Nota: Los personajes de esta historia son completamente propiedad de la grandiosa Rumiko Takahashi
COMPAÑEROS EN LA SOLEDAD
Luego de unos segundos Inuyasha se separó de Ella, dándose cuenta de lo que acababan de hacer. Dando un vistazo preocupado a Akane, se encontró que la joven estaba en la misma situación que Él.
Se quedaron en silencio unos momentos, hasta que Akane decidió hablar de una vez –Se…será mejor irnos-
Inuyasha asintió, siguiéndole el juego. Cuando Akane tenía su mochila puesta, Inuyasha ofreció su espalda para así viajar mas rápidamente, dejaron la casa Tendo sin saber que en la esquina contraria de donde se dirigieron un joven observaba todo con una expresión ilegible.
-Akane...- Decía en un susurro mientras dejaba caer sin darse cuenta un pequeño paquete de sus manos.
Capitulo séptimo
Ranma corría presuroso por llegar al Dojo Tendo, no era la idea retrasarse, pero el maldito tren se había quedado varado por más de tres horas; viendo que la avería daría para más tiempo, había bajado del transporte y seguido su camino a pie, llevando un pequeño paquete en una mano.
-¡Maldición! no pensé que realizar ese trabajo me tomaría tanto y todo por esto –Mascullaba el chico mientras miraba el pequeño paquete en su mano; al recordar el motivo de querer conseguirlo su mirada se ablandó y terminó suspirando –Bueno, creo al menos lo vale… con tal de su sonrisa…- Sintiendo impaciencia por llegar, agilizó su paso hacia la casa Tendo.
Cuando doblaba la esquina que daba a la casa Tendo se quedó petrificado ante la escena frente suyo, Akane y un desconocido se daban un corto pero confidente beso, eran tantas la emociones que lo embargaron que se quedó sin reaccionar, solo dejó caer el pequeño paquete de su mano y susurrar tan suave que ni siquiera el hanyou pudo sentirlo –Akane…-
En el momento que logró salir de su shock, enfocó nuevamente su vista notando que la pareja doblaba por una esquina, al ver la manera en que el chico llevaba a su prometida en su espalda, dejó de lado todo y se dispuso a darles alcance para arreglar la situación de una vez; les siguió pero la doblar por la misma esquina por la que Ellos habían desaparecido se encontró con la calle completamente desierta.
Buscó a Akane y al extraño chico más de la mitad de la noche, pero le fue imposible encontrar rastro alguno de Ellos. Cuando regresó a la casa, notó aún tirado en el suelo el pequeño regalo que le hubiera comprado, lanzando un suspiro lo recogió y limpio llevándolo consigo. Silenciosamente dejó sus cosas en su cuarto para luego dirigirse al cuarto de Akane para buscar alguna pista de su paradero, encontrando una pequeña nota que decía:
"Me voy en un pequeño viaje para relajarme, no se preocupen por mi, estaré bien.
Los quiere Akane"
Luego de terminar de leer la nota e imaginarla con ese chico, manifestó una expresión sombría, sin notar siquiera que mantenía la nota de Akane entre su mano completamente arrugada.
Ya habían pasado algunas horas desde aquello y ahora Ranma se encontraba abatido y con frustración sobre el tejado de la casa Tendo.
-¡Rayos Akane¿Dónde te metiste!- Preguntaba a la nada el chico, con gran mezcla de sentimientos en su interior.
Cada vez que traía a su recuerdo el beso tan confidente entre Akane y el extraño chico, los celos en su interior hervían sin control, hasta que su mente se calmó un poco y se dio cuenta de que si aquello había pasado, quizás había sido solo por su culpa.
-¿Cómo no pensé antes en que si me comportaba de esa forma con Akane algún maldito podría aprovechar e intentar arrebatármela¿Cómo pude ser tan ciego!- Se reprendía el chico con frustración mientras recordaba el porque había decidido actuar de esa forma con Ella.
Flash back
Habían pasado unos días desde el boicot de la boda de Akane y Ranma, el último se encontraba practicando en el dojo para descargar la rabia de todo lo sucedido ese último tiempo.
- ¿Por qué nada puede salir bien entre nosotros¡Siempre viene algún idiota que arruina las cosas! – Gritaba el chico mientras lanzaba patadas al aire – Aún no entiendo ¿Por qué Akane siempre termina como el blanco de todos los locos que aparecen!- Lanzando con toda su fuerza un gran golpe.
-Quizás Yo pueda responder esa última pregunta…- Al escuchar la voz proveniente de la entrada del dojo Ranma volteó encontrándose frente a Nabiki.
-¿Qué puedes saber Tú?- preguntó en son de burla.
Nabiki se sintió ofendida por sus palabras mas mantuvo su carácter impasible – Vamos Ranma, sabes que siempre me encuentro al tanto de todo-
El chico estando de acuerdo al respecto dijo con resignación -¿Cuánto me costará esta vez?-
Nabiki dejó ver una delgada sonrisa y comenzó a caminar hacia Él –Esta vez será gratis. Pero no pienses que lo hago por ti, lo hago por mi hermana-
Ranma asintió –Dime-
-Esta bien Ranma, aunque me extraña que aun no te dieras cuenta- Decía la chica, mientras pensaba –"Esto lo hago por tu bien hermanita, quizás solo así logre que Ranma se dé cuenta de lo que sientes por Él y se aclare de una vez…"-
Ranma no lograba descifrar a que podría referirse la mediana de las Tendo – ¿De que tendría que darme cuenta Yo? No entiendo a que te refieres-
Al ver que el chico ni siquiera tenía una pista sobre que se refería lanzó un suspiro resignada -Entonces no me queda otra que decírtelo Yo. Escucha bien lo que te voy a decir – Ranma prestó completa atención -el que Akane sea siempre el blanco de ataques y secuestros es solo por ti Ranma-
El chico pegó un grito ahogado sin entender el porque Nabiki lo acusaba de algo así –¿Yo?-
-No me vengas con esa actitud inocente Ranma. Respóndeme estas preguntas y veremos si no estoy en lo correcto – Ranma asintió – Dime ¿A quien buscan por cualquier razón la mayoría de los maniacos que han venido a Nerima?
El chico pensó unos momentos encontrando una sola respuesta –A mí…-
- Y si no logran lo que buscan ¿A que recurren¿Por quien estas peleando generalmente¿Quien siempre se mete a la boca de los leones por ayudarte?-
Al pensar en las palabras de la mediana de la mediana de las Tendo comprendió el punto –Akane…-
-¡Bingo! Vaya Ranma al parecer no eres tan lento como pareces. Bueno creo que ahora tienes claras las cosas ¿no? –Ranma solo asintió sin decir nada – Ahora solo te queda actuar de una vez, porque no encuentro que sea justo que mi hermana deba pagar por tu falta de decisión- diciendo lo ultimo Nabiki abandonó el dojo sin esperar algún comentario por parte de Ranma.
-"¡Maldición! Siempre fue mi culpa. Si no hago algo Akane podría…Akane podría… ¡No! No puedo permitirlo, esta en mi deber como artista marcial y como su prometido el protegerla de todo, incluso de mi si es necesario…"-
Seguro de su misión salió del dojo y se dirigió a uno de sus lugares favoritos, el tejado sobre la habitación de su prometida, para pensar en la mejor forma de evitar que la joven volviera a correr cualquier peligro.
Dio vueltas al asunto muchas veces pero siempre llegaba a la misma conclusión, sufría al pensar en lo que debería hacer pero no encontró otra respuesta -"Akane espero me perdones, pero no hay otra salida…"-
Desde aquel día, Ranma lentamente fue mostrando menos interés en la menor de las Tendo, sabiendo que debía hacerlo con disimulo para no levantar sospechas, cada vez que la ignoraba o menospreciaba su corazón se retorcía por sus acciones hacia Ella.
Lo más duro era cuando la joven intentaba llamar su atención, Ranma siempre se perdía con su sonrisa o con solo verla, por lo que debía reunir toda su voluntad para no dejarse llevar por sus sentimientos y mantenerse firme en su labor de protegerla.
Al ver que al parecer su plan daba resultado, ya que nadie había atacado o secuestrado a Akane, decidió continuar con él; para lograr sacar de su mente a la joven se había ensimismado en sus entrenamientos y evitaba cualquier cercanía o contacto que le fuera posible evitar. Para su suerte, nadie en la casa se dio cuenta, ya que solo tenían en mente realizar la unión de las escuelas algún día y nada mas.
Nabiki tampoco se dio cuenta del resultado que había provocado su charla con Ranma, ya que después de dos semanas se había ido a estudiar a otra ciudad y era poco lo que pasaba en casa, cuando visitaba a la familia la mayoría de su tiempo lo dedicaba a Kuno su novio; por haber querido hacer un bien a su pequeña hermana había provocado que la pobre terminara sumida en una triste soledad.
Fin flash back
-¡Jeh! Al parecer Akane tenía razón cuando decía que soy un idiota…- Se recriminaba a si mismo – Yo mismo hice que cualquier sentimiento que tuviera hacia mi se fuera desvaneciendo, pero no me daré por vencido tan fácilmente, cuésteme lo que me cueste haré que Akane me quiera; no dejaré que ese maldito me la arrebate tan fácilmente, lucharé por Ella como antes y ganaré, no importa lo que esto provoque, porque Yo estaré ahí para protegerla siempre- Decía con gran decisión como si estuviera a punto de ir a un combate.
Con su aura de combate al máximo, el chico bajó del tejado para intentar ir a dormir, decidido a entrenar muy duro hasta que Akane regresara, estaría preparado incluso a pelear si fuera la única manera de recuperarla. Podría haber ido por Ella, pero su orgullo le exigía dejar que la joven tuviera un punto de comparación para que se diera cuenta de quien era el mejor.
Guardando el pequeño regalo que había conseguido para Ella por su cumpleaños, se dispuso a dormir intentar dormir de una vez por todas, pero la traición de la joven rondaba en su mente una y otra vez, para solucionarlo y lograr dormir, trajo a su mente el recuerdo del beso que se dieran hace unos días, rememorando la sensación y calidez que sintiera en esos momentos, poco a poco el sueño fue ganando terreno hasta quedar sumido en un profundo sueño en el cual los protagonistas principales eran solo Él y Akane.
Cuando Kagome y Kikyou se hicieron nuevamente una como debía ser, las cosas habían estado tranquilas, pero un día, hechos extraños comenzaron a sucederle a Kagome. Al comienzo había sido solo algo indetectable que la incitaba a sentir un pequeño rechazo por Inuyasha, rechazo el cual la mayoría de las veces lograba opacar, pero a medida que pasaban los días esta extraña presencia en su mente comenzó a ganar terreno hasta lograr tomar control en Ella y su cuerpo.
Kagome no se dio cuenta de lo que sucedía hasta que ya era demasiado tarde, la extraña presencia tomó el competo control de su cuerpo y encerró su alma y esencia en un espacio creado por este en su mismo interior; mientras, el ser vivía por Ella en la realidad dañando de las peores maneras al hanyou.
Cuando Kagome despertó de su letargo se encontró atrapada en un extraño y tenebroso bosque, sin lograr encontrar salida alguna de Él, no entendía donde estaba ni como había llegado hasta ahí, solo sabía que en algún momento había perdido el conocimiento y al despertar estaba ahí.
Caminó y caminó, llamando a Inuyasha o a cualquiera que pudiera oírla, mas no encontraba nada más que silencio y soledad.
-¿Que es todo esto¿Dónde rayos estoy¡Inuyashaaa¿Dónde estás!-llamaba Kagome angustiada.
Sentía que había caminado por horas y horas, más se extrañaba al ver que ni el cansancio, ni el hambre la alcanzaban, mirando a sus alrededores solo lograba ver árboles viejos, casi muertos.
-No entiendo nada. Inuyasha… ¿dónde estas…?- preguntaba con tristeza a la nada y sin esperanzas al darse cuenta que al parecer caminaba solo en círculos - ¿Cuánto tiempo llevo en este horrible lugar? No se que hacer…-
Derrotada se sentó en medio de un claro, abrazando sus rodillas y escondiendo su rostro dejó salir las lagrimas que tanto había querido contener intentando mantener la calma.
-¿Te das por vencida tan pronto?- se escuchó una fría y burlesca voz – Vaya, pensé que sería un poco mas perseverante-
Kagome limpió sus lágrimas y miró a todos lados intentando encontrar a su interlocutor, más se encontraba sola - ¿Quién es¡Muéstrate por favor!-
- Soy quien creó este bosque especialmente para ti ¿Te gusta?-
Kagome se sintió confusa al Principio, mas de inmediato la cólera tomó lugar en Ella -¿Cómo esperas que me guste despertar en un lugar desconocido donde al parecer estoy completamente sola¿Qué es lo que quieres¿Por qué me trajiste aquí!-
-Fácil, necesitaba tu cuerpo-
-¿Mi cuerpo? Entonces… -
- Estamos dentro de ti – dijo sin dejarla terminar - te encuentras atrapada en este bosque mientras Yo controlo tu cuerpo en la realidad-
-Pero¿por qué?-
-¿Por que?- devolvió la pregunta con burla para luego hablar ácidamente - Quiero que ese hanyou despreciable sufra, destruirlo por completo ¿Y que mejor forma que hacerlo a través de la persona a quien mas quiere?-
La joven miko lanzó un grito ahogado al entender que se refería a Inuyasha -¿Por qué quieres dañarlo!-
- Eso es fácil ¡Porque lo odio!-
Kagome no entendía por completo lo que pasaba, pero se mantuvo a la defensiva -Inuyasha no caerá en tu trampa, se dará cuenta, Él me conoce y sabe que lo amo y jamás haría algo que lo dañara-
-Jajaja, si eso crees, entonces ¿que es esto? Vaya confianza que tiene en tu amor-
En eso apareció un pequeño charco de aguas turbias frente a Kagome, el cual poco a poco mostró la imagen de lo que el cuerpo de la joven percibía con su vista en esos momentos.
Kagome sintió su corazón latir con fuerza al ver a Inuyasha preparándose para luchar contra un demonio, el cual exigía la perla que la chica poseía.
-"Inuyasha…"- Susurró Kagome con preocupación, mientras prestaba atención a lo que sucedía en la escena que veía.
En la imagen que mostraba el reflejo, tanto Kagome como Inuyasha se colocaban en posturas de enfrentamiento, más antes de que Kagome dijera algo, Inuyasha se colocó frente a Ella para protegerla.
-¿Qué crees que estas haciendo!-
-¿Cómo que qué hago¿No es obvio!- Decía el hanyou mientras sacaba su espalda sin escuchar los reclamos de la chica.
El youkai al ver la actitud de la pareja, mostró una mala sonrisa -¡Entrega esa perla hanyou o tu compañera será quien pague!-
Kagome al escuchar la palabra compañera dejó ver un gesto de repugnancia y odio, rápidamente se adelantó a Inuyasha con su arco en mano y apuntando al youkai
-No digas tonterías ¡Yo jamás podría ser la compañera de un HANYOU!- Decía la chica resaltando en lo último
Inuyasha estaba perplejo, y solo pudo decir su nombre en un susurro -Kagome…- No podía creer lo Kagome acababa de decir, la joven lo despreciaba de la peor manera, su corazón y orgullo estaban heridos, perdido en su mente ni siquiera notó cuando Kagome dejo ir su flecha y destruyo al youkai.
Cuando Kagome volteó, vio la expresión de Inuyasha, ignorándolo y esquivándolo se encaminó hacía el pueblo, dejando ver una fugaz sonrisa de satisfacción en sus labios.
Inuyasha no entendía que pasaba, Kagome lo despreciaba, esta vez no podría hacer como si nada hubiera pasado y seguir como si nada, se sentía completamente desolado.
Poco a poco la imagen fue desvaneciéndose hasta desaparecer, seguido de la desaparición del charco.
Kagome no podía creer lo que había visto -Dios… Inuyasha ¡Esa no soy Yo¡Solo es mi cuerpo!- gritaba la joven con desesperación al imaginar el daño que mostraba el hanyou - ¡Yo te amo y si estoy orgullosa de ser tu compañera¡ no me importa si eres hanyou, bestia o humano!-
Kagome no podía creer la crueldad del ser que la dominaba, se sentía impotente al no poder hacer nada.
-Jajaja que patética, de nada sirve que grites, Él no te oirá. No entiendo como puedes sentir algo por ese ser tan repugnante-
-¡Dime quién eres¿Que te hizo Inuyasha para que le hagas esto!-
-No creo que sea de tu incumbencia, pero te lo diré. Soy el odio que nació en el alma de Kikyou al ser traicionada por ese hanyou antes de morir -
-Eso no puede ser… Kikyou se dio cuenta que todo había sido una trampa y que su odio hacía Inuyasha no tenía sentido¿Cómo puedes permanecer aún? -
-Es cierto, Kikyou dejó de odiarlo y me dejó de lado, pero no desaparecí, permanecí en el interior de su alma dormido. Pero cuando Tú y Ella regresaron a ser una, un grandioso poder me hizo despertar junto con todos mis deseos de destruir a ese hanyou –Decía la voz.
Kagome de inmediato entendió a que poder se refería y dijo en un susurro –La perla de Shikon…-
-¡Estas en lo correcto! fue gracias a la perla, la cual ahora está completamente en mi poder. Solo me falta conseguir los fragmentos de ese lobo y el chiquillo ese para completarla y usarla a mi antojo-
-¡No te atrevas a dañar a Kouga ni Kohaku!-
-¡Jah¿Y que puedes hacer Tú para detenerme? Tengo completo control de tu cuerpo ¿recuerdas?-
-¡Inuyasha y los demás se darán cuenta de todo y te destruirán! -
-Que ingenua eres. Ese hanyou está completamente despechado por mi culpa -
-¡Mientes!- Gritó la joven mientras se repetía en su mente –"Inuyasha me conoce, confía en mi" -
-Y de los demás ni sueñes se den cuenta, están tan sumidos en sus vidas que ni siquiera han notado la soledad en la que se encuentra ese hanyou. Además, frente Ellos sigues siendo la dulce Kagome que Ellos conocen y no ven motivos para preocuparse-
Ante lo último la joven no pudo evitar estar afectada, no quería dudar de sus amigos ni tampoco de Inuyasha, manteniéndose firme aseguró – Inuyasha no dudaría de lo que siento por Él-
-Eso es lo que Tú crees…- Dijo la voz con burla mientras se desvanecía.
Kagome no sabía que hacer, tenía que recuperar el control de su cuerpo; al ver que la voz se había marchado decidió buscar nuevamente la manera de salir del bosque. Debía encontrar la forma de detener ese odio pero ¿Cómo? Aún peor, ya no podía ver lo que estaba pasando en el mundo real, interiormente rogaba que Inuyasha no cayera en la trampa y estuviera bien.
-Si tan solo fuera más poderosa, ese odio jamás se habría apoderado de mi cuerpo…- Se decía la joven con pesar.
Cuando llegaron a su destino, Inuyasha descubrió que su pasajera dormía profundamente. No queriendo despertarla se dirigió sigilosamente a un árbol para instalarse provisoriamente por la noche, cambiando a la joven de su espalda la acomodó en su regazo mientras Él se sentaba y apoyaba contra el tronco, dejando el equipaje de la joven a un lado.
No queriendo que Akane cogiera el frío de la noche la abrazó, proporcionándole la calidez necesaria. Dando un vistazo al cielo dejó escapar un suspiro al pensar nuevamente en Kagome.
Aún le dolía la herida que le habían dejado las palabras de la joven miko, Inuyasha la amaba y aunque Kagome lo tratara como a un ser despreciable, sus sentimientos por Ella seguían iguales, quizás habría resentimiento pero su amor por Ella estaba intacto, habían sido muchas cosas las que habían pasado juntos como para que unos malentendidos hicieran lanzar todo por la borda. No cometería el mismo error que cometieran con Kikyou anteriormente.
-Kagome…- Susurró el hanyou mirando hacia el nublado cielo, cuando el movimiento de la joven entre sus brazos llamó su atención. Dando un vistazo hacía Akane dejó su amargura de lado y mostró una media sonrisa, sabía que mientras Akane estuviera con Él, no se volvería a sentir solo.
Inuyasha agradecía a Dios internamente por haber puesto a Akane en su camino, sin Ella jamás podría haber enfrentado la tristeza de ser rechazado por la mujer que amaba. No era que menospreciara a sus amigos, sabía que podía contar con Ellos, es mas Kagome había sido por sobre todo una gran amiga, pero su relación con Akane era diferente, no entendía el como ni el porque, pero eso era lo de menos, simplemente disfrutaría los momentos que pasaran juntos. Poco a poco el sueño fue ganando terreno en El, hasta quedar profundamente dormido.
A la mañana siguiente, los rayos de un hermoso sol hicieron que Akane despertara poco a poco, soñolienta, no lograba dilucidar donde se encontraba, este no parecía su cuarto ni su cama, pero se sentía muy cómodo y calido.
Lentamente fue tomando conciencia de donde debía estar y con quien, en especial al notarse rodeada por los brazos de su amigo. Dando un vistazo rápido, vio su pacifico dormir apoyado en Ella. Sonriendo amigablemente agradeció a Dios el poder tenerlo junto a Ella apoyándola.
Repentinamente lo sintió moverse, dándole un vistazo nuevamente se encontró viéndolo fijamente a los ojos, los cuales la miraban de igual forma. En ese momento se dio cuenta de la posición tan cercana en la que se encontraban, ni siquiera con Ranma habían estado tan arrimados estando consientes, un rojo furioso cubrió su rostro y se levantó rápidamente.
-Bue…buenos días- Saludaba la joven intentando ocultar su vergüenza.
Inuyasha no se quedaba atrás, ya que se había dado cuenta realmente de lo comprometedora que se había hecho la posición en que estaban, recordando que solo con Kagome se había colocado así de cercano alguna vez, más dejando salir su típico carácter se levanto de un salto -¡Keh! Será mejor busquemos donde nos instalaremos - Y ocultando su rostro de la joven comenzó a caminar llevando la mochila de esta, sin dejarle ver el sonroje que cubría sus mejillas.
Akane saliendo de su estupor dejó ver una sonrisa divertida ante la actitud tan orgullosa de este y le siguió.
Aquella mañana Ranma despertó con el ánimo de siempre, hasta que recordó la noche anterior; respirando profundo y dispuesto a no dejarse abatir se levantó escondiendo cualquier emoción que pudiera delatarlo frente a los demás.
Cuando bajaba a desayunar se encontró con Kasumi, quien le saludo con su habitual amabilidad-¡Ranma! Buenos días ¿Cuándo llegaste?-
-Ayer por la noche-
-Y dime ¿lograste ver a Akane?-
El chico recordando la escena en que viera a su prometida la noche anterior asintió con ironía –Claro que la vi-
-¡Que bueno! No te imaginas lo triste que estaba porque no llegabas-
-Realmente no me lo imagino- dijo el chico con un sarcasmo que solo Él entendía.
-¿Podrías ir a despertarla por favor?-
- Eso será imposible porque no esta…-
-¿Cómo que no esta¿Dónde esta?-
-No estoy seguro, dejó una pequeña nota en la que decía que se iba de viaje por unos días con una amiga - Decía el chico, mientras pensaba –"Esta me la debes Akane…"-
Kasumi le vio confundida-¿Nota¿Y porque no te lo dijo en persona¿No dijiste que la habías visto?-
Ranma se dio cuenta de su error, más de inmediato lo corrigió –Si, claro que la vi, es que me confundí, nos encontramos cuando se estaba yendo y me pidió les entregara esa nota, pero pensé que sería mejor decírselos personalmente-
-Eso me deja mas tranquila. Pero no entiendo porque no dijo nada anoche-
-Lo que pasa es que su amiga la llamó de improviso para invitarla y ya era bastante tarde-
-Con razón. Entonces será mejor que vayamos a desayunar-
Mostrando una sonrisa conforme de que su excusa funcionara por ahora, Ranma siguió a Kasumi –"Esto será solo entre Tú y Yo, Akane, nadie más intervendrá"-
Para suerte de Akane, toda la familia creyó la historia de Ranma, por lo que las cosas continuaron normalmente.
Luego de desayunar y para ignorancia de todos, Ranma comenzó a entrenar con mayor ahínco, dispuesto vencer a su nuevo rival por el amor de Akane; se prepararía tanto física como sicológicamente para recuperar a su prometida.
Continuará…
Riosaku
