Harry Potter pertenece a J.K. Rowling.
Tokyo Ghoul pertenece a Sui Ishida.
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Fem-Harry (como siempre).
Será convertida en una Ghōul igual que Kaneki.
Iniciará en 1991 y no en 1993. No tendremos a Fem-Harry (Artemisa), viajando en el tiempo como en el otro Fic.
Harem: Lily Potter (de una línea de tiempo alternativa), Hermione Granger, Daphne y Astoria Greengrass, Padma y Parvati Patil, Susan Bones y Tōka Kirishima.
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Artemisa: Una Ghoul en Hogwarts (Versión 1.5) (O versión 1, pero modificada)
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Capítulo 50: La batalla de Hogwarts.
Cuando a Dumbledore le notificaron que la Ancestral Casa de los Nott, literalmente explotó, decidió ir a revisar por sí mismo, a ver qué había pasado. Al llegar, descubrió a un enorme número de Inferius: Cadáveres reanimados, que lo atacaron y luego, vio a una mujer de cabellos rojos y ojos verdes que destellaban magia y deseo por matar, lanzando un hechizo tras otro, sin detenerse. Así que allí estaba él: usando hechizos de fuego contra los Inferius, usando el Protego y hechizos de desvío, contra los hechizos de la mujer, antes de ser alcanzado en la espalda, por las garras de un Inferi y que un hechizo lo enviaran hacía atrás, hacía una estaca de madera, de la casa derrumbada.
Dumbledore vomitó sangre, mientras veía a la mujer acercarse poco a poco a él. —O Voldemort ya está muerto, tras la destrucción de los Horrocruxes... o está tan debilitado por esto último, que me ha permitido adueñarme al completo de su cuerpo —ella suspiró y apoyó una pierna, en una loza alta de escombro. —No pudiste sencillamente, sentarte y ver a Artemisa Potter, hacer el trabajo de deshacerse de los Mortífagos, ¿verdad?
—Tú... tú no eres Tom. Él... él jamás resucitó en el Cementerio, ¿verdad? —Dumbledore volvió a vomitar sangre. — ¿Quién...? —preguntó. — ¿Quién eres?
—Soy Lily Potter —dijo ella. Los ojos de Dumbledore se abrieron. —Soy la Lily ORIGINAL, de esta línea de tiempo. Aquella con la cual has estado conviviendo hasta ahora. La que te sacó de Hogwarts... viene desde otra dimensión, porque mi yo autóctona de esta, no se encontraba en las condiciones necesarias, para resucitar y hacerse cargo de Artemisa, así que la Muerte, la misma que otorgó las tres Reliquias, se ha hecho cargo de criar a mi pequeña, a quien TÚ abandonaste ante el hogar de los Dursley. Me he estado haciendo pasar por Ryddle, desde que resucité en el Cementerio y he estado guiando a los Mortífagos a sus propias muertes. Y ahora... es tu turno.
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Comenzó a las 14:00, cuando la Torre sur del colegio Hogwarts, explotó, diez personas: Un profesor y nueve alumnas, se encontraron en brazos de La Muerte.
Inmediatamente, al detectar magia oscura, las Salvaguardas alrededor de Hogwarts se activaron y varias maldiciones, dejaron de ser un problema.
— ¡LOS ALUMNOS DE PRIMERO A CUARTO: VAYAN A SUS SALAS COMUNES, AHORA MISMO! —ordenó McGonagall, mientras usaba el collar de la Orden del Fénix, para traer aliados a las puertas de Hogwarts y defender el colegio.
Los maestros se presentaron pronto, mientras Flitwick encantaba las estatuas y las armaduras, dotándolas de vida y permitiendo que iniciarán, con la Defensa de Hogwarts y la batalla a corta distancia, con los Mortífagos, los Hombres Lobo y los Inferius, que trataban de atacar el colegio.
Cinco alumnos: uno de tercero, uno de cuarto, otro de quinto, el penúltimo de sexto y el último de séptimo, fueron a los pisos superiores y desde allí, invocaron sus Patronus corpóreos.
Severus Snape, logró ingresar entre las Salvaguardas, quedando horrorosamente desfigurado, al lograr tal hazaña, con su rostro y piel, llenas de llagas quemadas y se paró ante Minerva McGonagall, a quien atacó sin remordimientos, arrojándole la Maldición Asesina.
Pero ella convocó los vidrios de las ventanas y los puso ante sí, para así lograr que estos se volvieran polvo y mandarlos contra Severus, causando que estornudara. Seguido de eso, hizo que crecieran retazos de tela de la túnica de Severus y el objetivo era atarlo...
Pero Severus transfiguró su túnica en una camiseta blanca y contraatacó con una llamarada a Minerva.
Minerva frunció el ceño y se mordió ligeramente los labios, antes de desterrar el fuego de Severus, carbonizando a un Mortífago que llegaba para ayudar a su compañero. Seguido de eso, causó que el suelo se desnivelara, haciendo a Severus tropezar.
El antiguo profesor de Pociones, rodó por el suelo, esquivando un hechizo gris y él mismo, disparó un hechizo rojo, que se transformó en una enorme cabeza de toro, hecha de energía que mugió y trató de cornear a Minerva, la cual aprovechó su Animagia, transformándose en una gata hogareña, esquivando a Severus fácilmente, solo para escuchar un grito: Percy Weasley se Apareció en el lugar menos indicado, listo para ayudar, solo para morir en el acto.
Entonces ella apuntó hacia una antorcha de la pared, y ésta se desprendió de su soporte. El fuego formó un aro que ocupó todo el pasillo y voló como un lazo en dirección a Snape…
El lazo de fuego se convirtió en una gran serpiente negra que McGonagall redujo a humo; el humo volvió a cambiar de forma y, en pocos segundos, se solidificó y se transformó en un enjambre de dagas. Snape se protegió colocándose detrás de la armadura y las dagas se clavaron en el peto con gran estrépito.
El siguiente hechizo de Minerva dio también en la armadura, que cobró vida. Snape forcejeó para librarse de los brazos que intentaban aplastarlo, y les arrojó la armadura a sus agresores. Y la armadura se estrelló contra la pared y se hizo añicos.
Minerva lanzó un hechizo verde, que solo por un instante, los maestros creyeron que era la Maldición Asesina, pero al golpear a Severus, su pecho explotó y solo quedó un agujero.
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Los gemelos Weasley, arrojaron una tormenta de fuegos artificiales, que, al caer, se transformaron en vidrio roto y envenenado, que cayó sobre tres Mortífagos, quienes gritaron cuando el vidrio se incrustó en sus cuerpos y el veneno comenzó a actuar.
Los gemelos se miraron y se hicieron a un lado, esquivando perfectamente bien, una Avada Kedavra. Al mirar hacia su derecha, encontraron a una recientemente prófuga Bellatrix Lestrange, quien los miraba sorprendida por haber esquivado su Avada Kedavra. Se enfureció aún más y atacó a Fred con el Cruciatus, haciéndolo gritar de dolor. Bloqueó el Incendio de George y también su pico se metal.
Cuando Ginny apareció, para ayudar a su hermano, logró usar un maleficio en Bellatrix, consiguiendo que su cabello se elevara y gritara de dolor, porque sentía como se lo jalaban. Entonces, volvió a atacar a George y a Ginny, quienes lo bloquearon. Atacó nuevamente, ahora con una Bombarda, que los mandó a volar y luego convocó una flecha, que se clavó en el pecho de Ginny.
— ¡HAS DAÑADO A MIS HIJOS, PERRA! —rugió la Señora Weasley, parándose ante Bellatrix.
La señora Weasley se quitó la capa para tener libres los brazos y corrió hacia Bellatrix. La Mortífaga se dio la vuelta y soltó una carcajada al ver quién la amenazaba.
Molly Weasley agitaba incansablemente la varita y la sonrisa burlona de Bellatrix se convertía en una mueca de rabia. De las dos varitas salían chorros de luz, y alrededor de las brujas el suelo se recalentó y empezó a resquebrajarse. Ambas mujeres peleaban a muerte.
Bellatrix soltó una carcajada, una risa de euforia la maldición de Molly pasó por debajo del brazo extendido de la Mortífaga y le dio de lleno en el pecho, justo encima del corazón. La sonrisa de regodeo de Bellatrix se quedó estática y dio la impresión de que los ojos se le salían de las órbitas. Por un instante, la bruja fue consciente de lo que había pasado, pero entonces se derrumbó y la multitud se puso a bramar.
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Artemisa y Tōka, ambas enmascaradas, dejaron salir su lado más primitivo y salvaje, cuando corrieron contra una pared de Mortífagos, asesinándolos, incluso antes de que pudieran registrar quienes iban hacia ellos, al atravesarles con el Rinkaku, ahorcarles con el Bikaku o las plumas del Ukaku.
Gracias a la agilidad y a una especie de sentido de peligro, ambas esquivaron y vieron a un Mortífago allí parado. —Andreas Nott. Te creí muerto, cuando tu mansión explotó. —El Mortífago arrojó un nuevo Avada Kedavra, pero sus ojos se abrieron con incredulidad, cuando Artemisa lo esquivó en una explosión de velocidad.
—Es casi como si se Apareciera o.… como si mi cerebro se apagara por un segundo —pensó Nott, asombrado con la chica. — ¡¿Desapareció?! —se preguntó, al ya no verla delante suyo y entonces, sintió un dolor desgarrador, que le atravesó la pierna, desde atrás. Al girar su cabeza, vio a Artemisa allí de pie, sin la máscara, sonriéndole de forma enfermiza y relamiéndose los labios. Gritó de dolor, cuando otro Rinkaku, le atravesó el omoplato derecho y luego un tercero, el izquierdo. Lo atrajo hacía él. — ¡ESTA CHICA, ES UN MALDITO DEMONIO! —Fue lo último que pensó, cuando ella le arrancó la manzana de Adán de un mordisco y luego le abrió el pecho, para devorar su corazón.
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La Profesora Sprout, Neville y Luna, llenaron el puente que estaban usando los Mortífagos para cruzar, con materas modificadas y en las cuales estaban varias mandrágoras adultas. Usaron hechizos, que atraparían el sonido dentro del puente. Los tres, fueron pacientes y cuando aparecieron los Mortífagos, usaron hechizos, para atraer solo las materas hacía ellos y los gritos de las Mandrágoras mataron a los Mortífagos.
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Hermione y Daphne, guiaron a los que usaban el Expecto Patronum, con los suyos comandando a todos los demás. Cuando los últimos Mortífagos, creyeron que las tenían, por estar ellas de espaldas, atacaron con Maldiciones, solo para que las Salvaguardas y los dos Círculos de Runas de Hermione, se activaran a los pies de los Mortífagos, quienes fueron electrocutados.
Hermione les sonrió, mientras que ellos la miraban con furia. —Están dentro de un híper-cubo hecho con runas que simulan a una caja de Faraday, hecha con Runas idiotas. No podrán salir, ni usar magia, sin antes electrocutarse hasta la muerte.
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La batalla de Hogwarts, había terminado.
Y los miembros de la Orden del Fénix, los maestros y los alumnos de Hogwarts, habían triunfado.
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La Lily que había tomado el lugar de Voldemort, se acercó a Hogwarts y al encontrarse con la otra Lily, empuñó una daga de plata, con un Rubí en la empuñadura, con la cual se abrió el cuello, permitiendo que su alma, compartiera cuerpo con la Lily que había criado a Artemisa.
Madre y amante, en una sola.
