Aqui estoy, nuevamente subiendo capi.. quiero pedirles muchas disculpas por haberme atrasado tanto pero estuve con algunos problemas personales-familiares que no me permitieron prestarle mucha atencion a la historia (ni a nada mas, realmente).
Quiero agradecer tambien a todas/todos por sus reviews, me alegro mucho leerlos y saber cuales sos sus opiniones acerca de todo esto. Gracias por todos sus buenos deseos y por tomarse ese tiempito que para mi significa muchisimo.
Prometo a partir de hoy regularizar esta situacion, y tengo previsto publicar los dias domingo y jueves de cada semana.
Ahora si, les dejo con el capii, espero que les guste mucho y nos leemos!
Ménage
Capítulo 4 – La Ruptura del árbol familiar
Cuando Edward era un niño, su padre llevaba a toda la familia hasta la casa en el lago durante el verano. Lo que más amaba sobre los veranos eran los paseos en bote. Carlisle Cullen llevaba a sus hijos, su padre y su hermano, Marcus, a pasear el día entero. Esme tenía la cena lista cuando regresaban y todo el mundo se reunía en el comedor y comía y reía por horas. Era una de las pocas veces del el año en que estaban todos juntos.
Edward tenía doce años cuando su abuelo murió. Su padre no dijo una palabra durante casi una semana después, pero se sentó en silencio con sus hijos y esposa, triste. De repente, los veranos dejaron de ser tan divertidos.
Un año más tarde, la esposa de su tío Marcus murió en un extraño accidente. Fue alcanzada por un rayo, y nadie pudo hacer nada por ella. Fue devastador, especialmente para Marcus y su hija Alice, que tenía diez años en ese momento.
La familia parecía estar rompiéndose. No hubo más veranos en el lago ni paseos en bote. Incluso este había explotado misteriosamente hacia un tiempo atrás.
No hubo más tragedias delante, pero lo que nunca cambió fue la forma unida de la familia Cullen. Carlisle y Esme eran los mejores padres.
Así que cuando Bella les dijo que era su padre, el gran villano, imaginaran su horror. Ya era bastante malo cuando creían que era un novio o un extraño, pero ¿su propio padre?
¿Cómo puede alguien hacerle eso a su hija? ¿Qué tipo de persona haría eso?
Sin embargo, no cambió la forma en que querían tratar con el hijo de puta. Ellos sabían que él era un médico y que su nombre era James. Bella no dijo cuál era su apellido.
No podía ser demasiado difícil de averiguar. Era posible que Bella fuera estudiante de Forks, en el supuesto que viviera allí. Pero ¿por qué no la habían visto nuca, entonces?
Y tal vez... sí, puede que su padre conociera a este tipo, James. Ambos eran médicos, y Carlisle conocía a todos en su profesión. Edward hizo una nota mental para llamar a su padre más tarde.
-o-
La mañana del sábado llegó con una tormenta eléctrica. Bella estaba dormida en el sofá, se había negado a tomar cualquiera de sus camas, no por bondad, sino porque la idea le repugnaba.
Ella había hecho una amistad con Emmett, y así era él quien hacía guardia en la sala para asegurarse de que no huyera. Ella era consciente de lo que estaba haciendo, pero lo prefería antes que a Edward o Jasper.
Edward, por ejemplo, deseaba golpearse a sí mismo en la cabeza por ser tan idiota. Él se consideraba un caballero, pero apenas había podido controlar las ganas de besarla la última noche, aunque no era insistente como Jasper había sido había cometido muchas imprudencias en los momentos más inoportunos. No podía creer lo desconsiderado que había sido. Por supuesto, ella les tenía miedo. Por supuesto estaba asustada por su comportamiento. ¿Quién no lo estaría? Ella tenía todo el derecho a tener miedo, y no había podido notar sus verdaderos sentimientos, sólo veía lo que él quería.
A pesar de la rabia que tenía hacia su padre, a pesar de sus lágrimas, Edward era incapaz de renunciar a su atracción por Bella. Ella no tenía necesidad de ser manoseada por un montón de chicos calientes. Fue un error desearla de esa manera en este momento.
Él sabía que sus hermanos tenían el mismo dilema. La aparición de Bella en sus vidas, fue muy repentina, y no había sido como ellos esperaban. Era abrumador, como se les dijo que sería, pero no estaban acostumbrados a tratar con tanta lujuria.
La culpa lo devoró. Estaba seguro de que le disgustaba a Bella enormemente. Él solo quería hacer lo correcto, probarse a sí mismo. Pero parecía que Emmett había sido el único con éxito en eso.
Jasper se recluyó en su habitación después de que Bella descaradamente le dijo que le gustaría que se fuera, preferiblemente para siempre. De inmediato salió, cerrando la puerta detrás de él. No había llegado aún a desayunar.
Edward salió de su habitación temprano, después de haber pasado la noche casi sin dormir. Bella estaba acurrucada en el sofá con una manta sobre su cuerpo delgado. Todavía llevaba su camiseta, y había aceptado con gratitud un par de calzoncillos de Emmett ya que sus bragas estaban en la lavadora. Eran demasiado grandes, pero ella no estaba dispuesta a andar por ahí desnuda. Emmett fingió que no le importaba.
Edward la miró mientas se dirigía a la cocina. Ella era tan adorable. Su pelo oscuro, su hermoso rostro… y tuvo que resistirse a ir más lejos.
Emmett estaba roncando en el sillón reclinable.
Edward considero despertar a Bella para el desayuno, pero decidió no molestarla. Ella necesitaba un buen sueño, y podría comer cuando despertara.
Se sirvió un poco de cereal. Jasper hizo huevos y tostadas. Edward no quería perder el tiempo inútilmente cocinando y Emmett era un peligro con cualquier tipo de utensilios de cocina. Así que, solo tomo el cereal.
Pero ¿y si Bella quería huevos? No es como si él no supiera hacerlo. Y se veía hambrienta. Dios, era probable que estuviera muerta de hambre. Eso es todo. Haría el desayuno.
Se puso a trabajar, decidido a prepararle un desayuno saludable.
De pronto, sintió suaves pasos que se dirigían hacia él mientras permanecía de pie delante de la estufa. Se dio la vuelta y se vio cara a cara con Bella. Ella parecía medio dormida, y le preocupo que quizás la hubiera despertado por el alboroto que había hecho en la cocina.
"Bella..." se sorprendió mirándola otra vez. "Buenos días. Co-¿cómo te sientes?" Le dolía ver los moretones purpura alrededor de su ojo izquierdo y la forma en que se destacaba sobre su piel pálida.
Bella se limpió su ojo bueno y bostezó. "Duele un poco, pero por lo demás bien. Gracias por preguntar." Ella le ofreció una pequeña sonrisa, somnolienta, antes de mirar los huevos que tenía a en la sartén.
"¿Hambrienta?" -Preguntó, sabiendo la respuesta. Bella asintió con la cabeza, un poco avergonzada. No había comido nada desde... hmm... el jueves por la noche? Podría haber pasado tanto tiempo? Sí, debía ser. Recordó que ella no podía soportar la comida del viernes, a sabiendas de lo que el día traería. Estaba tan nerviosa que tenía miedo de que comer la haría vomitar. Ahora, sin embargo, estaba muerta de hambre.
"Hice huevos para ti, si eso está bien. No sé lo que te gusta. Hay fruta, también, y pan tostado. Te traeré algo de beber. Vamos a ver, tenemos jugo de naranja, jugo de manzana, refresco, cerveza, café, té, agua.."
"El agua está bien." Bella sonrió, divertida por su atención. Se sentó en la mesa, poniendo su cabeza entre las manos.
Edward puso un plato de huevos y pan tostado delante suyo, junto con un vaso de agua fría. Se sentó frente a ella. Tenía la firme intención de respetar su espacio. Lo destruiría ahuyentarla.
Se aclaró la garganta. "Así que ... todavía estás aquí."
Bella levantó la cabeza para mirarlo. "Pensé que me querían aquí." O lo exigían, mejor dicho… como fuera.
"Lo hago. Hacemos. Solo pensé que con Emmett y Jasper uno fuera de combate y el otro escondido en su habitación, intentarías irte o algo."
Bella parecía pensativa por un minuto. La verdad era que no había estado pensando en escapar cuando se despertó. "Bueno, no es que tenga un lugar a dónde ir. Yo no tengo amigos por aquí o familia. ¿Incluso, tú me habrías dejado ir si lo intentaba?"
Edward desvió la mirada.
¿Lo haría? Probablemente no.
"Yo ... no sé, Bella. Admito que te quiero aquí por razones personales, pero también está la cuestión de tu seguridad. Yo no creo que pudiera dejarte ir, sabiendo que no estas a salvo." Sus ojos se encontraron. "Pero yo quiero que seas feliz. Quiero que sientas esta casa como tuya, y no que te sientas obligada a quedarte. ... Sólo... nos puedes dar una oportunidad?"
Los ojos de Bella se ensancharon. ¿Qué quiso decir? "No voy a tener sexo con ustedes."
Las cejas de Edward se dispararon. "Eso es ... eso no es lo que quise decir." Tartamudeaba. Joder, es que ella pensaba que solo la querían allí para eso?
"Bueno. No soy un juguete sexual." Tal vez ella no tenía que haber dicho eso, pero empezó a entrar en pánico sobre todo después del "darnos una oportunidad". Parecía bastante agradable, no como un hombre con un calabozo sexual secreto y una colección de látigos. Pero era un chico. Los chicos quieren sexo. No es que las mujeres no lo quisieran, también, pero no eran tan... necesitadas.
"Bella," tomó su mano en la suya, olvidándose de su espacio personal, "no es sólo deseo lo que siento por ti. Quiero decir, obviamente estamos muy atraídos hacia ti," él tomó una respiración profunda, "pero ... y sé que no crees esto, pero te amo, tan loco como suena. Sé que acabas de conocerme y realmente no me conoces todavía, pero es la verdad. Y nos encantaría que pudieras llegar a conocernos. No puedo esperar para aprender todo lo que pueda acerca de ti. Por favor, ¿podemos intentarlo? " Era consciente de que su voz sonaba desesperada, patética, incluso, pero no le importaba. No debía dejarle una sola duda de cuáles eran sus intenciones.
Bella examinó sus manos unidas. Sinceramente, su situación era terrible. Ella había muerto casi y si no tenía ningún lugar seguro donde ir. Por lo menos aquí, con estos tres hombres que afirmaban su amor y su deseo de protegerla, sabía que tenía algo de seguridad. ¿Y quién iba a encontrarla aquí?
Hasta donde sabia, su padre la creía muerta. Devorada por un oso, tal vez, o en el fondo del mar. No le sorprendería que él y sus secuaces la buscaran, pero era poco probable que la encontrara aquí.
Así que aceptó. Ella no tenía absolutamente ninguna intención de tener una relación sentimental con estos hombres Cullen, y ciertamente no había tenido relaciones sexuales, pero ella estaba dispuesta a ser su amiga. Tal vez se darían cuenta de que no la amaban, después de todo, si pasaban más tiempo con ella y llegaban a conocerla. Su padre siempre le recrimino lo antipática que era. Él le dijo que no podría hacer un amigo, si lo intentaba. No era cierto, por supuesto. Pero ella no quería amigos. Nadie podía saber la verdad acerca de su vida, su hogar. No tenía muchas opciones realmente.
"Me gustaría eso." Dijo.
Edward sonrió. "Genial. ¿Podemos empezar ahora?" Estaba ansioso, confesó.
"Seguro".
"Bueno, entonces ... ¿cuál es tu color favorito?"
Bella se rió entre dientes. "haces preguntas difíciles, ¿no? Um, azul. O púrpura. Me gustan los dos. ¿Y el tuyo?"
"Azul".
Bella asintió con la cabeza. "¿Qué hacen?"
"Somos profesores".
"¿quieres decir, todos ustedes?" Bella no podía imaginar que estos tipos fueran profesores. Ellos no eran como los que había comúnmente en la escuela.
"Sí. En Forks."
"Ah. Eso es gracioso. Yo nunca he oído hablar de tres hermanos que trabajen en la misma escuela. No es algo raro?"
Edward se echó a reír. "Lo fue al principio. Jasper y yo empezamos juntos. Verlo caminar por el pasillo todos los días me recordaba de nuestros días de secundaria, solo que ahora los maestros éramos nosotros. Es bueno, sin embargo. Podemos relacionarnos con los demás en ese sentido . Tenemos los mismos problemas con los estudiantes, y las mismas tensiones. Excepto Emmett. Emmett no destaca tanto. "
Esto iba bien, pensó Edward. No estaban discutiendo. Era un buen comienzo.
"Y dime, tu asistes al instituto de Forks?" -Preguntó, tomando un sorbo de su café. Había estado pensando en eso desde que se conocieron.
Bella dudó, encontrando el cuadro colgado en la pared interesante de repente. "Uh ... no."
"Oh, ¿Dónde entonces? Pensé que era el único instituto del pueblo. ¿No viven aquí?"
Bella frunció los labios. "Comenzaría ahora. Nos mudamos el año pasado."
"¿De dónde?"
"Nuevo México. Hemos vivido en muchos lugares."
Quería preguntarle sobre su padre. Tenía las preguntas en la punta de la lengua. ¿Qué fue lo que te hizo? ¿Ha estado haciéndolo por mucho tiempo? ¿Dónde está tu mamá? ¿Qué aspecto tiene? ¿Te importaría mucho si le arranco la cabeza?
Pero ella no quería hablar de él. Se preguntó también si amaba a su padre a pesar de todo. Parecía impensable con un ojo negro y un millón de golpes en la ecuación. No podía envolver su mente alrededor de la idea de amar a alguien que le hiciera eso. Pero él era su padre. Tal vez ella no quería dejarlo ir. Podía ser que se sintiera obligada a quedarse con él.
La posibilidad de que pudiera volver a ese monstruo horrorizo a Edward. Bajo ninguna circunstancia lo permitiría.
Edward se esforzó por controlar sus pensamientos. No había ninguna razón para ponerse nervioso. Ella no dijo que quería volver con él. Por lo que él podía ver, tenía la intención de mantenerse lo más lejos posible.
La muchacha se hizo con su pan tostado y huevos. Ahora se estaba moviendo su copa de mano en mano. Habían caído en la etapa difícil de la conversación. Odiaba eso. Le encantaba escuchar su conversación. El simple hecho de su presencia, sobre todo cuando no estaba loco, lo hizo feliz.
"¿Cómo va la herida?" Hizo un gesto a su pecho vendado y la clavícula.
Bella se había olvidado de casi todo. "Está bien. Un poco incómodo, supongo, pero he tenido peores."
Bella se congeló entonces. No había querido decir eso. Edward se congelo con ella. Sintió su ira haciendo una reaparición, pero hizo todo lo posible para silenciarla. Había que guardar la rabia para cuando tuviera a James delante suyo.
"Tenemos que cambiar los apósitos." Declaró, esperando relajarse. Tomó la decisión de no dejarse apresar por información por el momento.
"Oh, ¿crees que lo necesito? Se siente bien, y sólo ha pasado una noche."
"Más vale prevenir que curar. Lo voy a hacer. Mi papá nos enseñó a hacer estas cosas a una edad temprana. No quiero que tengas una infección."
Bella se sentía un poco incómoda. ¿Debía quitarse la camisa? Ugh. ¿Iba a verla desnuda? ¿Y dónde había que poner el sujetador? Ella se lo volvería a poner pronto, decidió. Tenía que tener su dignidad intacta.
"Vamos a ver." Dijo.
Emmett llego corriendo entonces, con una mirada frenética en su rostro.
"Bella es-"
Se detuvo cuando la vio, sentada inocentemente, vestida con sus calzoncillos y una gran camiseta con un vaso de agua en la mano. Lanzó un suspiro de alivio. "Gracias a Dios! Me desperté y no estabas ahí. Pensé que te habías ido." Emmett dejó caer en la silla junto a ella, cayendo hacia atrás y acercando su enorme cuerpo hacia ella. "Es bueno verte. Estas bien cariño?"
Bella asintió con la cabeza, sonriendo.
"¿Qué quieres hacer hoy?" pregunto, como si hicieran esto todos los días y Bella fuera sólo uno más de ellos.
Edward la miró, midiendo su reacción. Emmett era tan casual y fácil a su lado. Deseó ser así. "Tengo que corregir exámenes. Pero eso puede esperar."
"Eh," saludó Emmett su mano en el aire, "sólo van a desaprobar de todos modos, así que ¿por qué gastar un día trabajando? Vamos a pasar un buen rato. Ah, ya sé! Vamos a ver una película!"
"En un sábado por la mañana?"
"Duh. Los fines de semana son para relajarse, Tontward. Esto significa películas, palomitas de maíz, y mala televisión. ¿Qué dices tú, Bella?"
¿Una película? En realidad, eso sonaba muy bien. ¿Cuándo fue la última vez que vi una película?
"Me encantaría" respondió. Emmett y Edward estaban contentos y sorprendidos de su reacción, se encontraba muy emocionada por la perspectiva.
"¿Qué película?" quiso saber Bella.
Emmett sonrió. "Uno de mis favoritos de siempre, 'El ataque de los tomates asesinos" ¿Alguna vez lo viste? "
Bella se rió. "No."
"Bueno, eso va a cambiar! Vengan, Edward y Bella. ¡Adelante!" Y se metió en la sala de estar, como el loco que era. Bella no podía dejar de reír.
"Me gusta. Es divertido." Dijo.
Edward se levantó y le ofreció su mano. Ya se sentía mejor. Estaba empezando a acercarse a ellos, y sólo era cuestión de tiempo antes de que ella los amara, también ...
Emmett empujó el sillón más cercano a la TV, una pantalla plana grande, mientras que Bella tomó el sofá con Edward a una distancia segura a su lado.
"Bella, prepárate para la mejor experiencia de tu vida!" exclamó. "nunca volverás a ver a los tomates de la misma manera!"
Bella y Edward se echaron a reír.
Bella verdaderamente se sentía cómoda, algo que no sucedía desde hacía mucho tiempo. Y después de esto, estaba segura de que no iba a cambiar.
La película comenzó, y Bella prestó mucha atención. Tenía ganas de una buena risa.
A los pocos minutos, le pareció sentir algo raro a su lado. Miró a su izquierda, y encontró a Jasper mirándola fijamente.
Mierda.
