CAPÍTULO 14. UN ELFO LLAMADO ALISO

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Las Guerreras Mágicas caminaron durante largo tiempo. Hacía un frío y fuerte viento, acompañado con una ligera llovizna que les azotaba en la piel. Era obvio que los habitantes de Céfiro estaban asustados, pensó Marina. Si no, ¿Por qué aquel clima?

Siguieron a Nikona por más de otra hora, pero no había señas del Círculo de Flores Rojas.

-Nikona, ¿Cuánto falta para llegar al Círculo? – preguntó Anaís con paciencia.

El animalito solo se limitó a hacer su clásico sonido, y continuó dando saltos agigantados. Las chicas tuvieron que correr.

Se detuvieron un momento, estaba comenzando a anochecer.

-¿Quieres que descansemos aquí? – preguntó Lucy. – pero no podemos perder tiempo…

Nikona negó con la cabeza.

-Creo que Nikona piensa que es peligroso vagar de noche en el Bosque – dijo Anaís – quizá deberíamos hacerle caso.

-Yo también concuerdo con Nikona – dijo Marina – no sirve de nada viajar porque no veremos al enemigo si se nos presenta.

Lucy suspiró.

-Bien, nos quedamos entonces.

Nikona hizo aparecer la cápsula, que por dentro era una habitación amplia con todo lo que necesitaban. Nikona hizo aparecer también alimentos, pero cuando quiso aparecer agua, no hubo respuesta.

-Parece que el poder de Nikona se está agotando – dijo Anaís, tristemente.

-Eso es porque Guru Clef no está aquí…- murmuró Lucy con la misma tristeza. – ¿no es así, Nikona?

Nikona asintió con las orejas bajas.

Pero Marina, antes de sentir que las lágrimas iban a caer, tomó el odre mas cercano que tenía a la mano.

-Escucho el río – dijo Marina. – iré a llenar el odre.

-Yo no escucho el río – dijo Lucy con desconfianza – tal vez…no deberíamos arriesgarnos…

-Estoy de acuerdo con Lucy…- dijo Anaís.

-No, si lo oigo. Además quiero lavarme. Me arden la cara y los hombros. No se preocupen, no tardaré…

-Pero Marina…



-No tardaré…- repitió ella, saliendo de la cápsula.

Comenzó a caminar por el Bosque con el odre en mano, lo sujetaba fuertemente. Entonces, mientras más se adentraba en la oscuridad se dio cuenta de algo.

Ni los grillos ni las cigarras hacían ruido. Ni los relámpagos…

Escuchó un ruido a sus espaldas, y se sobresaltó.

-Tonta…solo es un Bosque – se dijo – no hay nada que temer.

Entonces, cuando volvió a darse vuelta lo vio.

Un muchacho, alto, de ojos azules y cabellos lila estaba parado frente a ella, dentro de un círculo de flores…el Círculo de Flores Rojas. Marina tiró el odre al suelo. Y sintió como le subía el calor a las mejillas con violencia, y el corazón le latía con furia. Las lágrimas se le agolpaban en el borde de los párpados, pero esta vez sin tristeza, sin dolor.

Se sintió, como la primera vez que lo vio, ligera como un pájaro. Y sintió vida, que había estado dormitando dentro de su cuerpo, sacudirse y despertarse de golpe.

-Guru Clef…- murmuró, atónita.

Él rió, y su risa, grave y hermosa resonó en el Bosque. Marina veía algo diferente en él…

El chico dijo su nombre con vehemencia y le extendió una mano para que se acercara.

-Ven…

Ella caminó a grandes zancadas, como un robot. Y al verlo mas de cerca se sintió doblemente fascinada.

-¿Quieres que se deshaga tu tristeza? – le dijo. - ¿Qué desaparezca en la luz? ¡Mira!

Dentro de la mano de él apareció una pequeña llama de color verde. Donde ella reía con sus amigas, dentro de una máquina de fotografías.

-¿Quieres volver a ser feliz? – le preguntó.

Él le extendió la mano nuevamente, y ella tomó la suya. Sintió al tocarlo, como si hubiera sido tocada por un relámpago sin morir. Lo abrazó, y aspiró su olor, dulce y salvaje…Hundió la cara en su pecho, y entró al círculo de Flores junto a él.

Sentía que caminaron durante horas, pero no le importaba. Al fin estaba con él, con el único ser que quería estar. De pronto, se detuvo. Y ella lo miró a los ojos, que estaban mas hermosos y profundos que nunca.



-Guru Clef…¿Cómo es esto posible? Si tú…

-¿Guru Clef?

El muchacho frunció el entrecejo, confundido.

-¿Quién es Guru Clef?

-¿Qué? ¿cómo?

Marina no entendía nada.

-Tal vez…sí, ya se…¡Perdiste la memoria, como todos! – dijo ella, radiante de alegría - ¡Pero estás vivo!

Marina lo abrazó. Y él la abrazó también, en un abrazo falsamente conciliador. Pero le susurró en la oreja:

-No tengo idea de lo que me estás hablando.

-¿Qué? – se desconcertó Marina – Bueno…has perdido tu memoria. ¡No importa! ¡Estás vivo! Y me hace tan feliz…

-Sé perfectamente quien soy, humana – le dijo él, con desconfianza. – la persona a quien buscas no soy yo.

-Pero…¡Eres él! Eres Guru Clef. Tu cabello, tus ojos…tu cara, eres él. ¡Pero no lo recuerdas! – desesperó Marina.

-Guru Clef es…¿Un humano? – preguntó.

-No…no – dijo ella, tartamudeando – es…un mago.

-Yo no soy un hechicero – sonrió el muchacho y sus dientes no eran el blanco del mármol, sino el de las almendras – soy un elfo.

-¿Un…un elfo?

-Así es.

-Entonces ¿Cuál es tu nombre? – preguntó Marina llorando, pues se dio cuenta del parecido enorme que tenían ése elfo y Clef, pero en el fondo sabía que no eran iguales.

-No puedo decirte mi nombre – dijo el elfo y hizo un gesto falso de sorpresa - ¿para qué?

-¿Por qué no puedes decírmelo?

-Mi nombre no, pequeña ¿Qué no sabes que distintos somos? ¿Me pides que me exponga a tu magia cruel? – dijo – nunca el verdadero. Llámame Aliso. Mi abuelo es un aliso, todavía muy frondoso ¿Sabes?

-¡Aliso! Yo no tengo magia con la cual hacerte daño – dijo Marina.

-Claro que la tienes – le discutió Aliso – todos los humanos la tienen.

Marina volteó hacia arriba. Miles de estrellas, desconocidas para ella, brillaban intensamente sobre el enorme Bosque. Que ahora, los árboles no tenían visibles el fin de las copas.

-¡Cuántas estrellas! – suspiró Marina. – Discúlpame por haberte confundido, Aliso, En verdad eres igual a Guru Clef…



Era cierto. Las facciones y los rasgos físicos eran los mismos. Pero usualmente Guru Clef no solía reír a carcajadas, como Aliso. Además, notaba en las cejas del elfo pequeñas mechas verdes. Así de cercanos eran a los árboles. Tal como Airmed le había contado.

Los ojos de Aliso mostraban travesura y vivacidad, y los de Clef eran serenos y tranquilos. Marina no podía dejar de ver a Aliso, su rostro era tan hermoso, que sin pensarlo sintió la necesidad de besarlo, y acercó su boca a la de él…

Pero Aliso se apartó en seguida, con una risa. Desviando la mirada, y comenzó a correr. Alto y gracioso, como un árbol joven.

-¡Aliso, espera! – gritó Marina.

-¿Vienes?

Pero Aliso corrió hacia el lago cristalino que estaba frente a ellos. Y, sorprendentemente caminó sobre el agua, rozando ligeramente unas cuantas gotas y se perdió en el Bosque.

-¡Aliso! ¡ALISO!

Marina entró en el lago, pero no pudo seguir. El agua se la tragó en un remolino, haciéndola tragar agua y perder al elfo.

Lucy y Anaís se levantaron. Marina había tardado demasiado y ellas estaban sumamente preocupadas.

-Espero no le haya pasado algo malo – dijo Anaís. – Nikona, puedes guiarnos?

-PUU PUUUU!!

Nikona brincó hasta que se perdió en la oscuridad. Lucy miraba en todas direcciones, viendo algo raro en el Bosque, que, había cambiado de pronto.

El Círculo de Flores estaba frente a ellas. Nikona hizo un ruido de advertencia. Las chicas sacaron sus armas.

-Ésta debe ser la entrada al mundo de las Hadas – anunció Lucy – debemos estar alerta. Ya sabes lo que dijo Airmed, es peligroso.

Marina comenzó a sollozar. Había perdido a Aliso y estaba sola de nuevo. No sabía porqué, puesto que era la primera ves que lo veía, pero sentía una sobrehumana necesidad de volver a ver al elfo.

-¡Marina! – dijo Lucy a sus espaldas - ¡Qué bueno que estás bien!

-¡Lucy, Anaís! – se levantó Marina - ¿Cómo es que están aquí?

-Nikona nos ha guiado – dijo Anaís - ¿cómo pudiste irte sin decirnos nada,? Estabamos preocupadas por ti.

-Perdónenme – dijo Marina – he visto un elfo…era…idéntico a Guru Clef.



-¿Qué? – exclamo Lucy - ¿¡Y si era él?!

-No – se lamentó Marina – era un elfo.

-Tal ves era una ilusión, Marina – dijo Anaís gravemente – no debemos confiarnos de algo que no conocemos. Tal ves Rommel nos ponga trampas.

Marina les contó, como al querer pasar por el lago, no pudo y casi se ahoga.

-Qué extraño – dijo Lucy – es como si el agua tuviese vida.

Entonces, a sus espaldas, extraños sollozos se escucharon bajo el agua. Las muchachas se acercaron, Nikona no retrocedía, lo que les indicaba que no había un peligro.

Marina reflejó su rostro triste en el agua, y en segundos una enorme criatura apareció del fondo.

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Hola de nuevo!! espero que les haya gustado éstos dos capitulos, como el de La Partida es muy corto, decidí poner dos XD, ¿Mas confusiones? espero que no, y si es así, entonces la historia está tomando el giro que debiera, ¿no es así? espero sus opiniones. Saludos y besos a toda la gente que me ha mandado sus reviews, espero que lo sigan haciendo...