III – Llega la Sección Especial 6

El primer pensamiento de Nanoha fue que había escogido un mal lugar para dormir. Abrió los ojos lentamente y observo a su alrededor sin comprender ¿En qué momento había salido a tomar una siesta en el techo? Sentía un líquido caliente gotear por su frente y desliase hasta el suelo, trato de levantarse pero el cuerpo se le resintió de inmediato. Tenía varias heridas abiertas y golpes por todo el cuerpo. Su Barrier Jacket estaba destrozada y hecha girones, Raising Heart seguía en su mano pero parecía a punto de quebrarse en pedazos ¿Cómo había pasado aquello?

Un aullido agónico la regreso por completo al presente y los recuerdos volvieron en tropel. El ataque de los seres de máscaras blancas, la transformación de Ulquiorra y su fuerza abrumadora, el intento por disparar un Starlight Breaker y como todo desapareció al ser tragado por la oscuridad. Nanoha intentó ponerse de pie nuevamente, ignorando el dolor y haciendo que más sangre brotara de sus heridas pero no se detuvo hasta que consiguió erguirse, usando a su dispositivo como un bastón para apoyarse.

—Raising Heart… ¿Estás… bien…?—preguntó Nanoha con voz rasposa mirando a su dispositivo. Tenía grietas por todo su marco y claramente le faltaban pedazos aquí y allá. La joya roja de su centro resplandeció brevemente.

All… Ri… ght Mas…ter.

Nanoha contuvo el aliento, y se llevó a Raising Heart cerca del pecho. Su dispositivo estaba cualquier cosa menos bien. La maga se quitó un poco de sangre de los ojos que manaba de una herida en su frente, tenía que descubrir donde se había metido su enemigo antes de que…

—Sobreviviste, Nanoha Takamachi—La voz de Ulquiorra era tan fría y distante como siempre. Nanoha alzó la vista para ver al Arrancar descender junto a ella sus alas negras expandiéndose y cubriendo su limitado campo de visión—Evitaste mi Cero Oscuras disparando ese ataque a medio cargar. Si te hubiera dado de lleno habrías muerto. Es impresionante, considerando que eres humana. Pero parece que eso es todo lo que tenías ¿No? Una lástima.

Nanoha quiso replicar pero le falló la voz. Su enemigo tenía razón. Se había descuidado y ya no tenía fuerzas para moverse, solo estar de pie frente a él requería casi toda la vitalidad que le quedaba. Había perdido. Ulquiorra camino hacia ella lentamente, una lanza de energía se materializó en su mano y el Arrancar la movió hacia adelante para dar el golpe final. Nanoha cerró los ojos y esperó el golpe.

Protection—se escucho la voz de su dispositivo.

— ¡Raising Heart!—Nanoha abrió los ojos justo cuando la barrera se hacía trizas. Su dispositivo finalmente cedió y se partió por la mitad, con la joya de su centro apagándose del todo. Con tenue resplandor la Barrier Jacket se disolvió en el aire y Nanoha cayó al suelo de rodillas en su uniforme blanco y azul al perder su punto de apoyo, sujetando los restos de su dispositivo con fuerza.

—… ¿Así que aun tenías algo de vitalidad?—Ulquiorra miró brevemente a Raising Heart—parece que esa cosa tiene mente propia. Debe estar preocupado por ti… algo absurdo, desde luego.

Ulquiorra levantó la lanza para golpear de nuevo "Se acabó. Ahora no podre detenerlo" pensó Nanoha, esta vez mirando como la lanza recorría la distancia para atravesarle el pecho, justo a la altura de su esternón "Lo siento Hayate-chan, parece que esta vez fracase en mi misión. Fate-chan, Vivio creo que esta vez no podré regresar a casa…" las lágrimas anegaron sus ojos volviendo borrosa su visión, pero no lloraba por ella si no por Fate, Vivio y todos aquellos a quienes dejaba atrás. Aun quería luchar pero ya no podía siquiera moverse.

La punta de la lanza recorrió la distancia que los separaba en cámara lenta. Nanoha casi podía sentir la energía de la misma destrozando su cuerpo pero la lanza nunca llegó a tocarla.

Sonic Move—La voz masculina y cibernética interrumpió el silencio.

Nanoha se vio envuelta en un resplandor dorado y sintió como la levantaban, haciendo que el ataque de Ulquiorra se estrellara contra el suelo donde solo unos segundos antes había estado. A través de la neblina de sus lágrimas pudo reconocer a su salvadora. El corazón de Nanoha dio un vuelco de alegría y tuvo ganas de volver a llorar, pero de felicidad esta vez. Ya que no hacia ni un minuto que pensaba que nunca volvería a verse reflejada en esos amables ojos borgoña, ni escucharía la voz o sentiría el cuerpo de su dueña.

—Fate-chan—susurró Nanoha recostando su cabeza contra el pecho de la maga de negro.

—Lo siento, Nanoha, nos tardamos mucho—dijo Fate mirándola con preocupación, pero arreglándoselas para sonreírle—no te preocupes, ya has hecho bastante. Nosotros nos encargaremos ahora.

— ¿"Nosotros"?—preguntó Nanoha sin entender. Fate aterrizó y la recostó con delicadeza contra una pared.

—Sí, todos hemos venido, Nanoha-chan—intervino otra persona.

— ¡Shamal-san, Hayate-chan!—Nanoha sonrió, pero un mal movimiento le recordó sus heridas y se le borró la expresión. Shamal se arrodilló junto a ella y comenzó a tratarla de inmediato.

—Tuviste una pelea difícil, Nanoha—dijo Hayate sujetando su báculo dorado en una mano y el Tomo del Cielo Nocturno en la otra—Descansa aquí, nos ocuparemos de él.

Sobre sus cabezas retumbó el brillo verdoso de una explosión.


Ulquiorra deshizo su arma y se quedó mirando la dirección por donde había desaparecido su oponente. "Muy rápida. Mi Pesquisa no puede seguir esa clase de técnicas, si me hubiera atacado…" pensó el Arrancar "Poner el bienestar de los compañeros por delante de destruir a tu enemigo. Típico de los humanos". Ulquiorra dio un paso para seguir las magas que se le había escapado pero una sombra apareció sobre su cabeza.

¡Gigant Hammer!

Un enorme martillo descendió sobre el Arrancar. Sin inmutarse Ulquiorra levantó la mano y atajó el golpe, que formó un pequeño cráter a su alrededor debido a la fuerza del impacto. Enarco una ceja al ver que quien le atacaba era una niña de unos 9 años, vestida de rojo. Ésta por su parte lo miraba con furia, empuñando su arma con mucha más fuerza de la necesaria.

—Tú…—ella le habló despacio. Como si le costara elegir las palabras—Tú fuiste quien lastimo a Nanoha ¿Verdad?

— ¿Y qué con eso?—replicó Ulquiorra sin alterar la expresión— ¿Estás molesta conmigo por herir a tu compañera? Si quieres culpar a alguien, culpa a tus líderes que no enviaron a alguien competente a hacer su trabajo.

La pequeña guerrera de rojo pareció molestarse aún más. Él por su parte se limitó a empujar el martillo con fuerza para alejarla. La niña retrocedió en el aire y se preparó para atacar otra vez. Moviendo su extraño dispositivo y creando un triángulo mágico en el aire.

— ¡Graf Eisen! ¡Raketen Form!

¡Explosion!

El dispositivo con forma de martillo cambio de apariencia y la niña de rojo activó el ataque. Comenzó a girar a alta velocidad y se arrojó contra Ulquiorra para atacarle con el martillo. El Espada la esquivó con el Sonido y se colocó tras ella sin problemas.

Luz de la Luna.

La jabalina de energía chocó contra el martillo cuando la niña se giró para defenderse pero la fuerza del ataque creó una fuerte explosión que rompió la cabeza del martillo y la derribo de los cielos.

—Patético…

¡Shiden Issen!

Ulquiorra conjuró una nueva lanza al ver a otra maga aparecer frente a él blandiendo una espada envuelta en llamas. El golpe de las dos armas resonó en todo el campo de batalla envolviendo al Arrancar en una ola de fuego que pasó a su alrededor sin penetrar su Hierro. El Arrancar se limitó a mirar a su nueva oponente con curiosidad. Era una mujer con el pelo rosa y unos intensos ojos azules.

—Siguen apareciendo una tras otra—dijo simplemente—Comienza a resultar molesto.

— ¿Puedes decir eso cuando estás en riesgo de que te corte un brazo?—dijo ella manteniendo la presión en su arma—Soy la Teniente de la Sección Especial 6, Signum ¿Tu nombre?

—…Ulquiorra Cifer—contesto él luego de una breve pausa.

—Te vez fuerte—dijo Signum rompiendo el contacto y retrocediendo en el aire—En lo personal me hubiera gustado tener una batalla uno a uno, pero me temo que eso no podrá ser ¿No es así, Testarossa?

—Capitana de la Sección Especial Seis, Fate Testarossa Harlaown—una maga rubia apareció detrás de Ulquiorra sujetando un dispositivo negro en forma de hacha—le sugiero que arroje su arma y se rinda ahora.

Ulquiorra se limitó a mirarlas a ambas pero la situación había cambiado. El reiatsu del último de los Hollows desapareció y con esto todos los soldados de la base y los recién llegados convergieron en su persona, rodeando al Arrancar por todas direcciones.

Frigid Dagger—varias dagas de color azul claro rodearon por completo el cuerpo de Ulquiorra. Este ni siquiera parpadeó cuando vio a la autora del hechizo—Soy la comandante Hayate Yagami. Ya ha escuchado a mis subordinadas, está es su última oportunidad para obedecer.

"La mayoría son solo basura, pero estas tres podrían ser un problema" pensó Ulquiorra paseando la mirada por los soldados "En cualquier caso no es mi misión derrotarlas" El Arrancar liberó la energía de su lanza y con un resplandor negro y verde volvió a sellar los poderes de su zampakutō, envainado la katana lentamente. Las oficiales parecieron relajarse un poco pero ninguna bajó su arma, al menos tenían cierta dosis de sentido común.

—Szayelaporro—llamó Ulquiorra antes de que nadie agregara nada más.

El otro Arrancar apreció de la nada en medio del campo de dagas que rodeaba a su compañero como si siempre hubiera estado allí. Todos parecieron alarmarse con su presencia, preparándose para cualquier clase de ataque.

— ¿Qué sucede Cuarta?—inquirió el peli-rosado ignorando a sus enemigos y sacudiéndose el cabello con despreocupación—estoy obteniendo muy buenos datos…

—Has tenido tiempo de sobra ¿La tienes?—interrumpió Ulquiorra.

—Claro, la misión… si tanto te interesa aquí lo tango—Szayel Aporro sacó una pequeña esfera resplandeciente de su bolsillo y se la mostró.

—La misión fue cumplida con éxito. Nos retiramos—dijo Ulquiorra.

— ¿Quieren escapar?—inquirió Fate levantando a Bardiche. Los demás la imitaron, haciendo aparecer varios círculos mágicos a su alrededor—No crean que los dejaremos huir.

—Lo dices como si tuvieras algo que hacer al respecto—replicó Szayelaporro. Miró al cielo y sonrió—Ya es hora.

— ¿Qué es eso?

Un enorme Garganta, casi como si alguien estuviera cortando el cielo por la mitad, se abrió sobre los presentes, rasgando un vacío de oscuridad. De la abertura salieron varias figuras negras gigantesca. Los Menos Grandes lanzaron una serie de aullidos espeluznantes con un enorme ojo amarillo a sus espaldas. De entre ellos surgió una especie de prisma de luz que cayó desde las alturas y envolvió a los dos Arrancares.

— ¡No escaparan!—Hayate agitó la mano y los demás también liberaron sus hechizos.

La magia golpeo las paredes de luz pero sin causar ningún daño.

—Es inútil—dijo Szayelaporro acomodándose las gafas—Esto que ven aquí se llama Negación. En el mismo momento en que la luz nos envolvió nos convertimos en seres inalcanzables para ustedes. Estamos como en otra dimensión, aquí no pueden tocarnos. Hasta la vista… magos.

Soltó una risilla maliciosa y se tapó la boca con la mano. Ulquiorra lo ignoró y su mirada se dirigió hacia abajo, chochando con la de Nanoha que seguía la acción desde el suelo.

—Adiós, Nanoha Takamachi—dijo Ulquiorra sin dejar de mirarla—Realmente resultaste ser una persona de lo más interesante.

Ella no pudo responder ya que en ese momento las garras blancas de los Menos Grande los recibieron y el Garganta se cerró, como si nunca hubiera estado allí.


Y finalmente la conclusión. He de decir que me divertí escribiendo este fic y espero que haya resultado una lectura agradable. Cualquier clase de comentario es bienvenido y si les gusto recomiéndenlo a sus amigos (Si no les gusto recomiéndenlo a sus enemigos, para que sufran un rato). En fin, si los he entretenido esa fue mi recompensa, si los he ofendido les pido perdón.