Advertencia: A veces solo se necesita de la imaginación para terminar de contar el cuento con su ultima hoja rota por la mitad.

Solo imaginenselo!


"Somos las dos caras de una misma moneda. Somos complementarios. Yo existo porque tú existes, y al revés"

Eran esos pequeños momentos del día en que amaba tener a alguien para sostener su mano. Él estaba solo hasta que apareció aquel chico tan angelical en su vida. Podia notar la diferencia.

¿Puedes creerlo? Al principio solo creía que iba a morir sin nadie a mi lado pero ahora podía confirmar que estaba muy equivocado.

Estabamos, un dia como cualquier otro, sentados en una banca de un parque.

Él sostuvo la mano de su novio y no la soltó. Aunque para algunos no era mucho, para él, era todo. Tener su mano en la suya era encontrar esa pieza perdida que habia estado buscando desde siempre. La suavidad de las manos de su novio era la mejor sensación que había encontrado desde el primer dia en que se conocieron.

Ese día no fue tan importante para él porque no eran nada más que dos desconocidos buscando a gritos a alguien más. A alguien que los saque de la soledad que vivian y poder compartir cosas que con otras personas no podían. Una caricia, una contension, un abrazo, un hombro donde llorar, un café, una película, una cama, un lugar.

Un beso.

Esa tarde de otoño, Blaine y Kurt, se encontraban como casi todos los días en el parque. Ellos disfrutaban de la libertad, del canto de los pajaros y de los niños jugando en los columpios.

Las cosas simples de la vida compartidas era lo que más le gustaba a Blaine. Kurt siempre estuvo en todo momento pero Blaine amaba saborear esos momentos donde la tranquilidad y el amor flotaban en el aire. Donde solo importaba estar juntos. Respirar el mismo aire, mirar a los mismos ojos que vieron cada uno de sus triunfos y derrotas, amar y volver a sentir lo mismo que habían sentido en el primer beso.

Blaine recordaba cada amanecer junto a Kurt, cada llanto, cada caricia, cada beso y cada uno de los mismísimos minutos que pasaba junto a Kurt.

La tarde era liviana y no había ningún índice de lluvia. Parecia una tarde perfecta como casi todas las tardes que Kurt estaba con Blaine. Amaba a ese chico. Conocerlo fue lo mejor que le había pasado y recordar que, todo lo que había hecho alguna vez, había sido todo por amor a él.

Blaine tomó su mano. Kurt no sabia si para Blaine era solo un gesto, pero para él, eso significaba unión. Y mas que unión. Eso le hacía recordar la falta que le hacia una persona como Blaine. Porque Blaine era perfecto y kurt lo sabia. Mientras kurt era perfecto para Blaine, Blaine era realmente perfecto para kurt.

No se sentía tonto por sentir las mejillas coloradas, la respiración acelerada o as mariposas en la panza. No se sentía tonto porque sabía que eso quería decir solo una cosa, Blaine era el amor de su vida y sentirlo tan cerca lo hacía sentir nuevamente joven. Kurt se enamoraba cada día más de él.

Uno nunca termina de conocer a las personas decía su padre. Y él tenía mucha razón. Pero Kurt y Blaine eran la excepción a toda regla impuesta por el mundo. Ellos no tenían reglas, quiero decir, su amor no tenía reglas.

Kurt fijó su mirada en algo que, del solo mirarlo, le hacía sonreir.

Kurt miró fijo a los ojos color miel avellana y se fijó cada detalle de sus ojos. Llegó a concentrarse tanto que podía ver su silueta en los ojos de su novio.

Blaine miraba relajadamente las manos entrelazadas de ellos dos. No podía creer porque razón verlas tan unidas y perfectamente empalmadas formando uno solo hacía que sintiera que la vida era perfecta.

Dejó de ver sus manos cuando sintió la mirada de alguien.

Lo miró y recordó cada detalle. Su pelo, su sonrisa, su voz, sus ojos verdes, a veces, azules , su forma de dormir, su forma de hablar, de caminar.

Recordó la sinceridad de sus palabras cada vez que decía te amo. Recordó las veces que tuvieron que estar alejados. Recordó lo triste que era vivir sin él. Recordó la primera vez que hicieron el amor y del solo hecho de recordarlo hizo que sonriera.

Kurt estaba ahí. Al lado suyo, de nuevo. No podía olvidar cada beso y esos labios que le robaban el sueño y el aire.

Kurt no era de besarlo delante de todo el mundo justamente en una plaza. El solo hecho que Kurt se esté acercando tanto a su rostro le hacía creer que eso no era un bonito sueño. No. Era mas que eso.

Kurt nunca antes ni siquiera había insinuado de besarlo en público.

Baine dejó de pensar.

Ahora se miraban , se miraban muy de cerca, cada vez más de cerca hasta que las miradas se entrecruzan haciendo que los ojos ya no sean ojos. Se miran cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio.

Las manos de Kurt buscan hundirse en el pelo ondulado de su novio, acariciando lentamente la profundidad de su pelo mientras se besaban como si tuviéramos la boca llena de caramelos o chocolates. Blaine muerde el labio de Kurt pero el dolor es dulce.

Parecia que el ahogo simultaneo por el aliento contenido quería producir una breve bellas muerte. Y hay una sola saliva y un solo sabor mezclado entre la menta de Blaine y los bombones de Kurt.

"Callate, tapate los oidos fuerte fuerte fuerte pero muy fuerte¿ Oís lo mucho que te quiero?"


Avise que estoy demente? bueno se los aviso!

si les gusta estos pequeños capitulos de las vidas de Kurt y Blaine

Haganmelo saber que tengo muchas mas ideas (reviews)

Estas historias tiene frases de mi blog. De ahi es de donde se sacan las historias. Espero que les haya gustado!

Si veo que les gustó lo proximo será:

Sometimes I've believed as many as six imposibble thigs before breakfast