Nota: Los personajes de esta historia son completamente propiedad de la grandiosa Rumiko Takahashi

COMPAÑEROS EN LA SOLEDAD

Capitulo octavo

Kagome continuaba buscando la manera de recuperar el control de su cuerpo - ¡Dios! No encuentro como salir de aquí, aunque intento regresar al control de mi cuerpo no lo logro- decía para si misma Kagome mientras caminaba sin rumbo buscando alguna solución.

- Quizás con mi ayuda puedes lograrlo…- se escuchó una voz bastante conocida a sus espaldas.

La joven volteó a ver a su interlocutor un poco sorprendida al principio, pero también con nuevas esperanzas, mostrando una pequeña sonrisa de alivio – Kikyou, eres Tú. Me alegra saber que cuento con Tu ayuda-dijo con una sonrisa, cuando una duda la asaltó –Pero no entiendo ¿Qué haces aquí? Pensé que nos habíamos hecho una -

Kikyou dejo ver una suave sonrisa y se acercó hacia Ella – Así fue, no te confundas, me veo como kikyou y tengo su poder, pero no soy Ella, solo soy la esencia de su alma-

Kagome la vio confusa -¿Su esencia?-

- Si, su esencia, el sentimiento de amor hacia Inuyasha me dio vida para ayudarte a encontrar una manera de escapar-

-Entonces¿estas enterada de todo?-

Kikyou le dio una mirada culpable – Si… el alma que estaba en Kikyou intentó sosegar ese odio y desaparecerlo, pero el poder que la perla le dio sobrepasó los míos, lo siento…-

-¿Por qué lo sientes?-

-Porque no pude detenerlo-

-No te culpes, hiciste lo que pudiste. Ahora lo único que importa es encontrar la manera de recuperar el control de mi cuerpo y destruir a ese ser-

Kikyou asintió – Entonces ven. Tengo un plan, si unimos nuestros poderes lograremos la fuerza suficiente para ganar terreno y recuperar el control de tu cuerpo-

-Si- Asintió la joven mientras seguía a Kikyou.

- Tenemos solo una oportunidad, ya que una vez usado mi poder desapareceré y ya no podré materializarme nuevamente, así que debemos hacerlo bien; necesitas mantener tu corazón libre de la oscuridad y dejar de lado todo pensamiento o sentimiento negativo, así lograremos purificar tu cuerpo y la perla, lo que disminuirá el poder del odio -

–Así será- dijo la joven con seguridad.

-Bien, entonces busquemos un punto del bosque donde se sienta menor el poder de este ser-

Ambas jóvenes vagaron por todos los rincones del bosque incluso los más recónditos, buscando el lugar ideal para realizar la proeza, mientras Kikyou continuaba dando instrucciones a la joven de lo que debería hacer y como debía destruir al mal una vez recuperara el control de su cuerpo.

Mientras, el mundo real avanzaba a un paso mayor. Tampoco se preocuparon por eso, ya que solo tenían en mente el poder derrotar al mal y salvar a Inuyasha.


Akane e Inuyasha habían decidido quedarse en un pequeño claro junto al río, mientras Akane instalaba las cosas y hacia la fogata, Inuyasha había ido a pescar algo para comer.

Cuando Inuyasha regresó junto a Ella, mostraba una sonrisa triunfante y orgullosa, mostrando en cada mano peces bastante grandes.

-¡Keh! Estos deben ser suficientes ¿no? Ahora te toca prepararlos; no creas que olvide que prometiste cocinarme algo- dijo el hanyou animadamente.

La joven al escucharlo sintió jubilo por dentro, no pensaba que Inuyasha aun recordara su promesa, ya había sido hace un buen de tiempo, feliz asintió decidida a dar lo mejor de si.

Tomando los peces se dispuso a buscar lo necesario y comenzó con la preparación -Mientras, puedes descansar si gustas, ya te avisaré cuando este listo ¿te parece, pero antes…- acercándose a Él le arrebató la gorra de la cabeza – Ahora si. Aquí no hay nadie así que puedes andar sin Ella, además… ¡Adoro tus orejas! – dijo la joven con emoción mientras les daba un suave tirón a sus orejas.

El hanyou se avergonzó por las palabras y acción de la joven y mostró un leve sonroje en el rostro, ya que no estaba acostumbrado a este tipo de halagos y acciones, más manteniendo su porte orgulloso dijo -¡Keh! Como quieras- Y dando un gran salto subió a la rama del árbol sobre Ellos disponiéndose a descansar tranquilamente.


Un par de horas después, Inuyasha sintió un aroma que casi lo hace caer de bruces del árbol, sin lograr reconocer de que era, miró en la dirección proveniente de este encontrando a su amiga bastante afligida.

Akane lloraba desconsoladamente frente a una olla la cual al parecer era la autora del aroma tan extraño, a su lado estaban los peces ya preparados. Bajando de un salto se instaló a su lado -¡Keh¿Qué es lo que pasa?-

La joven detuvo su llanto y limpió su rostro para verlo con mirada vidriosa – Lo… lo volví… a hacer…- dijo apenada.

Inuyasha la vio confuso -¿Qué volviste a hacer?-

Akane esnifó y miró la olla con extraño aroma y dijo –Arruiné la comida…-

Inuyasha lanzó un suspiro al ver la olla y dijo –Vamos deja de llorar, ni siquiera lo he probado aún, quizás sepa mejor de lo que se ve- sin darle tiempo a decir nada, Inuyasha se dispuso a probar primero lo que estaba en la olla, lo cual apenas degustó le hizo congelarse y estremecerse por su mal sabor -¡Puaj! Me equivoque, esto sabe tan horrible como se ve- dijo el hanyou con sinceridad mientras alejaba la olla de su lado.

Akane comprobando lo que ya sabía, volvió a llorar de manera exagerada y desconsolada

-¡No es justoooo¡Nada me sale bien!-

Inuyasha aun hambriento y sin prestar atención al mal gusto de lo probado, dirigió su olfato a los peces que estaban junto a la olla, sin dudar, tomó uno y se dispuso a probarlo.

La chica, al darse cuenta de lo que iba a hacer intentó impedírselo, segura de que el gusto de estos no sería mejor que el del arroz al currie de la olla, más lo que presenció la dejó sin palabras, Inuyasha comía el pez con muchas ganas.

-Inu…yasha-

El hanyou al escuchar su nombre dejó de comer para verla y preguntó sin preocuparse de tragar antes de hablar - ¿Que pasa!-

- ¿Es… esta comestible?-

-¡Keh! Esta muy bueno – Respondió mientras regresaba su atención a devorar el alimento.

Akane no creyendo lo que oía tomó su pescado y lo probó, encontrando que lo que decía el hanyou era cierto y realmente sabía bien. Por primera vez agradecía las clases de cocina que le dieran su Tía y hermana. Había practicado como preparar el pescado de diversas formas por mas de una semana y ahora finalmente veía el fruto de su trabajo, como nota mental decidió que lo mejor sería preparar solo lo que su Tía y hermana ya le hubieran enseñado, así evitaría matar a su amigo de una indigestión.

Akane borró cualquier rastro de llanto y sonrió agradecida –Gracias Inuyasha-

El hanyou la vio sin entender -¿Por qué?-

-Por probar mi comida -

-¡Keh! Una de dos no esta mal ¿no crees?- dijo el hanyou con una media sonrisa.

Akane sonrió orgullosa al entender el punto del hanyou y asintió.

Después de comer, Akane fue al río para lavar las cosas que habían utilizado, cuando regresó, Inuyasha no estaba por los alrededores, dejando las cosas en su lugar fue a buscarlo, encontrándolo sentado en una colina mirando hacia la nada.

Cuando se acercó hacia Él notó que su mirada manifestaba diversos sentimientos, la mayoría de ellos de nostalgia, tristeza y dolor.

Sin hacer comentario alguno se acercó a El por la espalda y le abrazó. Inuyasha al sentir la acción de la chica, comprendió lo que su abrazo expresaba y lo aceptó apoyándose hacia Ella.

-¿Estas pensando en Kagome?- Inuyasha solo asintió sabiendo que no podía mentirle – ¿Recuerdas que me dijiste que debía ser fuerte y que contaba contigo para lo que sea?-

-Si...-

-Bueno, eso también para ti ¡Vamos Inuyasha! Arriba esos ánimos, recuerda que pase lo que pase siempre contaremos el uno con el otro -

Inuyasha sintiéndose mas animado dejó ver una suave sonrisa. Akane viendo que estaba logrando animar a su amigo se sintió feliz e impulsivamente le abrazó con mayor fuerza lanzándose contra Él alegremente, lo que lo tomó completamente desprevenido y le hizo perder el equilibrio.

Ambos cayeron rodando colina abajo, Inuyasha dejando salir su instinto protector abrazó a Akane contra Él de manera de que fuera Él quien recibiera todos los golpes de la caída, Akane escondió su cabeza contra su pecho y le abrazó.

Cuando dejaron de rodar Akane quedó encima de Inuyasha, ambos aturdidos momentáneamente y aún abrazados.

Al levantar la mirada preocupados el uno por el otro preguntaron al mismo tiempo -¿Estas bien!- ante la coincidencia, se quedaron viendo unos instantes y luego comenzando a reír con fuerza al pensar en lo divertido de la situación.

Luego de unos momentos Akane dejó de reír y le dedicó una suave sonrisa para luego acercarse a El y darle un corto pero calido e inocente beso.

Inuyasha dejó de reír y la miró sorprendido por la repentina acción. Cuando salió de la impresión la joven comenzaba a levantarse, sin darle tiempo de nada alcanzó su brazo y la tiró hacia Él nuevamente para repetir la acción de esta y besarla de la misma forma que hiciera Ella con anterioridad y luego estrecharla entre sus brazos con gran ternura, gesto que la joven correspondió.

Los sentimientos que manifestaban con sus acciones eran tan profundos y estrechos como el amor, pero a la vez muy diferentes a este, para entenderlos hay que ir mas allá de lo convencional y abrir los ojos a otros sentimientos que pueden ser igual de grandes. Luego de un rato dejaron su abrazo y se quedaron viendo a los ojos con una calida sonrisa, manteniendo una conversación silenciosa en la que se podría descifrar amistad, cariño, compañía y miles de cosas más.

Tal como lo hicieron la vez anterior ninguno habló sobre lo que sucedía entre Ellos, no era necesario aclarar nada, se entendían perfectamente, por ahora solo les importaba aprovechar cada momento de alegría que pudieran conseguir para aligerar la tristeza de sus corazones.

Al regresar al campamento ambos iban tomados de sus manos, agradeciendo internamente a Dios el haber encontrado un compañero en la soledad.


Ranma después de un arduo entrenamiento se sentaba sobre el tejado observando el atardecer mientras canalizaba sus pensamientos en su nuevo desafío y en su prometida.


Por otra parte, Akane se encontraba junto a Inuyasha a la orilla del río intentando pescar algo con gran esfuerzo; el hanyou se había estado jactando de su tenacidad para atrapar peces diciendo que nadie podría mejorarlo, lo cual hizo que el orgullo de Akane reaccionara y diera como resultado un desafío de quien atrapaba más peces, lamentablemente para Ella, Inuyasha llevaba la delantera.

Dejando ver una sonrisa arrogante y triunfante a su amiga, preguntó - ¡Keh¿Cuántos llevas Akane?-

La chica notando la burla en sus palabras se guardó su frustración y lanzó un suspiro, sin responder nada siguió con su labor.

Inuyasha sin dejar su altanería tomó el balde en el cual mantenía a los peces aun vivos y se acercó presuntuosamente a Ella – ¿Por qué no aceptas tu derrota Akane?-

La joven no pudo contener más su frustración y volteó para responderle de manera no muy agradable, pero su pie dio un paso en falso y perdió completamente el equilibrio, Inuyasha notando lo que pasaría intentó agarrarla antes de caer, pero la acción provocó que Él también diera un paso en falso y cayera juntó con Ella directamente al agua quedando completamente mojados.

Se vieron unos instantes sin moverse ni decir nada, hasta que Inuyasha dejó su silencio y comenzó a burlarse de su amiga.

Akane al ver su actitud, dejó ver una sonrisa maliciosa mientras tomaba el balde vacío que Inuyasha tenía anteriormente, y simuladamente lo llenó de agua.

Mientras el hanyou continuaba burlándose -Jajajajaja Si vieras como quedaste…- cuando una ola de agua le dio directo al rostro, al ver la dirección de donde venía, vio a su amiga quien ahora reía divertida por la broma, sosteniendo un balde vacío en las manos, indignado dijo -¡Keh¿Por qué hiciste eso Akane!-

-Jajajaja- Deteniendo ligeramente su risa y limpiando una lagrima de sus ojos dijo - Vamos Inuyasha solo fue una broma-

El hanyou al escuchar su respuesta tuvo una idea y sin pensarlo dos veces le devolvió la mano lanzando agua contra Akane, quien dejó de reír y lo fulminó con la mirada, Inuyasha sonrió de medio lado en son de burla -¡Keh! Vamos Akane solo fue una broma- decía el hanyou intencionalmente imitando las palabras de su amiga.

Ambos se quedaron viendo desafiantes hasta que comenzaron a lanzarse agua el uno al otro, terminando en una pequeña batalla. Cuando se cansaron de su juego ambos se vieron riendo divertidos.

-¡Jeh! Creo que tendremos que hacer una buena fogata si queremos secar nuestras ropas antes de que empiece a helar- dijo Akane.

-¡Keh! No me preocupan ese tipo de cosas. No soy débil como ustedes los humanos-

-Siii, claaaro, lo que Tú digas, pero creo que más vale prevenir Inuyasha-

-¡Keh! Mejor salgamos del agua de una vez o enfermaras- dijo el hanyou mientras le daba la mano para ayudarle a salir del agua.

Akane apenas estuvo fuera del agua fue a cambiar sus ropas por algo seco, Inuyasha por su parte se mantuvo terco y se dispuso a pescar algo para comer, para que así Akane tuviera la privacidad necesaria para vestirse.

Apenas estuvo lista Akane se acercó a la fogata que se encontraba casi consumida y la avivó. Cuando Inuyasha trajo la cena no pudo evitar dejar escapar un pequeño estornudo, ya estaba oscureciendo y la temperatura había comenzado a bajar ligeramente.

Akane preocupada por Él, le obligo a colocarse frente a la fogata para que secara sus ropas, Inuyasha al principio se negaba pero finalmente terminó aceptando, aunque de mala gana, mientras la joven comenzó a preparar los pescados.


Cuando llegó la noche, Akane se preparó para dormir dando las buenas noches a Inuyasha y entrando en la carpa. Se había acomodado en su saco cuando una duda asaltó su mente –"¿Dónde dormirá Inuyasha?"­­- Levantándose, salió silenciosamente de la tienda notando que el aire había refrescado bastante, buscando con la mirada al hanyou y encontrándolo recostado junto a un árbol que estaba junto a su carpa.

Inconscientemente en su dormir, el hanyou tuvo un ligero escalofrío, Akane notándolo, dejó escapar un suspiro de resignación meneando su cabeza hacia ambos lados; segura de que hacer, regresó a su tienda y tomó su saco y unas frazadas. Silenciosamente para no despertar al terco hanyou se acomodó junto a Él, y los cubrió con las mantas y el saco esperando que estos les dieran el calor para dormir tibios.

Rápidamente el sueño tomó terreno en Ella y arrimándose contra Inuyasha se quedó profundamente dormida, sin darse cuenta de que había despertado a su compañero quién permaneció tranquilo al reconocer su olor, mientras abría sigilosamente un ojo para ver a su nueva compañía, sintiéndose a gusto dejó ver una media sonrisa y la abrazó contra El para luego regresar a su sueño.


Habían pasado 3 días cuando Inuyasha y Akane finalmente decidieron regresar.

Inuyasha traía a Akane sobre su espalda, llevando nuevamente puesta la gorra que tapaba su verdadera naturaleza, mas la velocidad que llevaban era tanta que difícilmente alguien podría haber notado sus orejas.

Ambos iban en silencio y llevaban aproximadamente la mitad del camino, cada uno pensando en sus respectivos y en lo que harían, hasta que Akane rompió el silencio -Dime Inuyasha…- habló la joven con incertidumbre.

El hanyou notando su tono, intuyó enseguida el rumbo de la conversación -¿Que pasa Akane?-

-¿Qué harás con respecto a Kagome?-

Inuyasha sintió una clavada en su pecho al escuchar ese nombre, sin poder ocultar su tristeza respondió –La verdad Akane… no lo sé. A pesar de todo lo que me ha hecho este último tiempo sigo amándola y no creo que pueda alejarme de Ella aunque lo quiera-

Akane entendía perfectamente lo que le pasaba a su amigo, ya que a Ella le pasaba igual con Ranma - Te entiendo perfectamente. A mi me pasa igual con Ranma- dijo la joven con melancolía y suspirando – ¿Pero quien sabe, si en una de esas las cosas cambian para mejor?-

-¡Keh! Vamos Akane, no seas ingenua. Kagome dejó claro que no le importo-

-Pero es que me parece raro, por lo que me has contado Ella no es de la clase de persona que se comportaría así-

-Lo sé… Si otra persona me lo hubiera contado no lo creería, pero fue Ella misma quien me lo dejó bien claro. No puedo obligarla a quererme. No puedo insistir en algo perdido, pero aún así seguiré atento a Ella para protegerla-

Akane quedó sorprendida por su respuesta tan noble -Inuyasha… - Dejando salir una suave sonrisa lo abrazó con aun mas fuerza que antes dejándole expresado su apoyo – Si eso es lo que quieres, cuenta con mi apoyo-

Inuyasha agradecido, mostró media sonrisa y asintió –Lo mismo para ti- Mientras aceleraba su paso.

-No tienes que decírmelo, lo sé. Además aunque lo ame, no le perdonaré tan fácilmente el que no haber estado en mi cumpleaños- dijo la joven cubriendo su tristeza con la molestia, lo cual hizo que el hanyou sonriera ante su terquedad.


Era de madrugada cuando Akane e Inuyasha llegaron a la casa de la primera, viendo todas las luces apagadas dieron por hecho que todo el mundo dormía, saltando en la rama de un árbol que daba a la ventana de la chica se dieron sus respectivos ánimos a lo que vendría, para luego abrazarse estrechamente. Luego de un corto y suave beso en los labios, quedaron en verse pronto y respirando profundamente, ambos tomaron rumbo a sus propias realidades.

Akane entró por su ventana silenciosamente esperando no despertar a nadie, dejó sus cosas apoyadas contra la pared y tomó lo necesario para ir a tomar un baño.

Luego de un rato, al terminar, se secó el cuerpo y se cubrió con una toalla, más cuando salió del cuarto de baño chocó contra alguien, al salir de su aturdimiento y levantar la mirada se vio observada por un par de ojos azul-gris que la miraban intensamente y un poco asombrados, dejando ver millones de emociones en ellos.

La joven sintiendo que su corazón comenzaba a contraerse por sus propias emociones solo pudo decir su nombre -Ranma…-

Continuará…

Riosaku

Perdón por la tardanza,por favor dejen reviews para saber que opinan si?

Nos leemos pronto