Nota: Los personajes de esta historia pertenecen a Rumiko Takahashi
Compañeros en la soledad
-¡Inuyasha!¿Se puede saber que haces por aquí?- Preguntaba extrañada Kagome, quien estaba sentada bajo un árbol con los libros de estudio en mano.
Inuyasha quedo helado al verla, estaba tan ensimismado buscando el aroma de Akane, que no había notado el de Kagome, quien guardo sus libros y se acercó hacia El.
En la dirección contraria Akane se acercaba apresurada al punto de encuentro, seguida por un intrigado Ranma desde no muy lejos...
-"Ojala Inuyasha aun este por aquí..."- Pensaba la joven con una leve esperanza en su interior.
Mientras apresuraba aun mas el paso para llegar.
Capitulo Quinto
-Pensé que no te gustaba mi época- Decía Kagome al hanyou
-¡Keh! ¡Y sigo pensando igual!- Decía Inuyasha mientras fruncía el ceño
-Entonces ¿que haces por aquí? según se, estamos bastante lejos del templo-
-Pueeeees… "Piensa Inuyasha piensa ¡ya se!" Lo que pasa es que quería verte, así que busqué y seguí tu aroma hasta aquí. "Espero lo crea…"- Decía mientras intentaba ocultar sus nervios a que lo descubriera
-¿Y que es eso tan importante para lo que querías verme? Porque sino fuera importante, no veo porque no podías esperar a que regresara a la casa- Decía la chica
-Pueees… ¿Te extrañaba?- Decía el hanyou imaginando que esa razón sería mas que suficiente suficiente
Kagome sintió una ligera ternura en su interior mas esta desapareció en seguida, sin siquiera lograr salir, manteniendo su actitud poco cariñosa con el hanyou.
- Creo que esa no es razón suficiente Inuyasha, no es bueno que andes por ahí como si fueras igual al todos ¿Qué pasaría si alguien te descubre? Para la próxima será mejor que me esperes en el templo o en el pasado ¿Esta bien?- Decía la joven como si le reprendiera.
Inuyasha solo pudo bajar sus orejas al sentirse regañado.
-Será mejor que regresemos a casa, aun me queda por estudiar y como dices que no te gusta esta época, será mejor regreses al pasado, ya iré Yo a verte cuando me desocupe- Decía Kagome.
Inuyasha asintió, mas cuando Kagome no lo veía dio un ligero vistazo hacia el lugar donde debería haberse encontrado con Akane, y aspiro el aire buscando su aroma, mas este se llenaba por el momento por el de Kagome, quien estaba junto a El.
-"No se ve nadie… De seguro vino temprano y al no encontrarme decidió irse...Espero que no se haya enojado"- Decía en su mente el hanyou, con desilusión en su interior.
-¿Que es lo que tanto ves hacia allá Inuyasha?- Preguntaba interesada la joven
Inuyasha al verse descubierto volteo intentando guardar la calma
-¡Nada!, solo me llamo la atención un ruido que escuché de por allá- Decía temeroso a ser descubierto
- De seguro fueron las aves. Ven Inuyasha regresemos al templo- Decía la joven mientras comenzaba a caminar
Inuyasha dio un último vistazo hacia el lugar de encuentro, mas no vio rastro alguno de su amiga por el lugar, se sentía desilusionado por no ver a Akane y la vez satisfecho de al menos poder estar con Kagome, que ya iba caminando un poco mas adelante.
Cuando Akane llego al lugar lo encontró vacío, miró en todas direcciones mas no vio rastro de su amigo, Inuyasha ya estaba fuera del alcance de la vista de la joven.
-"Soy una tonta ¿Cómo pude pensar que Inuyasha estaría aun esperándome- Decía para sí la joven desilusionada -Ya esta atardeciendo, será mejor que regrese a casa"- Pensaba la joven para si misma, mientras devolvía sus pasos en dirección a su casa.
Ranma al ver que no había nada fuera de lo normal y que al parecer Akane solo había salido a dar un paseo, dejo su curiosidad y decidió también volver a la casa sin que Akane lo descubriera, ya era tarde y tenia hambre.
-"Vaya, solo paseaba... Pero no entiendo porque tenía tanta prisa en su paseo… "- Pensaba el chico mientras saltaba tejado a tejado en dirección al dojo.
Cuando Akane llego a la casa, ya estaban por cenar, ayudo a Kasumi con la mesa, mientras todos tomaban su lugar.
La cena estuvo realmente tranquila y como siempre apenas Ranma termino de devorar su alimento se disculpo para ir a entrenar un rato antes de dormir.
Akane se retiró a su cuarto después de comer, no podía olvidar a Inuyasha, imaginando que quizás no querría verla de nuevo por plantarlo o quizás ni siquiera se había molestado en ir, muchas ideas cruzaban su mente, aunque no quisiera.
Ya en su cuarto se recostó sobre la cama, mirando hacia el techo.
Deseaba tanto ver ese día Inuyasha, necesitaba a su amigo, además el no saber si le habría ido bien a Él, también la tenia en ascuas, en un momento pensó que quizás le pudo haber ido tan bien, que no había ni siquiera podido ir a su cita.
En ese momento se dio cuenta de algo ¿Como vería nuevamente a Inuyasha, si nunca le había preguntado exactamente de que templo venía?
Sabia que seria ridículo buscarlo templo por templo, además difícilmente podría acertar en que estuviera en esta o en su época y no sabia si le había hablado a su novia de Ella, no podía meterlo en problemas.
Sintió un dolor en su corazón al imaginar no verlo de nuevo, no creía poder de nuevo con la soledad, al menos tenia la esperanza de que Inuyasha si sabia donde vivía Ella, solo le quedaba tener fe en que quizás Él podría ir a verla.
Durante el camino de regreso fueron pocas las palabras que cruzaron entre Kagome e Inuyasha, pero eso no le importaba demasiado al hanyou ya que el hecho de sentirla cerca era mas que suficiente para Él; aunque en su mente seguía dando vueltas su amiga Akane, pensando en lo que podía haber pensado esta al no verlo llegar, quizás le odiaría por eso, tenia que hacer algo.
Apenas Inuyasha y Kagome llegaron al templo, la madre de la joven salió a recibirlos con su habitual sonrisa, mientras le decía que la cena ya estaba lista.
La cena fue tranquila y para variar Kagome apenas terminó se disculpo con todos diciendo tener sueño, dejando nuevamente solo a Inuyasha.
Cuando todos decidieron retirarse a sus cosas y Souta lo dejó en paz, por lo que Inuyasha aprovechó de ir al cuarto de la joven para verla, mas para variar la chica ya estaba dormida.
-"¡Rayos! ¿Será que Akane se habrá molestado pensando que la plante? Necesito aclararle las cosas, no quiero perder su amistad, no quiero sentir de nuevo soledad…" Pensaba mientras miraba dormir a su amada.
Cuando eran como las 11:00 pm Inuyasha salió del cuarto sigilosamente, perdiéndose en la oscuridad de la noche.
Akane se había quedado dormida sobre la cama, ya era de madrugada y ya todos se habían ido a dormir, cuando un pequeño golpe en la ventana hizo le hizo salir de su sueño.
-¿Ranma? ¿Eres Tu?- Preguntaba la joven en voz baja
Al no tener respuesta decidió abrir su ventana para asomarse, encontrándose frente a frente con el autor de los golpes, que la miraba de cabeza afirmado desde el techo.
Akane se sobresaltó al verlo tan de repente, mas al verlo a los ojos le dio una hermosa sonrisa.
Inuyasha corría como generalmente lo hacia, saltaba de un lado a otro, esperando llegar a su objetivo lo mas pronto posible, sabia que era tarde, pero tenía que hacerlo.
-Espero no equivocar el camino- Decía para si mismo el hanyou mientras seguía su camino
Cuando llego frente a la casa de Akane, sintió que la duda se apoderaba de El – "¿Y si esta enojada? ¿Si se molesta porque la deje plantada?¿Sino quiere verme?"- Se preguntaba una y otra vez en su mente.
Estuvo mucho tiempo mirando hacia la casa sin animarse a entrar en esta. además ni siquiera sabia cual era su ventana, al sentir que el aroma de la joven estaba en el lugar, se sintió nuevamente decidido y sin pensarlo dos veces saltó hacia el jardín la casa, para luego guiarse por al aroma al que seria el posible cuarto de Ella.
-¡Bien! Aquí voy- Decía para si mismo, mientras se mantenía afirmado por sus piernas del techo y quedaba de cabeza frente a la ventana. Comenzó a dar ligeros golpes en el vidrio esperando no despertar a nadie mas, y esperando también que esa fuera la ventana correcta, ya que para su mala suerte, tampoco se podía distinguir completamente el interior por la oscuridad.
Cuando vio que la silueta de lo que debería ser una mujer, se levantaba de su cama y se acercaba hacia la ventana soñolienta, sintió que su corazón se aceleraba por los nervios que se habían apoderado de El.
-"Que no me odie, que no me odie, que no me odie…" Se repetía una y otra vez en su mente.
Cuando la ventana se abrió se encontró cara a cara con Akane que lo veía sorprendida, sintió temor a no ver expresión en su rostro, mas se calmo al verla sonreír, a lo que correspondió en seguida sonriéndole de medio lado, comprobando que Ella también se alegraba de verlo.
-Inuyasha, eres Tu- Decía sin quitar su sonrisa –Ven entra, pero no hagas ruido o puedes despertar a alguien-
En esos momentos se sentía agradecida de que su hermana Nabiki no estuviera en casa.
-¡Keh! No te preocupes todos duermen, puedo escucharlos jeje- Decía orgulloso de sus sentidos, mas al verla bostezar se sintió mal - Perdón por venir tan tarde, pero no pude hacerlo antes- Decía el hanyou manteniendo un tono de voz bajo y avergonzado.
-Claro que no, me alegra que hayas venido. Necesitaba disculparme por no llegar a nuestro encuentro a la hora que acordamos, pero mi hermana y tía me dejaron en paz hasta entrada la tarde, y cuando llegué ya no estabas – Se disculpaba la joven -Claro fue tonto de mi parte pensar que me estarías esperando casi todo el día- Sintiéndose avergonzada
Inuyasha no se esperaba aquello, Ella tampoco había podido llegar, y además había ido quizás a la misma hora que El, como era que no se habían encontrado.
-¡Je! Si es por eso Yo también te pido disculpas- Decía el hanyou con humildad - ¡Keh! Pero tampoco te acostumbres- Recuperando su típico porte orgulloso, dejando una media sonrisa de diversión
-¿De que hablas?- Akane no entendía
-Que Yo tampoco pude llegar, ya que la madre de Kagome me tuvo ayudándole en unas cosas y no me desocupé hasta la tarde la verdad Yo también tuve la idea de que podría encontrarte jeje. Creo que ambos somos tontos entonces ¿no crees?- Decía divertido el hanyou al ver que ambos habían pasado por algo similar
Akane también sonrió divertida, al comprobar que ambos tenían mas en común de lo que pensaban.
-Quizás hasta fuimos en horas similares, es raro que no nos hayamos encontrado- Decía la joven mientras se sentaba en la silla junto al escritorio, Inuyasha se sentó en el suelo con los brazos y piernas cruzadas.
-Buenoo… La verdad no logre llegar al punto de encuentro, lo que pasa es que cuando estaba por llegar, me encontré a Kagome y ya no pude ir-
-¿¿Eso quiere decir que no les has contado de mi cierto??-
Inuyasha la miró de manera afirmativa -Espero que no te moleste-
-Claro que no Inuyasha, Yo tampoco le contado a nadie sobre ti, no quiero meterte en líos-
-¡Keh!-
Ambos sonrieron, se sentían muy bien juntos, y realmente se habían echado de menos.
-¿Y dime Inuyasha hiciste lo que te aconseje?-
En ese momento la sonrisa de Inuyasha se apagó
-Si lo hice…- Decía el hanyou cabizbajo
Akane se preocupó al su cambio de animo
-¿Es que acaso no funciono?-
-Claro que funciono, por unos momentos fue como si las cosas entre nosotros no hubieran cambiado, pero de un momento a otro regreso a su actitud indiferente y me dejo solo, desde eso, nada a cambiado, sigue con la misma actitud- Decía desanimado, mas levantó la mirada al sentir una mano sobre su hombro, encontrándose con la sonrisa de Akane.
-No te desanimes Inuyasha, si dices que aunque sea por un momento reaccionó bien, es porque aun te quiere, solo debes seguir insistiendo y de seguro que logras- Decía la joven de manera consoladora
-Gracias Akane…- Decía ya mas animado el hanyou dejando ver nuevamente una sonrisa -Ahora dime ¿Que tal Tú con ese idiota?-
-Inuyashaaa, no le digas así- Decía Akane reprendiéndolo
-¡Keh! Pero si es un idiota- Decía Inuyasha de manera burlesca - Bueno dime que tal te fue con el humano ese - Decía el hanyou sin ganas, sino solo por complacerla
Akane sonrió, nunca pensó encontrar alguien tan testarudo como Ranma
-Buenoo, se podría decir que me pasó algo similar a lo tuyo, a veces sentía que la indiferencia de Ranma hacia mi desaparecía, pero luego regresaba, la verdad no creo que Ranma sienta algo mas que compromiso hacia mi…- Decía Akane ligeramente triste. y con los ojos vidriosos, mirando hacia una esquina.
Inuyasha sintió que su corazón se quebraba al verla tan triste, ese Ranma debía ser uno de los mayores idiotas para no darse cuenta de lo que tenia en frente, pensaba en su interior el hanyou
Inconscientemente el hanyou con una mano acuno un lado el rostro de la joven haciendo que lo viera a la cara
Akane se sorprendió ante el gesto
-Vamos Akane, no llores, recuerda que estoy contigo, no te dejare sola- Decía el hanyou con suavidad intentando consolarla
Akane como la primera vez que lo viera se perdió en aquellas dos orbes amarillas que la veían con ternura y cariño, a Inuyasha inevitablemente le sucedió lo mismo.
Sin notarlo ninguno, se fueron acercando lentamente, para terminar en un tierno abrazo entre ambos
-Gracias Inuyasha, no sabes lo que significa para mi que estés conmigo- Decía la joven mientras lo estrechaba, apoyando la cabeza en su hombro.
-No tienes que agradecer nada, porque para mi también es muy importante tenerte conmigo- Decía el hanyou estrechándola de igual forma y apoyando su cabeza en el hombro de la joven.
Se quedaron abrazados por un tiempo, sintiendo la protección y seguridad el uno del otro.
Cuando se separaron se sonrieron amistosamente, sin darse cuenta que estaban tomados de las manos.
-Así que ya sabes Akane, si ese idiota te hace algo no dudes en decírmelo que Yo mismo vendré y le daré su merecido-
Akane no pudo evitar sonreír, el apoyo de su amigo realmente aligeraba su corazón.
Inuyasha también sonrió, al ver que había logrado animar a su amiga.
En ese momento la atención de ambos fueron a sus manos que permanecían estrechadas entre si, rápidamente se soltaron sonrojándose ambos al máximo y mirar cada uno hacia sus lados.
Cuando Akane logro calmarse y se dio cuenta de cómo habían reaccionado y sonrió por lo infantiles que llegaban a ser, se supone que eran amigos y se tenían cariño, no había nada de malo en demostrarlo, no era como si se fueran a besar ni nada.
Sin pensarlo dos veces se levanto de la silla para sentarse en el suelo junto a Inuyasha, para colocar una mano sobre la del hanyou que permanecía en el suelo.
Inuyasha al sentir el contacto volteó a verla, y como si las miradas hablaran comprendió y sonrió de vuelta.
Luego de eso siguieron hablando de variadas cosas, quedando de acuerdo también en que no se darían por vencidos.
Akane aprovechó para preguntarle a Inuyasha el nombre del Templo, a lo cual el hanyou no supo responder ya que jamás se había detenido a preguntarle a Kagome el nombre del lugar, mas le prometió a Akane que algún día la llevaría a conocerlo.
-Vaya Inuyasha, pensé que no volvería a verte-
Inuyasha la quedo viendo sin entender demasiado
-¿Porque dices eso? –
-Pues porque no sabía como ubicarte, solo Tu sabías donde vivo, y pensé que quizás no tendrías interés en venir a verme-
-¡Keh! No seas tonta, no te libaras de mi tan fácilmente- Decía el hanyou bromeando
- Jejeje, lo mismo digo Inuyasha- Decía la joven riendo
Al final decidieron que Inuyasha iría a verla en las noches cuando pudiera, ya que así sería más sencillo que no los descubrieran.
Estaban tan animados conversando que no notaron que pasó el tiempo, ya estaba cercana la hora de amanecida, por lo que ambos consideraron prudente dejar su pequeña reunión hasta ahí.
Ambos se despidieron con un cariñoso abrazo y deseándose la mejor de las suertes.
- Espero vuelvas a venir pronto Inuyasha, y que me tengas buenas noticias- Decía cariñosamente la joven
-¡Keh! Lo mismo digo Akane- Decía el hanyou animado.
En ese momento un ruido del primer piso llamo la atención de ambos
-Esa debe ser mi hermana Kasumi, será mejor que te vayas antes de que alguien te descubra, nos estaremos viendo-
-¡Je! Así será, adiós Akane- Se despedía el hanyou mientras salía por la ventana dándole un último vistazo de despedida a la joven, para luego saltar y desaparecer de la vista de Akane.
-Buena suerte querido amigo…- Decia en un susurro la joven mientras cerraba su ventana y se acostaba finalmente.
Ambos sentían la lejanía del otro, como si algo les faltara, sin darse cuenta estaban formando un lazo muy fuerte entre Ellos y que nada ni nadie lograría romper, pero eso, lo descubrirían con el tiempo…
Inuyasha regresó a su época, el sueño había comenzado a hacer mella en El, sin pensarlo dos veces se instaló en una de las ramas del primer árbol confortable que vio en el bosque y se dispuso a dormir, mostrando una sonrisa en el rostro.
Aquel día, el hanyou durmió durante todo el día, manteniendo la sonrisa todo ese tiempo.
De casualidad Miroku pasó por el lugar cuando Inuyasha dormía, viéndolo extrañado, mas al ver la sonrisa en su rostro imagino que el hanyou habría tenido suerte con su novia, y que no habría dormido mucho.
Con una sonrisa lasciva al imaginarlos regreso a su cabaña, para ver a Sango, feliz de que el hanyou arreglara los problemas con Kagome.
Mas en su camino una pregunta asalto su mente
-Me pregunto porque Inuyasha llevaba esa especie de sombrero en la cabeza… ¡Nah! No creo que importe- Mientras dirigía sus pasos al pueblo.
Akane solo logró dormir apenas una hora, efectivamente había sido Kasumi la causante del ruido con anterioridad, por lo que apenas estuvo listo el desayuno había ido a despertar a cada miembro de la familia.
Akane no queriendo levantar sospechas se levanto y mojo bien su rostro con agua fría esperando mantenerse despierta, ya buscaría la forma de dormir después de desayunar.
Ya en la mesa, todos conversaban entre Ellos, mas la atención de la joven estaba en impedir que los ojos se le cerraran y dormirse ahí mismo.
Ranma notó esto, mas guardo silencio
-"Que raro, pareciera que Akane no hubiera dormido nada"- Divagaba en su mente el muchacho.
Kasumi también notó esto y preocupada le hablo a su hermana
-Akane, tienes cara de no haber dormido ¿Te sientes bien?-
Akane no queriendo alertar a su familia, dijo lo primero que se lo ocurrió
-Si, estoy bien Kasumi no te preocupes, solo me desvele un poco jeje- Decía la joven mientras volvía la atención a su alimento.
Ranma la veía sospechoso, Akane estaba actuando un poco raro desde el día anterior, si contaba la salida tan extraña y ahora no había dormido. Después se convenció a si mismo de que solo era su imaginación y siguió con su alimento como si nada.
Después de desayunar Akane se levantó y volvió a su cuarto para dormir, manteniendo una sonrisa al recordar la agradable noche pasada junto a Inuyasha.
Cuando Akane despertó, ya era entrada la tarde, cuando bajó se encontró con su hermana que la veía sonriente
-Vaya, si que debiste desvelarte anoche Akane, ya esta atardeciendo-
-Lo siento, no se que me paso-
-Lo malo es que ya no creo que podamos practicar nada, tengo que preparar la cena- Decía Kasumi desilusionada
Akane se sintió aliviada al saber que había logrado escaparse de ese martirio
-No te preocupes Kasumi, ya habrá otro momento-
Después de terminar la charla, Akane se disculpo con su hermana y aprovecho el descanso para ir a entrenar un poco.
Habían pasado varios días e Inuyasha visitaba a Akane casi a diario, por lo que había días en que Akane andaba soñolienta, mas se excusaba con cualquier cosa para evitar sospechas.
La relación de ambos se fue haciendo cada vez mas estrecha, la compañía, amistad y cariño que compartían les ayudaba a diario a salir adelante.
Un día Akane se encontraba con Kasumi y su Tia haciendo unos bordados, mejor dicho ellas haciendo unos bordados y Ella intentándolo.
-Y dime Kasumi entonces ¿me vas a acompañar al Templo que te mencione?- Preguntaba la Tia a la jovén.
-Claro que si Tia-
Akane al escuchar la palabra Templo puso atención a lo que decían.
-¿De que hablan?- Preguntaba la joven interesada
-Lo que pasa es que quiero ir a conocer un Templo, creo que se llama Higurashi y asi de paso pedir por todos nosotros- Nodoka al ver el interés de la joven dijo -¿Porque no vienes con nosotras Akane?-
Akane al escuchar el nombre se sobresaltó, sabiendo que ese era el lugar de donde Inuyasha venía – No gracias Tía, vayan Ustedes-
- Pero Akane querida sería bueno que vengas, así puedes pedir por tu futuro matrimonio con mi hijo ¿no?-
Akane al escucharla no pudo evitar sonrojarse
-Es cierto Akane ven con nosotras, además sirve para salir, últimamente estas todo el día en casa-
Akane al ver que no podría encontrar excusa aceptó resignada, además se sentía interesada por conocer el lugar de donde venía el hanyou.
-Esta bien vamos-
Después de hacer unos bordados las tres mujeres dieron camino al templo.
Cuando llegaron al lugar, ambas mujeres mayores fueron al altar para hacer las debidas oraciones.
Mientras Akane se quedó mirando el lugar, reconociendo cada lugar que el hanyou alguna vez le mencionó, incluido el árbol sagrado donde Inuyasha alguna vez estuvo sellado.
En eso estaba cuando una pequeña casita de madera llamó su atención, curiosa se acercó al lugar, viendo la puerta abierta entró, divisando enseguida el pozo que Inuyasha le había mencionado era el portal que usaba para venir al presente.
Intrigada y curiosa comenzó a bajar las escaleras para ver el pozo de cerca, cuando una voz llamó su atención.
-Disculpa, pero no se puede entrar aquí-
Akane se asustó al verse sorprendida, volteando para encontrarse con su interlocutor
-Bueno, Yooo esteee- Balbuceaba la joven para luego calmarse y hablar tranquila-Perdón, no sabía- Se disculpaba Akane avergonzada.
Cuando volteó se encontró frente a una joven de cabello negro y largo hasta la cintura
-"Esa debe ser Kagome…"- Pensaba la chica ensimismada
-¿Pasa algo?- Preguntaba Kagome al ver que Akane se había quedado viéndola
-No, no pasa nada. De nuevo perdón por haber entrado aquí sin permiso, pero al ver la puerta abierta la curiosidad me ganó jeje-
-No te preocupes, es solo que el lugar esta algo viejo y no es muy seguro aquí adentro- Decía Kagome dando un vistazo al pozo, y luego viendo a Akane con una sonrisa- Mi nombre es Kagome, Kagome Higurashi ¿y el tuyo?-
-"Si es Ella, es bastante linda"- Pensaba Akane para sus adentros -Akane, Akane Tendo. Mucho gusto –Decía la joven sonriendo -¿Eres la sacerdotisa del lugar?-
-Mmm algo así jeje. Es mi abuelo quien lleva este Templo, Yo solo le ayudo ocasionalmente-
-Aaa-
En eso la voz de Kasumi se escuchó desde afuera -¡Akaneee! ¡Ya no vamos! ¿Dónde estas?-
-Esa es mi hermana Kasumi, me tengo que ir- Decía la chica mientras comenzaba a dirigirse hacia la salida, para luego voltear nuevamente hacia Kagome - Y de nuevo disculpa ¿si?-
-No hay cuidado, no sabias- Decía Kagome sonriendo – ¡Adiós Akane!-
-¡Adiós Kagome, fue un gusto conocerte!-
-Lo mismo digo-
Akane salió del lugar para ver a su hermana Kasumi –¡Kasumi! ¡Aquí estoy!-
-Akane donde te habías metido- Preguntaba la Tía Nodoka
-Lo siento, estaba paseando nada mas- Decía la joven dando un último vistazo hacia el lugar donde estaba el pozo, llevándosela idea de haber visto una luz en el lugar, mas no tomándola en cuenta –"Así que Ella es Kagome… Se ve simpática"- Decía en su mente soltando una sonrisa, mientras daba alcance a su hermana y Tía para regresar a casa.
Kagome se quedó viendo a Akane hasta perderla de vista, cuando el pozo comenzó a brillar –Inuyasha-
-¡Oiiii Kagome!- Saludaba el hanyou cuando un aroma llamó su atención –"Akane…Este es su aroma, estoy seguro ¿Acaso estuvo aquí?"- Pensaba el hanyou quedándose en su lugar
- ¿Te pasa algo Inuyasha?- Preguntaba la joven al verlo tan quieto
Inuyasha al escucharla reaccionó - ¡Keh! No me pasa nada. ¿Y dime, que haces aquí?¿Ibas al pasado?-
-No, lo que pasa es que una chica entró aquí por equivocación y vine a ver-
-"¿Una chica? Debe haber sido Akane"-
-Era una chica bastante agradable y se veía simpática-
-¡Keh! Tienes razón- Se le escapó al hanyou sin saber
-¿Por qué dices que tengo razón si no la viste?- Preguntaba confusa la chica
-¡No! Quise decir que si Tu lo dices, debes tener razón, ya que tienes esos poderes de sacerdotisa, tienes facilidad para ver el interior de la gente- Se excusaba el hanyou
-Aaa, por poco imagine que podías conocerla jeje- Decía la chica satisfecha por la respuesta
-Que imaginación tienes ¿no? Jeje- Decía el hanyou aliviado al ver que creyó en sus palabras
-Bueno Inuyasha ahora dime, ¿Qué haces aquí? ¿No sabes que alguien podría verte? Además no tengo tiempo para perderlo contigo tengo cosas que hacer, después iré a verte- Decía la joven regresando a su actitud despectiva hacia el hanyou, mientras caminaba hacia la salida.
Inuyasha desilusionado bajo sus orejas y se dispuso a irse – Esta bien te estaré esperando Kagome… Te quiero…- Decía esperando alguna respuesta, pero solo recibió el sonido de la puerta del lugar que se cerraba.
Después de haber regresado a la casa, Akane subió a su cuarto y se cambió por su gi de entrenamiento.
Cuando entró en el dojo se encontró con que Ranma ya se encontraba ahí entrenando, al principio tuvo el impulso de dar media vuelta e irse, ya que al chico generalmente evitaba entrenar con Ella, mas luego cambio de opinión y viéndolo tan ensimismado en su cata decidió hacerle un ataque sorpresa.
-"Ahora veras Ranma, te tomaré por sorpresa jeje"- Pensaba la joven mientras se acercaba sigilosamente a El.
Estando a una distancia considerable y viendo que este aun no se percataba de su presencia Akane lanzó una perforadora, la cual fue atrapada antes de llegar a su destino por el chico, quien con un solo movimiento le torció el brazo a la espalda.
Akane se sentía frustrada por su fallido intento, mas sus pensamientos cambiaron al sentir la respiración del chico en su oído, Ranma estaba a sus espaldas sujetándola.
Cuando este se dio cuenta de a quien atacaba y en la posición cercana que se encontraban se sobresaltó.
-Akane…-
Lo que la chica aprovechó para soltarse y dar la vuelta para atacarle, mas esto falló por un tropiezo de la joven y el chico, terminando ambos en el suelo, o mejor dicho Akane de espaldas al suelo y Ranma recostado sobre Ella.
Cuando Ranma abrió los ojos se encontró cara a cara con su prometida, estando separados solo por unos centímetros. Aun embobado por la caída se acercó hacia Ella, cerrando nuevamente los ojos y besándola tiernamente en los labios.
Akane se sobresalto por el acto de su prometido quedando completamente helada, al fin su deseo se estaba cumpliendo y no sabía que hacer.
Era un beso casto y cálido, sin experiencia.
No pasaron mas de unos segundos cuando se escuchó el llamado de Kasumi para cenar
Ranma sintió como si le hubieran lanzado un balde de agua fría, de golpe abrió los ojos y se encontró con el rostro de la joven que permanecía quieta y sin reacción, sin pensarlo dos veces se levantó de Ella – Perdona Akane, no fue mi intención- Decía sonrojado por completo intentando volver a su actitud neutra, y salir del dojo dejando a Akane completamente desconcertada.
-Ranma…- Susurraba la joven mientras permanecía en su lugar y tocaba sus labios con la yema de sus dedos, siguiéndolo con la mirada –"¡Ra…Ranma me me beso!"- Pensaba mientras intentaba mantener la sensación calida de los labios del chico sobre los suyos.
Por su parte Ranma se repetía una y otra vez en la mente, decidido a no cenar esa noche –"Rayos bese a Akane, ¡¿Cómo paso eso?!"-
Akane fue a cenar, pensando en como reaccionar frente a Ranma después de lo pasado, pero al llegar se enteró que el chico no cenaría, según Él por no tener hambre. Por una parte se sintió aliviada, ya que no sabía que hacer, pero por otra sintió desilusión, ya que sabía que el chico la estaba evitando.
Después de cenar, se disculpo diciendo estar cansada y se fue a su cuarto.
No sabía si Inuyasha iría ese día, mas deseaba que lo hiciera, tenía mucho que contarle.
Como si lo llamaran el hanyou apareció cuando todos dormían.
-¡Hola Akane!- Saludaba Inuyasha mientras entraba
-¡Inuyasha! No sabes el gusto que me da que hayas venido, tengo muchas cosas que decirte- Decía la joven emocionada.
-¡Keh!-
-Pero sabes, pensaba que quizás esta vez estuviéramos en el tejado, es una noche agradable ¿Qué te parece?- Decía la joven sonriendo.
-No es mala idea, prefiero los espacios abiertos – Decía el hanyou mientras salía nuevamente por la ventana.
Akane lo siguió detrás, cuando este subio al tejado espero a la joven que tenía algunas dificultades para subir, mas cuando llegaba junto a El, dio un paso en falso que la hizo tropezar.
Inuyasha sin pensarlo dos veces la atrapó antes de que cayera
-Parece que esto de estar salvándote de alguna caída se me esta haciendo costumbre – Decía el hanyou bromeando, mientras la sostenía en sus brazos y la llevaba a un punto seguro.
Akane sonreía avergonzada –Lo siento jeje-
Inuyasha reía con Ella, cuando el aroma de la joven le llamó la atención, y comenzó a aspirar su aroma.
Akane se desconcertó por la actitud del hanyou -¿Pasa algo Inuyasha?- Preguntaba mientras se soltaba de sus brazos y tomaba asiento.
Inuyasha la siguió en su acción y se sentó junto a Ella –Lo que pasa es que hueles extraño, tu aroma aún está, pero se mezcla con otro-
Akane al imaginar que el otro aroma podría ser el de Ranma se sonrojó al máximo –Buenoo Yoo, eso era una de las cosas que te quería contar jeje- Decía la chica avergonzada
-¡Cuenta de una vez! ¡¿Quieres?!-
-Pero que carácter Inuyasha, si sigues asi no te diré nada- Decía la chica haciéndose la ofendida.
-Vale vale, cuenta de una vez ¿Por favor?- Decía el hanyou intentando ser mas cortés
-Esta bien te lo diré- sonreía la joven triunfante- Bueno vamos en orden jeje, lo primero es que quería contarte que conocí el templo de donde vienes y a Kagome esta tarde-
Inuyasha se quedo pensativo unos instantes –Entonces no me estaba volviendo loco, era tu aroma el que sentí cuando llegue, ¿y como fue que la viste?-
-Es que andaba de curiosa y entre en la casita donde esta el pozo que me mencionaste y Ella me descubrió jeje-
-Vaya, con razón...- Decía el hanyou pensativo
Akane lo vio sin entender -¿Por qué dices con razón?-
-Porque cuando llegue por el pozo, sentí tu aroma y había pensado que me estaba volviendo loco jeje, nunca pensé que pudieras ir y encima conocer a Kagome-
-Jejeje, fue solo de casualidad realmente, lo que pasa es que la madre de Ranma y mi hermana pensaban ir, y de paso me arrastraron con Ellas-
-¡Keh!-
-Solo puedo decir que Kagome es bastante hermosa y se ve una persona agradable-
-¡Je! Ella y también te encontró agradable-
-¿Lo dices en serio? Que bien, entonces cuando nos presentes realmente quizás nos llevemos bien ¿No crees?-
-¡Keh! Si Tú lo dices; aunque ya no se realmente si Ella quiera estar conmigo…- Decía el hanyou desanimado.
-Vamos Inuyasha, no te preocupes que Yo me encargaré de ayudarte no lo olvides-
-Lo que digas- Decía el hanyou con media sonrisa nuevamente animado, cuando recordó otra cosa – Bueno y no me has dicho el porque lo de tu aroma-
Akane nuevamente se sonrojó y se puso nerviosa –Lo que pasaa es queeee Ranma-
-¡¿Que Akane?! ¡¿Acaso ese idiota te hizo algo?!- Preguntaba el hanyou dispuesto a ir a darle su merecido si fuera necesario
Akane viendo el enojo de este, se decidió a hablar antes de que formara un malentendido
-Ranma me besó-
Inuyasha quedo helado con las palabras de la joven, se sentía feliz por Ella, sin darse cuenta la abrazó estrechamente.
Akane se sobresaltó por el acto, mas estaba acostumbrándose a los actos tan espontáneos de Inuyasha.
Inuyasha sin soltarla siguió –Eso quiere decir que todo esta bien entre ustedes ¿no?-
-…………….-
Al ver que la joven no respondía Inuyasha la separó de El para verla a la cara, encontrando que esta no mostraba mucha felicidad – ¿Porque estas asi Akane? Deberías estar contenta-
-Buenoo es que no me dejaste terminar Ranma me besó, pero no alcance ni a corresponderle, ya que de un momento a otro pareciera hubiera reaccionado y pidió disculpas sin dejarme decir nada, además pareciera que me está evitando, porque después de eso se encerró en su cuarto y ni a cenar bajó- Decía la joven mostrando su confusión.
-¡Keh! No me extraña, es un idiota- Decía el hanyou mientras soltaba a Akane por completo mostrando molestia.
-No digas eso Inuyasha, quizás solo se dio cuenta de que cometió un error, todo pasó demasiado rápido y quizás no estaba en sus planes besarme- Decía la joven cada vez mas desanimada.
-Vamos Akane, quizás solo esta nervioso, quien sabe quizás mañana las cosas sean diferentes y se digne a decir porque lo hizo-
Akane recuperó ligeramente el animo
-Puede que tengas razón Inuyasha, esperaré a ver que pasa- Decía para terminar en una sonrisa
-Así me gusta-
-Gracias Inuyasha-
-¡Keh! Para eso estoy- Decía el hanyou con orgullo
Akane solo pudo sonreír
En eso Akane recordó el hecho de que en 2 días estaría de cumpleaños, y con lo ocurrido ese día ya no sabía si realizaría la idea que tenía, quizás Inuyasha podría darle una pista de que hacer.
-Ahora que lo recuerdo Inuyasha, quisiera pedir tu opinión en algo- Decía la joven esperando conseguir una respuesta clara
- Dime-
-Bueno, lo que pasa es que en 2 días será mi cumpleaños y no se si pedirle a Ranma que hagamos algo juntos y menos ahora con lo que pasó hoy ¿que puedo hacer?-
-Pues dile ¿Por qué no? Además puedes aprovechar y aclarar porque te besó ¿no? - Decía el hanyou con seguridad
Akane se quedó pensativa unos momentos, hasta que respondió
-Tienes razón, además Ranma ha estado siempre conmigo en mi cumpleaños estemos o no estemos enojados, no creo que este año sea diferente ¿no?, después de todo es mi cumpleaños, aunque este distante conmigo no creo que sea para tanto como para no querer estar conmigo ese día… ¡Si se lo diré! Gracias Inuyasha- Decía la joven entregándole una hermosa sonrisa
-Buena suerte Akane- Decía el hanyou dándole una sonrisa de medio lado, en eso miro al cielo viendo que ya era bastante tarde –Bueno, será mejor que me vaya Akane, ya es tarde-
-Está bien, pero antes dime ¿vendrás ese día cierto? –
-Pero ¿no dices que estarás con ese idiota? -
-Pero Tu vienes de noche ¿no?-
-¡Keh! ¿Quién dice que no este contigo incluso en la noche?-
Akane se sonrojó en el pensamiento de lo que significaría eso, entendiendo el punto del hanyou
-No lo creo, pero si Tú lo dices…Estoy casi segura que no será asi. Pero bueno ¿entonces vendrás al día siguiente no? jeje-
-¡Keh! Ya veremos- Decía el hanyou
Y bajando ambos de la azotea y dejando a Akane en su cuarto Inuyasha se despidió yéndose tan sigilosamente como había venido.
Akane se acostó, pensando donde podría ir con Ranma en su cumpleaños, aunque aun se sentía nerviosa por saber el porque la había besado.
Inuyasha corría de vuelta al templo pensando en su amiga y en lo que habían hablado esa noche, cuando una duda se vino a su mente
-No entiendo porque tanta tiene tanta necesidad de que vaya justamente ese día… Me pregunto ¿que será eso de un cumpleaños...? ¡Keh! Ya preguntaré- Decía el hanyou para sí mismo, mientras dirigía sus pasos de regreso al templo, donde como cada noche se quedaría sentado junto a la cama de joven para verla dormir.
Continuará…
Riosaku
Lamento la tardanza, pero como dije en mi bios estoy reeditando todos mis fics, para ponerlos en este formato de escritura, espero el capitulo les haya gustad, tenía pensado dejarlo mas largo pero como vi que estaba tardando demasiado preferí dejar hasta aquí este y lo demás en el siguiente ya que aun no esta listo jeje
Quiero agradecer sus reviews, ya que realmente estas me animan a seguir, espero me den sigan dando sus opiniones si?? Jeje
Espero poder actualizar pronto
Sayounara
