Todos los personajes de Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi.

Akai to Aoi

por

Freya

¿Ha pasado mucho tiempo, no? Antes que todo mis sinceras disculpas a todas las personas que esperaban actualizaciones más periódicas pero me ha sido imposible tener el tiempo para sentarme a escribir. ¿Creen que me fui de vacaciones?

Nah xp, ojalá. Desde que se operó mi mamá (el día después de mi ultima actualización) me ha tocado ser enfermera y dueña de casa a tiempo completo. Para que vean como ha sido mi suerte xp, luego de la operación de mi mami (que fue todo un éxito y gracias a todos los que preguntaron y nos desearon buena suerte ;) ) se operó mi abuelo dos veces, como verán más de un mes de Freya de enfermera a tiempo completo xp.

En fin dejemos de lado mi penosa existencia xp. Muchas gracias a n1ka-chan, Lalix, Viviana, Vivian Alejandra, Karina, Shey, Kyori, Cyn, Caro, Taker90, Erika, Baby Sony, Jore, little Kagome, Haruka-chan, AnamiMundiDita, miciel, LilyEvans777, CaritoAC, Katherinesaotometendo.

En breve comenzaré a responder sus reviews :)

Este capítulo se lo dedico a Cyn por darme el regalo más lindo que he recibido en mucho tiempo para mi cumpleaños ;)



Negocios

Su mirada se posó en la corta cabellera azulada de la chica que caminaba delante suyo negándose a dirigirle una sola palabra o a cruzar miradas por un instante. —Oe, Akane —farfulló en un nuevo intento por llamar la atención de su prometida, obteniendo como única respuesta que ésta acelerara el paso y entrara rápidamente a la casa.

—Kuso —murmuró por lo bajo frunciendo el entrecejo. A grandes zancadas siguió el mismo camino que la chica hasta cruzar el umbral de la puerta.

"Shimatta. ¿Quién demonios entiende a las mujeres? Ya le he repetido varias veces que lo de ayer sólo fue una broma... niña boba". Pensó frustrado dejando escapar un leve bufido.

Molestar a Akane la noche anterior había sido realmente divertido, incluso llegó a considerar aquella situación como un verdadero pago por todas las veces que ella lo acusó injustamente de ser un pervertido.

Burlarse e insistir con el 'pervertida' le significó que su novia se encargara de perseguirlo, armada con su odioso mazo, por todo el jardín hasta que finalmente acabaron sobre el tejado.

Los labios de Ranma se curvaron en una media sonrisa al recordar lo ocurrido. Cuando estaba seguro que tenía la situación bajo control, ella le dedicó una fiera mirada que lo hizo olvidar por completo las intenciones de la chica y el odioso mazo que parecía estar cada vez a menor distancia.

Fue como si la mirada de Akane se hubiese convertido en una verdadera telaraña que logró atrapar todos sus sentidos y pensamientos. En lo único que conseguía pensar en ese momento era en la cautivante danza de sus cabellos mecidos por la suave brisa nocturna, en su semblante agitado producto de la persecución que los había llevado hasta ese lugar y finalmente en su mirada.

Esa mirada decidida y desafiante que lograba que perdiera la concentración y bajara la guardia sin ser realmente consciente de aquello. Sólo logró salir de ese estado cuando se encontraba surcando el estrellado cielo de la ciudad gracias a un certero golpe propinado por su prometida.

El sonido de unas pisadas, subiendo a considerable velocidad los peldaños de la escalera, provocó que dejara de lado sus pensamientos sobre lo increíblemente sexy que se veía Akane la noche anterior, y volviera a recordar que debía conseguir aclarar las cosas con la obstinada muchacha a cualquier precio.

—Kawaiikune onna... —masculló entre dientes, avanzando hacia la escalera.

Estaba casi seguro que ella no lo había escuchado, sin embargo, toda su seguridad se esfumó como agua entre los dedos cuando la vio detenerse algunos peldaños más arriba.

Casi por instinto retrocedió un par de pasos y se puso en guardia. —¿Ya se te quitó el berrinche? —preguntó esbozando una media sonrisa.

Ni siquiera habían pasado un par de segundos cuando comenzó a creer, por la mirada fulminante que su novia le estaba dedicando, que tal vez no había escogido las palabras adecuadas.

Una parte de ella exigía a gritos que acabara con la pequeña distancia que había entre los dos y le diera el par de golpes que se merecía por ser un idiota desconsiderado. La otra continuaba creyendo que la mejor forma de hacerle pagar su falta de sensibilidad era seguir sin prestarle atención, aunque Ranma se empeñase en acabar con su fuerza de voluntad con su molesta insistencia.

—¡Baka! ¿Por qué no vas donde Ukyo y sigues conversando con ella hasta que se te dé la regalada gana? —refunfuñó sin poder contener más sus celos—. Estúpido insensible... nunca entiendes nada —bufó volteando para retomar su camino a toda velocidad hacia su habitación.

—¿Ucchan? —murmuró para sí mismo el muchacho de ojos azules observando como su prometida se alejaba, dejándolo sin entender ni una palabra.

"¿Qué demonios tiene que ver Ucchan en esto? ¿No estaba enojada por lo de anoche? ¡Chikuso! ¡Quién entiende a las mujeres!". Pensó sin perder de vista ni uno de los movimientos de la jovencita.

—Si no está enojada por lo anoche, entonces ella está... —murmuró por lo bajo mientras una pequeña y triunfal sonrisa comenzaba a iluminar su rostro—. ¡Matte, Akane! —exclamó siguiendo a la muchacha, manteniendo aquella sonrisa que parecía coronar su triunfante expresión.

"¡Je! De haber sabido que estaba así por celos, hubiese podido solucionar todo mucho antes... pero ahora que lo sé estoy seguro que podré convencerla en un abrir y cerrar de ojos". Sonrió de medio lado recordando como había comenzando todo.

Aquella mañana su despertar no había sido muy distinto a lo habitual en la época en que aún no habían declarado sus sentimientos. Pero esta vez, además del agua fría, Akane dejó caer sin ningún tipo de delicadeza el balde sobre su cabeza.

Esa fue, sin lugar a dudas, la primera señal que lo hizo pensar que tal vez ella seguía un poco enojada por lo de la noche anterior. Su sospecha se confirmó cuando al bajar a desayunar descubrió que su prometida ya había salido en dirección a la escuela.

Durante toda la mañana no consiguió acercarse a ella. Akane no se había separado de sus amigas ni por un instante; además las miradas fulminantes que ella le dedicaba de vez en cuando, no eran precisamente una motivación para acercarse sin pensar en que lo más seguro sería que acabara nuevamente surcando los cielos de Nerima a la menor provocación.

A la hora del receso pensó que era la mejor oportunidad para acercarse ella; ya no se veía tan enfadada, incluso podría asegurar que le pareció percibir por un algunos segundos una leve sonrisa en los labios de la muchacha.

Era el momento ideal, Yuka y Sayuri por fin habían dejado sola a Akane; disimuladamente comenzó a acercarse, pero cuando estaba a sólo unos pasos de cumplir su objetivo fue interceptado por Ukyo. Como siempre, lo invitó a probar algunos okonomiyakis preparados especialmente para él. Si no aceptaba su invitación, Ukyo podría haber sospechado algo; nunca había sido muy bueno para mentir o inventar excusas y en ese momento la única que se le ocurría era decirle que prefería comer con Akane.

Así que no tuvo otra opción que seguir a Ukyo; de todos modos aunque se hubiese negado, el aura de su prometida en modalidad 'matar a Ranma' no le provocaba precisamente deseos de acercarse.

En ese momento pensó que se había equivocado y que la chica seguía enfurecida por su pelea de la noche anterior; ahora que conocía los motivos de su enojo, no podía dejar de sonreír socarronamente ante lo fácil que su fierecilla se ponía celosa.

La sonrisa no le duró demasiado, el fuerte golpe de la puerta azotando contra su rostro lo hizo volver bruscamente a la realidad.

—¡Kuso! —exclamó irrumpiendo abruptamente a la habitación—. ¿No te enseñaron que cerrarle la puerta en la cara a alguien es de mala educación? —preguntó acercándose a la muchacha con el ceño totalmente fruncido.

—¡No! ¡¿Y a ti tampoco te enseñaron que es de mala educación entrar de esta forma al cuarto de una chica?! —gruñó dedicándole una retadora mirada—. No sabía que volverías tan pronto a casa, estaba segura que estarías toda la tarde comiendo okonomiyakis —añadió arrastrando las palabras.

El enojo que sentía por el golpe pareció esfumarse con las palabras de su novia. —Tienes razón, tal vez vaya a verla dentro de un rato —espetó completamente relajado, cruzando sus brazos detrás de su cabeza.

—¡Ranma no baka! —exclamó Akane lanzándose enfurecida hacia el muchacho, intentando conectarle un fuerte puñetazo directo en la quijada.

Sus esfuerzos fueron inútiles; con gran agilidad esquivó cada uno de sus golpes, y antes que pudiera darse cuenta de que estaba pasando ya la tenía completamente atrapada entre sus brazos.

—¡Suéltame! —ordenó moviéndose bruscamente, intentado liberarse aunque la cercanía de su novio comenzaba a agradarle demasiado sin importar que aún siguiera molesta con él.

—No quiero —pronunció dedicándole una seductora sonrisa mientras inclinaba un poco el rostro para acercarse peligrosamente a los labios de su novia—. Niña boba, no deberías ponerte celosa... sabes que eres la única...

—Yo... yo... no estoy celosa —balbuceó con dificultad. Poco a poco su resistencia comenzaba a ceder mientras se dejaba llevar por aquellas embriagantes sensaciones que recorrían su cuerpo cada vez que sus labios estaban tan cerca de los suyos—. A... además estoy molesta por lo de anoche... —añadió haciendo un gran esfuerzo por controlar los deseos que sentía de besarlo apasionadamente aprovechando la privacidad de su cuarto.

—¿No? —preguntó bastante divertido por el sonrojo que había provocado en Akane al mantener la mirada fija en su rostro.

—¡Claro que no! —mintió separándose de su prometido para alejarse a una distancia considerable de él—. Y ya...¡ya deja de hacer eso! —exclamó mirando desaprobatoriamente al chico que no dejaba de sonreírle con picardía.

—¿Qué cosa? —preguntó fingiendo inocencia, avanzando lentamente hacia la chica que continuó retrocediendo hasta que finalmente chocó contra su escritorio.

—Sabes muy bien lo que intentas hacer mirándome de esa forma —protestó evadiendo aquellos ojos azules que la hacían bajar la guardia con increíble rapidez.

—Nada malo —afirmó Ranma tomando suavemente el mentón de Akane, logrando atrapar una vez más la mirada de la chica—. No tienes que ponerte celosa... no podía decirle a Ucchan que quería estar contigo, acordamos ocultar nuestra relación por algún tiempo ¿lo olvidaste?

—Pudiste inventar alguna excusa —Insistió sin poder controlar sus celos que no dejaban de recordarle que Ranma había pasado bastante tiempo junto a Ukyo.

Éstos quedaron de lado cuando escuchó la risa de su prometido—. ¡Deja de reírte! ¡No estaba tan celosa! Y sigo molesta por lo de pervertida —protestó infantilmente.

Con uno de sus brazos rodeó la cintura de la chica acortando la pequeña distancia que los separaba. —No hablas en serio, ¿no? —preguntó haciendo gala de su mejor expresión de niño inocente—. Me mandaste de un golpe al otro lado de la ciudad y esta mañana tampoco fuiste muy delicada que digamos al despertarme... —protestó suavemente, dejando que su aliento acariciara los tentadores labios de Akane—. ¿Por qué no dejas de estar enfada y seguimos en lo que estábamos anoche?

Tenía que admitirlo; su mirada y su rostro a escasos centímetros del suyo comenzaban a hacerla pensar que tal vez ya no debería estar molesta por algo que había pasado el día anterior. —Si te refieres a lo de hacerme callar a besos, creo que... —Repentinamente Akane interrumpió sus palabras, cuando al posar su mano sobre su escritorio notó un extraño objeto sobre éste. Suavemente se separó de su prometido para luego tomar el sobre—. ¿Tú dejaste esto para mí? —preguntó mirando al chico que se veía bastante frustrado por su repentino cambio de tema.

—No —refunfuñó maldiciendo tanto al sobre como a la persona que lo había puesto ahí. Akane se veía más interesada en abrirlo y revisar su contenido que en hacer las paces.

"Kuso... ¿por qué tenía que ver ese estúpido sobre justo ahora? ¡Je! Algo así jamás podrá derrotar a Ranma Saotome" Pensó dispuesto a volver a utilizar todo su poder de seducción para hacer definitivamente las paces con su prometida. Sin embargo todas sus intenciones quedaron en nada cuando una furiosa Akane colocó delante de su rostro una foto donde ambos se besaban apasionadamente.

—¡Te lo dije! —exclamó alterada—. ¡Por qué tenias que insistir en... en lo de anoche! —agregó bastante ruborizada.

—¡Tampoco te resististe mucho que digamos! —respondió Ranma frunciendo por completo el entrecejo, olvidándose del todo de las implicancias que podría tener el hecho que alguien los hubiese fotografiado.

En ese minuto en lo único que parecía pensar era que Akane lo estaba culpando por algo de lo que él no era del todo culpable.

—¡Pero yo no empe... —Una suave carraspeó proveniente desde la ahora abierta puerta de la habitación atrajo la atención de la pareja y logró callar cualquier protesta que Akane desease emitir.

—Akane, no deberías culpar a Ranma-kun —afirmó Nabiki apoyada en el umbral de la puerta—. Por la forma en que tus manos tenían sujetos sus cabellos... parecía que realmente lo estabas disfrutando, ¿no? —añadió con una mordaz sonrisa.

—¡Na...Nabiki! ¡No es tu asunto! ¿¡Estuviste espiándonos hasta que tomaste estas fotos!? —exclamó Akane dirigiendo una resentida mirada hacia su hermana.

—¿Esperabas algo menos de ella? —refunfuñó Ranma, pensando que era bastante probable que en algunos minutos toda su familia estuviera celebrando su boda con Akane.

—¿Cómo puedes pensar que yo haría algo así? —preguntó Nabiki con fingido pesar—. Siempre es útil tener a alguien que te deba un par de favores... ¿Sasuke-kun es un excelente espía, no creen?

—¡Kuso! Voy a matar a ese enano entrometido —masculló Ranma comenzando a avanzar rápidamente hacia la salida; apenas había dado algunos pasos cuando sintió que Akane lo jalaba bruscamente de la trenza para detenerlo.

—Espera un segundo, ni creas que vas a dejarme sola en esto —masculló Akane mirando de reojo a su divertida hermana—. Supongo que vas a pedirnos dinero, ¿cuánto nos va a costar que no le cuentes a todo Nerima? —espetó fulminándola con la mirada

—¿Dinero? —preguntó con un tono de voz que denotaba que estaba evaluando cuánto debía cobrarles—. Podría cobrarles por la copias... pero no voy a hacerlo —añadió observando divertida a la perpleja pareja—. Necesito que me prestes a Ranma-kun... para un pequeño negocio.

Un fuerte escalofrío le recorrió la espina, estaba seguro que el negocio de Nabiki le traería más de un problema.


Notas de la autora:

Espero que les haya gustado ;), personalmente me encanta lo rápido que Ranma y Akane pasan del romance a la pelea xp; los dejo con la duda sobre el negocio que doña Nabiki quiere hacer con Ranma xp

Como siempre espero sus comentarios ;)

Besos, a todos y nos vemos pronto

Freya


Palabras en japonés

Oe: Hey, oye

Kuso: Mierda

Shimatta: Maldición, maldita sea, rayos

Kawaiikune onna: mujer fea

Baka: Idiota, estupido

Chikuso: Mierda

Matte: espera