Si me besas - fic
Siete de la mañana y él aún no había podido dormir. Las imágenes de Hinata abrazada de su antiguo novio le golpeaban fuertemente en su memoria. No podía dejar de pensar en ella, por primera vez en tantos años se encontraba deprimido. No debía permitir que ese tipo de sentimientos se reavivaran en él, se lo había prometido a su amiga y también a muchas personas, entre ellas a la madre de su difunta esposa. No debía ceder ante lo que empezaba a sentir por Hinata Hyuga. No quería permitirse volverse a enamorar.
Cap. 11 - Fobia.
Un nuevo y perfecto día empezaba en la vida de Hinata Hyuga, y es que esa precisa mañana empezaría a trabajar en las empresas Hyuga's. Estaba muy emocionada y nerviosa a la vez, pues ese sería el primero de tantos días en los que trabajaría, y con esas emociones a flor de piel, se apresuró a bajar las escaleras para encaminarse al comedor, en donde aguardaba su madre para que ambas desayunaran juntas.
- Veo que te queda muy bien ese traje. - Comentó Hikari mientras veía a su hija dirigirle una gran sonrisa mientras se sentaba a un lado de ella. - Y también noto que estás muy alegre. - Dijo dando el primer bocado a su desayuno. - Quisiera pensar que estás así porque empezarás a trabajar. - Canturreó a lo que Hinata sonrió muy emocionada.
- ¡Si! De hecho estoy muy impaciente por ver el despacho que me consiguió mi papi. - Respondió muy alegre mientras se acomodaba una servilleta sobre su regazo. - ¿Sabías que también tendré una secretaria personal? ¿Está super no? - Comentó muy emocionada.
- Estoy muy feliz por ti hija. En verdad me enorgullece que ya estés tomando decisiones acertadas para tu futuro. Trabajar en las empresas te beneficiará mucho y sé que de ahora en adelante harás un muy buen trabajo, y también sé qué harás y darás muchas ideas innovadoras para el desarrollo y crecimiento de nuestras empresas… ¡En verdad estoy muy feliz por ti mi Hime! - Exclamó Hikari mientras tomaba de la mano a su hija para que sintiera todo el apoyo que le pudiera transmitir con su tacto.
- ¡Muchas gracias mami! - Respondió Hinata plenamente feliz por aquellas palabras dichas por su madre. - Sé que Uzumaki y yo daremos lo mejor de nosotros. - Comentó felizmente mientras su madre reía por lo dicho. - ¿Qué? ¿Qué dije? ¿Dije algo chistoso? - Cuestionó extrañada por la reacción que había tomado la mayor.
- Nada hija. - Contestó sonriente. - Es solo que no me esperaba a que nombraras a Uzumaki en todo esto. - Respondió haciendo que Hinata se ruborizara rápidamente por lo dicho. - Pero dime, ¿Ya hablaste con Sasuke? - Preguntó al recordar que el Uchiha se había quedado a pasar la noche en la mansión Hyuga. Hinata solo pudo suspirar pesadamente al recordar todo lo que había pasado la noche anterior.
- Solo te diré mami, que no lo quiero volver a ver por el resto de mi vida. ¡Nunca, jamás! - Respondió muy enfadada.
- ¿Ah, sí? ¿Es enserio? - Preguntó asombrada aquella mujer, no creyéndole a su hija. - Ya quiero verte en un par de días. - Dijo la Hyuga sabiendo a lo que se atenía con el comportamiento de su hija.
Hinata solo se quedó callada, analizando detalladamente su situación. En un principio ella moría por Sasuke, pero ahora que lo tenía a sus pies, algo en ella no le permitía volver con su antiguo novio.
…
Tan pronto como se despertó, buscó hablar con Naruto Uzumaki. Aún no se creía que él fuera precisamente amigo de la que alguna vez ocupó su corazón. Sabía perfectamente cual era el lugar en donde todos los empleados de la casa se reunían, por lo que no lo dudó más y se encaminó hacia la cocina, antes de que Naruto saliera de aquella mansión.
Al abrir las puertas, lo encontró sentado, tomando su desayuno en la mesa del centro. Afortunadamente para él, Naruto se encontraba solo, sin que ningún otro de los empleados pudiera escuchar la pronta conversación que tendría con el de ojos celestes.
- Naruto, que bueno que te veo. Necesito hablar contigo. - Dijo muy desesperado al llegar junto al mencionado.
Naruto alzó la vista y el recuerdo de lo que había pasado la noche anterior, lo golpeó momentáneamente.
- Señor Uchiha…
- Sólo dime Sasuke. - Interrumpió el Uchiha al escuchar cómo le llamaba.
- Bueno… Sasuke. ¿Puedo ayudarle en algo? - Pronunció dejando su desayuno de lado. - Si es por lo de anoche… no hace falta que me diga nada, yo no me meto en la vida de los demás y bueno…
- Gracias. - Dijo el Uchiha. - Pero no es de eso de lo que quisiera hablar contigo. - Comentó. - Hinata me dijo que eres amigo de…
- Sakura. - A completó el rubio, sabiendo a quién se refería. - Si, ella es mi amiga… pero no se preocupe, que de lo que pase aquí, yo no diré nada. Así que tranquilo. - Dedujo ante la desesperación del de ojos negros.
- Muchas gracias, realmente no quisiera que ella se enterara… ya sabes. - Dijo encogiéndose de hombros. - No me gustaría tener inconvenientes por…
- ¡Uzumaki! - Interrumpió la Hyuga al entrar en la cocina. - ¡ASH! - Exclamó al ver a Sasuke junto a su custodio, por lo que roló los ojos y prefirió ignorarlo. - ¿Nos vamos? - Pidió impaciente por salir de ahí.
- Bien. - Respondió Naruto al momento que se ponía de pie y le palmeaba el hombro al Uchiha para despedirse. - Nos vemos Sasuke. - Dijo saliendo de ahí.
- Hasta pronto. - Respondió el Uchiha viendo cómo se perdía tras la puerta.
En su mente vagaba la imagen de la que alguna vez fue su novia, Sakura Haruno. Si bien era cierto, había terminado con ella diciéndole que aún no podía superar a Hinata Hyuga, ¿Pero acaso era cierto? Sonrió por unos momentos sintiéndose tan patético, por ahora solo deseaba que Sakura no se enterara de lo que estaba haciendo, no le convenía.
…
Le encantaba su nuevo hogar, pero aquellas personas parecían algo raras… la chica que se hacía llamar Ten-ten Ama no dejaba de preguntar cosas acerca de su padre, y el chef de la casa Chouji Akimichi se la pasaba comiendo y comiendo todo lo que tenía a su alcance, si Akamaru estuviera ahí pasaría de ser la mascota de la casa, a la botana del chef…
Rio ante sus propios pensamientos, estar ahí en cierta forma le divertía.
- Cariño, ¿Tu abuelo se llama Jiraiya? - Preguntó cariñosamente la castaña al pequeño Uzumaki.
- Si, ero-senin es mi abuelito. - Contestó muy feliz, a lo que la castaña asintió.
- Bien, háganlo pasar. - Dijo colgando una llamada.
Hasta el momento Kawaki no se había dado cuenta, pero Ten-ten hablaba por teléfono y después de colgar, le dirigió una sonrisa.
- ¿Sucede algo Ten-ten-chan? - Dijo muy curioso el pequeño.
- Tu abuelito ha venido a visitarte. - Contestó sonriente la castaña.
- ¡¿Qué?! ¡¿Enserio?! - Exclamó muy feliz y tan pronto como pudo, corrió de ahí para ir al encuentro con su abuelito.
…
Naruto y Hinata no tardaron en llegar a la empresa matriz de los Hyuga's.
Naruto había conducido hasta ahí en el Mercedes Benz color negro, propiedad de la familia Hyuga. En todo el camino no se habían dirigido palabra alguna. Al entrar al estacionamiento, el de ojos celestes se estacionó, para luego bajarse y abrirle la puerta del coche a su custodiada. Y como todo un caballero, Naruto le había ofrecido la mano para que ella se apoyara en él para bajar, acto que fue bien recibido por la Hyuga.
Al salir del auto sus miradas se cruzaron, Naruto no hizo ningún esfuerzo por soltarla y Hinata tampoco apartó su mano. Había muchas cosas que ella provocaba en él, Naruto quiso decir algo, pero Hinata quitó la mirada de él muy molesta. Ella aún recordaba lo indignada que se había sentido la noche anterior, cuando Naruto no quiso quedarse para que le diera una explicación.
¿Por qué tendría que explicarle algo a su guardaespaldas? Ella estaba en todo su derecho de hacer lo que quisiera con Sasuke Uchiha… ¿No? Pero algo en ella quería hacerlo, quería que aquel rubio no pensara que había regresado con Sasuke, quería que él… ¡la soltara!
- ¿Si me sueltas? - Preguntó muy irónica al ver que aún la tenía agarrada de la mano.
- Claro, solo si se aparta para que yo pueda cerrar la puerta. - Le respondió cínicamente al igual que ella lo había hecho.
- Por supuesto, solo déjame pasar. - Contradijo indignada al percatarse de que era cierto, ella se había quedado parada como tonta contemplando aquellos hermosos ojos celestes.
- Pase usted su señoría. - Contestó burlón haciendo una reverencia muy exagerada para hacer enojar a la Hyuga.
- ¡Te estás burlando Uzumaki! - Exclamó ella muy furiosa.
- Es que, pasa que su alteza va a pasar precisamente por donde yo estoy parado. Siendo que tiene muchísimo espacio del otro lado. - Respondió sarcásticamente señalando el otro extremo.
- ¡Mira Uzumaki, no me provoques! ¡No sabes con quién te estás metiendo! - Advirtió Hinata muy molesta mientras empezaba a caminar hacia el elevador. Naruto cerró la puerta trasera del Mercedes Benz igual de enojado, puso el alarma al auto y empezó a seguirla. - De una vez te digo Uzumaki, que tendrás que acatar todas mis órdenes. - Exigió seguida muy de cerca por su guardaespaldas. - ¡Así que ni te metas conmigo! - Regañó presionando el botón para que dicho elevador se abriera.
- ¿Es una amenaza? - Preguntó muy burlón, y antes de que ella le respondiera el elevador se abrió.
- No, no es una amenaza Uzumaki, es una advertencia. - Dijo entrando al elevador muy exasperada de tener que discutir con su guardaespaldas a primeras horas del día, pero sabía perfectamente que ella lo había provocado también.
- ¿Qué piso es? - Preguntó el rubio para dejar de lado la discusión.
- Creo que el dieciocho. - Respondió ella más calmada.
- Bien. - Dijo Naruto presionando el botón.
El elevador subió unos cuantos pisos, y ellos ya no dijeron nada.
El ajetreo provocado por alguna falla en el elevador se sintió fuertemente para después detenerse de golpe.
- ¡Ah! ¡Perfecto! ¡¿Así o más chafa el elevador?! - Exclamó muy irónica al cruzarse de brazos.
- ¿Qué pasa? - Dijo Naruto más para sí que para la Hyuga.
- ¿Cómo que qué pasa? ¡O sea, se paró el elevador! ¡¿Que no te diste cuenta?! - Respondió muy furiosa.
Pronto las luces del elevador se apagaron, dejando a los dos a oscuras. Un escalofrío recorrió entero el cuerpo de la Hyuga y recuerdos de su pasado asaltaron a su memoria.
Naruto trató de presionar el botón de alarma, pero al no haber luz nada podía hacer.
Hinata sintió que el aire le empezaba a faltar, Aquel espacio sin luz se asemejaba al lugar en donde alguna vez fue encerrada, maltratada y humillada tanto física como mentalmente, a partir de entonces desarrolló cierta fobia a lugares estrechos, cerrados y sin una pizca de luz.
- D-Dime que… l-lo puedes arreglar. - Le dijo a su custodio con mucha dificultad.
- Estoy tratando. - Respondió Naruto mientras presionaba todos los botones. - Pero no compongo elevadores. ¿Sabes? - Dijo sarcásticamente tratando de hacer más amena aquella situación, pero Hinata no respondió nada, volteó a verla y se dio cuenta que ella estaba recargada en el elevador con una mano sobre el pecho mientras respiraba con dificultad, mientras el fino y carísimo portafolios yacía tirado en el piso.
- Y-Ya se… pero p-por favor… d-dime que… lo puedes arreglar. - Dijo jadeante mientras poco a poco iba cediendo al piso.
Naruto empezó a sentir una gran preocupación al verla en ese estado, ¿Pero… y si solo estaba bromeando?
- No sirve. - Comentó el rubio más serio mientras fruncía el ceño. No le gustaba que jugaran con esas cosas y menos que le hicieran bromas en situaciones como esas. Volvió a presionar todos los botones un tanto molesto.
- P-Por favor… a-arréglalo… - A cada segundo la respiración se le dificultaba más, el pánico se apoderó de ella, un sinfín de imágenes le llegaron a la cabeza, trataba de respirar, de no perder la conciencia y sin embargo cada vez empezaba a sentirse más débil. - M-Me estoy… e-empezando a sentir… mal. - Dijo mientras caía sentada al piso.
- Tranquila. - Respondió el rubio, aun dudando de que si todo aquello fuese una broma de muy mal gusto, ya que a ella le encantaba exagerar las cosas.
- P-Por favor… - Dijo Hinata antes de desvanecerse completamente en el piso. Naruto la tomó rápidamente entre sus brazos antes de que ella se golpeara la cabeza. - S-Soy… c-claustrofóbica. - Dijo con el último aliento que le quedaba. Su vista se nubló y el aire ya no llegó a sus pulmones, cayó desmayada en brazos de su custodio.
…
- Sasuke. ¿Ya te vas? - Preguntó Hiashi al ver que el Uchiha se dirigía hacia la puerta principal de la mansión Hyuga sin despedirse de nadie.
- Si. De hecho… he decidido dejar en paz a Hinata. - Dijo resignado.
- ¿Cómo? - Aquella noticia lo tomó por sorpresa, pues no se esperaba que su hija se hiciera la difícil y que rechazara a semejante partido… y menos que Sasuke Uchiha se rindiera tan fácilmente.
- Me daré por vencido Hiashi-sama. - Advirtió el Uchiha mientras suspiraba pesadamente.
…
- ¡Hey! ¿Estás bien? No estés bromeando. - Pidió el Uzumaki un tanto desesperado mientras le palmeaba ligeramente el rostro a la Hyuga, pero ella no respondía.
Normalmente Hinata siempre exageraba, pero esta vez parecía ser que en verdad ella había sido honesta con él.
- Oye… Hinata… - Decía el rubio, tratando de tutearle para ver si ella no reaccionaba, pero no lo hacía, solo estaba inmóvil sobre su regazo. - Oye… abre los ojos, no estes jugando. - Pedía desesperadamente. - Por favor, mírame. Estoy aquí, contigo. - Dijo sintiéndose cada vez más angustiado por aquella situación. - ¡AYUDA! - Gritó el rubio perdiendo los estribos. - ¡Ayuda por favor! - Exclamaba mientras golpeaba las puertas del elevador sin soltar el cuerpo de su custodiada. - Hinata… Hinata por favor… por favor abre los ojos. - Dijo acariciándole sus pómulos. - Por favor niña… no juegues conmigo. - Decía sintiéndose impotente.
Tener el cuerpo de Hinata entre sus brazos, le hizo dar cuenta que ella le importaba más de lo que podía imaginar. Si hubiese sido otra persona, quizás hubiese pensado las cosas más fríamente. Pero era ella, y no podía negar que el miedo se apoderó de él, no podía pensar claramente en una solución para esa situación. La vida de Hinata estaba en riesgo y él no quería perderla. ¿Qué podía hacer?
- Hinata… por favor pequeña, abre los ojos.
Y en un acto desesperado por que ella reaccionara, le apretó la nariz y le abrió la boca, unió sus labios a los de ella y empezó a darle respiración boca a boca. Tocar aquellos dulces labios, lo descolocaron. Un estremecimiento lo recorrió entero, tenía que ser una broma sentirse así en esos momentos.
- H-Hinata… despierta. - Pidió al separarse de ella para presionar su pecho y darle primeros auxilios, pero la Hyuga aún no reaccionaba.
Queriendo y a la vez no, volvió a unir sus labios para darle nuevamente respiración boca a boca. Y nuevamente sintió aquel estremecimiento en su cuerpo, ya no había dudas, no podía negarlo, se había enamorado perdidamente de Hinata. Tenerla entre sus brazos y rozar sus labios con los suyos, había sido solo una prueba de lo que nunca podría hacer con ella. Se maldijo internamente por haberse enamorado precisamente de ella, un imposible.
Tenía que ser un error o una absurda broma del destino.
…
Toda su vida y su futuro estaba en juego. ¿En verdad se dejaría humillar por ella? Se preguntaba Sasuke al conducir hasta su casa. Hablar con el padre de Hinata lo dejó ligeramente aturdido. Quizás Madara no era el único en querer esa relación por conveniencia, sino que también el padre de Hinata.
Le era muy difícil rechazar esa oferta, pues prácticamente todo se lo estaba dejando en bandeja de plata.
Al llegar a la mansión Uchiha, caminó hacia su habitación, estaba cansado y solo quería tumbarse en su cama para reflexionar en lo dicho por el cabecilla Hyuga.
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- Vamos Sasuke, no te rindas. Sé muy bien que mi hija en verdad te ama. - Esas fueron las palabras de Hiashi Hyuga, quien buscaba la manera de convencer al Uchiha de no desistir con su primogénita.
- Hiashi-sama…
- Es más, ¿Qué te parece si te quedas por un tiempo en la mansión Hyuga? - Cuestionó astutamente el mayor mientras le tomaba del hombro. - Sé perfectamente que tu padre y tu madrastra salieron de viaje, y no creo que Madara se oponga. - Dudó en decirle en lo que pensaba, ya que el chisme que las amigas de su mujer le contaron, estaba relacionado con la difunta esposa de Fugaku Uchiha y la actual esposa. - Supe que… estás viviendo con tu madrastra y hermanastro… supongo que no es muy cómodo, además de que tu hermano Itachi tampoco está. - Dijo al fin, sin embargo Sasuke no mostró reacción alguna.
- Es cierto, no me llevo muy bien con ellos.
- ¡Bueno, no se diga más! ¿Qué te parece si lo piensas y luego me llamas? - Cuestionó nuevamente al ver que Sasuke no se había molestado con lo dicho. - Además, ten por seguro que así tendrás más oportunidades de convencer a mi hija para que vuelva contigo. - Declaró muy convincente. - Piénsalo y luego me dices. Recuerda que yo también quiero que mi hija se case con el mejor partido de todo Japón. - Concluyó muy sonriente.
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- No es mala idea… si Hiashi-sama pretende ayudarme, ¿Quién soy yo para negarme? - Se dijo así mismo mientras se tumbaba en su cama.
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Ya habían pasado más de cinco horas desde que llegó a su trabajo.
Le costaba mucho sobrellevar la jaqueca repentina que le había dado. El dolor de espalda la estaba matando, y es que estar más de cuatro horas en una conferencia para darla a conocer a los empleados como la nueva publicista de marketing de las empresas Hyugas, no había sido nada fácil. Estaba cansada y muy estresada.
Se acomodó en el sillón de tres que estaba dentro de su oficina, su padre se había empeñado de que ella tuviera todos los lujos y comodidades que sólo su princesa pudiera obtener. Una secretaria personal, una oficina inmensamente grande, un escritorio moderno, silla giratoria elegantemente hermoso color negro azabache, dos sillas que quedaban enfrente a su escritorio para cualquier visita, y un glamoroso sillón verde agua que hacía juego con las paredes de su propia oficina, todos y cada uno de los detalles, su padre los había escogido cuidadosamente bien especialmente para ella.
Sin embargo, aunque todo estuviese perfecto y bien cuidado, había algo que no la dejaba en paz y no era algo precisamente de su oficina, era algo que iba más allá de su comprensión.
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- Hinata… por favor, despierta. - Pedía una voz a lo lejos.
Lograba entender a quién pertenecía dicha voz, pero sus sentidos estaban envueltos en una oscuridad extrema. Algo recorrió su cuerpo, una ráfaga de aire muy agradable que le hizo sentir un calor extraño y ameno, algo suave sobre ella, por un momento se sintió estar flotando y después abrió los ojos de golpe. Se encontró con lo más hermoso que pudiera existir, aquellos ojos azules que tanto le gustaba. Se dio cuenta que desde el primer momento en que los vio, había quedado realmente prendada de ellos.
- Hinata…
Sus mejillas se sonrojaron, era la primera vez que escuchaba a su custodio hablarle por su nombre, iba a decir algo pero una tos de improvisto la atacó.
- Tranquila, respira con calma. - Pidió Naruto aun sosteniéndola entre sus brazos.
Hinata se dio cuenta que parte de su cuerpo estaba sobre el suelo frío, mientras que la otra parte superior yacía sobre el regazo de su custodio. Él la tenía abrazada dentro de sus fuertes brazos, podía sentir el cuerpo de Naruto a pesar del traje lino color gris oscuro que traía puesto en esos precisos momentos.
Se sintió avergonzada y pronto quitó la mirada de él para ver a su alrededor, aún seguía en aquel estrecho lugar, pero ya no sentía miedo o desesperación, ahora solo podía sentir vergüenza al estar entre sus brazos.
- ¿Ya estás mejor? - Cuestionó temerosamente el rubio, pero Hinata no contestó, seguía debatiéndose consigo misma. - Dime cómo te sientes. - Pidió preocupado, atrayendo su atención.
- B-Bien… ya me siento bien. - Respondió la Hyuga conteniendo la respiración, pues más que asustada o desesperada, se encontraba cohibida ante él. - ¿M-Me ayudas a levantarme? - Preguntó avergonzada.
- ¿Eh? ¡Ah! Si… si, si claro… vamos. - Dijo contrariado el rubio parándose rápidamente para después ayudarla a levantarse. Por un momento, Naruto notó algo extraño en la Hyuga, pero se dijo que quizás todo era debido a aquella situación. - Creo que debería de apoyarse en mí, puede que aún no esté bien. - Dijo tratando de ayudarla por si algo más le sucediera.
- ¿Eh? S-Si… - Contestó Hinata muy sonrojada mientras se recargaba en el formidable cuerpo de su custodio.
Ella empezó a sentirse nerviosa y avergonzada al estar tan cerca de él y no entendía el por qué… ¿Acaso estaba sintiendo algo por Naruto Uzumaki? ¿Por qué su corazón se empezaba a acelerar al estar junto a él y recordarse entre sus brazos? ¿Por qué sentía arder sus mejillas? ¿Por qué no salían algunas palabras de su boca? ¿En qué momento se había quedado intimidada por él?
Empezó a rogar por que algo pasara, algo que le despejara de la idea de que estaba a solas con él, algo que la librara de sus propios pensamientos… por un momento, se encontró mirándolo tímidamente por el rabillo de sus ojos, detallando todas aquellas facciones que le hacían ver aterradoramente sexys.
- ¡El elevador! - Exclamó Naruto al notar que las luces habían vuelto y luego empezaban a ascender.
- ¡Vaya! ¡Ya era hora! - Respondió la Hyuga apartándose rápidamente de él y tan pronto como se abrió el elevador, se dejó ver el pasillo dieciocho, en donde algunas personas caminaban de un puesto a otro. - Bueno, ya estamos aquí. - Comentó animadamente. Quiso recoger su portafolios del suelo, pero su custodio había sido mucho más rápido al tomarlo.
- No se preocupe, yo lo llevo. - Dijo Naruto, mientras un color carmín se apoderaba de las mejillas de Hinata.
- G-Gracias. - Sonrió nerviosa por aquella situación.
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- Naruto… - Susurró sonriente y luego cerró sus ojos para vislumbrarlo entre sus recuerdos. Su mirada azulina la tenía embriagada, de solo pensar que había estado entre sus brazos la llenaba de una extraña sensación, y si lo pensaba más a fondo, no podía olvidar lo que él le había dicho al llegar a su nueva oficina.
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- Buenos días señorita, soy su nueva secretaria. Mi nombre es Fuuka. - Se presentó una chica de cabellos rojizos ante la Hyuga. - Déjeme conducirla hacia su oficina. - Dijo señalándole el camino a seguir.
- Si, gracias. - Se limitó a contestar para seguir a su nueva secretaria.
- Me da mucho gusto tenerla a usted como jefa. - Decía Fuuka mientras abría la nueva oficina de la Hyuga. - Espero que el trayecto de su casa a la empresa haya sido muy ameno. - Comentaba muy sonriente aquella chica.
- Fuuka… ¿Cierto? - Cuestionó la Hyuga volteando a ver a su secretaria, a lo que ella asintió con la cabeza muy sonriente. - ¡¿Cómo rayos quieres que sea ameno si estuve suspendida en el maldito elevador?! - Exclamó muy furiosa adentrándose a su oficina. - ¿Sabes qué? ¡Quiero que despidas a toda la gente de mantenimiento! - Ordenó muy autoritaria. - ¿Ok? ¡A absolutamente a todos! - Lanzó muy furiosa.
- ¡¿Qué?! P-Pero señorita…
- ¡Pero nada! ¡Los corres y listo! - Interrumpió molesta ante Naruto quien alzaba las cejas en signo de sorpresa, y una secretaria que no creía lo que escuchaba.
- Pero señorita, yo no estoy autorizada para hacer lo que usted me pide. - Replicó temerosamente la de cabellos rojizos.
- ¡Perfecto, yo te autorizo! Soy la hija del dueño, ¿Algo más? - Dijo irónicamente. - Así que acata mis órdenes. ¡Córrelos a todos! ¡No dejes a ninguno vivo o si no tú también te iras! - Exclamó fuertemente haciendo que Fuuka diera un respingo por lo escuchado.
- Pero… ¿Y Hiashi-sama qué va a decir?
- ¡Mi padre va a estar súper orgulloso y contento! ¿Y sabes por qué? ¡Porque estuve a punto de morir en ese maldito elevador! ¡Si no fuera por Uzumaki, ahora tú no tendrías el placer, ni el privilegio de conocerme y estar hablando conmigo! - Expresó muy sarcástica dejando sin palabras a su secretaria. - ¿Si me entiendes? ¡Córrelos a todos! ¡Pero ya!
- Si señorita. - Contestó aquella chica sin más, pues no podía desobedecer las primeras órdenes de su jefa, quien además, era la hija primogénita del dueño.
- ¡Bien, entonces vamos, vamos, vamos! ¡Vete de mi oficina!
- Si, con permiso. - Se apresuró a decir su secretaria, para salir de ahí y dejar a solas a su jefa con aquel apuesto custodio.
Hinata se había sentado detrás de su nuevo escritorio mientras daba un gran suspiro. Naruto la veía incrédulo, no se esperaba aquella reacción de la Hyuga. En cierta forma, esa actitud de Hinata le molestaba.
- Perdón que me meta señorita, pero… - Al escuchar que su custodio la llamaba, Hinata alzó la mirada para encararlo. - Bueno… ¿Usted cree que es muy bueno dejar a tanta gente sin trabajo? - Cuestionó calmadamente, ganándose una mirada molesta por parte de la Hyuga, pues no se esperaba a que precisamente él la juzgara, después de lo que habían pasado juntos en aquel elevador. - Quizás tuvimos mala suerte al abordar ese elevador… - ¿Suerte? Hinata no creía en la suerte, de hecho ella era una persona escéptica que no creía en nada ni en nadie que no fuera ella misma. Pero no dijo nada, quiso darle una oportunidad para que él continuara. - El elevador es una máquina, y en ocasiones puede fallar. - Comentó, haciendo que Hinata curvara sus labios como si quisiera reírse de él o de lo que decía. - ¿No le da lástima dejar a tanta gente sin trabajo? - Cuestionó compasivamente, pensando en tocar el corazón de la Hyuga para que desistiera de su decisión, sin embargo Hinata sonrió tan arrogantemente.
- ¿Me estás preguntando a mí, de que si me da lástima correr a unos ineptos? - Cuestionó irónicamente señalándose a sí misma con el dedo índice de su mano derecha.
- Si. - Respondió seriamente el de ojos celestes, pues esa actitud tan cínica de su custodiada, le hacía enfurecer enormemente, sabía de antemano que ella carecía del más mínimo sentimiento de humildad, caridad o tolerancia hacia los demás, y sinceramente eso era algo que no le gustaba de ella, aunque dentro de sí quería hacerla recapacitar.
- Pues… la respuesta es no. - Dijo prepotentemente haciendo que Naruto se enojara más de lo que ya estaba. - Y gracias por expresar tus sentimientos, pero yo sé lo que hago. - Terminó por decir, para después señalarle la puerta y hacerle entender de que quería estar a solas.
- Bueno, como usted diga. Con permiso. - Dijo el rubio decepcionado mientras caminaba hacia la puerta.
- Oye, por cierto… ¿Cómo hiciste para que yo reaccionara? - Cuestionó haciendo que el rubio se detuviera a la mitad del marco de la puerta ya abierta.
- Respiración. - Contestó tristemente volteando a verla a los ojos. - Boca a boca. - Terminó por decir para después salir de ahí y cerrar la puerta tras de sí, dejándola casi sin aliento.
- ¡Ah!… Boca a boca… - Repitió mecánicamente mientras procesaba dicha información.
Pronto sus mejillas empezaron a arder al entender dichas palabras, se quedó sin aliento mientras quedaba con la boca abierta. No se esperaba dicha confesión, o mejor dicho no se esperaba que esa sensación tan agradable que traía sobre sus labios correspondiera precisamente a su custodio. Tocó sus labios con la punta de sus dedos y pronto se tapó el rostro con ambas manos muy avergonzada mientras sentía arder aún más sus mejillas y una sonrisa surcaba sus labios.
- ¡Fuuka! - Gritó y después de unos instantes apareció la chica de cabellos rojos muy agitada y temerosa.
- S-Si señorita, ya estoy en eso. Estoy por terminar las cartas de desempleo. - Comentó rápidamente antes de que su jefa le reclamara o pusiera entre dicho su rapidez en el trabajo.
- No, no… no vas a despedir a nadie. - Dijo calmadamente a lo que su secretaria alzó las cejas no entendiendo nada. - Todos se quedan... las máquinas en ocasiones pueden fallar… y el elevador es una máquina… ¿Cierto? - Comentó más para sí misma que para su secretaria. no pudiendo ocultar la sonrisa que adornaban sus labios. - Ya puedes retirarte.
- Si, con permiso. - Respondió la de cabellos rojizos muy confundida. ¿A caso su jefa era bipolar? Se cuestionó no entendiendo nada de lo que había pasado.
.
Nuevamente se tocó los labios, aún no podía creer lo que había pasado dentro de aquel elevador.
…
- Así que… ¿Tú y la señorita Hyuga solo mantienen una relación de trabajo? - Preguntó Fuuka muy curiosa desde su escritorio.
- Si. ¿Por? - Cuestionó el rubio mientras hojeaba el periódico del día. Él se encontraba sentado en uno de los sillones de espera.
- Bueno… Porque aquí dice lo contrario. - Respondió Fuuka mientras alzaba una revista que estaba leyendo segundos antes.
- No entiendo, ¿Qué dice? - Dijo dejando de lado el periódico que segundos antes estaba leyendo para prestarle atención a lo que diría esa secretaria.
- Aquí dice que ustedes son novios. - Contestó Fuuka señalando una página.
- ¡¿QUE?! - Exclamó muy sorprendido el rubio y pronto se paró de su lugar. Fue hasta ella para tomar dicha revista entre sus manos y comprobar con sus propios ojos lo que decía.
….
- ¡Sasuke! ¡Por fin te encuentro! - Exclamó Ino muy alegre mientras se adentraba a su habitación.
- ¿Qué haces aquí, Ino? Por si no te has dado cuenta ésta es mi habitación. - Respondió Sasuke muy irónico al ver que ella entraba en su recámara.
- Ya lo sé, vine a ver a Sai pero quise venirte a visitar también. - Contestó la rubia mientras se acercaba a él. - ¡Y a que no te imaginas qué tengo aquí! - Exclamó muy alegre al mostrarle una revista muy conocida por todo Japón.
- ¿Es la última moda de París? ¿Acaso quieres que me compre un vestido rosa o quizás una falda azul? - Cuestionó sarcásticamente al no darle importancia a dicha revista.
- Jajaja no es mala idea. - Respondió juguetona mientras se sentaba a un lado de la cama de Sasuke. - Pero no… de echo tengo en mis manos el chisme más comentado hasta ahora. - Dijo mientras hojeaba la revista enfrente de Sasuke.
- ¿Y a mi qué? Por si no lo sabes, no me gustan los chismes. Además yo no soy un…
- ¿Te suena el nombre de Hinata Hyuga y Naruto Uzumaki? ¿Juntos? - Interrumpió abriendo la revista que traía entre manos, acaparando la atención de Sasuke. Y leyó. - "El nuevo novio de Hinata Hyuga, Naruto Uzumaki. ¿O quizás el reemplazo temporal de Sasuke Uchiha?"
- ¡Muéstramelo! - Exigió al quitarle la revista a Ino para poder leer lo que estaba escrito.
- Me pregunto si será cierto. ¿Tú qué crees Sasuke? - Preguntó curiosa, aunque el Uchiha no decía nada. - ¿Crees que sea cierto que Naruto sea el novio de Hinata? ¿O solo se dejaron fotografiar para darte celos? Ahí dice que Hinata está con él para darte celos y que regreses con ella… pero me pregunto si será cierto. ¿Tú que piensas? ¿Uzumaki es o no es tu reemplazo? O mejor dicho, ¿Es o no es su novio?
- No lo sé. - Respondió Sasuke y luego tiró aquella revista muy frustrado. - En mi opinión, son solo chismes. Además, tú deberías saber mejor que nadie. Al fin y al cabo, es tu mejor amiga. ¿No? - Cuestionó repentinamente el Uchiha.
- Es mi amiga, pero no la he visto desde hace mucho. - Respondió audazmente la rubia. - Aunque podría decir que Hinata tendría que estar muy ciega para no desear tener a semejante bombón entre las piernas. - Comentó haciendo que Sasuke la mirara muy furioso. - Jajaja ¡Pero no te pongas así! - Exclamó felizmente al haber logrado que Sasuke reaccionara molesto. - Por lo que sé, Naruto Uzumaki es un tipo muy aburrido. Temari me confesó que por mucho tiempo estuvo seduciendo a Uzumaki, pero el tipo nunca le dio una oportunidad. Un par de besos robados quizás, pero él nunca cedió. - Confesó ante un Sasuke que empezaba a recordar lo que había pasado entre ellos la noche anterior.
…
Recostada sobre el largo sillón, se encontraba sumida entre sus pensamientos. El llamado a la puerta la trajo a la realidad, por lo que no dudó en sentarse.
- Pase. - Dijo mientras veía quien podría ser.
- Con permiso. - Expresó el rubio quien había entrado a su oficina. - ¿Se encuentra bien? - Preguntó al ver que ella se masajeaba la sien.
- Si, solo estaba descansando un poco. Me duele la cabeza. - Comentó con una voz apacible.
- ¿Quiere que le traiga algo de tomar? - Preguntó inmediatamente.
- No, no te preocupes. Ya se me pasará. - Dijo tranquilamente.
- Bueno… ¿No quiere que le de un masaje? - Preguntó de repente.
- ¿Puedes? - Preguntó la Hyuga muy emocionada.
- Si claro. - Respondió él acercándose a ella.
- ¡Que bien! - Exclamó Hinata muy alegre mientras le daba la espalda. - Ya que…
- Pero ese no es mi trabajo. - Interrumpió drásticamente a lo que Hinata abrió los ojos muy sorprendida por su repentina respuesta. - Como tampoco es mi trabajo el darle celos a su exnovio. No soy quién para que usted insinué que soy su novio o el reemplazo de Sasuke Uchiha. - Comentó muy molesto, y no por que se dijera que era su novio, sino porque ahí decía que él era el reemplazo de alguien más. Alguien que realmente ocupaba el corazón de Hinata, alguien de su mismo nivel social y del cual nadie podía superar. En cierta forma le había dolido saber que todo lo que ella había hecho esa noche, solo lo había hecho con el único fin de que los fotografiaran juntos con el objetivo de darle celos a su exnovio. - Página ciento catorce. - Dijo aventando aquella revista a un lado de Hinata. - Con permiso. - Anunció saliendo de ahí muy desilusionado con ella.
Hinata no entendía a qué se refería con toda esa actitud, por lo que tomó la revista que su custodio le había dejado y buscó la página que le había dicho.
Lo primero que vio fue una imagen en grande, en dónde ella le tomaba la mano a su custodio.
- ¡KYAAAA! - Gritó tomando fuertemente la revista entre sus manos. - ¡ME VEO DIVINA! - Exclamó muy feliz haciendo caso omiso al título que aparecía en grande.
Continuará.
Espero que esta conti les haya gustado, (Hinata es una loquilla xD) en lo personal fue el capitulo que más me gustó escribir, porque ya hay un acercamiento entre ellos :'D si tan solo la autora los juntara de una vez… ¡Hey esperen! ¡Yo soy la autora! :'v muajajaja me gusta hacerlos sufrir 3:D muajajaja~ ok no jajaja
Muchas gracias por leer, por el apoyo que me dan y le dan a este fic. ¡Hinata quedó entre los 10 favs! Tendremos ilustración proveniente de Kishi para nuestro Naruto y nuestra Hinata, estoy muy feliz. ;DD
En fin, pronto traeré continuación de este y mis otros fics. ¡Gracias por leer!
