CAPÍTULO 13: LA PARTIDA
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Lucy, Marina y Anaís se sentaron frente Airmed. Nikona estaba en sus piernas, pero no daba saltos de felicidad como antes.
Marina sabía porqué…
-Bueno – dijo Airmed – existen tres objetos que pueden ayudarnos a vencer a Rommel, que ahora ha tomado el Palacio y ha controlado a todos nuestros amigos.
-¡¿También a Paris?! – preguntó Anaís, bastante preocupada.
-Sí, - dijo Airmed – aunque también a Caldina, Ráfaga Presea y Ascot.
-¿Y Latis? – pregunto Lucy inmediatamente.
-Bueno, con Latis supongo que no ha podido dominarlo, y eso lo sé porque Latis tiene grandes poderes mágicos, es capaz de invocar a Tornado, su criatura.
-Lo recuerdo – dijo Lucy – es un caballo.
-Sí – continuó Airmed – por eso creo que escapó. No sé a donde…
-Tal vez está en Autozam – dijo Anaís.
-No…cuando Rommel entró al cuarto de la Corona pudo hacer lo que quiso con Céfiro. Y una barrera invisible cubrió al planeta, obligándonos a quedarnos.
-Que horror…
-Pero creo que Latis también busca las Runas del Poder – dijo – Latis también conocía la historia. Probablemente esté en el Reino de las Hadas…
-¡Pues hay que alcanzarlo! – dijo Lucy – lo ayudaremos en lo que podamos.
-Antes deben saber varias cosas, Guerreras Mágicas – advirtió – primero, deben tener mucho cuidado con las criaturas que vean. No todas son buenas, y también mantenerse firmes en sus deseos.
-¿Qué quieres decir con eso? – preguntó Marina.
-Sé que algunas criaturas del Reino de la Fata les harán ciertas…negociaciones, propuestas…ideas. No deben aceptar ninguna que vaya en contra de sus deseos verdaderos.
-¿Crees que la Fata nos obligué a hacer algo? ¿Algo que no queramos? – dijo Anaís.
-No puede hacer eso – sonrió Airmed – ella tiene la obligación de no retenerlas en su mundo…siempre y cuando no coman nada de ahí.
-Entiendo – dijo Lucy – no comer nada de su reino.
-Ni siquiera vino, nada – dijo Airmed – o serán condenadas a quedarse para siempre.
-¡Pero tu escapaste! – dijo Marina - ¿Cómo pudiste hacerlo?
-La Fata Titania me permitió salir de su mundo porque vi la profecía que se iba a cumplir sobre Céfiro. Si Céfiro se destruye, su mundo también…y eso…no le convenía.
-O sea que ésa Reina no es buena, pero sí inteligente – dijo Marina.
-Las tres Runas del Poder las adquirirán, según cuenta la leyenda, convenciendo a su guardián de que se las de. No será fácil…estas guardianas vigilan la Runa y la cuidan como si fueran su vida. Las guardianas además, son seres de gran poder.
-Ya, ¿pero como sabremos quién es la guardiana? ¿Qué tal si nos engañan?
-Los nombres de las Guardianas de las Runas son: Luned, Leyna, y Lencéira. No sé como son físicamente, puesto que nunca las he visto. Pero créanme, serán imposibles de confundir.
-¿Cómo llegaremos al reino de Fata? – preguntó Lucy. - ¿Está en Céfiro?
-Sí. La entrada está en el Bosque del Silencio. Hay que pasar por un círculo de Flores rojas. Lo protegen de espíritus malignos del bosque, puesto que creen que en el rojo abunda al fuego, al que temen.
-¡Pues vámonos!- dijo Lucy - ¿A que esperamos? Mientas mas rápido consigamos las Runas más rápido salvaremos Céfiro.
-Airmed…- dijo Anaís, con una mirada triste - ¿Es cierto que…Guru Clef fue víctima de Rommel?
Airmed suspiró.
-Sí, mi niña. Desgraciadamente sí…
Marina sintió una punzada en el corazón.
-Nunca voy a perdonar a Rommel – dijo Marina con los dientes apretados – nunca.
Una lágrima cayó por el rostro de Lucy.
-Guru Clef era tan bueno…amaba a Céfiro tanto…
-Tanto como lo amó la princesa Esmeralda en su tiempo – dijo Airmed.
-Debemos hacerle pagar a Rommel lo que hizo – dijo Anaís – no podemos dejar inadvertido tanto daño. ¡Y debemos salvar a los que podamos! Los que todavía está en nuestras manos…
-Airmed – dijo Marina, recordando algo – dijiste que en tu visión, habías visto a Guru Clef prisionero. ¿Cómo saber si está en algún lugar?
-Yo no siento su presencia en Céfiro, mi niña – dijo Airmed, nostálgica porque Marina no se cerraba ante ninguna esperanza – no está en Céfiro.
-Marina, - dijo Anaís – tú dijiste que lo viste morir…¿Cómo podemos esperar que él esté en otra parte?
-Supongo que no puedo perder la fe…
-Céfiro es el mundo de la fe, mi niña – dijo Airmed – cualquier cosa podría pasar.
-Mi fe no puede revivir a los muertos – dijo Marina, llorando – aunque quiera, no sucederá.
Lucy y Anaís le pusieron una mano en el hombro.
-¡Pero no hay que perder las esperanzas! – dijo Lucy, intentando no dejarse caer, y sonriendo – vamos a buscar las Runas.
-Sí – dijo Anaís – salvemos Céfiro.
Nikona hizo brillar su gema. Y al instante las armaduras de las Guerreras Mágicas aparecieron. También con un traje nuevo: el de Lucy era de falda mediana, que abajo tenía mallas negras, las mangas eran completas. El de Marina era azul, de falda tres cuartos y con
mallas negras y las mangas eran cortas, mientras que el de Anaís era verde, con mangas largas y la falda más corta.
-¡Pero…! – exclamó Marina. - ¿Cómo aparecieron las armaduras?
-Si Guru Clef…- murmuró Anaís.
-Nikona sigue aquí – dijo Airmed sonriendo – todavía conserva el poder. Puede ayudarles como siempre, y creo que también el último deseo de Guru Clef fue que regresaran a su mundo, y que olvidaran todo.
-¿Por eso perdimos nuestros recuerdos de Céfiro? ¿Por qué Guru Clef no quería que viviéramos atormentadas en una batalla? – preguntó Anaís.
-No es posible…- dijo Marina – pero sé que es verdad. Él siempre quiso que volviéramos a casa, que fuéramos felices, y…y que no volviéramos a llorar.
-Eso es cierto – dijo Lucy – por eso lo hizo.
-Sin embargo – dijo Anaís – nuestro corazón decidió que salvaremos Céfiro una vez más. ¡No importa lo que pase!
-Niñas – dijo Airmed – cuídense mucho.
-Traeremos las Tres Runas del Poder Airmed – dijo Lucy – derrotaremos a Rommel.
-Salvaremos a nuestros amigos – dijo Anaís
-Y salvaremos a Céfiro, nuestro amado planeta.- dijo Marina.
Y después de muchas despedidas y abrazos, emprendieron el camino hacia el Bosque del Silencio.
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