento en que las manos estuvieron apunto de tomarla…

–¿Duo, estás bien? –se oyó la voz de Trowa del otro lado de la puerta.

No contestaron, se quedaron mirando la perilla de la puerta y poco después ésta se abrió para dejar pasar a Trowa. Ellos no se habían dado cuenta, pero estaban haciendo ruido y se oía perfectamente del otro lado de su habitación. Inquietando de más a cierta pareja.

Trowa miró un segundo alrededor para al final bajar la vista a donde estaban Heero, encima de Duo empujando con una mano su cabeza, y Duo, empujando con un codo la cara de Heero. Se les quedó mirando sin ninguna expresión en el rostro. Segundos en los que nadie se movió.

–Tranquilo Trowa, todavía no he hecho nada para que me mate –contestó bromeando Duo con una enorme sonrisa, respecto a Heero.

–Eso veo –se limitó a decir Trowa y cerró de nuevo la puerta.

Duo estalló en sonora carcajada, entonces. Heero frunció el entrecejo al darse cuenta de lo que estaba haciendo. Se levantó al mismo tiempo que le daba un ligero golpe a Duo para que se callara.

–Baka –le dijo mientras jalaba las sabanas que le correspondían de la maraña en la que estaba Duo, aún riéndose. Este se levantó también e imitó a Heero que volvía a hacer su cama.

–Lo que tú digas Heero… pero debo de admitir que no sabia que podías sonreír por esto –retrucó Duo, metiéndose de nuevo a su cama medio hecha. Heero no contestó, sólo se metió a su cama lo más rápido que pudo e incluso algo molesto. A Duo esto le hizo gracia. Le encantaba molestarlo, era divertido. Y aparentemente a Heero, aunque no quisiera admitirlo también le entretenía, sino ¿por qué la sonrisa de hace momentos?, ¿por qué la contestación a la almohada?, ¿por qué la misma reacción con todas las bromas y veces anteriores?

"Heero es un mentiroso", pensó divertido Duo, y después vio a Heero dormir de espaldas a él. Recordó por que había empezado la pelea. Sabía que Heero no dormía así que volvió a decir.

–Gracias. En serio. No estoy seguro de que no fuera a matarme si no me salvas. Con Nigma nunca se sabe… Además creo que es lo único que puedo darte a cambio, pues dudo que pueda devolverte el favor. Es más, aun no te he devuelto el de la primera vez, así que mi cuenta va para largo. –Duo no se había dado cuenta, pero Heero había volteado cuando mencionó a Nigma otra vez. Ahora le miraba desde su cama.

–Ya te dije que no era necesario, agra…

–Ya lo se, pero es la única forma que tengo para no sentir que te debo más de la cuenta –le cortó Duo. Heero no contestó, de alguna forma entendía a Duo, aunque en realidad no quería un agradecimiento. Pero Duo sí.

–Está bien –dijo.

–¿Está bien? –preguntó Duo.

–Acepto tu agradecimiento, pero a cambio quiero que me digas quien es esa mujer –declaró Heero

–¿Qué? ¿Quién es Nigma, eso me pides?, ¿y que me cueste el pellejo?, no gracias –rechazó Duo. Heero se quedó callado, pero su mirada incidía en Duo. Este entendió que la proposición no iba en ese sentido. Suspiró. –Mira Heero, lo que pasa es que yo no puedo decirte eso. Si te interesa puedes preguntarle a ella directamente, como yo lo hice hace mucho y mira ¡sobreviví!, tú no tendrás problema para hacerlo. –Concluyó Duo, callando por voluntad propia y hundiéndose en sus pensamientos, mirando al techo. Heero meditó aquello. Y en realidad, se dio cuenta de que no le importaba tanto quien era aquella mujer, aunque odiosa y todo, le sería indiferente si no fuera por que los atacó… Bueno, sólo atacó a Duo… pero ese no era el punto.

–Está bien –dijo Heero. –Sólo quisiera saber una cosa. –Duo miró a Heero.

–¿Saber?, ¿qué?

–¿Por qué te… se conocen? –preguntó Heero. Duo le miró con los ojos muy abiertos y después sonrió.

–Está bien, te contare con una condición –propuso entusiasmado.

–No acepto –contestó Heero a su vez.

–¿Qué?, pero ni siquiera sabes lo que te iba a proponer.

–No importa, servirá para que acepte tu agradecimiento.

–Pero ya te dije que no puedo contarte quien es Nigma, dijiste que tú se lo ibas a preguntar.

–No dije eso.

–Lo diste a entender.

–Eso no importa, te estás saliendo de tema.

–No, es lo mismo, no tengo por que contarte como la conozco para que aceptes mi "gracias".

–Entonces ¿que ibas a proponer?

–Que tú hicieras lo mismo –contestó Duo, recargado en un codo sobre la cama y mirando a Heero.

–¿Qué hiciera lo mismo? –preguntó Heero sin entender.

–Que tu me contaras algo de tu vida… llevamos tres años de vernos y casi no nos conocemos –explicó Duo.

–Pero te salve la vida –reclamó Heero

–¿Y eso qué? No es lo mismo.

–No, una vida vale más que unos recuerdos, y yo ya te salvé la vida dos veces.

–Eso no importa, no me importa. Una vida puede valer menos que los recuerdos que conservas de ella, Heero, y nosotros como solados lo sabemos muy bien. –Declaró firmemente Duo, negando toda razón a Heero, que a su vez… tuvo que aceptar.

–De acuerdo –terminó diciendo después de meditar unos segundos. –Acepto tu trato, pero empiezas tú. –Duo sonrió ampliamente.

–Es un trato. Entonces… –aceptaba mientras se acomodaba de nuevo entre las sabanas y bostezaba. –… empezamos mañana, tengo mucho sueño. –Y se daba la vuelta en la cama, dándole la espalda a Heero.

Heero estuvo a punto de aventarle la almohada de nuevo, pero se contuvo. Después suspiró y cedió a la propuesta de Duo, pues no le quedaba otra opción.

–Buenas noches, Duo –dijo Heero, mientras también se acomodaba en la cama. Dejando todo en calma y en pocos minutos, ambos dormían.

(Continuara…)

/././././././././././././././././././././././././././././././

Espero que les haya gustado y nos estamos viendo.

Nos vemos.

Enigmatek

Reviews

Dack

Gracias por el apoyo, amiga, ya veras como las cosas se irán desarrollando y ni Heero ni Duo son tontos, ya veras ^^.

Jotaru Ryoko Yui

Hola, je, pues espero haberte despejado la duda ^^ XD, nos estamos viendo.

Usagui Kou

Jeje, pues ya ves ^^u, no, no he dejado de escribir. Lenta pero segura, terminare este fic, por eso no te preocupes ^^u. Disculpa la tardanza.

Forfirith-Greenleaf

Jaja ^^, espero haber despejado tu duda acerca de esa mujer, y ¿que te pareció el acercamiento?, si, se que no fue muy romántico, pero es por que apenas se está cociendo el arroz XD

Charo Nakano

XD que bueno que te guste Saker, jaja, en este cap, salió más, ¿qué te parecen las bromas de Duo? ^^ y ¿Trowa/Q?, jeje, pues ya ves, no, no es Noin esa mujer jeje. ^^ Nos estamos viendo amiga.

Min Winner

Hola Min ^^, que bueno que ya me alcanzaste, jeje. ¿Qué te pareció? Me encanta que te guste. Nos estamos viendo.

Noriko Ukai

Gracias por todo, solo una pregunta… bueno dos, ¿quien es Emilio Salgarhi (o como se escriba)? Disculpa la ignorancia, y dos: ¿es algo bueno o algo que tengo que corregir? ^^u, espero que te siga gustando, nos estamos viendo.

Furan

Lamento la tardanza, espero que siguas leyendo.