Capitulo V.- Desgarradoras revelaciones
Tres días después, Albert y Terry se dirigían a la estación de trenes, faltaba solo media hora para que saliera el tren con dirección a Chicago.
Terry… ¿estás seguro que no quieres venir? Es tu última oportunidad!
De verdad, creo que no es el momento…
Y cuando será el momento, según tú?
Albert, es muy infantil de mi parte correr a los brazos de Candy como si nada después de todo lo ocurrido – lanzó un fuerte suspiro – la amo más que a nada en el mundo, pero como tú bien me aconsejaste, quiero hacer las cosas en orden, quiero consolidarme correctamente en mi carrera, crear un patrimonio por mí mismo… tener algo que ofrecerle.
Has madurado Terry… y me alegra bastante pues mi visita no fue del todo en vano – tocó su hombro – no quieres enviarle un recado?
Sí, dale esto de mi parte por favor – le extendió una elegante bolsa de papel donde adentro se encontraba un pequeño paquete – no es necesario que le digas nada más, allí adentro hay una nota para ella.
Claro – sonrió felizmente Albert – me alegró mucho verte, cuídate mucho Terry… ah! Y debo repetirte, me encantó ver tu obra! Eres el mejor Romeo que he visto.
Ya! Déjate de barberías, te deja el tren! – se acercó y le dio un efusivo abrazo
Cuídate mucho Terry.
Tu también – vio como poco a poco Albert se alejaba para abordar el tren. Su semblante estaba triste "mi pecosa, en este preciso momento podría encaminarme para ir a verte… después de tanto tiempo… verte es lo que más deseo en la vida, pero no debo presentarme ante ti así como así… tengo que preparar un reencuentro hermoso, digno de ti, mi Tarzán pecosa…"
Chicago
Después de tantos días, Archie seguía sin salir de su habitación, la servidumbre llevaba hasta allí sus alimentos todos los días, con todo el pesar del mundo pues el carácter del joven estaba de los mil demonios.
Toc toc toc
Buenos días Sr. Cornwell, lo busca la Srita. Candice.
Dile que enseguida bajo! – se puso muy nervioso, pero le alegraba tanto el hecho de que lo fuera a ver. "mi preciosa gatita, como te miraré ahora a los ojos… soy nefasto! No te merezco, pero no puedo ocultarte nada, aunque eso implique que me dejes para siempre…" se vistió elegantemente como siempre, bajó, y ahí estaba ella, de espaldas, portando un coqueto vestido color marrón, un bolso a juego con sus zapatos color negro, peinada con una media coleta que hacía que sus rizos se notaran más abundantes por toda su espalda. De repente volteó, lo miró con sus chispeantes ojos verdes, le regaló una dulce sonrisa y le extendió los brazos.
Hola Archie! Me prometiste pasar un día de estos al hospital y no lo hiciste.
Discúlpame Candy – se acercó a recibir su abrazo, y besó su mejilla – no me he sentido muy bien últimamente – la miró a los ojos – "Dios! Como decirle a mi gatita que la traicioné! No puedo, no me atrevo! Su mirada es tan dulce, ella es tan pura… no, no puedo hacerlo…"
De verdad? – le dijo preocupada tocando su frente instintivamente para corroborar si es que tuviese fiebre – quieres que llame a un médico?
No es necesario gatita, tu presencia me hace sentir mejor – besó su mano – lamento mucho no haberte ido a buscar, perdóname…
No te preocupes, hoy es mi día de descanso y aquí me tienes! Mira, te traje un pay…
Tu lo preparaste? – dijo levantando una ceja
Así es, es de queso con fresas, tu favorito!
Y como sabes eso? Qué bien me conoces gatita! – dijo muy gustoso al descubrir que Candy le pone tanta atención
Bueno, cuando algo te interesa indagas más de la cuenta – le dijo haciendo una pose de niña tímida juntando sus manos, jugando con su pie y sonrojándose
Te amo Candy – levantó su quijada para mirarla a los ojos – te amo tanto – acercó su rostro y la besó tiernamente
Señorita! Le digo que no puede pasar así! Debo anunciarla antes! – se escuchó a lo lejos, haciendo que los novios terminaran de besarse, pero seguían comprometedoramente abrazados mientras sintieron las piernas temblar al ver quién llegaba imprudentemente a esa sala…
Pero que…! Qué rayos! – decía Annie con la mirada atónita puesta en Candy – como te atreviste! – Candy nerviosamente se separó del abrazo de Archie
Annie… déjame que te explique…
No tienes nada que explicarme! Maldita! Traidora! Por eso no quisiste ayudarme nuevamente con Archie! Porque lo querías para ti! MALDITA TRAIDORA! – se le fue encima a los golpes, primero le aventó su bolso a la cara, después la tomó del cabello, la jaló y le dio un par de cachetadas, Candy no se defendía, sabía que su amiga no era tan fuerte y prefirió solamente resistirse
Annie! Suéltame! No solucionemos esto así! Auuuch!
YA SUELTALA! - Le gritó Archie mientras la tomó de ambos brazos y Annie solo se revoloteaba, gritaba y lanzaba patadas
Te odio Candy! Eres una traidora! Me quitaste a Archie! Nunca te perdonaré eso!
Ella no te quitó a nadie! – le volvió a gritar Archie – entiende de una buena vez que yo la amo a ella y no a ti!
MALDITA, MALDITA! – Annie ignoraba lo que Archie le decía, seguía revoloteándose en sus brazos hasta que logró zafarse, se acercó a Candy, la miró retadoramente a los ojos, acto seguido le escupió el rostro. Candy se llevó la mano ahí, comenzó a temblar del coraje, su respiración se tornaba agitada, apretó la mandíbula y con la agilidad característica en ella le lanzó tremendo golpe a Annie en la cara con el puño cerrado, que la hizo caer automáticamente de nalgas al suelo.
NUNCA EN TU VIDA ANNIE BRITTER… ME VUELVAS A HUMILLAR ASÍ! – gritaba eufóricamente Candy mientras miraba a Annie con la cabeza agachada sobándose el golpe. La jaló duramente del brazo para hacerla levantarse y enfrentarla – entiendo que te sientas traicionada, pero eso no es motivo para que te comportes así! Si algo tienes que decir de mi es que siempre te he apoyado en todo! Y ahora yo solo estoy viendo por MI felicidad! Y tú no tienes ningún derecho de reprocharme por eso!
Cuanto tiempo pensaban ocultarme esto Candy? – decía llorosamente Annie – cuanto tiempo DIMEE! Se estaban burlando de mi!
Annie, será mejor que te vayas – le dijo Archie mientras la tomó de la mano y la dirigió a la salida – hablamos después, y escúchame muy bien! Nunca en tu vida vuelvas a lastimar así a Candy, pues si no me veré en la penosa necesidad de alejarte de ella para siempre! – la sacó de allí, y cerró la puerta de un golpe. – gatita, mi gatita linda estás bien? – se acercó a Candy mientras ella se limpiaba el rostro con su pañuelo – lamento todo esto amor… ya vez porque te dije que no estaba de acuerdo en ocultarle la verdad?
Yo lo lamento más Archie… pero creo que tendremos que dejar lo nuestro…
Nooo! No por favor Candy, lo que sucedió hoy no tiene por qué afectarnos, de hecho muy en el fondo sabíamos que la reacción de Annie sería así… no te preocupes gatita
Es que de verdad le fallé! Me siento como la peor de las amigas… yo no soy así Archie! Pero es que no pude evitar… - comenzó a sollozar – no pude evitar enamorarme de ti… luché mucho tiempo contra eso pues para mi eras hombre prohibido por el hecho de que estabas comprometido con ella…
Shhh… tranquila mi amor – la abrazó tiernamente – desahógate… yo estoy contigo para apoyarte… te parece si vamos a tomar un helado, después podemos ir de compras… y sirve que te relajas y olvidas un poco el percance…
No creo que eso me haga olvidar, quiero irme a mi casa…
Lo que tú digas gatita – le besó los labios, Candy se resistió, pero él siguió insistiendo y ambos fueron parte de un apasionante beso que siguió con muchos abrazos y caricias más atrevidas.
Durante los siguientes días, todo pareció transcurrir normalmente, Candy siguió con su rutina de trabajo, Archie seguía refugiándose en su recamara, no se atrevía a buscar a Candy con frecuencia, pues el remordimiento de consciencia no lo dejaba en paz.
Cierta noche, Candy llegó a su departamento, muy cansada como todos los días, acomodó sus llaves, dejó su bolso, se fue a su habitación a ponerse la ropa de dormir y de repente tocaron a su puerta. Sin preguntar quién era, procedió a abrir.
Dios mío! Que sorpresa! – le brillaron los ojos
Mi pequeña! No tienes idea cuanto te extraño cada vez que me voy! – se acercó a abrazarla
Y yo a ti! Pero… no que te ibas a Marruecos y Egipto? Volviste muy pronto!
Ay pequeña… hay tantas cosas que tenemos que platicar – le decía mientras tomaban asiento, Candy fue a la cocina a preparar el té, posteriormente se sentó al lado de Albert y comenzaron a conversar – mira Candy, te compré esto – sacó de una bolsa un elegante y atrevido vestido color negro con plata.
Albert! Es hermoso! Pero porque me regalas esto? Cada día me sorprendes mas con tus "presentes" – decía Candy mientras le echaba un vistazo al vestido
Bueno, lo vi en un aparador, pensé que se te vería muy bien y no dudé en comprártelo, además… creo que dentro de muy poco tiempo llegará el momento ideal para que lo uses… - decía maliciosamente divertido
Porque lo dices?
Pequeña… no me fui a África, en realidad, vengo de Nueva York – Candy abrió tremendos ojos – creo que debes suponer a quien me encontré – el corazón de Candy se paralizó – me muero por contarte más cosas, pero siento que no me corresponden decirlas a mí – Candy comenzó a sudar frío – pero esa personita – el corazón de Candy ahora comenzó a latir a mil por hora al escuchar "esa personita" – me dejó algo muy especial para ti – Albert sacó el paquete dentro de la bolsa tal como se lo entregó Terry, venía envuelto en un sofisticado papel color durazno, con un hermoso moño dorado – y te dejo a solas, pero mañana te invitaré a comer para platicar contigo sobre él – se acercó para besar su frente – te quiero pequeña, que descanses – se retiró.
Candy se quedó inmóvil con el paquete en sus manos, permaneció así durante diez minutos, solo observándolo, preguntándose qué cosa podría haberle mandado Terry, no quería descubrirlo, pero a la vez se moría de curiosidad. Al fin se decidió, delicadamente desanudó el moño, despegó el papel… se sentía algo duro. Al descubrirlo por completo, se dio cuenta que era un libro, pero no era cualquier libro, éste tenía el empastado color rojo, cuando le dio la vuelta leyó enseguida el título "Romeo & Juliet" y las iniciales "EB". Sí, era el libro que originalmente pertenecía a Eleonor Baker, la madre de Terry, y Candy descubrió en Escocia que ahora pertenecía a Terry. Lo abrió, y entre la portada y la primera hoja había un sobre con su nombre escrito con una fina caligrafía. Con manos temblorosas lo abrió, desdobló el papel y comenzó a leer:
"Querida Candy. Me enorgullece hacerte saber por medio de estas líneas que mi carrera actoral va en aumento, tal y como siempre lo soñé. Este éxito en parte te lo debo a ti, por eso, permíteme obsequiarte este libro como muestra de mi afecto y mi agradecimiento. Me alegró mucho saber que estás bien, que tu empleo te fue devuelto y que has sido muy feliz. Espero verte muy pronto, entre nosotros hay muchas cosas por aclarar. Con cariño, Terrence Grandchester."
La respiración de Candy se tornaba agitaba, comenzó a sentir un nudo en la garganta, minutos después le fue inevitable lanzar un sollozo seguido de unas gruesas lagrimas, abrazó el papel, observaba el libro… sentía una mezcla extraña de sentimientos que no era capaz de controlar. Pasadas dos horas creyó prudente irse a descansar a su habitación, pero el insomnio que la dominó no se lo permitió.
Al día siguiente, exactamente a las 7:00 am, alguien tocaba a su puerta. "Que extraño… será nuevamente Albert?" pensó.
Somnolienta, aun con la pijama puesta y tallándose los ojos, abrió la puerta.
Archie! Que te trae por acá?
Hola gatita! – se acercó a darle un beso – ya me he sentido un poco mejor, y pensé que te agradaría que te lleve a tu trabajo, después puedo pasar por ti para que comamos juntos…
Me das un momento? Me daré un baño rápidamente, me visto y nos vamos, toma asiento, sabes que esta es tu casa – aun somnolienta se fue al cuarto de baño.
Archie asintió con la cabeza, se quedó un momento de pie viendo a su alrededor, con sus manos en los bolsillos de su fino pantalón gris que hacía juego con el elegantísimo saco, y una camisa impecablemente blanca luciendo con una corbata delicadamente estampada. Echó un breve vistazo al comedor del departamento, rió para sus adentros al notar lo desordenada que es Candy, posteriormente echó un vistazo a los sillones que adornaban la sala, definitivamente Candy tenía un gusto muy coqueto para los muebles, a pesar de no ser nada ordenada, pero un libro mal acomodado en uno de los asientos le llamó la atención, lo tomó, lo abrió y se quedó estupefacto al ver que la primera página tenía una firma muy conocida por él, seguida de las iniciales EB "Sí! Es la firma de Eleonor Baker… pero… Candy nunca me mencionó que la haya conocido, que extraño! Y si así fuera… que hace este libro en manos de ella?" Pensaba… pero decidió no hacerse conjeturas, pues bien puede preguntarle a Candy… posó el libro en el mismo lugar donde se encontraba pero una hoja de papel medio arrugada le llamó la atención, le dio la vuelta y no dudó en leer el contenido.
"Pero qué diablos se cree Terry! por que sigue insistiendo con Candy después de todo lo que le hizo! Ese mal nacido me va a oír!" Archie sentía hervir la sangre en sus venas, los celos lo llenaron de rabia, pero aun así volvió a dejar la carta en el mismo lugar donde la encontró, y se cambió de lugar para que Candy no se diera cuenta de que estuvo hurgando en sus pertenencias.
Estoy lista – se escuchó a lo lejos esa peculiar vocecita que hacía estremecer a Archie en todos sus sentidos.
Vámonos gatita, se te puede hacer tarde. – dijo Archie con un tono bastante serio
Durante el camino hacia el hospital, esta pareja de novios parecían unas piedras, inmóviles, sin dirigirse la palabra, Archie estacionó el auto a las afueras del hospital, seguía con su actitud tan fría, estaba tan molesto, indignado, celoso…
Paso por ti para que comamos?
Lo siento Archie, pero Albert acaba de volver y me dijo que me invitaría a comer con él… será otro día, te parece?
Está bien – seguía molesto, salió del auto, caballerosamente le abrió la puerta a Candy para ayudarla a descender. No se atrevió a besarla, ni a abrazarla, solo la tomó de la mano, besó su dorso galantemente – te veo después entonces, que tengas buen día – se subió de nuevo a su auto y aceleró al primer instante.
"Qué raro está Archie… en fin, yo tampoco estoy de buen ánimo…"
Candy! Candy! Apúrate! A que no sabes quien llegó? – gritaba desde la entrada del hospital Julie, su compañera enfermera.
Ay Julie! Ya voy!
Ya sé, ya se! Te estabas despidiendo de tu galán pero no creo que puedas aguantar la curiosidad de ver quien ha venido! Corre! – de la mano la dirigió a una de las primeras habitaciones del hospital, llegaron, Julie tocó la puerta – se puede?
Adelante! – ambas enfermeras entraron, y Candy se llevó una enorme y grata sorpresa al descubrir quién era la paciente.
Flammy! Flammy Hamilton! Qué alegría tenerte de vuelta! – Candy se iba a acercar a abrazarla pero Flammy la interrumpió
Ni se te ocurra! Julie, te ruego que mientras dure mi rehabilitación quiero a Candy lejos de mi!
Flammy! - Gritaron ambas enfermeras al unísono
Querida… sabes que Candy no actúa de mala fe, sabías que ya es enfermera diplomada? Como tú y yo! Estoy segura que ella cuidará muy bien de ti, no es así Candy?
Desde luego!
Mira Candy, sabes que nunca has sido de mi agrado, te toleraré por el único hecho de que se que tú haces bien tu trabajo, pero sí te ruego que cada vez que entres a mi habitación lo hagas de manera seria, y no con esa horrorosa algarabía que te caracteriza – le dijo la chica de anteojos con su habitual prepotencia
De acuerdo Flammy, lo importante es que te recuperes – decía Candy ocultando su sonrisilla. Definitivamente Flammy no ha cambiado en nada.
La enfermera realizó un trabajo impecable durante la guerra, pero en una de tantas batallas, llegaron al hospital un gran número de soldados heridos y quemados, había que correr de un lado a otro sin parar; como Flammy era de las enfermeras más eficientes y ágiles, la enviaron al frente de batalla para que apoyara durante el traslado de los heridos, pero en una ocasión, mientras realizaba ese arduo trabajo, una bomba estalló muy cerca de donde se encontraba, afortunadamente las llamas no la alcanzaron, pero al momento de huir fue inevitable tropezar con tanto obstáculo en el campo de batalla y se fracturó gravemente una pierna. Como en dicho lugar existían un sinfín de soldados que atender, no podían darse el lujo de retenerla allí en calidad de paciente por esa simple fractura, sin embargo, por el tiempo que duraría en sanar, que eran aproximadamente unos cuatro meses, la enviaron de vuelta a América, a pesar de los reclamos de la chica.
Definitivamente el regreso de Flammy le cayó de maravilla a Candy, pues seguiría haciendo hasta lo imposible por ganarse la amistad de su compañera, hecho que la mantendría distraída y libre de pensamientos dudosos acerca de la actitud de Albert, la carta de Terry y su relación con Archie.
Dieron las 2:00 pm, Candy se alistaba para salir a comer, tomó su bolso, se dirigió a la salida y no le sorprendió ver la puntualidad de Albert, yacía recargado en su automóvil, formalmente vestido, observando cada movimiento de su pequeña mientras se le acercaba.
Hola Albert! – lo abrazó como de costumbre
Pequeña! Sube al auto, te llevaré a un lugar lindo - le abrió caballerosamente la puerta.
Llegaron a un acogedor restaurante, ordenaron su pedido y Albert comenzó la plática, estaba realmente inquieto por preguntar.
Y dime Candy, viste el paquete?
Si – respondió secamente
¿Y?
Que pretendes Albert? – dijo con los ojos nublados de lagrimas – ya te he dicho mil veces que lo de Terry quedó en el pasado, el debe estar al lado de Susana, ya tiene su vida hecha, y yo estoy haciendo la mía, sabes que antes de ser padre e hija somos los mejores amigos y por eso te quiero mucho, pero eso no te da derecho de entrometerte Albert!
Ahora resulta que soy un entrometido!
Sí
Escúchame bien Srita. Candice White Andrew por qué no pienso repetírtelo, te quiero como a nada en este mundo y por eso me veo en la necesidad de ayudarte a encontrar tu felicidad…. Y esa felicidad esta con Terry… por Dios! Deja de ser tan terca y por una vez en tu vida acéptalo! Deja de ser tan orgullosa y permíteme ayudarte!
No! No tienes por qué hacerlo! Deja las cosas como están! Entiéndelo Albert! Yo estoy haciendo mi vida!
Y estarte cada día deprimida y pensando en el amor que no fue, es vivir la vida?
Albert, no tengo idea en que cosas hayas quedado con Terry, pero sea lo que sea, no puede ser posible… el está con Susana y yo con… - dudó un momento
¿Con…? – le alentó a seguir hablando
Yo… Albert – no sabía de qué manera decirlo – Archie me pidió que fuéramos novios y yo acepté.
¿QUÉ? – recargó su codo sobre la mesa, se tocó la frente mientras hacía un movimiento reprobatorio con la cabeza – pero que semejante locura! Y Annie? Y tu felicidad Candy? No lo puedo creer! Ya verás cómo lo reprenderé ahora que lo vea…
Tu no harás eso! Por Dios Albert ya no somos unos niños!
Pero actúan como si lo fueran! – dijo alzando la voz, estaba muy molesto – pero está bien, no me meteré mas en sus asuntos, ustedes dos por sí solos se darán cuenta del terrible disparate que están cometiendo.
Pues yo estoy segura de que no es un disparate!
Ya veremos Candy, ya veremos…
Decidieron irse de ese lugar, Albert llevó de vuelta a Candy a su trabajo, estaban muy serios, Albert muy enojado, Candy muy apenada.
Pequeña… discúlpame si me entrometí más de lo debido… solo te pido, no, te ruego! Que pienses bien las cosas… por favor, analiza si es lo mejor estar al lado de Archie…
Gracias Albert pero no tengo nada que pensar, Archie es un excelente chico, me hace muy feliz y no tengo nada que perder con él, pero sí mucho que ganar.
Me sorprendes Candy… me sorprendes mucho… - se despidió de ella y con una gran desilusión en su corazón se retiró de allí.
En la mansión, Archie preparaba rápidamente un equipaje.
Sr. Cornwell, va usted de viaje? – preguntaba el mayordomo
Si! – estaba realmente nervioso – pero no le digas nada a mi tío Albert ni a Candy, a ella solo entrégale esta carta – le entregó un sobre
Como usted ordene Sr.
Y si viene Annie la regresas por donde haya venido! No me interesa nada de ella, entendiste?
Sí señor.
De acuerdo, vuelvo en una semana – salió apresuradamente de su mansión.
Continuará…
Hola! Espero este capítulo haya sido de su agrado, les recuerdo de no olvidarse y dejarme un review ;). Agradecimientos especiales:
Mayra: La actitud de Archie cada día estará más extraña, si notaste en este capítulo se le ve más posesivo! Saludos!
Litac: Annie en toda su desesperación por no perder a Archie planeó todo esto! Y el muy menso que cayó! Pero ya verás lo que sigue! Saludos y gracias por leer.
Nela2307: qué bueno que te guste el fic. Ya verás que batalla campal va a ir a armar Archie! Saludos y gracias.
GemaGrandchester: Sí! Adiós gusana! Pero aún así Terry siente como que algo no le cuadra… sigue leyendo y te enterarás jeje. Saludos amiguita y gracias por leer.
Klaudya: Ya vez como son los hombres! Archie es un amor pero pues con esas provocaciones… por otro lado no te preocupes por Terry, el no tiene remordimiento… Saludos y gracias por leer.
