CAPÍTULO 9: LA LEYENDA DE LAS TRES RUNAS DEL PODER

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-¡Marina! – se oyó una voz femenina a sus espaldas.

Cuando la chica volteó, se topó con la princesa Tata.

-¡Tata! – gritó Marina, abrazándola. - ¿dónde…donde habían estado?

-Estaban prisioneras – le explicó Latis – cuando he ido a rescatarlos, mi espada brilló, y me condujo hasta la prisión de las princesas.

-¿Así que Rommel te tenía también prisionera? – preguntó Marina y después se acercó Tatra

-Así es – contestó ésta – sentimos mucho todo lo que ha pasado en Céfiro…

-Ya nos lo explicarán cuando lleguemos – dijo Guru Clef, y parecía serio.

Lucy no dejaba de mirar por la ventana, cuando al fin vio a la nave NSX acercarse por los cielos gritó:

-¡ESTÁN AQUÍ!

-¿Qué…? – dijo Presea, y también se acercó con Lucy . - ¡Es verdad!

-Siento la presencia de Guru Clef, y de Marina – anunció Airmed sonriente, - al parecer todo ha salido muy bien.

-¡Que gusto! – exclamó Caldina – Mi pobre niña Marina…debe estar muy contenta.

Cuando Marina entró en el palacio fue recibida por tantos abrazos, que se sintió mareada. La que mas fuerte la abrazó fue Caldina, y también Lucy.

-¿Dónde está Anaís? – preguntó entonces.

-Ella está descansando – dijo Lucy, con la mirada triste – fue herida en combate.

-¡¿Pero está bien?! – se alarmó Marina.

-Sí – le dijo Paris, tomándola de un hombro – no te preocupes.

-Me alegra verte Paris. –dijo Marina, con más alegría de estar en el castillo de lo que pudiese expresar.

Guru Clef, que se había sentado en su trono, había hecho aparecer un montón de asientos flotantes alrededor de éste. Varios ocuparon asiento.

-Sé que algunos están cansados, como las princesas y Marina. Pero quisiera resolver esto antes de que suceda cualquier cosa. – anunció.

-¿Crees que vuelvan a atacar? – preguntó Marina, angustiada.

-No lo creo. Estoy seguro.

Airmed fue la última en sentarse. Entonces Guru Clef, tomó la palabra.

-Creo que hay algunas cosas que aclarar con las princesas Tata y Tatra.

-Sentimos mucho todo lo que está haciendo nuestro hermano, Guru Clef – dijo Tatra – pero te aseguro que no tenemos nada que ver.

-¿Hermano? – preguntaron varios, pasmados.



-Sí…- dijo Tata – y esto es nuevo también para nosotras. Jamás supimos que teníamos un hermano, hasta hace poco.

-Quiero que nos cuenten todo lo que saben, así será más fácil. – dijo Clef.

-Bueno…- comenzó Tatra aclarándose la garganta – esto no tiene mucho. Hace poco, un guardia nos informó que había un muchacho que quería vernos. No le hubiésemos hecho caso si no nos hubiera dicho que era algo acerca de nuestro difunto padre…

-Lo hicimos pasar, y él se anunció como hijo ilegítimo de nuestro padre, el antiguo rey de Chizeta. Nosotras lo negamos, ya que él nunca nos mencionó la existencia de un hermano.

-Lo echamos del Palacio, diciéndole que era un embustero. ¿Qué íbamos a pensar que ése chico tenía un gran poder y se vengaría? – dijo Tatra, - entró con un hombre de cabello blanco y una mujer…una amazona…

-¡Kara! – dijo Marina. – Yo luché contra ella.

-Así es…nos encerraron en una prisión y tomó posesión de todo Chizeta. No sé de donde sacó tanto poder…

-¿Y será eso cierto? ¿Qué en realidad es hijo de su padre? – preguntó Caldina.

-Desgraciadamente, lo es – dijo Tata, con un suspiro .- el muchacho nos mostró, una vez que estábamos prisioneras, una carta de mi padre…hacia su madre.

-¿Y que decía la carta? – preguntó Lucy.

-Que su relación no podía ser, puesto que él era el rey de Chizeta. Y ella una simple gitana.

-¡Se involucró con una gitana! – exclamó Caldina. - ¡vaya!

Guru Clef la miró con reproche por interrumpir. Y Tata continuó.

-Entiendo que es difícil para una mujer ser abandonada por un hombre…pero ¡ella también sabía que mi padre era el rey! – exclamó – y no le importó tener una relación…

-Rommel nos dijo que su madre era una gitana, y su nombre era Calathea – explicó – y que murió asesinada por su pueblo de gitanos.

Lucy ahogó un grito de asombro.

-¿La mató su propia gente?- inquirió Guru Clef

-sí…para los gitanos es una deshonra tener algo que ver con alguien que no sea gitano. Por eso la quemaron en la hoguera…justo el día que dio a luz a un niño…

-Rommel – reflexionó Guru Clef, y las princesas asintieron - ¿Qué pasó después?

Al parecer Calathea dejó una carta para nuestro padre, diciéndole que se hiciera cargo de él…o quedaría huérfano…al parecer ya sabía el destino que le esperaba.

-Pero nuestro padre nunca se hizo cargo de él – completó Tatra – y al parecer, para salvar a su niño, Calathea lo dejó a cargo de alguien más, y cuando creció…se enteró de su verdadero origen.

Rommel nos dijo que un anciano había sido quien lo había cuidado toda su vida…un ermitaño – dijo Tata – y el anciano hasta hace poco tiempo le entregó la carta…

-Y fue a reclamarles su trono a su mayoría de edad – dijo Latis – tiene sentido.

-Lo que no tiene sentido es como es posible que un simple hijo de gitana tenga semejante poder – dijo Guru Clef – ha podido controlar a Ascot, hizo dos prisiones mágicas casi indestructibles, y las naves mas poderosas que he visto jamás…

-Lo obtuvo en otro lado, - dijo Airmed – tal vez.

-Necesitamos encontrar al ermitaño que cuidó a Rommel de niño – dijo Marina poniéndose de pie. – sólo él puede explicarnos que pasó.

-No creo que un campesino nos explique semejante magia – dijo Guru Clef

-Es un testigo, querido – dijo Airmed mirándolo severamente. – no menosprecies la visión de un testigo.



Guru Clef frunció el entrecejo.

-Muy bien, investigaremos eso – accedió.

-Ahora que Rommel sabe que el anillo mágico existe, no nos dejará en paz – dijo Presea – debemos ser cautelosos.

-Hay una forma de derrotarlo – dijo Airmed – pero llevará tiempo.

-Tiempo es lo que precisamente no nos sobra – le discutió Guru Clef.

-¿Vas a empezar con eso de nuevo? ¿Cerrarte ante la verdad?

Se produjo un momento de tenso silencio entre todos. La mayoría miraba a Airmed, como si no tuvieran la menor idea de lo que estaba hablando.

-¿Vas de nuevo tú con la historia de las rocas? – preguntó con fastidio Clef.

-¿Qué rocas? – dijo Lucy. - ¿Qué historia?

-Una historia que Airmed inventó – dijo Guru Clef, mirando a otro lado.

-¡Yo no he inventado nada! ¡Es la verdad!

-Claro…- dijo Clef – entonces cuéntales tu verdad.

Airmed miró con tristeza a Guru Clef, al parecer resentía que éste no le creyera. Y se volvió hacia Lucy y Marina.

-Existe una leyenda que cuenta de tres piedras. Tres Runas, que tienen un inmenso poder…esos tres artefactos darán un poder invencible a quien las posea. Cada una corresponde un elemento mágico, y unidas es como funcionan…

-¿Por qué dices que es una leyenda? – dijo Marina - ¿dónde la oíste?

En el Reino de las Hadas.

Marina se rió.

-¿Las Hadas? ¿Existen?

-¡Claro! – dijo Latis - ¿No recuerdas a Primavera?

-Bueno…sí…- balbuceó Marina, confundida – pero…Guru Clef dijo que tú la inventaste…

-Es verdad – dijo Airmed – También la leyenda de las Guerreras Mágicas. Nadie la creía…¿Y es mentira? No.

-En eso tiene razón – dijo Lucy - ¿Cómo se buscan las Runas?

-Cada Runa tiene una guardián – dijo Airmed – se buscan en puntos clave. Como el fondo del mar, o en una nube. Es complicado. Debes derrotar al guardián de cada Runa para conseguirla.

-¿Quién te contó eso?

-La Fata Titania, la Reina de las Hadas.

-¿Y si vamos ahí, derrotaremos a Rommel?

-La verdad es que no es tan sencillo. Para entrar ahí, hay que buscar el círculo de flores rojas, en el Bosque del Silencio. Deben tener cuidado, porque también hay criaturas místicas en él, y no todas son buenas. También deben tener cuidado de no enamorarse de cualquier elfo que encuentren…

Guru Clef soltó una carcajada.

-Que ridículo. ¿Cómo van ellas a enamorarse del primer elfo que encuentren?

-Tiene su chiste, Clef – le dijo Airmed, muy seria. – Los elfos son una raza traviesa y caprichosa. Pueden encantarte si quieren…y caerás de amor por ellos.

-¿Son guapos? – preguntó Caldina y Ráfaga la miró enojado.



-Lo son, pero no es un amor de esperanza e ilusión. Sino de deseo y obsesión. Por eso es que deben tener cuidado, sino, pueden causarse solas la destrucción.

Marina trató de imaginarse a un elfo muy hermoso, pero no lo consiguió. Lo único que pudo hacer es mirar a Guru Clef, y pensar que si así eran los elfos, no tardaría en ser destruida.

-¿Qué hay de los hombres? – preguntó Marina - ¿No son hechizados por hadas?

-No. Ellas sirven a la Fata y no pueden hacerlo. Pero sí pueden lanzarte maldiciones, los chicos deben tener cuidado con las sirenas. Pregúntale a Guru Clef…

El mencionado se sonrojó.

-Yo nunca he visto una sirena…- dijo él. – no se de que me hablas.

-Las dueñas del mar son implacables – dijo Airmed, sonriendo con picardía – mujeres difíciles de comprender.

Y le echó una mirada furtiva y rápida a Marina.

-Es una historia interesante – dijo Presea - ¿vamos a buscarlas? – y se dirigió a Guru Clef.

-Creo que no hay más remedio – dijo éste – aunque yo no quería que las Guerreras Mágicas entraran al Reino de las Hadas. No hay opción.

-Bueno. Creo que ahora deben descansar…¿No? – propuso Caldina – Sobre todo Marina, debe estar cansada…

-Iré a ver a Anaís – dijo Lucy y salió de la sala del Trono.

Poco a poco fueron saliendo, hasta que Marina se quedó sola. Y Guru Clef había cerrado los ojos, visiblemente agotado.

Ella carraspeó, y él abrió rápido los ojos.

-Marina…

-¿Creías que te habías quedado solo?

-S- sí…- dijo él,. Poniéndose de pie. – algo parecido…

-Todo esto debe ser difícil para ti, siendo tú el que más ha estado en Céfiro…

-Lo es – dijo él, acercándose a ella. – pero confío en nuestras Guerreras Mágicas.

Él se quedó mirando a Marina a los ojos, sonriendo. Y ella hizo lo mismo. Mientras sentía como le recorría un escalofrío por todo el cuerpo.

-G- Guru Clef…

-¿Si?

-¿Sabes…- tartamudeó ella – por qué…vine a Céfiro?

-Yo…- dijo él. – sí. Eso creo.

Ella abrió mucho los ojos. ¿En verdad lo sabía?

-¿Lo sabes…? – preguntó ella, temerosa.

-A ver…a un…¿ser querido…tal vez?

Marina asintió.

-Sí…eso es…¿sabes quién es…?

No sabía que rayos estaba diciendo. Estaba apunto de decirle a Guru Clef que lo quería. Y tenía miedo…a Guru Clef le brillaban mucho los ojos…

-Sí…- respondió él, mirándola a los ojos. - ¿Ascot…?

Pareciera que a la chica le hubiese caído un balde de agua congelada.

-¿Ascot? ¿¡Crees que yo puedo…después de lo que hizo?!

-Bueno…no sé…- suspiró Clef – eso supuse.

-¿Eso piensas tú? – preguntó con tristeza Marina.

-Yo…no soy quien para decidirlo, tienes razón. Tengo que irme…debo…hablar con Latis.

Y pasó a su lado rápidamente. Marina solo oyó el golpe seco de la puerta. Dejándola sola.

Se quedó un tiempo pensando en lo que Guru Clef le había dicho. Eso si que era un fiasco. Guru Clef pensaba que ella estaba enamorada de Ascot. No podría ser peor…

Anaís abrió lentamente los ojos. Se topó con la cara de Paris, visiblemente preocupado.

-¡Despertaste!

-Sí…¿Qué fue lo que pasó? – preguntó ella, poniéndose una mano en la frente.

-Te hirió una nave de Chizeta – explicó el chico – y pasaron muchas cosas más.

-¿Qué cosas? – preguntó Anaís asustada - ¿Lucy está bien? ¿Marina?

-Cuando caíste inconsciente Rommel amenazó a Guru Clef con matar a Lucy si no se rendía y fuera su esclavo…

-¡Que horror! ¿Y después?

-Pues él aceptó caer prisionero con tal de no ver sufrir a más gente. Y se entregó…

-¿Qué? – preguntó Anaís estupefacta - ¡¿Cómo pudo hacer semejante cosa?!

-Pero no te preocupes. Él ya está de nuevo con nosotros. Ráfaga y Latis lo rescataron, y también a Marina.

-¿En verdad? – dijo ella, sonriendo de alegría - ¡Quiero verla!

Anaís se puso de pie, muy rápido.

-¡Anaís, espera! – la detuvo Paris –tú aún estás delicada…

-¡No me importa! – le espetó la muchacha enojada - ¡Quiero ver a mi amiga. Y a Lucy!

-De acuerdo…pero…antes quiero decirte algo.

El chico se había sonrojado. Anaís se sentó en la cama a la par de él, y el muchacho comenzó a frotarse las manos, muy nervioso.

-¿Qué pasa? – dijo ella.

-Bueno…yo…

-¿Sí…?

-Anaís…hemos pasado muchas cosas. – dijo el príncipe – tanto buenas como malas. Cuando te fuiste a tu mundo, creí sinceramente no volver a verte nunca más. Pero ocurrió un milagro…

-Es cierto…- dijo Anaís – yo tampoco creí volver a verte.



-Albergaba las esperanzas…pero el tiempo pasa más lento en Céfiro…y los días se me hicieron eternos. Las semanas, los meses…no sé cuanto tiempo pasó…

-Paris…

-Entonces volviste. ¡Y nunca me había sentido más feliz! – exclamó el chico – Guru Clef me dijo que necesitaba…una persona…para que me ayudara con mis labores de príncipe de Céfiro…

-Ah…- dijo Anaís - ¿Una entrenadora?

-No…no exactamente – dijo Paris aún más rojo – mira, la verdad es que le dije a Guru Clef que sí no eras tú mi acompañante, renunciaría al cargo de príncipe y me iría a vivir al Bosque de nuevo.

-No te estoy entendiendo, Paris – dijo Anaís.

-Marina me contó las costumbres de su mundo…- dijo – las…celebraciones…y…

-¿Y?

-Y entonces Lucy me confirmó que era lo que debía de hacer…¡Para que tú fueras feliz!

-¿Lucy?

-Sí…y con todo lo que ha pasado. Lo siento Anaís, no quiero que te vayas de mi lado otra vez. ¡No podría soportarlo!

-Yo tampoco quiero dejarte…

-Entonces, Anaís…si todo marcha bien, y Céfiro es salvado, que estoy seguro que así será…tú…te…¿Casarías conmigo?

Anaís se quedó viendo a Paris como si fuera una pintura en blanco. La muchacha parpadeó un par de veces, y luego se puso muy colorada.

-¿C- casarme…? ¿contigo?

-Sí…Lucy me dijo que así le llaman en tu mundo. Aquí en Céfiro lo llamamos Unión Real.

-Entonces…lo correcto…

-Sería que yo te diera esto – Paris sacó una gran sortija, con zafiros incrustados.

-¡Oh!

-Por favor, Anaís…- le dijo – Sé mi esposa. Quédate conmigo para siempre…

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Ahí lo tienen! espero que les haya gustado, en éste capítulo hay más calma y se atan algunos cabos que andaban sueltos, aunque aún queda mucho por descubrir. Solo esperen el siguiente capítulo, será impactante.

Besos a mis niñas y espero sus reviews!D