Dos de los cuatro marines que acompañaban a Rose y Mark en su camino para entregar el Precious Cargo habían sido ya atacados, y se ofrecieron a distraer a las bestias lo suficiente como para que llegaran sanos y salvos a su destino. En la marcha, las armas no paraban de disparar, en veces, se detenían a recargar y a descansar un poco de la gran agitación que conlleva correr a gran velocidad y disparar al mismo tiempo.
Ya estaban bastante agitados, su corazón latía rápidamente en un intento de abastecer de sangre cada vena y arteria de los cuerpos que corrían des-conmensuradamente hacia la Casa Blanca, centro de gobernación de los Estados Unidos Americanos. La CIA había mandado ya algunos agentes para ayudar con la eliminación de amenazas del bosque y otros más para salvar el maletín con el disco duro dentro.
Sin duda alguna, el ataque había sido coordinado y dirigido por la empresa Umbrella, que sabía a la perfección que sus datos habían sido robados, y silenciosamente implantó un software de localización global. Esto significa que el disco duro podía ser detectado por cualquier satélite espacial. Umbrella puso estratégica y sigilosamente zombies por todo el bosque. Todo estaba fríamente calculado, hasta el más mínimo detalle.
Las fuerzas armadas estadounidenses llegaron pronto al lugar del incidente del bosque, donde la mayoría de los soldados habían sido devorados, y desde lo más profundo de su ser, el virus T carcomía todos y cada uno de los órganos, para posteriormente convertir a los huéspedes en mounstros hambrientos, listos para morder a la víctima más próxima, desencadenando así un giro inesperado y un brote zombie a las afueras de Washington, un ejército implacable de zombies, con sed de sangre, que crecería más y más proporcionalmente a los humanos que caían irremediablemente en las garras de estas bestias.
Estas fuerzas armadas fueron sorprendidas por las bestias, que claramente los superaban en número, pues eran pocas las bestias que caían totalmente muertas, pues su principal órgano vital no había sido destruido: el cerebro. Esto no lo sabe cualquiera, pero gracias a unas cuantas horas invertidas de investigación, el disparo más certero, más sutil y más ahorrador de munición sería directo a la cabeza. Un tiro perspicaz que derribaría a cualquier oponente no-muerto.
Posteriormente, Mark, Rose y otros dos marines, quienes acompañaban a nuestros protagonistas, se encontraron con dos Lickers, bestias despiadadas que devoran cabezas, con cuatro patas aracniformes, una cabeza frontal con dos grandes y rojos ojos que miraban fugazmente a los portadores del Precious Cargo, sin olvidar aquella lengua tan característica que se movía de un lado a otro, comportamiento semejante a un lagarto.
Uno de los marines accedió a usar una granada, distracción suficiente para ayudar al marine contiguo, quien removió la escopeta de su mochila y disparó contra la bestia. La bestia respondió y dio un gran salto al aire cayendo encima de un marine, succionándole la cabeza violentamente, mientras el pobre soldado se sacudía tratando de liberarse. Por suerte, la granada había caído justamente dentro de la boca del Licker, explotándolo en mil pedazos. Mark disparó su AK-47 y dio un tiro certero en el ojo del mounstro, matándolo instantáneamente. El otro marine le disparó dos veces más para cerciorarse que el Licker estuviera más muerto que el mismo Michael Jackson.
Siguieron marchando, sin la compañía del primer marine. Por suerte, agentes de la CIA arribaron justo a tiempo, cuando aparecieron varios cientos de zombies detrás de los custodios del maletín. Un bombardero, con ayuda de un soldado, sacó su bazooka y la cargó con un misil anti-personnel. El misil impactó contra uno de los zombies y explotó inmediatamente después de unos cuantos segundos, liberando una onda expansiva que derribó a varios de loz zombies al suelo.
Los agentes los estaban esperando ya con una van y un convoy de resguardo tras ellos. Los mismos agentes nos forzaron a subir dentro de la van y las puertas de las afueras se cerraron, obstruyendo el paso de los zombies hacia dentro de la ciudad. Pronto, el contorno de Washington se llenó de rejas y de puertas de acero cerrándose. Estados Unidos de Norteamérica se encontraba en DEFCON 2. Todas las fronteras, líneas aéreas, el espacio acuático y terrestre se cerró abruptamente por comandancia de la ONU. Una pandemia quería ser evitada e inmediatamente, los medios, la prensa, la OMS, la CDC y cientos de tropas se movilizaron, en un intento por defender a los Estados Unidos de una amenaza inminente, acechadora, que pronto los llevaría a la ruina, dejando el paso libre a China como poseedora de la corona de Primera Potencia Mundial.
Finalmente, el convoy con el disco duro, el secreto más preciado de Umbrella, había llegado hasta lo más profundo de la Casa Blanca. Hasta lo mas recóndido del búnker presidencial, donde el Señor Presidente, sentado en una silla de cuero, se preparaba para lanzar el misil táctico nuclear a las afueras de Washington D.C.
El Secretario de Defensa recibía del otro lado del Pentágono, la sede del Departamento de Defensa de los Estados Unidos (Department of Defense) y el Department of Homeland Security se comunicaban a través de sofisticados aparatos de voz y video encriptados. "Alpha." "Zulu." "Foxtrot." Decían en el intercomunicador, dando luz verde al misil táctico para impactar en territorio nacional.
Las compuertas que retenían al misil en posición se abrían desde un submarino nuclear, listo para disparar aquella arma que quemaría a los zombies. Los soldados dentro del bosque espeso, quienes se enteraron del lanzamiento del misil dos minutos antes del lanzamiento del mismo, corrieron despavoridos, intentando salir del bosque. Por desgracia, los zombies eran tantos que, atrapados dentro de la inmensidad del bosque, no podían ir a ningún lado. Estos soldados posteriormente serían nombrados como héroes de la nación, quienes sacrificaron su vida por la seguridad de muchas otras. Esta historia sería inventada a conveniencia del gobierno, pues no todos los luchadores se encontraban de acuerdo a la elección del gobierno de disparar un misil y matarlos sin más preámbulos.
Los zombies eran demasiados. Un helicóptero de reconocimiento pre-lanzamiento detectó por lo menos cinco mil zombies acechando contra la ciudad. La mejor opción era sin duda el misil balístico, puesto que las armas de fuego no tenían la suficiente potencia como para asesinar al ejército de no-muertos, liderado por Umbrella. Las personas que podrían estar cerca de la zona de impacto fueron evacuaron inmediatamente hacia los búnkeres estratégicos de la segunda guerra mundial, búnkeres subterráneos que eran lo suficientemente espaciosos como para albergar a cientos de ciudadanos y tan anchos como para protegerlos del impacto.
Los zombies estaban ya peligrosamente cerca de las rejas de la ciudad, y la línea imaginaria que cruzaron, desencadenó el sistema de lanzamieno del misil balístico táctico nuclear. Ahora, en el cielo, la estela de humo que dejaba el misil al haber sido lanzado espolvoreaba un silencio sepulcral dentro de toda la ciudad. Los automóviles pararon y los conductores no podían creer lo que veían. El pánico se apoderó de las calles y pronto comenzaron los constantes choques automovilísticos, los peatone furiosos y los asustados, los conductores apresurados, los pasajeros eufóricos y el resto, dentro de sus casas, dentro de las tinas, en el piso subterráneo, si es que poseían uno. "Es que no conocen la gravedad de la situación. El misil no tiene tanta potencia, sin embargo, el pánico terminará después de unas cuantas horas." Agregó el Secretario de Defensa a través del intercomunicador. "Ya lo creo." Respondió el Señor Presidente.
El misil impactó en tierra. La onda expansiva se liberó, dando génesis a la nube de hongo repleta de radiación y calor. El calor pronto desintegró a los miles de zombies, amononados unos sobre otros, desesperados por conseguir la preciosa carne fresca dentro de la ciudad. Los árboles, pinos, y variedad de árboles no fueron la excepción, pues los que se encontraban dentro del rango caían, ardían o simplemente desaparecían dentro de aquella espantosa nube de polvo que avanzaba a cada momento, junto con la onda expansiva de calor.
Las personas dentro de los búnkeres sintieron un miedo repentino, pero estar dentro de esa cárcel subterránea les proporcionaba cierto sentimiento de seguridad, un sentimiento que no lo poseirían dentro de cualquier otra instalación. No obstante, no faltaron aquellas personas desbordadas en pánico, siendo ésta su única vez presenciando un impacto de un misil nuclear.
Lo demás, es historia, el Presidente, satisfecho, cerró la conversación con un "Hasta pronto." Seco y serio. Por otro lado, el cráter tan enorme que había dejado la explosión, poseía cierto olor a quemado, a carne pútida y muerta, y una visión de cenizas y la nube atómica, que volaban a merced del aire. Las partículas radioactivas pronto fueron neutralizadas de la misma manera en la que se neutralizaron las partículas residuadas por el IUAAM.
Hasta que se dio la indicación de aire limpio, las personas salieron a observar el desastre, que no era lo suficientemente grande como para ser llamado así, un "desastre". Más bien era una pequeña tragedia, que con ayuda del sacrificio de soldados inocentes, se pudo contener.
Los medios de comunicación masiva pronto llegaron, en helicópteros, vans, pick-ups, autos, camionetas, etcétera. Algunos lograron grabar el impacto con cámaras de alta definición. No faltó el que filmó la explosión con una cámara casera, que minutos después, se regaba en internet, siendo un tema de conversación de millones de personas, pacifistas, activistas, civiles entre otros. El Gobierno del Estado pronto anunció la eliminación total de la amenaza, tanto del brote zombie como de la neutralización de las partículas nucleares. La mayoría de los soldados enviados a esta misión ya habían sido mordidos, y algunos otros formaban parte del ejército de los no-muertos. Residuaban alrededor de diez marines, tratando de sobrevivir a una muerte sin remedio, tratando de escapar de su destino fulminante, preguntándose qué era mejor, si ser un zombie y morir lentamente, sintiendo como sus entrañas mutaban poco a poco, o ser consumido por la onda de calor, que los destruiría en unas cuantas milésimas de segundos, o los más cobardes optaron por plantarse un plomazo en la cabeza.
Los Estados Unidos, después de unos dos meses, cambiaron su estado de alerta a DEFCON 4, con medidas de prevención de brotes, pero sin realmente saber lo que el futuro les depararía. La Secretaría de Gobernación removió la Condición de Defensa (DEFCON), la OMS y la ONU pronto retiraron a los cascos azules del territorio americano, pensando que la amenaza del Virus T había sido erradicada.
