CAPÍTULO 10

En la actualidad

POV Nanoha

Después de que Lindy nos pillara en ropa interior en la cama de Fate jugando a hacernos cosquillas, nuestra relación se hizo oficial. Yo estaba realmente feliz y no dejaba de sonreír todo el tiempo. Fate comenzó a sentirse algo más cómoda y con ello, se volvió más cariñosa. Me sorprendió el lado juguetón que tenía. Si quería, podía ser traviesa. Y debía reconocer que esa faceta suya me fascinaba. Fate era una caja de sorpresas. Era una verdadera lástima que le hubieran hecho tanto daño y que no se hubiesen molestado en conocerla de verdad y sólo quisieran su cuerpo, porque ella era una persona muy valiosa. Era una persona maravillosa. Era muy amable y generosa. Era especial. Muy especial. Le gustaba ayudar a los demás siempre y lo hacía con una sonrisa. Si un amigo la necesitaba, ella dejaba todo y se centraba en escucharle y animarle. Era muy leal y sincera. Si no le caía bien una persona, no era de las que fingía, simplemente ignoraba a esa persona. A pesar de que era realmente buena en su trabajo, nunca alardeaba de ello ni pisaba a ningún compañero. Es más, si alguien venía a pedirle que le explicara algo, ella lo hacía. Tal y como le dije en el mensaje de la servilleta, era perfecta. Bueno, quizás algo obstinada y muy densa, pero eso era parte de su encanto. Sin siquiera pretenderlo, enamoraba su forma de ser. Y la sonrisa que tenía podía volverte loca en tan sólo cinco segundos. ¡Y no hablemos de esos ojos borgoña que te invitaban a perderte en ellos por toda la eternidad! Cuando la conocí, esos orbes estaban muy tristes y apagados. Ahora podía apreciarse un pequeño brillo que los hacía más hermosos aún. Quería pensar que yo tenía que ver en ese cambio y que apareció gracias a mí, pero eso tampoco era del todo cierto. Fate parecía ser la chica más frágil del planeta, pero nada más lejos de la realidad. Era una persona increíblemente fuerte. Tuvo que enfrentarse a la muerte de su madre cuando era tan solo una adolescente. No quiero imaginar lo que tuvo que suponerle quedarse huérfana. Me estremecí ante la idea. Aunque Lindy siempre estuvo en su vida, al principio ella fue reacia a contar con su apoyo, ayuda y protección. Aprendió a levantarse de cada caída ella sola. No importaba cuanto le golpeara la vida, ella siempre se recuperaba y se levantaba con más fuerza aún. Admiraba su valor de no regodearse en su sufrimiento y afrontar todos y cada uno de sus problemas. Suspiré. Hoy habíamos quedado con mis amigas e iríamos a la playa. Sabía que a ella le gustaba, pero desde que tuvo su operación de corazón, no había vuelto a ir. Sonreí antes de salir corriendo y bajar las escaleras donde ya me estaban esperando.

- ¡Vamos, Nanoha-chan! Llegas a tardar un poco más y nos vamos sin ti. –dijo mi rubia amiga.

- Fate-chan no se iría sin mí. –dije segura.

- No lo sé, Nanoha. Estamos hablando de la playa… ¡Y amo el mar! –exclamó y me dejó con la boca abierta.

- ¡Fate-chan! –le reclamé y todas rieron– Deja que lleguemos y entremos a nadar… –tragó pesado.

Nos subimos al auto. Esta vez conduciría Arisa. Fate y yo íbamos en la parte trasera. El trayecto fue muy ameno. Fate seguía siendo muy tímida, pero agradecía que Suzuka fuera tan amable y sociable. Hizo que mi novia se sintiera cómoda de inmediato y entablaron una conversación donde pudieron conocerse. Arisa iba atenta a la carretera y apenas cruzó palabra con nosotras, pero lo poco que habló, también fue muy gentil con Fate. Al llegar, preparamos las cosas y mientras que Suzuka y Arisa se tumbaban a tomar el sol, Fate me miró con tanta felicidad e ilusión, que su mirada me atravesó el alma. Amaba verla así de feliz.

- ¡Nanoha! –me llamó con una sonrisa que hizo que me temblaran las piernas– Ven conmigo, por favor. Quiero mojarme los pies. –me pidió con esperanza y extendiendo su mano hacia mí.

- Yo voy a donde tú quieras, cariño. –se sonrojó, pero sonrió ampliamente y nuevamente mis piernas flaquearon– Vayamos a ver qué tal está la temperatura del agua. –tomé su mano y jalé de ella para pegarla a mi cuerpo– Vas a pagarme por quererme dejar atrás, Fate-chan…

- Na… Nano… ha… –tragó pesado– Yo… –se detuvo y bajó la cabeza.

- ¿Fate-chan? –me preocupé– ¿Fate-chan? –tomé su rostro entre mis manos.

- Para pagarlo… –se separó de mi agarre– …primero tendrás que atraparme. –y echó a correr.

- ¡Fate-chan! ¡Tramposa!

Era una verdadera tramposa. Me había engañado. ¡Vaya que mi novia era traviesa y juguetona! Comencé a correr tras ella. En esos momentos olvidamos la fragilidad de su corazón y todo lo demás. En esos momentos éramos nosotras dos disfrutando de un inocente juego. Ella iba riendo mientras corría y yo no pude evitar hacer lo mismo. Quería verla sonreír por el resto de mi vida. No quería ver ni una gota de tristeza reflejada en su mirada. Necesitaba verla feliz, porque si ella sonreía… si ella sonreía, yo me sentía capaz de hacer cualquier cosa. Verla feliz, me hacía feliz. Llegamos a la orilla y seguimos corriendo. La temperatura del agua era estupenda. Se notaba que ya estaba empezando a cansarse, así que aproveché ese momento para saltar sobre ella y provocar que ambas cayéramos al agua.

- ¡Nanoha! –dijo riendo.

- Te atrapé, cariño. Ya no tienes escapatoria. –dije seductoramente y sentí su estremecimiento.

- Y yo no quiero escapar. –la besé y ella correspondió– Nanoha… –me llamó tras separarnos.

- Dime, Fate-chan. –retiré un mechón de pelo de su frente y le sonreí.

- ¿Sabes una cosa? –ladeé la cabeza, aguardando por lo siguiente que diría– Siempre he querido hacer el amor en el mar. –susurró avergonzada y yo me sonrojé furiosamente.

- Fa… Fa… Fate-chan… –tartamudeé su nombre.

- Lo siento, Nanoha. –desvió la mirada– No sé por qué lo dije. Perdóname, por favor. –la volví a besar para callarla.

La besé con ganas. La besé con todo el amor y pasión que sentía por ella. Quería verter en ese beso todo lo que ella provocaba en mí. No quería que pensara que yo no deseaba lo mismo. Por todos los cielos, ella hacía elevar mi temperatura corporal con tan solo su presencia. Que me dijera eso sólo provocó un inmenso calor dentro de mí. Yo también quería hacer el amor en el mar con ella, pero lo haría al atardecer. Sería el escenario perfecto. Nada mejor para despedir el día. Nos separamos por falta de aire y juntamos nuestras frentes.

- Fate-chan… –dije aun algo jadeante– No sabes cuánto te amo y te deseo. –abrió los ojos como platos– Ten por seguro que haremos el amor en el mar. Lo estoy deseando.

- Nanoha… –se sonrojó– Eres…

- ¿Fate? –se tensó y volteamos a ver a la persona que nos interrumpió.

POV Fate

Cerré los ojos con fuerza. Había rogado que hubiese sido un mal juego de mi mente, pero no. Una de las personas que menos quería volver a ver, se encontraba frente a mí. Nanoha y yo nos pusimos en pie. Ella intercaló su mirada entre ambos totalmente confusa.

- Hola… Phil... –saludé.

Hace 1 año y medio

Me había costado dejar definitivamente a Phil, pero lo había conseguido y ahora era feliz. Él se había llevado mi alegría y ganas de vivir. Estar a su lado me había consumido y me había llevado al mismísimo infierno. Él era mi cruz. Ginga me decía constantemente que tenía que dejarlo porque me hacía más mal que bien, pero yo era demasiado estúpida y no me daba cuenta. Doy gracias al cielo por no volver a caer ante él y su insistencia. Siempre supo qué decir para que volviera con él. Era un verdadero genio. Suspiré y abrí los ojos para disfrutar de la brisa. Me había sentado a la sombra de un árbol, pero ya estaba cansada y volvería a casa. Me puse en pie y sacudí mis vaqueros.

- Hola. –me tensé al reconocer esa voz– ¿Cómo estás Fate? –levanté mi cabeza lentamente y lo vi.

- Hola. –dije en un arrullo.

- Te veo bien.

- … –suspiró.

- Fate, yo… –dio un paso hacia mí y yo di uno hacia atrás– Yo me preguntaba si tú… –se calló unos segundos– Te echo mucho de menos, Fate. –clavó su mirada en mí– No he podido olvidarte y no quiero hacerlo. Me preguntaba si quisieras volver a salir conmigo. –quedé en shock– Me gustaría pedirte una última oportunidad. –yo seguía muda– Vamos, Fate… No puedes negarme que no me extrañas. Dime una cosa… –volvió a acercarse– ¿No tienes agujetas? –lo miré sin entender– Porque en mis sueños te hago de todo. –sentí náuseas y asco. ¿Cómo pude estar con alguien así?

Lo dejé allí y me marché sin mirar atrás. Lo escuché llamarme, pero no hice caso a su llamado. Sentía mucho asco. Jamás pensé que él sería así. ¿Cómo había podido estar con alguien así? Me sentía decepcionada conmigo misma por haber aguantado tantos años a su lado.

Hace ocho meses

Había tenido una pequeña discusión con Curren. Nos faltó comunicación y malinterpretamos nuestras palabras. Yo me encontraba en la playa con mi familia. Iba a ser el aniversario de la muerte de mi madre Precia y queríamos irnos de la ciudad y estar tranquilos en la playa. Mi madre y hermanos se quedaron a la sombra de la sombrilla y yo decidí caminar un poco. Necesitaba despejarme. Estaba triste por la discusión con Curren y por el aniversario de la muerte de mi madre. Estas mini vacaciones estaban siendo un verdadero asco. Caminé por la orilla. El agua estaba helada, pero más helado estaba mi corazón en esos momentos. Me detuve al ver que alguien muy conocido por mí se acercaba. Suspiré. No podía ser. Definitivamente este viaje era un verdadero desastre.

- Hola, Fate. –saludó.

- Hola, Phil. –saludé sin ánimos.

- ¿Podría hablar contigo un momento? –preguntó suave– Sé que estas fechas no son fáciles para ti. No quiero incomodarte ni nada de eso. Sólo quiero hablar como personas civilizadas. Prometo que no intentaré nada. –suspiré rendida y asentí– ¿Caminamos juntos? –volví a asentir.

Estuvimos unos minutos en silencio, sólo caminando. Me sentía en paz. Por alguna razón, tenerlo en esos momentos a mi lado me hacía no sentirme sola. Necesitaba algo de compañía. Y era una verdadera pena que fuera él quien me diera algo de compañía y no mi pareja. Cerré los ojos por un momento y suspiré.

- ¿Cómo te está yendo, Fate?

- Bien, gracias. –asintió.

- Me alegro. –sonrió– Yo quería pedirte perdón por todo. Sé que es tarde, pero más vale tarde que nunca, ¿no? –me miró unos segundos y luego se centró en el frente– Sé que fui un completo imbécil contigo. Fui un egoísta y te hice mucho daño. –cerró las manos en forma de puños– Fui un capullo. Un cabrón. No importa cómo quieras llamarme. Me lo merezco. Eres tan buena persona que siempre perdonas a los demás. Yo nunca debí haberme comportado así contigo. No lo merecías. Te dije e hice cosas horribles que ninguna persona debe hacerle a otra. Nunca. No tengo justificación alguna. –se detuvo– Me costó mucho aceptar que ya no eres mía. –me sonrió– Ahora entiendo que fue la mejor decisión que tomaste. De haber seguido conmigo, habría destruido tu alma cálida y tu bonita sonrisa. Son dos cosas que no debes perder nunca por nada ni por nadie. Perdóname por todo, Fate. Sé que no tengo derecho a pedirlo ni tampoco lo merezco, pero perdóname, Fate. –iba a ponerse de rodillas, pero lo detuve.

- No te pongas de rodillas, por favor. No hace falta que me pidas perdón así. Sabes que yo no… –me callé– Te perdono, Phil. A pesar de todo, fuiste alguien a quien amé. Te perdono. –sonrió.

- Gracias. –seguimos caminando.

Estuvimos caminando toda la mañana y me estuvo contando su nuevo trabajo y planes futuros, así como yo le conté sobre los míos. Por primera vez, en mucho tiempo, tuvimos una conversación como personas civilizadas.

En la actualidad

A pesar de que habíamos terminado en buenos términos la última vez que nos vimos, no quería volverme a encontrar con él. Era pasado, y el pasado, pisado.

- Hola Fate. –dijo alegre– Me alegro de verte. Ha pasado un tiempo desde la última vez.

- Sí. ¿Qué haces aquí? –pregunté.

- ¿Recuerdas la última vez que hablamos? ¿Recuerdas el trabajo del que te hablé? –asentí– Conseguí un ascenso y me han trasladado a la central de aquí. Ahora vivo aquí. Es un placer de la vida el poder despertarse y ver el mar desde el balcón. –sonrió– En fin, sólo quería saludarte. Me alegro de verte, Fate. Cuídate. –miró a Nanoha, quien lo miraba con el ceño fruncido– Siento la interrupción. –se inclinó hacia ella a modo de disculpa– Adiós.

- Adiós. –dijimos al unísono.

- ¿Era tu ex prometido? –asentí lentamente– Me he controlado mucho para no golpearlo. –infló sus mejillas– También me controlé mucho para no golpear a Curren. No sé si podré controlarme la próxima vez. Todos tus ex provocan unas inmensas ganas de golpearlos. –dejé salir una risilla.

- Ne, Nanoha… –la llamé dulcemente– Te amo mucho. –se sonrojó y la abracé estrechamente– Gracias por todo.

- Gracias a ti por existir y cruzarte en mi camino. –ambas sonreímos.

POV Nanoha

Tuvimos un excelente día. Fate se divirtió mucho con todas nosotras. Estuvimos jugando a la pelota en el mar y fue muy divertido. Fate y yo formábamos un gran equipo. Si estábamos juntas, nadie podría ganarnos. Estábamos totalmente compenetradas. Nuestra conexión podría decirse que era casi mágica. Jamás me había sentido así con alguien. Suzuka y Arisa habían estado dando un paseo una hora. Cuando ellas volvieron, tomé a Fate de la mano y jalé de ella. Caminamos durante un buen rato. Cuando estuvimos lo suficientemente alejadas de las personas que aún estaban en la playa, la tomé por la cintura y la metí dentro del agua. Ella dio un gritito porque la temperatura del agua había descendido un poco. La abracé por la espalda y me acerqué a su oído.

- Tranquila, Fate-chan… Pronto desearás que el agua esté más fría de la calor que voy a provocar en ti… –ronroneé y ella se estremeció.

- Nanoha… –jadeó mi nombre cuando una de mis manos descendió y ascendió por su cuerpo un par de veces y se detuvo en uno de sus pechos.

- Subamos la temperatura de este mar, Fate. –tembló antes de sonreír traviesa.

Se volteó y me besó hambrientamente. ¿Cómo era posible que con tan sólo un beso me hiciera despegar del suelo y me llevara al mismísimo cielo? Sus labios eran suaves y te invitan a besarlos. Eran muy apetecibles. Entendía a aquellos que la querían llevar a la cama porque esta chica era un pecado, pero su personalidad amable y desinteresada fue la que me hizo caer ante ella. Cumpliría todas y cada una de sus fantasías, porque estaba segura de que las suyas también serían las mías. Nos adentramos en el agua hasta que cubrió nuestros pechos y fue entonces cuando nos retiramos mutuamente la parte de arriba del bikini. ¡Qué calor! No importaba cuantas veces hiciéramos el amor, nunca era suficiente. Siempre queríamos más la una de la otra. Parecíamos ser insaciables. Nos miramos a los ojos con mucho amor y sonreímos.

- Te amo. –dijimos al unísono antes de hacernos el amor.


SilenzeAutumn: Más vale que no lo digas en voz alta o te caerá un castigo xD

Sí, pobres Lindy y Precia. Desafortunadamente no pudieron estar juntas en la forma que ellas querían, pero lo estuvieron en el corazón. Lo suyo era amor verdadero y esa declaración final lo demostró... Quizás en la próxima vida, sus almas se encuentren y ya no se separen nunca más...

Ahora veamos si Nanoha es capaz de demostrar a su suegra que es un amor sincero. Y no nos olvidemos de la familia de Nanoha... Aún no le presentó a Fate como su pareja... ¿Por qué?

Saizoh: Espero que te gustará y sorprendiera ese capítulo con lemon. De momento no más lemon para ti en este fic xD

No puedo garantizarte que sea un buen final o no... Aún no lo decidí... Ya sabes que voy pensando sobre la marcha xD pero en un principio la intención es que sea feliz...

Me pensaré lo que me pides de Cingin xD

Aún queda por saber qué opina la familia de Nanoha... Pero eso será en el próximo capítulo...


Nos leemos!