Todos los personajes de Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi.
Akai to Aoi
por
Freya
Hola a todos, antes que todo perdón por la tardanza pero he tenido muchas cosa que hacer y me han interrumpido condenadamente demasiadas veces en estos días, pero pueden considerarse MUY recompensados porque este oneshot tiene 10 páginas.
Gracias a Cyn, Jore, Vivian, Caro, Maia, Kyori, n1ka-chan, Lalix, Karina, Viviana y Baby Sony, por sus comentarios ;)
¿Qué película?
Por última vez se contempló en el espejo, se sentía nerviosa y por más que intentaba relajarse no conseguía controlar su ansiedad.
"Kuso... ¡ya basta! No tengo motivos para estar nerviosa, después de todo no es como si tuviéramos una cita o algo por el estilo". Pensó, sus mejillas rápidamente se ruborizaron. "Aunque es casi como si lo fuera...". Se repitió mentalmente comenzando a recordar todo lo que había ocurrido esa mañana en los pasillos de la escuela.
Flash back
—Tal vez sigo un poco molesta... solo un poco —pronunció suavemente.
—¿Y qué tengo que hacer para que dejes de estarlo? —preguntó Ranma acercando su rostro instintivamente al de la muchacha.
Ella le sonrió tímidamente, sabía que le pediría y estaba segura que aceptaría, pero por alguna extraña razón desde el momento en que la mirada de Ranma se había fijado en su rostro se le estaba dificultando mucho pronunciar palabra.
—Etto... Ra... Ranma... yo... yo quiero... —balbuceó Akane arqueando levemente el cuello, manteniéndole la mirada.
—¿Honto ka?...—susurró acercando más sus rostros, dejándolos a escasos centímetros de distancia.
Fue como si todo lo demás hubiese dejado de existir para ella en ese instante. Había exiliado de su mente los recuerdos del lugar en que estaban, la causa de su estadía en los pasillos y su pelea con Ranma.
Su mente y sus sentidos estaban completamente seducidos por una cosa: los labios de su prometido. Podía sentir perfectamente la calidez de su aliento acariciando su boca, invitándola a caer en una tentación de la cual había logrado escapar durante mucho tiempo gracias a su autocontrol.
—Ranma —suspiró cerrando los ojos—, yo... —La muchacha no pudo seguir hablando, el ensordecedor ruido del timbre que marcaba el cambio de hora los hizo volver a la realidad.
En menos de dos segundos se encontraban nuevamente alejados el uno del otro, con el rostro totalmente sonrojado y fingiendo que nada había pasado.
Fin flash back
"¡Shimatta! No puedo perder el control de esa forma... no quiero comportarme como una de ellas...". Por un instante pasaron por su mente imágenes de ella lanzándose a los brazos de Ranma de la misma forma que solían hacerlo Shampoo, Ukyo y Kodachi
—¡Iie! —negó moviendo la cabeza de un lado a otro—. Yo nunca haría algo así... pero estuvimos tan cerca de besarnos —musitó sintiendo como sus mejillas comenzaban a arder—. ¡Maldición! ¡Voy a llegar tarde! —exclamó volviendo a la realidad y tomando su pequeño bolso para salir rápidamente de su habitación.
Nabiki Tendo se acercaba a su cuarto cuando se cruzó con su agitada hermana menor. Por un instante la recorrió con la mirada notando lo arreglada que estaba; lucía un vestido blanco que le llegaba un poco más arriba de las rodillas, de escote cuadrado, sin mangas y ajustado perfectamente a su cintura por una cinta de color celeste pálido.
Una maquiavélica sonrisa se formó en sus labios, curiosamente Ranma había salido minutos atrás y también bastante arreglado.
—Ranma-kun ya debe estar aburrido —afirmó con fingida inocencia mientras su mirada escudriñaba el rostro de su hermana—, es bueno que un chico te espere cuando se tiene una cita, pero tampoco hay que exagerar —añadió guiñándole un ojo.
Akane la miró perpleja por algunos segundos antes de reaccionar: —¡¿De qué cita estás hablando?! —exclamó alterada. Evadiendo la mirada de Nabiki agregó: —No sé de que hablas, ¿por qué tendría una cita con Ranma?
—Entonces tenía una cita con Ukyo o Shampoo, porque iba muy bien arreglado... creo que hasta se puso perfume... —pronunció estudiando con detención las reacciones de su hermana, con el tiempo había aprendido a reconocer cada una de ellas y también las de Ranma. Así que podría decirse que ese par era casi un libro abierto para ella, lo cual era muy conveniente para sus negocios.
"¿Entonces él se arregló para salir conmigo?, ¿significa que le gustó la idea? ¿realmente quería una cita conmigo?... ¿en qué estoy pensando? Seguro sólo aceptó para que dejáramos de estar peleados" El rubor cubrió levemente sus mejillas mientras en sus labios se formaba una pequeña sonrisa.
—Vaya... veo que te gustó la idea —sonrió de medio lado Nabiki—. No deberías hacerlo esperar tanto... te lo pueden quitar.
—Yo... ya... ya te dije que no voy a salir con él —respondió Akane avanzando hacia la escalera—. No seas entrometida, Nabiki —refunfuñó antes de comenzar a bajarla.
La sonrisa en el rostro de Nabiki aumentó, su olfato para los negocios nunca fallaba. Estaba segura que algo ocultaban Ranma y Akane, y ese algo le dejaría muchas ganancias.
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Una clara mueca de aburrimiento se dibujaba en el rostro de Ranma, llevaba más de media hora esperando en la entrada cine.
"Kuso... ¿por qué demonios se tarda tanto? Quedamos en que nos juntaríamos aquí a las cuatro de la tarde y ya pasó más de media hora. Me costó mucho evitar las preguntas de la chismosa de Nabiki, pero llegué a tiempo...¿dónde demonios está? " Pensó bastante fastidiado, cruzándose de brazos y apoyando su espalda contra la pared.
Repentinamente una idea que no le gustó mucho se coló en sus pensamientos acabando con su calma:
—¿Y si no viene? —musitó frunciendo levemente el entrecejo—. ¡Je! Si no viene poco me importa... además esto fue su idea... y yo... yo sólo acepté para que dejara de estar enfadada conmigo... —murmuró recordando lo ocurrido al salir de la escuela.
Flash Back
Luego de lo sucedido en el cambio de hora anterior, ni uno de los dos había pronunciado palabra. La situación comenzaba a ponerlo nervioso, al parecer ella no estaba enojada por lo ocurrido en el pasillo. Se veía bastante calmada y además sonreía, pero eso solo dificultaba las cosas.
Definitivamente le era más difícil tratarla cuando ella se portaba tan dócil.
"Cuando se porta como un marimacho violento no me cuesta tanto hablar con ella... ¡kuso! ¡¿Por qué demonios no puedo dejar de pensar en lo cerca que estuve de besarla?!... Maldita sea... estuvimos tan cerca...Akane..." Pensó mirando con las mejillas sonrojadas a la muchacha que caminaba a su lado.
—Etto... ¿Ranma?
La voz de Akane hizo que volviera rápidamente de sus pensamientos. —¿Na... nani? —balbuceó maldiciéndose a si mismo por no poder articular algo más contundente.
—Sobre lo que pasó esta tarde yo...
"¿Quiere hablar sobre el beso? ¡Kuso!... ¿qué le digo ahora? No se ve muy enojada... ¡no tiene porque estarlo! ... además ella cerró los ojos y yo... Maldición, si sigue mirándome de esa forma no voy a resistir..." Pensó tratando de ignorar la dulce sonrisa que la muchacha le estaba dedicando y lo apetecibles que se veían sus labios.
—Etto... yo... yo... no sé... esto... —balbuceó haciendo un débil intento por explicarle los motivos que había tenido para acercarse tanto a ella.
—Quiero ver una película —afirmó Akane deteniéndose. Mirándolo a los ojos algo sonrojada continuó: —Yo...uhm... dijiste que... ¡Si me invitas voy a dejar de estar enfadada! —pronunció atropelladamente, aturdiéndolo con sus palabras y el significado de estas.
—¿Quieres que te invite al cine? ¿Una ci... cita? —murmuró sintiendo un extraño cosquilleo en el estomago.
Algunas imágenes comenzaron a invadir sus pensamientos, imágenes que lo hacían perder el control y volver a desear estar tan cerca de la muchacha como lo había estado esa mañana.
—¿Ci...cita? —preguntó Akane. Antes que pudiese obtener alguna respuesta agregó bastante nerviosa: —¡Iie! ¡No... no.. no es una cita romántica ni nada por el estilo! —Inhaló y exhaló un par de veces haciendo un intento por calmarse—. Si me llevas al cine dejaré de estar enfadada —pidió regalándole una de esas sonrisas que lo hacían perder completamente la noción del mundo a su alrededor.
Fin Flash back
—Gomen ne —pronunció agitada la muchacha de cabellos azulados alejando a Ranma de sus pensamientos—, me crucé con Nabiki antes de salir —bufó frunciendo el entrecejo.
Su expresión cambió notablemente cuando se fijó en él. Tímidamente lo recorrió con la mirada, usaba una camisa china blanca sin mangas que dejaba a la vista sus fuertes brazos, y pantalones color negro. Pero por sobre todo eso, lo que más llamaba su atención era el atrayente aroma que parecía provenir de él.
—Shimatta ¿Por qué tardaste tanto? —protestó el muchacho con una expresión cercana a la de un niño pequeño que está a punto de hacer un berrinche.
—¿Te pusiste perfume? —preguntó Akane fijando una traviesa mirada en el ahora sonrojado rostro del muchacho.
—O.. Oe... no sé de que hablas —espetó mirando hacia otro lado—, además sigo esperando una explica...
Las palabras se desvanecieron en su garganta cuando Akane se acercó. Sintió como el ritmo de los latidos de su corazón se aceleró al máximo cuando ella comenzó a oler su cuello. La respiración de la muchacha se extendió sobre éste como una cálida brisa que le provocó escalofríos por todo el cuerpo.
Tragó duro y recurrió a todo su autocontrol para hacer caso omiso de lo cerca que se encontraba Akane en ese momento. —Yo... yo no uso esas tonterías, son para niñas... —bufó fingiendo calma, pese a que en ese minuto no era más que un manojo de nervios.
—Mentiroso —rió abiertamente alejándose de él—. Pensé que esto no era realmente una cita —espetó mirándolo traviesamente.
El muchacho arqueó levemente una de sus cejas —Tú también te arreglaste bastante —comentó mirándola de soslayo por un breve instante. Su autocontrol comenzaba a tambalear y acabaría por derrumbarse si la contemplaba más de lo debido—, y fuiste tú quien dijo que esto no era una cita...
La media sonrisa que le estaba dedicando la hizo ruborizar "No me vestí así solo para salir con él... kuso... ¿a quién intento engañar?" Pensó tratando de ignorar la atracción que ejercía sobre ella la traviesa mirada del muchacho y esa arrogante sonrisa que a veces le provocaba deseos de asesinarlo.
—¡Ranma no baka! ¡Ya... ya te dije que esto no es un cita! —espetó tomándolo bruscamente de la mano para luego arrastrarlo hacia la boletería del cine.
Media hora después y totalmente relajado en la butaca, Ranma observaba de reojo a su prometida. Ella prestaba toda su atención a la aburrida película que había escogido, una tonta historia de terror y bastante predecible desde su punto de vista.
No conseguía entender por qué a Akane le gustaban tanto, no encontraba la diversión en ver a grupo de personas escapar de un asesino en medio de un pueblo totalmente desolado. Tampoco entendía por qué la protagonista siempre se empeñaba en refugiarse en lugares como cementerios o casas abandonadas.
"Kuso... ¿por qué tuve que hacerle caso?... Porque querías que ella dejara de estar enojada, baka. Rayos, nunca pensé que se le ocurriría que viéramos una película tan aburrida... no entiendo por qué Hiroshi y Daisuke siempre dicen que lo mejor en una cita es llevarlas a ver este tipo de pelí...". La mano de Akane presionando su brazo cortó en seco sus pensamientos.
—Ak... Akane... —susurró, el calor que sentía recorrer todo su cuerpo comenzó a quedar en evidencia por el tono rojizo que coloreaba sus mejillas.
Ella no le respondió, comenzaba a arrepentirse de haber escogido una película de terror. Tal vez influyó el hecho que no había prestado ni la más mínima atención al asunto, sólo se encargó de obligar a Ranma a comprar dos entradas para la película que estuviera más próxima a comenzar, evitando que pudiesen continuar definiendo si aquello era realmente una cita o no.
Con cada minuto que pasaba sólo conseguía ponerse más nerviosa, pero por alguna extraña razón no podía dejar de prestarle atención a la película. En ese momento la protagonista avanzaba por una tenebrosa mansión abandonada, la cual se encontraba en completa oscuridad y como si todo eso fuese poco, era acechada por el asesino sin que ella lo notase.
Un fuerte escalofrío recorrió la espina de Akane, estaba segura que el psicópata aparecería en escena en cualquier momento y mataría a todos los que se interpusieran en su camino.
No tenía idea de cuanto más lograría resistir viendo aquella película, lo único que tenía claro era que si las cosas seguían por ese camino acabaría lanzándose a los brazos de su prometido con una niña pequeña asustada.
La mano de Akane seguía presionando suavemente su brazo. Prefirió ignorar lo que estaba pasando y dirigir su atención hacia la película, estaba seguro que por fin ocurriría algo interesante en la historia.
Sin embargo, segundos después se había olvidado por completo de la película. Todo pasó muy rápido, de un momento a otro y tras un ahogado gritito, Akane se había aferrado a él con todas sus fuerzas, ocultando su rostro en su pecho temerosa de observar la pantalla.
Su corazón comenzó a latir aceleradamente, todo su cuerpo se había tensado al sentirla pegada a él, temblando entre sus brazos.
No se detuvo a pensarlo mucho, lentamente la rodeó con sus brazos para luego abrazarla despacio.
—Ra... Ranma... ¿ya... ya pasó? —pronunció Akane con la voz temblorosa y en un tono apenas audible.
—¿Na... nani? —preguntó Ranma pensando que en cualquier momento su corazón escaparía de su pecho por lo acelerados que se habían vuelto sus latidos.
—La película —murmuró la chica subiendo levemente el rostro para mirar a su prometido. No hizo más que cruzar su mirada con los ojos azules de Ranma para olvidarse por completo de cualquier duda que pudiese tener.
Hasta ese instante no se había detenido a pensar en lo cerca que estaban y tampoco quiso hacerlo en ese momento, su aroma y el calor que transmitía su cuerpo la hacían olvidar cualquier cosa.
Tenía que admitir que le gustaba estar así, sintiéndose atrapada y al mismo tiempo protegida entre sus fuertes brazos. El rubor se encendió en sus mejillas cuando sintió contra su pecho los fuertes latidos del corazón de Ranma ¿Sería posible que él estuviese nervioso por su causa?
—¿Qué pe... pe... película? —Tartamudeó el muchacho considerablemente nervioso por su cercanía—. Etto... yo... Akane yo... —Su anteriormente firme autocontrol se volvía cada vez más débil por su causa. Sólo ella podía conseguir algo así, con una sola sonrisa era capaz de hacerlo olvidar la existencia del resto del mundo, y ahora, sintiendo su aliento acariciando sus labios y su agitada respiración, estaba a punto de mandar al demonio cualquier resto de control que aún sobreviviese en su interior.
—Ranma... —suspiró Akane acercando tímidamente su rostro un poco más al de su prometido. Cada vez que se encontraban así de cerca, su respiración se aceleraba considerablemente y los latidos de corazón alcanzaban un desbocado ritmo.
Olvidándose por completo de su timidez, ella se acercó más, sus labios rozaron por un instante los de Ranma antes que un grito desgarrador proveniente de la pantalla la hiciera separarse bruscamente del muchacho y a él casi caer de su silla.
"¡Chikuso! Estúpida película... maldita sea..." Pensó el muchacho acomodándose nuevamente en la butaca con una evidente mueca de frustración dibujada en su rostro.
"Estuve a punto de besarlo...¡qué vergüenza!" Fue lo primero que cruzó por la mente de Akane. Casi sin darse cuenta llevó sus dedos hacia sus labios, aún podía sentir en éstos un leve hormigueo producto del suave contacto con la boca de Ranma.
Lentamente volteó el rostro, su mirada se encontró con la del muchacho por algunos segundos provocando en ellos un leve rubor y una sonrisa tímida pero llena de complicidad.
Los dos comenzaban a creer que su 'no cita' se transformaba a cada segundo que pasaba en una agradable cita romántica.
Una hora después varias parejas salían de la sala de cine, algunas chicas aún algo asustadas colgaban del brazo de sus respectivos novios. La excepción era una muchacha de cabellos azulados que caminaba junto a un chico de ojos azules y trenza, manteniendo una distancia prudente el uno del otro.
—¿Te gustó? —preguntó una sonriente Akane, mirando de reojo a su sonrojado prometido.
—¿Qué cosa? —respondió Ranma bastante distraído. "¡Shimatta!...¿Qué debo hacer ahora? Ella... ella estuvo a punto de besarme y yo... kuso... si las cosas siguen así voy a perder el control... quiero besarla" Pensó sin dejar de mirar a su prometida que se veía bastante divertida por su distraída expresión.
—La película —respondió ella con un travieso tono de voz—. ¿De qué más podría... —La decidida mirada en el rostro del muchacho hizo que las palabras no terminaran de salir de su garganta.
—Ak... Akane yo... yo —Acercándose con movimientos casi robotizados a su prometida, la tomó suavemente por los hombros—... yo quería...
En ese instante una rosa negra pasó entre los dos clavándose luego en la pared, logrando que se separaran rápidamente.
—¡Ranma-sama! ¡Jo,jo, jo! —exclamó Kodachi llamando la atención de todos—. No te preocupes, voy a salvarte de esta bruja —espetó indicado a Akane—. Estoy segura que te embrujo... mi Ranma-sama solo tiene ojos para mi ¡Jo,jo,jo! —rió comenzando a ondear su cinta de forma amenazante.
—Kisama —La profunda voz de Kuno Tatewaki llamó la atención de los presentes, logrando opacar la risa de su hermana—. Saotome Ranma, miserable... ¿cómo te atreves a obligar a mi diosa con alma de tigresa a tener una cita con alguien como tú? —espetó apuntándolo con su bokken. Con su otra mano acomodó sus cabellos para luego dirigirse a Akane: —Tendo Akane, sólo espera un momento mi adorada flor. Yo te liberaré de las garras de este abusador de mujeres...
—¡Temee! ¿¡Qué demonios hacen aquí!? —exclamó Ranma preparándose para atacarlo y acabar de una vez con el idiota entrometido. "Chikuso...tenían que aparecerse justo ahora... maldita sea"
—¡Airen! —La amazona logró impedir que cualquiera de los dos muchachos diese el primer paso. Aterrizando con su bicicleta sobre la cabeza de Kuno logró dejarlo fuera de combate rápidamente— ¡Shampoo estar muy feliz de verte! —comentó melosa, sin esperar una respuesta y en menos de un segundo se encontraba colgada del cuello de Ranma—. Airen vestirse así para Shampoo... nosotros tener cita ahora mismo...
—¡Kuso! ¿Qué no tienen nada mejor que hacer? —masculló Ranma tomando por los brazos a la amazona para luego separarse de ella—. ¡No me interesa tener una maldita cita con nadie!
Akane frunció el ceño, Kodachi se había encargado de arruinar su cita con Ranma y como si fuera poco ahora aparecía Shampoo, que parecía a punto de volver a lanzarse sobre Ranma para regalarle otro de sus acostumbrados abrazos.
—Me voy a casa... ustedes hagan lo que se les dé la regalada gana —pronunció la muchacha con un gélido tono de voz.
—¡Oe! ¡Matte, Akane! —gritó Ranma avanzando rápidamente hacia su prometida para luego tomarla por la muñeca—. No... no pienses tonterías...yo..
—¿Airen tener cita con Akane? —preguntó Shampoo dirigiendo una mirada amenazante a la pareja.
—Estoy segura que mi Ranma-sama fue embrujado, pero voy a acabar con esa maldita bruja de una vez por todas ¡Jo, jo, jo! —amenazó Kodachi lanzando una rosa negra hacia Akane, la cual rápidamente logró esquivar gracias a que Ranma la jaló hacia él .
—Kuso ¡No tengo una cita con Akane! —exclamó con la leve esperanza que luego de escuchar eso los dejarían en paz.
Akane se soltó bruscamente del agarre de su prometido. —¡Ranma no baka! ¡Déjame en paz! —espetó girando sobre sus talones para luego avanzar con paso firme en dirección al Dojo.
No alcanzó a avanzar mucho ya que de un momento a otro sintió como era tomada con fuerza por la cintura y elevada algunos centímetros del piso. Sabía perfectamente quién era el único idiota capaz de tomarla de esa forma y arrastrarla junto a él por todos los tejados de Nerima para escapar de Shampoo y Kodachi.
—¡Baka! ¡Maldita sea, te dije que me deja... —Las protestas de Akane quedaron interrumpidas cuando Ranma le tapó la boca con una de sus manos.
Ella frunció fieramente el ceño, ya se encargaría de hacerle pagar por todo lo que estaba ocurriendo.
—Maldición... ¡Si no te callas, nunca vamos a perderlas! —exclamó Ranma antes de aumentar la velocidad de su carrera.
Atrás quedaron los "¡Ranma-sama! y "¡Airen!"; finalmente el muchacho se detuvo aterrizando en medio de un parque.
Delicadamente dejó que los pies de la chica tocaran el piso. No se separó de inmediato, esperó que ella hubiese recuperado la estabilidad para hacerlo.
Apenas se había alejado algunos centímetros de Akane cuando un fuerte puñetazo le dio de lleno en la nariz.
—¡Chikuso! —masculló llevando sus manos a la zona afectada. Tenía que reconocer que Akane sabía perfectamente donde golpear para que resultara realmente doloroso.
—¿¡Qué demonios te pasa!? —exclamó una enfurecida Akane— ¡Idiota! No tenías que meterme en tus asuntos con esas locas... yo no tengo nada que ver, además... tú... ¡debiste pedirle una cita a Shampoo!
Ranma frunció el ceño —¡¿De qué cita estás hablando!?
—Dijo que te arreglaste para tener una cita con ella y si nosotros no estábamos teniendo una estúpida cita... ¿por qué no aprovechaste para pedírsela? —masculló sin poder controlar ni un segundo más los celos que sentía por la amazona.
—¡Baka! ¡Fuiste tú quien dijo que no era una cita! —exclamó tomando a la muchacha por los hombros—. ¡Ellas no me importan! Porque yo... yo... tú... —Su mirada recorrió el rostro de Akane: tenía las mejillas sonrojadas y los labios levemente separados como si quisiera decirle algo. Ya no se veía molesta y lo miraba como si estuviese esperando que continuara con algo que hace mucho tiempo los dos estaban deseando—. Eres tú la única que... que... —Como siempre las palabras se atoraban en su garganta, tenía muy claro lo que deseaba decirle, aunque no conseguía pronunciarlo.
Pero esta vez todo sería diferente, no permitiría que nada ni nadie los interrumpiese. Estaba decidido, no le importaba si ella se enfurecía o lo mandaba al demonio luego, cualquier castigo valdría la pena a cambio de lo que haría.
Todo el cosquilleo que sentía recorrer su cuerpo a causa de su cercanía aumentó cuando él unió sus labios en un tímido y torpe beso.
Las mariposas parecían haberse adueñado de su estomago y revoloteaban con increíble rapidez despertando mil sensaciones placenteras en ella al compás de los suaves movimiento de sus labios.
Despacio, ella rodeó con sus brazos su cuello; enredando sus manos entre sus cabellos lo acercó más a su rostro. Se aferró a él como si no quisiera que se apartara nunca más de su lado. Ranma por su parte se encargó de acercarla más a su cuerpo ciñendo posesivamente su cintura.
Akane no quería dejar de besarlo, con el paso de los segundos la lenta danza de sus bocas se hacía más acompasada. Ambos trataban de expresar con sus actos los sentimientos que habían ocultado durante tanto tiempo.
La falta de aire los hizo separarse. Con una tímida sonrisa dibujada en sus rostros se alejaron. Ella lo miró a los ojos con las mejillas completamente sonrojadas.
—Yo... yo... no... no quise... —balbuceó Ranma, lo último que deseaba en ese minuto era que ella se molestara con él por haberse atrevido a besarla—. ¡Mierda! ¡No! ¡Sí quise! ... además... tú... tú trataste de besarme en el cine... no puedes quejarte...
—Baka —pronunció dulcemente acercándose nuevamente al muchacho. Con timidez posó sus manos en el torso de su prometido, suavemente las subió hasta apoyarlas sobre sus hombros—, eres el único para mi —susurró mirándolo a los ojos mientras le regalaba una dulce sonrisa.
La expresión de la chica le transmitía seguridad, perdiéndose en la dulzura de su mirada, habló: —Eres la única —espetó decidido, dejando viajar a sus manos hasta la cintura de la muchacha para acercarla a su cuerpo—. Ai shiteru, Akane... —susurró acercando despacio su rostro al de la chica, deseoso por probar otra vez sus dulces labios.
—Ai shiteru mo, Ranma... —respondió Akane antes de atrapar sus labios en un beso lleno de ternura. Lentamente movió su boca sobre la del muchacho, saboreando sus labios, deseando atrapar en sus sentidos por siempre el suave tacto de sus labios y su adictivo sabor.
Los minutos pasaron lentamente, el resto del mundo despareció para ellos dos. Todo su universo se centraba en la entrega de lánguidos y dulces besos.
—¿Entonces esto es una cita? —preguntó Ranma apenas separando sus labios de los de Akane.
La pícara mirada del muchacho la hizo sonreír. —Es una cita... y no será la última —murmuró rozando suavemente sus labios sobre los de Ranma antes de volver a besarlo.
El atardecer caía sobre Nerima, pronto oscurecería pero a ellos no les importó. Acababan de descubrir lo adictivos que podían ser los besos y aunque tenían toda una vida por delante para seguir besándose, ni uno de los dos quería dejar de hacerlo en ese momento.
Notas:
Ranma esperando a Akane es una imagen que quiero retener en mi mente por muchos días jeje.
Sobre el negocio de Nabiki tendrán noticias más adelante, espero que les haya gustado como utilicé el "control"
Besos a todos y espero sus comentarios
Freya
Pd: Es probable que mañana actualicemos Conquistando a la flor.
Palabras en japonés
Kuso: Mierda
Etto: Uhm
¿Honto ka¿De verdad?
Shimatta: Maldita sea, maldición
Iie: No y hai significa sí
¿Nani¿Qué?
Gomen ne: Lo siento
Oe: Oye
Matte: Espera
Ranma no baka: Ranma eres un idiota
Chikuso: Mierda, maldición
Kisama: forma despectiva de decir tú
Bokken: espada que usa Kuno
Temee: forma muy despectiva y grosera de decir tú, algo como maldito
Airen: esposo
Ai shiteru: Te amo
Ai shiteru mo: también te amo.
