---------------------------------- (linea continua) quiere decir que la historia cambia de escena o personaje de quien se narra
Nota: Los personajes de esta historia son completamente propiedad de la grandiosa Rumiko Takahashi
"Compañeros en la soledad"
Capitulo Segundo
En el parque se puede ver a un joven de extraños rasgos y vestimentas paseando, mientras mira simuladamente en todas direcciones como si buscara algo, de repente su rostro serio se iluminó, dejando ver en él una sonrisa de medio lado.
Cerca de ahí una hermosa joven de cabellos azulados, caminaba tranquilamente, se sentía decepcionada, pero no sabia porque o mejor dicho no quería admitir que lo sabia; miraba ansiosa en varias direcciones, hasta que su vista se ilumino encontrando lo que buscaba, mostrando una hermosa sonrisa con satisfacción.
Se acercaron el uno al otro, viéndose frente a frente, con una alegría interna que no sabrían describir. No estaban muy seguros de que decir cuando Inuyasha se decidió.
Inuyasha simulaba indiferencia -¡¡Keh!! Hola Akane, que coincidencia, no pensé encontrarte nuevamente por aquí – Mostrando una sonrisa de medio lado
Akane simuló sorpresa - ¡Ah! ¡Hola Inuyasha, para mi también es una sorpresa volverte a ver!- Decía sonriéndole calidamente.
Ambos sintieron que sus mejillas comenzaban a tomar un ligero sonroje, mas miraron hacia un lado, esperando que pasara.
Luego de un momento de silencio un poco incomodo ambos se decidieron a hablar al mismo tiempo
-¡Y dime!-
-¡Y dime!-
Ambos se miraron y rieron ante la coincidencia, saliendo así un poco de los nervios, que se fueron desvaneciendo poco a poco.
Akane calmando su risa un poco - Di tu primero-
Inuyasha dejó de reír, recuperando su postura altanera -¡Keh! -
Akane imaginando que significaba la repuesta, insistió testarudamente frunciendo el ceño, a lo que Inuyasha no pudo oponerse
-¡¡Keh!!Solo quería preguntarte si tenías algo que hacer, es queee no tengo nada que hacer y pensé que quizás mmm podrías acompañarme un rato- Decía el hanyou sin perder su porte orgulloso.
Inuyasha no pudo evitar extrañarse al escucharse decir a la chica aquella petición
Akane sonriendo con simpatía - Jejeje Yo te iba a preguntar lo mismo ¿Que te parece si solo nos sentamos por aquí a disfrutar del aire y la tranquilidad de este día?
-¡Keh! ¡Como quieras! Aunque no me gustan los lugares con tanta gente -
Akane al escucharlo lo vió extrañada
-Si eso es cierto ¿Que haces dos días seguidos en el parque?-
Inuyasha al verse atrapado se sonrojó y miro hacia otro lado, buscando alguna excusa que lo justificara.
-¡Mira! ¡¿Porque no damos una vuelta en ese lugar que parece un laberinto?! A ver cuanto tardamos en salir- Decía el hanyou intentando parecer emocionado para hacerla olvidar el asunto.
-El laberinto....- Susurró la joven bajando la mirada con nostalgia.
La ultima vez que había estado ahí, Ranma se le había declarado, pensando que era su hermana Nabiki, a quien quería embromar, después de eso ambos habían pasado la tarde juntos como una manera de hacer las pases entre Ellos; ahora que lo pensaba ese parque no era el mejor lugar para evitar pensar en Ranma.
Inuyasha, que seguía con vista hacia otro lado esperando pasar su sonrojo, sintió un ligero aroma a sal, al voltear a la dirección de donde venia, se encontró con que Akane tenia los ojos vidriosos, dándose cuenta que la joven estaba triste, lo que lo hizo preocupar bastante.
-¿¿Estas bien Akane?? Perdona ¡¿dije algo que te molestara?! Si así fue perdóname ¿si?, pero por favor no llores- Decía el hanyou suplicante, ya que no le agradaba ver a una mujer llorar
Akane al ver que estaba preocupando al extraño chico, respiró profundamente y cambió su gesto de tristeza por una gran sonrisa, lo que dejo al hanyou entre desconcertado y embelesado, Akane era una chica muy peculiar, que cambiaba sus ánimos muy rápidamente en poco tiempo, Kagome era la única chica que conocía con una aptitud así hasta ahora.
- Realmente te ves linda cuando sonríes- Decía con ternura Inuyasha sonriendo de medio lado –"¿Porque le dije eso?"- Se preguntaba internamente
Akane lo miro sonrojada y sobresaltada, recordando la vez en que Ranma también le había dicho lo mismo
- Gracias. Y no te preocupes que no fue tu culpa. ¿Sabes? se me ocurre algo, espérame aquí no te vayas ¿si? – Decía la joven con una gran sonrisa.
- ¡Keh! Está bien, no me moveré-
Cuando Akane desapareció de su vista, Inuyasha noto la ausencia del aroma a flores que los habían rodeado en todo ese rato que llevaban juntos, descubriendo que este provenía de Akane y no del parque, la verdad sin la compañía de la joven el lugar se tornaba bastante frío y aburrido.
Con impaciencia a esperó su regreso, después de unos minutos escucho la voz de la chica llamándolo y el aroma a flores regreso, llenado el lugar de vida de nuevo.
En sus manos traía dos cosas que según Kagome se llamaban helados, mas nunca le había querido aceptar uno a la joven diciendo que le daba escalofrío el solo verlos.
-¡Inuyasha! Espero no haber tardado demasiado, mira compre helados, espero te gusten- Decía la joven sonriendo.
Inuyasha iba a decirle que no, cuando vio lo emocionada que estaba por compartirlos con El, sin tener corazón para negarse aceptó.
Como era la primera vez que comía helado, espero simuladamente a que la joven comenzara el suyo, para ver como lo comía Ella.
Akane comenzó a disfrutar su helado con ganas, Inuyasha al ver como se comía dio una probada al suyo, al principio se estremeció al contacto de su lengua con el frío helado, mas cuando sintió el sabor, le gusto mucho, inconscientemente devorándolo muy rápido.
Cuando se lo terminó se dio cuenta de la mirada impresionada de la joven sobre Él, lo que lo asustó imaginando que podría haberse delatado o algo.
- ¡¡Wow!! Eres la segunda persona que veo comer con tantas ganas un helado, mmm aunque Ranma nunca se habría permitido hacerlo frente a otros a excepción de mi jeje- Decía la joven divertida
Inuyasha la vió interesado y extrañado a la vez
- ¿Ranma? ¿Quien es ese?-
Akane no sabia que decir, nunca pensó que pudiera haber alguien en Nerima que no supiera de su compromiso con Ranma, lo cual le dificultó querer contarle por temor a que este se alejara de Ella para evitarse algún lió, mas sabia que tampoco podía mentir, ya que tarde o temprano se enteraría ya que todos los demás en Nerima sabían que Ella era su prometida
- Pues... Ranma es mi prometido –Decía la joven cabizbaja esperando que el extraño chico dijera alguna excusa para irse.
Inuyasha no comprendía que quería decir prometido, mas imaginó que seria una manera de decir amigo o algo por el estilo
- Ya veo... ¿y dices que se parece a mí? ¡Keh! Eso es imposible – Decía el hanyou mostrando un porte orgulloso al recordar su naturaleza y fuerza
Akane se sintió aliviada al ver que el chico no le había tomado importancia al asunto
-Jajaja es en serio, había veces en que se comía 5 copas gigantes de helado seguidas. Aunque... creo que te pareces a El como era antes, ahora El a cambiado...- Decía la joven con tristeza - Creo que ya no somos tan cercanos, y realmente extraño eso...-
Inuyasha se sintió por completo identificado, aunque a diferencia de esta chica a Él le pasaba con quien amaba, lo cual lo hizo poner mirada triste.
Akane viendo que comenzaba a deprimirse de nuevo y que encima había deprimido a su nuevo amigo, cambio el tema de conversación
- ¡¿Que te parece si damos una vuelta en bote?!- Decía lo mas animada posible
Inuyasha se sintió bien al verla sonreír - ¡Keh! Como quieras-
Yéndose ambos hacia la laguna para subir a algún bote
Inuyasha iba a remar, pero Akane le pidió que la dejara, diciendo que necesitaba hacer algo de ejercicios, ya que hace un tiempo que no entrenaba como debía
Inuyasha no pudiendo negarse aceptó, dejándole claro que apenas se cansara El tomaría los remos, recordando que cada vez que Kagome exigía que podía con algo así , desistía en el momento del primer intento al no tener la fuerza suficiente, en sí, las mujeres eran débiles según El, a excepción de Sango claro está.
Tomo asiento frente Akane esperando arrogantemente a que la joven dijera que no podía y pidiera su ayuda, mas cuando vio que se movían y que la joven no mostraba ni una pizca de esfuerzo quedo asombrado, la había visto tan delicada en su manera de ser que no imagino que tuviera tal fuerza, lo que hizo que la chica frente a El llamara mucho mas su atención que antes, al final terminó relajándose y disfrutando del paseo.
Cuando llegaron al centro del lago Akane dejo a un lado los remos y se ubico cómodamente en el bote disfrutando del paisaje, ambos mostraban una sonrisa serena en sus rostros, y aunque no decían nada, el hecho de sentirse acompañados aliviaba por completo sus corazones.
Después de un buen rato, se miraron nuevamente, expresándose con la mirada, que ya había sido mucho tiempo de relajo y deberían regresar a la orilla.
-¡¡Keh!! Ahora es mi turno de remar Akane-
Akane asintió y se paro para cambiar lugares con el hanyou, este se paro también aunque de manera brusca, lo que hizo mover el bote, haciendo que Akane perdiera el equilibrio, siendo afirmada rápidamente por los brazos del hanyou, quien la miro, encontrando su mirada con la de El; ambos se vieron por unos instantes que parecieron mágicos, cada uno nadando en las profundas lagunas del otro, mas otro movimiento del bote los saco de la ensoñación haciéndolos sonrojar y tomar sus lugares rápidamente.
- Lo siento- Decía la joven mirando hacia un lado con rubor
-¡Keh! Fue mi culpa, no debí pararme de esa manera – Decía el hanyou intentando controlar su sonroje
Akane sonrió -Esta bien....- Dando un vistazo hacia la orilla- Será mejor que regresemos -
Inuyasha asintió y tomo los remos para dirigirse a la orilla, yendo ambos en silencio durante el trayecto.
Cuando bajaron del bote comenzaron a caminar sin rumbo, hasta que Inuyasha la invito a que se sentaran bajo un árbol.
Ambos se recostaron apoyando cada uno sus cabezas sobre sus manos en el pasto disfrutando el aire, aunque Inuyasha disfrutaba aun mas sentir el aroma a flores silvestres de la chica a su lado.
-Y dime Inuyasha ¿hace cuanto que vives en ese templo que mencionaste?-
Inuyasha buscando una respuesta -Pueees... No lo se, nunca lleve la cuenta. Y Tu Akane ¿que me dices de Ti?- Esperando no recibir mas preguntas sobre El, no queriendo tener que mentirle demasiado.
-Bueno, mi familia tiene un dojo, y practicamos el estilo de artes marciales Todo vale, mi papa me entreno como artista marcial desde pequeña, aunque nunca me quiso tomar muy en serio al ser mujer, creo que mi mamá fue quien lo convenció de que lo hiciera. Ella era un mujer muy hermosa y nos quería mucho, aceptaba los gustos de cada una de nosotras sin reclamo.
Inuyasha frunció el ceño -¿¿Aceptaba?? ¿Es que acaso ya no esta con ustedes?-
Akane sintió nostalgia - No, Ella murió cuando Yo era pequeña, desde entonces mi papá nos ha criado a mis hermanas y a mi, aunque somos muy diferentes, las tres nos queremos mucho, al igual que queremos a nuestro padre. Y tu Inuyasha ¿tienes hermanos?-
Inuyasha al recordar a Sesshoumaru, no pudo evitar soltar un gruñido que no paso desapercibido por Akane, que simulo no haberlo notado
- Si tengo. Bueno es medio hermano, pero la verdad no nos llevamos para nada, aunque es mi único familiar con vida, nunca nos hemos llevado-
- Ya veo, es una lastima, en especial si me dices que es tu único familiar con vida- Decía la joven triste por Él -Eso quiere decir que no tienes padres ¿cierto?-
-No, ellos murieron… Además nunca conocí a mi padre, solo a mi madre-
Akane al ver que el chico comenzaba a ponerse triste, intentó cambiar el rumbo de la conversación.
-Y dime ¿que estilo de pelea de artes marciales prácticas?-
Inuyasha no sabia que decir, no entendía aun que era eso de la artes marciales, pero al escuchar la palabra pelea se arriesgo a lo que imaginó.
- Como ves, uso la espada, pero también peleo cuerpo a cuerpo de alguna manera... Sinceramente no tengo un estilo de lucha en especial jeje-
- Jejeje que interesante -Y viéndolo de pies a cabeza, notó que a aparte de llevar un traje tan extraño, este tampoco llevaba calzado, haciéndolo aun mas extraño, pero para no pecar de curiosa prefirió no preguntar por el momento
Después de conocerse un poco más el uno del otro, contando cosas de cada uno, aunque omitiendo por ambos lados algunos detalles que según Ellos no era necesario revelar, Akane noto que se le había hecho tarde.
Akane mirando al cielo - La hora se me ha pasado volando, me la he pasado realmente bien contigo, si supieras hace cuanto que no compartía así con alguien – Decía Akane sonriendo
-¡Keh! Lo mismo digo – Decía Inuyasha sonriendo de medio lado mientras le ayudaba a ponerse en pie
- Gracias, no sabes lo bien que me ha hecho tu compañía, espero que algún día volvamos a encontrarnos-
Inuyasha al escuchar lo ultimo, con nerviosismo comenzó a jugar con sus garras, mas intentando no mostrarse vulnerable miró hacia otro lado y dijo
-Bueeeeenoooooo, si no tuvieras nada que hacer mañana, mmmmm podríamos hacer algo, bueno solo si Tu quieres Decía le hanyou mirándola de lado esperando una respuesta negativa.
Akane sonriendo mientras cargaba su cabeza hacia su hombro -¡Me encantaría! No tengo nada que hacer mañana ¿que te parece a la misma hora que nos encontramos hoy?-
Inuyasha recuperando su confianza - ¡Fantástico! ¡Keh! Quiero decir…, esta bien-
- Bueno Inuyasha nos veremos mañana entonces, en la fuente del parque, traeré algunas cosas para que comamos e iremos a un lugar que de seguro te va a gustar – Decía comenzando su camino y volteando a verlo -¡¡Y no te preocupes por gastos que Yo invito!! jeje -
Inuyasha gritando de su lugar -¡¡Esta bieeen!! -
Y sin moverse de su lugar la vio marcharse hasta perderla de vista.
Mirando al cielo nuevamente con ánimos, tomo su camino hacia la casa de Kagome, de seguro Ella ya debía estar por despertar por lo que quería aprovechar de estar a su lado.
Akane regreso a casa muy contenta, por lo que al verse abordada por la madre de Ranma y su hermana para sus clases, esta les siguió el juego animosamente, esperando con ansias el día siguiente.
Lo que quedaba de ese día lo paso sin penas, había sido un día bastante agradable para Ella, y no quiso pensar en tonterías, además para su suerte ese día su tía y Kasumi se habían empeñado con que practicara su cocina, por lo que aprovechó de guardar para el día siguiente lo que prepararon su tía y hermana, ya que lo suyo para variar salio mal y no quería arriesgarse a intoxicar a su nuevo amigo.
Cuando Inuyasha llego al Templo fue directo a la habitación de Kagome para verla, mas cuando se acercaba notó la ausencia de su aroma, en ese momento vio a la madre de la joven quien al verlo lo llamo
-¡Hola Inuyasha! Kagome pidió que te avisara que se había ido a estudiar donde una compañera, y que no regresaría hasta mañana en la noche- Decía la madre de Kagome
Inuyasha ya imaginándose algo como eso - Esta bien- Decía sintiéndose nuevamente desanimado
- ¿¿No quieres quedarte a cenar con Nosotros Inuyasha??-
Inuyasha al escuchar sobre comida, recordó su reunión al día siguiente, por lo que rápidamente se excuso diciendo tener que regresar a su época
La madre de Kagome lo observo irse, preguntándose internamente porque el chico llevaba puesta la gorra, si se suponía la odiaba, además nunca se la había llevado a su época y menos puesta, mas le resto importancia y siguió con sus labores.
Inuyasha regresó a su época, recordando el agradable aroma que tenia Akane, en ese momento se pregunto cual seria su propio aroma, por lo que tomó el olor de su cabello y ropas, encontrándose con un aroma muy contrario al de la joven o al de cualquiera de sus amigos; después de pensar unos momentos, una idea se le cruzo por la mente y sigilosamente se dirigió a la cabaña de la anciana Kaede, esperando no ser descubierto por sus amigos.
Para su suerte no había nadie en la cabaña, ni tampoco habían señales de que alguien anduviera cerca, buscó entre las cosas que Kagome llevaba para sus amigos unas botellas, que Kagome hace poco le había regalado al monje y que este usaba sobre El cuando se bañaba.
Esperando que estos extraños implementos le ayudaran, tomó una botella y salió del lugar rápidamente yéndose a la parte mas alejada del río, para que nadie lo viera.
Al llegar al lugar se metió al agua sin sacarse la ropa y tomando la botella, vertió un poco sobre su cabeza, como había visto hacerlo a su amigo, mas se encontró con que aun llevaba la gorra, sonriendo al recordar el porque, se la saco y la dejo en la orilla, para después regresar y volver con su labor, mas esta vez torpemente termino vertiendo todo el contenido de la botella sobre Él, provocando que se formara excesiva espuma que cubrió su cabello y rostro por completo, lo que hizo que sus ojos comenzaran a picar, al sentirse desesperado intento salir del agua, tropezando con una roca que lo hizo caer completamente dentro del agua.
Al verse completamente empapado, aunque ya sin ardor, termino de enjuagar su pelo, pasándose lo que quedaba de espuma por sobre la ropa y las partes descubiertas de su cuerpo, incluyendo pies.
Cuando se sintió completamente limpio salió del agua y comenzó a sacudirse comenzando desde la cabeza a los pies, mojando todo lo que estaba alrededor. Cuando terminó su pelo quedo con gran volumen, irritado comenzó a pasar sus manos sobre este esperando que se bajara.
Cuando termino con su ajetreo volvió a tomarse el aroma, y sintiéndose satisfecho, tomo la gorra y guardándola en sus ropas, regreso la botella de shampoo a su lugar, tal cual estaba, mas sin el contenido dentro de esta.
Inuyasha se fué como siempre a su árbol preferido, para dormir esperando el día siguiente.
Al tiempo después los amigos de Inuyasha entraron en la cabaña de la anciana Kaede y encontraron que las cosas que Kagome les había llevado estaban todas desordenadas y una de las botellas de Shampoo completamente vacía, preguntándose quien podría haber sido, descartando de inmediato al hanyou sabiendo que este jamás usaría ese tipo de cosas.
Mientras, Inuyasha dormía ya placidamente en su rama favorita con una sonrisa en el rostro.
Cuando Akane despertó esa mañana, recordó de inmediato su salida de ese día y para evitar retrasos, se levantó rápidamente, para tomar una ducha y alistarse, después de verse varias veces al espejo, bajó.
Excusándose nuevamente con su familia, y tomando la cesta que preparara el día anterior se dispuso a marchar, mas la voz de Kasumi la detuvo
-¿Donde vas con esa cesta Akane? ¿Acaso tienes un picnic?-
Akane no queriendo mencionar a su nueva amistad y así poder evitarse problemas asintió, diciendo que se encontraría con una amiga que estaba de visita en la ciudad y que pasarían ese día juntas.
Kasumi creyendo en su hermana, le dio unas tortas de arroz que había preparado esa mañana.
-Pues entonces lleva esto, y no te preocupes que hay suficientes- Decía Kasumi sonriendo amablemente
- Gracias Kasumi-
Aceptando gustosa las tortas, las guardó en su cesta y salio de la casa para ir al punto de encuentro.
Cuando llegó al parque vio la hora, había llegado un poco antes de lo acordado por lo que se sentó a esperar mientras se servia un bocadillo de lo que llevaba.
Inuyasha despertó de repente, lo que lo hizo caer de la rama, terminando de cabeza en el piso, recordando sus planes para ese día se dispuso a ir al lugar de encuentro, en el camino se topó con el monje Miroku, quien al verlo intento detenerlo para preguntarle si había visto a algún extraño por la cabaña de la anciana Kaede la noche anterior, mas el hanyou paso de largo como si no lo hubiera visto y se lanzo por el pozo, dejando a un Miroku demasiado extrañado por su conducta, mas este al pensar que iría a ver a Kagome siguió su camino olvidando el asunto.
Inuyasha al llegar al mundo de Kagome, antes de salir de la casita del pozo hecho un vistazo alrededor, al no ver a nadie, se coloco la gorra, para ocultar sus orejas, y dando un ultimo vistazo salió del lugar esperando no ser visto por nadie, yendo rápidamente al parque donde de seguro Akane ya lo estaría esperando.
Akane llevaba mas de media hora esperando, ya había empezado a hacerse la idea de que no vendría y levantándose tomó la canasta en sus manos, sintiendo desilusión y se dispuso a regresar a la casa, cuando de repente apareció frente a Ella algo rojo, al levantar su mirada se encontró con dos orbes doradas que la miraban ansiosamente
- Perdón Akane, me quede dormido -
Akane sintiendo alegría al ver que había llegado lo disculpo sin problema y le sonrió.
Inuyasha al ver que esta llevaba en las manos una gran canasta la miro interrogante
-¿¿Que es eso??- Decía el hanyou apuntando la gran canasta
- Pues el almuerzo jeje iremos de picnic-
Inuyasha no comprendío que quería decir eso, mas hizo como si se diera por enterado
Cuando Akane lo vió comenzar a caminar agregó - Pero no será aquí, te llevaré a las afueras de la ciudad, al lugar donde íbamos cuando mi madre estaba viva ¿que te parece?-
Inuyasha derretido por su mirada asintió con su habitual orgullo, mientras comenzaba a seguirla y arrebataba la canasta de sus manos para llevarla, mostrando grandes ánimos al igual que Ella.
Continuará...
Riosaku
