A mi hermana, Hayame. A mi Koi y al resto de los jinetes por su apoyo incondicional. Gracias.

Y por supuesto a ustedes mis lectores.

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ActoDoceavo

Una copa rota

(Parte primera)

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Final del capitulo anterior:

–Estos son planos de movil suit –declaró.

–Si, lo son –confirmó Wufei, serio.

–De Gundams –completó Heero.

–Exacto. –Afirmó Wufei. –Pero no es eso lo que nos preocupa, Heero, por mucho que lo parezca.

–¿Entonces?

–Es el número de Gundams. –Wufei se inclinó sobre la mesa, mirando directamente a Heero. Esté lo miró interrogante.

–Se claro –ordenó Heero. Wufei sonrió al fin, pero no con mucha gracia.

–Quiero decir, que son más de diez… –la tensión se formó en el aire, casi palpable. –… y lo que nos preocupa, es que faltan cuatro.

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La declaración no impresionó a Heero. Hace algunos días Wufei mismo le había comentado sobre su descubrimiento. Pero lo que llamó su atención fueron dos cosas: el número de Gundams faltantes y la tranquilidad con que lo decía Wufei. Heero no podía continuar con la farsa.

–Di cual es el verdadero problema –declaró.

–Si me permites Heero, pondré al corriente al resto de los presentes. Sé que tú y Saker tienen una idea de lo que digo por que se los había comentado, pero los demás no están tan informados de la situación –contestó Wufei

–¡Esperen, esperen! ¿Tú lo sabías? –preguntó Duo más que desconcertado. Heero miró a Duo. Éste tomó eso como una afirmación y al acto reclamó. –¡Al menos nos lo hubieras compartido! –exclamó. –No veo por que la necesidad de mantenerlo en secreto para que al final se lo terminemos diciendo al mundo entero en una condenada fiesta. –Duo estaba bastante molesto, pero no precisamente por que no estuviera enterado del asunto sino por el hecho de que Heero fuera capaz de revelarle su vida intima, y ¡no un estúpido dato de la misión! Era un…

–Tampoco veo el por que de tu absurda molesta, Fugasz –Nigma cortó en el acto sus pensamientos con uno de sus comunes e hirientes comentarios. –Si el soldadito lo calló fue por que quiso. –Los ojos de Heero se hicieron unas rendijas. –Ahora cierra la boca y deja que continuemos. –Duo la veía con indignación y parecía que iba a reclamar. Era lo que el resto esperaba, pero para su sorpresa, no ocurrió. Duo se había quedado callado como le había mandado Nigma, aunque el enojo impregnaba su rostro.

–Primero lo primero. –Continuó Nigma. –Lo que tienes en tus manos Yuy, son los planos de unos Gundams, efectivamente, aunque tienen más de 30 años.

Nadie pareció, entender bien esto, así que Trowa habló por todos.

–Eso quiere decir que son inservibles.

Nigma rió ampliamente. –Claro que lo son –dijo en son de obviedad. Heero frunció el ceño aun más. Detestaba a esa mujer. –Tanto como lo era el Tallguesse –completó sarcástica, haciendo recordar a todos un hecho innegable. La trasformación del viejo Tallguasse en un poderoso Gundam al que Heero costó mucho enfrentar. Se hizo un incomodo silencio. –Fui clara, ¿no es así? –Nigma miraba fijamente a Heero.

–Mucho –contestó éste, entre dientes. Nigma sonrió irónica.

–Fuera de que sean un peligro potencial. Lo que nos preocupa no es que esos cacharos estén en el interior de la montaña. –Continuó Nigma valiéndole un comino la mirada de Heero. –Lo que encontramos fueron 12 modelos como el Tallguesse. Estos cacharos no son amenazas, primero; por que son viejos e inservibles como lo dijo el cirquero –señaló a Trowa sin mirarlo, éste frunció las cejas. –Segundo; por que aunque se reparasen y reconstruyesen todavía les faltan los pilotos y según lo que sé, la mayoría, si no es que todos los posibles candidatos para hacerlo, están sentados a esta mesa. Así que no tiene que cundir pánico. –Nigma hizo una pausa y se recargó en el respaldo de su silla, había estado observando a todos los presentes. –Todavía.

–¿Todavía? –preguntó Quatre. Nigma estaba seria.

–De los 12 modelos que tenemos en los planos, uno nunca se construyó. Lo verificamos –continuó la explicación Wufei y Nigma lanzó otro fólder abierto en medio de la mesa, habían varias fotografías de donde se encontraban las maquinas. Cada uno tomó alguna fotografía para analizar lo que veían. Ninguna de las fotos se veía muy bien, eran imágenes oscuras iluminadas apenas por un poderoso flash el cual no llegaba a iluminar el fondo de la caverna, sólo las salientes luminosas de los Gundams congelados. La mayoría no estaba ni a la mitad de construidos y se veían escabrosas estructuras de los titanes metálicos. –Otro fue destruido en una prueba. –Nigma lanzó un segundo fólder, en el cual, ésta vez, se vea la recopilación de información notablemente clandestina y de espionaje profesional, con imágenes que probablemente se encontraban guardadas con seguridad internacional y que ahora estaban sobre la mesa como cualquier cosa. –Y seis siguen congelados en las entrañas de la montaña. Pero está el espacio de los otros cuatro y encontramos el rastro del último que fue robado –otro fólder fue aventado al centro, con las claras imágenes de los espacios mencionados de los faltantes Gundams y el rastro congelado de maquinaria pesada, alejándose de ellos.

Nadie habló, la mayoría no miraba a Wufei, estaban en sus propios pensamientos, meditando lo que aquello significaba. Nigma suspiró y miró a Wufei.

–Como lo habrán notado, o al menos eso espero, no es asunto para menos –tomó la palabra Nigma. Todos le miraron. –Como bien sabemos, estás "lindas" maquinas en manos erróneas traerían otra década de guerra cuando menos. Hay muy pocas personas a las que se puede culpar por tal robo y muchas menos las que pueden llegar a tener conocimiento de éstos artefactos… –los presentes de la conversación comenzaron a impacientarse, muchos pensaban en el problema que significaba estar encerrados en la base, planeaban como salir y como moverse, pero… –Y como viejos lobos de mar que somos todos los aquí presentes con respecto a la guerra, Chang y yo hemos organizado nuestros movimientos.

–¿Cuáles movimientos? –interrumpió Fhler.

–Los que llevaremos a cabo para recoger los Gundams y reconstruirlos dentro de la base –declaró Nigma.

–¿Reconstruirlos? –exclamó Duo. –¡¿Pero en que estás pensando?

–¡Justamente es lo mismo que yo me pregunto contigo, Fugasz!

–¡Basta! –gritó Wufei. –Duo, todos. No están aquí para buscar pelea con Nigma, les está explicando lo que se va a hacer. Y no hay discusión sobre el asunto. Todos sabemos las consecuencias de esto y ¡no me voy a dar el lujo de no estar prevenidos para otra guerra! –terminó diciendo exasperado. Para todos era obvia la situación, pero la rapidez del anunció era imprevista. Los ánimos se calmaron después de unos minutos de silencio. Y la conversación continuó, pero para asegurarse de que nadie matara a nadie en aquella sala de juntas, fue Wufei quien tomó la palabra.

–Los Gundams se reconstruirán si, de eso no hay duda ni discusión. La medida se tomó hace varias semanas cuando los pilotos, todavía no se encontraban en la base. Hablé con Relena y Miliardo Peacecraft, así como con representantes de otros países con política pacifista y los puse al tanto de los acontecimientos. Con anterioridad, el antiguo General de la base dio a conocer en privado el descubrimiento de los Gundams, pero no se consideró peligroso en ese momento ya que únicamente los lideres pacifistas estaban al tanto de la existencia de las maquinas. Tiempo después de este descubrimiento, sin embargo, hace aproximadamente 18 meses, fui ordenado a una misión de reconocimiento como agente encubierto de la nación de Cing, y con lo mismo, se fueron presentando sucesos de alarma. Se pensó, como era de esperarse, que la noticia del descubrimiento llegara a manos indeseadas. Cuando yo tomé el control de la base, estos sucesos desaparecieron por algún tiempo y se pensó que todo estaba bajo control. Sin embargo, información de algunos sospechosos movimientos que se realizaban tanto en el espacio como en el resto del mundo despertó de nuevo el sentido de alarma y se volvió a reunir a los representantes de los países pacifistas así como otras naciones informadas. Se quedó de acuerdo en que si encontrábamos evidencia de que los faltantes Gundams habían sido verdaderamente hurtados recientemente, se aceptaría una política de "armamentismo circunspecto". Es decir, "de previsión" apoyado por los países y colonias que firmaron el Tratado Cing. –Wufei hizo una pausa. –Se acordó también que dicho armamento sería creado por un grupo neutral integrado por ciudadanos capacitados de los países y colonias firmantes. Este grupo es la Caterva Dalfa, dirigido por la General Nigma. –Nigma estaba sentada cubriendo su boca con una mano de manera despreocupada recargada en su asiento. –Así, se tomaron las medidas y únicamente aquí, en la base Valkiria y con reservas al caso, como fue la representante universal de la paz, Relena D. Peacecraft, se dio conocimiento y aprobación a la reconstrucción inmediata de Moviles Suits, a pesar del disgusto de los pacifistas.

–Los acontecimientos y hechos que teníamos acumulados, aunque no hubiesen sido dados al conocimiento publico, eran suficientes para entender que la ultima pieza faltante para comenzar con el proyecto armamentista, era cuestión de tiempo para que saliera a la luz. Hace precisamente tres días, junto con la llegada de los pilotos se descubrió la pieza faltante.- Señaló uno de los fólderes donde se veían las fotografías de las huellas en la nieve y el hielo. La prueba del hurto.

–¿Y el proyecto armamentista? –preguntó, Quatre.

–También lo han visto. En la banda externa de la base, donde conocieron a Nigma. –Todos recordaron muy bien este dato.

–¿Y que pasará con los Gundams? –preguntó, esta vez, Duo.

–Se les conseguirá piloto y se reconstruirán dentro de la base –contestó Nigma. –Cada piloto vigilará el proceso de su maquina especifica y al terminar la construcción se le asignara una "Defensa".

–¿Una Defensa? –cuestionó, Saker.

–Un boque conformado por los países y colonias firmantes… –Nigma continuaba con la explicación cuando se oyó que llamaban a la puerta. Nigma se detuvo notablemente molesta por la interrupción.

–Adelante –mandó Wufei.

–Señorr Generral –entró diciendo una mujer castaña y alta, bastante solemne, con el uniforme militar, de cabello corto perfectamente peinado hacia atrás. –Disculpen, la interrupción.

–Está bien, Carlot. –Dispensó Wufei, bastante serio. Había vuelto a su seriedad característica de la guerra, la actitud con que lo conocieron los demás chicos. –Caballeros, Carlot, Secretaria General, mi secretaria –presentó Wufei a la mujer. Carlot, sólo inclinó un poco la cabeza.

–Señorr, Kalid, en el centrro de comunicación tiene lista la conexión con Cing –dijo la mujer sin perder más tiempo. –Dice logrrarrla mantenerr hasta cuatrro horras, no más. –Wufei dirigió una mirada a Nigma, los demás permanecieron expectantes.

–Bien. Comunícanos de inmediato con él, le daré las instrucciones personalmente –Carlot asintió y salió de la sala.

–¿Qué comunicación con Cing, Wufei? –preguntó Saker impaciente. Desgraciadamente le había ganado la pregunta a Heero.

–Como se les está explicando, el conocimiento de estos hechos deben reportarse a los representantes pacifistas o al presidente de la firma. En este caso la señorita Relena Peacecraft –contestó Nigma.

–Kalid, en la sala de comunicaciones, logró hacer un enlace con el satélite de Cing y nos enlazará en vivo con la junta reunida allá –completó Wufei.

–Un momento. –Heero, paró en seco la conversación. –¿Cómo es que esto no se me había comunicado? Estando yo como guardaespaldas de Relena, debería estar enterado de todos estos detalles.

–En realidad no, Yuy –le contestó Nigma. Heero la miró con el desprecio que poco a poco se convertía en costumbre. La tensión se sintió de nuevo en el aire y los únicos indiferentes a esto parecían ser la misma Nigma, Wufei y la Teniente Fhler. –Se le pidió a la Reina de Cing, discreción absoluta en esta empresa. Usted acaba de confirmar. Ella cumplió con su palabra. –Las palabras fueron dichas con poco de ponzoña, lo cual afiló la mirada de Heero notoriamente.

En ese momento una pantalla apareció detrás de Nigma, bajando del techo. El rostro de ojos bellísimos y profundos, de negro intenso al igual que el cabello apareció en él. Kalid tenía unos audífonos colgando del cuello. La tensión aun estaba en el aire y al parecer era bastante visible las fricciones del momento en la sala, pues Kalid usó precaución al hablar.

–General, en cuanto usted disponga, la comunicación está lista –dijo. Wufei retomó raudo su actitud de dirigente y sin más tardanza continuó la junta.

–Si, Kalid. Dame cinco minutos –contestó Wufei. La pantalla se oscureció detrás de Nigma, con la afirmación de Kalid.

–Quiero aclarar algunas cosas antes de que pregunten. –Se apuntó Wufei antes de que Duo pudiera hablar. –La comunicación que tenemos es con Relena y algunos otros involucrados en el asunto –cuando Heero escuchó el nombre de Relena sus facciones volvieron a ser completamente inexpresivas. Quatre dejó de sentir de manera violenta la leve irritación que provenía de Heero y dejó su vacío. –Nadie más podrá enterarse de lo que aquí se discuta a continuación. Y pido a todos que dejen sus fricciones personales y se comporten con la calidad de sus rangos y/o responsabilidades. Eso es todo. ¿Están de acuerdo? –preguntó sin intención de aceptar una negativa. Y no la obtuvo.

En la pantalla apareció de nuevo Kalid, justo a tiempo, como un reloj. Nigma dio espacio a la imagen y se acomodó a un lado. En ese momento, la junta de informe, se convirtió en una de guerra. Todos asumieron sus papeles representantes, tanto políticos como militares.

–La comunicación está protegida señor General, la verifico personalmente –fue todo lo que dijo Kalid, para establecer la comunicación directa al reino de Cing.

La primera imagen que apareció, fue Relena, con su firme mirada al frente y el escudo del reino tras ella, presidiendo una mesa de siete personas. Con su cabello recogido en su coleta a modo militar y el traje correspondiente. A su lado izquierdo se encontraba Lady Une, con su cabello suelto y su traje de Preventivo, incluyendo ahora sus antiguas gafas de Coronel, a su lado se encontraba Marimeia Krusrenada con su endemoniada carita sonriente de cabellos alisados hacia atrás y su traje azul marino. Seguido a ella había un hombre de negros cabellos rizados que era desconocido a la mayoría de los presentes del otro lado de la comunicación. De mirada suave y soñadora, pero con rasgos de mezquindad como el resto de su rostro. De ojos azul marino, enfundado en un traje del mismo color, joven pero no tanto como para no representar un rival de experiencia en el ámbito político o militar. Unos 27 años se le calculaba.

Frente a él un hombre mayor, de color, con su blanca barba en forma de candado haciendo contraste con el oscuro de su piel. Con gafas de media luna. Mirada sabía y poderosa pero suave. Un viejo lobo de mar, vestido con su atuendo militar verde. Heero le conocía. Rozted, era el Teniente Rozted. Uno de los allegados a Trieze, no sabía más de él. En seguida, se encontraba sentada Lucrecia Noin. También con su traje de Preventivo. Y entre ella y Relena, un joven. El joven que había ocupado el lugar de Heero…

Marius Lacrotet.* (1)

Ojos color marrón, con dos peculiares detalles en el ojo derecho. Un lunar pequeño pero notorio de color verde en el iris y una pequeña cicatriz que seguía la curva natural bajo del ojo. Su cabello negro y liso caía de manera despreocupada por su frente y descendía poco a poco hasta la nuca, cubriendo sus orejas. Un joven de facciones agraciadas, que podía jactarse de no haber sido rechazado jamás. Heero sumó un nuevo blanco a su mirada.

La junta continuó por tres horas más.

Al proyecto se le dio el nombre de "Operación Valkiria" *(2)

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–Disculpe, Señor Yuy –la joven que contestaba al nombre de Carlot, la secretaria de Wufei, se acercó a Heero en cuanto éste salió de la sala y le comentó en voz baja. –La señorríta Rrelena quierre hablarr con usted en prrivado, la llamada será transferrida a su cuarrto si desea tomarrla –fue todo lo que dijo y se siguió caminando hasta dar alcance a Wufei que trataba de quitarse nuevamente a la impecable sonrisa de Cris de su lado con nulos esfuerzos. Pero algo que no tenía previsto fue que Duo también alcanzara a escuchar el recado.

–Aja, así que cierta rubia esta al pendiente, ¿eh? –Comentó burlón. Heero se dio la vuelta. La junta había concluido con altibajos pero con buenos acuerdos. Lo que había provocado un ambiente seguro por el momento.

–No es eso –contestó seco pero en el fondo algo turbado. Ninguno de los demás subió al mismo elevador.

–Tranquilo hombre, sólo estoy jugando. Aunque no te creo –decía mientras subían al elevador y perdía de nuevo su mirada en el vacío, al mismo tiempo que se recargaba en el barandal dejando colgar su cuerpo. Heero se le quedó mirando y notó algo que rara vez había visto en el rostro de Duo. Si, estaba preocupado al igual que los demás y sin embargo estaba decidido pero, también triste.

–¿Qué tienes? –preguntó Heero, sin saber que lo estaba haciendo en voz alta. Duo lo miró y Heero se dio cuenta de lo que había hecho, más no rehuyó su mirada; la mantuvo firme ante el sorprendido gesto de Duo. Este interpretó el gesto como una exigencia para explicar su actitud. Y también por muy extraño que pareciese contestó con igual sinceridad con que fue lanzada la pregunta.

–Parece que nada de lo que hacemos termina nunca con la guerra. Parece hierba mala y nosotros unos torpes jardineros –contestó como cualquier cosa. Heero pretendió quedarse callado, pero no pudo hacerlo… y contestó algo que tampoco creyó hacer nunca.

–Tal vez, es nuestro destino. No podemos hacer nada al respecto. Más que seguir luchando –continuó Heero hilando la conversación.

–Pues estoy harto y cansado –contestó molesto Duo, para después suspirar. –Es sólo, que me gustaría vivir una verdadera paz. Al menos el tiempo suficiente para conocerla. ¡Estoy defendiendo algo que ni siguiera conozco! –volvió a exclamar algo molesto. Heero nunca antes no lo había visto así y le extrañaba que hablara de ese modo. Quería contestar algo, ¿pero que? Duo suspiró. Las puertas del elevador se abrieron y ambos salieron, Duo enfrente de Heero.

–Y ahora esto… –Heero alcanzó a escuchar la queja de Duo antes de entrar al cuarto. –Entro por unas cosas nada más; después te dejo sólo con… "Relena". –Dijo Duo entonando cándidamente el nombre de la chica con su simpática sonrisa traviesa. Heero esquivó su mirada. Duo sonrió más divertido que malicioso y cogió una chamarra de su gaveta.

–Te dije que no es eso –contestó seco de nuevo. Duo se fijó en un botoncito rojo que parpadeaba desesperado en la pantalla comunicadora a un lado de la puerta.

–Claro. –"Concedió" Duo. –Bien, nos vemos en la noche, voy a andar por ahí. Bye, no te vayas a perder –bromeó, guiñándole un ojo antes de salir de nuevo del cuarto. Heero sintió que apenas despertaba en ese momento y se asomó a la puerta antes de que Duo entrara de nueva cuenta al elevador.

–¿Adonde vas? –preguntó, su voz sonó más demandante de lo que había pretendido. Duo se volteó un tanto desconcertado.

–Pues, por ahí. Voy con "J", ¿lo recuerdas?, el chico del bar. –Heero únicamente lo miró, sin mover un músculo. Duo interpretó esto como una demanda de explicación y le contestó. –Antes de que tengamos que seguir en nuestro papel de mártires de guerra, voy a disfrutar un poco lo que tenemos de "paz" –dijo con algo de mofa. –Nos vemos, Noujiro –se rió afablemente y las puertas del elevador se cerraron frente a su sonrisa, sin que Heero pudiera hacer nada más. Cuando cayó en cuenta de que Duo se había ido, miró a ambos lados para comprobar que estuviera sólo. Y lo estaba, por suerte.

"Duo Baka, cuando regrese se la cobro" pensó. No le había dicho su nombre para que lo publicara a los cuatro vientos. Meneó la cabeza. "No tiene remedio".

Entró al cuarto, cerró la puerta y apretó el botón rojo que parpadeaba con urgencia. La pantalla se encendió y apareció Relena ojeando unos papeles en los que no se veía muy concentrada. Ahora estaba en su oficina y aun con el traje militar. Relena miró a la pantalla y sonrió dulcemente.

–Hola, Heero. –Saludó, dejando los papeles a un lado.

–¿Para qué querías verme? –preguntó como el témpano que era. Relena no se sorprendió. El tiempo que convivieron le había enseñado a no esperar grandes cosas de Heero. Al menos no hacía ella.

–Quería saber como estabas –contestó.

–Estoy bien. –Heero continuó hablando parcamente. Relena sonrió un poco más pero ahora la tristeza acompañaba su semblante.

–Veo que sigues molesto. –Heero no contestó nada esta vez. Dándole así la razón a Relena. –¿Qué te molesta más?, qué no te haya confiado lo del Proyecto Valkiria, o por… –Relena miró a Heero directo a los ojos, sin acabar la frase. No por que no pudiese, sino por que no sabía si Heero quería escucharlo. Ella lo tenía bien aceptado a esas alturas. Él, probablemente ni se hubiera dado cuenta.

–Las dos cosas derivan en lo mismo –contestó Heero con su mirada asesina, a la que Relena era inmune hace bastante tiempo.

–Si, puede ser –sonrió Relena y suspiró un poco. –Pero créeme, tenía mis motivos. Espero, los entiendas más adelante.

–Si no morimos primero –contestó Heero. Relena se asombró por la rudeza de la contestación. Se repuso de inmediato y respondió con su tono político.

–Esperemos que no, Heero. Sobretodo para ti, será mejor que así no sea –contestó con igual rudeza de tono, sin subir un ápice su voz. Heero no habló. Relena respiró. –No quiero discutir, Heero. Lo siento. Lo que dije fue con toda sinceridad, créeme. –Suspiró con cansancio. –Por el momento tenemos cosas más importantes ¿verdad? –Heero pensó lo mismo, no discutiría por algo así y menos en esos momentos que podría desatarse una nueva guerra. Heero murmuró un leve. –Si.

Relena quiso cambiar la conversación y acabar con aquella incomoda situación.

–¿Cómo están los demás? –preguntó casi, por mera diplomacia.

–Alertas. Wufei oculta algo, Duo está molesto aparentemente –dijo telegráficamente sin intención de decir más. Relena cambió su semblante a una leve muestra de curiosidad para después sonreír con gracia. Sobretodo, por el detalle de descripción hacia alguien. Por unos momentos se perdió en sus pensamientos y volvió a suspirar. Cada vez parecía que confirmaba más su descubrimiento y cada vez más se sentía segura de su decisión. Heero observo estos movimientos pero no hizo nada. Más por no saber que hacer, que por querer hacer algo. Relena volvió a mirarlo, regresando al mundo. –Ya veo. Wufei a cambiado bastante –comentó. Heero hizo un gesto con la cabeza, como diciendo "Y que lo digas", sin perder la seriedad de sus facciones.

–"Señorita, Relena, la…" –se escuchó una voz que provenía de algún lugar fuera de la pantalla. Relena asintió a alguien.

–Tengo que irme, Heero. Me alegra saber de ti. Nos veremos… Cuídense mucho –se despidió Relena y después de que Heero asintiera a su vez y musitara un "Adiós", apagó la comunicación.

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–¿Notaste el comportamiento de Heero?

–Si. Estaba distraído y más serio de lo normal.

–¿Serio?, ¿puedes distinguir cuando Heero no está serio? –Una suave risa le contestó.

–Igual que contigo, Trowa. Exactamente igual. –Trowa miró a Quatre sorprendido.

–¿A que te refieres? –preguntó con premura.

–Tranquilo. El que seamos pareja también influye, pero no me refiero a eso. Contigo es algo especial –comentó divertido Quatre, ante la aparente "indiferencia" de Trowa. –Me refiero a que sus actitudes son similares y además siento o dejo de sentir sus emociones. Por eso me doy cuenta, nada más –explicó Quatre mirando de nuevo donde los niños terminaban de jugar con la nieve que todavía se encontraba en la plaza. Él recargaba sus brazos en un barandal que rodeaba la plaza un desnivel arriba. El reloj que surgía como un pilar en el centro de la plaza, marcaba las 12,34 de la tarde.

–¿Crees que esté perturbado por esto? –preguntó Trowa dando la espalda a la plaza. Mira la calle por donde pasaban los pocos civiles que había y algunos soldados.

–¿Por los Gundam´s y todo esto de la Operación Valkiria? No lo creo… es algo más. –Trowa miró a Quatre.

–¿Relena?

–Ella es parte del problema si, pero no creo que sea lo más grave.

–Aunque no lo demuestre, seguramente le duele.

–No digo que no. Pero… yo en su lugar. No estaría tan tranquilo. Ni siquiera siendo él.

–No entiendo. –Ahora Quatre miró a Trowa y le sonrió.

–Para serte sincero. No creo que Heero quiera tanto a Relena como ella a él. –Trowa calló. Quatre continuó hablando. –Heero me contó que Relena lo había dejado. Y más que dolerle, le sorprendió. Según lo que contó.

–No me extraña. También creía que lo amaba como decía.

–No creo que no sea así. –Trowa le miró con extrañeza. Quatre sonrió nuevamente y citó: –"Si realmente le quieres déjale ir" versa un dicho.

–¿Lo dejó ir?

–Pienso que ella se dio cuenta de la verdad sobre Heero y no quería engañarse ella misma, ni a él. Por lo mismo le dio su espacio para que Heero lo descubriera también. El sentido de las mujeres hacia estas cosas es mucho más agudo que el nuestro –acabó declarando Quatre con una sonrisa un tanto afectada. Trowa no dijo nada, sólo encogió los hombros levemente. –Pero creo que hay algo más… –comentó nuevamente Quatre. Trowa meditó.

–¿No crees que sea el hecho de que puede volver a combatir?

–No. Combatir no es el problema, Trowa, tú y yo lo sabemos –negó Quatre.

–Es matar –completó Trowa, sin mirarle. Quatre volteó impulsivamente la cabeza hacia él. Después bajó la cabeza. A veces lo sorprendía la cruda franqueza de Trowa.

–Si, probablemente ese sea uno de los problemas más grandes –concluyó Quatre. Trowa entendió que ese no era el problema de Heero, pero no iba a indagar en más. Ya bastante sabía sin necesidad, no era quien para estar metido donde no le llamaban. Pero entonces se centró en otra cosa que le interesaba. Que sí le interesaba mucho más.

–¿Tú que piensas? –la pregunta fue suave. Quatre reaccionó con un leve respingo.

–La verdad es… Lo he pensando desde que Relena nos llamó –declaró. Trowa se giró y se colocó en la misma posición que Quatre, sobre el barandal, dándole así toda su atención. –Trowa, no me importa combatir. Sé que es necesario. Creo que es necesario. Pero, como tu dices, en un combate se pierden vidas… y no es la mía la que me preocupa. –Trowa frunció el ceño y miró al frente. Vio a los niños jugar en la plaza.

–Es por ellos –afirmó.

–Aunque suene egoísta, no. –Trowa miró a Quatre y descubrió su mirada azul fija en él. Se sorprendió.

–Quatre…

–Una vez te hice daño. –Quatre bajó la cabeza. –Hace poco estuve apunto de hacerlo de nuevo, aunque no estaba conciente de ello. –Quatre se refirió al problema que tuvieron con los P3*(3). –Y si voy a pelear, no se si pueda ocurrir de nuevo. Si no lo has notado, llega un punto dentro de las batallas que hemos vivido en donde no puedo controlarme y eso es lo que me da temor. –Un largo silencio se prolongó. El sonar del reloj retumbó en todo el nivel, los niños desaparecían de la plaza poco a poco. –No quiero lastimar a nadie. Me gustaría no hacerlo al menos, pero a veces pienso que para lograr lo que tanto queremos, no se puede evitar hacer daño. –Silencio. Miró hacia arriba, como si su mirada atravesara el techo, más allá del siguiente nivel, más allá de la cúpula de la base, como si mirara al cielo. –Mi temor, en realidad, radica en "¿hasta donde tiene uno permitido hacer daño para obtener algún beneficio, incluso aunque no sea para ti?" –Quatre hablaba en voz alta, pero Trowa sabía que no era para él. Aquella pregunta parecía un conflicto de hace mucho tiempo.

Trowa no estaba seguro de que pensar. Comprendía a Quatre y no lo culpaba de absolutamente nada; se lo había dicho miles de veces, aunándole palabras con sentimiento y esperando que de ellas surgiera una fuerza suficientemente consoladora para Quatre. Pero, Quatre era más duro con su persona que con cualquier otra. Sus errores le pesaban mucho más de lo debido y las palabras de Trowa no eran suficientes, o quizá a él era a quien no le pesaban tanto sus errores. Quizá su insensibilidad no le permitía culparse por esas cosas, sólo daba cabida a lo que sentía por Quatre. Eso y nada más.

Trowa sonrió para si mismo. Tal vez no entendiera a Quatre del todo, pero de lo único que estaba más que seguro, era de que lo amaba.

Casi no lo pensó. Dando una rápida mirada alrededor para comprobar su intimidad, pasó un brazo por los hombros de Quatre y lo acercó a él gentilmente. Quatre miró algo nervioso alrededor, pero sintiéndose solos, sonrió y volvió a mirar a Trowa para recibir un dulce beso en los labios.

Trowa sonreía viendo a Quatre, cuando terminó el dulce gesto. Y habló con suavidad cuando le dijo:

–Ahí precios que no son justos pagar, Quatre. Pero algunas veces, no se pueden evitar. –Quatre abrió sus ojos. Y Trowa pensó que de ese modo, su rostro daba la impresión de ser el de un ángel a punto de llorar. Pero Quatre no lloró, sino que mostró una tierna sonrisa, mezcla de agradecimiento y amor. Trowa respiró. Al parecer su respuesta había sido suficiente por el momento. Así que le vino a la mente otro problema.

–Sabes –dijo Trowa, cambiando de tema. –Por ahora tenemos otro problema inmediato de que preocuparnos. –Quatre no entendió a que se refería.

–¿Cual? –preguntó.

–La "pequeña fiesta" de Wufei. –Quatre ahora entendió a la perfección.

"… y una cosa más. Lleven a una pareja a la fiesta. Créanme que esa será su mejor protección" recordó las palabras que Wufei dijo antes de que salieran de la sala de juntas y las cuales quedaron como un enigma en el aire. –¿Pero que estará pensando ese sujeto? –preguntó molesto Trowa. Quatre se preguntaba lo mismo. Tendrían que solucionar ese problema en menos de tres días, suspiró.

Comenzaron a andar por la calle pegados al barandal, pensando en la solución. Y mientras se veían desaparecer a lo lejos, el humo de un cigarro salía de una esquina escondida del otro lado de la plaza donde estaba el gran pilar con el reloj en la punta. Unos dedos enguantados en fina piel de gamuza oscura sostenían el cigarro, para después llevarlo nuevamente a una boca con vil sonrisa dibujada, mientras echaba a andar a la oscuridad de aquel callejón.

–Que interesante –susurró con mofa. –Que interesante… *(4)

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No sabía como había llegado ahí. En realidad no lo había pensado. Pero ahora que lo analizaba, no era mala idea. Se acercó a la puerta y presionó el botón en la pequeña pantalla a un lado.

"Clave" se leyó después.

–Menelao. –La puerta se abrió después de una serie de seguros que se desactivaron al dar la clave.

Entró a una pequeña cabina. Otra puerta idéntica a la que acababa de pasar se veía delante. Caminó hasta ella y la puerta de atrás se cerró de inmediato, con el sonido de los seguros. Apenas y volteó la cabeza, la puerta tenía un sistema automático. Miró de nuevo al frente y volvió a presionar un segundo botón para la nueva puerta. Ésta no se abrió, sino que un vapor salió de las paredes inundando la pequeña cabina. Por instinto se llevó la manga de la chamarra a la nariz y boca y se puso alerta. El vapor continuó esparciéndose por unos segundos y lo único que pudo notar fue el cambio de temperatura del mismo. De pronto, dejó de salir y la puerta se abrió en ese mismo instante. Relajó su cuerpo, pero se cubrió los ojos. Una intensa luz entre plateada y dorada llegaba del otro lado de la puerta, junto con un inmenso calor.

–Adelante –dijo una voz del otro lado de la puerta. Entró y sintió que la chamarra salía sobrando por mucho en aquel lugar. El calor era insoportable a comparación de la temperatura exterior. Y el color brillante de las plantas, entre ellas resaltando el verde, era una abrumadora luminiscencia enteramente diferente al espejo de luz blanca que predominaba en el exterior de aquel domo. Si no supiera que éste tenía final, hubiera jurado que kilómetros interminables de plantas se extendían de donde estaba en adelante. Con la mayor velocidad con la que pudo vio de un lado, flores de todos los tamaños que el concebía, mas todas las formas y colores que podía imaginar. Del otro lado, vegetales, supuso. Formas y texturas, plantas que ni siquiera sabía que existían.

Toda esta variedad ordenada en geométricas estructuras de largas formas, que encajaban perfectamente unas con otras en diferentes niveles llenando todo el espacio del domo y cubriendo las paredes del mismo, con excepción del techo de donde provenía la fuerte luz que lo cegó al entrar. Algunas personas se encontraban en medio de aquella maravilla.

Como última impresión, se veía muy lejos, pero en lo que supuso era el centro del domo; una enorme columna de cristalina agua de donde salían radiales conexiones a cada una de las bases geométricas donde se cultivaban las plantas. Parecía una estrella alargada en medio del lugar.

Escuchó la puerta cerrándose tras él, giró la cabeza y pudo ver a la mujer que le había abierto. Una mujer más alta que él, unos dos metros con facilidad, de rubia cabellera recogida por completo y azules ojos. Vestía ceñido al cuerpo un traje azul claro con un cinturón, botas hasta las rodillas y guantes hasta los codos color negro. Lo mismo que llevaban todos a quienes vio regados en el mar de verde y color.

La mujer extendió el poderoso brazo y señaló un lugar entre las flores. Después, recogiendo una enorme bolsa de su lado se internó en el mar verde. Él caminó por el estrecho pasillo que le había indicado. Entre más se acercaba menos veía lo que creía le había indicado la mujer. De pronto, del lado contrario al que buscaba:

–Me alegrra verrlo, señorr Heerro. Quítese la chamarra o se enfermara de calor. Porr favorr, sígame, tiene que cambiarrse. –Cuando Heero dio vuelta se encontró con quien buscaba. Sophia Verliak. Vestida con el mismo traje azul de la mujer que le abrió, pero con los accesorios blancos. El dorado cabello recogido en una coleta de celestiales caireles. Los fierecillos ojos azules mostrando una leve sonrisa y comenzaba a caminar al centro del domo, a la columna de agua. –Mientras tanto medite la respuesta a esta pregunta. –dijo a Heero que comenzaba a quitarse la chamarra y seguirla. –¿Por qué las flores atraen a todos los seres vivos, pero sobretodo a los humanos?

(Continuará…)

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Nota de Autor:

1.- Se lee "Marios", con "r" gutural.

2.- No tiene nada que ver con la dichosa película, puedo asegurar que se me ocurrió primero. :P

3.- Hago referencia a una de las novelas secuenciada entre la serie y Endless Vlas. Más específicamente entre la Endless Vlas y Blind Target, novela que habla sobre los hechos que se viven después de la Serie y que es preámbulo de los Ovas. La novela a la que hago referencia específicamente es "Campo de batalla pacífica" Ambas novelas, tienen desenlace en Endless Vlas y dan argumento a las situaciones de cada piloto en los Ovas.

Para leer una "traducción" de las novelas: http:/ .com/ saori_00es2/ (Tienen que quitar los espacios)

4.- Estos detalles son importantes. Fijaos en ellos, por favor.

Reviews

DC. ¿Te gustó la sorpresa? Bueno, al menos es algo, ¿no? Aya Eiri. Me alegra que te gustara lo de perfume. Noujiro significa "Fuerza de vida", para que te des una idea. Si, los gundams son muchos, pero eso hace mas interesante el asunto, ¿no? Y los caps… sinceramente no tengo idea de cuantos van a ser. Starlighnorain. Te gustó lo que subí? Nos estamos viendo. Shinigamihan. Prometo habrá más escenas entre Duo y Heero. Mai Maxwell. Sip, misterioso el asunto pero se pondrá mejor. Gracias por tu animo. Forfirth Greenleaf. Sip, habrá más Heero/Duo y más adelante quedarán claras tus dudas sobre los gustos de cada quien, gracias. Mili Maxwell. Jaja, si, en cierto sentido Heero es muy tímido, entenderás el final no te preocupes. Y si, la conversación es una mezcla de alegría y tristeza, pues creo que así es la vida de nuestros chicos. Mastu. Que alegría que siguas leyendo. Prometo aclarar tus dudas con el transcurrir de la historia que no descuidaré aunque me tarde años, lo juro. Muchas gracias por leerme de nuevo. Y gracias por todos los animos. Suky. Nada de eso, me encantó tu review. Y me encanta aun más que te gusten mis personajes. (Si, Heero es cute)

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