Nada me pertenece… etc. etc.

Después de mil años y con la única excusa de la falta de tiempo e inspiración... os dejo un nuevo capítulo

Disfrutad =)

capítulo 5- Lo único que importa

Sirius se quedó completamente parado ante aquella frase, mirando de hito a hito a la chica de ojos castaños que le observaba a su vez con una mezcla de expectación y temor. Seguramente su temor no se podría comparar en nada con el profundo pánico que recorría todo el cuerpo del hombre. Nunca había estado demasiado acostumbrado a muestras de cariño; él era más de golpes con los colegas, sexo duro a escondidas y juegos perrunos. Sirius Black no era un hombre que estuviese familiarizado con una mano delgada y suave arrullando la suya, ni a chicas de pelo alborotado que se escapaban de cenas para decirle que no querían verle muerto. No, él no estaba acostumbrado a eso, porque eso le acojonaba de una manera sobrenatural.

Hermione pasaba con dulzura las yemas de sus dedos por la mano de él, esperando a que procesara lo que le acababa de decir, deseando que no huyera. Sabía que él no estaba acostumbrado a esas cosas, que todavía era como un adolescente, demasiado rebelde como para preocuparse de cosas tan serias como el amor. Pero ya no estaba en Hogwarts, ya no era un adolescente, ni existía el mundo al que él tanto se aferraba. Era difícil asumirlo y ella lo sabía.

La miró a los ojos, perdiéndose dentro, admirándola tan de cerca como lo hacía en sus pensamientos, intentando entender qué era lo que ella había visto en él para enamorarse. Todas sabían que él era de revolcón no de sentimientos y sin embargo…sin embargo con ella todo parecía distinto.

-Sirius…¿Estás bien? Si quieres…si quieres me marcho- Hermione había retirado su mano y se había alejado un poco de él.

Y por primera vez, él tomó plenamente consciencia de las palabras de ella, de la oportunidad que se le presentaba después de tanto tiempo. Y se acercó, acortando la distancia que ella había creado segundos antes, rodeándola con los brazos, apretándole contra él, inundando sus fosas nasales con su olor y su sentido del tacto con la textura de su pelo y su piel.

Se volvieron a mirar, envueltos todavía el uno en el otro, en un dialogo silencioso.

-¿Me quieres Sirius?- preguntó la chica acercando su rostro al de él

Sirius bufó y la besó, acariciando su boca con sus labios y paseando sus nudosas manos por la espalda de ella, profundizando cada vez un poco más, contestando a la pregunta tan estúpida que le acababa de formular.

Se miraron, agitados, en silencio, intentando hacer el mínimo ruido posible mientras intentaban normalizar sus respiraciones. No se atrevían a romper la atmosfera que habían creado al juntar sus labios. Hermione tenía la piel erizada y una sonrisa en los labios, al poder sentir el corazón palpitante de él intentando traspasar su carne. Él le acarició la cara y ella, en un arrebato, se lanzó sobre él, volviéndolo a besar, más profundo, más salvaje, más al estilo Black, palpando su espalda con ansia, buscando su piel entre la ropa, él también la buscaba, enterrando sus dedos entre los mechones de pelo, recorriendo con los labios la piel de su cuello, arrastrándola hacia la cama.

Sus bocas luchaban en una guerra que era un reflejo de la real, su piel ardía y su sangre se debatía furiosa y apasionada en sus venas, haciéndoles palpitar el corazón más rápido de lo normal. Se debatieron entre saliva y sudor, devorando cada centímetro de la piel del otro. No hacían falta palabras, no hacían falta ser cuidadosos, no importaba si alguien entraba en ese momento, no importaría que el mismísimo Voldemort irrumpiera en la habitación, porque habian encontrado su lugar, su anclaje en la vida, aquel pensamiento que evitaría que se volviesen locos y cuando la penetró con urgencia, casi en un acto salvaje, soltando un gruñido más reconocible en su forma animaga, haciendo que ella abriese, si cabía, más las piernas, pareciese que sus cuerpos habían sido hechos a medida el uno para el otro. Para Hermione, sentirle de aquella manera, era mucho más de lo que jamás podía haber imaginado.

Con una de sus pequeñas manos se aferró a la ancha espalda de él para poder sentirle aún más adentro, enterrando la otra en su pelo. Le amaba demasiado como para ponerse a pensar en si aquello estaba bien o en las posibles consecuencias que conllevaría. En aquella fría habitación no habían palabras, ni gemidos ni gritos, tan solo calor, olor a sexo y respiraciones agitadas. Se lo tomaron con calma, disfrutando la exploración del cuerpo del otro como si del suyo propio se tratase. A cada embestida que Sirius daba, profundizaba cada vez más la pequeña boca de ella, bebiendo sediento de sus labios hinchados; enterraba sus dedos en la piel pálida, recorría su cuerpo, marcándola. Se movían a el mismo compás con la respiración cada vez más rápida e irregular hasta que una corriente eléctrica les recorrió la espina dorsal. No se separaron del cuerpo del otro, aferrados más allá del cuerpo. Estaban casi más excitados ahora que antes de empezar.

-Creo que esto contesta tu pregunta- Sirius rompió el silencio con la voz más ronca que de costumbre, haciéndola reír contra su hombro. El buscó su boca de nuevo, sellando ese pacto carnal que acaban de consumar. La quería, se querían y eso era lo único que importaba.

Fin del quinto capítulo... corto pero intenso

Ya sabéis, review = felicidad