Mark POV:
¿Qué jodidos es eso?
"Roarrrrr." "Buenas tardes compañero. ¿Se encuentra usted bien?" "Roarrrrr."
Narrador POV:
La bestia se lanzó contra Mark, queriendo morderlo.
"¡¿Pero qué jodidos te pasa?" "Roarrrr." "¡Déjame en paz!" "Roarrrr."
Al hacer el gesto de lanzar la mordida, Mark supo que algo estaba mal, y de inmediato, pateó al zombi y éste cayó fuertemente al suelo de la alcantarilla.
Tres bestias más se levantaron, haciendo un gemido simplemente escalofriante.
"¡Madre santa!"
Mark levantó un tubo, que por suerte, estaba a su derecha, y lanzó un golpe en la cabeza contra una bestia. La bestia cayó al suelo, sin un ojo, pero se levantó de nuevo, con un gemido aún más fuerte.
7 bestias más se levantaron frente a Mark, haciendo que él lanzara un grito de horror.
Por suerte, una bestia policía, que parecía estar muerta, tenía una pistola con varios cartuchos usables. Mark los levantó todos y se los metió en la bolsa de su pantalón. Las bestias se aproximaban a él, y cada vez se levantaban más bestias.
"Malditos zombis."
Mark apuntó a la cabeza de una bestia, jaló el gatillo y le destruyó la cabeza en mil pedazos, haciendo levantar a todas las bestias restantes. Mark desesperó, y lanzó balas a el ejército de bestias, se caían al suelo y sobre otras bestias, pero se levantaban, como si no hubiera pasado nada.
"Hijos de..."
Mark se lanzó a la fuga, corriendo como nunca, por suerte, los zombis eran lentos y no lo siguieron. Lástima que Mark gastó varias balas contra los zombis.
"Más vale que guarde esta pistola."
Mark siguió caminando a lo largo de la alcantarilla, encontrándose todo tipo de color de sangre en el agua. Azul, verde, roja hasta morada. El colmo fue cuando se encontró con un Licker, una bestia de cuatro patas en forma de araña, con una larga lengua y un solo ojo.
"¡¿Qué rayos?"
La bestia se lanzó contra Mark, y éste lo esquivó. Mark disparó novatamente contra la bestia, pues falló la mayor parte de los tiros.
"Esta bestia nunca morirá, será mejor que corra." Pensó.
Mark corrió como nunca, dando largas zancadas sin mirar atrás. La bestia corría tras él endemoniadamente, trepaba las paredes y esquivaba los obstáculos con precisión y agilidad, pareciendo ser todo un experto.
Mark pudo ver a lo lejos un tanque de gas licuado de petróleo. Corrió unas últimas zancadas y pudo ver en el final del túnel una puerta automática. Se lanzó detrás de un gran trozo de metal, apuntó al tanque, respiró y disparó. Inmediatamente, una parte del túnel se incendió violentamente, quemando al Licker y desintegrándolo.
"Vaya suerte."
Mark caminó agitado hacia la puerta automática, se detuvo a la mitad del camino y tomó una buena bocanada de aire, puso sus manos sobre sus rodillas y bajó la cabeza. Miró de nuevo hacia la puerta y calculó el tiempo que haría caminando.
Caminó de nuevo hacia la puerta, y al llegar, pudo escuchar voces detrás de la puerta. Mark reaccionó estúpidamente y se hizo el muerto.
"Esa niña va a terminar siendo un Licker, ¿Cierto?" Dijo una persona que salía de la puerta automática, de estatura normal, blanco y con barba. "Claro, pobre, era tan joven." Le respondió el hombre que lo acompañaba, grande y fornido, negro.
"Esto no está bien." Pensó.
Mark se levantó del suelo y caminó hacia la puerta sigilosamente. La puerta se abrió haciendo un ruido extraño, como si se tratase de un rechinido.
Mark entró a la habitación, que no era una habitación, pues parecía un laboratorio. Siguió caminando y se encontró con un gran vidrio y un elevador a su izquierda. Caminó hacia el elevador. Seleccionó el piso 3, parecía que La Colmena subterránea tenía 5 pisos.
Al llegar al piso 3, pudo divisar 4 guardias a lo lejos, junto con un hombre de gafas y capa negros, vestía ridículamente y se le escapó una risa burlona.
Era Albert Wesker, que estaba intentando inyectar a una joven. De inmediato, Mark supo que se trataba de Rose.
Mark entró sigilosamente a la habitación, y cuando entró, se ocultó en las sombras. Pudo ver que no se trataban de 4 guardias, sino que eran más de 30 soldados de U.S.F. Mark quedó anonadado y pensó en cómo iba a hacer para liberar a Rose.
"¡POOM!"
Una explosión se escuchó estruendosamente en el techo del laboratorio. De inmediato, los soldados de U.S.F. dispararon. En ese instante, supe que eran S.T.A.R.S., pero Wesker tenía la jeringa en el cuello de Rose.
