Lala Lulu: Hola! Aquí, pues pura zabrozura, una rrrica probada a los bienes terrenales de la Setsuna. Ay no lo iba a hacer, pero Grrr… Señor Diecisiete, usted estimula mi imaginación ¬¬ Una boda por todo lo alto, bueno, varias bodas en verdad. Jajaja. Y pónganse el impermeable, porque vamos a mojar y mucho… ;) Ojalá lo gocen mis cielas, porque la gente pervertida, es la más divertida!

¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

Capítulo 39

En el medio de la noche, la calma llega hasta el viejo Castillo de Milk. Con una pequeña estufa Diecisiete calienta agua por segunda vez, para sus lienzos. Mira la tetera, donde dejó haciéndose el té. Levanta su camiseta para ver si puede ponerse el vendaje. Salta al escuchar la puerta. Baja su camiseta y va a atender. —Dieciséis, me gustaría dormir solo en una habitación de verd—El Androide detiene sus quejas.

Cruzada de brazos y con el ceño fruncido Setsuna escaneaba la situación. —Buenas noches, vi que traías té y… —Exhala, esto quizás es mala idea. —Y vi que tus heridas gotearon hasta aquí.

—Oh, pues… Puedo perder mucha sangre y seguir funcionando. —Diecisiete no sabe porqué habló como robot. Parpadea rápido para sacudirse ésa sensación.

—Hm, sí. —Setsuna confirma que esto es mala idea.

—Ay, disculpa. —Diecisiete se golpea la cara. —Buenas noches y pasa, por favor.

—Gracias. —Setsuna mira el lugar, ve el té reposando y una línea de vapor dibujarse. —Si las heridas son difíciles de alcanzar, puedo ayudarte.

Diecisiete se sienta. —No hablemos de ésas cosas, te ofrezco un té. —Frunce el ceño, casi con enojo por el tirón de dolor y seguir sintiendo cómo corre la sangre por su espalda.

—Bien, si te mueres, me ahorro una cita. —Setsuna busca una taza.

—No es eso, es… —Diecisiete se presiona el rostro. —…De acuerdo. —Se resigna y se pone de espaldas.

Setsuna acerca el recipiente y se sienta detrás de él. Puede ver que no se levanta la camiseta, pone los ojos en blanco. —El orgullo, puede ser estupidez en algunos casos.

Diecisiete jadea un poco del ardor, cuando ella quita su camiseta pegada con sangre. —No-No es por orgullo. Es que… —Frunce el ceño, no puede evitar sentirse incómodo. —Mis cicatrices…

Setsuna pestañea, toma un lienzo y limpia primero toda la sangre. Puede ver un camino de cicatrices en su espalda, casi dibujando cada hueso de su columna y las costillas superiores. —Parecen cauterizadas…—Comenta sin más, sube sus dedos. Encuentra la herida y manotea un parche de gel.

—Parecen tatuajes… Hmp, ni siquiera son tatuajes que me gustaran. —Diecisiete piensa en las veces que la veía entrenar en su pequeña falda de Sailor, sus piernas y su piel tan lisa.

Lo ve encogido como una tortuga. —No es para tanto. —Setsuna limpia bien los rastros, espía un poco y casi se ahoga con su propio aire. —"¿Tie-Tiene las orejas rojas?"—Busca otro lienzo y otro parche para dejarlo bien vendado.

En cada toque que ella le da, parece haber una chispa que sale de sus dedos para dejarle caricias. —Sé que siempre parezco seguro de mí mismo y un presumido. Pero la verdad es que yo… —Diecisiete no puede creer que lo va a decir en voz alta ¿Y para qué? —"Quizás así se aleje y busque alguien mejor. No sé si soportaría el rechazo…"—Pero es obvio, él estuvo encerrado toda su vida. — Nunca he estado con ninguna mujer…

Setsuna queda confundida y sorprendida. Toma aire jadeando un poco. —Pues… Qué mal que seguirá así. —Junta los lienzos sucios, verifica que no le haya quedado alguna herida que no vio. —No tengo nada contra las cicatrices, pero no me gustan los hombres que usan aretes. —Larga unas risitas a costillas del Androide. Al instante lo ve enderezarse, sacar el pecho y ampliar su espalda. —Parece que voy a cambiar de opinión. —Ve sus músculos demarcarse en la tenue luz, lo ve girarse y quedarse con las piernas abiertas hacia ella.

Diecisiete larga aire por la nariz, la mira a los ojos. —Voy a serte honesto. Mortal y crudamente honesto. —Afila la mirada.

Setsuna se pone seria y acepta el desafío. —Cuando quieras, te escucho.

—Creo que vas a cansarte de mí. Porque soy un jovencito inexperto. —Diecisiete mueve la cabeza de un lado al otro. —Bueno, tengo 25 y tú 28, pero…El tiempo que has vivido, es mucho y eso me intimida. —Apoya sus manos adelante y se inclina un poco a ella. —Temo el rechazo, la decepción, porque quizás apunté demasiado alto y el disparo puede no llegar.

— ¿Qué te hace pensar todo eso? —Setsuna lo mira a los ojos sin parpadear, quiere estar segura que no miente.

—Por ejemplo… Ahora… No se te mueve un pelo. —Diecisiete acerca su índice, a milímetros de su mejilla dibuja una caricia en el aire. —Pero entiendo que desconfíes.

Setsuna parpadea, mira sus manos, aún están cubiertas por los guantes negros. Antes de que se aleje lo atrapa de la muñeca. Le quita el guante, sus manos también parecen haber sido mutiladas como su columna, cubierta de cicatrices. — ¿Sientes?

Si es que Diecisiete tenía alma, se acaba de salir por la boca. Abre la boca para no parecer un estúpido, pero es en vano, la respuesta no sale. La mujer toca su mano, regalándole caricias que lo erizan desde la nuca hasta la polla. Presiona la mandíbula.

La respuesta a Setsuna le llega en imágenes. Diecisiete ruborizado, tragando tan duro que ve su manzana de adán moviéndose agitada. Su piel erizada y ésos ojos azules, penetrantes como un puma a través de sus mechones negros. Entrelaza sus dedos y de un impulso lo besa.

Están a la misma altura. Intenta recordar cómo se besaban ésos personajes de los mangas de su hermana. Cierra los ojos y recuerda lo que ha visto entre Broly y Mina, que son los más demostrativos. La abraza de la cintura y no hay quejas, la toma firme y la sienta a horcajadas de él. Le sorprende que pueda ser tan delicada cuando quiere. —"Abre la boca, despacio…"— Se ordena, intenta que los nervios no lo enfríen.

—"Ay carajo. Éste hombre…Pues, huele bien y…" —El pensamiento de Setsuna se va al carajo cuando lo siente apretar su trasero, se le escapa un gemido y se cubre la boca.

Bien, bien… Diecisiete se desata un poco al verla ponerse roja y hasta algo tímida. Ése quejido casi hace que su miembro abra sus pantalones y cobre vida propia. Ahora sus finos dedos viajan desde los lados de su cuerpo, demarcando sus músculos y enredando sus brazos en su cuello. El beso se profundiza, mete su lengua en la boca de la mujer.

—Grrr…Mierda. —Setsuna sisea, ésa lengua dispara el calor en su cuerpo, se presiona un poco más. Siente sus pezones endurecidos debajo de su ropa. Separa su boca para retomar aire, pero sus manos y brazos siguen enredados. Mira abajo, agitada. Su erección está contra su centro. —Tengo mala experiencia… Entregándome a un hombre así.

—Oh, pues… —Baja con besos por su cuello, trata de pensar bien qué decir. Ésta mujer puede mandarlo a volar en cualquier momento. —Podemos parar si quieres… — ¡Puta mierda! ¡Diecisiete no podría parar aunque quisiera! Sube sus manos y masajea sus senos a través de la ropa. La ve tirar la cabeza hacia atrás. Es como si al entregarse a sus instintos, su cuerpo sabe qué hacer con el cuerpo de una mujer.

—Me refiero a si… ¿Tienes condones? —Setsuna le habla y los dos se miran unos momentos.

Diecisiete buscaba su salvación por el pasillo del Castillo. Verificaba con cuidado el Ki. —"No sea cosa que me encuentre con su hijo y me cuelgue del pene como primer acto de "Rey de los Saiyajin…Grrr. No quiero, no quiero pedirle a Dieciocho, se burlará de mí hasta el final de los tiempos. Además me siento un mocoso inexperto, bueno, lo soy, pero ya soy un hombre. Un hombre con una mujer desnuda en su cuarto que espera que él responda como se debe." —Diecisiete se da ánimos, presiona su puño triunfal. —No te preocupes bella dama, yo responderé. Porque me faltan condones, pero me sobran cojon— Siente la mano de alguien en su hombro, se voltea y se relaja al ver que es su hermana.

— ¿Qué haces armando escándalo a éstas horas?—Dieciocho le tira una oreja. —Y qué raro verte sin los guantes… —Frunce el ceño, por lo general su hermano es acomplejado con sus cicatrices.

— ¡Ay hermanita, sálvame! —Diecisiete empieza a rogar.

Setsuna estaba en el futon, no estaba arrepentida. Pero se sentía incómoda de verse a sí misma como una adolescente hormonada. —"Si me pongo a sumar, tengo más de dos mil años… Debiera decirle… Pero si no sumo, aquí tengo unos meses." —Se golpea la cara con la palma, eso suena mucho peor. Siente la puerta, sus dudas se van bien al diablo al verlo sonreír y quitarse la camiseta, olvidando el pudor anterior.

Diecisiete desencapsula una caja de condones, toma uno y lee rápido las instrucciones. —No quiero sonar arrogante pero… —Abre el paquete con la punta de los dientes. —No parece tan difícil. —Baja su bragueta.

Setsuna abre por reflejo la boca, al darse cuenta la cierra. —"No parecía tan grande ¿Lo enrolla en el pantalón?" —Se cubre un poco. — ¿A-A quien le pediste…?

—Puesss…A mi hermana. Hay momentos en que el orgullo y el sexo no se llevan. —Diecisiete respira, trata de olvidar las risas irónicas y chistes de Dieciocho. —Ahora… —Se recuesta sobre ella dejándola acomodada en las almohadas. —Dime dónde te gusta. —Al correr las sábanas, se da cuenta que ella ya estaba desnuda. La besa, sus cuerpos se estremecen, todo es tan sutil y lento. —Si…Si en algún momento lo piensas mejor ¡Ah!

Setsuna lo hace exaltarse, alcanza el trasero de Diecisiete con una mano, lo presiona contra ella, haciendo que su punta toque su entrada caliente. Se mueve contra él, estimulando su clítoris. —Oh, se siente bien… —Las caricias de Diecisiete parecen caer sobre ella, siente que extrañaba esto, extrañaba sentirse tan mujer.

Toma sus pechos entre sus manos, los besa. Su aroma, su piel tan suave, da un giro a su pezón y le deja un mordisco. La escucha retorcerse. —"Tranquilo imbécil… Mantén el control"—Piensa unos instantes y ella lo enreda entre sus piernas y voltea la posición.

Setsuna ya no aguanta, es demasiado juego previo para años de abstinencia. Levanta la cadera. —Voy a mostrarte… Cómo me gusta. —Sus ojos brillan lujuriosos, mientras él se aferra a sus caderas. Ubica su glande en la entrada, empieza a bajar. Respira hondo, la carne de Setsuna se retuerce exigiendo éxtasis.

Se siente envuelto, caliente y mojado. Diecisiete gime en la primera montada, bufa al techo, la toma del trasero y de uno de sus pechos. La deja hacer con él lo que quiera. Siente que ella toma una de sus manos y se la lame completa. Luego se la lleva a su clítoris, le deja la otra en su pecho y entiende lo que hace. Le muestra lo que le gusta.

El ritmo arriba y abajo es firme, se sostiene de su abdomen, con cuidado de no apretar algún vendaje. —Ah, sí. —Siente que su miembro se inflama dentro de ella, dejando su punto G presionado sin piedad. Se sostiene de sus pectorales, escucha su humedad chocar contra él en cada bajada. —Diecisiete… —Murmura, se tira sobre él.

Su nombre, por primera vez la escucha decir su nombre y en ésta situación, en éste tono. —Setsuna. —La toma del mentón para verla a los ojos y besarla.

—Me voy a correr ¡Mmh! —Presiona su boca contra él, al igual que todo su cuerpo. Ambos se aferran y acaban juntos, dejando que el orgasmo esparza la oleada de alivio. Se acuesta junto a él, acomoda su cabello a un lado. Sonríe enorme.

Diecisiete, se limpia el sudor, se cubre el rostro con una almohada. — ¡Jajaja! —Mira abajo, el condón se llenó al límite. La euforia es mucha, la ve a ella reírse pero mirarlo extrañada y confundida por su actitud. Diecisiete está a punto de mostrarle lo que pasa. —Así que así te gusta. —Vuelve a estallar de la risa, se arrodilla.

Lo ve quitarse el condón, se asombra al verlo duro como si nada. Luego al verlo a los ojos el ambiente cambia completamente. —Ah, eh… ¿Qué?

Diecisiete se muerde el pulgar, baja otro condón por su erección. —Soy un Androide…Mi energía es infinita. —La voltea boca debajo de un solo empujón.

— ¡¿Pero qué?! —Setsuna se queja. —Oh… —Se aferra a las almohadas, sus ojos ruedan hasta su nuca. Su orgasmo femenino lubrica la segunda ronda de sexo.

Diecisiete corre la cabellera oscura de la mujer a un lado. Besa su hombro, lo lame. Baja su mano y deja una caricia a su clítoris, sube hasta sostenerse de sus senos. —Recuerda avisarme, cuando ya no puedas seguir.

La voz de Diecisiete sale como un ronroneo gutural, lleno de deseo. Parece estimular la audición de Setsuna y curvar su espalda. Al instante las sesiones salvajes de sexo comienzan y están completamente a cargo de Diecisiete.

Días después, la etapa que menos le gustaba a Vegeta y en general a todos, empezaba. Reuniones y reuniones, con infinidad de Representantes de otros Planetas. Las reformas para la Regencia del Imperio Saiyajin. Se le daría a cada Planeta elegir sus propias condiciones, todos tendrían acuerdos dependiendo las necesidades de los dos lados. Ya no entrarían en bloques unificados donde solo los Saiyajin mandarían y las otras razas serían consideradas inferiores. En especial, se le permitiría a cualquier Saiyajin vivir en paz en el Planeta que quisiera, de manera legal y honrosa, aun si no formaba parte del ejército. La Ley de la Prohibición tecnológica quedaba vetada en todos los planetas.

Lo que más sorprendía a todos era ése Élite terrícola que acompañaba al Príncipe, mano a mano, aprendiendo y presentándolo como Heredero de la Tierra. Lo segundo fue ver el objetivo final, convertir a la Vía Láctea en lo que era hace treinta años; una cede de prosperidad y paz para cualquiera que quisiera vivir allí.

Serena estaba con Vegeta y Darien revisando un poco y ojeando las noticias en su tableta. —Jummm… No sé si conviene reconstruir el Milenio de Plata. —Le llama la atención. —Muchos no están de acuerdo con que los Saiyajin dejen de purgar planetas…

Vegeta la ve fruncir el ceño. —Siempre hay gente que se llena los bolsillos con la guerra y la muerte. —Le pasa los tratados firmados. —Por eso hacemos énfasis en ser Protectores, Guerreros. Hay que ser fuertes por las amenazas exteriores y cualquier peligro que nos aceche. —Le guiña un ojo muy discreto, la ve sonreír relajada.

Darien exhala fuerte. —Aún hay gente que me mira raro.

—Aaahh… —Vegeta se queja al cielo y golpea la mesa con las palmas, como rindiéndose. — ¿Qué quieres un besito o algo así? —Gruñendo se levanta entre risas malignas, mientras Darien se queda con escalofríos terroríficos por ésa insinuación.

—Bien, creo que nosotros seríamos muy útiles. —Luna habla en medio de la reunión. —Yendo y viniendo del Milenio de Plata, bueno ¿Nuevo Milenio de Plata?

Vegeta se encoge de hombros. —El nombre es lo de menos ¿Creí que ustedes querrían elegir un lugar estable? —Mira un poco a Artemis.

Artemis salta un poco avergonzado. —Ah, sí. Pues, no lo sé. Somos gatos ¿Creen que se vería normal que nos casemos?

Luna iba a responder normal, pero procesa y… — ¡¿Qué dijiste?!

—Pues sí, Luna. Llevamos juntos dos vidas, si ésta es la última… Quiero que sea contigo. —Artemis se acerca, muy decidido. Los demás disimulan y se van sin hacer ruido.

Al salir al pasillo se encuentran con otra pareja, pero ésta discutía. —No quiero ser Princesa, con "embajadora", me basta y me sobra. —Gure camina muy decidida.

— ¡No camines así! —Tarble la detiene y la levanta. —Te agitas mucho, la cría puede dañarse.

Lo empuja de la cara. — ¡No me hables así! ¡No soy un perro!

—Pues te pondría correa para que me obedezcas. —Tarble gruñe furioso, truena los dientes y los puños del coraje.

Gure no se queda atrás, le tira rayos con la mirada. —Haaa… ¿Tarble, en verdad tenemos que casarnos? —Mira a los demás.

Vegeta aclara un poco incómodo la garganta. —Señorita, no lo ponga en aprietos, es una cuestión de honor. Sino sería vista como una concubina y menos que eso.

—Como quien dice querida Gure. —Serena aboga por su cuñado. —Eso pasa por comer postre antes de tiempo. —Le guiña un ojo y la pone de todos colores.

Gure iba a mandar a todos al diablo, pero suena su alarma. —Hey, Mina nos espera. Mi padre llegó y podemos ver el Evento del Casamiento Grupal.

—Ay, sí. Me tiene bailando y yo tengo dos pies izquierdos. —Serena hace un puchero enorme y muy resignada la acompaña. Tarble le toma un brazo.

—Por favor Serena, que ella no participe en eso. —El Príncipe menor ruega y se queda charlando con su hermano mayor que se empieza a preocupar con eso de "baile", espera que solo se refiera a Mina y/o Rei y nada más.

El Castillo Ox relucía, con enormes telas de colores y flores traídas de diferentes lugares del Planeta Tierra. La entrada del Castillo parece la cima de un altar.

Todos los Saiyajin, incluido Darien, están vestidos con trajes oficiales. Todos alineados, excepto Vegeta que va y viene, nervioso y molesto de toda la interacción social. De un lado, por su embarazo estaba Gure con Tarble y los Gatos Lunares.

—Oye, cálmate. —Kakarotto le da una palmada firme al hombro de Vegeta.

—Sí, vamos a casarnos, no vamos a morir. —Broly le explica, se acomoda la ropa. Escanea el Ki alrededor del Castillo Ox. —Todos en el público parecen indefensos.

—Haaa… —Vegeta exhala fuego. — ¿En verdad fue buena idea dejar a cargo de todo a Mina?

Broly lo empuja picándolo con el dedo. — ¿Qué quieres decir? —Se cabrea.

—Nada, Broly, no quiso decir nada. —Bardock se pone en el medio para separarlos, la gente los mira un poco raro. —Todo se ve hermoso y bien decorado.

—Sí, un casamiento por todo lo alto. —Raditz saca el pecho. —Así como nos lo merecemos. —Mira al fondo está ansioso de verdad. —Aaaah, ya quiero verla bailar… —Dice con una sonrisa. Levanta una ceja al ver que todos los miran sin entender.

—Sí, apenas mencionaron el baile y la coreografía yo di un paso al costado. —Setsuna menciona cruzándose de brazos.

— ¿Có-Cómo bailar? —Darien abre grande la mirada con los Saiyajin.

— ¿Van a hacer un Show con MI MUJER en él? ¡¿Y no me advertiste?! —Vegeta sacude a Raditz.

—Mantengamos la calma. —Diecisiete trata de comportarse lo más maduro y conciliador posible. Está con su traje, muy elegante. —Es una boda múltiple, no harán un Show provocador como la otra vez. —Se acerca al ver que Vegeta lo ignora. —Son damas con criterio. —Le pone una mano en el hombro.

Vegeta se gira al Androide, sin parpadear toda su aura oscura lo invade, sus ojos se tornan rojos y algunos scouters empiezan a entrar en alerta. —Estoy haciendo un esfuerzo descomunal para ignorarte. —Vegeta ya sabe lo de él y su madre. Habla con la voz baja y tenebrosa. —Porque en verdad quiero respetar la horrible decisión de mi madre para estar contigo. Pero si vuelves a tocarme, voy a sacarte los intestinos por la boca.

—Basta, basta… —Nappa toma a Vegeta de los hombros y lo devuelve a su lugar. —Discúlpenlos, debe ser porque están con el estómago vacío. —Nappa sonríe enorme excusándose con quienes van a obrar la Ceremonia. De pronto una voz se escucha al fondo, todo el mundo gira por la entonación tan dulce e hipnótica…

"La euforia y la tristeza son falsas

Incluso la riqueza es falsa

El enamoramiento y la ilusión son falsos

Verdadero es el rincón del corazón

Donde se encuentra el tesoro llamado amor

Donde se encuentra el tesoro llamado amor…" *Mina aparece entre enormes telas de tul decorada. El rostro de los hombres en el altar queda en asombro y atónitos, escuchan las fuertes percusiones. Mientras ellas, tan bellas y delicada, con sus vestidos y sus velos hechos del color de su planeta regente; se acercan con el coro y una lluvia de flores.

Lo he logrado... lo he logrado *Mina sonríe enorme, ése era el rostro que quería de todos, en especial para su Pareja. Porque siente que se lo merecía, una entrada Legendaria.*

Ha traído... se ha extendido *Se quedan cerca de ellos. Darien se sorprende de ver a Dieciocho vestida de dorado, riendo como si fuera una niña avergonzada. Trata de alcanzarla con sus dedos.*

Ha venido... ha cantado *Cuando los dedos de Dieciocho y Darien van a tocarse, las chicas le hacen de barrera, como si fuera un juego de cazador y su presa.*

He logrado *Todas hacen el coro y se quedan alineadas con Mina en el centro.*

Oh amado eres maravilloso *Mina sigue cantando, baila con sus amigas, muy traviesa les guiña a los novios.*

Incluso tus conversaciones son maravillosas.

Oh amado eres maravilloso

Incluso tus conversaciones son maravillosas.

Desde que he sido coloreada contigo *Vegeta tiene su mirada afilada por éste pequeño juego en el baile. Su esposa se ve hermosa, con un vestido blanco, con bordados dorados y baila muy bien. No lo va a negar, aunque le moleste que mueva tanto las caderas.*

Me he vuelto maravillosa también

Lo he logrado, lo he logrado

Lo he logrado, lo he logrado

He logrado el tesoro llamado amor (Amor)

He logrado el tesoro llamado amor (Amor)

Has traído la unión contigo.

He logrado el tesoro llamado amor (He logrado el tesoro llamado amor) *Entre la música y los aplausos, siguen tirando flores y recibiendo felicitaciones. También hay demasiada cantidad de amuletos de diferentes planetas, para favorecer el embarazo.*

¿Oh debería exhibirlo u ocultarlo?

La riqueza que hay en mi corazón

No sé ni eso *Las chicas siguen bailando frente a ellos. Mina es quien se acerca a Broly, lo toma del brazo y da unas vueltas con él.*

¿Por qué hay una música?*Incluso Michiru se une a bailar con ellas, muy seductora, solo para poner celosa a Haruka. Canta con Mina con una enorme sonrisa.*

Jugando en mi cuerpo

La felicidad está ahí en mi patio

En mi cara hay matices del color rojo

Desde que he sido coloreada contigo

Me he vuelto maravillosa

Lo he logrado, lo he logrado

Lo he logrado, lo he logrado

He logrado el tesoro llamado amor (El tesoro llamado amor)

Mi corazón está sobre el cielo

El tesoro llamado amor

El tesoro llamado amor

He logrado el tesoro llamado amor

Rodeándome *Todos toman a sus parejas de su brazo y se alistan para la ceremonia, mientras el coro y la música deja todo en silencio.*

Se ha esparcido... ha venido

Ha traído... lo he conseguido

He logrado…" (Prem Ratan Dhan Payo, Canción de Palak Muchhal)

Cuando están unidos, de nuevo los aplausos y el pedido incómodo del beso. Para todos, menos para Darien que toma a Dieciocho de la cintura para besarla.

—¡Uuujuu! ¡El Rey de la Tierra, damas y caballeros! —Mina grita y saca fotos con su scouter. Da un saltito al recibir un pequeño beso en la mejilla de su reciente esposo, se siente con las mejillas rojas y llena de emoción. —Ay, Broly, eres tan dulce…

Todas recibían ésa pequeña demostración de afecto, aprovechando que el público estaba muy entretenido con el Rey de la Tierra.

Rei acomoda su vestido y murmura a Raditz. —Ahí está mi padre, creo que va a pedirme contactos o algo así… Como soy amiga de los Reyes y él cayó en desgracia. —Frunce el ceño y tuerce sus labios muy molesta.

—Hmmm, tranquila… —Raditz la toma de la mano, le acaricia sus dedos.

—Felicidades hija, la verdad… —El Señor Hino sonríe enorme y exhala hacia abajo. —Siento que al fin puedo morir en paz. —Mira alrededor. —Siempre llevé el peso de todo el legado político de nuestra familia y ahora, con todas las reformas… Creo que es bueno jubilarme, buscar un lugar alejado donde cosechar y no molestar a nad— Su voz se corta, mira abajo, su hija le toca el brazo.

—Avísanos, iremos a verte. —Rei le asegura y lo suelta. —Prométeme también que…Apenas terminen las celebraciones, iremos a ver la tumba de mi madre.

Raditz siente la mirada de su suegro, le asiente dándole a entender que no habrá problemas. Está siendo testigo de una fortaleza extraordinaria de Rei, su esposa.

—Estoy segura que ella, está aquí. —El Señor Hino siente que va a quebrarse del llanto, señala el lado del corazón de Rei.

Se acomodaban en la larga mesa. —Me sorprende tu compasión. —Raditz comenta a su esposa.

—Ay queridito… —Lo dice con sarcasmo. —Tu esposa está llena de poderes.

Levanta una ceja. — ¿Ah sí? —Raditz dibuja una sonrisa de lado, se inclina a susurrarle. —Yo voy a llenarte de mí, debajo de la mesa más disponible y cercana.

Rei se siente prender fuego, como si una llamarada hubiera salido de su pecho y estallado en el cielo.

— ¡Al fin! —Kakarotto se estira relajado. — ¡Me muero de hambre! —Se frota la barriga.

—Oh ¿Ya te sientes bien del estómago? —Milk le consulta levantando las cejas.

—Jeje, ya que pasó la ceremonia sí. —Bardock contesta por su hijo menor. —Estuvo muy nervioso por la boda. —Bardock se baja una jarra de cerveza.

— ¡Papá, no digas ésas cosas! —Kakarotto se pone rojo de la pena. Muy enojado empieza a comer.

Lita tironea a Milk. —Ay, son muy tímidos al final de cuentas. —Se burla también de su esposo.

Bardock recoge el guante. —Mi esposa anterior, en paz descanse, me tenía más respeto.

Nappa larga la cerveza por la nariz y estalla de la risa. — ¡Jajaja! —Se tira hacia atrás y golpea la mesa. —La mentira tiene patas cortas General.

—No tan cortas como Vegeta. —Kakarotto comenta con la boca llena.

— ¡No me metan en sus estupideces! —Vegeta grita con la boca llena.

Diecisiete le comenta a Dieciséis sus planes. —Y…Bueno, mi idea es quedarme aquí, de guardabosques o algo así.

—Suena interesante. —Dieciséis inclina un poco la cabeza y mira a la mujer junto a su hermano. — ¿Qué sabor tiene?

Diecisiete traga su porción de carne de cerdo. —Mmh ¿El cerdo? Pues… No está picante o—

—No, no. —Dieciséis aclara. —Besar ¿Qué sabor tiene?

— ¡Cough, cough! ¡¿Qué?! —Diecisiete se ahoga con el bocado, golpea su pecho. Setsuna le pasa agua, le da un par de palmaditas discretas en la espalda. —Gra-gracias ¡¿Por qué me preguntas algo así?!

—Me da pena preguntarle a Dieciocho. —Dieciséis lo sacude para que se componga.

Entre los tragos y el baile, Raditz hacía lo prometido. Se lleva a Rei debajo de una mesa.

—…Nnh, no Raaaditz, era broma lo que dije. —Rei murmura, están debajo del mantel, en una mesa alejada. Se escuchan pasos y Rei se pone aún más tímida y avergonzada.

Raditz busca meter sus manos debajo de su vestido. —Mmm…Rei, una promesa es una promesa. —Verifica el Ki alrededor. —Grrr…

Rei hace un puchero grande, no sabe si es por todo el alcohol que bebió, pero se siente débil ante sus caricias. —No, no. Bebí mucho… —Un beso de Raditz le quita el aliento y hace que sus brazos se aferren a él. Su centro se calienta, se humedece al sentir como corre sus bragas. —Mmm, tú también, tienes olor a alcohol.

—Sí y vamos a quemarlo todo. —Raditz acomoda su punta en su entrada, el calor emana de su centro. Empieza a meterse dentro de ella. —Ah, Rei… —La envuelve entre sus brazos para que el piso no la lastime. Empiezan a moverse, a unirse cada vez más.

—Nnh, Raditz. Oh maldita sea. —Rei sisea, oculta sus gemidos contra el hombro de Raditz. Lo muerde para reprimirse, clava aún más fuerte su mordida al sentirlo presionar sus pechos entre sus manos.

El suave filo de los diente de Rei lo hacen gruñir y alucinar de placer. —Rei, Rei… —Se sigue moviendo, sus fluidos se mezclan. —Lo admito, es mejor en nuestra cama… La primera será aquí. —La toma del mentón, puede ver algo de su sangre en la comisura de su boca. —Las que siguen, serán en nuestra cama y sin piedad. —Acelera su cadera, la besa para amortiguar los gritos lujuriosos.

Quienes estaban en una situación similar eran Darien y Dieciocho, escondidos en un rincón. Las piernas de Dieciocho estaban envueltas en la cadera de Darien, mientras la tomaba contra la pared.

—Oh, Darien. —Dieciocho se aferra a su cuello, se mueve contra él. Su humedad salpica entre ellos.

—Dieciocho. —Jadea caliente, la sostiene firme del trasero con una mano y con la otra masajea su seno debajo de la ropa.

—Rápido, más… —Dieciocho gime bajo, quiere sentirse llena de una vez. Están carne con carne tan unidos físicamente como nunca.

—Ah, mierda. —Darien abre un poco más sus piernas y aprisiona a Dieciocho contra el muro. Acelera contra ella. Hasta el fondo, hasta agitar el saco de sus bolas.

La sensación del cuerpo caliente de Darien y la fría pared que golpetea su trasero en cada embestida la excitan. Se deja llevar y caen en un orgasmo. Puede sentir como los empujes bajan la velocidad y presta atención a cómo el miembro de Darien vibra dentro de ella y la llena del líquido caliente de su eyaculación. —Oh, Querido… —Lo dice casi como un chiste.

—Jaja, huyamos a la habitación…Que-ri-da. —Darien muerde el labio inferior de Dieciocho y se mueve. —Sigo duro…

Dieciocho abre un poco la boca en sorpresa, está asombrada y un poco prevenida. Ésa mirada ennegrecida de Darien, solo se la ha visto en batalla. Pero ahora está segura que es pura lujuria. —"¿Po-Por qué siento un poco de miedo?"—Frunce el ceño en dudas, pero se aferra fuerte a él. Lo que sea que le haga, ella estará preparada.

Setsuna y Diecisiete bailaban un poco, la fiesta parecía no tener fin. Todo era agradable, pero ella tenía su mirada seria como siempre.

—… ¿Y te gustó toda la comida? —Diecisiete trataba de armar conversación.

Setsuna detectaba sus intenciones, miraba por encima del hombro de Diecisiete. —Sí, no sé si hay comida que no me guste. —Aclara un poco la voz. —Lo-Lo picante a veces me molesta si no hay una buena bebida.

—Hm, me di cuenta que te gustan las bebidas frutales. —Diecisiete hace una mueca de sonrisa. —Yo aún no he probado nada que no me guste. —La hace dar una vuelta simple.

Setsuna se sorprende, la posición es firme y la guía muy suave. —Me sorprende que sepas bailar.

—Por alguna razón…Me imagino bailando contigo…Para siempre. —Diecisiete confiesa y la ve con los ojos brillantes y algo de rubor.

Setsuna oculta un poco su rostro entre sus dedos. —Jaja, no te presiones… Ése será mi trabajo. —Le guiña un ojo y lo ve ponerse rojo a él, pero sin desviar ésos ojos azules y depredadores.

—Atrevida, te abusas porque estamos rodeados. —La hace girar y la presiona más firme, la inclina, se acercan tanto que están a nada de un beso. Pero Diecisiete la endereza con él y siguen bailando. —Creí que te vería con tacones altos.

—Ya soy más alta que tú sin tacones… —Setsuna lo dice con algo de burla.

— ¿Y? Puedes pisarme cuando quieras con tacones altos. —Diecisiete levanta una ceja. — ¿Los tienes en tu habitación? —Levanta seguido las cejas, ella le afirma con la voz. —Entonces, bailemos un poco más… —Suspira, firmando ambos una promesa inmediata.

Serena llevaba a Vegeta a la habitación, cuando lo vio con los ojos rojos y algo cansado le ofreció irse para evitar el escrutinio público. En especial por su aliento de borracho. —No lo puedo creer ¿Así eres cuando estás bebido? —Lo regaña. — ¡Hmp! Pues no me gusta nada. —Pasa su brazo arriba de ella para ayudarlo. —Ésta será la última vez que tomarás de ésa forma.

Sí, Vegeta está bebido, pero nada borracho. —Jajaja ¡Ahora verás! —La carga como un bulto en la escalera y se la lleva como si nada.

— ¡Aaahh! ¡Bájame! —Lo patea y golpea con sus puños.

— ¡Caíste! —La arroja como una bolsa de patatas a la cama. —Estoy alcoholizado, pero no ebrio… —La ve tan hermosa, despeinada, enojada, ofendida, pero sus curvas en ése vestido son el infierno. —Bueno, se puede decir que estoy borracho de lujuria. —Quita su armadura y la arroja en la habitación. Empieza a bajar el cierre se su traje.

Serena abre grande la vista al verlo en la oscuridad de la noche, descubriendo su cuerpo y mostrando su erección. Se encoge en la cama. — ¡Así que te hiciste el borracho! ¡¿No te parece de mala educación no quedarnos hasta que se fueran los invitados?!

—Ppfff… Me importa una mierda. —Vegeta la encierra en la cama, le gusta la idea de hacerlo sin quitarle el vestido. La verdad es que Vegeta todavía no soporta ver a su madre con el Androide, así que prefirió dejar a su madre disfrutar la velada y hacer sana distancia. Al menos hasta que pueda digerirlo.

—Ah, Eh… Vegeta. —Siente sus manos subir por sus piernas, atrapando sus bragas. —Oh Dios Vegeta. —Se aferra a las almohadas, lo ve poner sus tobillos en los hombros. Lo ve ahí completamente desnudo y listo para intimar. —Déjame que me quite la ¡Ah! —Una mano de él baja su vestido y pellizca su pezón libre.

—Mi cuerpo está a tu disposición… Majestad. —Vegeta lo dice y la ve casi por desmayarse de la pena. Se inclina a ella, manteniendo sus piernas en el aire. Le da un beso profundo y ubica su polla sobre su clítoris para frotarla, mojarse de ella.

Su miembro, tan duro, tan caliente masajea su botón endurecido. Gime en lo alto y se aferra a su espalda. Clava las uñas cuando el placer crudo se hace lugar entre sus pliegues, sus ojos se voltean a su nuca. El aliento agitado de Vegeta le confirma que para él también las sensaciones son exquisitas. — ¡Ay, detente! —Serena grita y se tapa el rostro con los brazos.

Vegeta queda quieto. La mira y verifica la situación. —Yo-Ah. Lo siento ¿Dolió? ¿Más despacio o…? —La ve negar con la cabeza, se queda esperando a que se explique.

—Ay, es que… Vamos a hacerlo… A hacerlo sin condón y… —Serena resopla y se endereza un poco con sus codos. —Voy a embarazarme, tendremos hijos y ya no será igual. En especial porque… —Infla sus mejillas y juega con sus dedos. —Voy a engordar como una ballena.

— ¡Ppfff Jajaja! —Vegeta técnicamente se dobla de la risa, todo su cuerpo tiembla tratando de contenerse.

— ¡Te hablo de verdad!—Serena lo golpea con sus puños, tiene ganas de tomar el velo y ahorcarlo, al mismo tiempo siente la punta de su miembro todavía dentro de ella, vibrando por sus risas. — ¡Sé cómo son los Saiyajin con su deseo sexual y ésas cosas!

Vegeta sonríe de lado y la apunta con la mirada. —Oh, entonces sabes… Que si no es contigo. —Mueve su cadera, gritan juntos al sentirse completamente unidos. —Oh, si no es contigo, no podré saciarme con nadie.

— ¿Y…Y no querrás un harén o una ¡Ah! —Su espalda se curva cuando la boca de Vegeta chupa con fuerza su pezón.

—Si no dejas de decir estupideces, voy a follarte hasta delirar. —Vegeta presiona los dientes, la aferra del trasero para tener una penetración más profunda.

— ¡Ah, Ah! ¡Vegeta, no! —Serena se sostiene de los brazos de Vegeta, lo siente tan profundo dentro de ella, es alucinante. —Sólo, no…No quiero que te sientas insatisfecho. —Trata de seguir hablando, la carne caliente de Vegeta la estimula de principio a fin. —Quiero que seas… Ah, que seas feliz, porque te a—Vegeta le cubre la boca.

—No digas eso. —Vegeta se detiene y une su frente con ella. —No me obligues a decirte "eso" ahora, porque sabes que me mataría la emoción. —Cierra fuerte los ojos y presiona duramente la mandíbula. Un beso suave parece sacarlo de su estado de piedra.

Lo sintió tan tenso de pronto, lo toma del rostro y le deja un beso en sus labios cerrados. Ve que abre sus ojos negros, está conmocionado. — ¿Te parece bien hacérmelo? Hacerme todo lo que sientas…

Vegeta toma ése permiso, la acomoda otra vez con sus piernas en sus hombros. —Me envuelves tan bien… Tan caliente. —Se retira y avanza, empieza otra vez el movimiento. Los gemidos de Serena son cada vez más descarados. Baja un poco más su vestido y deja ambos pechos libres, los besa, los masajea, los deja cubiertos de su saliva.

Serena trata de recorrerlo con sus manos, dejarle pequeñas caricias en las cicatrices de sus brazos. Ve su piel morena erizarse. —Hermoso… —Gime con lujuria y se entra completamente. Su vientre se presiona, mientras sostienen el ritmo. No es un ritmo salvaje, pero el deseo parece que sí. Se acumula el calor entre ellos y no les queda más que acelerar energéticamente hasta verse cegados por el éxtasis.

Suelta un pecho de su boca, besa los labios de Serena, están inflamados. — ¿Estás bien? —Consulta por las respiraciones agitadas, ella le afirma y grita que ya no puede aguantar. Los pliegues húmedos que envuelven su polla lo toman firme. —Sí, córrete conmigo, Serena. —Se esconde en su hombro junto a ella y de un grito caen al orgasmo. Siente cómo sus orgasmos se mezclan, su semen caliente y sus fluidos femeninos como uno solo.

Serena queda prendida de la sensación dentro de ella, es tan suave y confortable. Un poco traviesa se mueve contra él. —Sigues duro… ¡Oh!

Se sienta contra el respaldo de la cama, la deja a ella sentada sobre él. —Durísimo… —levanta una ceja mostrándole que puede seguir, ella se abraza a su cuerpo. Cierran los ojos y continúan. Es la primera vez que pueden seguir sin pausa alguna.

Quien parecía no tener pausa, era Ami. Nappa levantaba una ceja, creyó que el alcohol la agotaría. Pero para ésta mujer, parece combustible. Aun en la fiesta, sus manos y algunos besos se le escapan en público. Así que es Nappa quien va de conductor designado y se limita a beber una cerveza más y ya. Hasta cuándo van caminando torpemente, Ami se mueve seductora, la levanta en brazos.

—Oh, mi héroe… —Ami dice en chistecito y con el habla torpe.

Nappa levanta una ceja, jamás imaginó que alguien, mucho menos una mujer como ella le dijera eso. —Ya llegamos, a dormir… —La deja en el suelo y se sorprende de verla caminar adentro, sin intenciones de eso.

Ami se mueve muy sensual, dentro de la habitación a oscuras, Nappa parece una bestia enorme que viene a comerla. Se tapa la boca al pensar en eso. —"Eso es lo que quiero…"—Se empieza a quitar muy seductoramente la ropa y dejarla caer.

—Hmmm… Ami, a dormir. —Ordena, la acecha un poco para atraparla y que se deje de juegos. Un zapato impacta en su cara.

— ¡A mí no me das órdenes! —Ami le saca la lengua. — ¿Qué pasa Comandante? —Ami alcanza el broche de su brasier y se lo quita, se lo arroja a la cara de Nappa. — ¿Ya está cansado? —Va a quitar sus bragas y casi cae de cabeza.

Nappa la atrapa. —Grrr… Ami, yo no ¡Oh!—La siente apretar su bulto entre sus manos.

—Qué mal… —Se va caminando hasta la cama, con la nariz al techo. —Debe ser que ya estás viej—El aire escapa de su cuerpo, Nappa la inclina en la cama, con las rodillas y los brazos apoyados.

—Eh… ¿Cómo explicarle esto "Señora Doctora"? —Nappa lo dice con burla, pasa su palma por los labios de la vagina de Ami. —Tengo miedo de romper su delicada figura. —Presiona su mano, la escucha gemir y la siente mojarse casi de inmediato. —Pero si tanto lo quieres… ¿Lo quieres Ami?

Siente el largo de su polla detrás de ella, frotándose en su muslo. —S-Sí. Oh Nappa, sí. —Muerde su labio inferior. Nappa la toma del mentón, la gira para besarla y mientras lo hace empieza a penetrarla. Sus gritos son tragados por su boca y los giros de su lengua.

Cuando está hasta el fondo, ambos quedan agitados, en expectativa, porque ahora no están seguros de poder contenerse. —Bueno… Espero que la pared sea resistente.

Ami siente cómo la toma desde atrás, su cuerpo se estremece por reflejo. Se mueven lento y duro contra el otro. Entrelazan sus cuerpos, así como han entrelazado sus vidas.

Bardock y Lita también se dejaban llevar, no pudieron siquiera pisar la cama, que se montaban uno sobre el otro sin parar. Ella ya tenía el vestido en harapos y Bardock solo tenía su pantalón hasta las rodillas.

—Ah, ah… Bardock. —Lita curva su espalda, acelera sus caderas contra él. Su trasero golpea contra el suelo de madera. — ¡Ah, Ah! ¡Me vengo! —Siente el glande de Bardock hasta su obligo, agitándola.

— ¡Sí Lita! ¡Grrr, me corro! —Bardock presiona la frente contra la de ella, se unen en un beso mientras eyacula sin control hasta la última gota.

—Oh Dios…Por Dios…—Lita goza de cada gota que la llena hasta chorrear por sus muslos. —Auch, Dios. —Se ríe un poco. —Mmm, me duele un poco el trasero.

Bardock se queda un momento, lamiendo los pechos de Lita. Levanta la vista y mira a la cama. —Mmm, bien ahí vamos. —Acomoda bien sus manos en su trasero y la levanta aun unida a él. Se arroja con ella rebotando en el colchón.

—Jajaja, mmm ¿Acaso es una especie de temporada de celo? —Frunce la vista a él, limpia el sudor de su frente.

—Quizás es el alcohol… —Bardock la besa, también siente su aliento viciado, pero no quita para nada su aroma tan fresco y femenino. Se quedan unos momentos abrazados. — ¿Qué quieres una niña o un niño?

—Lo que sea, quiero que sea sano y poder…Poder darle un lindo hogar. —Se miran a los ojos. —No necesito lujos.

—Nunca te pregunté… —Bardock sigue recostado sobre su pecho, se deja llevar por sus caricias en su cabello. — ¿En verdad te sentiste "más completa" o mucho mejor al saber que eras una Sailor Scout?

—Mmm, Nop. Para nada, solo me siento así aquí contigo. —Lita besa su frente y pasa un dedo por la cicatriz en su rostro. —Siento que mis heridas valieron la pena… —La voz se le quiebra un poco. —… Si eso me trajo aquí, contigo.

—Oh Lita… —Bardock se queja un poco molesto. Se frota el rostro y tironea las sábanas. —Ahora quiero follarte de nuevo y mucho más fuerte. —La escucha reírse y pedir sí, por favor. Él es un Saiyajin de acción y con acciones va a demostrarle lo afortunado que se siente, de tenerla a su lado.

Y la acción quizás era demasiado para Milk, que caía rendida en la cama junto a kakarotto. —Ay… Kakarotto, en serio. Mañana no podré estar de pie… —Milk se queja, también estaba bastante tomada. —Estoy segura que ya hicimos como tres bebés a ésta altura… Eres un pervertido.

—Nooo Milk… —Kakarotto habla con torpeza. —La busca con pequeños besos en la cama. —Yo no soy así, te lo juro. —Hace un puchero grande, sus ojos negros brillan en la oscuridad. —Anda, debemos ganarle a Broly y a Mina.

— ¿Qué? —Chilla sin entender.

—Sí, siento el Ki de ellos, follando y follando y ¡Aaah! —Kakarotto es sentado contra el respaldo de la cama.

Milk se acomoda a horcajadas. —Deja de espiar a otros con el Ki. —Se frota contra él, de manera tortuosa, se empuja, apenas cubriendo su glande con sus pliegues y se aleja. —Qué travieso eres… ¿Sabes qué les pasa a los Saiyajin traviesos como tú?

—No ¡Oh! —Kakarotto larga un grito cuando Milk se sienta metiendo con brusquedad su miembro dentro de ella. Aclara la vista y la ve tan hermosa y atrevida. — ¿Vas a castigarme? —La toma dominantemente del mentón, frunce el ceño. Ella asiente con la mirada inocente, la ve tomar uno de sus pechos y alcanzarlos a su boca. Kakarotto les da una lamida. Milk sube y baja rápido y por reflejo la succiona incrementando el placer. — ¡Ah, sí! ¡Castígame toda la noche! —La toma del trasero, pero la deja seguir a ella con el ritmo.

Toda la noche, incluso cuando está amaneciendo, Mina sigue subiendo y bajando sobre Broly. Se miran a los ojos, que lagrimean por la cantidad de orgasmos y sesiones incansables de sexo… No, pero ya no era sexo, era hacer el amor.

Acomoda el cabello rubio de la hembra de lado, la deja descansar en su pecho sin desunir sus sexos. La mueve despacio, se siente en carne viva, pero al igual que ella no quiere parar. La luz del sol se cuela por las cortinas. —"Como ella, llena de luz…" —Broly se hunde en ése pensamiento, la acaricia desde la nuca a sus muslos. El futuro se ve tan brillante y lleno de afecto para Broly, que siente que éste amanecer le asegura que no es un sueño.

Mina empieza a sentir los estragos en su cuerpo, siente sus brazos cansados, su vientre agotado de tantos orgasmos y fricciones. Como si ascendiera al cielo, alguien la lleva a dormir y descansar sobre el pecho abrigador y protector del Legendario. Su corazón salta de emoción, ha tenido sexo antes y ha tenido muchísimo sexo con Broly. Pero nunca significó tanto como ahora, donde sabe que sus células va a unirse para crear vida. Una vida, que será prueba física de su amor.

Hotaru veía el sol en lo alto, con los tacones en las manos se acerca Michiru del brazo de Haruka. —Haaa… ¿Y ahora? —Hotaru se pregunta, de pronto todo es tan pacífico, incluso en su mente, sus demonios parecen haberse ido de fiesta y estar contentos como ella.

—Jaja y ahora nos toca vivir… —Michiru le da un beso en su mejilla.

—Apestas a alcohol. —Hotaru la aleja.

—Dime ¿Tienes pensado irte a algún lugar? —Haruka le pregunta, y ella la observa. —Porque la casa que encontramos, es muy grande. Es casi un castillo… —La ven con los ojos llorosos, le ofrece un pañuelo y ven las naves a lo lejos. Toda la Galaxia había venido a recibir la esperanza de un nuevo Futuro.

Bueno, para el capítulo, como siempre responderé todas sus preguntas que me dejen en éste capítulo, ya sea como rw o como pm. Como siempre, muchísimas gracias a quienes siguieron ésta historia ¡Hasta el próximo viernes!

Saluditos…

Nita-chan84: Y Hotaru era la fuente más confiable, al ser la Diosa de la Muerte y la Destrucción, jajaja. Pues cien días alrededor de ellos, es como encariñarse con ése perro gigante que te come los muebles pero no la tarea :v La Neherenia queriendo obrar la brujería, ja! Pero que se frote otro huevo que ése no iba a funcionar con la Usagi, jeje. Y sip, quedó hecho cachitos, el dragón milagros no hace, Jajaja. Pues aquí, cuentas claras conservan la amistad, jeje, fue a ponerle el bálsamo del amorrrr. No solo ella, las demás también, van a estar rodeadas de babies, que no. Y en éste cap no perrrdoné a naiden, dijo el Burrito XD Todos ya estan en plena faena y temporada de celo. El último cap se viene con un vistazo a todo ése Linaje que dejarán regado. Un beso grande y muchas gracias por el cariño y tu tiempo para leer éste fic.

OhaioIzumiKun: Ahí la Neherenia, demostrando que puede usar sus poderes sin piedad. Ahí tenía que estar, el Sacrificio de Vegeta, como él dijo, muchos lo habían salvado y quizás su propósito era ése, morir por amorrrsstt. Ay que me dan ganas de chillar :'( Y Vergeta hijo tóxico porqué no, jajajaja. Es que él ahí debe entender y hace su lucha para que no le dé el guácala con la madrecita santa. Jajaja. Sobre todo por eso, porque sabe por lo que pasa su madre y todo lo que sufrió, creo que entiende que ahora también le toca ser feliz a ella, mínimo intentarlo como cualquier ser vivo. Muchas gracias por tus rws y por seguir éste fic, un beso!

Kaysachan: Wiiii! Veladora en tu honor mi ciela. Ya estamos en el final!