¡Ohayo, Pocco! Este capítulo me costó mucho trabajo, realmente fue duro porque estoy en un limbo personal por ahora del que tengo que encargarme.

Alguien que le diga a diosito que si me va a querer desarrollar mi personaje al menos que me dé un novio, no pido mucho, nada más alguien que se parezca a Jacaerys Velaryon, o a Rengoku Kyojuro o mínimo a Levi Ackerman.

Hay un capítulo especial que sigue de este donde subí algunos dibujos además de datos curiosos sobre el fanfic (me habría gustado subirlo también en FF-net o Ao3, pero el tema de cómo subir imágenes siempre es un problema, por lo que sólo estará en Wattpad hasta nuevas noticias).

May hizo otro fanart del capítulo anterior. ¡Dibujo a Vaggie con el pequeño Tabris! Es tan bonito que lo puse de fondo en mi laptop. Gracias, May, me haces creer en dios


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Capítulo Ocho

Ingratitud

"Yo creo que nada sucede por casualidad. ¿Sabes qué? En el fondo las cosas tienen su plan secreto, aunque nosotros no lo entendamos".

—Carlos Ruiz Zafón.

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No es la primera vez que Rosella piensa que Vaggie es una mujer extraordinaria. En el pasado solía pensar que era hermosa, muy inteligente y responsable, con una sutil inclinación a mostrar su amabilidad a quienes amaba y en quienes confiaba.

—Un poco más de maquillaje y podrías pasar por un payaso, dulzura —dice Bethesda con una sonrisa prepotente mientras ella, Vaggie y Rosella terminan de prepararse en el cuarto que Vaggie dispuso para ellas.

—¿Te preocupa te robé el papel? —responde Vaggie con tono indiferente, colocándose labial rosa pastel que queda perfectamente con su tono de piel—. Descuida, Bethesda, no importa cuando lo intente nunca me saldrá natural como a ti.

Actualmente Rosella puede decir que también admira la templanza que el carácter de Vaggie ha adquirido pues si Bethesda le hubiera hablado así hace ocho años, habría recibido un insulto en español y una amenaza a punta de lanza.

Esta noche asistirán a una cena con Mammon para esclarecer el incidente en Loo Loo Land, al menos es lo que le han dicho a ella. Sin embargo, luego de tanto tiempo conviviendo con los aristócratas, sabe que puede haber más cosas detrás de esta invitación. Las tramas políticas no son su fuerte, pero de lo que sí está segura es que algo ha cambiado de manera radical desde que Tabris despertó sus poderes. Si hay una cosa que ella entiende es que en el infierno el poder es la regla y Tabris más que nadie tiene que demostrar que está a la altura de su estatus como príncipe.

El niño ha cambiado mucho en estos meses, se desenvuelve con más naturalidad con las personas aunque también es reservado con algunos de sus pensamientos y no se acerca fácilmente a alguien (ha aprendido la lección), ha hecho más amigos, y por consecuencia, Rosella también. Sinceramente es algo que la mosquea un poco, el hecho de que los huéspedes no le hayan dado la oportunidad de demostrar que ella también es capaz de cambiar y mejorar y que lo permitieran sólo porque Tabris les inspiró hacerlo, no es por sentirse opacada o por sentirse menospreciada por su amigo, es sólo… que parece que nunca es suficiente. Rosella es consciente de sus cualidades y sus defectos. Nunca pretenderá fingir que es una buena persona, pero que en su pasado haya sido una embustera con falta de empatía no significa que se le tenga que etiquetar de por vida, después de todo, sus errores son niñerías comparados con los verdaderos crímenes que a muchos han traído aquí al infierno.

Rosella mira a Vaggie para despejarse de pensamientos tan oscuros, su tía se ve hermosa con su corto cabello plateado pulcramente peinado y el elegante vestido negro que ha elegido para esta noche. Rosella quiere un glow-up como ese, para que la gente a su alrededor comprenda que realmente puede ser mejor. No es que la opinión de otros le importe solamente no quiere sentirse aislada y sola en un sitio en el que está lejos de tener oportunidades para alcanzar un estatus elevado.

A pesar de lo que la gente cree sobre ella, Rosella no quiere subir a la cima por motivos superficiales, ama el lujo y lo extravagante y glamuroso, y sin duda no teme derrochar miles de dólares en sus gustos, pero eso no es todo, es una parte nada más. Se trata de una cuestión de supervivencia, estar en lo alto equivale a estar en un pedestal intocable del que nadie va a derribarte, donde nadie puede tratarte como le dé la gana sin sufrir las consecuencias. Lo más cerca que ha estado de ese pedestal es por sus relaciones con seres importantes en el infierno (Charlie, Alastor, ahora con Tabris y Vaggie), una mera probada, pero ha sido suficiente para despertar en ella un hambre atroz.

—No, dulce niña, suelta tu cabello —indica Bethesda caminando detrás de Rosella—. Es una cena informal, no hay necesidad de tanto adorno.

—Es la última tendencia de la temporada —indica Rosella permitiendo que la mujer la peine aun si no puede evitar erizarse cuando sus finos dedos tocan su cabello para deshacerlo. Si fuera otro demonio, Rosella habría encajado sus filosas garras hasta desgarrarle la piel, tal como está ahora no está segura que hacer eso sea lo más inteligente. La advertencia de Penuria siempre está presente en su mente, Rosella no va a dejar que su temperamento le consiga una muerte prematura a manos de Bethesda von Eldritch.

La mujer mayor se ríe como si hubiera dicho el mejor de los chistes y rápidamente da un nuevo estilo al cabello de Rosella que termina acentuando magníficamente sus mejillas.

—Si aprendes algo de mí que sea esto —dice Bethesda rozando el cuello de Rosella con sus dedos para luego descansar sus manos sobre sus hombros—. Nosotros nos seguimos tendencias, las imponemos.

Rosella hace un gran esfuerzo por no estremecerse. Bethesda no está intimidándola intencionalmente, se trata de su presencia nada más. Es un demonio de la más alta clase por lo que es inevitable sentirse aprehensiva cuando está cerca de ella.

Cuando Rosella asiente para confirmar que ha entendido Bethesda la deja ir. Rosella se obliga a mantener los brazos a los costados de su cuerpo e ignora la sonrisita maliciosa de la princesa Urania (seguramente piensa que Bethesda la ha regañado).

Lelo, lelo, te lo meyeces —murmura la pequeña búho.

Rosella reprime las ganas de sacarle la lengua (Urania odia que lo hagan). La niña no tendría que estar aquí para empezar, se supone que pasaría la semana con su abuela Stella, pero recientes conflictos con los Goetia pusieron fin a sus planes (como se está volviendo usual). Rosella puede entenderlo, es decir, en el pasado sus padres pidieron a Vaggie y Charlie que la cuidaran mientras ellos salían para atender "asuntos de adultos" durante horas, incluso días.

—Lamento que Bethesda sea tan difícil, Ro, puedes peinarte como quieras —le dice Vaggie poniéndole una mano sobre el hombro.

—Está bien, mi cabello se ve bien así también —no tenía caso discutir o quejarse (no al menos mientras Bethesda estuviera cerca, ya luego Rosella chismearía con libertad mañana)—. ¿Ya casi es hora?

—Bethesda no nos dejará salir hasta asegurarse que nuestra ropa esté coordinada, espero que no tarde demasiado —le aprieta los hombros y le brinda una sonrisa conciliadora—. Por ahora te recomiendo relajarte un poco. Me llevaré a Urania para que tengas unos momentos a solas, ¿está bien?

—Gracias, tía.

Bethesda sale de la habitación para ir con su esposo, hijo y nieto, mientras Vaggie convence a Urania de que podrá presumir su vestido a Tabris cuando el niño esté listo. Rosella las observa irse por el pasillo hasta que las pierde de vista, luego se da la vuelta y se dirige hacia la sala común. Ahí está Penuria arreglando el moño en la cabeza de Plaga.

—¿Pero se ve bien? —pregunta Plaga a la pequeña guardaespaldas medusa que no parece afectada por su hedor y apariencia—. ¿Lo acomodaste como se debe?

—El príncipe Tabris podría hacer esto, pero te niegas a que lo haga así que no te quejes —responde Penuria indolente.

La imagen de la cucaracha produce nauseas en Rosella, el recuerdo de su verdadera forma está grabado permanentemente en su cabeza como para que un detalle tan pequeño como un moño lo mejore. Rosella no le diría nunca a Tabris lo feliz que estuvo esos meses en los que Plaga se recluyó en su guarida maloliente, había estado tan contenta de no cruzarse con ella que casi logró olvidar su existencia. Tabris le contó cómo consiguió que volviera a salir hace un mes y sinceramente fue la primera vez que Rosella odió el buen corazón de su amigo. ¿Cómo es posible que Tabris se preocupara por una criatura tan horrenda? ¿Acaso no es capaz de ver lo que realmente es? El único alivio que Rosella tiene es que la cucaracha no se comporta tan apegadamente con Tabris como antes.

—Listo, ya está —anuncia Penuria acomodando el moño finalmente. Plaga asiente y se gira para salir de la sala usando una ruta diferente a donde está Rosella—. Ya puedes venir, Ro, Plaga no volverá hasta que sea momento de partir.

Penuria se ha convertido en una confidente para Rosella, con quien comparte chismes, bromas y anécdotas y, cuando Tabris está ocupado en sus clases o haciendo sus deberes, es con quien pasa la mayor parte del tiempo. Rosella no está segura si eso las hace amigas, pero quiere creer que sí, que ha sido capaz de establecer un lazo tan importante con otra persona sin la intervención de nadie más.

—Te ves muy linda, Ro —dice Penuria cuando Rosella entra en la sala—. Ese collar queda perfectamente con el vestido.

—Es bueno saberlo —es un vestido con un corte muy audaz, que deja ver el costado de una de sus largas piernas y los hermosos tacones altos que Tabris le había comprado la semana pasada. La tela es seda rojiza a la que se le ha cosido un elaborado patrón en el escote, por lo que queda perfectamente con el collar que adquirió en Loo Loo Land y que Rosella lleva siempre a pesar de que no combina con casi todo su guardarropa, y no, no es porque quiera restregarle a cierta niña búho que ella y Tabris comparten un juego de joyería o porque Urania había llorado desconsoladamente cuando Rosella y Tabris se negaron a quitarse el collar y el anillo, sino porque la pieza es bonita—. Estoy un poco nerviosa.

—Hmm, sobreviviste a tus primeras vacaciones con los von Eldritch, lo harás bien.

—Mammon es un demonio muy importante, ¿verdad?

—Es un príncipe como Seviathan y Tabris.

—Lo que pasó en Loo Loo Land es sólo una excusa, ¿cierto? —medita Rosella torciéndose los dedos. Un hábito que ha adquirido recientemente y que le arruina la manicura a veces.

—¿Y si es así, qué vas a hacer? —cuestiona Penuria. Rosella se encoge ante su tono, sabe que no está burlándose de ella sino solamente dejando en claro un hecho—. Nuestro príncipe tiene un deber que cumplir, moverse entre las intrigas políticas y estrategias de otros demonios es parte de ello. Tiene que aprender a hacerlo.

—Es un niño.

—Y se convertirá en un demonio formidable a su tiempo. No te preocupes por él, Ro, es capaz de lidiar con lo que sea que venga —hay una inflexión en su voz que le indica a Rosella que hay algo más detrás de esa afirmación—. Además no estará solo cuando eso pase.

—Por supuesto, Penuria. Tabris y yo siempre seremos amigos. Él nunca estará solo mientras yo esté aquí.

«Oh, dulce chica, aún crees que te permitirán quedarte», piensa Penuria con cierta amargura.

—El señorito tiene que hacer aliados con los demonios de su nivel, una alianza puede convertirse en un pilar de apoyo importante en una situación crítica. Por ejemplo, si Tabris estuviera en una situación como la de la princesa Urania, sus contactos podrían significar la diferencia entre un desastre o una solución.

—Pensé que el problema de la niña-pollo se trataba meramente de un asunto familiar.

—Es algo más serio. Los Goetia son una de las familias más grandes de las familias reales infernales. Sus miembros son demonios con grandes poderes y habilidades que han mantenido en alto el apellido por generaciones. A diferencia de los Morningstar y actualmente de los von Eldritch, el contacto que ellos han tenido con los pecadores es casi nulo. El príncipe Stolas tuvo una aventura como un imp hace años, pero incluso eso llegó a su fin por la intervención de autoridades de más nivel dentro de la familia. Los Goetia no permitirán que nadie inadecuado se les una. Ahí es donde el asunto se complica, debido a unos problemas internos, la línea de sucesión cambió radicalmente. La princesa Octavia es sólo una de las muchas princesas Goetia, no le correspondía más que heredar el deber de su padre, pero debido a lo anterior, ahora es la segunda en la línea de sucesión.

—Es decir que después de su padre, ella se convertirá en la cabeza de su familia.

—Para fortalecer su posición, Paimon, su abuelo, arregló un compromiso con otra familia. Su nieta se casaría con el hijo de uno de los duques principales en el infierno, lo que habría significado una influencia y poder importantes para los Goetia. Este plan se fue por el desagüe cuando la princesa Octavia se embarazó de una pecadora y lo mantuvo en secreto hasta que dio a luz a la princesa Urania.

—¡Oh sí, ahora lo recuerdo! Los noticieros hicieron muchos reportajes al respecto.

—Los Goetia no estaban nada contentos de que ventilaran su problema y trataron de disminuir el daño, lo que no fue nada fácil considerando que la mismísima Stella Goetia era quien ofrecía información a los medios.

—Pero hay algo que no entiendo, Penuria. Para cuando Urania nació, Tabris ya tenía casi tres años, ¿por qué los Goetia hicieron tanto escándalo si ya había un niño que nació de un príncipe y una pecadora?

«Esta chica es más inteligente de lo que cree que es. Ha hecho una excelente pregunta», y entre las tres sirvientas de los von Eldritch, Penuria es la única que conoce la verdadera identidad del padre de Tabris además de lo que ocurrió en el juicio de hace cuatro años, pero ella es una profesional. Si sus amos decidieron compartir esta información con ella, Penuria no violará su contrato. Rosella nunca se enterará por ella cuál es la verdad.

—Cuestión de enfoque, supongo —dice la medusa guardaespaldas, encogiéndose de hombros—. El problema empeoró cuando Octavia quiso casarse con la pecadora, pensando que eso disminuiría las tensiones. Como puedes imaginarte, no fue así. Al final gracias a la intervención del príncipe Stolas, pudo negociar un pacto con Paimon, el jefe de los Goetia, para convencer a la familia que la princesa Urania no se convertirá en un obstáculo para sus planes.

—¿Es como lo que sucedió con Tabris? ¿Una prueba para asegurarse que es útil para su familia?

—Tuviste razón al mencionar a Tabris antes, la noticia sobre su segundo despertar ha recorrido cada círculo del Infierno hasta los lugares más recónditos. No hay nadie que no conozca su nombre y quiénes son sus padres. Puede que Paimon tenga ciertas reservas hacia su bisnieta, pero sin duda está interesado en su posible potencial.

—Pero no hay garantía de que ella haga lo mismo que Tabris.

—No —responde Penuria con sinceridad—. No hay estadísticas en las que apoyarse tampoco, lo que pasó con él puede ser más bien un milagro, pero es algo que a Paimon y a los Goetia no les importa. Lo último que supe es que su abuela Stella le pidió a su hermano Andrealphus que organizara un escenario donde el "padre" de Urania fuese asesinado ante sus ojos.

—¡Eso es horrible!

—E innecesario —contempla la medusa para confusión de Rosella—. Urania no ha tenido demasiado contacto con su padre, salvo algunas visitas que no han tenido el resultado que la princesa Octavia esperaba. Sin apego, no hay manera en que la muerte de alguien pueda afectarle, quizás le cause un shock ligero, pero nada más. Además considerando que la organización de demonios especialistas fue destruida por el príncipe Seviathan, los Goetia tendrán que recurrir a algo más.

—¡Pero Urania no ha cumplido siquiera seis años! ¿Planean comenzar un despertar tan temprano?

—Sí, es por eso que los von Eldritch tuvieron que hospedar esa primera vez a la princesa, porque Andrealphus, su tío abuelo, envió asesinos a sueldos para secuestrar a su padre. Si no hubiera sido por la princesa Octavia, quizás lo habrían logrado, gracias a ella Molly está a salvo.

—¿Molly?

—Así se llama el padre de Urania —informa Penuria esperando que conecte las pistas que le ha estado dando estos últimos meses. No es su asunto y debe mantenerse neutral, pero Rosella le agrada así que quiere mostrarle que tiene más familia aparte de sus padres. Angel dejó de contactar a sus hermanos hace muchos años, para mantener lejos de su hija sus antiguos conflictos familiares.

—Es un nombre lindo —dice Rosella ajena a todo el problema. Penuria desiste por el momento—. Pero todo esto explica muchas cosas, la verdad me siento un poco mal por Urania.

—Aun así no vas a intentar llevarte bien con ella, ¿verdad? —Penuria evita agregar "sin importar lo similares que sean sus historias".

—¡Por supuesto que no! ¡Esa niña me declaró la guerra la primera vez que nos conocimos! —bufa—, pero ahora la entiendo. Urania estuvo aislada los primeros años de su vida, sin amigos o familiares con los que hablar es algo duro, ¿sabes? No hay nada más doloroso que creer que estás sola.

Penuria no tiene la oportunidad de ofrecerle algunas palabras de ánimo cuando los von Eldritch bajan hacia la sala común. Rosella admite que son un cuadro pintoresco, cada uno vestido elegante y llamativamente, incluso le han puesto a Merope un vestido azul con holanes y un bonito moño con un zafiro en su cabeza. Tabris se adelanta a su familia para ponerse frente a Rosella, con su camisa índigo de mangas abombadas y una elegante corbata en el cuello, lleva puesto el sombrero de Seviathan que ha sido modificado de color para que combine con su ropa. El niño se inclina ante ella, Rosella le ofrece su mano para que él pueda depositar un beso.

—Se ve magnífica, mi señora —dice Tabris. No agrega "esta noche" como dicta el protocolo, porque para él no hay día en que Rosella no se vea espléndidamente bien—. Es usted una alabanza a la belleza y a la gracia, si se me permite expresar estas atrevidas palabras.

Rosella sabe que eso último es algo que Fredrick le pidió que dijera, seguramente aprovechándose de la inocencia de su nieto. Rosella no se le reprocha y disfruta esta pequeña interpretación de cortesías y modales que ha comenzado a jugar desde hace un mes.

—Las permito, mi buen señor —da un asentimiento con la cabeza levemente—. Y si las palabras atrevidas están permitidas, debo decirle que usted también luce muy guapo y elegante.

Sus manos están entrelazadas cuando ambos se ríen de su juego. Por un momento el mundo se reduce sólo a ellos dos… hasta que el chillido agudo de Urania le pone fin. La dulce búho ha saltado en medio de ellos para adueñarse del brazo de Tabris. Su piquito está torcido en una mueca de desencanto y mira a Rosella como si hubiera cometido un crimen de odio. Al lado de ella, Merope muerde la orilla del vestido lila con telarañas y estrellas bordadas de Urania, para castigarla por haberlos interrumpido tan groseramente.

¡Ño, ella no se ve monita! ¡Yo chi, yo chi! —exclama Urania—. ¡Tabish me dijo que yo choy monita, no tú!

—Urania —le llama Tabris hasta que consigue que los múltiples ojos de Urania le miren—, escúchame, por favor, ella también es mi amiga y yo no…

¡Ño, ella no lo es, yo choy la amiga de Tabish!

Tabris suelta un largo suspiro. Si Urania no se tranquiliza ahora se mantendrá así todo el viaje y probablemente también durante la cena. Eso no es aceptable para él. Tabris debe calmarla, ella es su amiga y no quiere que la pase mal.

—Fuiste a la primera a quien halague —le recuerda con calma—, te dije que tu vestido se ve bonito y que tú luces encantadora.

Urania hace un mohín mientras una leve vergüenza calienta sus mejillas. Tabris siempre ha sido amable con ella, sin importar cuanto Urania lo haya atosigado con sus rabietas y estallidos de enojo. Cualquiera se habría hartado de ella (como su abuela Stella o el tío Andrealphus), pero Tabris no lo ha hecho. Tabris es su primer amigo, quien siempre le sonríe y le explica las cosas con paciencia como su madre y su abuelito Stolas. Urania sabe que no es la damita perfecta por mucho que Stolas le haya enseñado a decir sus cortesías, y por lo tanto, no es alguien a quien sea fácil tratar.

Urania no sabe muy bien qué sucede con su familia, pero sí que algo está pasando y tiene que ver con el hecho de que su madre insista tanto en que Urania conviva con su "padre". Su madre intentó muchas veces concertar reuniones entre padre e hija que terminaron en un completo desastre porque para Urania la presencia de Molly es similar a la de una visita molesta que no se va. Molly es buena, pero mira a Urania con nerviosismo, como si estuviera cerca de un animalito raro y peligroso que la va a morder (probablemente lo haga si Molly vuelve a intentar tratarla como tonta). Es su "padre", pero Urania no entiende para qué lo necesita ya que lo único que causa son problemas.

«Es sólo hasta que tu abuelo y yo hablemos con la familia sobre Molly», le dijo Octavia tratando de consolarla con besos y abrazos, la primera vez que la envió con los von Eldritch. Urania se aferró al cuello de su madre y le pidió que no la dejara, que no necesitaba tener un padre si significaba que Octavia la mandaría lejos. «No, eso no está bien, mi pequeña lechuza, toda niña necesita a su padre, ya lo verás, una vez que le des una oportunidad a Molly se ganará tu corazón».

Cuando Molly está en casa los ojos de su madre brillan inmensamente con algo que Urania no sabe qué es, el abuelo Stolas jura que es amor ("¿Qué puede saber alguien que engañó a su esposa y que ni siquiera pudo mantener una relación estable con su amante sobre el amor?", dice Stella cuando está a solas con Urania). Su abuelita también dice que la idea de Octavia sobre casarse con Molly es ingenua o que todo se solucionaría si Stolas tuviera los pantalones bien puestos para hacer lo necesario (aunque Urania no sabe que tiene que ver la ropa de su abuelo con esto).

Urania entiende pocas cosas, no entiende muchas más, pero sí entiende que Tabris von Eldritch es alguien a quien no quiere perder.

—Mis sinchelas disculpas por mi compotamiento, mi prwncipe —trata de decir las palabras con tanta claridad como puede. Es evidente que aún no puede pronunciarlas bien, pero la intención es lo que cuenta porque tanto Rosella como Tabris la miran con asombro—. No ha sido apwopia-… adecuado de mi parte.

Urania muestra su mejor reverencia, esperando que su amigo la acepte de nuevo. Por dentro Urania quiere retractarse, sacarle la lengua a Rosella y quedarse con Tabris.

—No hay nada que disculparse —dice Tabris sonriéndole con orgullo, con una señal de su mano le pide a Mero que suelte el vestido de la búho. Mero lo hace para demostrar que tiene mejores modales que la niña. Tabris levanta su brazo y se lo ofrece a Urania—. ¿Me haría el honor de ser mi acompañante esta noche, princesa Urania?

La princesa acepta enseguida, su carita brillando con alegría ante los ojos resignados de los espectadores. Rosella se encoge de hombros y opta por llevarse a Mero, quien rebuzna indignadamente por la facilidad de su dueño para perdonar la impertinencia de Urania. Con este episodio culminado, es hora de que partan hacia el territorio de Mammon.

Han adquirido un nuevo auto al que Penuria le ha hecho modificaciones para que Plaga pueda manejarlo, suben a éste sin gran ceremonia. Tabris y Urania comparten asientos mientras Rosella se conforma con sentarse en la parte trasera. No la excluyen del todo, al menos no Vaggie y Seviathan que procuran pedirle su opinión o hacerle una que otra pregunta. Fredrick y Bethesda se abstienen de hacer sus usuales comentarios ponzoñosos, ya que Tabris ha aprendido a captarlos cuando lo hacen y no se siente cómodo de que sus abuelos hablen tan descortésmente hacia Rosella o hacia su madre.

Plaga los lleva velozmente hacia su destino.

Rosella escucha a Fredrick mencionar que pronto Tabris y Urania conocerán la Ciudad de la Ilusión, una extensa fortaleza que está bajo el control de Mammon, localizada en el Anillo de la Avaricia, aunque en realidad es más atinado decir que la ciudad se extiende es todo el anillo. La Ciudad de la Ilusión es llamada así porque sólo aparenta ser.

—¿Aparenta ser? —repite Rosella sin poder evitarlo cuando Fredrick les está explicando.

—No es algo fácil de entender, lo admito —medita Fredrick sosteniendo su mentón—. Oh pero una vez lo veas, lo entenderás.

Efectivamente es así.

La ciudad es como cualquier otra que Rosella haya visto en cuanto a estructura, pero cuando se acercan se da cuenta que hay algo peculiar en su aspecto. Los edificios están hechos de oro que brilla tenuemente ante la luz que ofrecen las pocas lámparas en las calles, pero aunque eso la sorprende no la cautiva. Hay algo en esto que… la repele. Llámalo intuición o simple precaución, pero conforme Plaga conduce por las avenidas tapizadas de adoquines metálicos hay algo que le pide alejarse de ahí.

Hay demonios viviendo en esta ciudad, pero mientras más los observa Rosella menos quiere quedarse. Su aspecto es casi humano de no ser por la deformidad en sus rostros —algunos ni siquiera tienen la cara completa, como si alguien se las hubiera arrancado—, están torcidos y tienen la piel de un tono rojo oscuro. Lo más aterrador es cuando detectan el movimiento de la limosina y los siguen al punto en que se unen en una masa considerable detrás de ellos.

Rosella mira hacia Tabris y parece que el niño también se ha dado cuenta porque le envía una señal silenciosa para que Rosella no baje a Mero de sus brazos cuando salgan del auto. Rosella sostiene mejor a la cerdita percatándose que incluso ella parece aprehensiva.

El auto se detiene frente a la entrada de un edificio alto con un rótulo brillante que indica que es un hotel. Hay una luz blanca iluminando la entrada, pero no hay ningún rastro de los imps que usualmente se encargan de cuidar los autos de los huéspedes.

Plaga es la primera que baja y les abre la puerta a los pasajeros. Rosella es la última en salir y cuando lo hace se arrepiente al instante de haber puesto los pies fuera del auto. El aire alrededor es opresivo y pesado, no tiene un aroma desagradable, pero Rosella lo percibe nauseabundo, como si algo simplemente no estuviera bien. Ella mira a su alrededor y siente un escalofrío profundo en su espalda.

Los demonios de la ciudad rodean la periferia, como aves de rapiña esperando el momento oportuno.

Plaga cierra la puerta del automóvil con fuerza, haciendo que Rosella brinque un poco. La cucaracha no se ve alterada por la masa de demonios a su alrededor y se desplaza en un instante hacia la pared del hotel para treparse, pero antes de irse Plaga voltea hacia Rosella. Los dos ojos oscuros reflejan la figura delgada de la chica haciendo que se sienta incómoda y vulnerable. ¿Llegaría el momento en que Plaga la mataría? ¿Bethesda y Fredrick ordenarían que se la comiera cuando decidieran que no la querían cerca de su nieto? ¿Tabris o Vaggie la detendrían?

—Deberías meterte ya —dice Plaga.

Rosella parpadea confundida, pero enseguida nota que es la única del grupo que todavía permanece en la calle. Esto le parece extraño, no le pareció que se hubiera distraído tanto tiempo. En sus brazos, Mero se remueve con insistencia y eso hace que Rosella decida darse la vuelta para dirigirse hacia el hotel.

—No les des la espalda —advierte la cucaracha haciendo que Rosella se detenga.

—¿A quiénes? —pregunta Rosella.

Una de las largas antenas a punta a la multitud de demonios que se ha acercado un poco más a Rosella en cuanto ella les ha dado la espalda. ¿Cómo pudieron acercarse tanto sin que escuchara el sonido de sus pisadas?

—A las legiones —responde Plaga con tono indiferente.

Rosella reconoce esa palabra. Tabris le habló sobre ellos en una ocasión, cuando le contaba sobre la historia de su familia. Las legiones son ejércitos de demonios de elite bajo el mando de los príncipes, duques y condes. Justo en ese momento se siente un poco estúpida por no haberle tomado la debida importancia a la información que Tabris comparte con ella. Lo mejor que puede hacer ahora es aceptar el consejo de Plaga y meterse al edificio.

Rosella camina hacia atrás con la vista fija en las legiones. Conforme más las observa su apariencia le parece más desagradable, son cadáveres con la piel pegada al hueso, algunos tienen cara con ojos negros y pupilas blancas, otros sólo tienen la parte de la mandíbula dejando ver el interior de lo que resta de su cabeza… aunque se acercan no traspasan el límite que marca la luz en la entrada así que debe tratarse de una luz especial que los mantiene a raya.

Mientras la luz esté prendida Rosella y Mero están a salvo.

La luz se apaga repentinamente.

En cuestión de un parpadeo, las legiones se abalanzan hacia ellas haciendo horribles ruidos… Rosella estira su mano hacia la correa sujeta en su pierna derecha debajo de su vestido, donde está el mazo de cartas especiales que Husk le dio para que se defendiera, pero no está segura de poder con tantos oponentes a la vez.

Una docena de ojos aparecen construyendo una barrera alrededor de Rosella y Mero. Las legiones chocan con ella, tratando de llegar a su objetivo rasgando y golpeando sin cesar, sus chillidos furiosos estremecen a Rosella.

—Así que esto es a lo que se refería el príncipe Mammon con insubordinación en las legiones.

—¿Tabris? —susurra Rosella observando con ojos sorprendidos al niño. Tabris está detrás de ella, sus cuernos están alargados y sus ojos han adquirido una tonalidad rojiza más oscura con círculos blancos en sus escleróticas, el símbolo pintado en su rostro brilla de un tono claro, y aunque no está totalmente en su forma liberada, su presencia es igual de intimidante.

Tabris chasquea los dedos de su mano derecha. Sus ojos se deforman hasta abrirse como si fueran enormes bocas con colmillos que despedazan a las legiones como si fueran tijeras cortando papel. No es un espectáculo bonito, Rosella recuerda el día el accidente y retrocede con miedo.

La mano de Tabris que alcanza su muñeca la detiene. Ella mira hacia abajo y se encuentra con su mirada, una mirada que nunca ha dejado de ser calmada y amable.

—¿Estás bien, Rosella? —él le pregunta con delicadeza. Ella se obliga a asentir, si bien se siente todavía atemorizada está mucho mejor de lo que estaría si Tabris no la hubiera salvado—. Lo lamento, creo que olvidé mencionar que las legiones son capaces de hipnotizarte si las miras directamente.

—No, tú no olvidaste decírmelo, fui yo quien no tuvo cuidado —ella se inclina hacia él para acariciarle el rostro—. Gracias por salvarme.

—Noté que no habías estabas con nosotros, pero pensé que era porque siempre revisas tu maquillaje antes de entrar a cualquier lugar —dice Tabris mientras la abraza abruptamente. Él se ha vuelto más abierto a expresar su afecto a través de contacto físico, pero es la primera vez que la abraza tan fuertemente—. No debí dejarte atrás.

—No, Tabbie, esto no fue tu culpa —replica Rosella tomando su cara entre sus manos. Él se ve mortificado—. Tú te ofreciste a escoltar a Urania, así que no tenías por qué estar al pendiente de mí.

—¡No es así, siempre voy a estar al pendiente, Rosella, eres mi amiga! —declara fervientemente—. Además fue descuidado de mi parte traerte aquí sin protección adicional, las legiones no son demonios a las que se pueda tomar a la ligera.

En eso no puede contradecirlo. Ella mira hacia los cadáveres destrozados cubriendo el suelo, no siente ningún pesar por lo que les sucedió. Si las legiones la hubieran atrapado lo que le habrían hecho no sería ni la mitad de horrendo. A diferencia de los otros residentes del infierno, las legiones existen por y para pelear, no tienen otro propósito y el hecho de que vivan en una ciudad no indica que la usen como lo harían los pecadores. La Ciudad de la Ilusión tiene ese título por brindar la idea de que es una ciudad funcional con ciudadanos comunes, pero las legiones no hacen nada más que caminar por las calles sin objetivo alguno. Otra diferencia radica en su núcleo, las legiones no tienen alma y se sostienen por pura energía demoniaca, y buscan y atacan cualquier ser que contenga un alma.

Mero es quien rompe la tensión del momento dándole a Tabris un besito en la mejilla. Él sonríe y la toma entre sus brazos dándole caricias en su trompita.

—Oye, P-Plaga se fue hace rato —menciona Rosella no porque la cucaracha le preocupe sino para asegurarse que no estará cerca de ellos—, ¿crees que esté bien? Digo, sé que es fuerte y aterr-… e impactante, pero creo que hasta ella tendría problemas para lidiar con estos tipos.

—Padre trajo a Plaga precisamente por lo que es —responde Tabris y Rosella entiende perfectamente a lo que se está refiriendo. Plaga es una prisión viva para las almas inocentes dentro de ella. Si las legiones cazan almas, entonces Plaga es la carnada ideal para ellas—. Antes de venir aquí el príncipe Mammon informó a nuestra familia de las redadas que algunas legiones llevaron a cabo en ciudades cercanas.

—Pero creí que no podían salir del Anillo de la Avaricia —repone Rosella poniéndose de pie y aceptando la mano que Tabris le ha ofrecido para escoltarla.

—Es por eso que el asunto es tan serio —explica Tabris—. Las legiones sólo pueden ser comandadas por la alta aristocracia del infierno.

—¿Es decir que los von Eldritch también tiene legiones bajo su mando?

—Por supuesto —responde con naturalidad. A veces es difícil para Rosella olvidar que su amigo es un príncipe, ya que no se lo imagina liderando legiones de demonios en una guerra—. Mi abuelo está tan intrigado por esto como el príncipe Mammon, así que ha venido para discutir un plan de acción para averiguar lo que está pasando.

—Y estoy honrado de que los von Eldritch muestren una buena disposición para tratar el problema.

La luz de la entrada vuelve a prenderse. Como si fuera algún agente corrosivo, los restos de las legiones se disuelven en el suelo hasta desaparecer, pero eso no es lo que roba la atención de Rosella sino el demonio alto que aparece en la entrada del hotel. Tiene la cara alargada con un mentón puntiagudo y mejillas delgadas, no tiene labios así que sus encías y dientes funcionan como boca. Su piel es de una tonalidad carmesí oscura y sus ojos son totalmente negros, tiene el cabello de un tono purpura opaco de donde nacen dos cuernos negros de carnero. Él viste una túnica blanca ceremonial bordada ricamente en oro, guantes largos y negros cubren sus brazos y un gran pendiente antiguo le cuelga del cuello, es mucho más alto que el papà de Rosella.

Es el príncipe Mammon, un ángel caído como Lucifer, representante del pecado de la avaricia, el demonio de la riqueza y la injusticia, quien tiene la importante tarea de custodiar a las legiones.

—Pido una disculpa por lo que sucedió, príncipe Tabris —dice Mammon poniéndose frente a la pareja, agachándose un poco debido a la diferencia de altura—. Estos edificios no han recibido manteniendo desde hace muchos siglos, ya que ningún trabajador aceptaría venir aquí con facilidad. Yo traté de arreglar esta lámpara que brinda luz angelical, pero como verás, ¡no soy un buen electricista!

—¿Luz angelical? —Rosella mira la lámpara que ha empezado a parpadear intermitentemente.

—La luz angelical es similar a la luz divina —le explica Tabris a Rosella—. Las criaturas divinas emiten una luz natural que puede lastimar, debilitar o hasta matar a los demonios dependiendo del nivel que tengan. La luz de los serafines o querubines podría debilitar a príncipes y duques, ni que decir de lo que haría a demonios menos poderosos.

—Pero yo soy un demonio, ¿por qué yo no terminé como esas cosas?

—La luz angelical está hecha exclusivamente para matar a las legiones, es por eso que dispuse de un poco de ella para esta ocasión. Dentro del hotel cada lámpara está embutida con esa luz haciendo de este edificio temporalmente impenetrable para las legiones —responde Mammon—, así que no tienes nada que temer, jovencita. No hay lugar más seguro en esta ciudad que este hotel.

Su tono es seguro, pero Rosella ha aprendido a ser precavida. Desconoce si la luz se apagó por coincidencia o por otra razón, por lo que toma las palabras de Mammon por lo que son: palabras vanas. En cuanto ese pensamiento pasa por su mente Rosella nota que Mammon le dirige una sonrisa engreída que la pone nerviosa.

—Ah qué malos modales tengo —dice Mammon inclinándose hacia Rosella para tomarle la mano para darle un beso—. Me presento, soy el príncipe Mammon, y tú debes ser Rosella Dust, la acompañante del príncipe Tabris.

Rosella sabe que "acompañante" no es la palabra que Mammon iba a utilizar. Ella es muy consciente de lo que puede significar que alguien como ella esté a una familia como los von Eldritch.

—Es un placer conocerlo, príncipe —responde Rosella absteniéndose de decir bien el cumplido. Ciertamente está comenzando a cansarse de que crean que pueden insultarla sólo porque no está a su nivel—. ¿Pero está bien que esté aquí y haya dejado a sus demás invitados atrás?

Mammon suelta una risotada escandalosa. Siempre es entretenido toparse con jóvenes con una actitud ligeramente prepotente, hacen más fácil el deshacerse de ellos sin ningún remordimiento. Evidentemente no tocara a Rosella frente a Tabris, ya que el chico parece muy apegado a ella y no quiere iniciar un conflicto con él.

—El príncipe Tabris es mi invitado de honor, Rosella, mi deber como anfitrión es asegurarme que esté bien y cómodo —responde Mammon—. Es el primer soñador nacido en siglos, después de todo.

—¿Soñador?

—Oh nada que deba agobiar tu cabecita, jovencita —le da unas suaves palmaditas en la coronilla de la cabeza—. Hay asuntos más importantes que el príncipe Fredrick, su familia y yo discutiremos en la cena. Los problemas con las legiones, negocios entre nuestras empresas, la fomentación del príncipe Tabris cuando llegue a la edad adecuada, etc.

De entre esas cosas Rosella conoce algo por lo menos, sobre todo la fomentación. Es una costumbre en el infierno en las familias aristócratas que un demonio mayor tome como pupilo al hijo de otra familia, para encargarse de completar su educación antes de presentarse oficialmente ante la sociedad demoniaca.

—Volvamos adentro, príncipe Tabris —indica Mammon sin incluir a Rosella a propósito—, su familia debe estar preocupada por usted.

—Ven, Rosella —le ofrece su mano, ya que por su diferencia de alturas es imposible que puedan tomarse del brazo apropiadamente. Ella evita mirar con desprecio a Mammon y fuerza una sonrisa para Tabris para que no vea lo irritada que se siente—. Por cierto, príncipe Mammon, entiendo que los aristócratas están acostumbrados a tratar a las personas debajo de su estatus como si no importarán, pero le pido que se abstenga de dirigir ese trato a Rosella.

Mammon mira al niño sonriendo provocativamente. Tabris no está haciendo una solicitud de un capricho infantil, sino está demandando que se le obedezca. Esto es… más que entretenido. Este chico recientemente despertó sus poderes en un segundo despertar, además de ser un soñador reconocido cuyas habilidades están ahí para ser exploradas y explotadas. Mmm, Mammon supone que puede brindar algunas concesiones.

—Por supuesto, príncipe Tabris, este incidente no volverá a ocurrir —le asegura—. Ahora entremos.

Cuando finalmente dan paso al interior, Rosella echa un último vistazo hacia atrás. La luz de la entrada se ha apagado de nuevo, por lo que las legiones se han acercado a la puerta de cristal. Sus ojos negros con pupilas blancas siguen la figura de Rosella, así que ella prefiere dejar de mirar. La recepción de este hotel es extravagante, las paredes están tapizadas con oro y joyas de múltiples colores que brillan con la luz de las arañas de cristal que cuelgan del techo. Pasan rápidamente por un corredor con grandes ventanas a un costado desde donde se puede ver un jardín bien cuidado, donde abundan varias fuentes que escupen agua rosada.

El salón que Mammon preparó para la cena es una bóveda circular inmensa con ventanales con cristales de colores y un techo hechizado para que asemeje una noche llena de estrellas. La iluminación es cálida lo que termina por darle un ambiente privado e íntimo. Los invitados ya están sentados disfrutando de algunas copas de vino servidas por los familiares de Mammon, unos sirvientes creados con su poder.

—Perdonen la demora, pero parece que la querida amiga del príncipe Tabris tuvo un percance. ¡Nada de qué preocuparse! Nuestro invitado de honor demostró estar a la altura de su reputación —hay una mesa rectangular, en la que Mammon toma asiento en una orilla. En la otra está Fredrick con Bethesda sentada a su derecha, ambos asienten con orgullo evidente—. Su habilidad es interesante, ¿es cierto que la ha heredado de su madre?

—Así es, príncipe Mammon —responde Seviathan. Él y Vaggie están sentados a la izquierda de Fredrick, así que Tabris toma su lugar correspondiente al lado de su madre mientras que Rosella tiene que hacerlo junto a Urania— y también es hábil con la lanza. Mi esposa asegura que podrá superarla a ella dentro un par de años.

—¡Ah sí, que Lady Vagatha es capaz de usar una lanza de exterminador! —sonríe plácidamente—. Muy bien, excelente, ¿entonces debo suponer que el entrenamiento del joven príncipe va bien?

La conversación fluye con calma a partir de ese momento. La cena abre con una ensalada de verduras rojas, verdes y moradas que Rosella nunca ha visto nunca, lleva una guarnición de champiñones cocidos y aderezados y cubitos de queso esparcidos. Bueno, al menos puede probarla (no quiere hacerlo) para decidir si le gusta o no (probablemente termine odiando la ensalada, ella es muy quisquillosa con la comida). Da una probada a las verduras y no saben tan mal, al menos no contienen veneno o están echadas a perder.

No hay mucho que Rosella pueda aportar a la conversación, por lo que casi no habla. No está acostumbrada a guardar silencio, pero cree que es una buena oportunidad para practicar. Luego de lo que pasó con Tabris, los padres de Rosella se empeñaron en que aprendiera "trucos de supervivencia". Angel le enseñó varias cosas del "negocio familiar", por lo que ella aprendió a usar armas de fuego así como a negociar, mientras que Husk la adiestró en los juegos de azar, pero no solamente cómo hacer trampa, sino también como leer a los demás jugadores. Las sesiones con Husk son extremadamente exhaustivas para Rosella, su padre no tiene misericordia y no la deja ir hasta que no haya leído bien los gestos de los personajes de las películas que la obliga a ver.

Es esta última habilidad la que permite a Rosella descubrir las miraditas que Mammon da a Tabris, a ella misma y a Urania. El demonio no es obvio, pues a Rosella le llevó varios minutos darse cuenta de esto, pero una vez descifra su patrón es imposible no verlo. Rosella entiende que Mammon esté interesado en Tabris, incluso en Urania, ¿pero en ella también, cuando ha quedado claro que no la considera siquiera lo suficientemente importante para dirigirse a ella? Rosella decide qué pensará sobre eso después, cuando no esté cerca de Mammon pues él parece poder leer las mentes y definitivamente ella no quiere que lea la suya, por lo que se obliga a divagar en sus pensamientos llenándolos de un montón de cosas triviales.

—¿Eh? —dice ella mientras parpadea con confusión. Al parecer divagó tanto que no notó que le hicieron una pregunta.

—Decía, joven dama, que me gustaría saber sobre tus padres —dice Mammon con una sonrisa encantadora. Los sirvientes están sirviendo el postre, un delicioso pastel de chocolate con grandes fresas decorándolo—. Últimamente los niños del pecado han ganado cierta fama y debo admitir que siento un poco de curiosidad hacia ellos.

—¿Planeas integrarlos al ejército de Satán? —cuestiona Fredrick con cierto escepticismo. Él y su esposa continúan investigando a los niños del pecado, y están seguro que Mammon no sabe nada al respecto, por lo que deben fingir cierto desinterés.

—Bueno, estos niños sin duda podrían convertirse en una fuerza considerable para nuestras tropas.

—Lo dudo —dice Bethesda dando un sorbo a su champagne—. De todos modos, eso no es importante por ahora. Rosella, querida, te hicieron una pregunta, es de mala educación no responder.

Rosella sonríe escondiendo las ganas que tiene de arañar la cara engreída de Bethesda.

—Bueno, mis padres se llaman Husk y Angel Dust —contesta—. Mi padre tiene un bar donde mi papà trabaja como mesero de vez en cuando. El bar es bastante popular entre los locales y mi padre pudo abrirlo gracias a la ayuda de la princesa Charlotte.

—Husk, Husk… mmm, ¿no es ése el nombre de una de las marionetas del Demonio Radio? —inquiere Mammon. Rosella aprieta las manos en cuanto escucha el insulto hacia su padre—. Como sea, no es eso me importe en realidad, lo que me interesa es saber por qué un demonio contratista como Alastor no ha cobrado el precio por sus servicios.

Rosella se siente confundida, ¿de qué está hablando? Ella conoce que la relación entre su padre y Alastor es la de socios/amigos, pero no cree que es de lo que Mammon están hablando. Por la reacción de Rosella a Mammon le queda claro que ella no es consciente que es parte de un contrato de magia; siendo el demonio de la avaricia, los ojos de Mammon pueden ver las líneas de contrato, es decir, puede identificar quien está marcado. Rosella está rodeada por símbolos vudú y la marca del Demonio Radio en ella. Seguramente Fredrick y Bethesda también lo han notado, y Seviathan lo hará una vez tenga más experiencia (ver estas líneas no es fácil para quien no tiene ojos entrenados).

—Oh creo que pude confundirme un poco, olvida lo que dije —dice Mammon despreocupadamente—, pero me gustaría saber más sobre tus padres. Ya que el príncipe Tabris heredó más de su madre, pienso que lo mismo puede aplicarse contigo.

Rosella decide no indagar en este percance, así que se limita a responder lo que le piden. Cuando terminan el postre, Mammon los invita a pasar un tiempo agradable en una de las salas.

—Si lo desean, los más jóvenes pueden ir a explorar el edificio para que no tengan que aburrirse oyendo cosas de adultos. Seguro que encontrarán algo interesante, pero deben permanecer adentro. No puedo asegurar su integridad si salen del hotel.

—Yo los cuidaré, Vaggie —le dice Rosella a su tía.

—Lo sé —Vaggie se inclina hacia Tabris y le da su habitual beso en la frente—. Diviértanse un rato.

—Lo haremos, madre.

Cuando los tres dejan atrás a los adultos, Vaggie sabe que ha llegado el momento que Mammon ha esperado. La cena fue una cortesía, lo que le interesa al demonio no es que alguien pague por lo que pasó en Loo Loo Land sino conocer a Tabris personalmente.

—Vuestro príncipe es verdaderamente un prodigio, príncipe Seviathan, Lady Vagatha —ofrece Mammon tras chasquear los dedos para servir más copas con champagne—. La manera en la que manejo a las legiones fue impresionante. No había visto tanto talento desde el despertar de la princesa Charlotte o de la difunta princesa Hellsa. Seguramente estarán interesados en buscar a alguien preparado para pulir sus habilidades.

—¿Y debo suponer que usted es ese alguien, príncipe Mammon? —cuestiona Seviathan con media sonrisa—. ¿Es esto lo que usted ha perseguido todo este tiempo? Aunque debo admitir que agradezco que no haya sido del todo directo, la comida fue realmente buena.

—Desde ese juicio he pensado mucho sobre su hijo. Un soñador no es algo con lo que cualquiera pueda lidiar.

—Volvemos a lo mismo, príncipe Mammon —pronuncia Vaggie—. ¿Usted cree que puede brindar lo que Tabris necesita? Nos han llegado peticiones del príncipe Belcebú, así como de Astaroth y muchos otros, todos ellos demonios de alto perfil como usted. Prometen hacerse cargo de Tabris, pero no dicen nada de lo que ganan por hacerlo.

Mammon está complacido con sus palabras. Sin duda se ha convertido en una buena consorte, lo que sólo demuestra más el gran atino que han tenido Fredrick y Bethesda al haberla integrado a su familia.

—Un soñador es un milagro aunque sea un tanto irónico que yo utilice esa palabra. Si Tabris controla su habilidad para soñar será capaz de manejar la realidad misma, de construirla a su voluntad.

—¿Es eso siquiera posible?

—El último soñador fue asesinado antes de que pudiéramos usar sus sueños, pero el primero de ellos pudo mover los hilos del destino burlando el mandato de dios.

—¿De qué está hablando exactamente?

—¿Ha oído la expresión que dice que todo comienza por un sueño? Pues es más real de lo que cree. El primer soñador nació de la primera pareja de humanos creada por dios, usted debes saber quién es, Lady Vagatha, después de todo fue asesinado por su hermano por esa misma razón.

—¿Abel fue el primer soñador?

—Debió ver lo sorprendido y orgulloso que estaba Dios de él, realmente se puso como un pavorreal presumiendo a todo aquel que quisiera o no escucharlo sobre su hijo prodigo… hasta que dejó de parecerle fabuloso. Como soñador Abel fue capaz de ver en lo que la humanidad se convertiría, lo que le haría Dios a esa humanidad… Abel quiso evitarlo, soñar con otro camino, y a nuestro querido padre no le pareció. Consiguió que Caín matara a su hermano y así se deshizo de la primera amenaza a su reinado.

—Espera, ¿me estás diciendo que el mismo Dios, ese ser todopoderoso que dicen está lleno de amor y compasión hacia todos, hizo que Caín asesinara a Abel?

—El sistema está corrupto y eso es porque quien lo creó lo es también —dice Mammon—. No voy a decir que nosotros somos los buenos porque evidentemente no es el caso, pero tampoco somos los únicos malos en el juego. Paraíso e Infierno son distintos nombres para la misma cosa.

Vaggie se queda en silencio con lo que escucha. No sabe si es una jugarreta de Mammon (duda que el demonio conozca los planes que tiene para Tabris), pero ha logrado inquietarla. Siente a Seviathan apretarle disimuladamente la mano y Vaggie se obliga a relajarse. No puede echarse para atrás por un inconveniente de que no está segura que sea verdad.

—En cualquier caso eso no responde las dudas de mi esposa y yo —retoma Seviathan—. ¿Qué pretende ganar al tomar a nuestro hijo como pupilo?

—Mis preocupaciones son sinceras, príncipe Seviathan, eso puedo asegurarlo. Cuando informé a su familia sobre lo que está ocurriendo con las legiones no estaba siendo dramático. He cuidado de ellas por miles de años y hasta ahora han comenzado a actuar extraño, y pienso que tiene que ver con que las almas de niños del pecado que han reencarnado aquí.

A diferencia de las almas que en el cielo que tienen un ciclo común de vida-muerte-reencarnación, las legiones son almas de pecadores que fueran asesinadas en el infierno, como tal están destinadas a renacer ahí, pero el proceso es distinto. La transformación les quita su núcleo, el centro de sus almas y los convierte en algo hueco. Son títeres de los demonios aristócratas por esta razón, ya que lo único que los sostiene es la energía infernal. Pero algo ha cambiado en los últimos años. Las legiones se han movido a lugares a donde no deben ir por su cuenta sin haber recibido la orden de nadie, y su número se ha incrementado.

—Hice un registro detallado sobre eso —dice Mammon mientras muestra los números en papel—, y los números sólo coincidieron cuando incluí a los niños del pecado que han muerto desde hace 16 hasta la fecha, es decir, que el número de legiones ya no sólo incluyen almas pecadoras sino también de niños del pecado.

—¿Qué averiguaste con esto? —pregunta Fredrick intentando sonar casual, aunque está sumamente interesado en lo que Mammon ha descubierto.

—Que estos niños nacen con alma —responde Mammon—, justo como los humanos.

La noticia es impactante para Fredrick y Bethesda que dejan ver su conmoción porque es evidente que se ha convertido en un tema verdaderamente importante de golpe.

—Pero los humanos son las únicas criaturas que poseen un alma, el regalo de dios para su mejor creación —dice Bethesda con tono cuidadoso—. Serafines, querubines, arcángeles, ángeles, incluso demonios puros, podemos jactarnos de nuestro poder y de nuestra energía, pero no de tener un alma como tal. Por lógica los hijos de pecadores tendrían que ser más como nosotros, que nazcan con alma significa…

—Significa que hay algo más en este asunto que sólo el capricho de dios al otorgar la capacidad de engendrar a los pecadores —sentencia Fredrick—. Es un gran problema.

—Me alegro que pensemos igual, colega —asiente Mammon—. Por eso es vital estudiar la situación desde diversos ángulos. Así que, incluso si no soy quien fomentará a Tabris, por lo menos deseo que su familia y yo nos unamos en esto.

Vaggie nota que sus suegros están considerando el asunto con seriedad. Posiblemente no le darán una respuesta hoy a Mammon, pero quizás en el futuro lo hagan y sea una propuesta afirmativa. Estas cosas han logrado ponerla nerviosa pues dejan al aire muchas preguntas que nunca consideró antes precisamente porque no tenía el conocimiento de ellas. Se maldijo por ser tan ingenua y creer que los problemas que enfrentaría estarían relacionados sólo con Charlie, Alastor y el hotel.

Seviathan volvió a apretar su mano y Vaggie ya no pudo evitar dirigirle una mirada.

Los ojos carmesí de su esposo emiten el consuelo que él no puede dar físicamente. No está sola en esto, tiene que recordarse. Seviathan ha estado con ella todos estos años, así que Vaggie no se desanimará fácilmente.

—¡Awww, el amor juvenil es algo tan inusual de ver por aquí! —pronuncia Mammon—. Por la forma en que comenzó su matrimonio no creí que ustedes fueran tan apegados el uno al otro, pero supongo que estar ocho años juntos puede obrar milagros en las personas adecuadas. Supongo que no debería tomarles más tiempo a ustedes dos traer a otro príncipe von Eldritch al mundo.

Vaggie se siente como si un balde de agua fría le cayera encima.

—Será más pronto de lo que imaginas —dice Bethesda con la tranquilidad y seguridad de alguien que sabe que sucederá. Ignora la leve mirada mortificada de Seviathan y procede a agregar con una sonrisa—. Además, ¿quién dice que debe ser un príncipe? Una linda princesita estaría bien.

—¡Ah las viejas costumbres! —asiente Mammon comprensivo—. Bueno eso romperá las esperanzas del resto de los demonios con hijas, seguramente esperaban casar a una de ellas con su nieto.

Vaggie tiene el cuerpo paralizado y la mente en blanco. Muy lentamente acude a su cabeza una multitud de retazos con información que la hacen conscientes de lo que Bethesda ha querido decir.

Otro hijo.

Ellos quieren que Vaggie se embarace de nuevo.

Le toma un monumental esfuerzo actuar con naturalidad, escusándose para ir al baño a refrescarse. Ignora la expresión de Seviathan o la sonrisa complacida de Bethesda, para alejarse de ahí porque acaba de recibir una noticia de la nunca se preparó a escuchar. Camina hasta detenerse en un pasillo solitario con ventanas abiertas que permiten recibir el aire impregnado de aroma de flores del jardín. A lo lejos escucha las risas de Tabris, Rosella y Urania, seguramente están allá explorando, pero Vaggie no tiene la fuerza para asomarse.

Camina otro poco más, pero repentinamente sus piernas no pueden sostenerla y se desliza al suelo. Su cuerpo tiembla y siente que el mundo da vueltas.

«Con razón aceptaron el trato de Lucifer», sin importar cuanto Fredrick y Bethesda lo quisieran, Tabris no es hijo de Seviathan. Vaggie se había obligado a no abrigar ninguna esperanza de una aceptación total, así que por ese lado no se siente decepcionada, aun así enterarse hasta ahora que los von Eldritch esperan que dé a luz a otro niño es un golpe de que no puede recuperarse de inmediato, ¿Seviathan lo sabía también? Vaggie recuerda que unos meses después de dar a luz él intentó acostarse con ella, pero él desistió cuando ella se negó y no volvió a hacerlo, ¿pero si fue sólo para engañarla y que bajara la guardia?

—Eres tan dramática, Vagatha —la voz de Bethesda la trae de vuelta a la realidad. Su inescrupulosa suegra la observa de pie con ojos indiferentes a su agonía—. Eres una chica lista, creí que para estas alturas habrías descubierto que no dejaremos que nuestra sangre se pierda.

Vaggie resopla burlonamente y mira con furia a Bethesda.

—Sí que son un par de cabrones de mierda. ¿Acaso creen que después de lo que pasé, les diría: "Está bien, hagámoslo"?

—No uses ese tono tan irrespetuoso conmigo. Después de todo, nosotros hemos cumplido brindándote protección, comida y estatus. ¿Es tan difícil para ti retribuirnos todo lo que hemos invertido en ti?

—¡Ja, como si ustedes no tuvieran una deuda hacia mí! ¿Olvidas lo del asunto de Hellsa? ¿Cómo las acciones de tu despreciable hija los colocaron en una situación tan grave que ni siquiera Lucifer hubiera podido interceder por ustedes? ¡Fui yo quien tuvo que hacer de chivo expiatorio para evitar que se embarraran con su mierda! —escupe Vaggie—. Por si fuera poco ahora mi hijo está involucrado en un embrollo de imbéciles cretinos que creen que pueden decidir qué es lo mejor para él cuando nunca se habrían preocupado de no haber demostrado lo poderoso y especial que es. No me vuelvas a hablar de sacrificios e inversiones, Bethesda, porque saldrías perdiendo.

—Eso no importa en absoluto, Vagatha, porque no se trata de lo que tú o yo queramos. Es sobre el contrato. Si no se cumplen las clausulas, algo verdaderamente horroroso sucederá —la mujer se agacha hasta que su cara queda frente la de Vaggie—. Ya viviste suficientes horrores en esta vida, ¿en serio quieres incrementar tu sufrimiento? ¿Qué pasa si mueres? Tabris se quedará solo, sin nadie que se preocupe realmente por él.

—No te atrevas a meter a mi hijo en esto, Bethesda —gruñe fieramente.

—Qué rápido cambian las mareas, todavía recuerdo los mensajes de Seviathan contándonos las veces que tuvo que contenerte para que no te hicieras daño durante el embarazo o te suicidaras. Muestras tanto amor y preocupación por el niño al que estuviste a punto de matar en varias ocasiones —mueve la cabeza con decepción—, pero supongo que no puedo juzgarte. Tu situación no era… la más estable.

Lilith se encargó que Bethesda supiera las circunstancias especiales de Vaggie, cómo tendría que casarse con Seviathan por su seguridad y supervivencia. Siendo sincera Bethesda sintió un poquito de compasión por la chica, no cualquiera sobrevive semejante tormento, pero también sintió desdén de que una plebeya se uniera a su familia por mucho que Lilith asegurara que Vagatha podía engendrar demonios muy poderosos. Fue una cuestión de poder y política como siempre, con Hellsa manchando la reputación de los von Eldritch y con Seviathan habiendo arruinado su antigua relación con Charlie, bueno, ellos tampoco estaban en la mejor posición.

Bethesda vio a Vaggie una sola vez antes que la encerraran a ella y a su hijo en una casa protegida propiedad de los Morningstar. Los ojos de Vaggie eran los de un cervatillo abandonando buscando a su madre, temerosos, brillando con anhelo, esperando ver a Charlie volver por ella, creyendo que así se terminaría su pesadilla negándose a aceptar que fue la misma Charlotte quien la puso ahí por puras razones egoístas.

Entonces unos años después, cuando fue seguro que Fredrick y Bethesda conocieran el resultado de su inversión, Vaggie la volvió a sorprender. La mirada rota y vacía había sido sustituida por una comprometida, seria e inquebrantable. Por supuesto, lo que más le complació a ella y a su esposo fue que Tabris resultara ser tan excepcional como Lilith prometió, pero saber que Vaggie no se quebró le ganó algunos puntos en la estima de Bethesda.

—No tengo el objetivo de hacerte la vida miserable aunque no lo creas —dice Bethesda poniéndose de pie y ayudando a Vaggie a hacer lo mismo. Cuando ambas mujeres vuelven a estar de frente—. Pero mi familia siempre será lo primero para mí. Al haberte dado todo lo que la princesa Charlotte solicitó, lo único que espero es que cumplas tu parte, puede ser dentro de cinco o hasta veinte años, pero tienes que dar a luz a un hijo con sangre von Eldritch.

Ya que sus intenciones han quedado claras Bethesda no agrega más y se aleja por el pasillo. A pesar de su conmoción, la charla ha logrado que Vaggie tenga tiempo para ajustarse, no se siente tranquila o apaciguada, de hecho, siente tantas cosas a la vez (ira, cansancio, enojo, decepción, traición) que le toma un tiempo considerable recuperarse lo suficiente para volver a lidiar con el mundo.

Se apresura a ir al baño para refrescarse finalmente (ahora sí lo necesita) y regresa por el mismo pasillo de antes. Al asomarse por la ventana ve a Tabris jugando con Mero, Urania y Rosella; el sonido de su risa trae un poco de confort a Vaggie y ella le sonríe al niño cuando él se ha percatado que ella está en la ventana.

«Puede que esto no sea lo que haya elegido si hubiera tenido la oportunidad de escoger, pero es lo que tengo y no dejaré que nadie vuelva a arrebatármelo», piensa rememorando todo el dolor por el que tuvo que pasar cuando Charlie decidió que le importaba más su sueño que escuchar lo que Vaggie tenía que decir.

«¡No quiero tener este bebé! ¡Por favor, Charlie, no me obligues a hacer esto!»

«Lo siento, Vaggie, pero no voy a perderte… sé que esto no es lo que quieres, pero piensa en ti y en el niño… ¡seguramente hay una parte de ti que sabe que esto es lo correcto!».

«¡Ese maldito me violó, Charllie! ¡No le bastó con torturarme y… y comerme como si fuera un maldito trozo de carne! ¡Por favor, recapacita, cariño, no quiero esto! ¡Por favor, te amo, no me alejes de ti!».

Charlie ignoró sus deseos y la hizo firmar un contrato que Vaggie no leyó por creer que se trataba de algo que la libraría al fin de su tormento. ¡Qué estúpida fue! Creyó que Charlie estaba haciendo lo necesario para protegerla y castigar a Alastor por lo que le había hecho, cuando Vaggie descubrió que no sólo Charlie lo mantendría como su socio, sino que a la única que enviaba lejos era a ella… para casarla a la fuerza con Seviathan.

Vaggie tuvo que vivir encerrada durante un año soportando un embarazo que nunca deseó, encadenada por sortilegios para evitar que se lastimara a ella o al bebé, alimentando a la fuerza cuando se negó a comer. Una yegua de cría. Seviathan se portó como un cretino la mayor parte del tiempo burlándose de ella y lamentando tener que unirse a una mujer sucia e indigna de su nivel. Vaggie aún recuerda la cara de estupefacción de Seviathan cuando le acuchilló la cabeza con un bolígrafo que había logrado ocultar, cuando se cansó de sus insultos. Él no se comportó tan mal con ella después de eso.

Entonces llegó el momento del parto.

Lilith la atendió personalmente con asistencia de Seviathan. Vaggie no puede recordar claramente lo que sucedió ese día, sólo que el dolor y el cansancio casi hicieron que se desmayara hacia el final.

«Es un niño», había dicho Lilith envolviendo al bebé con una manta oscura y entregándoselo a Seviathan cuya expresión estaba dividida entre el asombro y la incertidumbre mientras lo sostenía. Su espléndido esposo expuso a su hijo a una distancia segura y Vaggie pudo apreciar la carita de piel ceniza y la delgada pelusita blanca que tenía por cabello.

Después de eso las cosas progresaron muy lentamente. Seviathan y Vaggie lograron llegar a un acuerdo de convivencia, todavía no podían soportarse, pero ya conocían la peor parte de sus respectivas personalidades por lo que sólo tenían que limar las asperezas hasta donde fuera necesario. Ambos pudieron formar una amistad bastante sólida para hablar de planes futuros y para desear un mejor futuro para el hijo que ninguno deseó, pero que aprendieron a amar.

Vaggie respira profundamente. No puede culpar del todo a Seviathan por esto, así que Vaggie le dará la oportunidad de darle una explicación, y si no la convence, bueno, ya verá que es lo que hará.

Cuando Vaggie gira su mirada hacia la derecha se encuentra con Mammon. El demonio está a unos cuantos pasos de ella, como si hubiera estado esperando a que volteara a verlo.

—Usted es definitivamente un poema la imagen de la belleza y el poder, Lady Vagatha —pronuncia Mammon antes que Vaggie pueda decir algo.

—Sus palabras me halagan, príncipe Mammon, si las dice con honestidad. En el caso contrario más que engrandecer mi vanidad simplemente estaría tirando al piso toda de interés que sienta hacia usted.

—Veo que tener una lengua afilada también una cualidad suya. No juzgó a vuestro esposo por haber caído ante sus encantos, mi señora, incluso yo no soy inmune a ellos.

—Sea franco, príncipe Mammon, ¿o espera que piense que esta conversación es sólo para alabar mis virtudes? ¿Qué tiene que decirme que no puedan escucharlo mi esposo y mis suegros?

—En verdad eres extraordinaria, Vagatha —en cuanto deja de usar su título y a emplear u tono informal, Vaggie sabe que Mammon finalmente hablará con sinceridad. El demonio se acerca a ella inclinándose para poder mirarla a la cara—. Hay muchos demonios de mi círculo interesados en ti, lo que hiciste no fue una hazaña común, y el que tu hijo sea tan especial como tú simplemente ha hecho que las aguas se agiten.

—Fue una coincidencia afortunada.

—Las coincidencias no existen, querida, ya deberías saberlo ya que eres la madre de un soñador. El destino ha dejado de ser una regla para ti —el demonio le acaricia el rostro con sus largos dedos. Vaggie aparta su mano bruscamente, pero Mammon vuelve a tomarla con fuerza y la obliga a mirarlo—. Desde hace algunos años ha habido grandes cambios en el Infierno, y aunque dudo que tú los hayas generado, sé que tienes relación con ellos. Como una llave de una puerta que está lista para abrirse… realmente me cuesta creer que no hayas pensando lo mucho que otros demonios desean poder poseerte ahora mismo.

—Estoy casada —responde Vaggie con firmeza.

—El divorcio es una opción.

—No una que yo escogería.

—¿Eres de las que cree en él "hasta que la muerte nos separe"?

—¿Si mi querida esposa dice que sí debo temer por mi vida entonces, príncipe Mammon?

Seviathan llega en el momento preciso. En un parpadeo aparecer al lado de ellos donde aparta con firmeza la mano de Mammon de la mejilla de Vaggie. Seviathan pasa su otro brazo por la cintura de su esposa manteniendo su cuerpo entre el de ella y Mammon como protección. Vaggie no necesita a Seviathan para saber que está sonriendo peligrosamente.

—Me descuido unos minutos y te arrojas sobre mi dulce esposa sin decoro, ¿tengo que recordarte que así no es como arreglamos estos asuntos en el infierno?

Seviathan tiene mucho que explicar, pero eso va a ser cuando estén en la seguridad de su casa, así que Vaggie se recarga en su pecho con plena confianza. Justo ahora es necesario mostrar que son un matrimonio unido.

—No me reproches por intentarlo un método menos sangriento. Ambos sabemos en qué acabaría un juicio por combate entre nosotros. No tiene caso matarnos entre sí y dejarle el camino libre a la competencia, ¿no crees?

—Eres tan mundano, Mammon —sonríe con sus grandes colmillos de tiburón—, pero creo es lo que te ha detenido de hacer algo estúpido. De todas formas, ya que has declarado tan claramente tus intenciones, no tiene sentido que permanezcamos más en este sitio para mantener esta farsa.

—Eso no es algo que puedas decidir por tu cuenta, príncipe Seviathan.

—Pero yo sí —sentencia Fredrick von Eldritch al otro lado del pasillo en compañía de su esposa, Tabris, Urania y Rosella—. Agradecemos su hospitalidad, príncipe Mammon, pero es hora de que mi familia y yo nos retiremos.

—¿Nuestras negociaciones sobre el problema con las legiones…?

—Continuarán, incluso con este desagradable descubrimiento, es indudable que algo grande está sucediendo. Los von Eldritch aportarán su granito de arena, pero debo dejar en claro que dicha colaboración la participación de mi hijo y su esposa está vetada, ¿he sido claro?

Mammon suelta una risita baja y cuando mira hacia Fredrick sus ojos brillan como dos ónices oscuros.

—Por supuesto que sí, colega.

—¡Padre! ¡Madre! —Tabris no puede evitar correr hacia ellos, Mero siguiéndolo de cerca. El niño se abraza a las piernas de sus padres como para asegurarse que están bien, luego le echa una mirada cautelosa a Mammon.

Mammon le devuelve la mirada maravillándose de su mera existencia. Este pequeño niño que se aferra con tanta fuerza a sus padres tiene la habilidad de transformar la realidad como le plazca.

—Supongo que no puedo recriminar nada cuando fui yo quien se comportó groseramente —pronuncia Mammon con fingida culpa. Se inclina hacia Seviathan asegurándose de quedar cerca de su oído—. No voy a disculparme porque tú tampoco lo harías, pero acepta esto como prueba de mi buena voluntad, al final no quiero que seamos enemigos. Aunque no soy un soñador como tu hijo, el futuro no es algo que se me niegue ver y he sido bendecido con una visión que tiene que ver contigo aunque realmente yo no le encontré mucho sentido

Seviathan le mira de reojo con indiferencia. La sonrisa de Mammon se amplia.

En el momento en que tu felicidad sea total, cuando no existan más dudas y la esperanza te abrace con mentiras, aquel que ha devorado su corazón volverá. Y ella finalmente le pertenecerá —Mammon se aparta para observar la reacción de Seviathan. Si se siente decepcionado de no obtener ninguna, no lo demuestra—. ¡Y eso es todo, mi príncipe! Espero que mis consejos te sirvan de algo. Si vuelven a venir a mi ciudad siempre serán bien recibidos.

Mammon los despide sin mayor gracia dejando que se dirijan a la salida por su cuenta. Fredrick y Bethesda ni se molestan por su falta cortesía, así es con los demonios de su nivel.

Cuando caminan hacia donde Plaga les espera en el auto, Tabris le pregunta a su padre.

—¿El príncipe Mammon me ha perdonado por destruir su parque, padre?

Seviathan lo mira un momento. Al parecer su hijo no pasó un mal momento, a excepción del final donde notó que Mamon había intentado hacer algo a sus padres. Seviathan tendría que hablar con él sobre esto, pero ahora no es el momento.

Ahoga un suspiro.

Tiene varias charlas pendientes cuando regrese a casa y sabe que ninguna de ellas puede ser postergada.

—Sí, lo ha hecho.

Cuando Tabris sonríe con alivio Seviathan se obliga a ocultar su propia angustia correspondiendo su sonrisa.

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1. Angel mantuvo a Rosella alejada de su familia en el infierno, pues no quiere que su hija sea influida por sus malas intenciones. Por este motivo Rosella no sabe con certeza si tiene más familia además de sus padres, ella cree que sí, pero no sabe si sólo es porque quiere que así sea o en realidad dicha familia existe.

2. La ship oculta se ha revelado. Al principio pensé en hacer que Arackniss fuese el padre de Urania, pero una amiga escribió un drabble Molly/Octavia y me convenció la pareja.

3. En capítulos anteriores se menciona que Penuria es la única que sabe que Tabris no es hijo de Seviathan. Ella es una guardaespaldas profesional, información como ésta no puede ser ocultada a ella ya que podría presentar un problema en su trabajo. Aun así lo que está tratando de hacer por Rosella no pone en peligro su trabajo, sólo quiere que su amiga sepa que tiene más familia que puede conocer.

4. Mammon sí es el demonio que representa el pecado capital de la avaricia, pero casi todo lo que escribí sobre él aquí es invento mío. Las legiones existen, pero les he dado otro toque, pero si quieren saber cómo es su apariencia pueden ver cómo son los demonios en la Constantine donde sale Keanu Reeves.

5. Las visiones de los demonios como Mammon son fragmentos del futuro que ya están decididos, pero recuerden que Tabris es un soñador que puede cambiar esto si lo desea. De todos modos, ¿qué piensan sobre esta profecía? Quise que otro personaje que no fuera el protagonista (Tabris) fuera ese personaje al que le dan una gran profecía.