Nota: Los personajes de esta historia son propiedad de Rumiko Takahashi

Compañeros en la soledad

Era de madrugada cuando Akane e Inuyasha llegaron a la casa de la primera, viendo todas las luces apagadas dieron por hecho que todo el mundo dormía, saltando en la rama de un árbol que daba a la ventana de la chica se dieron sus respectivos ánimos a lo que vendría, para luego abrazarse estrechamente. Luego de un corto y suave beso en los labios, quedaron en verse pronto y respirando profundamente, ambos tomaron rumbo a sus propias realidades.

Akane entró por su ventana silenciosamente esperando no despertar a nadie, dejó sus cosas apoyadas contra la pared y tomó lo necesario para ir a tomar un baño.

Luego de un rato, al terminar, se secó el cuerpo y se cubrió con una toalla, más cuando salió del cuarto de baño chocó contra alguien, al salir de su aturdimiento y levantar la mirada se vio observada por un par de ojos azul-gris que la miraban intensamente y un poco asombrados, dejando ver millones de emociones en ellos.

La joven sintiendo que su corazón comenzaba a contraerse por sus propias emociones solo pudo decir su nombre – Ranma…–

Capitulo Noveno

Aunque Ranma había repasado en su mente una y otra vez lo que haría en relación a su prometida a su regreso, nunca contó con que el momento sería de forma tan inesperada y sobretodo en medio de la noche. Peor aún fue darse cuenta de que jamás podría mantenerse completamente centrado en lo que había tramado cuando ella estaba frente a él llevando nada más que una simple toalla.

Intentó alejar sus pensamientos de ello respirando profundo para enfocar sus intensiones, no permitiría que sus emociones lo controlaran. – Que tal Akane. – Saludó simulando una actitud ligeramente sombría e inescrutable. –"Debo mantener la calma…"– se decía mentalmente.

Por otro lado Akane también estaba inmersa en su propia lucha personal e interna, aunque esta era por razones diferentes. –"Nunca pensé que Ranma estaría ya de vuelta" – pensaba. ¿Había visto a Inuyasha¿Como iba a explicarle algo que ni siquiera ella lograba entender bien?

Aunque el dolor y la desilusión aun reinaban en su interior, inevitablemente y contra todos sus deseos, su corazón comenzó a golpear en su pecho y un estremecimiento recorrió su cuerpo por el solo hecho de estar frente a él.

Ante su saludo intentó retomar el control de sus acciones, queriendo recuperar la cordura, no se dejaría abatir nuevamente por culpa de él.

– Q…que tal, Ranma. No imaginé que estuvieras de vuelta.

Ranma intentó esquivo su mirada, decidido a cumplir su cometido. Debía ser fuerte, tanto en lo físico como en lo psicológico. – Regresé la otra noche. Ahora solo iba por un vaso de agua a la cocina. Si me perdonas es un poco tarde y mañana debo levantarme temprano para entrenar…– Y pasando junto a ella la dejó sola.

Akane lanzó un suspiro tristemente resignado, –"Claro, como pude olvidar que entrenar es lo único que te importa."– pensó la joven nuevamente dolida.

Se quedó unos instantes de pie en el mismo lugar, intentando procesar todo, luego cuando regresó a la realidad, se sintió aliviada pensar en al parecer no había descubierto a Inuyasha. Pero los sentimientos negativos y desolados también se manifestaron al comprender que Ranma no mostraba intenciones de excusarse por no haberse acordado e su cumpleaños.

Se había hecho las esperanzas de que tal ves todo había sido un error suyo y que cuando viera nuevamente a Ranma, este le pediría disculpas o al menos le explicaría el porque no había estado ese día con ella, pero al parecer otra vez se había hecho falsas esperanzas como tantas otras veces.

Ahogando los sollozos en su garganta e intentando mantener su dignidad, se fue a su cuarto, donde una vez hubo cerrado la puerta se derrumbo sobre su cama para dejar salir aquella amargura que sentía, hasta que logró quedarse dormida.

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Kagome, o mejor dicho, la esencia maligna que manipulaba su cuerpo, se encontraba recostado en la cama, pensando con satisfacción en el curso que iba tomando su plan para destruir a Inuyasha. Habían pasado un par de días y seguía sin tener noticias de él, lo cual le hizo suponer que el hanyou estaría escondido en algún recóndito lugar sufriendo por el desprecio de su amada. Pensando en la siguiente parte de su plan, esbozó una sonrisa.

– Mañana tendrás nuevamente noticias de tu queridita Kagome, hanyou asqueroso…–Decía con satisfacción. – Haré que sufras hasta que ya no tengas voluntad de vivir. – Levantó en su mano la perla que colgaba en su cuello para mirarla, – Luego, haré uso de esta perla para llenar de odio los corazones de todos. – De repente sus divagaciones se vieron asaltadas por un ruido.

No tenía deseos de actuar como la dulce Kagome para nadie, por lo que simuló estar dormida. En ese momento, notó que el ruido provenía desde fuera de la ventana, dio un pequeño vistazo. Al ver quien era volvió a cerrar los ojos simulando dormir, para saber el porque de su visita tan sigilosa.

Inuyasha, entró en el cuarto de Kagome de la manera mas silenciosa que pudo, dejó la gorra donde siempre y luego dio un vistazo a la muchacha durmiente. Al verla dormir tan pacíficamente sobre la cama, no pudo controlar el impulso de acercársele y acariciar suavemente su rostro mientras le susurraba en suaves palabras un te quiero. Se acercó hacia ella para besar su frente, pero esta se movió repentinamente en su sueño quedando boca abajo escondida en la almohada.

Decidió desistir de su intento y lanzó un triste suspiro de resignación. Aunque sufría, su amor por ella superaba todos los esquemas. Intentando alejar los desolados pensamientos de su mente decidió que por el momento regresar a su época sería lo mejor.

Cuando Inuyasha hubo desaparecido en las sombras de la noche, Kagome abrió los ojos y miró la gorra recién abandonada con desconfianza. Al parecer Inuyasha estaba ocultando algo y sería mejor averiguar que era. – Rayos, creo que tendré que prestarle más atención a las acciones de ese hanyou en adelante.

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A la mañana siguiente, luego de entrenar y liberar tensiones con ello, Ranma se unió a la familia para desayunar. Al mirar a los presentes, le extrañó no ver entre ellos a Akane. Extrañado preguntó – ¿Es que Akane no va a bajar a desayunar?

Todos le miraron confusos, por lo que imagino que aún no estaban enterados de su regreso, así que agregó – Llegó anoche.

Todos asintieron en respuesta a su aclaración.

– Bueno si llegó de noche, de seguro estará aún cansada por el viaje y prefiera dormir un poco más. ¿Por qué no vas a verla por favor Ranma? – pidió amablemente Kasumi.

Ranma asintió, pensando en que quizás debería haberse quedado callado y no mencionar la llegada de Akane, aún se estremecía al recordarla de la noche anterior. Cuando estuvo frente a su puerta, respiró profundo, y golpeó. No hubo respuesta alguna, dudó unos momentos en si debía intentar llamar nuevamente o simplemente entrar. Luego de unos intentos más decidió entrar.

Abrió la puerta lentamente y fue asomándose poco a poco. Akane se encontraba tendida en su cama aún llevando solo la toalla de la noche anterior apenas cubriendo su cuerpo, al parecer profundamente dormida.

Extrañado con la situación entró. Al acercarse a ella apreció mejor su rostro, sus mejillas se encontraban ligeramente sonrosadas y su respiración parecía un poco más acelerada de lo normal.

Preocupado, intentó despertarla, pero no obtuvo más respuesta que unos ligeros gemidos. Cuando tocó su rostro, sus sospechas de que iba algo mal se confirmaron. Sin pensarlo dos veces, tomó a Akane en brazos y fue por ayuda

– ¡Que alguien llame al doctor Tofú de inmediato!

Ante el inesperado llamado, la familia volteó hacia él confundidos, pero al ver a Akane en sus brazos inconsciente, reaccionaron.

Mientras Nodoka llamaba al doctor, Kasumi intentó convencer a Ranma de que lo mejor sería llevar a Akane arriba. – ¡No la dejaré! – se negaba Ranma, mientras la apretaba contra su pecho.

–Ranma hijo, debes escuchar a Kasumi si quieres que Akane se recupere. – le dijo Nodoka a su regreso. –El doctor viene en camino.

No muy convencido de soltarla, asintió y llevó a Akane a su cuarto. Lo más complicado para su madre y Kasumi fue hacer que Ranma decidiera dejar la habitación de la joven para colocarle su pijama, ya que aún iba cubierta con la toalla.

Soun no era de mucha ayuda, ya que iba exageradamente llorando de aquí para allá por su pequeña. Cuando finalmente lograron que Ranma saliera del cuarto con ayuda de su padre, este se apoyó contra la pared y se deslizó en ella hasta quedar sentado, a la espera de poder entrar y ver nuevamente a la joven, esperando que no fuera nada grave.

En ese momento el doctor Tofú se hizo presente y sin perder el tiempo hicieron que Kasumi fuera a la cocina para que no lo distrajera en su labor.

Luego de unos momentos de espera que para Ranma fueron eternos, la puerta de la habitación de Akane se abrió. De inmediato Ranma se levantó y entró en ella sin esperar siquiera a saber si ya podía hacerlo.

Al ver la preocupación del joven el doctor dijo para tranquilizarlo – Descuida Ranma, por ahora solo necesita descanso, ya le di un remedio para bajar la fiebre.

Ranma dejó escapar un suspiro de alivio, más al ver el pálido rostro de Akane, no pudo evitar preocuparse. Acercó una silla junto a la cama de Akane y se sentó en ella, dispuesto a no levantarse hasta que Akane despertara y estuviera seguro de que estaba bien.

En ese momento la conversación que se desarrollo, hizo a Ranma quitar la atención de su prometida.

– ¿Me pueden decir como fue que Akane atrapó esta fiebre tan alta?

Todos se miraron sin saber, pero Ranma aclaró – Al parecer se quedó dormida con la toalla y el cabello mojados.

– ¿Pero por que Akane haría algo tan irresponsable? Eso no es propio de ella.

Ranma tampoco podía pensar en alguna razón que explicara la acción de la joven, no entendía el porque, pero por dentro una sensación de culpabilidad le molestaba.

–Puede que haya llegado demasiado cansada de su viaje y se hubiera quedado dormida inevitablemente. – Dijo Nodoka concluyendo.

Todos asintieron de acuerdo con la hipótesis, pero Ranma no se sintió conforme, mas no tenia idea de porque.

No se habló más del tema, ya que en ese momento Kasumi decidió aparecer para preguntar por su hermana y el doctor perdió toda razón. Finalmente, decidieron que lo mejor sería dejar descansar a Akane dejándola sola, pero Ranma no se movió de su lugar junto a ella dijeran lo que dijeran. Viendo todos que sería una batalla perdida le dejaron en paz.

El día transcurrió con lentitud, de vez en cuando Kasumi o la madre de Ranma, subían a comprobar el estado de la chica, viendo a Ranma en la misma posición siempre.

Cuando ya era de noche, Ranma aún permanecía junto a ella, sin haberse levantado de su lugar una sola vez y sin siquiera haber probado el alimento que le dejaran durante el día. Preocupada, su madre decidió tomar cartas en el asunto.

–Ranma, será mejor que descanses. No sería ninguna gracia que también enfermaras. Ve a comer algo y luego relájate con alguna cata, yo me quedare con ella. – el chico iba a negarse cuando su madre agregó con autoridad que no permitía negaciones – ¡y es una orden!

A regañadientes Ranma dio un último vistazo a su prometida quien permanecía dormida sin dar muestras de despertar, con palabras silenciosas se retiró – por favor Akane despierta, no me hagas esto ahora…

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Inuyasha permaneció todo aquel día sumido en lo profundo del bosque para meditar y así poder descansar sus pensamientos de todo. No podía siquiera imaginar lo que estaba viviendo su amiga, pero por dentro sentía una extraña angustia que no sabía explicar, preocupado por un extraño presentimiento decidió hacerle una visita al día siguiente.

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Sumida en la enfermedad, Akane imaginaba que Ranma permanecía junto a ella, se convenció de que no eran más que los delirios por la fiebre. Cuando comenzó a salir de aquella densa nube delirante, abrió lentamente los ojos. No se sorprendió al encontrar junto a ella a Nodoka, Kasumi y los demás miembros de la familia quienes mostraban expresiones de alivio al verla mejor.

Esperanzada de que pudiera no haber sido un sueño, busco a Ranma entre los presentes, pero no había rastro de él, no queriendo demostrar su decepción sonrió y dijo –Ya me siento bien…

–Nos alegra escuchar eso, no sabes el susto que nos diste.

–Lamento haberlos preocupado. Gracias por cuidarme.

– No te preocupes. Además no es a nosotros sino a... – Genma se vio interrumpido, cuando la el llanto exagerado y repentino atropello de Soun por abrazar a su hija lo noquearon interrumpiendo sus palabras.

Todos sonrieron, ante la escena. Por lo que Akane no se enteró de los cuidados que Ranma le dio. En su interior, Akane se mordía la lengua para ocultar la tristeza por la falta de cariño de su prometido hacia ella.

Ante la emoción de que la joven ya estuviera bien, olvidaron avisarle a Ranma que Akane había despertado, por lo que este no se dio por enterado.

Cuando todos se hubieron asegurado de que Akane estaba bien, la dejaron en paz y decidieron que lo mejor sería ir a dormir luego de tan largo y tenso día.

Por su parte Akane ya estaba atosigada de tanta atención, y solo deseaba levantarse aunque fuera unos momentos. Asegurándose de que nadie la descubriría, se dirigió al lugar mas seguro, el tejado. Donde abrigada por una manta para no arriesgar su salud tomó asiento y se dispuso a disfrutar de la hermosa noche.

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Cuando Ranma se percató de que no sabía nada del estado de Akane hace rato, decidió ir a ver como seguía y retomar su lugar junto a ella. Pasando por el cuarto de baño para sacarse el sudor, se dirigió a la habitación de Akane. Se molestó cuando notó que ya todos se habían ido a dormir sin siquiera avisarle nada sobre su prometida.

Al entrar al cuarto de ella, se quedó de una pieza al ver la cama completamente vacía. La preocupación hizo presa de él, hasta que escuchó ruidos provenientes del tejado. Suponiendo que podría tratarse de Akane, decidió investigar, esperando encontrarla recuperada y sin compañía, ya que no sabía como reaccionaria esta vez si veía al intruso con ella.

Sigilosamente se escabulló entre medio de la noche para no ser descubierto. Se sintió completamente aliviado al ver que se encontraba sola y al parecer recuperada. En seguida el alivio pasó a enojo al recordar que venia saliendo de la fiebre y que era imprudente estar fuera de la cama y sobretodo en el tejado a esas horas de la noche.

– ¿En que rayos crees que estás pensado¡Acaso quieres enfermar de nuevo!

Akane se sorprendió al escucharlo, mientras su corazón se aceleraba. Resentida con él, respondió molesta. – Eso no es de tu incumbencia.

Ranma se sintió dolido –"Después de que me preocupé por ella"– pensó, y luego respondió – ¿A si¿Entonces a quien? – preguntó de forma acusadora.

Akane prefirió no perder el tiempo en una pelea sin sentido, no comprendía la actitud de su prometido. –No entiendo de que hablas – dijo la joven mirando a cualquier lugar menos a él.

Ranma comenzó a perder la paciencia y decidió continuar con el plan que durante la tarde había pensado en desechar.

–Olvídalo. – Se acercó y se paró junto a ella sin mirarla, si Akane le hubiera dado un vistazo habría notado la sombría expresión en su rostro – Hablando de otra cosa ¿Cómo estuvo tu viaje?

Estaba sorprendida ante el cambio de tema tan brusco, pero respondió con una mascara de indiferencia.

– Estuvo bien. Pero¿por qué lo preguntas tan de repente?

– ¿Qué¿Acaso no puedo preguntar? – Respondió ligeramente exasperado.

La joven comenzó a sentirse agredida. – Claro que puedes. Lo que no entiendo, es que podría interesarte algo así. Has dejado bastante claro que lo único que lo único que te interesa en esta vida es entrenar.

El chico sintió que esa puñalada dio directamente en su pecho. A pesar de todo, ella tenía razón, pero no por eso cesaría en sus intensiones.

–Vamos Akane tampoco te exaltes tanto por una simple pregunta. – Se sentó junto a ella, mirando al cielo.

Akane relajó un poco su postura y se tranquilizó estando de acuerdo con él. – Tienes razón.

–Entonces cuéntame¿Dónde fuiste?

La joven dudó un poco antes de responder, pero optó por decir la verdad en lo posible.

–Es un lugar al que íbamos con mi familia cuando pequeña.

– ¿Te refieres a "ese" lugar?

–Ese mismo.

Ranma estaba celoso, Akane nunca lo había llevado a conocer aquel lugar tan especial para ella, más los ocultó a través de una careta sombría que inconscientemente para él se tornaba común en él.

Intentando conservar la calma, preguntó – ¿Y fuiste sola?

–…No, no fui sola…

Asombrado por su sinceridad, se mordió los labios ante la tensión que se apoderó de él, comenzó a temer que Akane confesara la verdad y rompiera el compromiso, pero debía seguir adelante –… ¿con quien fuiste? – por primera vez en esos días quiso que le mintiera

Akane, no sabía que responder, odiaba tener que mentir, pero no podía decirle a Ranma de la existencia de Inuyasha, no lo comprendería.

–…

– ¿Akane? – Ranma ansioso por su silencio volteó a verla. Aunque tenía el rostro un poco pálido y su pelo ligeramente despeinado, Ranma no pudo evitar perderse en su visión. La debilidad provocada por la fiebre había hecho que se viera tan inocente e indefensa que por un instante olvidó todo lo sucedido y se concentró solo en observarla. Pero la respuesta de la joven lo arrancó bruscamente de su ensueño.

–…Con una amiga...

Tenía sentimientos encontrados –"Amiga…"– Miró hacia el cielo y cerró los ojos con fuerza, al saber que mentía, pero seguiría delante de todas formas. – ¿En serio¿Con quien?

Akane estaba atrapada, debería volver a mentir, Ranma conocía a todas sus amigas y podría descubrir su mentira. Sin otra salida uso el nombre que primero le vino a la mente. –Kagome… se llama Kagome.

¿Kagome? No me parece familiar. – Dijo Ranma tan natural como pudo.

– Claro que no la conoces, vive en otra ciudad. Solo vino de visita, y aprovechamos de pasar tiempo juntas.

A Ranma se le escapó un susurro – Mentirosa….

Sin entender bien Akane volteó a verle – ¿Qué dijiste?

Ranma se golpeó mentalmente por hablar de más – ¿Eh? No, nada, solo que me gustaría conocerla. – Dijo Ranma esperando a su reacción.

Esta no se hizo esperar. Akane se levantó de golpe mientras se retorcía nerviosa las manos. – Lo… lo… lamento pero ya se marchó.

–Vaya que conveniente ¿no? Aparecer y desaparecer así de rápido – dijo con sarcasmo.

Esta vez Akane si notó la extraña actitud de Ranma. – ¿Qué quieres decir con eso?

Ranma también se puso de pie y la miró fijamente. – Nada en especial.

Akane comenzó a molestarse por su extraña actitud, – En fin, es mi vida. No es asunto tuyo. – Dijo mientras comenzaba a darse la vuelta para irse y así escapar de la incomoda situación en que estaban.

El chico perdió la paciencia. – Claro que lo es. Si te molesta que me interese por saber de ti,

¡Deberías pensar un poco antes de hacer las cosas¡Como el irte de viaje de manera tan repentina y sin decírselo a nadie¡Soy tu prometido y lo mínimo que merezco es una explicación!

La joven detuvo su marcha y volteó hacia él furiosa. – ¿Lo mínimo que mereces¡¿Lo mínimo que mereces?!– Recordó cada momento en que Ranma la había ignorado y menospreciado. Sobretodo recordó la ausencia de este, el día de su cumpleaños – ¡De mi no mereces ni lo mínimo! Además¡¡dejé una nota¡El que seas mi prometido, no te da el derecho a tratarme como lo has hecho hasta ahora, y si es por eso yo también debería exigirte más de una explicación!! – Ranma retrocedió un paso al ver lo enojada que estaba, más no daría pie atrás. Mientras Akane continuaba – ¡¿Por qué no diste señales de vida el día de mi cumpleaños¡¡Ni siquiera te molestaste en llamar o avisar de alguna forma que no llegarías, para al menos saber que no lo habías pasado por alto¿Crees que fue muy divertido para mí esperar que llegaras¿Con esperanzas de verte aparecer? Aquello realmente me dolió Ranma. Pero sé que eso no te importa – Reclamó la joven con lágrimas de dolor en los ojos.

Ranma se quedó atónito, no sabía como reaccionar, no espera aquello. El que ella hubiera besado a otro, parecía menos horrible que aquello de lo que ella le acusaba, pero duró poco, ya que los celos intensificaron su rabia de verla con otro.

Al observar la intensidad y salvajismo de su prometida y a la vez lo indefensa y vulnerable que estaba, el instinto se apoderó de él. Sujetándola de los brazos, la tiró hacía si acallando con los labios sus palabras y lagrimas, mientras la besaba con fervor.

Al principio Akane intentó luchar contra él, no dispuesta a dejarse vencer tan fácilmente. Pero Ranma no prestó atención a sus protestas, tenía la intención de dejarle claro que él era el único para ella, aun cuando debiera ser de esa manera tan primal.

Poco a poco Akane comenzó a cesar en sus forcejeos y comenzó a corresponder el beso, mientras que en su corazón se iba derritiendo la furia que sentía.

Luego de unos momentos, Ranma dio terminó al beso y la miró a los ojos con una sonrisa de medio lado, que aunque era calida, también mostraba una expresión de satisfacción. Akane saliendo del estupor en que estaba, cayó en cuenta de lo que había pasado. Al ver la arrogante expresión del chico recuperó su rabia, sin darle tiempo de nada le propinó una sonora bofetada al rostro.

Ranma coloco una mano en la zona afectada mientras la miraba de manera penetrante. Akane contenía las lágrimas que luchaban por escapar, no estaba dispuesta a que Ranma viera lo indefensa que estaba contra él. Sorpresivamente, ranma volvió a cogerla entre sus brazos y la besó con gran intensidad. Había dejado de lado cualquier suavidad, el beso esta vez era posesivo, exigente. –"Solo mía…"– pensó.

Todo sucedió tan rápido, que Akane no tuvo oportunidad de reaccionar a nada. Ranma la dejó ir y mostrándole una sonrisa de medio se despidió de ella, – Buenas noches Akane y se perdió en la oscuridad de la noche.

Akane tocó sus labios con una mano, recordando la calidez y demás sensaciones que había sentido y aún persistían en ella. Quizás Ranma si la quería o quizás solo manifestaba su habitual posesividad al no ser el centro de atención de alguien. Aquello último la convenció más.

Con la mirada perdida y sin quitar los dedos de sus labios, se dirigió a su habitación, cerró la ventana y se acostó en su cama. Cando de repente, la calma de la noche se vio interrumpida por un grito de indignación – ¡Ranma eres un idiota!...

Desde su cuarto, Ranma escuchó la indignación de su prometida y sonrió satisfecho, ya que sabía que a pesar de la molestia de esta, su estrategia estaba dando resultado. Ahora debería mantenerse estable para que esta resultara, lo cual se le hacia muy difícil ya que su mente se desviaba una y otra vez al momento ocurrido entre ellos. El mantener el control con ella se le haría cada vez más difícil.

Akane de seguro albergaba algún sentimiento por él. Había sentido ese algo especial provenir de ella cuando había correspondido a su beso.

Antes de quedarse completamente dormido sentenció en un susurró – Ya verás Akane de lo que puedo ser capaz por ti…

Había pasado una mas de una hora, y Akane no lograba dormirse, la rabia hacia Ranma ya había amainado, dejando paso a la tristeza. Aunque había prometido ser fuerte, sabía que él podría desarmar sus defensas con tan solo una sonrisa. Pero debía mantener su orgullo, no dejaría que Ranma se burlara de ella de esa forma. Limpiando las lágrimas de su rostro, se dijo a si misma – Si cree que olvidare todo lo que me ha hecho por un beso, está muy equivocado…
Mirando hacia el techo, respiró profundo y llevó sus pensamientos en otro rumbo, su amigo y compañero, Inuyasha – Me pregunto si le estará yendo mejor que a mi – dejó escapar un suspiro y se dispuso a dormir de una vez por todas.

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Comenzaba un nuevo día, e Inuyasha tenía decidido visitar a su amiga Akane, necesitaba saber como se encontraba, la incertidumbre del día anterior aún no se borraba del todo.

Cerciorándose de que no había nadie en los alrededores, tomó la gorra de la habitación de Kagome y se la colocó, para luego marcharse por la ventana nuevamente, más cuando iba a brincar por esta, la puerta de la habitación se abrió y Kagome entró.

– Inuyasha ¿qué haces aquí? – y mirando unos instantes la gorra en su cabeza, agregó – y ¿donde vas con esa gorra?

Continuará…

Riosaku

Aunque quería enviar el fic cuando estuviera terminado, por motivos de fuerza mayor (¿amigas o enemigas?) tuve que subir dos aunque sea, espero sus comentarios y perdonen por la espera, los capitulos que faltan no tardarán tanto, ya que están listos, solo les falta la edición.