Disclaimer: One Piece y ninguno de sus personajes me pertenecen, todos son propiedad de Eiichiro Oda, yo solo tomo prestado los personajes de este gran mangaka para dar rienda suelta a cada idea loca que se pasa por mi cabeza. Esta historia es sin fines lucrativos.
Advertencia: AU, algo de OoC por parte de los personajes y ligera mención de LuVi (LuffyxVivi)
Nombre: Los cuentos y relatos de Merry
Autora: Nami Scarlet
Clasificación: K
Los cuentos y relatos de Merry
Parte 6: Corazon dulce
Escucho como la campana suena anunciando el final de la clase. Suspiró y me estiró, tratando de relajarme; mientras espero a que el siguiente profesor llegué observo como la mayoría de mis compañeros salen del aula para estirar un poco las piernas o, si son rápidos, tal vez comprar un poco de comida o dulces.
Miro hacia la ventana, observando a lo lejos como otros estudiantes juegan basquetbol, riendo y dándose unos cuantos empujones. Comienzo a sonreír, las clases hoy han sido tan pesadas y estresantes que daría lo que fuera por estar en las canchas jugando en estos momentos y sin embargo, tengo que esperar aquí a que inicie la siguiente clase, que por cierto, es geometría.
Escucho como todos mis compañeros entran de forma ruidosa, lo más probable es que el profesor Smoker este afuera esperando a que todos entren, dispuesto a dar todo un sermón nuevo cuando esté frente al pizarrón. No despegó mis ojos de la ventana hasta que no escucho como se aclara la garganta, tratando de llamar la atención y poner un poco de orden al desorden que aún está presente en el aula.
Justo cuando estoy a punto de voltear al frente, una cabellera negra, con un corte que me parece bastante familiar llama mi atención, pero al prestar más atención me doy cuenta que no eres tú y de nuevo siento una pequeña punzada en mi pecho.
—Señorita Nami, si lo que sea que haya afuera del aula es más interesante e importante que mi clase, le sugiero que salga de una vez.
Volteó a ver al profesor que me observa con su peculiar ceño fruncido. Smoker es un profesor bastante pesado y malhumorado, es demasiado estricto y prácticamente todo el mundo lo odia. Aún así, es bastante bueno en lo que enseña y es de esos pocos profesores en esta secundaria que puede callar a todo el mundo con alzar un poco su voz.
—Lo lamento profesor, no escuché en que momento entro al salón —le digo bajando solo un poco mi cabeza, no me servirá de mucho pero soy de las alumnas que más trabaja y se esfuerza, así que creo tener un poco de ventaja—. No volverá a pasar.
—Eso espero señorita.
Ajusta su corbata y comienza a darnos su sermón de porque está mal que salgamos del salón cuando aún no es el receso y porque deberíamos esperar al siguiente profesor dentro sin hacer desorden o escándalo. Giro mis ojos tratando de no ser muy obvia y trato de poner atención a la clase, pero cuando la imagen de un rostro demasiado sonriente e infantil invade mis pensamientos sé que no podré pensar en nada más.
Tiro mi mochila al suelo y me dejó caer sobre mi cama en cuanto cierro la puerta de mi cuarto, escucho a mi hermana gritar mi nombre y le respondo de vuelta para que no piense que alguien se ha metido a la casa.
El día ha sido bastante pesado. Aunque los días siempre se vuelven pesados cuando tú recuerdo llega a mi mente. No suele suceder tan a menudo, hace años que ya no pienso en ti tan seguido, pero cuando lo hago, no puedo pensar en nada más.
Me deslizó sobre la cama hasta llegar al suelo, abro el cajón de mi mesita de noche y saco un puño de cartas, todas firmadas con tu nombre. Busco la última que me enviaste y sonrió con nostalgia, es de hace ya casi cuatro años, la abro y observo tu letra, dejándome llevar por los recuerdos.
Siempre fuiste un niño bastante diferente, tenías tus ideales bastante claros, gozabas de una percepción bastante clara sobre lo que estaba bien y lo que estaba mal, que era justo y que injusto, tenías una voluntad envidiable, más fuerte que la de muchos adultos, tus sueños eran increíbles y siempre los defendías a capa y espada, pero, sobre todo, eras mi mejor amigo.
La primera vez que te vi recuerdo que me caíste bastante mal, me pareciste bastante hablador y soñador y yo no toleraba a ese tipo de personas, solía ser bastante amargada.
Con el tiempo me di cuenta que podías ser bastante divertido, nunca me imaginé que podríamos llegar a convertirnos en tan buenos amigos, supongo que el hecho de que me acosabas y seguías todos los días sin descanso tuvo algo que ver.
Siempre que tenía problemas me defendías, siempre que me sentía triste estabas ahí para mí. Cuando mi madre murió en aquel asalto donde un drogadicto le arrebato algo más que su dinero, tú estuviste allí, me ayudaste a superar todo.
Nos convertimos en uña y mugre, nunca salíamos sin el otro. Fuiste una influencia bastante mala, después de todo siempre me incitabas a hacer alguna travesura; aunque también me enseñaste que soñar era algo realmente mágico e increíble.
Estoy segura que hoy en día seguiríamos tan unidos como lo fuimos alguna vez, si tan solo tu hermano mayor no hubiera muerto en aquel accidente de tráfico y tú padre no hubiera decidido que lo mejor era marcharse y empezar desde cero; estoy bastante segura que hoy estaríamos en la sala de mi casa, viendo alguna película y riéndonos a carcajadas.
Me levanto y camino hacia mi escritorio de dónde tomo una lapicera y una hoja en blanco, recorro la silla y me siento, dispuesta a escribirte otra carta que se nunca te llegará.
Después de que te fuiste seguimos en contacto por algunos años, o al menos lo intentamos, aunque al final, entre una cosa y otra, ambos terminamos perdiendo de vista al otro. Nojiko suele regañarme cuando me pongo de esta forma, comenta que soy demasiado sentimental y que debería dejarte ir de una buena vez.
Lo más seguro es que tenga razón, seguir adelante y recordar nuestra amistad como lo que fue, algo bonito, casi eterno pero demasiado efímero. El mayor problema de todo esto, es que yo realmente no quiero decirte adiós, me niego a pensar que nunca más te volveré a encontrar y por el contrario, suelo fantasear con que el destino no será tan cruel y algún día podremos vernos una vez más.
Sonrió mientras tomo la lapicera y comienzo a escribir, algún día podré darte todas las cartas que he escrito con tu nombre como destinatario.
Querido Luffy.
Hoy he vuelto a pensar en ti, es curioso como cualquier cosa, por más mínima que sea, puede lograr que tú recuerdo llene por completo mi mente, estaba tan distraída que incluso el profesor Smoker me llamo la atención. Ya sabes cómo es ese viejo amargado, te conté muchas veces sobre él, si estuvieras aquí seguramente ya le habrías sacado miles de canas verdes.
Quisiera saber cómo estás tú, que tal te va en la escuela (seguramente muy mal). ¿Cómo está Sabo? Me lo puedo imaginar, mostrando con orgullo sus buenas notas y regañándote por sacar malas calificaciones. También quisiera saber que paso entre tú y Vivi; siendo tan tonto e idiota seguramente habrás ya arruinado todo, aunque por cómo me describiste a la chica, parece ser muy buena persona, seguro te tiene mucha paciencia (tanta como yo te la tengo a ti), si la conociera seríamos muy buenas amigas.
Cuídate mucho, ya no te metas en tantos problemas, escucha a tu abuelo y a tu padre, algún día harás que les dé un infarto. Ya no comas tanto y cuando te sientas triste por el recuerdo de Ace, haz lo que me contaste aquella vez. Mira al cielo, observa las estrellas y sonríe, porque lo más seguro es que él te esté viendo en alguna parte y lo menos que quiere es verte triste.
Espero volver a verte de nuevo algún día de estos.
Con amor, Nami.
"Fin"
Nami Scarlet
¿Les ha gustado?
Si es así espero poder leer sus Review o MP, ¿dudas, quejas, sugerencias, criticas? todas son bienvenidas, siempre y cuando no falten al respeto ni contengan groserías.
Primer historia que escribo en relación a esta pareja, nunca antes lo había hecho y pense que nunca lo haría, pero me gusto bastante como quedo. Si tienen alguna idea que les gustaría ver escrita para un OS estoy abierta a leerla :) Bonita noche 3
