Todos los personajes de Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi.

Akai to Aoi

por

Freya

Hola a todos, perdón por mi tardanza pero estas últimas semanas he estado bastante ocupada. Prometo no tardar tanto la próxima vez ;)

Gracias todas las personas que leen este fic, mis especiales agradecimientos a los que me regalan un poco de su tiempo dejándome sus comentarios. Gracias a Lalix, Vivian, Cyn, Baby Sony, Caro, Maia, n1ka-chan, Jore, Viviana, Karina, Kyori, Angélica, Triple G y Krizue.



Ajustar cuentas

Nunca una mañana le había parecido tan hermosa, el cielo estaba despejado y el sol comenzaba a entibiar el ambiente. La compañía también era perfecta, Ranma caminaba junto a ella en dirección a la escuela, haciéndola desear que el camino se hiciera eternamente largo sólo para estar un par de minutos más a su lado.

Las mariposas que parecían haber hecho nido en su estomago comenzaron a revolotear con fuerza cuando sintió como Ranma rozaba disimuladamente una de sus manos. Ella correspondió tomando suavemente la suya y entrelazando sus dedos con los del muchacho.

Una radiante sonrisa se formó en su rostro al ver que las mejillas de Ranma adquirían un leve color carmín gracias a la pequeña caricia.

La agradable cercanía la llevó a evocar lo sucedido el día anterior. Esos recuerdos quedarían para siempre grabado en su memoria, por fin se habían declarado aquellos sentimientos que por tanto tiempo ambos se encargaron de ocultar con peleas e insultos.

El tiempo de su cita romántica pasó rápido entre besos y caricias. Antes de volver al Dojo, acordaron que lo mejor sería guardar el secreto por algún tiempo para que nadie interviniese en su relación, aunque realmente sería muy difícil fingir y contener sus deseos de estar el uno cerca del otro y no precisamente para discutir todo el día como acostumbraban hacer.

—No deberíamos estar haciendo esto —comentó ella no muy convencida de sus palabras—, pueden vernos —agregó fijando su mirada en los ojos de Ranma.

Él se detuvo, tímidamente la acercó hacia su cuerpo. —¿No te gusta? —preguntó acariciando suavemente con su pulgar la mano de la muchacha.

Toda su preocupación se desvaneció de un segundo a otro. Su mirada azul escrutando su rostro y concentrándose especialmente en sus labios le hizo sentir agradables escalofríos por toda su espina y una deliciosa sensación de calor en todo el cuerpo. —Baka... sabes que sí —afirmó regalándole una tímida sonrisa.

—¿Entonces de qué te quejas? —respondió sonriéndole de medio lado—. Nadie va a vernos... ¿podríamos aprovechar, na? —preguntó en un tono bastante sugerente, ciñendo posesivamente su cintura con su otra mano.

En ese momento nada le importaba, su mente parecía estar nublada por la fuerte atracción que ejercía la muchacha sobre él. Su dulce sonrisa, sus ojos que le mantenían la mirada regalándolo un brillo especial, su pequeña nariz, y sus carnosos labios que parecían invitarlo a acortar la distancia entre sus rostros de una vez.

Ella arqueó levemente el cuello ofreciéndole sus labios, sus palabras habían resultado un excelente aliciente para hacerla olvidar cualquier tipo de aprensión. En ese momento lo único que deseaba era volver a saborear su boca, comenzaba a pensar que se había vuelto adicta a sus besos, pero era imposible no serlo. El día anterior se habían besado por primera vez, ni ella ni Ranma tenían gran experiencia en el asunto, pero se habían encargado de recuperar todo ese tiempo perdido en un par de horas, y él definitivamente aprendía a pasos agigantados.

—Vaya... creo que llegó la primavera a Nerima —La voz de Nabiki logró que los muchachos se alejaran rápidamente el uno del otro. Frente a su reacción una media sonrisa se formó en el rostro de la muchacha—. Llegarán tarde a clase si siguen...—Se interrumpió para dirigir una escrutadora mirada a la pareja durante algunos segundos—. ¿Qué hacían? —preguntó sonriendo pícaramente.

—¡Kuso! ¿de... de qué estás hablando? —farfulló Ranma cruzando los brazos por detrás de su cabeza, en un vano intento por parecer más relajado.

—Nosotros íbamos a la escuela ¡ahórrate tus insinuaciones! —protestó Akane mirando bastante ruborizada a su hermana mayor.

—No he insinuado nada —habló Nabiki sin prestar ni la más mínima atención a su alterada hermana.

—¡Ku... Kuso! —gruñó Ranma mirando con el entrecejo fruncido a la muchacha—. Métete en tus asuntos, Nabiki.

—¡Qué mal agradecidos son! Me preocupé por ustedes... pensé que le había pasado algo en el ojo a mi hermanita...—comentó avanzando lentamente hasta adelantarlos un par de pasos—. Porque de no ser así pensaría que trataban de besarse —añadió guiñándoles un ojo.

—Ya... ¡ya deja de decir tonterías! —protestó Akane evadiendo la mirada de Nabiki.

Su mirada la ponía nerviosa, de algún modo sentía como si ella estuviese al tanto de todo lo que había pasado y que en ese momento se divertía jugando con ellos—. Vamos de una vez a la escuela o llegaremos tarde... —añadió intentando desviar el tema y conseguir que Nabiki se olvidara por completo del asunto.

—Ha... ¡Hai! —pronunció Ranma apoyando la idea de su prometida. "Kuso, ni siquiera sentí la presencia de Nabiki... maldita sea, esto me está afectando... demo... no puedo evitarlo" Pensó mirando con disimulo a Akane.

La sonrisa que adornaba el rostro de Nabiki desde el minuto en que los había descubierto aumentó considerablemente. Al parecer el disimular no era algo que se les diera muy bien.

—¿Ranma-kun? —habló llamando la atención del muchacho que no había notado que llevaba de la mano a Akane.

—¿Nani? —respondió con una evidente mueca de fastidio dibujada en su rostro.

—Akane no se va a perder si no la llevas de la mano —espetó mirando con fingida inocencia a la pareja.

—¿Eh?...¡So...sólo lo hago porque tu hermana es lenta! —exclamó el muchacho intentando justificarse—. Si no lo hiciera llegaríamos tarde... —agregó fingiendo desinterés.

Akane soltó bruscamente la mano del muchacho. —¿¡Lenta!? —preguntó fulminándolo con la mirada—. ¡Ranma no baka! —refunfuñó antes de comenzar a correr a toda velocidad hacia la escuela.

—¡Oe! ¡Ma... Matte, Akane! —exclamó el muchacho corriendo tras ella.

—¿Quién es el lento ahora, baka? —preguntó Akane acelerando considerablemente el ritmo de su carrera.

Nabiki los vio alejarse, estaba segura que la sonrisa en su rostro permanecería durante el resto del día. Realmente ellos no sabían disimular.


Ya había pasado una hora desde el inicio de las clases, aún seguía enfadada con él pero no podía evitar observarlo de vez en cuando.

"Ranma no baka... ¿por qué está tan tranquilo? Cualquiera pudo vernos... kuso... aunque no puedo culparlo de todo...tampoco me resistí mucho..." Pensó ruborizándose levemente.

Una vez más miró hacía donde él se encontraba intentando pasar desapercibida.

Para su desgracia, Ranma estaba más atento a sus movimientos de lo que ella se imaginaba. Sus miradas se encontraron por algunos segundos provocando que hasta el último de sus músculos se tensara el notar la expresión del muchacho.

Él le dedicaba su sonrisa más egocéntrica, que la hizo sentir como si Ranma pudiese leer sus pensamiento y supiera lo mucho que le costaba apartar su mirada de él aunque estuviesen peleados.

—Baka, Ranma no baka —murmuró por lo bajo antes de desviar su mirada de la divertida expresión de su prometido.

Casi al instante una pequeña bola de papel cayó sobre su pupitre. Disimuladamente la abrió y leyó su contenido:

"¿No puedes dejar de mirarme, na? Si sigues así te van a castigar... luego no me culpes a mí..."

La sonrisa que tenía dibujada en sus labios hasta ese momento aumentó al ver su furiosa mirada. Sabía que si seguía por ese camino tal vez lograría enfadarla más, pero tenía que probar un cualquier método para que ella aceptara hablar con él lo antes posible.

Sonriente abrió el mensaje que su prometida se había encargado de lanzarse sin la más mínima delicadeza:

"¡Baka! ¡Engreído!... ni creas que te estoy mirando por lo que tú piensas. Pensé que guardaríamos el secreto... Nabiki casi nos atrapa por tu culpa.

¿¡Y qué demonios fue eso de "lenta"!? ¡Me las vas a pagar, baka!"

"Idiota... shimatta... tengo que controlarme más. Rayos ¿por qué demonios tiene que ser tan engreído? Lo peor de todo es que el muy idiota tiene razón... no puedo dejar de mirarlo... ¡No pienso admitirlo tan fácil!... pero... él también me estaba mirando"

La pequeña nota que cayó en sus manos logró alejarla de sus pensamientos. Miró con el entrecejo fruncido al muchacho que sólo le guiñó un ojo en respuesta, logrando aumentar su nerviosismo y encender una vez más sus mejillas.

"Si quieres ajustar cuentas te espero antes de la clase de deportes detrás del gimnasio, entre los arbustos..."

Una sonrisa triunfal iluminó su rostro cuando la vio asentir, arreglarían cuentas... pero realmente le interesaba mucho más continuar con lo que habían dejado pendiente camino a la escuela.

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Ella bufó fastidiada, llevaba cerca de diez minutos esperándolo y al parecer él no tenía intenciones de aparecer para que pudieran arreglar las cosas de una vez por todas.

—Ranma no baka... ¿por qué tarda tanto? —masculló cruzándose de brazos y apoyando su espalda contra el grueso tronco de un árbol cercano.

—Porque no podía deshacerme de los entrometidos de Hiroshi y Daisuke... luego Kuno trató de continuar con la pelea de ayer —comentó acercándose a la muchacha que desvió la mirada claramente enfadada—. Pobre idiota... lo vencí como siempre —espetó cruzando sus brazos por detrás de la cabeza—. ¿Sigues molesta? —preguntó mirando de soslayo a la chica.

—Pensé que no vendrías... —farfulló ignorando la cercanía de Ranma, ahora él se encontraba a escasos centímetros de ella, apoyando sus manos en el tronco a la altura de sus hombros—. ¿Ra... Ranma? Ba... baka ¿qué haces? —balbuceó nerviosa al sentir su intensa mirada sobre ella.

—¿Arreglar cuentas?... Dejamos algo pendiente ¿na? —murmuró en un enronquecido tono de voz acercando lentamente su rostro algunos centímetros más al de la muchacha.

Fue como si todos sus deseos de discutir con él fuesen reemplazados por la imperiosa necesidad de cerrar los ojos y dejar que Ranma la besara todas las veces que quisiera.

Su cercanía la hacía perder por completo la cordura, sabia que no debían exponerse ya que en ese lugar en cualquier momento podría aparecer alguno de sus compañeros, pero su cuerpo parecía haberse revelado a las ordenes de su mente.

Haciendo un último intento cerró los ojos para ignorar la deliciosa tentación que tenía frente suyo. —Ran... Ranma... ahora no... pueden vernos, recuerda lo que paso esta mañana —susurró temblando internamente. La respiración del chico acariciaba sus labios haciéndola pensar que debía mandar todo autocontrol al diablo y apoderarse de su deliciosa boca.

—¿Segura? —preguntó rozando sus labios despacio sobre los de Akane.

—Ranma... etto...yo... —Su mirada se encontró con los ojos azules de su prometido. Comenzaba a pensar que la mirada de Ranma era la mejor arma que podría usar para convencerla de cualquier cosa. Tímidamente posó sus manos en el torso del muchacho—. Si alguien nos ve será tu culpa...baka... —susurró correspondiendo al suave roce de labios.

Ella cerró los ojos y esperó por un beso que nunca llegó, de un momento a otro fue empujada por su prometido, lo cual provocó que cayera detrás de unos matorrales. Se disponía a darle su merecido cuando comprendió los motivos del muchacho.

—¡Ran-chan! —exclamó Ukyo lanzando una serie de pequeñas espátulas que Ranma esquivo perfectamente logrando que éstas quedaran clavadas en el árbol donde minutos antes estaba apoyada su prometida—.Quiero una explicación...—espetó acercándose amenazadoramente al muchacho—. ¡¿Por qué tuviste una cita con Shampoo?!

Agazapada detrás de los pequeños arbustos frunció el ceño. "¿Cita?... ¿De qué está hablando?" Pensó acercándose un poco más hacia Ranma, sabía que si se mantenía oculta no había forma en que Ukyo lograse verla desde la posición en que se encontraba.

—¡¿Con Shampoo?! ¿De qué estás hablando Ucchan? —preguntó mirándola con el ceño fruncido—. Tendría que estar loco para tener una cita con ella... siempre está intentando embrujarme o engañarme con sus tonterías —farfulló fingiendo inocencia. "Kuso... seguro Shampoo le dijo algo de lo que pasó ayer" Pensó observando con curiosidad a Ukyo y esperando que la muchacha no tuviese la idea de acercarse más hacia él, si lo hacía descubriría a Akane.

Ukyo se acercó lentamente hacia Ranma —Bruja mentirosa...—murmuró por lo bajo—. Shampoo me dijo que ayer tuvieron una cita... que habías dejado a Akane-chan sola para... ¿estabas en una cita con Akane? —preguntó fijando una inquisidora mirada en el rostro del muchacho.

—¡Je! ¿Con ese marimacho? ¿Por qué tendría una cita con esa niña boba? —rió fingiendo perfectamente indiferencia aunque por dentro era un mar de nervios. Lo único que esperaba era que Akane no se pusiera como fiera por sus palabras.

—¿Entonces podríamos tener una ci... —El fuerte sonido del silbato del profesor interrumpió las palabras de la chica.

—Oe... las clases ya van a empezar, Ucchan —espetó Ranma dichoso por primera vez en su vida de que comenzaran las clases—. Es mejor ir, ¿na? —preguntó ignorando la frustrada expresión de la muchacha de ojos azules.

—Hai —sonrió animada nuevamente "No importa... ¡ya conseguiré una cita con él!" Pensó girando sus talones para luego comenzar a caminar lentamente en dirección al gimnasio.

No había avanzado mucho cuando escuchó a Ranma quejarse, al voltear vio al muchacho apoyando contra el árbol con una clara expresión de dolor dibujada en su rostro.

—Estoy bien... etto... no fue nada...solo un calambre —mintió descaradamente. "Kuso...kawaiikune onna... no tenía que golpearme...pensé que fingiríamos... ¿quién entiende a las mujeres?" Pensó mirando con disimulo a su prometida, que le correspondió fulminándolo con la mirada.

—¿Estás seguro? —preguntó Ukyo observando con curiosidad el rostro del muchacho.

—¡Hai! —afirmó sonriéndole, logrando un leve sonrojo en el rostro de la chica que al parecer le había creído ya que reanudó su camino. Segundos después volteó, con una expresión parecida a la de un niño a punto de hacer un berrinche, habló: —Kuso... no era necesario que te pusieras violenta ... kawaiikune...—refunfuñó aún algo resentido por el fuerte y traicionero golpe que había recibido por parte de su prometida—. ¿No se supone que debíamos fingir?

—¡Si, pero tampoco tenías que fingir tanto! ¡Ranma no baka! —exclamó furiosa antes de alejarse del lugar.

"Chikuso... nunca voy a entender a las mujeres..." Pensó suspirando con resignación. —Aunque ya sé como conseguir que deje de estar enojada...—sonrió de medio lado avanzando relajadamente hacia el gimnasio.


Las horas de clases siguientes le sirvieron para aplicar todas las técnicas de seducción Saotome en ella. Al parecer las miradas y sonrisas habían tenido el efecto esperando, Akane guardaba sus cosas y no se veía enfada en lo absoluto, hasta podría jurar que le había sonreído disimuladamente un par de veces.

"¿Qué pasa conmigo? Shimatta... no puedo evitar ponerme nerviosa y sonrojarme cuando él me mira de esa forma..." Pensó mirando con disimulo hacia el muchacho, se mantuvieron la mirada por algunos segundos hasta que ella sonrió y cerró su bolso. "Después de todo no hizo nada malo..."

Su sonrisa, además de lograr encender sus mejillas y ponerlo particularmente nervioso, logró darle el impulso necesario para comenzar a acercarse a ella. Estaba seguro que aceptaría que fueran a algún parque antes de volver a casa y ahí, alejados de todos, podrían reconciliarse tranquilamente.

La tranquilidad del muchacho se convirtió en frustración al ver a Yuka y Sayuri acercarse a Akane, al parecer esas dos se encargarían de echar por tierra sus planes.

—¿Ahora? —preguntó Akane mirando de reojo a su novio. Sus amigas acababan de invitarla al cine. Instintivamente miró hacia su prometido esperanzada en que a él se le ocurriese algo para evitar la invitación de sus amigas—. Etto... yo...

—No tenemos exámenes ni deberes, Akane-chan —sonrió animada Yuka.

—Hai, además el protagonista de la película es muy guapo —comentó Sayuri con mirada soñadora.

Ella lo volvió a mirar, realmente parecía que necesitaba su ayuda para escapar y definitivamente él se la daría. Respondió a su mirada con una media sonrisa, rápidamente se acercó y sin mediar palabra tomó a Akane de la mano para luego salir con ella a toda velocidad de la escuela.

Las dos muchachas observaron perplejas como Ranma corría con su amiga como si escaparan de un enemigo peligroso.

—¿Crees que tengan problemas en el Dojo? —preguntó Yuka aún con la vista fija en la puerta del salón.

Lejos de ahí, en un solitario callejón, la pareja de prometidos más conocida de toda Nerima ajustaba cuentas de una vez por todas, buscando saciar en los labios del otro la necesidad de besarse que los había consumido durante todo el día.


Notas de la autora:

Nabiki me cobra caro por aparición xp, nuevamente me salio algo largo y ¿por qué no hubo beso? Tsk no sean chismosos xp, dejen que tengan su intimidad jajaja.

En el próximo les prometo que no los dejaremos tenerla xp

Espero sus comentarios :)

Besos,

Freya


Palabras en japonés

Baka: idiota

Na: pregunta que siempre requiere de una respuesta afirmativa : ¿no? ¿cierto?. Los chicos usan la partícula na y las chicas el ne.

Kuso: mierda

Hai: sí

demo: pero

Nani: qué

Oe: Oye, hey

Matte: espera

Shimatta: maldita sea, maldición

Etto: Uhm

Kawaiikune onna: fea, mujer fea

Chikuso: mierda, maldita sea